Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto ;D

Él los creo pero espero se haiga basado en alguien porque quisiera un Sasuke Uchiha :B

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Comenzó como un pequeño pasatiempo entre Ino y yo. Jugar basquetbol no era algo que se nos diera profesionalmente, pero a veces ella y yo jugábamos como manera de hacer ejercicio.

-¡No, yo no corro! – gritaba cada que Ino quería correr por el parque a modo de ejercicio y me quería obligar a acompañarla.

-Pero Sakura, no te matara…

-No, Ino…

-Vamos – protestaba enfadada.

-¿Por qué crees que estoy gorda? YO NO CORRO – gritaba sin querer salir de mi cuarto.

-¿Gorda? – Ino sonrió maliciosamente. Ella amaba molestarme y burlarse de mi autoestima – vamos, gordita… sólo un poquito, ¿sí?

-¡Que no!

Cuando Ino se hizo a la idea de que nunca me vería correr optó por otros métodos.

-¿Deporte?

-Basquetbol, como Sasuke… – dijo lo último casi en un susurro que sabía que escucharía.

-Sasuke… – Bien, había tocado un punto débil en mí.

-Sólo un poquito… ¿sí? – entonces ponía esa carita de perrito mojado que tanto odiaba pero que no podía resistir.

-De acuerdo – suspiré.

Debo decir que gracias a eso no había engordado tanto los últimos años. Amaba el chocolate, todo el que me conocía lo sabía bien, hasta Sasuke. Así que podía comerlo cuando quisiera sin sentirme culpable. Esa fue otra justificación de Ino para obligarme a hacer ejercicio.

Y gracias al basquetbol también me había librado de mis papas y de su constante acoso de: ¡Nunca haces nada! Ya que cuando me veían salir con un balón de básquet en la mano, sabían que su hija haría algo y que sería algo sano.

Actualmente, Ino y yo ya no jugábamos básquet. La escuela, el tiempo, los novios (De Ino, más que nada) y la flojera no nos permitían seguir con el deporte, cosa que… no me entristeció tanto. Ahora le dejaba eso a Sasuke y Naruto que se mataban por el basquetbol y los videojuegos, claro. Cada que jugábamos juntos comíamos chucherías, cosas grasientas y todo sin importarnos porque estábamos distraídos jugando. Pero sabía de sobra que las tardes, después de hacer su tarea, Sasuke hacia un poco de ejercicio. No me extrañaba que tuviera ese hermoso, sexy, sensualoso y perfecto cuerpo por el que las chicas (y yo) se babeaban. Claro que, yo era más discreta. Cuando Sasuke o alguien me preguntaba el motivo de mi sonrojo argumentaba que era por el calor.

Pero aprendí algo antes de dejar mi pasatiempo, con el paso de los años aprendí a hacer del basquetbol un desahogo.

Y ahí estaba yo, en el patio trasero de mi casa jugando básquet como loca desquiciada a las 11:59pm.

-Sakura, ¿no piensas entrar? – gritó mi mamá desde la puerta de la cocina que llevaba al patio.

-No – grité mientras encestaba por no sé qué numero de vez el balón en la canasta.

-Sakura… ¡son las 12!

-Bien… media hora más.

Escuche a mi madre suspirar.

-Cuando entres, cierras la puerta, ¿bien?

-Claro – respondí.

Si, era mi forma de decir: me siento mal, pero no pienso llorar…

Y ahí estaba, a las 12:01am, sudada, apestosa, cansada, adolorida y como idiota jugando sola.

-¡Maldita sea! – grité cuando sentí una punzada de dolor en el brazo. – Esto duele como el carajo.

Dejé al balón rebotar por todo el patio hasta que vi que se detuvo debido a una manguera que estaba tirada en el piso.

-Creo que… es mejor irme a dormir.

Entré a mi casa y cerré la puerta silenciosamente. Busqué un vaso y lo llené con bastante agua que me bebí enseguida. Sentí un leve ardor en la garganta, realmente estaba seca. Tenía más de 3 horas jugando sola y no entré en ningún momento por agua, realmente me sentí idiota.

Subí lentamente las escaleras. Normalmente las subía corriendo, pero en ese momento no tenía muchos ánimos de correr, ni fuerzas para hacerlo. Entré a mi cuarto y me miré en el espejo, estaba deprimente, más que esta mañana. Estaba demacrada, ojerosa y apestosa. Si, para nada atractiva.

-Qué asco – dije viendo mi sudor por todo mi cuerpo. Yo que tanto criticaba a Naruto y Sasuke…

-Sasuke – suspiré aun agitada por el cansancio.

Entonces escuché mi celular sonar. Lo había olvidado sobre la cama cuando Sasuke colgó. Cuando lo agarré tenía 40 llamadas perdidas.

-¿Bueno? – contesté preocupada.

-¿Sakura? – era Sasuke – Sakura, ¿Dónde demonios estabas?

-En el patio… – respondí confundida y aun agitada.

-¿Tienes ideas de cuantas llamadas te he hecho en 3 horas? – Casi gritó – ¿Por qué demonios estas tan agitada? – Seria posible que él… ¿él se preocupaba por mí? Casi sonreí de alegría.

-¿Qué? – Alcé la voz, simulando mi felicidad. Pero no podía gritarle por la falta de aire.

-¿Qué demonios estás haciendo? Tengo 3 horas intentando comunicarme contigo y tú estabas… ¿cogiendo con quien sabe quien…? – ¿Qué demonios…?

Y la sonrisa desapareció.

-De que… ¿Qué estupideces dices? – ¿En serio? ¿Qué demonios tiene en el cerebro el idiota ese?

No sabía qué demonios decirle, su idea me dejó helada, patética…

-¡Hmp, explica porque rayos estas tan agitada! Demonios, Naruto y yo preocupados, y tu…

En serio, ¿No te das cuenta de nada?

-¡Cierra la puta boca! – grité al pensar que había alguien con él. Quizás Naruto, o…

-Hmp

-¿Estas… con alguien?

-Con Karin, ¿por? – todo el calor se fue y la frialdad de sus palabras al mencionar ese nombre me recorrieron entera.

Eran muy raras las veces que insultaba a Sasuke en serio. En realidad cuando lo hacía era jugando o para molestarle, pero esta vez estaba muy enojada, no sabía que decirle pero sabía que en cuanto abriera la boca no saldría nada bueno de mi.

-¿Y ella lo escucho todo? – estaba acabada si así fue.

No hubo respuesta.

-Vete al demonio – grité y colgué.

Apagué mi maldito celular y corrí al baño. Y entonces lloré como niña pequeña abrazando mis piernas en un rincón del baño cerca de la bañera mientras esperaba que esta se llenara.

-Idiota – sollocé pensando en Sasuke.

Después de darme un baño larguísimo decidí salir cuando vi mis dedos arrugados. Mis ojos seguían hinchados y mi dignidad estaba por los suelos. Un baño no cambiaría nada. Nada había cambiado.

Me puse lo primero que encontré para dormir y me acurruqué en la cama mientras sollozaba de nuevo. Me sentía tan patética. Por un momento pensé que él se preocupaba por mí, pero estaba con ella a las 12:algopm y reclamándome, casi, casi diciéndome puta enfrente de ella. Lo último que pensé antes de dormir es que ya no podía sufrir más por él.

Cuando me levanté tenía los ojos ardiéndome al igual que el estomago. Me senté de golpe pensando lo tarde que seria. Miré mi reloj y apenas eran las 5:00am. Bueno, ya que no iba a dormirme de nuevo decidí empezar con mi rutina más temprano y con más calma.

Me bañé lenta y tranquilamente lavando con cuidado mi cabello. Ahora estaba más largo y me tomaba más tiempo arreglarlo. Recordé que alguna vez escuché decir a Sasuke que le gustaban las niñas con cabello largo y lacio. Durante mi niñez lo tuve corto y de por si era un poco ondulado. Recuerdo que estuve triste por ello, pero luego aprendí a amar mi cabello cuando vi que no era nada común por su extravagante color.

Me vestí rápidamente y bajé a desayunar muy despacio. Esta vez lo hice con calma y saboreando mí desayuno.

-Hija, ¿Por qué tan temprano? – pregunto sorprendida mi madre.

-Sólo me desperté antes, mamá – respondí tratando de aparentar felicidad.

-¿Todo bien? – Mi madre se estaba preocupando.

-Si – dije sonriéndole y levantándome cuando acabé mi jugo.

Fue entonces que sentí un ligero pero repentino dolor en las piernas, cerca de los muslos.

-¿Sakura? – pregunto mi mamá alarmada al ver que me quedé ahí helada por la sorpresa de ese repentino dolor.

-¡Demonios! – caí sentada en la silla de nuevo.

-Hija… - mi mamá tomo su celular como dispuesta a llamar a alguien.

-¿Qué estas…? – Ese dolor me estaba dando cada vez más fuerte.

-¿Qué sientes? Llamaré al doctor.

-Sólo me duelen las piernas – suspiré.

-No me extraña – escuchamos a papá entrando a la cocina – anoche te pasaste un buen rato jugando, tenias mucho tiempo sin hacerlo, es normal lo de tus piernas.

Mamá suspiro más calmada.

-Llamare a la escuela…

-No es necesario – dije rápidamente – no me levanté temprano para nada, iré a la escuela.

-Bien, entonces le llamaré a Sasuke para que pase por ti y…

-¡No! – Grité alarmada – no lo hagas, él… él está enfermo no irá a la escuela y Naruto siempre llega tarde, así que tomaré el bus…

Bien hecho Sakura, eres buenísima para las excusas. ¿Por qué no mejor le dices que invite a Sasuke a tomar el té o algo así?

-Si ya acabaste de desayunar, yo te llevaré – dijo mi papá buscando sus llaves en su pantalón.

-Gracias – le sonreí – iré a buscar mis cosas.

Subí lentamente las escaleras, y decir lentamente es poco. No sé cómo no me había dado cuenta hasta ese momento en la cocina, pero cada paso que daba era más y más doloroso. Cuando llegue a la escuela, luego de despedirme de papá, pensé en que mi salón estaba en el segundo piso y mis piernas dolían como el carajo.

Aun faltaban 20 minutos para que las clases empezaran. Normalmente llegaba con Sasuke 10 minutos antes, pero hoy llegue antes porque mi papá salía temprano, así que con los 20 minutos que me faltaban tenía tiempo suficiente para subir lentamente cuidando de no lastimarme más las piernas.

Cuando llegue a mi salón estaba a punto, tan solo a punto, de llorar del puto dolor que sentía. Mordía levemente mis labios para no gemir del dolor. Entré a mi salón y me senté en la primera silla que encontré.

-¿Estás bien? – una voz detrás de mi me sobresalto a tal grado que olvidé mi cochino dolor y me paré rápidamente de la silla.

Y frente a mi estaba un chico pelirrojo con cara de ángel, ojos cafés muy bajitos y una pequeña sonrisa. Sus labios y apenas eran una línea de lo delgados que eran, pero todo juntado hacían una perfección andante.

-S… si – tartamudeé aun sorprendida por esa sexy voz.

-Pareces adolorida, ¿te caíste o algo? – esa mirada debería estar prohibida, era tan…

-Algo así – dije aun con esa voz que decía a gritos "estoy nerviosa de tener a alguien tan guapo cerca de mí" ¿Pero quién demonios es?

-¿Estás bien, de verdad? Luces…

-Lo siento, es que no…

-Ahh, me llamo Sasori, soy nuevo en esta clase. Iba en otro grupo, pero tuve problemas con un maestro y me cambié de grupo. De todas formas la mayoría de los maestros que me daban clases dan en este salón, así que no me he perdido de mucho.

-Ya veo – suspiré – Soy Sakura.

Él me sonrió y yo bien podía derretirme en ese momento.

-¿Te molesta si me siento cerca de ti? No conozco a nadie de esta clase.

-No hay problema – sonreí.

Sasori se dio la vuelta para tomar su mochila y cosas que tenía casi hasta el fondo del salón.

-Espera – grité – yo voy atrás, ¿está bien?

-¿Te quieres sentar aquí atrás?

-Si – asentí – si no te molesta, claro.

-Donde quieras – dijo con una hermosa sonrisa.

Me senté a su lado y muy nerviosa saqué mi celular de la mochila. Oprimí y oprimí desesperada las teclas hasta que recordé que yo misma lo había apagado la noche anterior. Y una oleada de depresión me llegó.

Prendí mi celular y vi que tenía un mensaje de voz y uno de texto.

Abrí el texto y leí tratando de que Sasori no viera ni por error lo que contenía.

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From: Sasuke

¿Se puede saber que carajos te pasa?

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Suspiré. ¿Para qué responderle con la verdad? Nunca entendería.

Él nunca entenderá esta clase de sentimientos.

-Me disculpas un momento – le dije a Sasori mientras él se asomaba por la ventana.

-Claro – dijo despegando su vista momentáneamente de lo que sea que estuviera mirando.

Me paré de la silla haciendo una mueca de dolor, aparentemente cuando estaba sentada no sentía tanto ese dolor en las piernas.

-¿Estás bien? – Sasori ya estaba junto a mí mirándome algo asustado.

-Sí, bueno… es soportable el dolor.

-¿Te caíste?

-Hice… mucho ejercicio ayer y bueno, mis piernas…

-Entiendo – miró mis piernas, pero en su mirada no expresaba lujuria o algo parecido. Así que era una de dos. O él era todo un caballero… o bien, era mucho de demasiado poco atractiva – ¿No estás muy acostumbrada al deporte?

-Soy una vaga sin remedio – le sonreí.

-¿Te ayudo a llegar a dónde vas?

-No es para tanto – negué con las manos – aun puedo andar…

-En cuanto no puedas me dices, ¿sí?

-Gracias – sonreí ampliamente – ¡me agradas! – y antes de que viera mi sonrojo me di la vuelta rumbo a la salida del salón.

Cerré la puerta y me senté en el piso recargando mi cabeza contra la pared. Tragué saliva y me decidí a escuchar aquel mensaje de voz

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-Sakura, demonios déjate de niñerías y ¡contéstame! Siento lo de hace rato, pero realmente preocupaste a Naruto y no me dejaba hacer nada con Karin porque a cada rato llamaba preguntando por ti.

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El chillido que dan los celulares cuando un mensaje de voz ha terminado retumbo en mis oídos.

-¡Maldita seaaaa! – grité desesperada.

¡Estúpida Karin, estúpido Sasuke, estúpida yo por quererle tanto!

Me levanté del piso despacito para que no me doliera tanto. Entré al salón y vi que Sasori me miraba sorprendido, seguramente escuchó mi grito. Antes de poder sentarme mi celular sonó. Contesté sin fijarme de quien era.

-¿Bueno?

-¿Porque le dijiste a tu mamá que estoy enfermo? Me miró confundida y dijo que si me sentía mal debería quedarme en casa y yo de idiota no le entendí.

-¿Sasuke?

-¿Quién más? ¡Demonios, hasta que me contestaste…! ¿Por qué apagaste tu maldito celular? Realmente tú… tú estabas con alguien y…

-¡Vete… al… de…monio! – dije lenta pero claramente para que no le quepa duda.

Y como la noche anterior, colgué.

Entré rápido al salón aun maldiciendo y cerré la puerta de un portazo.

-Ehh… Sakura… – ¡Demonios! Había olvidado que Sasori estaba ahí.

-Lamento que oyeras eso – dije realmente apenada – No fue mi intención…

-No te preocupes, soy un chico… suelo insultar también y… pienso que algo debió pasarte para que te expresaras así…

-Créelo – bajé la mirada aun apenada.

-Pero, somos amigos, ¿no? – Dijo agachando la cabeza para mirarme fijamente a la cara – que no te de pena expresarte, es mejor que tener el sentimiento dentro…

-Gracias – sonreí.

Entonces esa burbuja imaginaria que nos envolvía se rompió cuando escuché a alguien abrir la puerta del salón.

-Sasori… iré en este salón también, amigo – dijo un chico rubio sentándose frente a donde me sentaba yo.

-¿Has pedido tu cambio de salón igual? – dijo Sasori sorprendido.

-Si – respondió sonriente – ese viejo maestro ya me tenía harto también.

Yo sólo los miraba a ambos preguntando: ¿Quién rayos es el que acababa de entrar y como es que habla con tanta familiaridad a Sasori?

-Eres increíble – dijo casi en una carcajada – por cierto – dijo mirándome – ella es Sakura.

-Mucho gusto – respondió aquel chico – soy Deidara.

Sonreí y me senté en mi silla cuando escuchamos el timbre. Y toda la bola de compañeros entró al salón buscando donde sentarse.

Todas las chicas miraron sorprendidas a Sasori y Deidara, incluyendo Karin y sus amigas.

Entonces recordé…

*Flashback*

Tomé mi celular apresurada. Algo me decía que era una llamada de Sasuke.

Y no me equivoqué

-¿Bueno? – dije tratando de sonar indiferente.

-Sakura – ¡Dios esa voz! – Hey… ¿qué crees?

-Dime…

-Naruto y yo llevaremos nuestros papeles a tu escuela. Estudiaremos contigo ahora.

-¡Bromeas! – grité emocionada y con los ojos abiertos por la sorpresa.

Le escuché reír.

-Sí, la próxima semana estudiaremos contigo y con suerte en tu salón.

-¿Por qué?

-Estamos aburridos de estudiar en la misma escuela desde el kínder…

-¿Qué esperabas? Es una privada – dije obvia.

-Sip, así que ahora iremos a una de pobres contigo…

-¡Jódete Uchiha! – Grité – pero me alegro tanto…

-Lo sé.

Y ahí estábamos. Naruto, Sasuke y yo en la puerta de la escuela al día siguiente. Entré a mi salón emocionada y sólo 2 horas después ellos entraron.

-Soy Sasuke Uchiha.

-Yo Naruto Uzumaki, mucho gusto'ttebayo.

No pude evitar sorprenderme al ver a mis compañeras sonreír coquetamente o susurrar emocionadas entre sí: ¡Que guapos son!

Fin flasback*

Me sorprendía como recordaba con facilidad ese día.

En fin, ahí estaba, justo como aquel día que mis amigos empezaron a estudiar conmigo. Sentada al fondo del salón y observando cómo las niñas se comían con la mirada a Sasori y a… a Deidara.

-¿Quiénes son? – escuché a Sasuke sentándose junto a mí.

-Tsk – giré el rostro al otro lado haciéndome la indignada.

-Ahh ¿me estas ignorando? – ¿Era enserio o se hacia el idiota?

-Sakura – me habló Sasori.

Y entonces con el pretexto de ayudarle a ponerse al día con las clases, me senté su lado ganándome el odio de mis compañeras – más del que ya sentían por mí – y el de Sasuke. O al menos eso parecía por la fría mirada que me dirigió. Peor que cuando estaba con Shikamaru. Se veía tan enfadado.

-No lo soportaré más – susurré para mí misma.

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-Entonces, ¿puedo ir a tu casa mañana?

-Sí, los sábados normalmente no hago nada en todo el día.

-Entonces, nos vemos mañana Sakura.

-Hasta luego, Sasori.

Sasori y Deidara se fueron en el autobús que reparte a los alumnos a sus casas. Y me quedé ahí sola. Si me iba a casa caminando llegaría justo a tiempo para la comida. Aunque… alce la mirada hacia el cielo notando que verdaderamente estaba nublado y si me iba caminando probablemente llegaría a casa empapada por la lluvia.

-¿Algo más? – me dije con pesimismo.

-¡Dios! Creo que me cambiaré de escuela – escuché una suave voz detrás de mí. No podía equivocarme, había escuchado esa voz en mis mejores e incluso peores momentos.

-Ino – murmuré sin volverme a verla.

-Sakura – obtuve por respuesta.

Entonces me di la vuelta y me tiré a abrazarla.

-¿Acabas de llegar?

-Llegue justo a tiempo para ver como ese par de bombones se iban en el bus.

Sonreí ante las ocurrencias de mi amiga y en el segundo en el que separé mis ojos de ella, vi a Sasuke salir de la escuela con su uniforme de deportes.

-Ino, vámonos…

-¿Por qué? – dijo alarmada viendo a todos lados menos al que debería.

-Viene Sasuke – susurré aun alarmada.

-Eres realmente una maldita exagerada, Sakura – dijo suspirando – Vamos, te llevo a casa.

Subí al coche de Ino y mientras ella buscaba sus llaves, vi por el espejo retrovisor a Sasuke subiéndose a su auto y cerrar la puerta muy fuertemente y a Karin salir de la escuela apurada mientras le gritaba que le espere. Sasuke arrancó y salió del estacionamiento dejando a Karin ahí parada. Ambas estábamos sorprendidas, yo por lo que acababa de ver sin querer, y ella por la humillación.

-Sufre – susurré.

-¿Qué? – preguntó Ino arrancando su coche.

-Nada – dije bajando la ventanilla sin apartar la mirada del frente.

Justo cuando pasamos junto a Karin sonreí. Esa maldita se lo merecía.

Ino encendió la radio y canté a gusto a su lado:

All my life I've been good but now, I'm thinking what the hell / Toda mi vida he sido buena, pero ahora estoy pensando ¡qué demonios!

-Vaya ¿Dónde quedo la Sakura amargada que estaba aquí hace un minuto?

-Ni idea – respondí.

Y qué más daba. Probablemente al rato me arrepentiría de haber disfrutado de ese momento, pero por mientras… ¡Qué demonios!

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-¡Estas mal! – grité horas después en mi cuarto sintiendo un remordimiento de conciencia. – Pobrecita de la zorra inmunda de Karin. Es verdad que se lo merecía, pero yo sé bien de esa clase de sufrimiento y bueno, en verdad es doloroso.

Probablemente ya tenía el tiempo record en bipolaridad.

-¿Y? – dijo Ino mirándose las uñas. – ¿Qué piensas hacer?

-¿Yo? Nada…

-¿Entonces?

-¿Qué?

-¡Vamos! ¿Pobrecita, Es en serio? Joder… me avergüenzas.

-Pero…

-Es su problema, no tuyo…

-Pero… Sasuke es un gruñón y es muy difícil de complacer, ¿entiendes? Es imposible tenerle contento por más de una hora…

-¿Y? posiblemente ella le hizo algo, pero… ¿A ti qué?

-Pues…

-¡Al demonio, Sakura! Espera a que él te llame para contártelo.

-¿Tú crees…?

-Sí, sólo… ¡Ya! Olvídalo, es viernes… ¡salgamos!

-Realmente no…

-Hay – suspiró – ¿Qué te quedas a hacer aquí?

-Bueno… tengo que hacer algunas cosas de… – ¡Que alguien me detenga! Soy pésima inventando excusas.

-Bien, haz lo que tengas que hacer… pero mañana debes salir conmigo… – Si, Ino era pésima percibiendo quien mentía y quien decía la verdad.

-Claro – sonreí.

-Necesito un vestido nuevo, ¿me acompañarías?

-¡Sí! – Sonreí a mi mejor amiga – Aunque…

Ino se detuvo en la puerta de mi cuarto y se dio la vuelta mirándome muy seria.

-Qué más da que te pongas… – Ino sonrió confundida esperando a que continuara – te veras igual de cerda, Ino.

Y fue inevitable que ambas estalláramos en carcajadas.

-Joder, ya veo que detrás de esa amplia frente hay un cerebro… – dijo aun riéndose – nos vemos…

Cuando Ino se marchó me propuse buscar algo que hacer. Ella tenía razón, no tenía nada que hacer, pero tampoco tenía muchas ganas de salir a hacer algo. Conocía los viernes de Ino y sabía que no eran nada tranquilos. Así que mejor me senté y me propuse leer un libro. Así que subí a mi cuarto con una limonada y las galletas de papá. Busqué entre mis libros preguntándome cual aun no había leído, hasta que detrás de unos cuantos libros románticos, casi en el fondo y lleno de polvo, encontré un libro viejo medio erótico de esos que Ino leía mucho y que le gustaba regalarme aunque casi no me gustaban.

Me acomodé en la cama y comencé a leerlo proponiéndome dejarlo en cuanto encontrara una maldita escena sucia.

Es verdad que no tenía una mente 100% pura y casta, pero eso ya pasaba mis límites. Así que conforme avanzaba el libro y se gastaban las galletas, más me iba quedando atrapada entre la historia de amor de los protagonistas.

-¡Dios que envidia! – dije al leer esa declaración de amor. – Kamisama, quiero uno así…

Y entonces de la nada leí:

"… la alzó y rodeo su cadera con las piernas de ella aun besándola. Con mucho cuidado y temor de que se le resbalara, subió las escaleras y entró al cuarto de ella…"

Joder…

Me sonrojé levemente. Las cosas pintaban a ponerse diferentes.

-Joder, se acaba de declarar y ya van a...

De nuevo me sonroje.

Saqué más limonada en mí vaso y la tome de golpe.

-Bien, tal vez…

Tomé mi celular y le marqué a Ino.

-¿Si? – contestó.

-¿Sabes? Estaba haciendo lo que iba a hacer – comencé nerviosa – y encontré ese libro que me regalaste…

-Ahh – suspiró – ya sé, ¿Qué te pareció?

-Veras, quiero que me digas…

-¿Si? – me interrumpió.

-En que termina… - solté de golpe.

-¿Porqué? Debes leerlo…

-¿Yo? Joder, es que llegue a una parte que… amm es…

-Pues es un libro erótico, ¿no? DEBE tener partes amm… ¡así!

-Pero…

-Léelo bien y me cuentas luego. – dijo y casi podía jurar que soltó una leve risita antes de colgar.

Abrí el libro de nuevo.

Me acomodé mejor. Esto requería concentración. Y conforme mi cerebro procesaba cada palabra, mi sonrojo iba aumentando.

"…deslizó sus manos nuevamente por sus piernas y llegó al borde de la única prenda que lo separaba de su gloria personal. Mientras seguía succionando de sus pechos comenzó a bajar lentamente su ropa interior para tenerla por completo a su merced…"

Y llegó un momento en el que juraría que estaba hiperventilando.

-No es posible – murmuré – mejor me saltaré esto y… – me levanté de la cama – ¿A quién engaño? Quiero saber que pasa…

-¡Sakura! – llamó mi mamá desde la puerta.

-¿Si? – dije acostándome de nuevo con el libro en las manos.

-Tu papá y yo saldremos…

-Bien, bien – dije buscando la página en la que me quede.

-¿Qué haces? – preguntó sonando algo… paranoica.

-Sólo leo un libro, diviértanse…

-Bien, regresamos más tarde…

Y en cuanto estuve segura de que se fueron, bajé a hacerme algo de cenar aun con el libro en manos. Casi quemaba mi cena pero no podía dejar de leerlo. Cuando terminé, subí de nuevo a mi cuarto y me tiré en el piso apoyando mi cabeza en una almohada grande.

"…sin previo aviso adentro en su interior un dedo y comenzó a acariciarla por dentro…"

-Dios – suspiré.

Era… extraño. Pero me empecé a sentir… abrumada. Planeaba estudiar medicina y el tema de sexo era algo con lo que lidiaría siempre. Ciertamente Ino era la persona más pervertida que conocía y casi siempre me hablaba de sexo, pero… yo…

Bueno, tu… no eres muy santa que se diga…

-Lo sé – me respondí a mi misma – pero…

Cerré los ojos mientras suspiraba. Estaba ligeramente agitada y podría jurar que hasta sudaba frio. Obviamente ya había tenido uno que otro sueño erótico. Lo que me ponía de mal humor es que… siempre era con Sasuke.

¡Al demonio! Es tu imaginación y… ¡viólalo, si quieres!

Sonreí de lado.

Dejé el libro junto a mí en el piso y me acomodé de lado viendo hacia la puerta del cuarto.

Y entonces, en cuestión de un parpadeo, lo vi.

Vi a Sasuke Uchiha ahí acostado a mi lado diciéndome:

-Eres… hermosa – me sonrojé.

-¿Qué…?

¿Qué demonios hacia ahí?

-Shh… - me calló y llevó sus labios hasta rozarlos con los míos. Su lengua danzaba con la mía como si… mi mente dejó de trabajar. Era una sensación indescriptible…

Sasuke, Sasuke, Sasuke…

No podía pensar en nada más que en él.

Sin darme tiempo de razonar, él se puso sobre mí y se apoyó en sus piernas a los lados de mis caderas para no lastimarme. Se quitó esa camiseta dejándome ver su perfecto torso en six-pack. Bajó sus frías manos al borde de mi blusa y la alzó sólo por debajo de mis pechos, recorriendo con sus labios desde mi mentón hasta mi vientre dándome sólo tiempo para suspirar.

Terminó de alzar la blusa y quitó mi sostén y entonces…

-ohh – suspiré.

Sasuke me besaba los pechos como si fueran lo más perfecto que haya tocado jamás. Masajeaba mis pechos y cuando menos lo esperé venir… los lamió alternando entre uno y otro y dando pequeñas mordidas en mis erectos pezones.

-¡Kuzo! – eso se sintió bien.

Demasiado bien.

-Sa…Sasuke – no podía evitar retorcerme debajo de él.

Y abrí los ojos sorprendida cuando sentí sus manos bajar hasta mi centro.

-Joder… – debería ser ilegal que me diera tantos estremecimientos por cómo me tocaba.

Lo sabía, lo sentía, ya estaba húmeda. ¡Qué húmeda! Hablando de Sasuke Uchiha, estaba empapada como mínimo.

Se separó de mi y se poso entre mis piernas, me miró, sonrió de lado y me quitó las bragas sin darme tiempo a protestar.

-¡Sasuke…! – cuando quise reclamar, ya podía sentir algo invadiendo mi intimidad. Y ahí estaba esa sonrisa de lado, de nuevo. Él tenía un dedo dentro de mí y ¡joder! qué bien se sentía.

Me levanté sólo un poco y lo atraje hacia mí en un abrazo permitiéndole que escuchara mis gemidos y suspiros de placer en su oído. Me tenía a su merced, así que porque no darle algo a él también.

-¡Sasuke…e! – gemí cuando sentí que habían dos dedos entrando y saliendo de mi. Y yo moría de la pena, pero que más daba…

Sacó sus dedos y me soltó de él solo para besarme con pasión de nuevo.

Y no sé cómo, lo juro, pero cuando nos separamos él ya estaba con los pantalones y bóxer abajo.

Grande: entiéndase por algo que tiene un tamaño mayor de lo normal.

Y Sasuke Uchiha, era grande. Y no refiriéndome a su estatura…

-¡Joder! tómame ya…

¡YA!

Y lo hizo.

Y cuando lo hizo… ¡rayos! Ese ruido, ¿mis papás…?

-¿Sakura? – ¡díganme que no es la voz de mi mamá!

No entren a mi cuarto, no, no, no…

-¡NO! – y ahí estaba. Sentada en el piso sudando en exceso, con la garganta seca, agitada y lo peor… con el cerebro trabajando de nuevo.

¡Felicidades! Eres una pervertida y sólo estabas soñando…

-Dios – dije llevándome las manos a la cabeza.

Miré a mí alrededor buscando mi reloj.

11:45pm

Me levanté del suelo trayendo conmigo la almohada y el libro que metí en un cajón del escritorio.

-¿Sakura? – Escuché que golpeaban mi perta – ¿Estas despierta?

-Si – respondí sorprendida – ¿Acaban de llegar?

-Si – entonces abrí la puerta y mi mamá llevó enseguida sus manos a mi frente.

-¡Estas enferma!

-¿Porque lo dices? – dije apartando su mano de mi frente.

-Estas caliente y sudas frio… llamaré al doctor…

-NO – grité – sólo me dormí y olvide prender el clima, es todo…

-¿Segura?

-Si – respondí sonriéndole.

Mentirosa…

-Bien, dejaste el celular en la cocina… – dijo sacándolo de su bolsillo – creo que tienes un mensaje.

-Gracias má, ahorita lo veo.

-Que descanses.

En cuanto se fue cerré la puerta y suspiré.

-Increíble – negué con la cabeza.

Me tiré en la cama y leí el mensaje.

From: Naruto U

33-12! SOS! Los necesito, a ti y a Sasuke ahorita mismo! Conéctate, video llamada a las 12pm, bien?

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Miré el reloj.

-12pm – suspiré – será una noche larga.

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NA:

Mis padres entienden por vacaciones: levántate temprano, limpia tu cuarto, duerme! Necesitas descansar.

Yo entiendo: vacaciones! Me largoooooo!

Y me fui una semanita a casa de la abuela que vive en otro estado :3

Lamento que haya tardado tanto, pero sigo viva O/

En fin! Los leo en reviews porque' entre más comenten me dan más ideas de cómo continuarlo y motivación y shalala.(L) - corazoncito ;D

Así que me dicen ¿Qué les pareció? Y asi(: Si? :3

:*