Los personajes no me pertenecen, solo los uso para mi esparcimiento y diversión, son propiedad intelectual de su creadora. Por el contrario la historia si es mia.


Fragmento del Capítulo 3

Después del desayuno, que fue más un almuerzo, fue a ver el cuerpo de la criatura. Tras desenterrarlo o mejor dicho levantarlo de la tierra ella lo examino y tras unos minutos llego a una conclusión.

- Creo que no solo a mí me ha alcanzado esta maldición… Ahora será más fácil matarlos a todos.


CAPITULO 4

EL SECRETO DE NUESTROS CUERPOS

Lytta tenía a esa criatura decapitada tomada de uno de sus pies y lo miro varias veces hasta que finalmente lo tiro a un costado, como si de un trozo de cascara de fruta fuera. Netflyte aprecio que para ser un cadáver de unos días, este aun no mostraba estado de descomposición, incluso cuando ella tomo su cabeza sus ojos aun brillaban. Como al cuerpo la miro detenidamente, incluso miro sus dientes y como había sospechado eran normales también. Al igual que al cuerpo soltó la cabeza, aunque la pateo hacia el cuerpo como una pelota. Fue cuando el aventurero vio una sonrisa.

- ¿Que es lo que le da gracia? – Cuestiono molesto.

- No lo sé, me gusto patear su cabeza… fue divertido. ¿No?

- Mas bien desagradable… ¿Pero pudo averiguar algo?

- Que tanto como dragón o humano era macho. Sus dientes no cambiaron y no mostro sus garras. Y por sus alas era un dragón de baja categoría.

- ¿Baja categoría? Casi la derrota. – Dice cruzándose de brazos.

- Bueno… me confié. – Reconoce. – Si ambos fuéramos dragones simplemente lo aplastaría con mi pata o le arrancaría la cabeza de una mordida.

- La idea es asquerosa…

- ¿Nunca probo nuestra carne? – Pregunta con naturalidad mirándolo a los ojos.

- ¡No! – Responde casi asqueado.

- ¡No mienta!

- Lo único que quería era comer su corazón una vez que la matara y eso quedo atrás. – Reconoce el aventurero.

- ¿Quieres ponerlo para cocinar? – Dice apuntando al cuerpo.

- ¡Cielos no! – Se da la vuelta hacia la cabaña. – Algo que tiene que aprender que el canibalismo está mal.

- Veo que aun no domino el concepto del chiste… como sea… – Se dice restándole importancia llevándose sus manos a la nuca.

Netflyte se detiene y gira viendo como ella se concentra generando, lo que aprecia un rayo desde su boca, calcinando el cuerpo casi en el acto en fuego azulado. Puso sentir el característico olor a azufre en el ambiente y de lo que era un cuerpo adulto rápidamente se convirtió en cenizas. Ella miraba el cuerpo atentamente cuando reparo que él la veía, por lo que sonrió y camino hacia él.

- Si de algo me doy cuenta es que los dragones no mienten y que tampoco saben ocultar cosas. – Se dice a sí mismo, pero lo suficientemente alto para que lo escuchara.

Cuando llego al umbral de la puerta el giro y la miro con tranquilidad diciendo.

- ¿Me voy a recostar un momento, te importaría si montas guardia? – Pregunta con tranquilidad.

- Ve tranquilo, lo mereces. – Responde con una reverencia.

Él entra en la casa y sentándose en la cama se quita las botas estirando sus pies. Mientras tanto fuera ella comenzó a usar un palo para amontonar los pedazos de cuerpo que aun no se habían convertido en cenizas. Tras un rato y solo una pila de incandescente polvo, ella comenzó a revolver en su interior encontrando lo que buscaba tras unos minutos. Sacó lo que parecía un pequeño trozo de metal, el mismo del que sacara de los restos de la colección de sus amigos y enemigos. Tan intrigada estaba mirando el metal que no se percato que él estaba a sus espaldas. Cuando lo hizo reacciono, como solo ella podría haberlo hecho. Girando rápidamente con sus alas ataco a quien estaba detrás rompiendo su camisa de un corte.

- ¡Por todos los cielos! ¡Puede haberte matado! – Recrimina alterada.

- ¿Que escondes en tu mano? – Cuestiono con seriedad.

- No es algo que le concierna. – Responde llevando su mano a su pecho.

- Si seremos compañeros debemos confiar… ¿No cree?

- Solo si me promete que no lo venderás ni lo usaras como moneda de cambio.

- Por supuesto Lytta.

Ella estiro la mano y extendió los dedos mostrando el contenido en su palma. Él la miro más de cerca y con un ademan pidió permiso para tomarla. Noto que a pesar de haberla sacado hacia no más de un minuto de una pila de cenizas incandescentes estaba fría y su color azulado era cautivante, pues nunca había visto un metal así.

- Ahora entiendes porque yo tenía que quemarlo. – Dice mientras recibía nuevamente el fragmento. – Al quemarse nuestros cuerpos a una temperatura, que solo nuestros poderes pueden alcanzar, los minerales más raros se juntan en estos metales… yo diría que es parte de nuestras almas las que se convierten en metal… – Dice pensativa. – Es por eso que queme la colección, nuestros cuerpos tarden se podrirse, y con un mínimo cuidado puedes tener una colección como la que ayudaste a armar…

- ¿Y qué harás con el metal? – Cuestiona Netflyte.

- Una espada… ¡Que otra cosa! – Contesta con una sonrisa.

- ¿Una espada? ¿Acaso sabe esgrimirla? – Cuestiona poniendo los brazos en jarra.

- No. Pero confió que usted es un gran maestro. O al menos eso me demostró en nuestro último encuentro.

- ¿Quiere que le enseñe a usar la espada?

- Si, es muy ágil con ella, sin contar que es una grande y pesada. Tanto como un hacha, aunque con un uso más elegante.

- Veo que sabe de armas.

- Me cruce con un par de vikingos… gente peligrosa y sin miedo.

- Si eran vikingos… una calamidad para nuestro reino. – Se queda unos segundos pensando y tras mirar a su compañera. – ¿Le parece mañana al amanecer?

- Si estoy de acuerdo.

Ambos regresan a la casa y tras pensarlo unos instantes él decide preparar algo de pan. Ella lo mira atento en cada paso, aunque él le pidió que encienda el fuego. Algo que le resulto útil, aunque casi quemo la casa.

- Por cierto… ¿Como sabe de cocina? – Pregunta para cambiar de tema.

- Mi esposa me enseño… siempre decía que cuando la guerra terminara tenía que recompensarla cocinando, por lo menos, una vez a la semana… – Recuerda con una nostálgica sonrisa.

- ¿Cómo es que ustedes… – Movía las manos tratando de encontrar una palabra. – Salen o se aparean…

- Cuando un hombre encuentra a la mujer indicada… no sé cómo decirlo… – La mira a esos ojos esmeraldas expectantes de conocimiento. – Es algo que nace del corazón… algo que te dice que no la dejes ir. – Responde algo incomodo mirándola directamente a esos ojos verdes que alguna vez odio.

Tras unos incomodo segundos en silencio ella rompe el contacto saliendo de la cabaña diciendo.

- Voy a buscar más leña para esta noche. – Sin girar nuevamente a verlo.

Netflyte se la queda mirando, era raro, era una criatura alada la que estaba delante suyo, una dragona maldita, aunque también una mujer especial. Cuando Lytta salió de la cabaña se quedo en la puerta pensando que tenía ese mortal. ¿Cómo era posible que un mortal fuera tan especial?

Tu Sangre en mis Alas

El cocino ante la atenta mirada de ella y un rato mas tarde comieron con las primeras estrellas en el firmamento. La cabaña estaba muy acogedora por toda la leña que ella había conseguido, sin contar que el fuego que ella genero no se agotaba tan rápido. El lugar estaba tan templado que él se quito su abrigo quedando en camisa y tras la comida, en la que ella trato de copiar sin éxito el uso de los cubiertos, él le dijo.

- Vaya a dormir. Yo lo haré en el sillón.

- Se ve incomodo y hoy sentí como se acomodo los huesos de la espalda cuando se levanto. Acuéstese usted.

- Mi Lady, no podría.

- Entonces durmamos juntos. – Propone con tranquilidad.

- No me parece apropiado… – Responde sonrojado.

- No veo el inconveniente. La cama es lo suficientemente grande para ambos.

- Es que…

- Somos compañeros, no amantes ni nada extraño… además soy una dragona, me gustan más grandes.

- ¡Oiga! ¡Soy bastante grande! – Responde algo ofendido.

- Me refería al tamaño del cuerpo… – ¿A qué se refiere? – Pregunta intrigada.

- Olvídelo… – Él la mira detenidamente. – ¿Y si alguien se acerca?

- Tengo mi gran instinto dragón. – Responde con orgullo. – Además no hay nadie cerca del lugar, solo unos conejos y un búho blanco que está en el techo.

Derrotado el se sienta en la otra parte de la cama y fue cuando ella noto sangre en la ropa.

- ¿Que le paso? – Dice tocando su espalda.

- Nada… bueno… cuando la cure, sus alas reaccionaron al dolor y creo que me cortaron.

- Lo siento… permítame curarlo.

Antes que responda ella apoyo su mano en su espalda y sintió como un calor comenzaba a crecer el al zona que ella lo estaba tocando. Cerró sus ojos dejándose llevar por esa sensación de calidez que extrañamente lo tranquilizaba, lo llenaba. No se dio cuenta cuando abrió sus ojos que ella estaba apoyada en su espalda y una de sus alas lo estaba tocando.

- Creo que es mejor dormir. – Dice el rompiendo el contacto. – Muchas gracias, me siento mejor.

Ambos se acuestan, ambos a casa extremo de la cama, ambos con los ojos abiertos a pesar que la oscuridad era casi nula tras apagar las velas.

Con un gran esfuerzo ambos terminaron dormidos. Si algo desconocía Lytta eran las pesadillas. Sin saberlo las comenzó a sufrir desde que se hizo humana, pues como dragona dormir era más sencillo. A sus sueños llegaron distintas batallas contra sus iguales y contra humanos en los cuales ella terminaba derrotada una y otra vez. Esto despertó a Netflyte ya que sus alas temblaban y se movían como con espasmos por esos sueños que estaba descubriendo. Él se dio cuenta que eran pesadillas, solía sufrirlas, mas cuando pereció a su esposa y aun peor con los recuerdos de las guerras contra los vikingos. Sin saber qué hacer, descubrió que al igual que la gente, el contacto era una buena forma de tranquilizarla. Tras luchar con sus alas opto por tocarlas, cosa que le resulto raro, ya que a diferencia de cuando era una gran dragona, ahora eran suaves, tan suaves como su piel. Una vez que se quedaron quietas, acaricio su brazo y como supuso se tranquilizo un poco logrando que durmiera más tranquila. Cuando dejo de hacerlo, se dio la vuelta para dormir, pero no conto con que ella se diera vuelta y lo abrazara por la espalda. Casi como una broma no solo lo abrazo con sus brazos, sino que lo envolvió con una de sus alas, notando que eran más cálidas de lo que imaginaba. Pensó en soltarse, pero era una sensación tan tranquilizante, ese calor tan extrañamente envolvente y nuevamente esa esencia tan única que aun no podía descifrar. No supo cuanto tiempo se permitió pensar la situación, incluso en ir al sillón, que se durmió en los brazos de aquella que creía su enemiga.

Tu Sangre en mis Alas

Ella despertó primero en la mañana, estaba muy a gusto en la cama y no recordaba haber dormido tan bien hasta ese día. Se sentía abrigada, contenida y le gustaba sentirse abrazada… ¿Abrazada? Al abrir los ojos se encontró entre los brazos de Netflyte y aun peor sus alas lo estaban envolviendo. Sentía su respiración suave rosar su rostro. Comenzó a sentirse incomoda a su lado, pero no era algo que le causara rechazo como imagino inicialmente, era algo distinto y no sabía que era. Intento deshacer el abrazo de sus alas, pero estas no reaccionaron, se concentro y sintió como estas se negaban a hacerle caso. Molesta y concentrándose, estas lentamente se fueron replegando hasta que se escondieron en su cuerpo. Ahora sin que sus alas la incomoden, se separo de los brazos de su compañero. Antes que se despierte lo cubrió con un cobertor y salió fuera de la cabaña. Miro hacia el cielo tratando de extraer nuevamente sus alas, pero estas no quisieron salir.

- ¿Ahora qué pasa? – Se concentro nuevamente y nada paso. – Como odio este cuerpo… y encima ahora mis alas se revelan… y… y este aroma a él…

Continuara…


Lo sé, lo sé… es corto, pero es lo que pude hacer hasta ahora, pues después de esto me cayó el bloqueo en esta historia y me debo a mis otras que deje en el tintero… Espero que les guste como va… Que opinan? A partir del siguiente capítulo abandonan la cabaña y creo que es hora de meter otro personaje… veamos que pasara!


Agradecimientos

Lita Wellington: Si en esa escena yo también me reí al imaginarla comiendo como un animal! Y la herida fue algo complicado y la pensaba para otro capítulo, pero el dragón negro llego antes de tiempo y la use! Por cierto, yo escribo en el trabajo! Así que no te preocupes! Muchas gracias por seguir esta locura!

Pato: Espero que este capítulo te guste y si es corto! Pero era esto o esperar un tiempo mas!

Lector anónimo: Gracias por estar ahí!

Lector de Facebook: espero que te guste!

Nuevamente gracias a todos y

Simplemente les digo, Nos leemos!