¡Un nuevo capitulo! ¡Demasiado largo! ¡ARGH! No puedo evitarlo, a veces tengo exceso de ideas dando vueltas en mi cabecita…
Jaja, en fin, como siempre, mil gracias a mis lectores y a mis reviewers:Lady-Gojyo, Angelus-Diabolos Kara, evangeline, Blueangel242.
Yugioh y todos sus personajes son propiedad de Kazuki Takahashi.
Introducción.
Diez años… ¿de soledad?
Año 4
Se suponía que fuera el día mas feliz de su vida. Se suponía que no pudiera pensar en nada, mas que en la maravillosa vida que le quedaba por delante. Se suponía que estuviera tan cegada por su propia felicidad, que no pudiera concentrarse, ni pensar en nada (ni nadie) mas.
Pero no era así. Claro, estaba contenta (¿que mujer no lo estaba en el día de su boda?) pero para ser sincera estaba un poco mas preocupada por su primo. Tenía nervios, claro esta, pero eran sobrepasados por la incertidumbre de la reacción de cierto peliblanco hacia cierto invitado...
Suspiro. Este día era mas una pesadilla que un sueño vuelto realidad. Y todo era culpa de Ryou. Bueno, tal vez también era de ella, considerando que había sido su idea invitar a los hermanos Kaiba en primer lugar, pero...
-No deberías angustiarte tanto- murmuro Maiha, mientras las primeras notas de la marcha nupcial comenzaban a sonar- estoy segura de que no pasara nada.
Ariadna no contesto. Con los años, había descubierto que no era la mas brillante de las ideas contradecir a su tía, ni preguntar a que se debía su certeza, aunque...
-No creo que venga. Es considerada una virtud indispensable en todo buen empresario saber cuando no se es bien recibido.
-Maiha, no creo que sea un buen momento...- intervino Akio, pero se interrumpio de pronto, cuando las puertas de la iglesia se abrieron.
La sicóloga, por su parte, tuvo que contener su impulso de bufar y voltear los ojos, pues justo en ese momento, tuvo que empezar a caminar por el pasillo.
Sonrío y saludo con vagos gestos de la cabeza a unos pocos amigos que reconoció de inmediato. Con la mirada, busco a cierto CEO, sin éxito alguno. Ah, tal parecía que Maiha tenía razón...
Frente al altar, la esperaba su futuro esposo. Cuando su padre la entrego y el joven la tomo de la mano, la chica sonrió y por primera vez en el día, se olvido por completo de Ryou y de Seto. Este era su momento, así que, ¿por qué preocuparse por lo que podría pasar mas tarde?
Toshiro coincidía con su mujer en que Seto Kaiba no se presentaría. Y había tratado de calmar a su sobrino con ese conocimiento, sin éxito alguno. El pobre muchacho era un manojo de nervios.
La fiesta había iniciado ya, y Ryou se encontraba sentado con sus tíos (Maiha y Toshiro) y sus abuelos, además de una pareja a quien el muchacho no conocía. Por supuesto, a su lado estaba Hiroshi (a quien podríamos considerar su novio, aunque no era nada formal...)
Sin embargo, los 2 asientos que aun quedaban era lo que lo tenía consternado, pues tenía la leve sospecha de que le pertenecían a...
-¡Hola Ryou!
El peliblanco casi sufrió un ataque cardiaco ante la inesperada aparición del menor de los Kaiba. Mokuba, por su parte, se contento con sonreír y saludar educadamente al resto de la mesa.
-¡Mokie-chan! ¡viniste!
Ariadna acababa de aparecer y ahora abrazaba al niño, hasta el punto de asfixiarlo. No obstante, para ser justos, Mokuba ya no era un niño. Por el contrario, era un joven de 18 años, bastante atractivo. De hecho, se parecía muchísimo a su hermano, exceptuando por el cabello negro, que aun lo usaba largo, aunque no tanto como 4 años atrás...
Ryou sonrió levemente, mientras Hiroshi observaba al recién llegado con curiosidad. Pronto, sin embargo, la atención del peliblanco se desvío hacia la multitud. ¿Estaba ÈL ahí? ¡Por todos los dioses, ¿que se suponía que hiciera?!
-¿Y tu hermano?- pregunto la chica de pronto, intrigada por la ausencia del mayor, mirando a su alrededor, buscándolo.
-Seto tuvo una reunión de negocios... Me pidió que te ofreciera una disculpa, Ari-chan.
La sicóloga suspiro, obviamente alterada, mientras que su primo la imito (solo que el suyo era de alivio)
-Ah, ya veo... bueno, debo ir a saludar al resto de los invitados... si me disculpas, Mokie...
El mas joven asintió con la cabeza, al tiempo que la muchacha se alejaba. Posteriormente, tomo asiento junto a Bakura.
-¿Que cuentas de nuevo, Ryou-chan?- pregunto el menor, con ligereza, mirándolo con una sonrisa picaresca.
-Eh... no mucho...
Hiroshi miro a su "novio" con preocupación. Usualmente, el peliblanco era muy elocuente y amigable. ¿Por que este chiquillo lo ponía tan nervioso? Volteo a ver a Toshiro y a Maiha, dirigiéndoles una mirada interrogante, que el hombre fingió no ver, mientras que la dama se compadeció de él, optando por intervenir.
-Ryou, sería cortes de tu parte presentarle a Hiroshi a tu amigo.
-Ah, claro...- murmuro el joven- este... Mokuba, él es Hiroshi Mizuno, mi... eh... novio. Hiroshi, él es Mokuba Kaiba, un amigo.
El "pequeño" hizo su mejor esfuerzo por no ahogarse con el refresco que acababa de beber. ¿Ryou tenía un novio? Dios, eso iba a destrozar a su hermano...
El resto de la conversación verso sobre temas comunes, poco comprometedores o reveladores. Después de todo, Mokuba no necesitaba saber mas detalles de la vida privada de su ex cuñado...
Ryou no podía dormir. Simplemente, el sueño se negaba a venir en su auxilio, a pesar de estar sumamente cansado. No quería moverse demasiado, pues temía despertar al joven que dormía a su lado. Lo ultimo que necesitaba era sufrir otro interrogatorio.
Hikari, ¿estas bien?
¿Es una pregunta capciosa?
Supongo... Ryou, quizás deberías considerar...
No quiero hablar al respecto, yami.
YB guardo silencio, a pesar de lo mucho que deseaba meter algo de sentido común en la cabezota hueca de su hikari. Sabía perfectamente porque el chico no podía conciliar el sueño y sin embargo...
Finalmente, Bakura opto por levantarse, procurando hacer el menor ruido posible. Salio del cuarto y comenzó a caminar por el pasillo, mirando su morada. Su nuevo "hogar" consistía en un pequeño departamento, con una cocina diminuta, una sala del mismo tamaño y 2 pequeñísimas recamaras, que no eran necesarias, pues él e Hiroshi casi siempre dormían juntos...
Segundos después, se dirigió a la otra habitación (que supuestamente era de él) y se sentó frente a su escritorio. De uno de los cajones, saco una radio. Conecto unos audífonos y se dispuso a escuchar algo de música. Después de todo, cuando no tenía a quien recurrir para contarle sus preocupaciones (exceptuando a su yami, a quien no consideraba un buen consejero), dejaba que las canciones le enviaran "mensajes subliminales".
Hoy voy a romper un pacto entre los dos,
cuatro años desde ti, todo un mundo para mi..
y el recuerdo sigue intacto un día mas,
¿quien me compra un corazón, que no supo dar perdón...?
Se había sumido en una especie de sueño ligero, que lo hacia despertar ante el mas mínimo estimulo. Y, esta canción...
Ya se, es culpa mía, levantarme cada día,
con el alma en un cajón...
Donde he guardado mi dolor, de cartas, fotos y tu voz,
escalofríos por la piel, en medio kilo de papel...
donde me quiero engañar, durmiendo al lado y sin mirar,
como ya no estas aquí, sigo aferrado a lo que fui...
Podía sentir las lagrimas, amenazando con escapar de sus ojos en cualquier momento. Pero no. Tenía que resistir... Después de 4 años, ¿que sentido tenía preocuparse por el pasado?
Hikari, sabes que eso no es lo que sientes…
¿Y entonces que crees que debería hacer, ladrón de tumbas?
¡Hey! ¿Que te sucede? ¿Por que me hablas en ese tono?
Ah, estoy harto, yami. No puedo mas.
Hikari...
Hoy he vuelto a hacerme el loco otra vez
cuando me han dicho: ¡¿Que tal?!,
pues ya ves, ni bien ni mal...
cuanto tuve y que poco arriesgue,
solo por recuperar lo que me hace respirar...
Lentamente, abrió el cajón inferior y retiro el fondo falso de éste. Luego, con calculada lentitud, extrajo un montón de papeles...
Ya se, es culpa mía, levantarme cada día,
con el alma en un cajón...
Donde he guardado mi dolor, de cartas, fotos y tu voz,
escalofríos por la piel, en medio kilo de papel...
donde me quiero engañar, durmiendo al lado y sin mirar,
como ya no estas aquí, sigo aferrado a lo que fui...
Cartas. Las 364 cartas que Seto le había enviado en el primer año de separación. Tenía que deshacerse de ellas... no podía seguir así...
¡¿Hikari, que crees que estas haciendo?!
El fuego me parece un final adecuado... ¿no lo crees?
YB observo aterrado mientras el peliblanco acercaba un encendedor a la ultima de las cartas. El espíritu de la sortija estaba congelado, completamente atónito ante lo que estaba a punto de suceder... y él sería incapaz de detenerlo...
-¿Ryou? ¿Que estas haciendo?
El aludido se detuvo. Las llamas habían comenzado a destruir el sobre, pero aun no era tarde para salvar su contenido. El ex ladrón de tumbas suspiro aliviado. Sin duda, la aparición de Hiroshi había sido perfecta...
-No es nada. Enseguida vuelvo a la cama.
El otro le lanzo una mirada incrédula, pero no comento al respecto, sino que se limito a volver a su habitación.
Por eso lo quiero. Nunca cuestiona nada, ¿lo notas?
Él te quiere, hikari. Pero no se por cuanto tiempo mas puedas seguir esta farsa...
Ryou no contesto, sino que volvió a guardar las cartas y cerro el cajón con llave. Realmente, no quería que Hiroshi se "tropezara" accidentalmente con ellas...
Y solo tengo lo que he perdido ya,
y mira que intento olvidar...
Hoy voy a romper el pacto entre los dos,
cuatro años hace ya todo un mundo para mi...
y el recuerdo sigue intacto una vez mas,
quien puede vivir así, con el alma en un cajón...
El espíritu de la sortija conocía mucho sobre la traición, la venganza y la soledad. En Egipto, las había experimentado todas, algunas las causo él, algunas se las causaron; así que sabía por lo que su pequeño hikari estaba pasando...
Aunque no lo entendía. Ryou era un alma generosa (quizás demasiado) y que perdonaba con facilidad. Incluso a él, un ladrón que lo había utilizado y puesto en peligro en muchas ocasiones, había podido perdonarlo e incluso le había ofrecido su desinteresada amistad y ayuda. Entonces... ¿cual era el problema con Seto?
Claro, el CEO había faltado a su promesa... ¡pero ese no era motivo suficiente! además, el que alguien te deje "plantado" en una ocasión no es el fin del mundo...
YB exhalo un bufido, sumamente molesto. Y cansado. Ah, por todos los dioses, que cansado estaba. No quería seguir así... Su hikari podía engañarse a si mismo, fingiendo que estaba bien y que ya lo había superado. Pero él sabía la verdad. Extrañaban a Seto con cada milímetro de su ser. Nada, ni nadie podría sustituirlo. No importaba cuanto tiempo pasara.
Cinco milenios... Cuatro años... ¡Ja! Su hikari era un verdadero tonto si creía que un amor así es tan fácil de olvidar...
¡Y listo! Umm... ¿por que sera que en mi cabeza siempre suenan mejores las ideas? Ah, que triste...
En fin, este capitulo me gusta, pero como dije, sonaba mejor en mi mente. La parte de la boda era mas larga... pero ya era muy excesivo, pienso yo... jaja
Aclaraciones... eh... creo que no hay. Jaja, bueno, la cancion es "con el alma en un cajon" de Ernesto D'alessio. ¡Es la cancion mas bonita de la historia de canciones para cortarse las venas! (bueno... tal vez exagere) pero esa cancion fue la que me convencio de hacer una segunda parte, porque de lo contrario no hubiera podido usarla... jaja
El proximo capitulo... ¡Kaiba va a una boda! Jaja (lo siento, pero ultimamente todos en mi familia se casan (menos yo T.T), asi que supongo que me afecto... jeje) y no les dare mas detalles porque no estoy muy segura de que pasara...
¡Gracias por leer y no olviden dejarme su opinion!
XOXO
