Uolas!

Aquí les dejo el cuarto capítulo, recuerden comentar, jeje, ya me habia olvidado lo graciosos que son los reviews.

La historia no es mia, es de Fervesco, los personajes de Rowling y solo para mayores.

Listo, a leer!

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Misión: Acabar con los agentes dobles

Harry es el primero en moverse. Chapucea hasta la orilla, en dirección nuestra. Mierda. Mierda amierdada.

"¡Harry!" llama Ginny y coge su mano, pero el se la sacude y sigue. Dios, está tan cerca, que casi no puedo respirar. Snape me tapa la boca con una mano y me jala del lugar abierto, entre los arboles, pero aun se nos puede ver bien y además estamos en la mayor parte – al menos en mi caso – desnudos. Dios, a Harry le va a dar un ataque cardiaco o va a embrujar a Snape en el siguiente milenio… o ambos. Merlin… Merlin… trepa por el tronco – si, ese tronco- y nos va a ver en cualquier momento. Empiezo a luchar contra la mano de Snape, trato de empujarnos más entre los arboles, pero el no se mueve ni un milimetro ni me suelta. ¡El hombre está loco!

Harry entrecierra los ojos y mira los alrededores. Ahora nos ve… en cualquier segundo…

Nos mira directamente, y luego sus ojos siguen moviendose. ¿Qué? ¿Que mierda? ¡No nos ha visto! Como diablos no nos puede haber visto… ¡Voy a matar a Snape!

"¡No hay nadie aquí!" le grita Harry a los otros.

"Podría jurar que oi sonidos", insiste Lavender, cuando Ron y Ginny siguen las huellas de Harry.

"Talvez, pero no hay nadie", responde Harry, pero parece dudar de la afirmación de Lavender.

"¡Aqui habia alguien!" ¡Dios, ahorita se pone a llorar!

"¿Lo he negado?" resopla Harry, pero conozco ese tono de voz – no le cree. ¡Bien!

Los cuatro van camino a la cabaña y sus voces se hacen cada vez mas inaudibles, mientras que Lavender sigue lloriqueando y Harry se pone cada vez más y más cínico. Espero, hasta que creo que están lo suficientemente alejados, despues pelo los dedos de Snape de mi boca.

"¡Cabrón!" insulto y me volteo hacia él.

"Fue un placer, Miss Granger." Me sonríe. ¡Infeliz! ¡Maldito infeliz!

"¡Nos puso un conjuro de invisibilidad!"

"¿Y se sorprende? Ayayay, Miss Granger. ¿Qué parte de su desordenada cabeza le hace pensar que me gustaría ser descubierto por Potter en una situación compremetedora?"

Okay, okay – por alguna parte tiene razón. ¡Pero sigue siendo un cabrón!

"Un hechizo de silencio no se le ocurrio…" digo en alto.

"¿Donde quedaría el reto, Miss Granger, si deshago cada riesgo?" Se le ve tan malditamente autosuficiente.

"El reto, profesor," digo y me recuesto tanto hacia su cabeza hasta estar casi nariz a maravillosa-grande nariz, "es que me debe buen sexo…"

"Eso no es ningún reto", se burla Snape, aunque parece divertirse por mi atrevimiento.

"…y con Sirius." No tiene precio. Su rostro está pálido y creo que veo algo de verde – un tono de celos - que se desliza por su piel.

"¿Y si me niego?" investiga Snape y pone su cabeza de lado.

"Ya que Remus está de momento incapacitado, me obtiene Sirius para él solo."

Por un momento temo por mi vida – Snape no parece estar contento con mi ultimátum en lo absoluto. Pero pronto una endemoniada sonrisa distorziona su rostro.

"Muy bien, Miss Granger. Pero recuerde luego que así lo deseo."

Uh oh.

Justo quiero preguntar a que se refiere exactamente con esa aclaración, cuando me doy cuenta que el ya se recompuso y ya se ha ido casi a mitad del camino. Apresuradamente me acomodo la parte de arriba y me doy cuenta que la parte de abajo de mi bikini a desaparecido. Le quiero gritar al cabrón un par de obscenidades, cuando recuerdo que tengo mi varita en el bolsillo de mi saco. Ay, en serio, a veces me sorprendo de mi misma, de lo inteligente que soy! Con un hechizo veloz estoy completamente vestida y corro por el camino hacia él.

Me mira sobre el hombro y observa mi ahora cubierto cuerpo de arriba a abajo, con una sonrisa.

"Que pena."

"Cabrón", repito, aun algo avergonzada.

"Que original, Miss Granger."

¡Cabrón!

Al llegar a la cabaña, teniendo que mencionar que miro fijamente con odio la espalada de Snape, oigo nuevamente la voz llorona de Lavender.

"¿Y donde está Sirius?"

"¡Lavender, ya párala!" Le requinta Harry.

"¿Remus, donde está Sirius?" Vuelve a preguntar Ginny molesta.

"Sirius ha salido para buscarme un par de cosas", responde Remus, y podría jurar oír un resoplido de desprecio por parte de Snape.

"¿Fue Hermione con él?" refriega Lavender.

"No – pensaba que quería encontrarse con ustedes en el lago… ¿no la vieron?" Remus suena algo preocupado.

"No…" responde Harry, tambien inquieto. "¿Hace cuanto tiempo salio?"

"Oh, hace como unos veinte o treinta minutos… creo que voy a buscarla."

"Miss Granger se encuentra sana y salva", añade Snape y sube deslizándose paso a paso por la terraza. Yo voy pisando duro atrás suyo, lo adelanto y , ups, le golpeo con el codo las costillas. "Y tan encantadora como siempre", le dice Snape a mi espalda.

Veo como Lavender le lanza una significativa mirada a Harry y señala con la cabeza en dirección a Snape. Harry la mira como si se hubiese vuelto loca.

"¿Qué diablos ha perdido este aquí?" me sisea Ron cuando paso a su lado.

"¿De donde diablos lo voy a saber?" Bufo de vuelta y desaparezco en la casa. Sin embargo se trata de una pregunta justificada, por eso me quedo cerca a la puerta.

"Yo", responde Snape vengativo, "voy a vigilarlos a ustedes asquerosos desiluminados, durante las siguientes veinticuatro horas."

"¿Qué?" protesta Lupin sorprendido.

"Orden de Molly, Lupin. Aceptalo como un buen lobito y anda y esconde tu insignificante trasero de perro de los piadosos ojos muggles. No tengo ganas de tener que ir a sacarte mañana de la perrera."

"¿Molly te mando, para cuidarlos?" vuelve a preguntar Lupin, al parecer tan sorprendido que ignora los toscos comentarios de Snape.

"Extrañamente comparte la opinión que yo sea más apto como un ejemplo de adulto, que tu `amigo´." La burla que resuena en sus palabras no es directamente agradable, pero no parece haberla notado nadie tampoco.

Oigo como los cuatro murmullan y quejan en cara del ultimo desarrollo de la situación – yo en cambio sonrió con todo mi rostro. Sirius y Snape… ¡Perfecto!

Harry, Ron, Lavender y Ginny se meten y se dejan caer desanimados sobre el sillón.

"¡No lo puedo creer!" se queja Ginny.

"¡Justo cuando Lupin se suelta un poco, tiene que venirse ese murciélago! ¡Seguro nos va a poner a limpiar potes!" añade Ron.

"¡Idiota baboso!" Lavender se une.

"¡Hasta aquí con la diverción!" refunfuña Harry.

¡Maldición! No va a funcionar – no si los cuatro se quedan en la casa y lloriquean. Tengo que deshacerme de ellos para la noche… piensa, Herms, piensa… ¡Ah! ¡Foquito sobre la cabeza!

"Creo que he visto un par de carpas en el armario de la cabañita de afuera", comienzo, y por suerte Harry entiende rápidamente.

"¡Si! ¡Podriamos armarlas al lado del lago y hacer una fogata… seria magnifico!"

Veo como sus rostros se iluminan por un momento.

"Pero jamas va a permitirlo. Apuesto que quiere disfrutar su poder sobre nosotros como en los viejos tiempos…" dice Ginny de repente y todas las sonrisas desaparecen.

"Dejenmelo a mí", me entremeto, "seguro puedo convencer al profesor Snape."

" ¿Ah si, en serio?" dice Lavender sospechosa.

" ¡Por Merlin, Lavender! ¡Ya cortala!" le grita Harry.

Claro que mi plan ha funcionado. No es de sorprenderse que Snape no se haya negado de deshacerse de Harry y Ron por una noche y de paso de Ginny y Lavender. Fue sin embargo un poco mas difícil, convencer a los cuatro que preferia quedarme. Al final aparentemente Harry estaba satisfecho con la escusa que no tenia ganas de pasarme toda la noche viendo como se metían las lenguas a la garganta, y seria mejor quedarme en la cabaña leyendo. Si, leyendo… es lo que tengo planeado –¡En serio!

Sirius volvio hoy por la tarde y bastante molesto que Snape ya estuviera aqui; a el en cambio le pareció muy divertido que Sirius se la hubiese pasado todo el día buscándolo para traerle a Remus la pócima. Bueno, los dos jamas serán los mejores amigos – ¡Más diverción para mí!

Y ahora estoy sentada aqui en el sofá y me hago la que lee el diario, pero en realidad estoy pensando en como llevarme a los dos a la cama – o a cualquier otra parte – ¡No soy tan fina! Finalmente Snape cierra cuidadosamente su libro y mira directamente a Sirius.

"En su ilimitada sabiduria, Miss Granger, me ha retado a darle, usando sus palabras `buen sexo´."

Sirius mira de Snape a mí como un cachorro sorprendido. Yo asiento de vuelta a Snape, como señal que debe escuchar lo que dice.

"Pero tonta como es, ha pendido que tolere tu presencia en este asunto, por más innecesaria que sea."

Sirius sonríe endemoniadamente. "Obviamente a Mione no le pareces tan suficiente, como te gusta creer…" Creo que Sirius lo quiere llamar Snivellus, pero se retracta ante la fea expresión en el rostro de Snape.

"¿Es otro reto, Black?" Sisea Snape.

"Depende de tí."

Uh oh. Hmmm… Tal vez no fue tan buena idea, ahora que Remus no está aquí… Estoy bien calladita – sea lo que diga, no le va a gustar a ninguno de los dos.

"Le advertí, Miss Granger, ¿está segura que quiere continuar?" Las palabras de Snape suenan tan extrañas – tal vez tan solo porque cada vez se recuesta más en el sofá y aparenta que todo lo que está pasando le diera igual. Maldición – admito que tengo un par de dudas, pero por otro lado, así lo queria…

"De todas maneras", respondo con una, espero, confiada sonrisa.

"Vaya al cuarto, Miss Granger, y desvistase." La mirada de Snape se desliza sobre mí, entonces añade, "Espero que se de satisfacción a si misma – Black y yo vamos a unirnos a usted en un momento. Tenemos que discutir un par de cosas."

¿Un par de cosas? ¿Que mierda? Miro a Sirius, quien levanta los hombros, pero sin embargo parece estar algo desconfiado.

Oh, da igual, Snape solo es un mago, Sirius y yo somos dos, y en el fondo Snape es apesar de sus desagradables cualidades un maldito dios del sexo.

"Okay", digo lo más relajada posible, les sonrió a ambos picaramente y deambulo al cuarto de Remus y Sirius. Me quedo parada en la puerta para oír, aparentemente en la persona que me he vuelto, pero no tengo suerte.

"¡Juegue a mis reglas, Miss Granger, o no juegue para nada!" me manda Snape, y la puerta se cierra de golpe frente a mi nariz. Maldición. Un momento después, cuando estoy pensando en lo que debo hacer, se oscurecen las velas en el cuarto. Aparentemente aun estoy al alcance de Snape. Perfecto. Me saco los zapatos, me quito el saco, y me sigo desvistiendo. A decir verdad me siento medio tonta, cuando estoy completamente desnuda y me quedo parada, pero satisfacerme a mi misma me parece sumamente vergonzoso, si los dos saben lo que estoy haciendo. Oigo un silencioso pop, y cuando me pongo a mirar buscando veo un objeto largo, negro y fálico. Un vibrador. A decir verdad es provocante – nunca me atreví a comprarme una cosa así, ni investir en un libro donde esté escrito en como crear algo así magicamente. Lo tomo en la mano y dejo que mis dedos se deslicen sobre la fuerte y lisa superficie. Estoy sorprendida, que Snape me regale un aparato tan muggle… Justo cuando toco en uno de los extremos se despierta a la vida y comienza a vibrar maravillosamente en mi mano. Oh, al diablo…

Me echo en la cama, lo presiono suavemente contra mis pliegues y jadeo – ¡Merlin, que intensivo! Pero no soy de las que se rinden facilmente. Lo presiono un poco más fuerte y se introduce en mí. Dios, okay … es diferente. A decir verdad no se si me gusta – digo, para haber estado toda la tarde desnudando a Snape y Sirius con la mirada, esto es un simpático alivio, pero no es lo mismo…

Vuelvo a oir un pop, y de pronto desaparece el vibrador de mis oh… creo, que Snape oye mis pensamientos… Mierda … Merlin… no pienses en nada, Herm, sencillamente en nada… asi está bien… desactivar el cerebro, si, no pienso en cuanto deseo, que se apresurara y viniera finalmente y me cogiera hasta el delirio… ¡Herm, para! Desactivar el cerebro, desactivar el cerebro…

"¡Oh Dios!"

Mi clítoris ha comenzado como parece a vibrar por su cuenta. Dios, se siente bien…

Un tiempo se deshacen mis pensamientos en la nada, después consigo por fin controlarme, y deslizo mis dedos hacia abajo, para encontrar la causa. No, nada, solo mi piel, la cual vibra bajo mis dedos. ¡Merlin, está bueno … el hechizo tengo que aprenderlo!

"Si, a veces, Miss Granger, está el mundo mágico por encima."

Infeliz. Asi que este es su juego. Oh, da igual. Estoy contenta, ¿o no?

"Sin embargo" continua Snape, mientras camina orgullosamente por el cuarto y me observa, "a veces se tropiezan los muggles sobre la respuesta correcta."

¿Qué? ¿No sabe el hombre, que resolver acertijos no es mi fuerte, cuando estoy desnuda sobre la cama, Sirius observandome ansioso desde la puerta, la sedosa voz de Snape llenando el cuarto, y mi clítoris encontrandose en una especie de baile divino?

¿Qué car…? Verdad. Acertijo ón. Mis brazos son separados estupefactamente de mi cuerpo y mis piernas separadas, y no puedo hacer nada más que patalear desvalidamente, mientras que mi clítoris sigue vibrando. Si, una rápida mirada a mis muñecas comprueba mi suposición – estoy amarrada al armazón de la cama con algo que parece una cadena, pero tras un jalón desconfiado creo que Snape le ha añadido un hechizo – la suavidad sobre mi piel no es la de un metal, como el que parece y resuena.

"Se lo advertí, Miss Granger", dice Snape con voz sedosa, obviamente muy contento consigo mismo. No me gusta como brillan sus ojos. Miro a Sirius – él también parece estar irritado por esto. "Y, aunque Black y yo no estemos … ajem… de acuerdo con respecto a ciertas cosas, no nos gusta a ninguno de los dos como usted se las arregla para ponernos en competencia."

Mierda.

"¿Sirius?" digo rogando y lo miro con una mirada rompe-corazones.

"Esta vez tiene razón Snape, Mione", dice levantando los hombros, "y debo admitir, que te vez sumamente seductora, así como estas echada."

Doble mierda. Aunque debo admitir, que el hecho de ser el objeto de sus ambos juegos no es lo peor… sobre todo no, sin pensar que mi interior tiembla al imaginarse a uno de los dos, ni hablar de ambos…

"Su turno, Miss Granger, de aprender una regla básica – no intente intimidarme con estupidas amenazas – no me van bien."

Oh Vaya.