Flippy entro nervioso y cerrando los ojos, sabía que sus padres se iban a preguntar por qué estaba ahí? Por qué estaba con ella? Cosa que no sería fácil de explicar a sus padres de actitud tan estricta. Abrió los ojos de par en par y pudo ver el interior de la casa, el ambiente era acogedor, los pisos de madera, aquel lugar era el recibidor. Se encontraba una mesa al lado de la puerta, no era una mesa cualquiera era mueblería de la más fina, en el techo colgaba un candelabro de cristal sumamente antiguo, enfrente estaban la escaleras de madera con tapiz de terciopelo, esa sí que era una mansión pensó. La madre de Flaky, cuyo nombre es Beatrice, lo condujo hacia el comedor, el cual era enorme, donde sus padres se encontraron ya sentados junto a sus 2 hermanos mayores. Flippy sentía que acababa de cavar su propia tumba al ver la cara de su padre, su hermano del medio, Rudolf, lo miraba con una sonrisa pícara, Flippy solamente se quedó serio no sabía cómo manejar la situación.

-Buenas Noches jovencita e hijo- Dijo el Padre de Flippy poniéndose de pie. Al igual que el resto de su familia.

-Buenas Noches - Respondió Flaky.

-Hola Padre- Dijo Flippy sin mucho interés.

-Bueno, en unos minutos estará la cena servida, espero que la disfruten mucho – Dijo la mama de Flaky. Flippy se fue a sentar en una silla alejada de sus padres. Y Flaky junto a su madre. Los hermanos de Flaky se posicionaron en distintas partes de la larga mesa. En unos cuantos segundos los platos se empezaron a servir, todo se veía delicioso. Al finalizar la cena hubo una pequeña conversación:

-Que deliciosa cena Beatrice – Dijo con gusto la madre de Flippy, una mujer de cabello verde oscuro y ojos amarillos. No se notaba mucho parecido con Flippy excepto, quizá, en el cabello, aunque el de Flippy es mucho más claro.

-Y dime Flippy…- Su padre hizo una pausa, Flippy tenía los cabellos de punta por saber de qué trataba la frase inconclusa – como fue que tú y Felicia terminaron juntos? -Pues veraz – Dijo Flippy con nerviosismo.

-El solo me acompaño a casa Señor, es que no había nadie que pudiera ir conmigo, Lamento si fue una molestia- Respondió Flaky, Flippy solo le susurro gracias.

-Ohh Eso es muy caballeroso de tu parte – Dijo la mama de Flippy mirándolo con ternura.

-Awww ha de ser un príncipe – Dijo una de las hermanas de Flaky. -Y dime Beatrice a que te dedicas? – Pregunto la Madre de Flippy.

-Pues al comercio, pequeñas industrias, ya sabes a apoyar a la comunidad Olga – Contesto la madre de Flaky, Flaky miro a los padres de Flippy, el padre de Flippy era un hombre de edad ya madura, si se puede decir así, pero muy apuesto como su hijo.

Al paso de unos minutos los padres de Flaky y Flippy se despidieron para poder descansar. Flaky sintió que respiro al ver a la familia irse. Subió rápido las escaleras a su cuarto, se desvistió para ponerse su pijama y salto a su cama.

-Ay qué día! Parece que los problemas me persiguen – pensó mientras se tapaba con sus cobijas. Prendió su lámpara y apago la luz de su cuarto y se preparó para dormir-Que miedosa…-se reprochó mientras cubría su cabeza.

Flaky desde niña ha sabido que a pesar de que la contradigan, los monstros si existen. Quizás no en cuerpo pero si en alma. Desde pequeña ha habido una parte de ella que la ha despreciado, su inseguridad, desde el día que en que se enteraron sus compañeros de su problema de pánico no han dejado de molestarla.

-Cómo es que sus padres conocen a los míos? – Se preguntó el peliverde recostado sobre su cama, jugueteaba con una navaja en su habitación y la lanzo fuertemente hacia la puerta.

-Vamos déjame salir- De nuevo esa voz, Flippy sabía de quien trataba, Flipqy su otro yo- Hace tiempo que no dejas que me divierta para nada! Quiero matar unos cuantos.

-Olvídalo no funcionara yo no te dejare ir!- Respondió Flippy con enojo.

El sabía lo que significaba que Flipqy saliera, la muerte de su familia. Flipqy no dejaba de insistir pero con los años Flippy aprendió a ignorarlo. Decidió pensar en algo o alguien que no fuera su alter ego. Flaky fue lo primero que se le vino a la mente, por que estaban pasando tantas cosas con ella? Por qué? No se lo podía explicar, jamás la conoció a fondo ni siquiera se hablaban tanto. Porque sentía entonces que necesitaba estar con ella. Era su droga pensó. Qué tontería, el joven peliverde cerro los ojos y se dispuso a dormir. Hasta que fue interrumpido por Mr. Pickles y Lammy. Al parecer estaban gritando, decido ver qué pasaba con cautela, se acercó a la puerta y la abrió un poco para mirar, ahí estaban los dos Lammy en el piso y Mrs. Pickles con la mano llena de sangre.

-Que te sucede? Eh! – Grito Lammy sobándose la mejilla en la cual tenía un golpe.

-A ti que te pasa? Coqueteas con todos Lammy! No eres una zorra!- Dijo Mrs. Pickles.

-Y a ti qué? No somos nada ni que fuera tuya! – Grito Lammy Mrs. Pickles se agacho y la tomo del cuello asfixiándola.

-Escúchame bien zorra mal parida, no me interesa lo que pienses tu harás lo que te diga ok? – Dijo Mrs. Pickles con toda la ira del mundo, la cara de Lammy estaba morada y empezaba a brotar sangre de su boca.

-S-si- Respondió Lammy Mrs. Pickles la soltó y dio un profundo respiro para tomar aire, Mrs. Pickles miro hacia la puerta donde Flippy observaba todo y pudo verlo, Flippy se sintió aterrado pero estaba listo para luchar. Sin embargo este se fue a su cuarto e ignoro todo. Lammy salió corriendo de aquel lugar despeinada y cubierta de sangre se sentía pésima, principalmente por ser golpeada.

Flippy se tentó a seguirla pero decidió dejar las cosas como estaban y se recostó en su cama, el no conocía ese lado tan oscuro de Mrs. Pickles era extraño verlo enojado siendo que es tan pacifico. Flippy cerró los ojos y se hecho a dormir pensando en lo extraño que fue ese día.