Cap4: "Discusiones, discusiones, discusiones traen las mejores reconciliaciones II"

No sabía que hacer. Reconocía que había metido la pata hasta el fondo. Como era de costumbre llovía en Londres, él estaba en el mirador de su casa observando como las gotas de agua caían con pesar y melancolía sobre cada objeto que se atravesara a su paso.

Esa mañana había sido larga, realmente larga. La noche anterior había llegado a su casa muy tarde tras la discusión con Hermione y cuando llegó a la casa esperaba encontrarla allí pero, cual sería su sorpresa que, la castaña nunca llegó.

Se preocupó.

De inmediato llamó a su mejor amigo y le preguntó por ella tan asegurarse que no estaba en ninguna parte de su enorme casa. Harry le había dicho que estaba en casa de ellos y estaba lo suficientemente alterada como para acabar con Voldemort y su ejército. Fue eminente, el gusanito de la culpa llegó a él.

Su mejor amigo le aconsejó no llamarla ni llegar a ese lugar y que la dejara pensar mejor en todo lo demás. Ron se l pensó y estuvo de acuerdo con lo dicho por el joven de ojos esmeralda, pues conociendo a Hermione ir tras ella sería como ir a una emboscada; en ese preciso momento recordó cuando la castaña le lansó los canarios en sexto año gracias al inevitable.-temible.- "Opugno".

El nuevo miedo a los canarios le recorrió el cuerpo al ver pasar uno muy cerca de su presencia.

-Señor, debe desayunar.-le aconsejó Lety.

-No tengo hambre, Lety.

Aquello si era señal del Apocalipsis, ¿Ron sin hambre?... eso no era normal.

-Imposible.-sonrió esperando conseguir una sonrisa de su señor.

-Si…

-Señor, estoy seguro que la señora regresará.

-Si, Lety. Pero ¿cuándo? No aguanto estar más sin ella… no puedo más.

-Se lo ha dicho últimamente, señor.

-¿Decirle qué?, Lety

-Que la ama, necesita y extraña.

-Pues… no. Realmente no.

-Debería decírselo señor. Es importante que la señora lo sepa.

-¿Y si no me cree? ¿Y si no lo acepta?

-Nada pierde con intentarlo.-sonrió.-Llevan años conociéndose, años de novios y años de casados, creo que usted debe saber lo suficiente de mi señora.

-De momento siento que no la conozco nada… sigo haciéndole el mismo daño que en los años de Hogwarts. Sigo con estas…

-Discusiones.

-Exacto. Eso mismo, discusiones.

-¿Sabe señor? Las discusiones traen las mejores reconciliaciones.

-¿Cómo? ¿De qué habla?

-A estas alturas creo que usted ha de saber como reconciliarse con ella, señor. Lo ha logrado antes, lo logrará ahora.

En ese momento con un 'crack' desapareció del campo visual de Ron. Dejándolo confundido y un poco curioso con sus palabras. Lety podía ser el ser viviente más amistoso y sensible del planeta pero también el más enigmático y misterioso de esta tierra.

-Debo buscarla.-decidió tras varios minutos de meditación.-Voy a encontrarla y arreglaré todo esto.

Las nubes de tormenta amenazaban caer con mayor fuerza y precipitadamente en cualquier momento sobre la ciudad y sus alrededores. Quizás, todo estaba dicho y la tormenta sería el disparador más potente de la oleada de sentimientos que se avecinaban contracorriente.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Hermione llegaba, aún con lágrimas en los ojos, a la casa de los Potter donde estaba desde que la noche anterior había discutido, como de costumbre, con Ron. Se sentía fatal, en primer lugar: su discusión con el pelirrojo y segundo: las náuseas volvían a azotarla y parecía que saber sobre el embarazo no las había menguado.

Estuvo todo el día fuera solo para relajarse y tratar de pensar claramente. Pese a que su cuerpo mostraba a una jovencita de 24 años de edad pero se sentía pequeña e inestable pues su mente aun era de diecisiete años. Aunque claro, desde el conocimiento de su embarazo había perdido todo contacto con ese lado adolescente y se olvidó de su problema temporal; de momento, lo más importante era se hijo.

Apenas hace unas dos horas había asimilado la existencia de un nuevo ser viviente en sus entrañas, esperando ser recibido con amor y rodeados de una familia que le brindara todo lo necesario para él o para ella. No obstante, tenía sus dudas sobre que podrían, Ron y ella, ofrecerle a ese pequeño bebé.

Entró en la casa y la única luz encendida a esa hora, a causa de la lluvia, provenía de la cocina. Caminó a paso arrastrado como alma en pena. Tenía su mente llena de una enmaraña de hilos que no parecían tener principio o fin, pero como todo en su vida, esas hebras era de color azul cielo. ¿Qué cosa tenía con ese color?

Antes de abrir la puerta de la cocina se miró la ropa y su blusa era de color azul cielo al igual que el prendedor para su cabello y ese pequeño y delicado brazalete que compró tras la segunda guerra, obsequio de Ron antes de comenzar su último año en Hogwarts.

Nuevamente y con mayor fuerza el nombre 'Ron' retumbó en sus oídos para acelerarle el corazón y enrollar aun más sus pensamientos. Instintivamente, se llevó una mano al vientre para suspirar y tratar de componer su falsa sonrisa frente a los Potter.

Estuvo frente a la puerta blanca de madera unos quince minutos, en esa misma postura y con la misma mirada perdida que cargó todo el camino a esa casa. No sabía como fingiría tan tranquilamente que nada estaba pasando por su mente y el nuevo cambio que su vida pretendía absorber.

¿Estará Harry adentro?

Eso la inquietó aun más pues sabía que su amigo, su hermano y su mayor soporte estaría allí, seguramente; ¿Cómo fingiría frente a él? Su temor se debía a que era sabido que Harry le iría a Ron con el chisme sobre como se encontraba ella en ese momento y no pretendía que el pelirrojo se enterará por otro medio, que no fuera su boca, del embarazo.

Otros cinco minutos frente a la puerta. ¿Le iba a decir a Ron? Como le iba a contar algo asi y tan tranquilamente. ¡Merlín!. Su cabeza ya le dolía debía seguir adelante y arreglárselas sobre la marcha.

Abrió la puerta y vio a una cabellera roja fuego junto a la cocina, Ginny estaba allí. Echo un rápido vistazo y soltó su respiración, no había nadie con ella.

-Hola, Gin.

-¡Hermione!.-gritó.-Me acabas de dar un susto de muerte. No vuelvas hacer eso ¿de acuerdo? No es de buena educación.

-Lo siento.-agachó la mirada.

-¿Hermione? ¿Qué tienes?

-Nada.

-No me mientas.-se acercó a ella.-Dime… confía en mi. Hermione sentémonos.

-No hay nada, Ginny. No te preocupes…

-Si no fuera nada no rehuirías de mí mirada. Hermione, mírame y dime que no hay nada.

La castaña alzó la mirada y se la sostuvo a la pelirroja pero cuando le iba a hablar no consiguió emitir palabras y agachó su mirada.

-¿Ves? Dime, Hermione.-pidió.-¿Qué sucede?

-Estoy embarazada.-habló en murmullo

-¿Qué? No te escuché. Habla fuerte, por favor.

-Estoy embarazada…

-¿Cómo?.-abrió los ojos de golpe

-¡Que estoy embarazada, maldita sea!.-estalló levantándose.-Por eso mis repentinos cambios de humor, por eso estoy constantemente a la densita, por ello mis cambios de apetito y es por eso que obtuve la maldita licencia por un año. Todo pasó muy rápido y es imposible que sea en ese preciso momento que vengo a enterarme. ¡Merlín!

-¿Estas mejor?.-habló la pelirroja minutos después cuando ya habían bebido un taza de té para calmarse

-Algo…-murmuró.-Disculpa el haberte gritado.

-No hay problema.-sonrió.-Recuerdo cuando le grité a Harry cuando me enteré del nacimiento de James.

-¿Dónde están ellos?

-¿Harry y James?.-la castaña asintió.-Mi bebé esta con mi madre y Harry está en el trabajo. Gracias a Merlín no estaban aquí cuando explotaste.

-Menos mal.

-Si. Imagino el susto de James y la cara de asombro de Harry.-rió.-Ya hasta me imagino la cara de Ron.-la castaña bajó la cara.-Le vas a decir ¿verdad?

-Si… supongo.

-¿Supones?.-fue el turno de la pelirroja de explotar.-Lamento decirte que si no se lo dices tú se lo digo yo. No es justo para el cabeza hueca de mi hermano que le omitas un acontecimiento tan importante como todo esto.

-No se como decírselo.

-Ya encontraras la forma. O yo me encargo de decírselo ¿entiendes?

-Cálmate.

-Bien.-bufó.-No vayas a escudarte con al excusa 'estoy embarazada no me grites' ¿bien?

-¿Por qué no debería?

-Es MI frase, Hermy. Y nadie más la usará.

-Bien.-ambas rieron.-Ya te arreglaste con Harry ¿no es asi?

-Si.-suspiró tal cual adolescente enamorada.-Todo fue tan…

-No me cuentes. Sufro de náuseas y la idea de imaginarme algo asi me va a dar algo.

-Aprendes rápido.

-Con esa profesora.-la señaló.-Cualquiera.

-¿Cuándo se lo dirás a Ron?

-Cuando este lista y exista la oportunidad.

Ginny observó el reloj y dijo:

-Espero estés lista ahora

-¿Por qué lo dices?

En ese momento el humo de la chimenea anunció a alguien. Un alto y corpulento joven de cabellera rojiza salía de su interior sacudiendo las manchas dejadas por el efecto del uso de la "Red-flu".

-Malditas chimeneas.-murmuró el hombre.

A Hermione se le congeló la respiración y palideció casi por completo al ver que, efectivamente como sus sentidos le informaron, Ron Weasley llegaba a la casa de los Potter.

-Porque me dijo que a esta hora pasaba por ti.-Ginny le habló a la castaña rápidamente.-¡Hola hermanito!

-Traidora.-habló Hermione en murmullo sintiendo que el corazón se le iba a salir.

-Hola, Ginny.-la saludó.-Hola Hermione.

-Hola

-¿Estas lista?

-Bueno Ron yo… yo no tengo listas mis…

-No te preocupes.-Ginny tomó su palabra.-Yo me toé la molestia de alistar tus cosas pues no estaba cuando Ron me avisó.

-Gracias.-dijo Ron.

-Si, gracias.-Hermione fulminó con la mirada a su mejor amiga.-Bueno deberíamos…

-Yo los despido con Harry.-se ofreció Ginny

-Bien.-Hermione suspiró.-Ya que no hay nada más pues vamos

-Tus maletas.-las invocó Ginny.-Adiós.

-Chao hermanita, saludos a Harry y a mi pequeño sobrino.

-Si, de acuerdo.-se acercó a su amiga y le susurró: 'Suerte'.

-¿Nos vamos caminado? No es muy lejos a pie.-dijo Hermione.

En realidad si estaba lejos, deberían atravesar el bosque y esquivar el lago para llegar a la colina donde su casa estaba construida, pero desistía a la idea de ir en "Red-Flu", escoba o aparecer, temía por su bebé.

-¿Caminado?.-Ron colocó cara de disgusto.-¿Por qué?

-Bueno es que… Ron es…

-Caminen.-apoyó Ginny.-Tienen mucho de que hablar.

-Esta bien.-aceptó Ron pues quería hablar con su… su… ¿esposa?

-Bien. Cuídense.

-Gracias.

-Te debo una larga visita, Ginevra.-le habló Hermione visiblemente molesta.

-La esperaré con gusto.-la retó.

-No me tientes que sabes que…

-Ya. Mejor váyanse para que hablen a gusto.

Ron estaba desconcertado con la extraña conversación de las chicas. El pelirrojo miraba a Ginny buscando una explicación y ella solo le sonrió, además, de gesticular con la boca un alegre 'felicidades', sin que Hermione se diera cuenta. ¿Felicidades? Felicidades por qué.

-Vamos, Ron.

-Si, ya voy.-tomó las maletas de la castaña.

-Yo las puedo llevar, no están muy pesadas.

-No es por qué estén pesadas, quiero llevarlas.-explicó sonriente.

-Bien.

Si seguía mirándolo y él con esa sonrisa iba a perderse entre sus hormonas y sus sentimientos. ¿Cómo era posible qué el pelirrojo la descontrolaba? Y todo lo lograba sonriendo tal como, en este momento, lo hacía ¿Qué no se cansaba?.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Se que un día nos basta para conocernos

que falta tiempo para comprendernos

que no es un beso apasionado lo que dicta

un amor eterno

Caminaban con naturalidad por ese amplio camino. Había oscurecido y las estrellas junto el brillo natural de la luna iluminaban el paso de tierra que atravesaba el bosque de la zona.

La vegetación era natural y rica en belleza, llena de matices, unos altos y otros bajos, básicamente, representando la vida misma. Altos y robustos, asi como, dominantes y perceptibles, como cosa rara, Hermione no pudo evitar comparar el ambiente con cierto pelirrojo que caminaba tres pasos atrás de ella.

Hermione no sabía en que hueco meterse, apenas iban en mitad de camino y, ella, ya sentía que su secreto la estaba asfixiando. ¿Por qué esas cosas le ocurrían a ella? Todo parece indicar que estaba entre ceja y ceja del destino. La angustia de saber y no saber, ¿cómo decir una noticia de ese calibre?

-Buen clima ¿no? –habló el pelirrojo

-Si…

Era verdad. Aunque había nubes de tormenta sobre ciertas partes del cielo, las otras pocas dejaban ver un hermoso cielo oscuro lleno de foros luminosos y una luna intensa. Estaba haciendo fresco con una corriente de aire llena ese reconfortante escalofrío que sacude el alma.

-Podrías ser un poco más comunicativa, Hermione

-No empieces…

-¿Qué no empiece que?

-Nada, Ron. –siguió caminado.

¿Quién la había mandado a cambiarse de ropa para hacer tiempo? Su vestido color crema de verano no se veía adecuada para esa noche fría. La castaña lo notó cuando una corriente de frío más fuerte que las anteriores la hizo tambalear y estremecerse. Observó el cielo y pudo percibir como algunas nubes se movían a su ritmo.

-Perfecto. –habló con sarcasmo.

-¿Qué?

-Tormenta. –dijo señalando el cielo pero sin mirarlo.-Debemos apurarnos.

-Pues aceleremos el paso, su majestad.

Hermione que iba pasos más adelante se detuvo y cerrando sus puños se giró para caminar hacia él y encararlo con ira contenida, además, de un nuevo mareo recorriéndole el cuerpo.

-¿Cuál es tu maldito problema? –espectó ella.

-¿Me podrías explicar por qué no me dijiste donde te ibas a quedar anoche?

-¿Para qué? No pensé que te importara.

-Si me importa –se acercó.

-Da igual –se alejó de inmediato

-Hermione no me dejes con la palabra en la boca.

Se que es muy temprano para lo que digo

mas de mi parte yo estoy convencido

que eres mi vida y la daría toda entera

por estar contigo

A estas alturas ya iban en la mitad del bosque, llegando al lago. La castaña caminaba a paso acelerado como tratando de olvidar sus problemas y tratando de alejarse del olor embriagador que Ron estaba produciendo y que ella parecía adicta.

Ella llevaba tacones y para caminar entre la tierra y hojas secas no parecía lo más acorde pero desistía de la idea de detenerse para pedirle a Ron sus zapatos extras en la maleta de flores y rayas.

Ron le llevaba el paso pero un poco más alejado. De verdad quería arreglar las cosas con la castaña pero anoche estuvo muy preocupado por ella como para evitar reclamarle cierto detalle como su ubicación. Además, las últimas palabras de Ron lo dejaron bastante afectado.

-'¿Para qué? No pensé que te importara'

¿Qué podía saber ella de lo que le importara o no? Que no era evidente para la chica más inteligente en generaciones de todo Hogwarts que ella encabezaba la lista de personas importantes en su vida, al parecer el mensaje no era lo suficientemente directo para la 'sabelotodo' de la castaña.

-No estamos en Hogwarts

-¿A qué viene eso? –ella se detuvo al responderle

-Esto es infantil y nosotros debimos haber superado esa etapa.

-Hablas como si eso hubiera sido hace mucho

-Lo fue, Hermione.

-Claro que no –se volteó y desde su punto se decidió hablarle.- Fue hace unos días antes de que todo esto pasara

-Entiendes el punto ¿no? Nosotros no hemos sido capaces de encarar lo que hemos pasado anteriormente y ¿pretendemos pasar de esto con tanta naturalidad? No lo creo

-Cuando regresemos…

-¿Y qué pasa si no regresamos? Debemos superar ahora todo pues no sabemos si regresaremos a ese 'antes'

-Eso puede esperar.

-No –Hermione se detuvo al escuchar su decisión.- Ha esperado años como para esperar más tiempo.

-¿De qué hablas?

-Tengo miedo de que todo cambie y nada sea igual. Que lo que pase sea irreversible y nuestra amistad se vea afectada.

-Ron yo…

-Ante todo esta nuestra amistad ¿verdad?

-Si.

-¿Por qué creíste que no me importaba tu paradero?

-Me pareció evidente cuando discutimos dijimos cosas y… pues lo supuse.

-Supusiste mal. Siempre me ha importado tu bienestar.

-Con tantas discusiones lo empecé a dudar. No sabía que pensar.

-Te molestaba mucho preguntar.-sonrió mirando el cielo, las nubes de tormenta se posicionaban por completo sobre ellos.- Hemos discutido desde nuestro primer año, Hermione; si no me importaras hace mucho nos hubiéramos distanciado.

-Te hubieras distanciado, yo no me iba a distanciar de ti por voluntad propia.

-Lo hiciste en sexto año ¿recuerdas? Cuando mi relación con Lavander.

-Eso fue diferente –se sonrojó.

-¿Qué tiene de diferente?

-No era la misma situación. El motivo no era el mismo, que te lo digo yo.

-¿Y por qué no me lo dices a mi?

Se que poco a poco te iré conquistando

que beso a beso te iré enamorando

hasta que ya no puedas mas de amor

de tanto amor

-¿Cómo?

-Quiero saber, Hermione. Lo necesito…

-Déjalo asi.

-No puedo. Solo dime, por favor.

-Caminemos que oscurece.

Ron se adelantó y soltando las maletas caminó hacia ella y la detuvo por el brazo. El contacto entre ambos generó un choque eléctrico entre ellos pero eso no evito que el pelirrojo la siguiera sosteniendo.

Se encontraban en medio del bosque, en una de esas pequeñas partes donde existen espacios amplios entre los grandes árboles forestales. Una gruesa capa de hojas secas de otoño reposaban recubriendo el suelo de tierra en las cercanías del lago de la colina.

Pequeñas gotas de lluvia caían con suavidad y lentitud sobre la zona; gruesas y distantes como los llamados desesperados de la tristeza hacia la alegría quien la abandona dejándola con soledad y miseria.

Los ojos de Hermione comenzaban a llenarse de lágrimas rebeldes que deseaban expresar lo que, ella, con palabras no podía. Un gruesa gota de lluvia cayó con fuerza sobre la mejilla derecha de la joven obligándola a bajar la mirada e inevitablemente las lágrimas salieron despiadadas sobre su blanca piel.

CORO

Si yo fuera tu

talvez diría que si

no necesito más para adorarte

tan solo quiero amarte

si yo fuera me daba un chance mas

tan solo para darte y demostrarte

mi vida en un instante

si yo fuera tu

-¿Para qué quieres saber?

-Solo dime… Hermione, por favor.

-¡No!. –explotó y lo encaró

-Pero…

-No Ron. No tienes ningún derecho a pedirme algo asi justo en este momento. ¿¡Te parece divertido!? Seguro es eso, ¡claro! Te aprovechas que estoy en un momento sensible y lo aprovechas ¿no es asi?

-Yo te estoy diciendo la verdad.

-No te creo. ¿¡Por qué precisamente en este momento!?

-Porque quiero ser sincero contigo y decirte que…

-¡No! Lo que quieres es hacerme sentir culpable ¿verdad?

-¿Qué? ¿Pero de qué hablas?

-¡Hablo de lo que intentas y no te hagas el desentendido, Ronald Weasley! –se acercó apuntándolo con su dedo índice haciéndolo retroceder.

Las gotas de lluvia un poco menos distanciadas las unas de las otras pasaron a segundo plano, al igual que las maletas. Solo era una discusión Weasley-Granger, una discusión entre Ronald y Hermione.

-¿No entiendo de qué hablas? Pero estoy seguro que estás confundida

-¡Ja! ¿Ahora me llamas "confundida? ¡Cuida tus palabras, Ronald!

-No malinterpretes mis palabras, lo que estoy diciendo es…

-No se buscas lograr pero no conseguirás nada de mi de esa forma –su mirada volvía ser tranquila y sin gritos. Sus lágrimas salían silenciosas de su ser.

-Hermione… ¿Qué ocurre contigo?

-Yo…-sollozó.-Yo… nada… bueno, pues yo…

-¿Estas bien?

Hermione había retrocedido recostándose a un ancho tronco de árbol que se hallaba cerca. Sintió un agudo mareo y ese dolor de pies se hacia infernal; poso su mano derecha tras su espalda sirviendo de apoyo y dejó su peso sobre el tronco. Sollozaba y respiraba entrecortadamente.

-Si… -murmuró

-¿Segura? –se acercó.

Ambos ya estaban algo empapados pero no parecía importante, solo estaban ellos y nadie más a 100km a la redonda. Las miradas azul y café se cruzaron para ofrecer a los expectantes árboles testigos la conexión más fuerte que se pudiera dar.

El sonido de las hojas moviéndose, el ulular de los búhos y el golpeteo de las gotas de lluvia sobre cada objeto que se atravesaba a su paso fueron desapareciendo con cada segundo que pasaba. Ellos estaban en algo más importante, descifrar los mensajes ocultos que el corazón puede transmitir a través de los ojos.

Las maletas yacían olvidadas diez pasos atrás y ellos estaban junto al árbol más grande del área. Hermione seguía recostada al árbol y Ron ya había tomado el atrevimiento de posicionar uno de sus brazos junto a la cabeza de ella acercándose un poco.

El pelirrojo se acercaba con mayor seguridad a ella como poseído por una fuerza superior indicándole el camino correcto hacia su corazón. Posiblemente, cupido estaba trabajando horas extras ocupándose en la conexión de estos orgullosos seres.

-Si… -habló ella.

Se que las palabras se las lleva el viento

mas no es el caso con mis sentimientos

yo soy un hombre de palabra y te lo digo

a corazón abierto

se que no es tan fácil para ti amarme

quizás mis fallas te asusten bastante

yo quiero ser el hombre de tu vida

con el que soñaste

No entendía como interpretar esa respuesta. Podía ser la respuesta a su última pregunta y nada más o pudiera ser la aceptación al atrevimiento que estaba realizando en este preciso momento, invadiendo el espacio personal de ella. Tomó una decisión. Ron interpretó sus palabras como una respuesta positiva para ambas cosas, pero debía estar seguro.

-¿Segura?

-Si… -no bajó la mirada.- Bésame Ron…

Se que poco a poco te iré conquistando

que beso a beso te iré enamorando

hasta que ya no puedas mas de amor

de tanto amor

Sus palabras fueron un leve susurro que apenas y audible. Él no sabía como interpretar sus palabras como una ilusión triste o una feliz realidad; se aventuró a la expectativa y a la prueba. De apoco se fue acercando al rostro más compuesto de la castaña y sus alientos se fueron mezclando.

La caída de la lluvia se intensificó siendo, ahora, más delgada y constante. Los cuerpos de Ron y Hermione estaban empapados hasta decir basta; el olor a humedad y el aroma natural de los árboles de pino alterados por la lluvia parecían intensificarse a cada segundo al igual que el beso de esa pareja de enamorados.

Sus respiraciones eran confusas y entrecortadas; Ron se acercó a ella con el fin de apretarla a su cuerpo, consiguiendo transmitirle calor humano y un regocijo interno para ambos. Las manos de Hermione acariciaban con extrema dulzura el rostro perfecto del hombre que tenía frente a ella. Mientras, los fuertes brazos por la delgada cintura de la castaña.

Ron se sentía en la gloria. No recordaba tanta emoción junto, pese a besar a Hermione con tal naturalidad, su corazón estaba incontrolable convocando a un pulso acelerado y una corriente de sentimientos encapsulados, hasta hoy, en su cuerpo.

Asimismo, el sentimiento de Hermione hacia Ron no difería de amucho con el del chico. Su mente dejó de procesar información y la razón renunció a sus horas extras dejando a la máquina del corazón laborar en total calma y a sus anchas. Esas sensaciones no podía vivirlas con otra persona que no fuera Ron.

Respirar se hacia necesario con cada nuevo beso. Ellos habían traspasado los límites de los labios y los dientes provocando un acelerado, intenso y pasional beso original de la carga de sentimientos que ambos estaban descargando en el otro.

Al igual que la lluvia, la intensidad del beso fue menguando pero no por ello dejó de transmitir las palabras más silenciosas que la boca pudiera expresar a persona alguna que no fuera el ser amado.

Ron fue el primero en abrir los ojos; observó a la castaña que tenía en frente, se veía preciosa a los ojos azul cielo del pelirrojo, sus rizos se habían aplastado bajo la lluvia y su vestido se había acentuado a su cuerpo dejando ver esa silueta atrevida que Hermione poco se atrevía a mostrar.

El pelirrojo aprovechó para, sin dejar de tenerla entre brazos, mirarla sin reproches o justificaciones. Deslizó su mirada por cada contorno de su rostro, cuerpo y piernas. Alzó la vista justo a tiempo como para ver a la chica abrir con lentitud sus pesados parpados.

Hermione salía de su ensoñación. Con lentitud abría sus ojos como quien no quiere despertar de su hermoso sueño y desea vivir en él para siempre. Lo primero que encontró su mirada café fue a unos preciosos ajos azul cielo.

Ambos se sonrieron. Una de esas enamoradas y embobadas miradas que expresan que tus órganos y sistemas apenas y se están estabilizando de nuevo. Un beso pasional lleno de amor puede transmitir aquello, eso y más.

-Increíble… -habló Ron.

-Mágico

Las gotas de lluvia habían abandonado el área pero algunas gotas incesantes provenientes de los altos y empapados árboles aun hacían estragos en ellos. Ron, con delicadeza, quitó un mechón de cabello del rostro de la joven; ella solo disfrutó del gesto sonriendo aún más tontamente.

Ella se acercó de nuevo a él y el pelirrojo la imitó para fundirse en otro apasionante beso pero más calmado que el anterior. Transcurrió con el mismo nivel de intensidad que el anterior. Básicamente, asi siguieron por varios minutos donde sus cuerpos, apenas, se estaban reconociendo en plenitud.

-Deberíamos detenernos o…

-No –habló ella.- Quiero seguir… necesito que me beses, Ron.

-Hermione, si yo sigo no podré detenerme y…

A modo de respuesta obtuvo un rápido beso corto pero directo, tan solo una muestra de lo que ella le ofrecía allí mismo y ahora. El pelirrojo solo atinó a responderle y quedar perplejo ante ella, quien esperaba expectante su reacción.

Justo como Hermione lo quería, Ron la vio rápidamente y se aferró a ella para besarla con gran necesidad. La castaña le correspondió con igual frenesí, tanto asi que se dejó recostar sobre el árbol tras ella; mientras, el pelirrojo arrebataba su respiración con ese largo beso.

Sus manos, las de ambos, recorrían caminos invisibles que jamás habían imaginado pasar. Ellos traspasaron la frontera de la simple amistad minutos antes y en este momento estaban en el territorio en el que solo los grandes amantes pueden transitar.

Se besaban con autoridad, tal como haría un conquistador de tierras nuevas cuya única misión y reclamar territorio. La respiración se hizo más entrecortada cuando sus labios fueron dominando zonas desconocidas pero ansiadas.

Los labios del pelirrojo fueron dejando un estrecho camino desde sus labios recorriendo su mejilla y llegando a su cuello logrando, como consecuencia, llevar a Hermione a un mundo aparte lejos de la angustia y llena de felicidad. El aliento de él sobre su cuello causaba un colapso total en ella.

Sin embargo, Hermione, no iba a quedarse de brazos cruzados quería recorrer y transmitir. Ella besaba el ahora desnudo hombro del pelirrojo pues la camisa quedó olvidada lejos de allí hace diez minutos; al mismo tiempo ambos buscaban dejar al otro en pausa pero imposible porque los dos luchaban por dominarse.

Si yo fuera tu

talvez diría que si

no necesito mas para adorarte

tan solo quiero amarte

si yo fuera me daba un chance mas

tan solo para darte y demostrarte

mi vida en un instante

si yo fuera tu

ya no mas soledad

tan solo una señal

que sea solo un si nada mas

Sensaciones de terciopelo, suaves y estremecedoras. De esa forma se podía descubrir al corazón acelerado, el colapso de la razón y alegría total que ambos cuerpos se transmitían entre besos y caricias. Asimismo, la magia que unas simples manos o unos simples labios pueden generar en el cuerpo de quien ama es sorprender. Virtudes de amar, supongo.

-Ron…

-Te quiero –se adelantó

Ambos sonrieron tontamente, allí acostados sobre una sabana invocada de la olvidada maleta de Hermione que milagrosamente no se había mojado. Ya habían hablado con palabras silenciosas de sus ojos, bocas y alientos pero existen detalles que se deben decir con palabras fuertes y claras desde el corazón saliendo con dulzura por sus bocas.

-Te quiero, Hermione.

-Yo también te quiero.

Se fundieron en un nuevo beso pero suave, calmado y muy certero que solo quería indicar sinceridad en sus palabras. Tanto el pelirrojo como la castaña saboreaban la boca rojiza, a causa de besos, del otro para no perder detalle y guardar esa sensación en su memoria una vez comenzara a reaccionar y saliera del colapso.

-Te quiero desde hace mucho y no podía esperar más

-Yo igual –se abrazó a él.

-Nada va cambiar ¿verdad?

Llevaban varios minutos viendo como las nubes se habían alejado por completo hace horas cuando todo comenzó entre ellos y dejaban una vista preciosa con Luna y estrellas por doquier. El frío helado había menguado pero, de igual manera, ambos se transmitían calor humano asi que nada podría dañarlos o separarlos de su trance.

Ese espíritu de amor permanecía en el ambiente recubriéndolos del mundo entero y dejándoles un largo e intenso momento para que fueran solo ellos y nadie más.

-No

-¿Segura? –agachó la mirada

-Todo cambiará para mejor –lo besó.

Si yo fuera tu

talvez diría que si

no necesito más para adorarte

tan solo quiero amarte

si yo fuera me daba un chance mas

tan solo para darte y demostrarte

mi vida en un instante

si yo fuera tu

tal vez diría que si

-¿Qué pasaría si te dijera que quiero convencerte beso a beso de lo mucho que te quiero?

-Diría que si… ayer, hoy y mañana, diría que si.