Autoras: Hime-chan Natsumi y Nyanko1827

Disclaimer: KHR! pertenece a Akira Amano-sensei y la idea a Hime-chan Natsumi.

Palabras: 1623.


La última descendiente

Capítulo III

Tutelar.

v. tr. 2 Proteger o favorecer a una persona y ayudarla en el desarrollo de una actividad.


Viper, alias Mammon, observaba con atención a la niña de cinco años ejercer su llama de la niebla con gran maestría. Habían empezado hará unos dos años atrás a enseñarle a usar su llama a la vez que se le explicaba la importancia de ser un niño y del por qué debía ser un niño. A la pequeña aún le costaba entender algunas cosas pero entendía que su madre y el bebé volador querían su seguridad y por ello se esforzaba al máximo, a sus cortos cinco años, para ser una buena alumna y una buena hija.

Por el contrario, Nana observaba con atención a su amiga y familiar enseñándole a su hija los fundamentos de las ilusiones. Estaba tan feliz que a su niña se le diera tan bien, como era de esperar en alguien de su familia. Todos los miembros… no, todos los que compartían la sangre de su clan estaban tan unidos a su magia, a sus ilusiones, a su parte instintiva y animal, que agradecía que la sangre estuviera tan diluida.

—He oído que el Noveno vendrá de vacaciones a Japón con el Jefe de CEDEF —comentó Mammon al acercarse a la mujer Sawada—. Sabes que quiere decir eso, ¿verdad?

Sonriendo con tristeza, Nana respondió—: Sí, Tsu-chan comparte nuestra sangre y la de Primo Vongola —suspirando observó cómo su niña pasaba de niño a perro y de perro a pájaro para volver a ser una niña y reírse con diversión—. Si el Noveno descubre su llama…

—La sellará —concluyó Viper—, ella es muy joven para poder controlarla y tu marido os quiere mantener protegidas.

—Lo sé, por eso quería que aprendiera los fundamentos de las ilusiones antes de que pudieran sellarse.

—Tampoco es seguro del todo —Mammon intentó animar a la mujer al verla tan decaída—, si Tsuna no muestra indicios de poseer la Llama del Cielo, entonces, Nono no tiene por qué sellar nada.

Captando su indirecta, Nana sonrió de júbilo y marchó hacia la cocina a preparar un pequeño tentempié para su preciosa niña, quien ya empezaba a mirarse la barriga con el ceño fruncido y a apretarla hacia dentro para no escuchar el molesto ruido.

«Debo asegurarme que el Noveno no descubra los talentos de Tsu-chan».

Después de dos semanas, Mammon volvió a aparecer en el hogar Sawada para poder ver el rendimiento y la mejora en su pequeña aprendiz, pero, en lugar de encontrarse lo esperado, Viper se encontró con una Nana desolada y a una Tsuna llorando en un gran berrinche. Confusa y sin saber que estaba pasando, la Ilusionista se acercó a la madre haciendo pucheros.

—Qué ha sucedido.

—Al parecer Tsu-chan también posee la Llama del Cielo, y ya sabes el miedo incontrolable que le tiene a los perros —Mammon asintió con una sonrisa de diversión en el rostro—. Al parecer, de algún modo, ese miedo activó la Llama del Cielo, asustando al pequeño chihuahua y avisando a Timoteo-san y a Iemitsu de su talento.

Nono ha sellado su llama —adivinó Viper pensativa.

—Sí —Nana suspiró con tristeza mientras observaba a su niña seguir con su monumental berrinche—. No sé qué hacer, desde que su llama ha sido sellada ha estado algo más desequilibrada y más llorona.

Tarareando pensativa, Mammon observó como la mujer se acercaba a su hija e intentaba calmarla sin éxito. Viper podía solucionar el problema con facilidad, los sellados eran parte de su especialidad, y aunque éste sería difícil por haber sido puesto por alguien con una Llama del Cielo, no sería imposible. El único problema era que llamaría la atención indeseada, Nono e Iemitsu notarían que el sello se ha desvanecido y eso ocasionaría problemas a Nana y a la niña, por no decir que empezarían una investigación y lo más seguro era que llegarían a ella, cosa que no le apetecía.

La otra opción que tenía era compartir a su alumna con alguno de sus… ¿socios? ¿Compañeros? ¿Conocidos?... sí, conocidos… con uno de sus conocidos. Reborn estaba fuera de la foto, era fiel a Vongola y en cuanto supiera que estaba haciendo iría a contárselo a Nono como el buen perro faldero que era. Skull, siendo el inútil que era no podría hacer nada bien y terminaría dañando a su pupila, cosa inaceptable. Aria era alguien a quien sí podría confiarle el trabajo pero, siendo la Jefa de Giglio Nero y de los Arcobaleno, llamaría la atención de los demás Arcobaleno y llegaría a oídos de Vongola, cosa que no quería como ya había mencionado anteriormente. Collonnelo y Lal, aunque buenas opciones, trabajaban con Iemitsu y el resultado sería el mismo que con Reborn y Aria; por tanto, sólo le quedaban ellos… Verde y Fon…

«Con lo que odio a ese sujeto».

—|—

Reborn había obligado a Iemitsu a volver, con urgencia, a Japón para tener una conversación seria con la mujer sentada delante de él y el adolescente ahora mujer. Seguía sin poder creer lo que tenía delante de él, en todo este tiempo que había estado con Tsuna no había habido ningún indicio que era chica. Le habían logrado engañar, y eso le dolía en el orgullo pero, posiblemente, lo que más le dolía era que Iemitsu no hubiera confiado en él con este secreto, secreto que no entendía por qué era secreto. Y por esa misma razón estaban esperando al hombre de la casa.

Mientras el Asesino a Sueldo esperaba, también observaba la interacción de ambas mujeres encontrándolo bastante divertido. Tsuna se estaba peleando con su madre para que juntara las piernas, ya que había sido obligada a llevar un vestido, porque se le veía la ropa interior. Ropa interior masculina debía de decir, en lugar de ponerse algo de lencería como Nana había sugerido, Tsuna se había puesto uno de sus boxers debajo del vestido, alegando que si debía llevar la ropa que Nana quería, al menos, llevaría la ropa interior que le hiciera sentir más cómoda. La discusión no terminaba ahí, ahora que no había ningún tipo de ilusión escondiendo el sexo del Heredero de Vongola, Nana estaba intentando sujetarle el pelo en dos coletas altas mientras evitaba que las tijeras en las manos de su hija cortaran el bonito cabello castaño claro.

—Mamá —Tsuna se quejó intentando cerrar las tijeras en uno de sus mechones—, no ves que es molesto tenerlo largo.

—Pues lo llevas recogido —contrarrestó Nana—, con lo bonito que lo tienes, no pienso dejar que cortes.

Reborn seguía observándolas con diversión, una cosa no quitaba a la otra. Sí, había sido engañado pero el comportamiento marimacho de Tsuna le era divertido. Desde que había despertado Tsuna seguía actuando como un chico, en lugar de sonrojarse locamente cuando él estaba viéndole medio desnuda, Tsuna había actuado como si siguiera con la fisonomía de un chico. Sólo había reaccionado cuando Nana le había echado de la habitación y había hablado con Tsuna; antes de que la puerta de la habitación de Tsuna se cerrara, había podido vislumbrar un pequeño sonrojo—que no sabía si era de vergüenza o indignación ante las palabras de Nana.

—¿¡Y el sujetador!? —exigió Nana exasperada después de haber ganado la batalla del pelo y notar la carencia de cierta ropa interior en la espalda de su hija—. ¡¿Cómo vas sin sujetador, Tsu-chan?!

—Está donde lo has dejado.

—¿¡Dónde lo he dejado!? —el grito de Nana alertó a la persona que estaba entrando por la puerta principal—. ¡Tsu-chan, debes llevar sujetador!

—¡Es incomodo! —exclamó Tsuna exasperada con las exigencias de su madre—. Y no me molestan tal y como están—ante eso, Reborn no podía dejar de mostrar una sonrisa de diversión—. ¿Ves? Ni se nota.

—¿Qué no se nota? —Nana empezó a masajearse el templo al notar como un dolor de cabeza empezaba a mostrarse.

—Para nada —dijo Tsuna como si fuera lo más normal—. Además, para qué demonios sirven, es una prenda de ropa inútil.

—¡Inútil! —Nana empezaba a ver blanco—. Sirven para mantenerlas sujetas y firmes, dependiendo del que uses puede subirte el pecho. Sirve para no llevarlas sueltas —dijo con exasperación.

—Tampoco es que sean tan grandes —interrumpió Reborn, con una sonrisa socarrona, la contestación de su alumna, dirigiendo la atención de ella hacia él.

Mientras los tres discutían el tamaño de pecho de Tsuna, la persona que acababa de mostrarse en la sala de estar observaba la situación con la boca abierta y los ojos mostrando conmoción. Cuando había recibido la llamada de Reborn, exigiendo que fuera a Japón con urgencia, había pensado que algo horrible le había pasado a su familia y había movilizado a toda CEDEF para que le acompañaran, cosa que habrían hecho si Lal no lo hubiera detenido. Según Lal, la cosa podía ser urgente pero no peligrosa y más con Reborn presente, confiando en el juicio de su subordinada, había volado solo a Japón.

Al llegar a su casa se había empezado a preocupar por los gritos que su mujer y su hijo estaban lanzándose el uno al otro. Pensando que había una disputa doméstica y que Reborn no sabía cómo actuar, él había entrado en la casa con prisas y lo que había oído y visto no era lo que esperaba. Por qué su hijo era chico, y el adolescente que había delante, adolescente idéntico a su hijo, era chica y estaba discutiendo con Reborn sobre el tamaño de su pecho y Nana sólo intentaba apaciguar a ambos diciendo que el tamaño era perfecto, incitando aún más las burlas de Reborn.

Por eso no había podido dejar escapar un exigente—: Qué está sucediendo, Nana —deteniendo cualquier disputa que su hijo… hija estaba teniendo con Reborn y Nana.


N/A: Cuanto tiempo sin vernos... Perdón por la larga espera pero a parte de que he estado ocupada soy alguien poco constante, ¿qué quiere decir eso? Que tengo temporadas en las que mi inspiración es abrumadora y la aprovecho para escribir, y otras en las que sólo quiero hacer el vago y leer. Si a lo segundo le agregas un terrible bajón emocional, pues el resultado es horrible pero bueno, sólo decir que de ésta historia hay escritos hasta el capítulo 5, estamos trabajando en el capítulo 6.

guest, ahí el mérito es de Hime-chan. La parte donde el resto de Vongola lo descubre aún se esta trabajando pero vuelvo a tener las ideas enderezadas xD Jojojo, Gokudera y Reborn...

Nos leemos en el próximo capítulo