Parte 4
Tonks contemplaba las llamas, abrazando el osito, con la mirada perdida, sin ver realmente nada.
Notaba los ojos de Remus clavados en ella, lo que la había aferrarse más y más al osito.
Quería abrazarlo.
Quería abrazar a Remus…
Y en su tenía que abrazar a un osito. Qué irónico.
Seguro que él pensaba, al verla así, que parecía una niña pequeña.
Giró la cabeza y se encontró con los ojos miel de Remus clavados en los suyos. No podía dejar de mirarlo.
Deseaba estar junto a él siempre… cerca de él.
Quería decirle de nuevo lo mucho que lo quería.
Pero tenía miedo de ser rechazada… no podría soportar su rechazo de nuevo…
Debía alejarse de él... Distanciarse…
Se le humedecieron los ojos.
Pero sabía que al distanciarse podría olvidarlo… Olvidarse de él…
"Querer y no poder,
Que triste realidad,
Que la distancia es el olvido a mi me da miedo pensar…"
Tonks se levantó del sofá, con el oso aun entre sus brazos, y empezó a derramar lágrimas.
- Tonks… -empezó Remus con precipitación mirando a la chica, que inmediatamente, se secó las lágrimas con el dorso de la mano- ¿Qué…? –se le hizo un nudo en la garganta. No se atrevía a preguntarle que qué tal estaba, porque, a juzgar por su aspecto y las lágrimas, no estaba demasiado bien… Por lo que, inmediatamente, busco algo diferente que decir – Hum… esto… ¿y ese osito?
- Me lo dio una niña en el parque… -dijo Tonks en un susurro.
- Ah… debía de ser muy buena… pero… esto… ¿qué haces aquí¿Es Harry quien…?
- No –lo cortó ella- Harry no me ha pedido que venga. Vine aquí para saber como estabas… tener noticias tuyas… -dijo intentando aparentar seguridad. La verdad es que no había venido del todo para solo para eso.
- Humm… ¿tener noticias mías o discutir aun sobre nuestro futuro? –preguntó Remus, como si le hubiera leído el pensamiento.
- Las dos cosas –admitió Tonks con una pequeña sonrisa que hizo fundirse a Remus.
"No, no debo agrietarme, debo permanecer firme… yo la amo… pero ella no tiene ningún futuro conmigo –pensó Remus levantándose precipitadamente del sillón y tirando el viejo álbum de foto al suelo- Como odio esta vida tan injusta… Primero James, Lily… Luego Sirius… "
No.
No podía permitirse algo con una chica tan maravillosa por temor a hacerle mal.
Entonces, sintió dos brazos calientes rodear su cintura. A éste contacto se relajó.
"Por eso abrázame que hoy quiero soñar,
Y que esta noche se haga eterna y no amanezca
Nunca más…"
Volvió la cabeza para ver la cara de Tonks colocada sobre su hombro.
Remus notaba su respiración tan cerca suya…
Cerró los ojos.
Como deseaba abrazarla…
No pudo aguantar más.
Impulsivamente se giró y rodeó con sus brazos a la chica, aun con los ojos cerrados.
Tonks se quedó momentáneamente atónita, y luego, con su corazón latiendo violentamente, se acomodó en los brazos de él…
Se sentía tan bien entre sus brazos…
Era una sensación inexplicable. Se sentía a gusto, protegida… se sentía querida.
Ojala pudiera estar siempre así…
El tiempo pareció detenerse en ese momento.
Remus la seguía abrazando con delicadeza, como si fuese una pieza frágil que se pudiera romper en cualquier momento.
No supieron cuanto tiempo estuvieron así…
Abrazados…
Parecía un sueño…
- Te amo- susurró Tonks
Remus abrió los ojos y se separó lentamente de Tonks sin mirarla.
- ¿Por qué no me aceptas en tu vida? –le preguntó ésta con tristeza.
- Ya lo hablamos, Tonks –respondió Remus suspirando- Yo…
- Lo sé… -dijo la bruja cruzándose de brazos- porque eres demasiado viejo para mi ¡Por dios, Remus¡Solamente son trece años más que yo¡Te he dicho millones de veces que para el amor no hay edad…!
- Pero yo… -replicó Remus.
- Pero ¡Nada! – Dijo ella con lágrimas en los ojos- Estoy cansada. Cansada de que me pongas peros y excusas. Cansada de que me digas que tú no eres un buen partido, y que yo merezco a alguien mejor… a un hombre más afortunado… ¡Estoy harta¡Yo no soy igual que algunas mujeres que esperan después montones de joyas y regalos inútiles!
Tu amor por mi me basta… me es más que suficiente.
- Pero Tonks yo… -empezó él de nuevo, pero Tonks lo calló.
- Oh… se me olvidaba… tu condición de hombre lobo… Remus sabes perfectamente que tú no tienes la culpa de nada… (solo la tiene el que te mordió). No me canso de decirte que eso no me va a hacer huir de ti… Te transformas cada luna llena, un par de noches al mes… ¿qué es eso en un año¡Nada, Remus¡Nada en absoluto! Además, sabes que aprendí a preparar la poción de matalobos… y sabes que cuando te la tomas eres prácticamente inofensivo.
Remus, te amo… no me rechaces una vez más… no lo soportaría… Te amo.
-Dora, yo –se le hizo un nudo en la garganta. Tragó saliva- Esto no es conveniente… Tú lo lamentarás más tarde… Yo no estoy echo para ti –dijo volviéndose hacia ella, mirando al suelo.
Nymphadora retrocedió. Sus ojos negros, abnegados en lágrimas, estaban brillando de rabia.
- ¡Atrévete a decirme mirándome a los ojos que no me quieres! –exclamó ella.
Remus movió la cabeza y la miró intensamente a los ojos, incapaz de decir nada.
