- ¡Kaoru Kamiya!- bramó Misao con los ojos enrojecidos.- ¿Dónde demonios estabas metida?
- Estaba en el departamento de Kenshin.- explicó sintiéndose culpable.- Es que he estropeado el móvil.
- Podrías haberme avisado- gritó reparando en las palabras de su amiga - ¿Y quién diablos es Kenshin?
- Es el chico del café.- señaló con naturalidad quitándose unos zapatos altos.
- ¡Kao no puedo creerlo!
- ¿Qué?- preguntó confusa
- ¿Y cómo fue?
- ¿Cómo fue qué?
- Todo ¿cómo estuvo?- preguntó sonriendo emocionada.
- ¿Eh?- Kaoru la miró reflexionando en las preguntas que le estaba haciendo y cuando por fin entendió todo, su cara se puso roja como un tomate.- ¡No hicimos nada de eso!
- ¿Entonces qué hicieron? ¿Ver televisión y comer helado?- escuchó la voz de Aoshi a sus espaldas.
Kaoru se viró a refutarle un argumento y casi se desmaya al ver a su taciturno y serio amigo con una ropa interior que dejaba muy poco a la imaginación.
- ¡Aoshi!- gritó cubriéndose los ojos.- ¿Podrías ponerte algo de ropa?
- ¡Kamiya esos cafés son para hoy!- gritó un hombre cuya apariencia hacía pensar en una morsa gigante.
- Creo que está un poco molesto.- susurró Misao cortando unos trozos de pie de manzana.
- Probablemente porque llegamos media hora tarde.- murmuró Kaoru levantando la bandeja con celeridad y dirigiéndose hacia las mesas.
- Misao ¿Podrías trabajar más y hablar menos?- escuchó la pelinegra a sus espaldas.
- ¡Sí señor!- asintió con energía dedicándole una inmensa sonrisa que se le antojó demasiado forzada.
- En serio, a veces creo que esto no vale lo que nos paga- dijo Kaoru observando como el hombre se alejaba hacia la cocina a gritarle unos cuantos improperios a los cocineros.
- A mí no me queda otra salida para costearme los estudios- explicó Misao suspirando con fastidio.- Pero tú no tienes por qué soportarlo Kao.
- Prefiero soportarlo a él que a mi padre.- señaló con tristeza.- Pero tal vez todo cambie pronto Misao.
- ¡Kamiya, muévete a servir la doce!- gritó el encargado mirando con curiosidad a el misterioso par que había ocupado la mesa en cuestión.
- Si ya voy, ya voy.- suspiró ajustándose la libreta de anotaciones al cinturón de la minifalda negra que conformaba su uniforme.
- ¡Hola Jo-Chan!- exclamó un hombre alto de cabello castaño cuando observó a Kaoru acercarse.
- ¿Qué hacen aquí?- preguntó atónita mientras Kenshin miraba alegremente la carta de postres.
- Konnichi wa Kaoru-dono.- saludó Kenshin apartando la carta y mirándola con una amplia sonrisa.
- Buenos días para ti también hentai.
- Oro.
- Jo-Chan necesito que llenes unas formas para continuar con nuestro trato- dijo Sanosuke extrayendo de un maletín de cuero fino unos anteojos y unos papeles.
- ¡Estoy trabajando ahora por Kami!, mira de verdad no entiendo por qué tantos formalismos para conseguir un chico, no es como si fueran una agencia oficial ni nada como eso.
- Voy a ignorar ese último comentario.- dijo arrogante colocándose las gafas de lectura.- La seducción es un arte, casi una ciencia... no podemos conseguirte cualquier pedazo de carne que no encaje con los planes Jo-Chan. Mejor siéntate y escucha.
- ¡No puedo hacer esto ahora!- exclamó nerviosa mirando hacia el puesto del encargado que misteriosamente estaba vacío, su mirada chocó con la de Misao que miró a los hombres con curiosidad.- Y no me llames Jo-Chan, no tenemos tanta confianza.
- ¡Vamos chiquilla, si ayer casi te desnudas en la barra, dormiste en mi departamento, besaste a mi mejor amigo y desayunaste en mi cocina!- dijo contando con los dedos mientras hablaba.- Yo creo que tenemos mucha confianza, ven siéntate.- culminó halándola hacia la mesa.
- ¿Quién te ha dicho que Kenshin y yo nos besamos?- preguntó mirando con destellos asesinos al pelirrojo que ahora escondía su rostro en la carta del menú.
- Yahiko jamás prometió que guardaría el secreto.- explicó con naturalidad.
- Ya veo.
- Bueno, presta atención.- dijo colocando una planilla en frente a los ojos de la chica y transfiriéndole una costosa plumilla.- Llena esta primero y luego estas dos.
- ¿Pero qué demonios haces Kamiya?- bramó su jefe colocándose de brazos cruzados frente a la mesa.
- Yo… em estaba
- Oye¿Tu mamá nunca te enseñó a no gritarle a las damas?- dijo Zanza mirando al hombre con desprecio.
- Mira no te metas, ella es mi empleada.- dijo lleno de furia.- ¡No seas estúpida y regresa ahora mismo a servir las mesas!- continuó tomándola fuertemente por la muñeca hasta hacerle daño.
- ¿Pero qué haces?- estalló Sanosuke poniéndose de pie rápidamente.
- ¡Suéltame, por favor me lastimas!- exclamó Kaoru tratando de zafarse. Antes de que Sagara pudiera intervenir ya el hombre era presa de repetitivas muecas de dolor. Miró hacia la silla de Kenshin y la notó vacía hasta que se percató de la presencia de su amigo detrás del hombre y de cómo sostenía su brazo en una posición nada saludable.
- ¡Suelta a Kaoru-dono, ahora mismo!- dijo calmadamente, pero Zanza percibió el color de sus ojos y como cada vez se tornaban más dorados.
El hombre liberó la mano de la chica que prestamente se alejó todo lo posible colocándose detrás de Sanosuke.
- Arigatou.- dijo Kenshin soltándolo a su vez.
- Kamiya este es el último día que pisas esta cafetería.
- Lamentamos decirle que este es el último día que usted regenta este local. Somos de explotación laboral y estábamos aquí para hacerle una encuesta a la señorita, para analizar las condiciones de trabajo, pero ya las hemos observado gracias a usted.
- Maldita pe…- fue interrumpido por un golpe que lo dejó inconciente en el piso de la cafetería.
- Creo que su mamá jamás le enseñó buenos modales.- dijo Zanza sintiendo como le cosquilleaba el nudillo derecho por el último impacto.
-¡Tenías que haberlo visto Aoshi!- exclamó Misao como una chiquilla a punto de entrar a una confitería.- ¡Ese chico lo golpeó tan fuerte y el novio de Kaoru lo hizo llorar de dolor cuando le dobló el brazo.
- Él no es mi novio Misao.
- ¡Bueno Aoshi el chico con el que estuvo anoche!- exclamó haciendo aspavientos con un cojín.- ¡Sugoi, sugoi; apenas puedo creerlo!
- Misao, malinterpretas todo T.T- murmuró Kaoru.
-¿Quién es ese hombre Kaoru?- preguntó Aoshi sospechando lo peor como siempre.- No será algún tonto que conociste en el pub. ¿no?
- Eh… ¡no como crees!- exclamó restándole importancia con un gesto.- Es un chico que conocí en un… en una librería.- explicó con dificultad.
- ¡Tiene una impresionante cicatriz!- dijo Misao dibujando una X en su mejilla.
- ¿Te estás enredando con pandilleros?- preguntó Aoshi mirando a Kaoru con profunda desaprobación.- Esos tipos con tatuajes y cicatrices la mayoría de las veces son prófugos de la ley.
- Exageras Aoshi.- dijo Misao recordando que él mismo llevaba un tigre tatuado en la espalda.
- Kenshin no es un pandillero.- sonrió Kaoru sentándose pesadamente en un sillón verde oliva y sacando una hoja de su bolso.
- ¿Qué es eso?- preguntó Misao con curiosidad.
- Son unas recetas que pienso cocinar esta semana.- mintió Kaoru.- Ahora que estoy despedida tengo mucho tiempo libre.
- ¿Vas a cocinar algo hoy?- preguntó Aoshi frunciendo el entrecejo.
- Tal vez.
- Vamos Misao.
- ¿A dónde?
- Por una pizza- dijo colocándose el abrigo y saliendo con rapidez del departamento de la mano de Misao.
- Eso me pasa por mentirosa.- encogió los hombros.
- Diga dos de sus colores preferidos… bien esto es fácil. Comida preferida… ¡Qué tontería! Flores preferidas…- continuó leyendo la misma clase de preguntas hasta la tercera hoja.- Ropa interior preferida… ¡NANI! O.O.
- ¡Jo-Chan que rápido llamaste!- exclamó Zanza del otro lado del auricular.- ¿Ya has terminado de llenar la forma?
- ¡No pienso contestar estas cosas tan privadas!- exclamó histérica.
- Son necesarias, ya te lo dije.
- ¡Pero te has vuelto loco!- chilló impaciente.- ¡No puedo contestar estas cosas!
- Mira, si te sirve de algo puedo ayudarte un poco… o tal vez Kenshin ¿quieres hablar con él?
-¡No! ¡hablaré contigo!- se apresuró a decir roja como la grana.
- Bien léeme las preguntas que se te dificulten más.
- Em… pues esto de la… la ropa… em ¡Ni siquiera puedo decirlo por teléfono!
- ¿Por qué no vienes hoy al bar y hablamos en privado?
- ¿Hoy?
- Claro cada minuto es valioso ∩.∩
- No entiendo qué es lo difícil- dijo Sanosuke con un lápiz en la mano mientras Kenshin servía tragos con una velocidad impresionante.- Enseguida te ayudaré amigo.
- Sessha está bien Zanza.
- No puedo hablar de mi ropa interior.- dijo entre dientes temiendo ser oída a pesar del estruendoso rock de fondo.
- Bueno digamos que es algo entre la comodidad y la sensualidad ¿tú que prefieres?
- Em…
- ¿Y?
- No puedo hablar de eso con un hombre.
- Jo- Chan una mujer sexy despliega seguridad.
- Yo no soy sexy.
- Todas las mujeres son sexys pero hay unas que ni lo intentan ¿sabes a lo que me refiero?
- Si, supongo que lo sé.
- Bueno entonces… comodidad o sensualidad.
- Comodidad ¿de acuerdo?
- Muy bien…ahora un punto erógeno.
- Lo siento no puedo hablar de eso- dijo levantándose rápidamente.
- ¡Oro!- gritó Kenshin tropezando con una bandeja repleta de botellas hasta caer de bruces sobre ella.
- ¡Itai!- exclamó Kaoru sintiendo una punzada en el tobillo.- ¡Kenshin no baka!- continuó hasta mirarlo fijamente a los ojos, sintió como la sangre se agolpaba en sus mejillas.
- Sumimasen Kaoru-dono- dijo Kenshin levantándose sin percatarse de la reacción de la chica y ayudándola a levantarse.
- Creo que me he doblado el tobillo.- gimoteó Kaoru cojeando hasta la silla.
- Ponte hielo esta noche… mañana partimos a Okinawa chiquilla- dijo Zanza con una mirada maliciosa en el rostro luego de presenciar la escena.
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