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-Something Inside-
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Algo dentro de ti
Llora y te controla
Porque si tu no me hubieras encontrado
Yo te hubiera encontrado
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Taiki sostenia con fuerza la jeringa, solo, en su habitación, ¿tendria la fuerza de hacerlo?, ya que eso recién conseguido, era letal.
-¡No me parece buena idea!
Giro su cabeza con tanta rapidez, que no supo como no se rompió el cuello, era Serena quien le hablaba.
Pero la imagen desaparecio.
Taiki cerro los ojos con fuerza, por un momento su mente viajo a aquellos días de preparatoria, y recordó con amargura, "Hagamos que la batalla de Sailor Moon contra Sailor Galaxia sea más agresiva".
-Lo siento tanto…- murmuro.
No estaba sorprendido, así fue de joven, tan listo, unos de los coeficientes más elevados de Kinmoku, y frio, aunque esa frialdad ya no existía.
Pero también había tenido a Sailor Moon entre sus brazos, cuando ya nada mas quedaron ellas para protegerla de Sailor Galaxia, mientras Fighter y Healer lanzaban desesperados ataques.
"Creo en ti…"
Por los menos le había dicho algo bueno a Serena antes de ya no verla nunca más.
"Por supuesto, somos amigas".
Y Maker, Taiki, ambas entidades se juraron salva guardar la paz, restaurar todo por lo que ella dio la vida, hasta el punto de realizar peligrosos experimentos para traer de alguna forma su poder de regreso, y cuando pudo encontrar una fórmula exitosa junto a Ami y el profesor Tomoe, fue Hotaru con el permiso de su padre, la portadora de aquel virus-Sailor, llamándole al final solo Virus-S, y si, Hotaru incremento su poder físico, siendo la más ágil y fuerte de todas, pero en aquel tiempo, ya con las aguas calmadas, y aun el odio a flor de piel, mientras ellos realizaban ese experimento, fue que Fighter se fue en solitario en una misión suicida, para vengar la muerte de Serena, el resultado: ella arrastrándose de regreso, con el señor Tsukino quien le siguió sin que se diera cuenta, resultando gravemente herido, pues había perdido ambas extremidades inferiores, dejando un rastro de sangre en su camino.
Darién aun lo veía como su suegro, o algo así, porque se adjudicó por sobre la esposa y el hijo, la aprobación para salvarle.
-El suero le dará poderes, se salvará- fue su promesa.
Pero Taiki no estaba del todo de acuerdo, porque si bien si funciono en Hotaru, era porque ella había sido una Sailor.
Molly en ese entonces fungía como su ayudante en el laboratorio, y ayudo a preparar al convaleciente señor. Fighter estaba muy herida, y aun así desde su camilla protesto, Yaten tuvo que sacarla del lugar, Taiki quería ayudar a su hermana herida, y le hizo prometer a Ami que no le daría el virus-S a Kenji Tsukino, pero ella viendo como el hombre de a poco se le iba la vida, y con la presión de Darién sobre ella, rompió su promesa para con Taiki, ellos estaban apenas iniciando una relación. Se suponía que podían confiar entre ellos. Pero no fue así.
Al señor Tsukino se le administro el virus-S, sus piernas se regeneraron, si sobrevivió, y también se volvió loco, ganando rápidamente altura, fuerza y una horrible apariencia de bestia, matando en el proceso a la que fuera la mejor amiga de su hija: Molly, para después escapar del laboratorio, y no volver a verlo desde entonces.
La señora Ikuko le perdono aquello a Ami y Taiki, pero Sammy no, que desde entonces le guardo rencor al castaño, que ni el amor que sentía por Fighter logro disipar, solo lo toleraba porque era su hermano. En cuanto a Ami, aun le tenía bastante simpatía por aquel fugaz enamoramiento que tuvo hacia ella un día de playa, cuando todos reían alegres alrededor de la "Tonta de Serena", a sus ojos la peli azul, no tenía culpa, solo fue Darién nuevamente.
Taiki aventó la jeringa, no podía hacerlo, él no era así.
Pero no se había dado cuenta, hasta que el dolor le vino en el brazo, ya se había inyectado, cayó al suelo lleno de temblores y dolor, afortunadamente Rei llego, pudo entrar porque Taiki no cerraba con llave su departamento, como si ya no tuviera miedo a nada.
A nada.
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Habían estado tanto tiempo sumergidos en la oscuridad, que algo tan pequeño se les hacía maravilloso e increíble.
- ¿Una estrella? - pregunto Fighter a Shiro.
-Si, soy una estrella, por favor, no le digan a nadie.
- ¿Pero, como es posible?
Antes de que les pudiera contestar, entro Yaten corriendo a la cancha, tenia la cara sin color, y se notaba que había llorado, pues tenía los ojos enrojecidos.
- ¡Taiki, es Taiki!, ¡nuestro hermano…está muriendo!
No preguntaron más, corrieron de regreso a la Torre.
Rei le aviso a Yaten, el hacerlo en verdad le había costado trabajo, pues desde hacia mucho que no le hablaba, pero dada la urgencia del momento, ambos olvidaron su vieja rencilla, pero antes de que Yaten fuera por Fighter, Rei saco algo muy especial que tenia en su poder, que había estado usando en su abuelo para mantenerlo sano: Un cristal arcoíris, que había mantenido oculto, lo encontró cuando ya se habían instalado en la Torre de Tokio.
Yaten miro de reojo a Fighter, a Lita, y con bastante desconfianza al chico de ojos plateados, temiendo incluso que le leyeran la mente.
"¡Por favor Yaten", le había suplicado Rei, "¡No le digas a nadie que tengo esto, créeme, solo traerá más desgracia si lo saben!"
Pero también ella le había prometido que lo usaría con Taiki.
Aun así, Yaten no tuvo fe, y fue verdadera su falta de esta. Pues, cuando llegaron al departamento de Taiki, el aun estaba sin despertar, y su cuerpo tan frio como si estuviera muerto.
En el pasillo Sammy le dijo, un lo siento a Fighter, como si su rencor hubiera sido el detonante para ello.
-No te preocupes.
Y tras de ella, apareció Shiro, Sammy intento ir tras ellos, pero su madre lo detuvo.
Para entonces Rei había ocultado el cristal.
-Lo siento Yaten, esas, hierbas- mintió- no funcionaron.
-Gracias de todas formas- contesto el de ojos verdes.
Fighter se arrodillo al lado de la cama, devastada.
En eso Sammy entro, mirando inquisitivamente al recién llegado, pero recomponiéndose, se armo de valor para decir lo que deseaba.
-Taiki, se fuerte, enserio, te perdono, esta vez sí, por favor, ¡no nos dejes tu también!
Fighter se levanto a consolar al muchacho, era irónico, ella misma sentía que deseaba ser consolada, ante sus ojos, Taiki seguro moriría. Sammy le apretó la cintura.
-Sammy, gracias, estoy segura que tus palabras reconfortan a Tai.
-He sido un pesado con él.
-Creo que hasta yo- confeso Yaten.
Rei estaba contrariada, asustada y culpable, pues sentía que, si no hubiera abusado del cristal en su abuelo y algunas otras personas de la Torre, tal vez no hubiera drenado su poder, ahora lo tenia escondido en un guardapelo, lo apretó contra su pecho, y salió de la habitación hecha un mar de lágrimas, volviéndose a disculpar con Yaten antes de salir del departamento, el salió tras ella.
- ¿Podrían dejarme a solas con Tai? - pidió Fighter.
Todos salieron. La señora Tsukino, Lita, Haruka que se había mantenido callada, con los puños cerrados, impotente, Sammy, pero cuando Shiro también estaba saliendo Fighter le detuvo.
-No te vayas.
Sammy iba a protestar, pero su madre termino devolviéndolo a la realidad, jalándolo del brazo nuevamente.
Fighter incluso salió de la habitación y les pidió que abandonaran el departamento, tenía que asegurarse de que no los vieran. Nadie ya pregunto nada. Lita se quedo bien callada, esperando otro milagro, muy en su interior albergaba sentimientos hacia Taiki.
- ¡Shiro, por favor, cúralo, sé que tú puedes hacerlo! - dijo la pelinegra con los ojos llorosos.
El chico se sentó en la cama mientras ella se quedó de pie.
- ¿No seria mejor para el no despertar? Se le ve tan tranquilo.
- ¡Claro que no!
- ¿Es lo que deseas entonces?
- ¡Ya te dije que sí! ¡Y si lo harás que sea ya! ¡No ves que puede morir en cualquier momento!
-Lo voy a intentar, pero tendré que quedarme a solas con él.
- ¿Cómo? ¡No! ¡Yo me quedo!
- ¿No confías en mí?
-Bueno, te acabo de conocer, y mira que antes no hablabas ni nada, ¡hasta te vest…! – dijo sonrojada- ¡Bueno no es el momento!, ¿Y por qué tengo que irme?
-Porque tu hermano también necesita curarse del alma, lo percibo- dijo Shiro acariciando la frente de Taiki- sino es así, entonces seguramente esto volverá a suceder, sé que eso también lo deseas.
-Si- declaro Fighter, mirando fijamente esos ojos plateados, que de alguna extraña manera le daban toda la confianza del mundo, aunque la razón le dijera que eso era una locura-, entonces, confiare en ti Shiro, te lo encargo- dijo antes de cerrar la puerta.
- ¿Qué paso? - pregunto Sammy asustado- ¿Por qué lo dejaste con ese tipo tan raro?
-Porque es un viejo amigo de Tai- mintió a todos, Lita se sorprendió de la forma tan natural que le salió.
Haruka sospecho un poco de eso.
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Darién había arrasado todo a su paso, sillas, papeles, ropa.
Kakkyu de milagro sobrevivió al aborto, pues perdió mucha sangre antes de que llegaran, se había quedado sola, en esa fortaleza que había creado Darién, con los armamentos mas letales que pudo conseguir en ese tiempo tan caótico, pero ya sin nadie que los apoyara.
La pellirroja lo miro como quien mira a un moribundo, no era el excelente hombre que conoció, incluso como las demás decían, Darién se parecía en ese entonces tanto a la princesa de la Luna, pensaban y actuaban de la misma manera, incluso Galaxia lo menciono, que antes de quitarle su semilla estelar le había dicho las mismas palabras que Serena, pero ahora, ya era otro.
Y era verdad, Darién estaba acostumbrado a morir antes, por y para la princesa de la Luna, nunca imagino un escenario donde él se quedará, mientras ella moría dejándolo.
Era desolador.
Michiru y Ami, después de ayudar a la antigua princesa de Kinmoku, arrastraron sus pies a sus propias habitaciones, dejándolos solos.
-Darién, por favor, cálmate- suplico Kakkyu.
- ¡No entiendo! - grito- ¡Ella! - señalo al bebé cubierto con una manta, ocultaba su tez amoratada, y su pelo rosa- ¡Mi Rini! ¡Como la perdí! - grito tirándose al suelo.
Antes de que Kakkyu volviera a decir algo, entro Mina, con esos brazaletes, que, entre otras cosas, fueron la manzana de la discordia en su relación con Yaten, unos brazaletes que tenia Sailor Galaxia bien guardados, que robo y hurto, cobrando como pago la vida del pobre Artemis.
Cual soldado, entro, sin mirar a Darién que aún se retorcía en el suelo, ni a Kakkyu, camino hasta donde estaba cubierto el bebé fallecido.
-Ellos deben saber- dijo levantando la manta para verlo.
Darién dejo de llorar para prestarle atención.
-Después de todo, eran sus guardianas, deben venir a verla.
- ¡No las quiero aquí! - chillo Darién.
-Me parece que no estás en una posición para exigir mucho- Mina puso los brazos en jarras-, ya supe por boca de Michiru que hemos perdido los cristales arcoíris- Darién empequeñeció bastante-, debieron esperarme, y también a Hotaru- contesto con frialdad, respiro profundamente, en este punto, ella no comprendía como siguió a Darién ciegamente- no te pedí tu opinión, iré a decirles, ya ellas verán si vienen o no.
-Gracias- murmuro Kakkyu, quien ahora le daba vueltas, la idea de regresar a su planeta, como había propuesto Healer años atrás, se le antojaba una oportunidad desperdiciada.
"Créame princesa, con usted será fácil reconstruir nuestro planeta"
Y por fin comenzó a llorar su pena pasada, y su pena hecha un pequeño bultito que jamás se movería.
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Mina no estaba segura de como enfrentaría a Yaten de nuevo, a todos, con esos brazaletes que le daban poder, usados para hacer el mal anteriormente, por su portadora Sailor Aluminum Siren, se sobo un poco las muñecas, ¿Cuántas veces ya había intentado quitárselos?, había perdido la cuenta.
"¡Mina no uses esas armas de destrucción! ¡No tienes idea a cuantos kinmokianos atacaron antes!", le grito Yaten al verla intentar ponérselos, "¿Tampoco te importa que hayan sido usados para atacarme? ¿No te importa? Sigue ese camino, y me vas a perder…"
Esa vez no le importo.
Y para rematar, se transformo en Healer, y busco a Darién.
Para ella, para él, era tarde arrepentirse.
Pero, Mina desde entonces se preguntó, si realmente había ganado algo con esos brazaletes.
Una lagrima rodo por su mejilla, sorprendiéndola.
"Dije que ya no lloraría", se regañó secándola rápidamente con sus dedos.
Y se fue a preparar su viaje, porque no habría otra manera de dar esa terrible noticia.
Cuando entro a su habitación, volvió a respirar profundamente, se sacudió la larga cabellera suelta, ahora ya no llevaba su moño rojo. Se enojo consigo misma, por darle tanta importancia al pasado, en esa cama donde ahora dormiría sola, tuvo su primera vez con Yaten.
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Era de madrugada, cuando los gritos de Yaten la despertaron, corrió a su habitación.
-¡Despierta! ¡Tienes otra pesadilla!
Ella toda eufórica y preocupada, y Yaten carcajeándose en su cara.
-Caíste de nuevo.
- ¡Eres un imbécil!
Ella volvió a su habitación, pero antes de cerrar la puerta, el mas chico de los Kou ya la había tomado de la cintura, y paso su lengua por la nuca de Mina.
-Perdóname.
Ella se estremeció.
-Estas perdonado, no eres tú, es tu naturaleza de idiota, este…- un poco tembloroso siguió- ahora suéltame y ve a tu cama.
-Si quiero ir a la cama, pero a la tuya.
- ¡Eh!
Yaten siguió repartiendo besos en la nuca, luego en el cuello, y una de sus manos subió a uno de los senos de Mina.
-Espera…- gimió ella.
El chico siguió torturándola con sus labios, y caricias, mientras lentamente la guiaba a la cama, se dejó caer ahí, encima de Mina, con ella boca abajo, se quito la playera, Mina vio como la prenda caía frente a su cabeza.
- ¿Estás loco?
-Pero loco por ti.
Yaten la giro, para que Mina pudiera ver esa mirada esmeralda, fulgurante de deseo, y ese abdomen perfecto, trago saliva.
- ¿Te gusta lo que ves?
Y fue ahí cuando Mina Aino mando al diablo a la castidad.
Se levanto como pudo, tomando del cuello a Yaten. El necesitaba que ella con su amor, borrara todo rastro del Caos en su propia alma, pues si era verdad, continuamente tenía pesadillas, donde moría Serena, o Fighter o Maker, o todos dejándolo en la más grande desolación.
Pero también la quería, quería a Mina porque a pesar de la muerte de su princesa, y de la caída del mundo, seguía tan optimista como siempre, alegre, quería fundirse con ella, para sentirse vivo de nuevo.
Lentamente, cada prenda fue decorando el piso de la habitación, y entre besos necesitados, gemidos entrecortados, suspiros, rechinidos de la cama, le dieron forma a eso que le llaman hacer el amor, lo estaban haciendo, era tanta la sorpresa de ambos el haber llegado a ese punto, que entre beso y beso sonreían sin creérselo, Yaten fue generoso, preparo a Mina como si ella fuera lo mas delicado del universo, sus dedos tocaron y delinearon su feminidad.
-Tan caliente, y deliciosa.
Mina ahogo un gemido cuando un Yaten atrevido, metió su lengua justo ahí, sonrojándose y elevándose al cielo, al sentir su primer sexo oral. Los temblores de ella solo avivaron la llama en él, más que listo, y acariciando las piernas de Mina las separo.
-Estemos siempre así, Mina.
Y de un solo movimiento, entro por completo en ella.
- ¡Madremia!
Solo fueron unos segundos, mientras Yaten con apasionados besos, mitigaba un poco el dolor, y comenzó a moverse lentamente, gruñendo como león, haciendo gemir a Mina en cada estocada, derramándose en su interior cuando el clímax llego, sintiendo las uñas de Mina enterrarse en su espalda, como dibujando su nombre, apropiándose de Yaten. Quien enloqueció cuando la rubia comenzó a moverse a su propio compas, buscando de ser posible, enterrarse más en su miembro.
-Yaten, Yaten…ya…
Hicieron el amor toda la noche, soñando ingenuamente en la mañana, uno, en viajes a Kinmoku con Mina, seguro que podría convencerla de irse con él, la otra, en que por fin derrotarían a Galaxia, que el mundo volvería a ser el de antes, ambos aún no se imaginaban que pronto la situación los comenzaría a rebasar.
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Sailor Galaxia miraba extasiada junto a Sailor Iron Mouse su creación.
En un enorme cubo de cristal se encontraba flotando un hombre, con una media luna negra en su frente, su éxito se debía a los cristales oscuros que logro cosechar del ultimo cristal arcoíris que aun tenia en su poder, aunque para entonces ya había sido absorbido completamente por el Caos.
-Señora Galaxia, ¿cree necesario esto? ¿Los aliados que hemos conseguido no son suficientes para destruirlas de una vez?
-Ellas son lo único que me estorba, ya las subestimé antes, y mira como termine, no cometeré el mismo error, necesito todo el poder que pueda acumular.
La pequeña Sailor miro como unas burbujas salían de la nariz del hombre.
- ¿Cómo le llamara? - pregunto Iron Mouse.
-Es mi As bajo la manga, mi joya, será Diamante Black por supuesto- contesto en tono triunfal.
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-¡Rei espera!- grito Yaten tomándola de la muñeca, ella apenas había alcanzado las escaleras.
-¡Déjame por favor!
-¡No puedo, te amo!
-¡Cállate, no sigas con eso! ¡Jamás me fijare en ti!
El logro tomarla de la cintura.
-¿Por qué eres tan terca? ¿No te gustaría tener un poco de felicidad en este mundo de mierda?
- ¡Claro que sí! ¡Pero la única pestilencia aquí, soy yo, yo! – grito- ¡No puedes entenderme! ¡No sabes mi dolor! ¡Estuve mucho tiempo enamorada de Darién en secreto! ¡Incluso antes que Serena! ¡Y ella inocente, me cargo en sus brazos! ¡Aun cada noche recuerdo sus tibios brazos y sus lágrimas al verme partir! - comenzó a golpear el pecho de Yaten- ¡Es la ultima vez que la vi! ¡Y luego me quise quedar con su prometido!
- ¡Pero ella está muerta!
Rei le dio una bofetada, logrando que Yaten la soltara.
-Pero Mina no esta muerta, ¿no ves lo patética que soy? ¡Siempre fijándome en los hombres de mis amigas!
-Entonces te gusto- dijo Yaten sorprendido sobándose la mejilla.
-Si, pero lo nuestro, no será jamás, acéptalo de una vez.
Yaten con el corazón nuevamente destrozado, tuvo que regresar al departamento de Taiki.
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Maker se encontraba viajando en las estrellas, a su lado Healer, era el recuerdo de cuando abandonaron Kinmoku, en busca de su princesa, de pronto, al mirar al frente, ya no era Fighter quien las lideraba era Ami.
"¿Creerás en el romance?"
De pronto ya no tuvo fuerzas, y comenzó a caer empicada en el abismo del universo.
Cuando sintió que se quedaba sin aire, sintió una mano cálida sujetándola.
-Maker, Taiki, ¿estás bien?
-Serena- dijo sorprendida.
- ¿Por qué lo hiciste?
-Porque soy una idiota.
La risa cantarina de Serena inundo la oscuridad, trayendo luz.
Maker seguía sorprendida, era ella en la ultima forma que la vio, con alas y el vestido de princesa blanco.
-También por que es mi culpa que tu padre haya matado a tu mejor amiga, y ahora, está perdido, quien sabe a cuantos más ya mato, o dudo que siga vivo…
La risa se dejo de escuchar, pero, aun así, la mano la sostuvo con más fuerza.
-No fue tu culpa, tu no querías.
-Pero ayude a crear ese virus, soy responsable.
-Es tiempo de que te perdones.
Taiki negó rotundamente.
-Sabes, tu papá era un hombre estupendo- declaro llorando-, incluso el tiempo que conviví con él en la isla de Odaiba, fue como un padre para mí, ¡Eso solo empeora las cosas! ¡Tu hermano me odia! ¡Tu madre me trata con indulgencia! ¡No puedo soportarlo! ¡Déjame caer!
-No- declaro Serena mas seria- aun tienes que hacer algo por mí, mi padre sigue vivo, y tu vas a revertir ese virus.
-Dudo que pueda hacerlo.
-Me lo debes, por todo eso que has dicho, expía tu culpa, y después sigue adelante, te aseguro que encontraras el amor en la persona que no imaginaste.
- ¿Amor? ¿Yo lo merezco?
-Si- contesto con esa sonrisa cálida- es momento de que despiertes.
Cuando Taiki abrió los ojos, encontró esa mirada cálida, pero color plata.
- ¿Ya estas mejor? - pregunto Shiro quien le tomaba la mano.
- ¿Serena?
El chico se levantó, soltándolo.
-Tus amigos y familia están preocupados, les diré que estás bien.
Al minuto, Fighter y los demás casi saltaron en su cama, sin poder creerlo, sin preguntar nada.
-Gracias- dijo la pelinegra buscando a Shiro, quien se había quedado afuera de la habitación.
Yaten también se acercó.
-No se lo que hiciste hombre, pero enserio, tienes mi gratitud para siempre.
-Siento que mis fuerzas se renuevan- dijo Fighter
-Eso es bueno, porque, siempre hay alguien a quien proteger, o, ¿ya no tenemos a quien proteger?
Ambos tuvieron un poderoso deja vu.
-¿Qué has dicho?- pregunto Fighter sorprendida, recordando a Chibi chibi decirlo en una de las oficinas de la televisora galaxia.
-Lo escuche de una amiga, y creo que tuvo la razón- contesto Shiro con una mirada triste.
Fighter comenzó a imaginarse que Shiro era mucho mas que una estrella, tendría que consultarlo con la princesa Kakkyu, pues a pesar de todo, aun confiaba en ella.
No sabia que muy pronto la tendría que ver.
…
Continuara.
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Shiro no es Chibi chibi.
Espero actualizar de nuevo en menos de una semana para ya decir quien es es Shiro, ya arme bien mi teoría sin temor a equivocarme (y si tiene relación con Serena) ah y comenzar nuevos romances y más curaciones de almas. Y por supuesto, Sammy haciendo su intento con Fighter y que lo friendzonee, ¿o no?
Muchas gracias por sus maravillosos comentarios, no me abandones.
Emily Vargas L, , myaenriquez02, gregorioabel.
