4. Descubriendo secretos.
¿Dónde se habían metido todos?, no había absolutamente nadie en la casa de los Weasley. Bueno, si contamos a los dos hermanos Potter, Albus y James. ¿Por qué ellos dos?, era fácil la respuesta. Querían quedarse sobando, mientras los demás hacían una excursión. Era la cruda realidad. Por mucho que Harry y Ginny les avisaran, nada, estos dos no hacían ni caso. Normal, se pasaban la noche con la luz encendida y hablando.
El primero en levantarse de la cama fue James, quien miró a su hermano de reojo y soltó una risa suave. Estaba muy gracioso cuando dormía, bueno, más bien su cara. Estaba babeando. El mayor de los dos rodó los ojos y bajó a la cocina a preparar a ambos el desayuno. Leche con cereales sería lo más fácil. Otra cosa no sabía hacer, no era un Hufflepuff en potencia. Cuando vio que todo estaba listo, llamó a gritos a su hermano, quien no respondió a ninguna de sus llamadas. Así que subió las escaleras, pretendiendo lanzarle un cubo de agua fría, como muchas otras veces. Abrió la puerta de su habitación, mientras se acercaba a la cama de Albus.
— Eh, Al. ¡Despierta! — Dijo el mayor, mientras le agitaba con fuerza. — ¿Quieres que te lance un cubo de agua a la cabeza?
— No... — Respondió él, levantándose y estirándose. Mientras bostezaba, se llevó una mano a la boca, con la que se limpió la baba. James rió y el chico le lanzó una mirada asesina.
— Es hora de desayunar, venga, vamos. — Dijo James, mientras miraba a su hermano.
— No tengo hambre, James... — Pronunció el, mientras miraba a su hermano con una mueca.
— ¿Te encuentras mal, bobo? , venga, unos cereales te sentarán bien. — James prácticamente tiró de su hermano hasta la cocina.
Se sentaron ambos en la mesa y empezaron a comer, uno con mucha más energía que el otro. Y el por qué, os será contado en breves momentos así que, presta atención.
— Me siento mareado... — La cara de Albus no era especialmente buena y su hermano lo notó en seguida, por lo que sacó un poco de hielo de la nevera y se lo colocó en la frente.
James puso a su hermano en el sofá, estirándolo, lo veía bastante pálido. No sabía lo que ocurría y estaba nervioso. ¿Qué se hacía en estos casos? ¿Qué podía hacer en estos casos?. Pasado un tiempo corto, Albus empezó a recobrar su color rojizo en las mejillas. Intentaba levantarse, pero su hermano se lo impedía.
— Estate quieto, enano. — Le decía, mientras le miraba. — Has tenido un bajón de tensión, nada más.
— Solo un bajón de tensión... — El chico estaba mirando para otro lado.
En esos momentos a James solo se le ocurrió una cosa. Su hermano se drogaba. ¿Qué otro motivo podría significar eso?. Para comprobarlo, le toqueteó la cara y con los dedos le abrió un poco el párpado para ver si tenía algún síntoma en el ojo. Estaban algo rojos.
— ¿Pero qué demonios haces, James? — Albus cerraba los ojos de golpe.
— ¿Estás colocado? ¿Qué te fumas, Albus Severus Potter? — James estaba nervioso. No quería que su hermano se convirtiera un drogadicto o en un macarra.
— ¡No imbécil! — Respondió él, mientras tragaba el nudo que se le había formado en la garganta.
— ¿Con quién estás últimamente? ¿Quieren que tomes algo que tú no quieres? ¿A quién tengo que romperle la cara, Albus? ¿Quieres decirme que te has tomado o prefieres decírselo a papá? — James estaba muy furioso, mejor dicho, preocupado, por la salud de su hermano.
— Oh..., no... — Susurró Albus, mientras miraba a su hermano. Se había dado cuenta de que era lo que había producido aquello. — No quiero hablar del tema.
— Tienes que hablar, Albus. — Decía James, intentando sacarle información. — ¿Estás así por alguna chica? ¿Te drogas tu mismo? ¿Es Violetta, quieres hacerte el interesante?
— ¿Por qué creéis todos que es Violetta?, no es ella, joder ya. — Albus estaba empezando a cabrearse, rara vez ocurría.
— ¿Quien era la chica de la fiesta, Albus? Estabas con una chica, yo la vi. Desapareció y no creo que fuera una visión. — Su hermano pequeño no respondió. — ¡Albus Severus Potter!
— Ella..., no es como yo o como tú, ella es... — Albus estaba nervioso, gotas de sudor le caían de la sien. — Un vampiro.
— ¿Qué broma de mal gusto es ésa Albus? — James pensaba que su hermano se había vuelto loco, lo más lógico.
— Es la verdad. — Albus, suspiró más relajado, mientras empezaba a narrar. — La conocí a través de Violetta, es su madrina. Por eso estoy con ella muchas veces, por ella. Es una chica encantadora, James. Rubia y de ojos azules preciosos, la vi y me quedé atónito. Sabía que era ella, en cuanto la vi, sabía perfectamente que era ella. Me dejé morder un par de veces, creo que eso acabó hoy con mis energías... No sé, James, yo..
— ¿Qué estás diciendo?, ¿Un vampiro, ella, la madrina de Violetta?, ¿En qué mundo estás viviendo? ¡Albus! — Su hermano pensaba que se había vuelto loco. Por un momento, consideró la opción de llevarlo a San Mungo.
— Yo la quiero. — Albus empezó a bajar la cabeza, mientras una lágrima recorría su rostro. A través de ella, más y más. — Draculia, Marishka Draculia.
En la mente de James, aparecieron fotos de esa mujer. La recordaba, salía en unos libros de la biblioteca. Ella y sus otras dos hermanas, si no recordaba mal una empezaba por 'Vero' y la otra por 'Alee', pero no sabía precisamente como continuaban.
— Todo va a ir bien... — Dijo James, mientras suspiraba. — Te creo.
— ¿De verdad? — Albus tartamudeaba.
— Un Potter no llora porque le da la gana. — Dijo, mientras abrazaba con fuerza a su hermano. — Quiero que me lo cuentes todo.
Albus empezó a narrar su primer encuentro con Marishka, seguido de unos cuantos más. Era todo un gran lío. Ella le llamaba Alrus. Según él, tenía una voz preciosa y su rostro, también era digno de ver. Se había dejado morder un par de veces y a consecuencia de eso, a Albus le había pasado muchas veces lo de esta mañana, sin embargo, nunca le atacó tan fuerte. Por ello no quería decírselo a nadie. La persona que le tenía completamente, era un ser que la mayoría aborrecerían. Un vampiro, sangre y muertes. Albus no paraba de llorar y James lo único que podía hacer era abrir los brazos y sujetarle con fuerza.
— Tienes que conocerla. — Susurró Albus, mientras miraba a su hermano. — No me creerás del todo si no la ves con tus propios ojos... Te conozco y sé que no crees demasiado en la mitología.
— La vi de lejos. ¿Eso no cuenta? — James rió, mientras volvió la vista a su hermano.
— ¿Por qué piensas que será tan mala? No es como sus hermanas..., no las conozco, pero me habló de Verona y Aleera. — James sintió que había acertado, puesto que acaba de descubrir que las partes de sus nombres, encajaban con las que él pensaba que eran. — Ellas son diferentes. Matan, ellas si quieren pueden matarme y no tener ni un solo remordimiento. Sin embargo, ella es distinta, te lo juro. Ella habla con humanos todos los días, se interactúa con los magos y hasta estudió en Hogwarts con papá. Bueno, a medias, ella iba en Slytherin.
— Al... — James suspiró, pero a los pocos segundos esbozó una sonrisa. — ¿Tendré que conocer a mi cuñi algún día, no es cierto?
— Cuando la vea..., se lo diré. — Albus sonrió, aún con lágrimas en los ojos.
— Creo que estaría bien que descansaras... ¿No es mejor que vayas a dormir un poco? — Albus hizo caso a su hermano sin oponer resistencia, se levantó del sofá, subió las escaleras y se dirigió hacia su habitación. Se tumbó en la cama y poco más tarde, cerró los ojos, quedándose completamente dormido.
Mientras el hermano pequeño dormía, el grande le daba vueltas al asunto de la vampira. Su hermano pequeño, enamorado de una ¿vampira?. Hasta que viera con sus propios ojos los colmillos de la chica, no se lo creería. Pasó todo tan rápido... y lo único que quería hacer James era proteger a Albus de todo aquel que le hiciese daño. Verle llorar no era una sensación agradable. Ya le había visto muchas veces, pero no por amor.
...
— Hola Alrus. — La voz de una chica despertó a Albus, quien se sobresaltó de repente.
— Mar... ¿Cómo me has encontrado? — Al estaba nervioso, aunque tenerla cerca la tranquilizaba un poco más de lo habitual.
— Siempre sé dónde estás... — Susurró la chica, mientras le miraba.
— Le conté a mi hermano que-que.. bueno.. — Albus se llevó la mano a la cabeza.
— ¿Que lo has hecho con una vampira y que ha sido la experiencia más bonita de tu vida? — Mar rió, mientras miraba a Albus, quien lucía unas mejillas bastante coloradas.
— No eso exactamente... Pero quién eres... — Albus tragó el nudo que se le formó en la garganta. — Es mi hermano... Necesitaba decírselo a alguien... Me dio un bajón de tensión..., el pensaba que me drogaba y...
— No me des explicaciones, Albus Severus Potter. — Dijo ella, mientras miraba al chico.
— Está en la planta de abajo. — Segundo nudo que tragaba Albus Severus Potter. — Si quieres... puedes... conocerle.
— ¿No es un poco arriesgado, Alrus? ¿Y si se asusta? — A pesar del aspecto que tenía Mar y de que su rostro no mostraba inseguridad ninguna, su voz, decía lo contrario. — Contigo me controlo, porque..., te conozco, incluso más que eso. Eres parte de mi vida, Albus. Él es un humano y temo hacerle daño. Ya me está costando mantenerme aquí quieta.
— Confío en ti. Sé que no le harás daño alguno. — Albus intentaba convencerla, más o menos. Por otra parte, él mismo sabía que su hermano correría un gran peligro.
— Alrus..., no quiero exponer a tu hermano a esto. Si algo sale mal, no podré perdonármelo y tú tampoco. Creo que es mejor que venga otro día..., cuando yo sepa a que vengo y cuando él también lo sepa. — Pronunció la chica, mientras le acariciaba la mejilla. De pronto, arrugó la nariz y sus ojos empezaron a cambiar de color.
— Al, ¿por qué hablas sol..? — James, observó la escena nada más abrir la puerta. La vampiresa tenía una cara de descontrol que no podía evitar y Albus, estaba nervioso. No sabía que le estaba ocurriendo a Mar.
— Albus... — Susurró James, mirando al suelo. Estaba aterrado por la cara de la chica, parecía que intentaba controlarse, no se movía pero tenía el cuerpo inclinado en posición de ataque.
Albus, la agarraba por la espalda y pasados unos minutos, la chica comenzó a volver en su propio estado. James tenía los ojos abiertos como platos, pero ahí seguida, en frente la puerta. Cual Gryffindor, nunca mejor dicho.
— ¿Qué se dice en estos casos, hermano? — Dijo, mientras miraba a Albus.
— ¡Lo siento!, de verdad.. Yo no quería, no.. — Mar se había descontrolado un poco más de lo que el de los ojos verdes había previsto.
— No, no, no, tranquila.. No, no, pasa nada. — Tartamudeó. — Me llamo James, James Sirius Potter.
— Yo soy Marishka, Marishka Draculia. De verdad que lo siento, esto no suele pasarme. No deberías de haber entrado por la puerta de esa manera. — La chica estaba relajada, pero Albus aún estaba pegada a ella.
— Mar, este es mi hermano mayor James y James esta es Marishka, la chica de la que te he hablado antes ¿Me crees ahora o escribo la lechuza a San Mungo por ti? — Albus para suavizar la tensión hizo las presentaciones y bromeó soltando poco a poco a la vampira.
— En..encantado — James aún tartamudeaba nunca había visto un vampiro de cerca y le impresionó, lógico, pero no tenía miedo ya, confiaba en la palabra de su hermano.
— Igualmente — La chica hizo una mueca arrugando su nariz y le tendió su mano para estrecharla con la de él — Puedes estrecharla, no volverá a ocurrir, déjame agradecerte por permitirme estar aquí en este cuarto con tu hermano, otro mago en tu lugar me habría insultado y me habría atacado.
— He visto a llorar mi hermano por ti y sé perfectamente que no lloraría por un ser maligno — James estrechó su mano y le sonrió cálidamente.
— ¿Era necesario ese dato? — Murmuró Albus con los dientes apretados en mitad de la escena.
Ambos se rieron con el pequeño Al, aunque el rostro de Marishka enseguida ensombreció.
— Es todo por mi culpa, no debí permitir que él se enamorara, no debí dejar que me hiciera el amor y no debí seguir visitándole a escondidas,si Vlad se..
Marishka empezó un monólogo autoculpándose de todo, cuando Albus la interrumpió se sabía el discurso de memoria.
Es todo por mi culpa, no debí permitir que él se enamorara, no debí dejar que me hiciera el amor y no debí seguir visitándole a escondidas,si Vlad se..
— Si Vlad se entera, que venga y yo lo enfrentaré, soy mago ¿recuerdas? Conozco muchos hechizos que le frenarían.
— Eh ¿QUÉ PASA AQUÍ? –Preguntó alterado James, no se enteraba de nada y ellos hablaban de la muerte de su hermano pequeño, eso lo ponía nervioso.
— Es mi culpa James, CÁLLATE ALRUS –la rubia interrumpió a Albus antes de que terminara de articular la primera sílaba — Como sabes estoy casada con Vlad, es una historia muy larga, pero si él se llega a enterar de que me he enamorado de tu hermano y que no es un simple juguete para mí, lo mata, lo mata y de la manera más cruel, es por eso que deberé desaparecer y volver al castillo de donde nunca debí de haber salido. — Marishka y James tuvieron un cruce de miradas, James supo enseguida que Marishka haría tal sacrificio por su hermano, no eran palabrería.
Albus guardó silencio, ese tema le quemaba por dentro y ahora no tenía fuerzas para debatirlo, su cuerpo le anunciaba a modo de presentimiento que se avecinaba un fuerte dolor.
— No digas eso Marishka, lo vuestro saldrá adelante, mi padre dice que el amor es la magia más poderosa, capaz de hacer milagros y yo le creo. — Pronunció James.
Albus lo miró con asombro, nunca había escuchado a su hermano hablar con esa seriedad y del amor, le sorprendió mucho.
— Bueno yo he de irme — Marishka aún sonaba nerviosa — Cuida de él por favor, Jarius. — Sonó a un imploró aferrada a las manos de james –
— Lo haré, te lo prometo — Sonrió a la chica. Su expresión era sincera.
— Alrus... — Se sentó en la cama donde seguía él y le dio un sentido abrazo junto a un beso en los labios. — Nada de hacer tonterías ni de estar mal, nos vemos ya sabes cuándo y ya sabes dónde. —Marishka pese a todo tampoco mentía, sabía que tenía que dejar de verlo pero aún necesitaba verle una vez más, solo una. Era lo único que pedía.
— Te quiero Mar — Albus hizo un esfuerzo y sonrió.
La vampiresa en un santiamén desapareció del cuarto y James enseguida ocupó su lugar para abrazar a su hermano aunque de forma tosca, como era típico en él.
-Tenias razón es un piv..quiero decir que es muy bella hermano, tienes buen gusto y parecías tonto, no solo te buscas a un pivón si no que te van las emociones fuertes.
James consiguió arrancarle una sonrisa a su hermano y pasaron un buen día juntos a solas, era consciente de que su hermani empezaría a vivir una agonía que tal vez fuera corta, pero agonía al fin y al cabo y sabía que ahora tendría que estar pendiente de él ,pues odiaba preocupar a los suyos con sus "problemas", era excesivamente reservado.
NOTA: ¡Hoooooooooooola a todos!
Bueno, en este capítulo quería agradecer en especial a Al_Potterw1 y a su user por haberme ayudado un poco (bastante) para que el final quedara tal y como podéis ver que ha quedado. ¡También a Mar!, a mi cuñi consentida, por ser... ¿la mejor cuñi consentida?. Esto va para ellos, porque sé que les hace ilusión... ¡Sois unos egolatras!, que lo sepáis. Pero yo os adoro igual33
Anteriormente dije que iba a hacer votaciones, ¿verdad?. ¡PUES LO RECTIFICO!, ala. Sí.., sois todos unos egolatras, ¡TODOS!, así que según avance veré yo quienes puedan ser o no los protagonistas, más o menos... En algunos capítulos saldrán todos.. No sé, depende de como me de a mi.
Me disculpo por si he cometido faltas de ortografía en este y en el anterior fic, pero, algunas veces voy con prisa y eso me hace escribir así. ¡De verdad que lo siento!, aunque supongo que todos podemos cometer errores.
¡Un beso muy grande y... a esperar a que me venga la inspiración para publicar el siguiente!
