Fantasmas del pasado.
Capitulo 4.
La oscuridad reinaba el lugar, que parecían no tener ninguna clase de fin. Sin paredes, ni techo ni nada que se le parecieses; solo estaba yo sola. Sin estar muy segura de dónde estaba. Odiaba que eso me pasase tan a menudo.
Una silueta apareció de entre la oscuridad, un brillo metálico cubriéndole la mitad del cuerpo. Una risa suave y elegante inundó el aire. Mi corazón palpitó alocadamente, mi cuerpo se tensó y pude sentir puños y mi mandíbula tensarse.
Contrólate, Raven. ¿Qué demonios ocurre contigo?, pensé.
Precisamente eso, demonios. ¿Cuánto tiempo más intentaras reprimirte? ¿Sabes acaso que es imparable?
Cállate, le ordené estúpidamente a esa vocecita en mi interior. Suspiré pesadamente y abrí los ojos. Estaba de vuelta en el jardín de mi casa, y yo estaba sentada en el césped en posición de loto. Ya ni siquiera en mi meditación podía estar lejos de Slade. El maldito bastardo visitaba mis sueños convirtiéndolas en pesadillas; a su vez cada vez que veía un objeto que me recordaba a mi niña podía oír su maldita risa proviniendo de algún rincón de mi imaginación. Todo esto resultaba realmente frustrante. Y la vocecita proveniente de mi interior, mi demonio, intentando convencerme de tomar su vida no ayudaba mucho.
Garfield y yo nos habíamos prometido mutuamente continuar. Dejar el pasado atrás y seguir adelante. Pero si mi mente me iba a imponer una tortura tan horrible como este yo no iba a poder. De hecho, yo no creía no quería poder superarlo, simplemente no tenía las fuerzas. La vida había perdido sentido, todo se sentía muy vacío y desolado a excepción de cuando la ira me invadía. Si bien, mi vida jamás había sido buena, ahora no tenía nada más por lo cual quedarme.
Mientras consideraba poco a poco la posibilidad del suicidio, sentí unas presencias en la puerta del frente. Estaban confusos y temerosos. Después de nuestra hostil despedida, según yo, estuvieron muchos días pensando en si venir a vernos o no. Según los recuerdos que puedo ver de Nightwing, Starfire estuvo insistiendo como loca, preocupada por mí. Entonces sentí como Dick se daba cuenta de mi presencia en su mente.
¿Podemos pasar?
Garfield no está muy contento con ustedes, si lo hacen; será bajo su propio riesgo.
Raven….
Pero entonces callé a Nightwing, saliéndome de su mente y cerrando las puertas de la mía para que ninguno de sus pensamientos me alcanzara. No me interesaba, y no tenía muchos ánimos de ponerme a rabiar justo ahora. Estaba segura de que Gar se encargaría de hacer eso por mí.
Se oyó el timbre de la puerta principal y los pasos de Garfield caminando hacia ella. No estaba muy segura de que debía esperar; pero no quería participar. Solo quería que se fueran y me dejaran ahogarme en mi miseria en paz.
─Hola─ respondió monótonamente Changelling, con recelo.
─Saludos, Garfield─ dijo la tamaraneana omitiendo una palabra que siempre usaba: amigo. Todos estábamos conscientes de que era una posibilidad de que ese término, no ajustase más con nosotros─ Hemos venido a ver como se encontraban, nos han dejado muy preocupada.
─Mm─ fue todo lo que el cambiante respondió. Hubo unos momentos de silencio incómodo entre ellos, y agradecía al cielo estar a salvo en el jardín.
─ ¿Nos permitirías pasar? Deseo hablar con Raven.
Mi suerte se había terminado increíblemente rápido. Diles que no, por favor, no los dejes pasar.
─Solo un minuto─ respondió, pude ver que no estaba seguro, no de sí mismo sino de mí. Temía mi reacción, me daba cuenta en todos ellos. No estoy segura de que esperaban de mí, pero aún así me incomodó eso.
Me imagino que ella pudo ver a través de la puerta corrediza transparente, junto a la sal y la abrió, dejando que el aire fresco del exterior traspasara los muros de mi hogar. Todo estaba en un silencio tan perfecto que pude escuchar los pasos de sus botas lilas sobre el pasto, cada vez más cerca de mí. Abrí mis ojos, y me topé con su mirada angustiada a un par de metros de mí; pidiendo mi permiso para poder acercarse más. No me bajé la capucha, pero me enderecé, pues me había recargado en el árbol y esperé.
─Hola, Raven. Me alegro mucho de volver a verte, te he extrañado mucho─ susurró suavemente, con su voz cargada de alegre y sensible comprensión.
─Sí, a mí también me dé gusto volver a verte─ contesté, no muy segura de cuento de eso sería verdad.
─Quería saber….cómo te encontrabas. Es decir, he venido a ver cómo te sentías.
Como si realmente quisiese hablar con eso. Deseaba ahora más que nunca estar sola, pero no podía rehusarme después de todo, pude ver que Starfire estaba después a irse si veía que no estaba de acuerdo; pero no, estúpidamente acepté hablar con ella. Demonios.
─No es la sensación más agradable del mundo, Starfire.
─No me imagino el dolor por el que estás pasando─ espetó dolida, mientras se sentaba en el pasto junto a mí.
─No, no te lo imaginas, jamás podrás ni ninguno de ustedes. Así que les agradecería que dejaran de preocuparse por mí, me las arreglaré─ dije con frialdad. Por un momento me pareció demasiado, pero sentía como si dijera lo que siento, dejándolo fluir suavemente,
─Amiga, por favor; nosotros…solo queremos ayudarte. Queremos que sigas con tu vida, queremos que vuelvas a ser la de antes.
─ ¿Qué tal si no lo deseo, Starfire? ¿Han considerado si quiera que quizás, solo quizás, no desee continuar? ¡Perdí a mi hija! Entérate de eso. Jamás nada será igual, y el hecho de que así lo quieras es solo una estupidez. Era una parte de mi vida que no recuperaré…..nunca.
Starfire se quedó inmóvil, sin habla, con el rostro descompuesto por la tristeza. No estaba muy segura de por dónde debía continuar, o sí incluso debía continuar, parecía debatirse interiormente para decir algo pero mientras lo hacía mi demonio interior me hizo una pregunta.
Raven, ¿no se suponía que los titanes buscarían a Slade? Nightwing te lo prometió, no será por eso que…. La voz no continuó dejando la pregunta en el aire. Y todo pareció calzar perfectamente, todo cobró sentido. No me atreví a leer su mente, sentí algo de furia hacerse paso entre mis pensamientos y mejor decidí usar mi voz.
─Starfire…. ¿Qué hay con la búsqueda de Slade?
Ella me miró de nuevo con los ojos muy abiertos, desprevenidos; después desvió la mirada y comenzó a tartamudear intentando darme una explicación.
─Di algo de una maldita vez─ mascullé intentando no hacer escándalo, pero la impaciencia comenzaba a invadirme.
─Lo perdimos─ soltó con un hilo de voz─ Lo estuvimos buscando, pero nos llevó a muchos callejones sin salida y después desapareció. No hemos obtenido rastro de él….en varias semanas.
Sentí como la noticia me hubiera dado una bofetada en la cara. Me sentí congelada, pero hirviendo a la vez; impactada con unas terribles ganas de llorar, pero a la vez quería matarlos, quería acabar con las vidas de los imbéciles de los titanes que lo habían dejado escapar. Me respiración se volvió entrecortada, sentía una sensación asfixiante que crecía con cada suspiro. Me levanté, lentamente y me alejé de la alienígena. Di unos pasos sin fijarme bien hacia donde, y finalmente llegué a la cerca que marcaba el final del jardín. Me apoyé en ella, sintiendo que de un momento a otro me fallarían las piernas.
─Lo dejaron…..escapar…..─susurré, lo suficientemente alto para que solo yo pudiera oírlo. No podía creerlo. ¿Cómo era posible, por Azar?
─Raven, ¿estás bien?─ oí la voz de Víctor, suave.
Me di la vuelta, y dirigí mi mirada llena de odio a Nightwing. Él era el culpable de todo esto. Caminé hacia él, controlando mi deseo de arrancarle todos sus órganos y despedazarlo lentamente, pude notar que se sintió amenazado pero no se inmutó.
─ ¿Lo dejaste escapar?─ farfullé, echándoselo en cara. Lo mencioné solo a él, porque era la segunda vez que el me fallaba. El me lo prometió. La culpa era suya.
─Raven, te juro por Dios que hice todo lo posible por rastrearlo pero…
─Pero no fue suficiente. Recuerdo exactamente tus palabras, Nightwing. Dijiste que si pudieras hacer algo, lo harías. ¡Lo dijiste! ¡Nos lo debías!─ Sentí los brazos de Garfield rodearme, en un intento de no avanzar más. Forcejeé, quería que me soltara pero no lo hizo, yo continué gritando─ ¡¿Por qué, Nightwing, por qué? ¿Por qué me haces esto? ¿Quieres que muera de dolo? ¿Quieres verme muerta?─ lo vi negar con la cabeza, Starfire había comenzado a llorar─ ¡Pues adivina qué! ¡Ya lo estoy! ¡Todo por tu culpa! ¡POR TU CULPA!
Seguí forcejeando ciegamente, tratando de alcanzarlo. Golpearlo, hacerle sentir el mismo dolor que me hacía sentir a mí, era lo que quería. Deseaba hacer mi propia justicia. Pero no pude, me quebré segundos después. Caí de rodillas y Garfield me sostuvo, protegiéndome. Enterré mi cara en su hombro y lloré, sollozando a todo pulmón; queriendo expulsar todo el dolor y la ira de alguna forma.
─ ¡Lárguense de aquí! ¡Y no vuelvan! Ya no son bienvenidos─ masculló Changelling de manera sombría. Pronto ellos se fueron, y el ruido del motor del auto T lo confirmó. Yo seguí llorando, con mi garganta quemándose con cada sollozo.
─Como me apena, el verte llorar ─ cantó él en mi oído─ Toma mi mano, siéntela. Yo te protejo de cualquier cosa. No llores más, aquí estoy.
Mi respiración comenzó a regularizarse, pero él no se detuvo.
Frágil te ves, dulce y sensual.
Quiero abrazarte, te protegeré.
Esta fusión es irrompible.
No llores mas aquí estoy.
Esa canción el me la había cantado muchas veces, desde que éramos novios; pero más frecuentemente cuando estaba embarazada de Demitra. Cuando los doctores me agobiaban con sus predicciones de muerte, que al final resultaron ser ciertas; él me cantaba esta canción. Me calmaba, me llenaba de su más puro amor y me sentía en paz, aunque solo fuese un momento. Recordaba ocasiones en que se pasaba toda la noche cantando solo para mí, con su voz que, al menos para mí, era celestial. Sentí como si la letra fuese un tranquilizante, recorriendo mis venas y pronto sentí la necesidad de dormir. Me sumergí en un sopor muy profundo, negro y vacío.
Lo siguiente de lo que fui consciente fue de que estaba en mi cama, de nuevo, recostada rodeada de muchas almohadas; como si Garfield temiese que me cayera de la cama y estas fuesen lo suficientemente grandes como detenerme. Me sentí como rodeada de nubes y disfruté la sensación, mientras de nuevo me sumergía en la amargura.
Me levanté bruscamente, mareándome un poco, queriendo sacudirme esos pensamientos de la cabeza. Estaba harta de eso. Estaba harta de esta situación.
Te lo mereces─ susurró mi vocecita interior.
¿De qué demonios estaba hablando? Te mereces todo esto por lo que estás pasando, Raven. Yo siempre he estado aquí, intentando guiarte por la senda que te corresponde. Y tú siempre tomando las decisiones contrarias, haciendo lo mejor para los otros. Es lo correcto, intenté debatir. Y dime ¿qué has ganado haciendo lo correcto? Perdiste a la luz de tus mañanas, perdiste tu vida y créeme; no importa cuántas veces hayas salvado vidas, te aseguró que en unos años nadie te recordaras.
Cállate, cállate, repetí mentalmente; sujetándome la cabeza con ambas manos como si me fuese a explotar. Es hora de que abras los ojos. Que te des cuenta que aquí, tú estás completamente sola y que la única que va a procurar tu propio bien eres tú. Ya ves, tus amigos te abandonaron; tu mejor amigo, el que prometió darte justicia; te dio la espalda. Si él te hace eso, no me quiero imaginar a los otros dos.
No estoy sola, le susurré; queriendo convencerme a mí misma de ello; tengo a Garfield.
Sí, bueno. Garfield tampoco está siendo de mucha ayuda. Solo se ocupa de contener a ti, cuando debería estar vengando la muerte de su propia hija. Pero ahora que lo pienso ¿Por qué habría de hacerlo? Ella fue un error… ¿o no?
Los recuerdos de aquella noche, comenzaron a apoderarse de la mente de la hechicera, como si lo estuviese viviendo todo de nuevo.
Garfield….tengo un retraso…..Creo que estoy embarazada.
En seguida se arrepintió de haberlas pronunciado, pues como toda respuesta, recibió una dolorosa y potente bofetada en el rostro, que terminó tirándola al rostro. Garfield siempre argumentó que había sido la impresión de la noticia lo que había provocado el maltrato. Pero Raven sabía que había más. Changelling jamás se sintió a gusto con su hija, la híbrida siempre supo que él la consideraba un error. Un error. Esa palabra resonaba en sus oídos una y otra vez.
Si tan solo me hubieras escuchado, estarías en otro lugar; disfrutando de los placeres que la vida puede ofrecerte. Tendrías la paz que anhelas, si me hubieras escuchado, no hubieras sufrido.
Su voluntad comenzaba a doblegarse. Raven ya no tenía ningún argumento con el cual contraatacar. ¿Cómo iba a tenerlo? Sí tenía pruebas factibles. Toda su vida hizo el bien y su vida ahora se había convertido en una porquería. Quizás….tan solo quizás, era hora de un cambio.
¿Qué debo hacer?, suplicó.
Véngate, déjate llevar por lo que eres. Toma tu lugar como lo que te corresponde.
Parecía una propuesta bastante alocada, pero tenía sentido. Todo razonamiento era imposible ahora, ya veía las cosas de otra manera y tenía razón. La única salida era la venganza, que ciega había sido antes por no haberlo siquiera considerado. Y sabía exactamente cómo, tenías las herramientas perfectas a su alcance. Era solo cuestión de arriesgarse.
Decidida, con su nueva perspectiva; salió de su cuarto, en completo silencio. Pronto le llegó el olor de lo que fuera que Garfield estuviera cocinando. Con movimientos suaves y elegantes, tomó todo el dinero que tenían entre los dos y salió por la puerta principal sin que su esposo si quiera lo notase. Respiró el aire frío de la noche y emprendió el vuelo.
Ahora las cosas, sí tomarán su lugar.
