El Diario el profeta traía cada día noticias interesantes. Esta tarde, se había entregado una lista oficial de los magos más buscados, entre ellos mortífagos y cómplices que habían participado en la batalla de Hogwarts. Pero había algo que a Amanda le había sorprendido, los Malfoy no se encontraban en ninguna parte de la lista. Al parecer, era muestra suficiente ver lo que la familia Malfoy había hecho en el castillo de Hogwarts, ayudar a Harry Potter.

Amanda observo el rostro del mortífago que había matado a Lupin, Antonin Dolohov.

– lo único que puedo prometerte Dolohov… es que pronto voy a encontrarte - dijo para sí misma Amanda, junto con unos ojos llenos de ira.

Capítulo 4

Sirius Black

Amanda había despertado después de cinco horas de sueño, siendo humana, el sueño aún era proporcional a lo que un vampiro común y corriente necesitaba.

Eran aproximadamente las 5:30 de la mañana, y Remus Lupin, transformado en hombre lobo, aun corría por todo el bosque prohibido, cazando animales sin piedad y demostrando toda su furia.

La vampiresa miraba desde lo alto de los árboles del bosque prohibido a un Lupin aun desenfrenado. Se giró y miro el castillo, todas sus luces de interior estaba apagadas, alumnos y profesores dormían plácidamente dentro del acogedor hospedaje.

Pero llego un momento en que la Luna ya no se encontraba merodeando por los cielos vigilando que el hombre lobo estuviera cumpliendo con su castigo.

Amanda encontró a Lupin en medio del bosque prohibido, su torso superior carecía de ropa y abrigo, su cuerpo estaba tirado en el suelo, no parecía tener signos de haber recuperado la conciencia.

La vampiresa bajó de los arboles con gran habilidad y destreza, se acercó hasta el cuerpo que parecía no tener vida. Mientras Amanda caminaba hasta llegar a Lupin, escucho como el corazón del profesor seguía latiendo, al igual que su pulso y su respiración. Pero antes de que Amanda pudiera moverlo o tocarlo, sintió la presencia de otro ser vivo cerca de ellos, sus ojos que lograban ver perfectamente en la oscuridad, visualizaron a un perro negro roñoso trotando a toda velocidad hacia ellos. Amanda sin pensarlo más, sube rápidamente los árboles.

El perro que parecía ser callejero y descuidado, se acercó hasta Lupin y comenzó a lamer su rostro, con el propósito de que pudiera despertar. El perro al no tener éxito, comienza con leves gemidos, cerca del rostro del profesor. Lupin reacciono rápidamente al ver al perro tan cerca de él, alejándose lo más rapido posible. Pero antes de que pudiera decir algo, el corazón de Lupin había bajado su frecuencia cardiaca, después de aquel susto, pudo ver que se trataba nada más y nada menos que su antiguo amigo.

– ¿Sirius? – pregunto casi sin voz.

El perro negro mueve rápidamente su cola de un lado a otro y se acercó más a Lupin logrando lamerle su rostro.

– Por qué… ¿Cómo has llegado? ¿Es verdad… – pero Lupin de pronto comienza a reírse sin razón –…es verdad que vienes a matar a tu ahijado? – Al parecer Lupin creyó que se trataba de un sueño o un espejismo del propio Sirius Black.

Pero antes de que Lupin pudiera perder la cordura, el perro comenzó a tomar forma de humano. Y allí estaba, el hombre más buscado por Azkaban y el ministerio de magia.

– Remus… viejo amigo – Sirius Black vestía su ropa de prisionero, estaba sucio y roñoso, su rostro era el de un vagabundo indigente, tenía una larga barba y su cabello llegaba a unos centímetro de sus hombros, pero aun así, su rostro mantenía un especie de atractivo, sobre todos sus ojos, los cuales Amanda a lo lejos podía ver como brillaban de felicidad.

– No puede ser… ¿Cómo has llegado sin que esos dementores te encontraran? ¬– Pregunto Lupin que al parecer, aun creía que se trataba de una mentira.

– Mientras esté convertido en perro, esas criaturas no podrán encontrarme.

– Dime, a que… a que has venido - dijo Lupin, que aún estaba sentado en el suelo.

Lupin al no saber si Sirius era una mala jugada de su mente o no, prefirió hacer la pregunta clave de una vez por todas.

– Tú lo has dicho mi viejo amigo ¬¬– Sirius vacilo por unos momentos y esbozo una sonrisa malévola – vine a matar a Harry James Potter Evans.

– No querrás enfrentarte a Dumbledore, ¿o sí? – Lupin hacia el intento de levantarse como podía.

– Mira Lupin, no tengo mucho tiempo, y mucho menos quiero involucrarte, pero… he venido a arreglar cuentas, no de la forma más diplomática y limpia. Y no quiero que te entrometas o te atrevas a visarle a Dumbledore que me has visto.

– Sirius… sea lo que sea que esté planeando, piénsalo dos veces.

Sirius pareció molesto con lo último que le sugirió Lupin, tan molesto, que sus manos se apretaron fuertemente, evitando las ganas de querer golpear a su antiguo amigo.

– He pensado hacer esto desde que me llevaron a Azkaban… ¡HACE MÁS DE DOCE AÑOS! – la furia de Sirius Black hizo que una bandada de pájaros surcaran los cielos desde los arboles del bosque prohibido. Pero antes de que Sirius pudiera decir algo más, volvió a tomar forma de perro para así correr lejos de Lupin.

En solo segundos, Amanda ya se encontraba en la tierra preparada para alcanzar al perro, dejando a Lupin solo nuevamente en el bosque prohibido.

Sentía su olor, al igual que el correr de sus cuatro patas, sentía su agitada respiración al igual que su corazón, latiendo a mil por hora. Amanda no tardo en alcanzar al perro quien corría con la lengua afuera, el can miro hacia atrás emitiendo un gemido, pero no vio a nadie. Amanda mientras tanto, ya se encontraba delante de él, con ambas manos en cada cintura.

– Creo que he encontrado el premio gordo – dijo la mujer con una traviesa sonrisa – no pienso hablar con un perro – dijo mientras sacaba su varita mágica del bolsillo – así que más te vale convertirte en humano de nuevo.

El perro emitió un gruñido amenazador, pero luego de unos segundos comenzó a adoptar la forma de un humano. Sirius Black se encontraba en cuatro patas con su ropa de reo.

El hombre se incorporó sin problemas, adopto una pose típica de hombre malo, asiendo entender que no tenía miedo estar frente a Amanda.

- Vaya - dijo en un tono bastante fuerte - Así que Dumbledore está dejando entrar a todas las criaturas peligrosas que puedan existir… solo falta que ingresen al calamar gigante a la casa Slytherin.

- ¿Qué estás haciendo aquí? - pregunto mientras encendía la luz en su varita mágica.

- No, TÚ que estás haciendo aquí… - apunto a Amanda con el brazo estirado - y por qué tienes esa… - y miro de pies a cabeza a Amanda - pinta de ser humana.

- Lo único que puedo decir, es que tu ahijado tiene… un olor para chuparse los dedos - mintió. Sirius comenzó a reír y mostrar sus amarillentos dientes, paso su mano por su sucio y largo cabello, mostrando una postura incomoda y algo nerviosa, luego miro nuevamente a Amanda con seriedad.

- Amanda… necesito ver al muchacho - dijo mientras se acercaba a la vampiresa

- Puedo darle un recado si quieres… - Sirius miro con cuidado a Amanda, y comprendió que en el fondo, sabía que ella no desconfiaba en él, de ser así, Amanda ya lo hubiese capturado y enviado a Hogwarts para ser entregado a los Dementores.

- Dumbledore no debe saber que estuve aquí…

- Lo sabrá de todas formas

-…Dame tiempo.

- Dime que es lo que planeas…

- No puedo decírtelo… pero volveré, lo prometo - Amanda no siguió insistiendo más, ya que ambos habían sentido la presencia cercana de un Dementor, Sirius rápidamente tomo la mano de Amanda y la besó - nos veremos en la próxima luna llena - luego se transformó en perro y desapareció en tan solo segundos de la vista de la vampiresa.

Amanda desconocía por completo cuales eran los planes de Sirius Black, pero de algo estaba segura, de que Sirius no fue el culpable de las muertes de muggles y tampoco del propio Peter Pettigrew. Amanda conocía a Sirius.

Dumbledore, durante el semestre, había recibidos muchas sugerencias de parte del profesor Snape, de que Lupin podía confabular con la entrada de Sirius Black al castillo, Lupin y Sirius había sido amigos desde pequeño, incluso cuando estaba en Hogwarts. Pero Dumbledore siempre defendió a Remus, respondiéndole insistentemente al profesor de pociones que Lupin era un hombre de fiar.

Pero Amanda no estaba en la escuela para respaldar los planes de Sirius, si no para ayudar a su amigo Albus Dumbledore.