Okey, me tardé...desmesuradamente .. Comprendan me, a penas terminé los examenes me fui de vacaciones con mi familia y no iba a agarrar la computadora así como así ¿No creen? xD. Pero, como recompensa, posteo 2 capítulos, se los traígo como un regalo por el nuevo año, así que ¡Feliz año nuevo!

En las calles de New York

4

Ryuuzaki

Cuartel general de la S.P.K

2:10 pm, New York.

Los monitores del cuartel segundos después estuvieron manchados de un bello color carmín, mismo color que ahora cubría todo el cuerpo del albino.

Dos disparos se escucharon en el resonar de la sala de investigaciones de la S.P.K. Y en aquel momento, el delicado rostro de aquella criatura ahora manchada de carmín tomó por primera vez en su vida la expresión del horror, al ver como su camiseta se teñía sofocantemente rápido de un color ajeno a su cuerpo emblanquecido, desplomándose segundos después en el suelo, haciendo su piel contacto con el frío de la oficina.

Sus grises ojos estaban abiertos, pero era incapaz de ver si quiera una sombra. Los colores de aquel lugar empezaron a mezclarse entre sí ante sus ojos, ahora siendo incapaz de distinguir algo entre aquella danza de colores, girando en un remolino intangible de matices de diferentes tonalidades y colores confundidos también con los gritos alarmados e incomprensibles de las personas a su alrededor, mostrándole imágenes ambiguas de un pasado olvidado, al parecer era cierto, al momento de morir las victimas veían pasar su vida ante sus ojos.

Dos disparos, uno proveniente del arma de Ratt, y otro dirigido desde la puerta, por la pistola de un hombre rubio que apuntaba a Ratt con una mirada infernal.

Casa de Light Yagami 3:45:

Casi encogiéndose contra la pared de la sala, Dimitri levantó la mirada y se encontró viendo la figura de un hombre alto y delgado, tal vez demasiado, rascándose la pierna con un pie; con una tez aun más pálida que la suya, de color semejante a la nieve; de cabellos negros, entre corto y largo, bastante desordenados; y con unos ojos grandes y sin expresión, carentes de brillo alguno, marcados con unas ojeras de gran tamaño. Vestía una camisa blanca de mangas largas y unos pantalones blues jeans bastante desgastados, ambas prendas le quedaban grandes. Sus ojos parecieron crisparse, y por un momento no supo cómo reaccionar a tal situación.

- ¿Qué… no, quién eres? – Masculló -¡Respóndeme! ¿Quién eres?

El chico mostró una expresión de fastidio, se llevó la mano a la nuca, rascándose el pelo a la vez que desviaba su mirada a una esquina indefinida de la habitación. Soltó un suspiro y retiró su mano de su cabeza para extenderla en dirección a la joven hacker -Mucho gusto, puedes llamarme Ryuuzaki.

Los pasos de Dimitri se confundieron entre sí producto del mareo, con insuficiencia, se acercó al hombre cargada con un deje de timidez, presentándose ella también. Ryuuzaki solo hizo el ademán de mirarla de arriba abajo, como grabando sus facciones y características en su mente. - ¿Y…, a Dimitri le gustaría tomar una taza de café? – preguntó amablemente, la joven lo pensó unos segundos. Yagami ya le había hecho una pregunta parecida, y su respuesta había sido negativa, pero en esta ocasión consintió el tomar algo.

Dimitri observó con detenimiento a Ryuuzaki durante el trayecto, su apariencia era tan…, bizarra…

¿Qué haría un adolescente, pues esa era la impresión que le daba la edad de aquel chico, durmiendo a las 3 de la tarde, cuando podría bien estar con una chica, saliendo con sus amigos ¡Inclusive estudiando! Y cuando sus pensamientos dieron cavidad a algo más exterior que ella misma, se encontró con la expresión entre molesta y aburrida del joven protagonista de su reflexión, preguntándole algo como "Que café quiere con el qué".

- ¡Oye! Acabo de preguntar si quieres algo con el café – repitió, de nuevo. Dimitri, consciente de su falta de atención, se disculpó de inmediato – Leche y azúcar estarían bien – respondió con desdén, que más tarde agradeció que Ryuuzaki no hubiera entendido. Notó que se dirigía hacia ella de manera indirecta, dando por sentado de que se estaba burlando por no haberle respondido.

Ryuuzaki se volteó hacía la cocina, observando la tetera con desconcierto, como si en verdad nunca antes se hubiera preparado una bebida semejante. Al final, optó por dejar caer el polvo del café en la tetera, agregando después la azúcar y la leche, mezclándolo con una cuchara para, a continuación, servirlo. La joven invitada observó con terror la bebida cuando se le puso al lado, y al tragar tan solo un sorbo, escupió lo más disimuladamente que pudo en una servilleta.

Su anfitrión pareció no darse cuenta, puesto que ahora preparaba, de la misma mediocre forma, su propio café. Emitió un desgarrante grito de dolor de su garganta, a la vez que soltaba la cafetera y la dejaba caer contra el suelo, emitiendo un sonido ahogado. Dimitri, perturbada pensó que sus ojos la engañaban, pero no, sus ojos no la habían engañado, la cafetera no se había resbalado de las manos de Ryuuzaki, ni a él se le había caído por simple descuido, no. Ryuuzaki había vertido por su propia cuenta el negro contenido de la cafetera en su mano izquierda, a propósito, para luego soltarla mientras dejaba salir un sollozo de dolor, pero, aquello…, no, había debido de ser su imaginación.

Dimitri hizo el ademán de levantarse para ayudarlo, pero antes de que siquiera hubiera podido incorporarse, se dio cuenta de que Yagami había acudido sin ninguna tardanza hacía la cocina atraído el grito de Ryuuzaki. Y que ahora se encontraba en el marco de la puerta, observando entre sorprendido y preocupado la situación. Se acercó al hombre tomando su antebrazo para ver la herida, soltando un promulgado suspiro al terminar de examinarla - Bonito el desastre que has hecho ahora, Ryuuzaki. Y ya me hago una idea de quien tendrá que limpiarlo – reprochó observando aquel líquido negro derramado en todo el piso y alfombra de la cocina, a lo que Ryuuzaki respondió con una corta risa muerta – Lo siento – Yagami le miro un momento con una extraña mirada que Dimitri no pudo identificar, para luego levantarlo con cuidado del piso, aun tomándolo del brazo – Ven acá – le guió de inmediato al lavaplatos, hallado a pocos centímetros de ellos, colocó su muñeca debajo del chorro, a la vez que prendía la llave. Después de dejarlo unos minutos allí dejando que el dolor desapareciera, se retiró de su lado, saliendo por la puerta del lugar, retirándose en busca de gazas y algodón. Parecía haber ignorado a la chica sentada aún lado de la mesa todo aquel tiempo.

Unos minutos pasaron antes de que volviera, minutos que fueron desconcertantes para Dimitri por la acción que había creído visto hacer a Ryuuzaki. Pasaron en silencio un tiempo, se lanzaban miradas debes en cuando, y las apartaban con incomodidad al instante. Ryuuzaki fingía examinar su herida. Y Dimitri lo observaba con disimulo.

Yagami volvió está vez con la disposición de vendar y sanar la herida del pelinegro, cosa que no tardo en hacer a pesar del hecho de que Ryuuzaki no dejaba de quejarse y hasta llegar a gritar, sorbiéndose los mocos tras cada queja. Cosas que no dejaban de desconcertar a Dimitri, desconociendo en su totalidad que el joven allí lastimado, optaba por aquel comportamiento solo para molestar a Light.

Al ya acabado el pequeño retraso Yagami la guió de nuevo hacía el sofá para terminar, o tal vez comenzar, la entrevista. Ya que gracias al descuido de Ryuuzaki, la noche había empezado a caer encima de ellos, haciéndoles imposible salir al centro a tales horas.

- Bien, terminemos de una vez con esto – masculló el castaño mientras se sentaba en el otro sofá. Dimitri asintió con la cabeza, pero no tardo en centrar su vista de nuevo en Ryuuzaki, ahora con una mano vendada, sentándose de una manera más que extraña en el sillón de la sala, recogiendo sus piernas contra su pecho, juntándolas en su totalidad, y dejando descansar sus brazos sobre estas – Perdoné por la interrupción – Murmuro el castaño, sacándola de su encasillada vista –Ah, no, no importa. Pero, usted podría…, el respeto en la frase…, es algo… - Al Yagami comprender que se trataba de el trato por usted le incomodaba, se abstuvo de seguir utilizándolo.

- Bueno, tu nombre completo es Dimitri Volkova ¿Verdad? – Asintió gustosa al verse librada de la sensación de silencio, el periodista anotó esto en una libreta - ¿Su edad? – Dimitri permaneció callada unos instantes, para después responder con total normalidad - Tengo catorce años, quince el próximo mes – Ahora fue Yagami quien permaneció en silencio, se acomodó un poco en el asiento a la vez que tomaba y contenía una bocanada de aire en su garganta - ¿Catorce años? – él le había calculado al menos 16.

- El Código Laboral del Estado de New York permite que niños de trece años trabajen bajo el consentimiento de sus padres. A partir de los catorce sin él - explicó con tranquilidad, como si incluso se hubiera preparado para decirlo. Nuevamente silencio – Bien…, al parecer estas bastante familiarizada con las leyes del estado, así que, no tomaré en cuenta tu edad a pesar de que seas menor – Ryuuzaki permaneció callado durante la conversación, con su típico semblante indiferente, no tardó en desaparecer por la cocina, aburrido de aquello

Imagino que no has tenido otros trabajos antes ¿verdad? – Por un momento Dimitri pensó en mencionar que en una ocasión, que ni vale mencionar, había obtenido dinero a cambio de hackear la computadora del instituto y cambiar "levemente" una calificación. Pero se dio cuenta de que los trabajos clandestinos no formaban parte de los curriculums, negó con la cabeza al fin de cuentas – Bien

Y la tarde continúo de esa manera, Yagami hacía preguntas, Dimitri las contestaba, eran escritas en la libreta. Mientras, la hacker, perturbada por el comportamiento tan irracional del ojeroso movió su cabeza de un lado a otro intentando entender lo que pasaba. Pero consciente de que no serviría de nada, comenzó a sacarse la chamarra, alegando que había mucho calor, aún si la sensación era provocada por la exasperación. Al quitarse la prenda dejo ver unos brazos que, aunque no escuálidos, bastante delgados y blancos. Vestida con una camisa color blanco con mangas hasta los hombros, con El Emblema Hacker* grabado en su pecho y abdomen – Muy bien. Continuemos con esto….

Pero, como ya se ha dicho, Dimitri no se encontraba en ese lugar por el deseo o la necesidad de trabajar, se encontraba allí para descubrir quienes eran esos dos jóvenes ¿Por qué se comportaban así? ¿Qué hacían? ¿De dónde venían? ¿Qué habían hecho para que sintiera tanta necesidad de indagar en sus vidas?

¿Cuál sería la sorpresa de Dimitri al saber que aquello apenas seria el comienzo de la morbosa historia que desenterraría de la memoria de estos dos jóvenes?

El emblema hacker: El emblema hacker es el emblema y símbolo que representa la unificación para la percepción de la cultura hacker. Consta de una tabla de nueve cuadros con los primeros tres de abajo rellenados con un punto negro, la tercera casilla de la izquierda también y a su vez la segunda casilla de la última fila...

Espero les haya gustado, como dije ¡Qué tengan un feliz año!