Capítulo 4: La oscura princesa también tiene un lado bueno pero es una tsundere
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- ¿Estás mejor ? - preguntó el ojiperla.
Satsuki asiente.
- ¿Cómo me encontraste? - preguntó la morena curiosa.
Hinata le tiró el dinosaurio de peluche, Satsuki no se había dado cuenta que lo tenía en manos, ella lo atrapó por puro instinto.
- Estaba tirado en el suelo - dijo encogiéndose de hombros el ojiperla.
Satsuki frunció el ceño.
- Eso no explica nada, podría ser que yo tire y huí de ti - argumentó la pelinegra.
Hinata le sonrió.
- Tu no eres así - declaró el blanco principe.
Satsuki parpadeó.
¿Entonces cómo creía que era ella?
- Además alguien me lo dijo - confesó Hinata sin explicar nada más. Satsuki volvió a fruncir el ceño. ¿Cuantos secretos pensaba guardar el Hyuga?
Los dos estaban en la enfermeria, la enfermera atendió a Satsuki y luego salió para ir informar al diretor.
"- ¿Esto te lo hicieron alumnas de tercer grado? - preguntó incrédula.
Satsuki se encoge de hombros.
- No importa - dijo con una expresión aburrida como si no fuera nada importante. Satsuki estaba acostumbrada, de cualquer forma vivía situaciones así muchas veces, ella resolvía sus proprios problemas era una chica independiente no necesitaba la ayuda de nadie, bueno, eso hasta ahora.
La enfermera hizo puchero y frunció el ceño.
- ¿Cómo que no importa? iré ahora mismo hablar con el director - Kabuko odiaba escenas de bullying , ella había sufrido ese tipo de cosas en su infancia, si no fuera por Orochi seguramente estaría muerta, por eso no podía ver a otros sufriendo eso, no importaba que tan leve halla sido la acción.
La enfermera salió a la velocidad de la luz con la mirada asombrada de Satsuki y Hinata."
- No sabía que sufrías de claustrofobia - dijo serio Hinata, sentándose en la baquilla al lado de la cama donde estaba Satsuki.
Satsuki se encogió de hombros.
- Es una larga historia - dijo la pelinegra, ya había vuelto a su cara de indiferencia como si nada hubiera pasado.
Hinata apoyo ja espalda en la pared y se cruzó de brazos.
- Te escucho, tenemos mucho tiempo - dijo con una de sus sonrisas de lado.
Satsuki se soronjó levemente y volteó la mirada.
Ella suspiró.
*Flash back*
La pequeña Satsuki miró algo asustada la nueva escuela. Siempre era muy tímida para hacer amistades pero cuando hablaba siempre era directa y objetiva, eso a muchos no les gustaba.
Tachi le sonrió tranquilizándola. La mayor se acuclilló a su lado.
- Todo estará bien Satsuki, harás muchos amigos esta vez - dijo Tachi y luego le pico lacabeza.
Satsuki hizo una mueca por el golpecito, ella hizo un puchero y se llevó las manos a la frente.
- No estoy preocupada - dijo la pequeña volteando la mirada.
Tachi sonrió.
- Hai, Hai como tu digas imouto - la mayor se levantó del suelo - Vamos - dijo extendiéndole la mano. Satsuki sonrió y le tomó la mano.
Las dos entraron.
- Oh es muy bonita
- Que lindo pelo
- Que chica tan cool
- Niños, niños - Iruki llamó la atención de todos - Hoy tenemos una nueva compañera, ustedes presentarte, dinos que te gusta o que clases de sueños tienes - dijo sonriendo la maestra hacia Satsuki.
Satsuki se cruzó de brazos.
- Mi nombre es Satsuki Uchiha. Odio muchas cosas y no me gusta nada en particular - ella jamás decía que le gustaba los libros de romance - Lo que tengo no es un sueño porque voy hacerlo realidad, y es sobrepasar a alguien - dijo determinada y seria la chica.
Tachi suspiró del lado de afuera, ella había puesto la oreja en la puerta para escuchar como le iba a su hermanita.
- Hey ¿que haces ahí? - preguntó el joven conserje. Tachi abrió los ojos como platos.
~ Maldición ~ pensó la morena al ser descubierta.
La morena salió corriendo con el conserje tras ella, que venía con una escoba en la mano.
Adentro de la clase.
Los murmullos no se hicieron esperar.
La sensei estaba boquiabierta.
Los niños miraron impresionados a la chica que tenía una cara de indiferente.
Satsuki los ignoró mientras pensaba determinada que ella sería una gran novelista, con un renombre mayor que el de su hermana. Tachi escribía novelas, aunque firmaba con otro nombre, y era considerada un genio por los críticos por su forma de escribir a tan corta edad, con esas novelas ella pagaba los estudios de su facultad, Satsuki quería ser aún más grandiosa que su hermana y sobrepasarla en renombre.
Los niños pensaron que ella era cool.
Las niñas pensaron que ella era una engreída y no tenía nada de genial.
- Tontos chicos - murmuró una chica enojada porque el chico que le gustaba estaba mirando maravillado a la nueva estudiante - Tonta chica - murmuró frunciendo el ceño.
[...]
Las semanas pasaban y Satsuki no podía hacer amigos.
Los chicos la acosaban por todas partes obligando a la pequeña a tratar de esconderse en los primeros lugares que encontraba. Aunque le hacía feliz que los niños quisieran hablar con ella, la irritaba que fuera por razones superficiales.
Las chicas la miraban como si ella fuera una enemiga.
Engreída.
Corazón de hielo.
Arrogante.
Presumida.
Creída.
Y otros sinonimos más eran usados para describirla.
- Oe mira ¿qué es esto? - Dei agarró un libro de dentro de la mochila de Satsuki. La pelinegra se alarmó.
- Dame eso - ordenó la Uchiha tratando de agarrar el libro, La rubia esquivo.
Las otras chicas la rodearon.
Dei miró la capa del libro y sonrió.
- ¿Qué es Dei-chan? - preguntó Sasori una chica pelirroja.
- Es un libro de príncipes. Awwn que tierna eres Satsuki, Oe chicos Satsuki esta buscando un príncipe, ¿alguien para candidato? - preguntó burlona la rubia.
Los chicos abrieron los ojos como platos. Entonces a Satsuki le gustaban ese tipo de cosas.
- Yo - dijo uno.
- No, yo - dijo otro levantando la mano.
Los chicos la rodearon. Satsuki estaba siendo sofocada entre tantos niños.
Dei salió con el libro en manos y riendo fuertemente.
Satsuki se alarmó, se estaba llevado su libro. Trató de salir de las manos de los niños.
- Déjenme - gritó irritada pero sólo la ignoraron. Después de minutos de tratar ella logró salir y corrió tras la secuestradora de su libro.
La encontró en el pasillo riendo junto a su grupo.
- Devuelve mi libro - ordenó la pelinegra acercándose a la rubia.
Las amigas de Dei se pusieron delante de Satsuki.
Dei sonrió y abrió el libro.
- Las hojas se usan para hacer arte, ¡Katsu! - dijo y rasgó la primera hoja.
Satsuki abrió los ojos como platos.
Era su libro favorito.
Su corazón se oprimió en su pecho.
Ella apretó los diente y fruunció el ceño.
- Maldita - rugió irritada, trató de acercarse pero las tres niñas la detuvieron.
La sostuvieron pero Satsuki se resistía, mientras la pelinegra peleaba con las tres chicas que le tiraban del pelo, la rasguñaban por el rostro y la golpeaban Dei seguía arrancando las hojas del libro una por una.
Satsuki terminó herida pero no salió sin dejar mordidas y golpes en sus agresoras.
- Vámonos, creo que ya es suficiente - dijo Sasori con su cara indiferente.
- Hmpf - Dei gruño y salió con las otras chicas tras ella, riendo escandalosamente.
Satsuki se acercó vacilante a su libro tirado en el suelo, estaba arruinado.
Ella frunció el ceño.
Las chicas le pagarían caro.
Porque Satsuki podía ser muy vengativa cuando quería.
[...]
Satsuki suspiró mientras volvía a casa toda herida y con el libro roto en sus manos, ya se estaba acostumbrando a recibir odio por parte de las chicas.
Bueno quizás no tanto, porque ahora estaba muy triste.
Satsuki hacia puchero mientras miraba el suelo, se negaba a llorar.
Las chicas de la clase podían ser crueles.
Ella pateó la piedra en el camino.
- Auch - Satsuki hizo una mueca cuando una pelota golpeó su cabeza, la pelinegra frunció el ceño y llevó la mano a la cabeza.
- Perdón, ¿estás bien? - preguntó una chica que venia corriendo, era la dueña de la pelota.
Satsuki frunció el ceño hacía ella.
- Idiota, ten más cuidado - dijo irritada, hoy no era su día.
- Fue sin querer ¡Dattebayo! No te enojes tanto - dijo la rubia haciendo puchero.
- Tsk - Satsuki chasqueó la lengua. La chica la miró de arriba a abajo y abrió los ojos como platos.
- Estas herida dattebayo - gritó la rubia.
Satsuki hizo una mueca.
- Gran observación - dijo y e volteó para irse, la chica la tomó de la mano - ¿Que haces? - preguntó sorprendida la chica.
- Hay que tratar tus heridas ¡Dattebayo! - dijo arrastrando a la morena. Quizás fue ahí que las personas empezaron a arrastrar a Satsuki por todos lados como una muñeca, aunque siempre terminaba con algo bueno cuando se dejaba llevar.
Satsuki miró asombrada a la niña que la llevaba.
Pararon minutos después frente a una casa pequeña pero acogedora.
- Kaa-chan, otou-san , necesito ayuda - gritó la pequeña.
Lo puerta se abrió de golpe.
- Mi niña necesita ayuda, Narumi iré a por ti - gritaron dos personas saliendo apresuradas y alarmadas.
Minami y Kushino parpadearon al ver a su hija bien pero con una niña herida a su lado.
- Minami ve a por el maletín - dijo determinado el pelirrojo.
Minami asintió y entró a la casa.
Satsuki miraba todo con una gotita en la frente, quizás no sólo su familia era rara.
- ¿Que te pasó pequeña? - preguntó el pelirrojo acúclillandose a su lado. Satsuki se sonrojó levemente, ese hombre le recordaba a su padre.
- Me caí - mintió la pelinegra, ella era autosuficiente, no quería la pena de otros y mucho menos la ayuda, podía resolver sus diferencias con aquellas niñas ella sola.
Kushino frunció el ceño, era muy obvio que mentía, el libro roto en su mano no parecía haber sufrido por una caída mucho menos sus heridas, pero él no preguntaría porque mentía.
- Bien, vamos a tratar esas heridas - dijo sonriendo gentilmente el Uzumaki.
Satsuki iba a refutar pero cerró la boca, ese hombre le recordaba mucho a su padre, era gentil pero parecía tener autoridad en su voz.
Ella asintió, la chica su lado sonrió junto a su padre.
Después de ser tratada amablemente, Narumi y ella arreglaron el libro roto mientras esperaban a la hermana de Satsuki venir a recogerla.
Satsuki estaba feliz por dentro, su nueva amiga era un idiota pero lograba sacarle algunas sonrisas que pocos podían lograr.
- Mira, quedó como nuevo ¡Dattebayo! - declaró la rubia sentada a su lado en el suelo, agarrando el libro entre sus manos.
Los ojos de Narumi brillaban como si viera una joya rara.
Satsuki la miró arqueando una ceja.
- ¿En serio? Se nota a leguas que está un desastre - dijo la morena.
Narumi hizo puchero.
- Al menos está mejor que antes - dijo la rubia con los ojos entrecerrados.
Satsuki sonrió de lado.
- Obviamente está mejor porque yo arreglé la mayor parte - dijo orgullosa la pelinegra. Ella seguramente no lograba decir gracias.
Narumi se levantó.
- ¿Qué dices? la parte que yo hice está más bonita ¡dattebayo! - declaró la rubia.
Satsuki se encogió de hombros y sonrió de lado.
- No realmente - contestó la Uchiha sentada en el suelo.
Narumi le mostró los dientes.
De los ojos de las dos salían rayos de competitividad.
Estuvieron así unos minutos hasta que empezaron a reír.
- Eres una bastarda - dijo riendo Narumi riendo con las manos en la panza.
- Y tú una perdedora - contestó riendo como a mucho no lo hacía Satsuki.
Había nacido una extraña amistad entre las dos ese día.
Pero jamás volvió a verla, la familia Uzumaki desapareció días después y con el tiempo Satsuki olvidó como era que se veía la chica exactamente pero jamás olvidó su singular "¡dattebayo!".
Tachi la recogió ese día y se puso contenta oyendo los relatos de su hermanita, aunque se puso furiosa por saber que había salido herida y Satsuki se negó a decir quien fue.
[...]
Al otro día Satsuki tenía una suave sonrisa en su rostro, lo que dejo a los niños maravillados pero a las niñas aun más irritadas.
Dei frunció el ceño, ¿Por qué sonreía y no tenía heridas?
Satsuki le sonrió de lado. Demostrando que cualquier cosa que hiciera no la afectaría. Su hermana le había maquillado y en estos momentos parecía aun más hermosa con esa sonrisa en los labios.
Dei se sintió un insecto, luego sonrió de lado, tenía una idea.
Era recreo y la educación fisica se acercaba, Satsuki aun planeaba de que forma haría pagar a la molestas niñas, los chicos no la dejaban en paz, mucho menos ahora que descubrieron sus gustos
Satsuki sonrió al tener una idea. Tendría su venganza.
Dei y sus amigas volvieron a la clase y fueron agarrar su uniforme.
Las chicas jadearon.
El uniforme estaba todo cortado.
Dei miró a Satsuki que salía de la clase sonriendo de lado hacía ella.
Ella frunció el ceño y apretó el uniforme en sus manos.
[...]
La semana pasó sin ningun otro incidente.
Hasta que...
Antes que Satsuki pudiera salir de la clase, Dei y las chicas la a agarraron desprevenida.
Satsuki siquiera tuvo tiempo de reaccionar.
- Ahí adentro te quedarás - fue lo único que Satsuki oyó antes de ser puesta en el casillero de los materiales de limpieza.
- Abran la puerta ahora - gruño la chica irritada tratando de abrir el casillero, las chicas la habían cerrado con llave.
Ellas salieron riendo de la clase.
Dei salió jugando con la llave que había logrado sacar del conserje sin que edte se diera cuenta.
Satsuki golpeó la puerta una y otra vez. Ella decidió tratar de golpearla dando un impacto con el costado de su cuerpo, gran error, el casillero cayo al piso con la puerta boca a bajo con Satsuki dentro.
Ahora si no habría forma de salir de dentro.
La puerta estaba bloqueada por el piso.
Satsuki se alarmó.
Estaba lastimada por los materiales que le habían caído encima, comenzó a tener un ataque de pánico imaginando que no podría salir, ya habían terminado las clases por lo que no había nadie por los pasillos.
Eso sólo la dejó mas desesperada.
[...]
Tachi esperaba a hermanita fuera de la escuela. No la dejaría ir sola después de ver cómo llegó a casa el día anterior.
Frunció el ceño al notar un grupo de niñas riendo al salir de la escuela por último.
¿Donde estaba su hermana? ya no quedaba nadie más.
- ¿Estás segura de que no podrá salir? - preguntó una de las niñas al pasar por Tachi.
- Sí, la encerré con llave - dijo sonriendo satisfecha.
Las chicas dieron la vuelta en la esquina riendo perversamente.
Tachi no tuvo un buen presentimiento.
Entró a la escuela corriendo.
[...]
El conserje buscaba su llave por todas partes, oyó un fuerte ruido seguido por unos gritos abafados, alarmado corrió a donde venía los gritos.
Satsuki pataleaba y golpeaba el metal desesperada.
En ese momento en conserje entró a la clase y encontró el armario de los materiales de limpieza en el suelo, los gritos seguían.
Satsuki sentía que el aire empezaba a fltar en ese estrecho lugar.
Tachi llegó justo a tiempo de ver a joven conserje luchando por romper el casillero y así sacar a la niña de adentro.
Lo último que vio Satsuki antes de desmayarse fue el rostro de su hermana preocupado cuando ayudo al conserje a sacarla de dentro.
*Fin del Flash back*
Desde ese día ella no puede estar en lugares cerrados sola y era peor aun cuando esta alterada.
Satsuki no le contó que pasó depués con las niñas tampoco de dio cuenta de que en medio de la historia Hinata se había petrificado, él no esperaba oír aquel nombre en mucho tiempo.
El peliazul la miró fijamente durante unos segundos.
Satsuki abrió los ojos como platos cuando Hinata la abrazó.
- Yo creo que eres muy bella por dentro Satsuki - dijo en ojiperla.
Satsuki se ruborizó furiosamente y su corazón latio violentamente en su pecho.
Estaba aturdida sin saber que hacer.
Hinata la comprendía.
Empatía era lo que sentía.
Después de unos segundos sin saber que hacer Satsuki hizo una mueca desconfiada.
- ¿Le dices eso a todas las chicas? Hyuga - gruño la pelinegra.
Hinata hizo pose de inocente.
- Oh, me descubriste, Mooh me hubieras dejado seguir actuando cool - dijo algo burlón.
El ojo de Satsuki se contrajo.
- Estúpido Hyuga - gruño ella tratando de golpearlo.
Hinata lo esquivó con facilidad riendo.
Ella saltó tras él tratando de borrar esa hermosa pero molesta sonrisa de su rostro.
Otra vez él desviaba los pensamientos de ella para algo que no fuera apenas tristeza.
Aunque lo que dijo no había sido mentira. En verdad la creía hermosa por dentro.
*Flash Back*
"Era hora del intervalo y los estudiantes se retiraron a excepción de tres personas.
- ¿Shiro me prestas tu tarea? - suplicó Kiba con ojitos de cachorro y las manos en forma de ruego - No logré entender nada - excusó la castaña. La morena suspiró.
- No la terminé tampoco logre entender el asunto - confesó enfadada consigo misma por no haber logrado entender el asunto, a Shiro no le gustaban las cosas hechas a medias.
- ¿Ehh? - Kiba la miró incrédula y luego suspiró resignada - Mohh, y justo es de la clase de Anko-sensei, ese hombre da asusta - dijo con una mueca aterrada, Shiro la comprendió.
Las dos suspiraron resignadas.
- ¡Oh! Bueno, ¿que más da? - Kiba se llevó las manos tras la cabeza y sonrió - No se puede todo en la vida ¿verdad? vamos a comer que mi estómago ya está rugiendo - ella se retiró riendo reanimada, Shiro hizo una mueca, su amiga no tenía remedio.
Las dos no se dieron cuenta de que alguien había oído todo.
Hinata entró a la clase antes que sonara la campana anunciando el fin del intervalo.
Se detuvo en la puerta curioso al ver a Satsuki poniendo un cuaderno bajo la mesa de Kiba.
La morena que no se había dado cuenta de la presencia del ojiperla, volvió a sentarse en su pupitre.
La campana sonó sacando al Hyuga de su aturdimiento.
Las chicas rápidamente lo rodearon y él se escapó educadamente de ellas yendo a sentarse en su pupitre.
- Ohhh~ la carne es tan rica quizás debería haber guardado un pedazo para Akamaru pero realmente no pude dejar nada - dijo Kiba abatida mientras entraba. Shiro hizo una mueca de asco al imaginar la carne dentro de la mochila de su compañera.
Las dos se sentaron en sus pupitres, Kiba parpadeó al notar que había un cuaderno que no era de ella bajo su mesa cuando fue agarrar sus cosas.
Abrió la libreta y luego se dio cuenta maravillada que contenía las respuestas de la tarea y una sencilla explicación.
- Shiro mira, mira - dijo llamando la atención de su amiga, Shiro volteó a verla y Kiba le puso el cuaderno abierto en la cara, la morena hizo una mueca y alejó el cuaderno de su rostro para poder ver bien, arqueó la ceja - Te diste cuenta, un ángel nos dio esto - dijo maravillada y con los ojos brillando la castaña. Shiro se dio cuenta de que eran una explicación muy bien detallada que hasta su amiga podría entender - ¿Quien habrá sido? - se preguntó Kiba en voz alta y miró a todos lados, detuvo su mirada en Hinata.
El Hyuga cruzó miradas con ella cuando sintió que lo observaban. Le sonrió angelical como siempre lo hacía.
Kiba abrió los ojos maravillada.
El Hyuga se sorprendió al ver a la castaña parando frente a su pupitre.
- Eres un príncipe Hinata-ouji, en verdad me ayudaste, no sabes como estoy agradecida - ella lo abrazó y Hinata parpadeó confundido, las demás chicas asesinaron a Kiba con la mirada.
Hinata se dio cuenta del cuaderno que llevaba Kiba en manos mientras lo abrazaba, era el mismo que había puesto Satsuki.
Se dio cuenta que la castaña pensaba que había sido él.
- Espera Kiba-san yo no...- trató de negar pero Kiba lo abrazó más fuerte y frotó su mejilla contra la de él.
- No tienes que se modesto Hinata-kun - dijo sonriendo la castaña sin dejar que Hinata tratará de explicar - En verdad me has salvado.
El peliazul miró a la Uchiha que los ignoraba mirando por la ventana sin parecer importarse en tomar el crédito de la buena acción.
Hinata notó que la Uchiha dejó escapar una sonrisa de lado, seguramente satisfecha con saber que había sido de ayuda.
Satsuki no le interesaba ser alabada, con solo saber que había logrado ayudarlas y ser útil para ella todo estaba bien.
[...]
- Hinata-kun ~ - él mencionado se volteó al oír la voz de su maestra.
- Kashi-sensei - saludó y luego frunció el ceño al ver los exageradamente enormes ojos brillosos de su sensei - ¿Sucede algo malo? - preguntó el peliazul.
- Perdí mi libro Icha Icha - lamentaba ella desesperada - No lo encuentro por ninguna parte estoy desesperada no puedo vivir sin mi tesorooo - ella le agarró la camisa.
Una gotita cayo por la frente del ojiperla.
Hinata parpadeó levemente al notar que Satsuki los miraba de reojo. Ella se dio cuenta que él la notó y volteó la mirada.
Hinata volvió a centrarse en su maestra.
- No se preocupe sensei, se lo buscaré - el príncipe mostraba su radiante sonrisa.
La maestra se sonrojó y lo miró como si fuera un ángel.
- Oh Hinata arigato ~ - dijo la sensei llorando agradecida - Onegai, encuentra mi tesoro - suplicó la peliplata.
Él asintió.
[ ... ]
1 hora y aun no encontraba el libro.
Rebuscó por aquí y por allá.
Hinata detuvo su busqueda al ver algo que le llamó la atención.
A lo lejos Satsuki parecía buscar algo.
Se acercó a ella y le tocó el hombro, ella se sobresaltó y le dio una mirada asesina, por dentro Hinata se estremeció del miedo.
- Anoo ¿Buscas algo?¿Necesitas ayuda? - preguntó amablemente.
- Nadie te pidió ayuda - contestó cortante para luego dejarlo ahí mirando sorprendido su espalda.
Hinata se encogió de hombros por el momento, de cualquier forma tenía que seguir su búsqueda.
Después de media hora buscando decidió ir hablar con la sensei, quizás lo habría dejado en casa y no se acordaba.
Entró a la sala de los maestros y abrió los ojos como platos cuando fue recibido por un abrazo de su sensei.
- Kas...- fue cortado.
- Arigato Hinata-kun no sabes como estoy feliz. Arigato por encontrar el libro y dejarlo en mi mesa - Hinata la miró confundido, él no hizo eso. Ella dejó de abrazarlo. Hinata parpadeó al recordar a Satsuki.
Había sido ella, él estaba seguro de eso.
- Anoo sensei yo no... - otra vez fue cortado.
- Ah mi libro, mi libro mi tesoro~ ¿Qué haría sin ti? - ella abrazaba el libro ignorando a Hinata mientras frotaba su mejilla como una joven que recibía lo mas valioso del mundo. - Icha Icha, Icha Icha - ronroneaba ella.
Una gotita cayo por la frente de Hinata.
Él suspiró y se retiró, a lo lejos Satsuki pasaba como si nada, ignorando a todos los chicos que la miraban con deseo y las chicas que la miraban con rencor.
~ Qué chica rara ~ pensó el peliazul, sabía que había sido ella.
[...]
- Hey Satsuki-chan ¿quieres ir conmigo a la cafetería ? Te pago tu almuerzo - Hinata tuvo su atención llamada por la voz del Haruno al llamar a la Uchiha.
Vio como los dos se dirigieron a la cafetería. Un bando de chicas pasaron corriendo y chocaron a Satsuki casi llevándola al suelo.
Por puro instinto y aprovechando que estaba cerca la sostuvo antes que ella cayera, la levantó y la puso de pie.
- Deberían tener más cuidado chicas - reprendió el peliazul. Las chicas bajaron los ojos algo apenadas por recibir un regaño del príncipe blanco.
- Lo sentimos Hinata-ouji - dijeron las chicas. Él les sonrió suavemente.
Hinata miró a la pelinegra y ella frunció el ceño.
- Hmpf ,no te pedi ayuda. No esperes un gracias de mi parte - dijo y luego se retiro dándole la espalda a las chicas boquiabiertas.
El Hyuga parpadeó y luego sonrió divertido.
~Qué chica tan interesante ~pensó el peliazul mientras miraba a la Uchiha que se retiraba.
[...]
Hinata tomaba un zumo de naranja en cajita fingiendo escuchar a las chicas que charlaban sin parar a su lado, siempre lo seguían a todas partes.
Entró a la cafetería en busca de alguien pero olvidó completamente cuando vio a la morena comprando rollos de canela, sus dulces favoritos, se encogió de hombros, quizás a ella también le gustaban los dulces.
Tiempo después de tocar la campana Hinata entró a la clase seguida por las chicas.
Llegó a su pupitre y abrió los ojos como platos.
Una caja de rollos de canela estaba sobre la mesa.
El peliazul sonrió de lado, sabiendo muy bien quien había sido la responsable.
Miró a la Uchiha que miraba otra vez por la ventana como si adentro de la clase no hubiera jamás nada interesante. Al parecer la morena sintió sus ojos sobre ella y volteó a verlo, Hinata le sonrió agradecido porque sabía que había sido ella.
Ella no apartó la mirada, le estaba frunciendo el ceño como si estuviera molesta de que la mirara.
Hinata sabía que todas las mujeres eran iguales, siempre superficiales y siempre pensado en si mismas, lo había descubierto de la peor forma cuando una de ella magulló su corazón y hizo que él se convirtiera en lo que es hoy, alguien que ve las mujeres tal como son y no se importa mas con usarlas para satisfacerse, a final es lo que ellas quieren que él haga.
Pero...
...Esa chica parecía diferente y él sentía la curiosidad y la necesitad de conocerla a fondo y saber si realmente no era como las otras, aunque no se haría demasiadas ilusiones, las mujeres al final siempre salían todas iguales.
Necesitaba una verdadera excusa para acercarse a ella, ¿y que mejor forma que un par de fotos que aparecieron del cielo?
*Fin del Flash Back*
Satsuki trató de golpearlo una vez mas y fue esquivada una vez mas, la morena parpadeó al notar algo que no se había dado cuentaa antes, se puso estática.
- Oe Hyuga, ¿eso es sangre en tu camisa? - preguntó y Hinata parpadeó, tomó su camisa y la analizó, había una pequeñas gotas rojas en su camisa blanca.
- Oh, ¿esto? No es mía es de las chicas que...- se detuvo cuando Satsuki abrió los ojos como platos y lo miró aterrada, ella dio un paso atrás.
- E-espera Satsuki esto no es lo que parece - dijo cauteloso, él trató de acercarse y ella sólo fue hacia atrás.
- Las lastimaste, no había necesidad de eso... - ella murmuraba aterrada mientras caminaba hacia atrás.
Hinata abrió los ojos como platos luego frunció el ceño.
- Oye... - él trató de agarrarla para hacer entrar en razón.
- Iieee - ella iba a empezar a correr y él la agarró y la puso bajo la sobre la camilla.
- ¿Pero que demonios...? ¿Que clase de persona crees que soy? - preguntó al ver que ella lo miraba aterrada como si fuera como si fuera capaz de lastimar a las mujeres, no tenía tanto odio por ellas, no a tal punto.
- Un mujeriego, manipulador, idiota, aprovechador, farsante, pervertido... - ella declaraba una larga lista de lo que pensaba que él era, los dos no se habían dado cuenta de la posición que estaban tan concentrados en la discusión, inata sentía que flechas se clavaban en su espalda por todo los insultos y adjetivos que usaba para describirlo. Hinata frunció el ceño.
- Oye tampoco eres perfecta - murmuró el Hyuga con los brazos al lado de su cabeza.
Ella sonrió con arrogancia.
- Obviamente lo soy, soy hermosa, inteligente, cocino bien, no hay nada que yo no pueda hacer, tengo buen gusto, soy sexy... - Hinata arqueó la ceja mientras ella seguía enfocada en todos sus puntos buenos con los ojos cerrados.
- Sin pechos... - dijo el peliazul sonriendo de lado.
- Sin pechos - ella repitió sin darse cuenta y luego abrió los ojos de golpe y lo miró con el ceño fruncido y apretó los dientes al darse cuenta de que se estaba burlando de ella, el Hyuga empezó a reír y ella notó otra vez que su corazón latió con fuerza por la belleza de ese sonido y de como él se veía cuando reía de corazón, la puerta se abrió y la enfermera los miró desde la puerta, los dos la encararon.
Ella sonrió maliciosa.
- Ara, no cree que es mejor hacer eso en un lugar mas privado ~ - dijo divertida con una mano en la boca - No creo que este sea un lugar muy romántico para besarse - dijo maliciosa.
Los dos parpadearon y luego se dieron cuenta de la posición en que estaban, la Uchiha estaba apoyando sus piernas en el suelo mientras el resto de su cuerpo estaba sobre la camilla con el Hyuga sobre ella.
Abrieron los ojos como paltos y se sonrojaron al simultaneo. Satsuki sintió que su corazón dio un saltó y que le saldría por la garganta pero lo que mas la dejó avergonzada fue pensar que no le importaría en estos momentos que Hinata la besará si ese fuera el caso.
- Maldito Hyuga pervetido - gritó Satsuki y lo pateó en el estómago fuertemente enviándolo hacia atrás, estaba extremadamente apenada por sus pensamientos.
Hinata hizo una mueca y se sostuvo el estómago, se acercó a la enfermera.
- Mire como me trata Kabuko-chan ~ - dijo abrazándola como si él fuera una víctima.
Sastsuki sintió un tic en la frente y alzó el puño a la altura de su rostro.
- Te mataré Hyuga - aseguró la morena, era mejor que él se alejará de la enfermera si quería tener decendencia algún día.
Hinata tragó grueso y se escondió tras la enfermera que reía divertida.
- Veo que ya estás mejor, no te preocupes ya hable con el director y tomará providencias por las acciones de las chicas del tercero - dijo la peliplata - Por ahora vayan y disfruten del festival.
Satsuki asintió, se dirirgió a la puerta mirando de forma asesina al peliazul. Por primera vez Hinata tenía miedo a una mujer que no era su madre.
Satsuki abrió la puerta y miró sorprendida.
- Satsuki-sama ~~ - las tres chicas que la habían maltratado horas antes ahora estaban arrodilladas en el suelo haciendo una reverencia.
La Uchiha parpadeó confundida.
¿Qué rayos pasaba ahí ?
Las tres se levantaron aun apoyando las rodillas en el suelo y la miraron como si ella fuera alguna clase de diosa.
- Gracias Satsuki-sama~ gracias a ti que pudimos ver ese lado de él ~ Eres la mejor Satsuki-sama - dijeron acercandose a la falda de la morena que retrocedía asustada.
Hinata abrió los ojos como platos.
~ Oh maldición ~
- Si no fuera por que te encerramos jamás lo habríamos descubierto Satsuki-sama - murmuró con los ojos brillando, Satsuki no entendía nada.
- Enseñanos que hiciste para que él actuará así por tu causa - la Uchiha retrocedía pero ellas se acercaban aun mis mirando expectantes buscando saber su secreto.
- Creo que te encerraremos mas veces para ver a Hinata-ouji de esa forma ~ - dijo ilusionada la chica.
Satsuki abrió los ojos como platos y luego fusiló al Hyuga con la mirada.
~ ¿Así que esto es tu culpa? ~
Hinata puso las manos en los bolsillos y empezó a silbar mientras daba pasos disimulos a la salida.
- ¡Ah, NO! ni se te ocurra salir por esa puerta ¡Hyuga! - gritó pero ya era tarde el peliazul salió corriendo de la enfermería.
- Hinata-ouji~ Satsuki-sama - las chicas extendían las manos desde la puerta viendo como ellos salían corriendo como gato y ratón.
Kabuko vio como se alejaban riendo divertida.
- Ah~ el amor juvenil ~ - la peliplata entró a la enfermería otra vez y suspiró - Quizás llame a Orochi para que salgamos en una noche de chicas ~ - murmuró pensativa y vio que había un peluche en la camilla - Oh, la chica dejó su dinosaurio aquí, bueno después se lo doy - dijo en voz alta y luego recordó a las tres muchachas que suspiraban en la puerta.
Las tres sintieron una sombra diabolica tras ellas. Lentamente voltearon el rostro y abrieron los ojos como platos.
- Oe...muchachas creo que ahora sí, ustedes están en serios problemas - murmuró macabra y ella empezaron a sudar frío.
- Iiiiieee - gritaron en unísono.
Bueno al menos había valido la pena ver aquel lado de su ouji, no se arrepentían de nada.
*Flash Back*
Hinata llegó con los refrescos y parpadeó al ver que la Uchiha no estaba mas en el lugar, frunció el ceño al ver el dinosaurio en el suelo, lo tomó y buscó a la morena con la mirada.
Minutos después de buscarla por algunas partes del festival Haku se acercó corriendo, se detuvo frente a él jadeando.
- Hi-Hinata-kun es Satsuki - Hinata se alarmó y la miró exigente.
- ¿Qué sucedió? - el peliazul se preocupó.
- Unas chicas del tercer grado se la llevaron, vi-vine por ayuda cuando las vi yendo por atrás de la escuela pero no se donde está - dijo mientras apoyaba las manos en las rodillas.
Hinata frunció el ceño.
- Espera Hinata-kun - gritó la morena alzando la mano hacia donde el corría mientras trataba de recuperar el aliento - Moohh - ella suspiró y corrió tras él para alcanzarlo.
Hinata corrió apresurado hasta donde Haku había dicho que había visto a las chicas, no presentía nada bueno y eso no le gustaba.
Haku lo alcanzó y le llamó la atención jalando su camisa. Las decenas de estudiantes alrededor de ellos reían ajenos a toda la confusión.
- Son ellas - dijo señalando a tres chicas que reían juntas.
Hinata frunció el ceño irritado.
Se acercó a ellas y les llamó la atención.
- Chicas lo siento me prestarían un minuto de su tiempo - dijo sonriendo angelical escondiendo el peluche tras él.
Las tres quedaron levemente boquiabiertas y el rubor se instaló en sus mejillas.
Por dentro Hinata sonreía tan perverso.
[...]
La primera chica fue puesta con algo de rudeza contra la pared.
Hinata fruncía el ceño y apoyaba una mano en la pared al lado de la cabeza, las chicas jadearon.
- ¿Donde está? - gruño el Hyuga exigente pero no obtuvo respuesta la chica lo miraba con los ojos bien abiertos y parecía algo fuera de si. Él frunció el ceño - ¿A donde está la Uchiha que se llevaron? - exigió mas una vez saber el peliazul.
Sangre salió de su nariz y Hinata la abrió los ojos sorprendido.
Ella abría y cerraba la boca algo temblorosa.
- Ha-Ha-Hazlo otra vez - pidió la rubia con los ojos brillando de expectación.
Hinata la miró confundido.
- ¿Qué? - preguntó con una mueca.
En la visión de la chica, el estaba demasiado sexy con esa fina camada de sudor por la frente y escurriendo por su cuello, con la corbata del uniforme de mayordomo algo floja, con el pelo despeinado por el viento y el ceño frunciedo y la mirada llena de fiereza.
Estaba divino.
- Yo también quiero que lo hagas conmigo - dijo la de pelo castaño acercándose y mirando con la misma ilusión.
- Yo también, así te diremos donde está - chantajeó la una pelinaranja.
Hinata dio un paso atrás confundido, esas chicas lo miraban como un pedazo de carne.
Él cerró los ojos y pasó la mano por la frente levantando su flequillo, gruño algo fastidiado.
[...]
Haku se acercó cuando pensó que quizás Hinata estaba tardando un poco más de la cuenta.
Abrió los ojos como platos cuando vio a Hinata parado con tres chicas medio desmayadas en el suelo con algunos litros de sangre chorreando de su nariz.
El Hyuga tenía un gotita en la frente.
~Es en serio ~ pensó el peliazul mirando a las tres en el suelo.
- Hi-Hinata-kun ¿qué...- el mencionado miró a la recién llegada, se volteó a las medio desmayadas que murmuraban algo como "era el cielo", puso la mano en el bolsillo y se encogió de hombros, en la otra mano sostenía el peluche.
- No preguntes - dijo simplemente empezando a retirarse, Haku pensó que parecía algo irritado.
- E-espera - Hinata detuvo su andar cuando una de las chicas murmuró, Haku la vio algo preocupada - ¿P-porque muestras esa faceta por ella? jamás actuaste así por nadie - murmuró aun algo delirante la chica, ella había pasado algunos años observandolo y por mas irritado que estuviera su príncipe jamás actuaba tan "rudo", había visto por primera vez su lado sexy.
Él sonrió de lado.
- Porque ella es diferente - murmuró y la chica sintió su corazón latiendo con fuerza y la sangre volvió a a chorrear fuertemente al ver esa sexy sonrisa.
- Oh ~~~- la chica se desmayo completamente.
Haku lo vio sorprendida y juraba haber visto corazones flotando alrededor de las tres.
Él chasqueó la lengua y se volteó para ir tras esa Uchiha que sólo se metía en confusiones.
~ Es por eso que odio a ese tipo de chicas ~ pensó refiriéndose a las tres muchachas superficiales ~ Son otras que sólo sueñan con tener a un chico malo, siempre siendo pisoteadas y aun así corriendo atrás ~ pensó irritando ahora no se estaba refiriendo a las tres chicas, mas bien a una en especial.
Hinata jamás salía con chicas de preparatoria para no tenerlas ilusionadas y aun mas pegadas a él en la escuela, le importaba una mierda los sentimientos de las chicas y de las mujeres que se confesaban a él, pero no era tan cruel para ilusionar-las, siempre dejaba claro eso pero las mujeres maduras y experientes parecían entenderlo mejor, las chicas de preparatoria eran unas ilusas que aunque decían que querían un chico dulce morían por conocer a un "chico malo" y ser la única que fuera tratada bien, menuda idiotez pensaba el peliazul, había aprendido de la peor forma que no importaba que tan dulce fueras o que tan bien las trataras, ellas preferían ser tratadas como zorras en la cama que cómo seres delicados al cual quieres apenas hacerles el amor.
La frase "Tratala como reinas y como reinas te pisaran, tratalas como perras y como perras te seguirán " la había oído de un chico al cuan le guardaba profundo rencor y al principio no creyó en eso, realmente no quería creer eso... pero tuvo que descubrir de la peor forma que la mayoría de las chicas actuaban así.
Había sus excepciones, Hinata conocía a muchas chicas que no seguían esa regla, Kiba, Shiro, su prima, Haku, y otras que podía contar en los dedos de la mano pero ninguna realmente llamaba su atención.
Hasta que ella le llamó la atención.
Satsuki parecía querer a alguien que fuera un verdadero príncipe blanco, infelizmente Hinata había dejado de ser uno a mucho tiempo atrás.
*Fin del Flash Back*
Hinata corría por los pasillos algo asustado con la mirada asesinada de la Uchiha que corría tras él.
Los estudiantes los miraban curiosos y interesados.
- Explica que es lo que hiciste Hyuga - exigió. Satsuki odiaba no entender lo que sucedía y estaba cabreada por todo lo que le pasó esas semanas, era culpa de ese peliazul y ya era hora de que saldar cuentas, toda la semana atormentándola y la obligaba a ir de un lugar a otro chantajeándola con fotos, pero por dentro Satsuki agradecía que hiciera eso, si no fuera por eso la verdad, no se habría hecho amiga de Haku y no se había divertido tanto en su vida, no había oído tantos gracias sinceros y tampoco... se habría enamorado.
Porque Satsuki no era tonta, sabía muy bien porque no le habría importado que se besaran en aquel momento.
Culpaba al Hyuga por haber hecho que ella se enamorará, si no fuera por sus sonrisas de lado, sus sonrisas suaves, sus melódicas risas, su forma de distraerla de los malos recuerdos, de como la ayudaba y la salvaba luciendo tan genial en esos momentos.
Lo culpaba por haberla enamorado tanto en su forma amable, gentil, educado, atencioso, suave como lo había hecho de su lado arrogante, exigente, aprovechado, burlón y todo su lado oscuro.
En definitiva ella se había enamorado del príncipe blanco y negro.
Pero una tsundere ahora, una tsundere siempre, y las chicas como ellas no sabían como manejar esas cosas del amor.
La mirada asesina de Satsuki se intensificó y Hinata sintió escalofríos por todo el cuerpo.
¿Porque lo miraba tan furiosa?
- Te juro que no hice nada - gritó el Hyuga se detener su fuga.
- Eso ni tú te lo crees - gritó en respuesta la Uchiha.
- ¿Porque estás tan enojada? Créeme en verdad no hice nada, no tengo idea de lo que hablan aquella chicas - contestó Hinata y miró hacia atrás.
Bam.
Satsuki vio en cámara lenta al Hyuga tropezando con alguien que se había cruzado su camino, los dos cayeron al suelo.
Hinata abrió los ojos lentamente con una muca de dolor y se dio cuenta de que había alguien abajo él.
- Oh, lo-lo siento estás...- se detuvo estático al darse cuenta de quien era.
- I-Itai... dattebayo - murmuró la chica sobando su cabeza y empezando a sentarse aun con el chico sobre ella.
Ella abrió los ojos omo platos al igual que Hinata.
Satsuki frunció el ceño, ¿quien era esa chica? Sentía que se le hacia familiar, aunque jamás había visto a una chica con tatuajes en el rostro de esa forma, se acordaría si la hubiera visto
Espera... ¿Porque no se alejaban de una vez? ella apretó los puño y decidió acercarse a ellos.
- ¡Oye! ya levántate Hyuga pervertido, deja de aprovecharte de ... - murmuró acercándose pero era ignorada.
- Hinata-kun... - murmuró la rubia incrédula.
- Narumi...
El corazón de Hinata se detuvo.
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