POV LEONARDO.
El día que nació el tan esperado bebé de Donnie, es un día que me cuesta olvidar, y que quizás más aun, superar. Un día que me ha marcado a mí y a mi familia, en especial al Maestro Splinter.
Recuerdo que ese día, meses después, el entrenamiento había terminado temprano, creo que eran como las siete de la tarde, o un poco más. El maestro Splinter nos daba una plática de cómo mejorar vuestro entrenamiento, nosotros cuatro yacíamos sentados frente al Sensei, y Donnie observaba en silencio desde una esquina del dojo.
Mirábamos atentamente al Sensei, mientras nos hablábamos, hasta que la voz de Donnie nos interrumpió y sobresalto a todos:
-Chicos…. Ayudadme!...-Grito Donnie tocándose el vientre y cayendo de rodillas al suelo.
-¿Qué ocurre Donnie? –pregunto Raph corriendo hacia él y cogiéndolo del hombro para evitar que este se cayera al suelo. Todos supimos que era porque este estaba a punto de dar a luz.
Donnie solo se quejaba, diciendo que le dolía mucho, mientras se tocaba el vientre. El maestro Splinter os pidió a Raph y a mí que lo paráramos, pero cuando lo hicimos, Donnie pego un grito que nos puso muy nerviosos a todos.
-Donnie… tranquilo, vamos al laboratorio –le dije mientras Leo y yo lo cogíamos de sus brazos y lo llevamos al laboratorio, una vez allí, notábamos que Donnie se quejaba cada vez más y parecía que le costaba respirar.
Le ordene a Rapha a que lo recostáramos en la camilla donde le acomodamos de acuerdo a como este me lo había dicho, meses atrás. Donnie seguía quejándose, y el Dolor que sentía le impedía respirar. Splinter intentaba calmarlo, pero este no lo hacía y solo decía que tenia de hacer fuerza.
Dado a lo fuerte de todo esto, le hice señas a Raphael, para que dejara fuera a Mikey, este no quería salir de allí, pero obligado por Rapha, debió que quedarse afuera.
Yo me ubique al lado de Donnie, este trataba de concentrarse en lo que debía hacer, trataba con todas su fuerzas de empujar y sacar esa criatura que llevaba dentro. Pero, no le fue fácil.
Hacia fuerzas, gritaba de una manera que era desgarradora, que yo ya lloraba por saber lo que él estaba pasando. De pronto, Splinter me dijo, que parte de la criatura estaba fuera, y que este había votado mucha sangre.
Pero cuando Donnie me decía ya no poder más y parecer estar a punto de desvanecerse, oí unos llantos. Levante la vista y vi, a Splinter con una pequeña tortuga cubierta de sangre, que lloraba con fuerzas. La envolvió en una sabanas que encontró cerca y me la entrego.
Quede realmente atónito cuando la vi, vi que era un niño pero por sobretodo… ¡Eran tan igual a Donnie! Era su retrato perfecto.
Pero… cuando la acerque a Donnie con la intención de mostrarle el hijo que acababa de dar a luz… este estaba con sus ojos cerrados, no respiraba y parecía tan sereno, como si durmiera profundamente.
-Donnie –le dije moviéndolo. Pero por más que le hablara y le moviera, me di cuenta de que él se había ido…y ya no regresaría. El simplemente no había resistido al nacimiento…
Allí, con su hijo en brazos, llore con tanta aflicción. Derrame sobre mi hermano muerto, un mar de lágrimas, de las cuales aun yacen en mis ojos, cuando recuerdo todo esto. Splinter, totalmente afectado, cogió el cuerpo de su hijo y lo abrazo con tanta fuerza, mientras sus lágrimas corrían por sus ojos. Raph, se negaba a aceptar que esto había ocurrido, y decía una y otra vez que no podía ser posible. Este salió del laboratorio gritando, llorando, lleno de rabia comenzó a golpear cosas, romperlas y a derribar cuanta cosa veía por su camino. Era obvio porque él sabía de alguna manera sabia que algo así ocurriría. Mikey, por su parte, se volvió algo sensible, después de haber llorado por Donnie, lloraba hasta por lo mínimo. Y April… se apeno mucho, y más aun le apenaba saber que había pasado de Donnie todo ese tiempo.
Simplemente este hecho, había dejado una huella profunda en todos nosotros, y superarla era algo muy difícil, porque además, después de esto no volveríamos a ser los mismo…
