©Jeff Davis, Teen Wolf©

La historia es mía :D


El hijo del lobo

By;

×DerekStilinski×


Summary: Mareos fuertes, seguro era por la calor. Vómitos en intervalos irregulares en el día, su estómago estaba sensible, por ende él devolvía toda su comida. Cambios de humor constantes, la irritabilidad que le provocaba Derek, de eso estaba seguro. |Nada es lo qué parece. Luego de aquel encuentro sin motivo entre ambos, la vida cambia, y los atará de una forma un tanto bizarra. |- ¡Vaya fenómeno de la naturaleza! - exclamó con una sonrisa Deaton. Stiles lo miró con el ceño fruncido. - ¿Qué fenómeno? El de tez morena rió. - Bien, debo felicitarte Stiles, eres el primer hombre en el último siglo que queda embarazado de un lobo. -¡¿Qué?! | - Derek, tenemos qué hablar...

Clasificación: T+

Género: Romance/Drama/Comedia

Pareja: Derek/Stiles (Sterek)

Pareja secundaria: Scott & Liam

Advertencias: MPreg, alguno que otro lime, por ahora. Puede que me haya quedado un poco OoC, sorry D:


×DerekStilinski× Note: Disculpen, enserio, la tardanza de un mes. ¡Un mes! Lo siento, realmente, pero la escuela me ha tenido esclavizada DX. Muchos proyectos, física, inglés... DX Y, para colmo, no sabía como terminar el cap que ya tenía empezado. Realmente, disculpen todo el tiempo que ha pasado, y e intentado compensar con un buen capítulo, que iba a ser más largo, pero la imaginación, e inspiración se me fueron de parranda. »n« Espero, de todo corazón, que no les resulte aburrido, ni tedioso, y que se entienda del todo. ¡Los amo! Gracias por sus coments, favoritos, follows, :D. Realmente muchas gracias. :3
Los adoro, chicas y chicos que leen mi fic :3


Dedicado a todas las personas que esperaron mi actualización


Capítulo IV

Noticias, noticias

Dos meses después

Mal. Se sentía mal. Tenía vómitos, mareos, y cambios de humor horribles que podían compararse cuando una loba estaba en sus días del mes. Eso le había dicho Derek esa misma tarde. Estúpido novio el que tenía. Por eso le había cerrado la ventana esa noche. Él, Stiles, podía explicar lo que sucedía perfectamente, sin tener que compararse con una chica ni alguna otra cosa similar.

Los mareos fuertes, seguro eran por la calor. Últimamente en Beacon Hills no se podía mover un dedo sin que sudaras, lo cual era asqueroso, por ende el sol estaba muy brillante, y caliente para morir. Los vómitos en intervalos irregulares en el día, su estómago estaba sensible, por ende él devolvía toda su comida, a veces le pasaba. Los cambios de humor constantes, la irritabilidad que le provocaba Derek, de eso estaba seguro, porque a veces el lobo le hacía querer comerlo a besos -ugh, sí, aunque suene muy estúpidamente cursi-, a los cinco minutos quería golpearlo, caerle a patadas... Y luego quería que lo montara hasta el amanecer. Claro, y cuando lo hacía, él, Stiles, le recriminaba porque le dolía su retaguardia, y le decía qué no lo tocaría más nunca por ese echo. Claro, cómo si eso fuera posible, jé. Ni él mismo se entendía, y eso le frustraba, hasta hacerlo llorar, lo cual hacía que Derek, el a veces paciente Derek, le reconfortara, abrazándolo con fuerza.

Eso le gustaba. Cada vez que Derek lo abrazaba se sentía protegido, querido y... -Rubor. Nivel. Extremo.- Cachondo.

Y más cuando había luna llena, eso sin razón alguna. Y todavía se preguntaba, aunque el sour wolf y él fueran discretos durante el día o cuando estaban frente a alguien (para no causarle problemas a Derek, por él ser todavía menor de edad, no porqué se avergonzaran de lo que eran), cómo es que su padre no se había enterado de su relación con Derek -por suerte sabía que él y Malia no eran nada ya-, ni escuchaba el escándalo que su hijo montaba mientras las caderas de el Hale chocaban con fuerza contra las suyas algunas noches en su cuarto. Y sí, lo habían echo a veces de forma suave, lenta, pero sólo eran en ocasciones especiales, cuando los dos estaban, uno, o deprimidos, dos, o muy románticos, o tres, con falta de afecto. La cuarta era una combinación de las anteriores.

Pero aún así el hijo del sheriff se sorprendía de la inocencia de su padre cuando le decía que iba a dormir con Scott... Y se iba al apartamento de Derek a pasar la noche. Dónde hablaban, o se quedaban dormidos uno en sima del otro-lo cual era tierno, según él, vergonzoso, según la propia opinión de Derek-, en las otras investigaban algún caso de alguna criatura que había aparecido, o veían alguna película, o Stiles le hacía la cena a Derek (porque después éste terminaba comiendo porquerías que le podían hacer daño, y no a Stiles no le importaba qué el Hale no se enfermara por su sitema inmunológico avanzado, Derek tenía que comer bien, punto), el mayor le ayudaba con sus ejercicios de Química, esos que el profesor Harris hacía especialmente para él, el resto de la noche sólo lo hacían durante un par de horas, para luego dormir abrazados. A Stiles le gustaba eso, despertar en los brazos del moreno y verlo dormir sin preocupaciones. Le gustaba poder acariciarle la mejilla con el pulgar y ver cómo el lobo, manso por el sueño profundo, dibujaba una casta sonrisa en los labios y reafirmaba el agarre en su cintura. El lobo era tierno, y le gustaba complacerlo, aunque fuera de forma inconsciente. Él lo sabía.

Derek le complacía en todo, a veces intentando ocultarlo con un monólogo corto, amenazante de preferencia, o un diálogo sarcástico. Pero aún así Stiles sabía que era su forma de demostrar que lo quería y que no quería perderlo. Él podía ver a través de esos ojos verdes el dolor que había sufrido en el pasado, y qué por eso tenía miedo a ser dañado de nuevo. Por eso aún Derek no se abría del todo con él. No compartía muchas cosas, dejaba que fuera él, Stiles, el que hablara, porque, sabía, nadie se había sentado con él, con el frágil Derek -porque era frágil-, para escuchar lo que tenía qué decir.

Y lo primero que pensaban era que Derek Hale era malo, frío, egocéntrico y sin corazón.

Stiles se culpaba a sí mismo, él también había pensado eso de Derek en un principio. Pero ahora ya no, ahora sólo era su sour wolf, pero nada más. Sabía que toda la personalidad del Hale, había sido provocada por los golpes duros y fuertes que le había dado la vida.

El hijo del sheriff suspiró, se descruzó de brazos, fue hasta la ventana y la abrió hasta arriba, completa, e incluso corrió las cortinas marrones a un lado -qué había instalado por si algún curioso miraba por su ventana y veía a Derek en su cuarto-, era una clara invitación para qué pasara a su habitación. Él no podía quedarse sin verlo, sin pelear con ese amargado, sin besarlo, sin bromear con él, o a costa de él... Simplemente ya estaba acostumbrado a tenerle cerca. Tal vez demasiado.

Stiles volvió a suspirar, se tiró en la cama boca abajo esperando a que el moreno llegara para preparar la comida y cenar con él, porque su padre había tomado el doble turno esa noche y no llegaría hasta el otro día, bien entrada la madrugada. Se mordió una sonrisa al sentir los labios de Derek deslisarse suavemente por su mejilla, en una clara disculpa silenciosa por lo que le había dicho esa tarde. Stiles se volteó y lo miró a los ojos, sonriendo, lo abrazó por el cuello, y lo besó.

Sus labios se encontraron en una dulce caricia, chocaban lentamente, sin prisas, degustando el sabor del otro. Derek los hizo girar un poco, para que ambos pudieran besarse más cómodamente, uno frente al otro. Pasó una de sus grandes manos por la tierna mejilla blanca, disfrutando del tacto suave que lo recibía, y se calentaba con un adorable rubor. Su otra mano fue hasta la delgada cintura, para poder acercarlo más. Las manos de Stiles jugaban con su cabello negro, sintiendo lo sedoso que era. Una de sus piernas se cerró entorno a la cadera del ojiverde, no en un acto sexual, si no mas bien cómo un abrazo con brazos y piernas.

Estuvieron besándose de esa forma por varios minutos, hasta qué él estómago de Stiles rugió de forma fiera, cómo si tuviera un león enjaulado allí dentro.

Se rieron sin separarse.

- Ven, Stiles, vayamos a la cocina.

🐺 x 👕

Stiles había hecho pollo a la BBQ, nada más. Simplemente se le había antojado comer un pollo grasiento, con salsa BBQ, así qué siguió sus instintos y cocinó una bandeja completa de pollo, para él, para Derek y para su padre. Sirvió una buena porción en los platos, así cómo sacó los dos vasos más grandes que había en la alacena y sirvió una gran cantidad de espumosa Coca-Cola de vainilla en ambos. Derek le había ayudado a poner la mesa.

Se sentaron en ella. Stiles en un extremo, y el Hale a su costado izquierdo.

- ¡Que aproveche! - casi gritó Stiles, excitado, queriendo ya comenzar a comer.

- Igual. - contestó el Hale, algo entretenido con el menor, quién ya había tomado un muslo de pollo entre sus manos, y lo había comenzado a devorar sin miramientos, embarrando todos sus dedos con la salsa, así mismo pasó con las mejillas.

Derek tomó su tenedor y cuchillo, comenzando a picar el alimento en diminutas porciones, para luego adentrar bocados pequeños en su boca, tal y cómo su madre le había enseñado.

Una sonrisa se amplió por su cara al ver cómo el chico ya iba por su tercer pollo, chupando el hueso cuando se acababa la carne. Luego cogió el vaso de soda y bebió un largo trago, dejandolo a un lado, tomando otro pollo entre sus manos, uno que contenía mucha salsa, así qué cuando lo mordió, se manchó la boca de tal forma que tenía la sonrisa de Guason hecha en BBQ. Derek escondió una risa con una tos falsa al verlo.

- ¿Qué? - preguntó Stiles, con los labios fruncidos en una trompa, y un pedazo de pollo saliéndole por el hueco entre ellos.

Derek lo miró con malicia.

- Me preguntaba qué diría tu padre al verte comer con tanto esmero un pedazo de carne que no tiene nada de saludable. - se burlo, sabiendo lo sensible que era Stiles con respecto a la comida, según él, lo mejor era una ensalada sin nada de aderezo, aunque luego se contradecía cuando compraba papas risadas en cantidad, y una lata de gaseosa. - Podría llamar al sheriff y decirle...

Stiles frunció el ceño, apuntó con el hueso a Derek, haciendo qué, por el movimiento brusco, varias gotas de la salsa golpearan la mesa.

- Tú no le vas a decir nada a mi padre, señor Hale. - hablaba con la boca llena, las mejillas embarradas de salsa, y un poco de saliva, lo que hacía que el moreno no supiera si reir, o poner una mueca de asco por la vista que le ofrecía el otro. Optó por sacudir la cabeza. - A demás, le hice pollo para él, así que no me puede regañar. - le sacó la lengua triunfante. - Ahora déjame comer en paz mi adorada comida, manjar de los dioses griegos... Mmmhhh.

Derek le cortó su monólogo, lo tomó de la camisa y estampó sus labios contra los del Stilinski, quién dejó de pelear para besarlo también.

Stiles le echó una mirada a el Hale cuando se separaron. Una sonora carcajada retumbó en la cocina.

- ¡Tienes salsa en la barba sour wolf! - informó y continuó riendo, tapándose la boca con las mano, achicando los ojos por el ataque de risa.

El de barba lo fulminó con la mirada, mientras se limpiaba con una servilleta.

🐺 x 👕

Stiles se había tenido que ir esa mañana -saltándose las clases del día- directo hacia la veterinaria de Deaton, donde Scott lo había citado. Entró corriendo a la veterinaria excitado por un nuevo caso, luego de lo de Kate y Peter, y lo más reciente el cuco, estaba emocionado. Aunque sonara un poco psicópata. Traspasó las puertas de cristal a toda velocidad, chocando con un gran tarro que contenía polvo morado en su interior, rompió el cristal en el proceso, esparciendo el acónito en el suelo.

- Oh, maldición. - susurró entre dientes haciendo una mueca. Se arrodilló en el suelo para comenzar a recoger los trozos de vidrio y tirarlos en el bote de basura de alado.

Deaton y Scott asomaron sus cabezas por la puerta. Stiles no los dejó hablar.

- ¡Eh! ¡Tranquilos! Voy en un segundo... Déjenme limpiar el desastre que el humano patoso pero con inteligencia e ingenio de Sherlock Holmes, causó. - exclamó tomando trozos de vidrio, se cortó un dedo en el proceso. - ¡Auch! - gritó un poco.

Deaton y Scott fueron hacia donde él se encontraba.

- ¿Estás bien? - preguntó Scott, quedándose lejos del acónito, pero lo bastante cerca cómo para demostrar su preocupación por Stiles.

El hijo del sheriff se lamió la herida.

- Sí, sí, no te preocupes. Estoy bien, sólo fue un corte. Nada grave... Comparado con un sour wolf qué conozco que me empotra contra las paredes constantemente, y se olvida de que el pobre Stiles tiene huesos frágiles, y que soy rompible, ¡no tengo huesos de titanio! Alguien debería recordarselo. - gruñó, recogiendo el polvo con las manos colocándole en un frasco que Deaton le ofrecía, callado, pero con una diminuta sonrisa en su cara ante el monólogo irrelevante en la discusión. - Gracias.

Deaton asintió, yéndose dentro de la habitación donde curaba a los animales, el centro de reunión.

Stiles terminó de recoger el polvo, barrió lo que quedó y lo tiró entre las plantas de fuera de la veterinaria. Entró de nuevo y puso el tarro en una tablilla segura dónde nadie pudiera tropezarse con él nuevamente y causar otro desastre.

Scott se había quedado mirando divertido como el Stilinski se movía de un lado para otro limpiando el lugar. Pero, de momento, unos grandes ojos azules, unos labios rosados sonriéndole con admiración, inundaron sus pensamientos.

- ¡Ey Scotty! - la voz chillona de Stiles lo sacó de su ensoñación.

Parpadeó rápidamente.

- ¿Ya terminaste? - preguntó confundido, y con el pulso algo acelerado.

Stiles lo miró raro.

- Sip, ya terminé. Por cierto Scott, ¿en qué cosas estabas pensando? Porque tenías una sonrisa idiota en la cara, y estabas ruborizado hasta las orejas... ¿Es algo entre tú y Kira...?

Scott sacudió la cabeza rápidamente.

- No, no, no. No tiene nada que ver con Kira... Luego te cuento, ¿sí? Ahora, vamos con Deaton. Tiene que informarte de lo que está pasando, ya que con el último castigo que te dio Harris, te perdiste de la pasada reunión.

Stiles resopló.

- Lo sé amigo, no me lo repitas, porque, de verdad, quiero ahorcarlo. ¡Me está arruinando la vida el muy idiota! Por cada cosa que hago me castiga, y me pone más ejercicios que a ustedes. Lo cual es injusto... Muy injusto. - se quejó el chico, haciendo una leve mueca con sus labios.

Scott no pudo estar más de acuerdo.

- Te apoyo en eso. - dijo dándole una palmada en el hombro a el Stilinski.

Stiles suspiró, asintiendo cansado, y algo mareado, pero era algo común en él los últimos días, así que fue hasta la habitación en donde se encontraba el veterinario, arrastrando los pies con Scott pisándole los talones. Cuando llegaron, notó cómo Deaton sostenía entre sus manos unas fotografías, las cuales puso, a continuación, sobre la mesa de metal. A Stiles se le revolvió el estómago al ver los cadáveres mutilados de las personas. Tragó la bilis que se le acumulaba en la garganta.

- ¿Qué demonios les pasó? - preguntó al hombre moreno, fijando sus ojos en los castaños oscuros del otro.

Deaton puso una mueca en su cara.

- No lo sabemos con certeza, las autoridades creen que fue un animal, pero ningún animal de California hace semejantes destrozos con sus prezas, así que, por obvias razones, es una criatura sobrenatural. - le contestó, cruzándose de brazos. - Pero no tenemos ni idea de lo que se trata, no parece ser ni de un lobo, ni de un wendigo, ni kanima, ni nada de lo hayamos visto hasta ahora. - suspiró casi de forma agotada. - Las marcas no coinciden con ningún tipo de garra o colmillo en nuestros datos. - le entregó a Stiles un sobre que contenía varias cosas sobre el nuevo caso. - Así que eres el único que puede que resuelvas algo... ¿Te sientes bien, Stiles? - miró al chico preocupado.

Stiles estaba pálido, más de lo acostumbrado. Su cabeza daba vueltas, las venas se le marcaban moradas por el rostro y bajaban por su cuello, perdiéndose debajo de la camisa. Scott se acercó a él, llamándolo, pero Stiles casi no escuchaba, sentía un terrible ardor junto con dolor en el vientre. Se llevó las manos a esa área, de forma protectora, agarrándolo con fuerza, pero sin dañarse. Deaton alzo una ceja en su dirección, mientras que el amigo del Stilinski abrazaba por detrás a el de ojos miel.

- ¡Stiles! ¡Stiles! ¿Qué te pasa? ¡Hay que llevarlo a un hospital! - gritó Scott desesperado, sacando su celular para avisar a su madre. Stiles podía estar envenenado, y eso no le gustaba.

Pero antes de que pudiera marcar el número, tan siquiera, Stiles convulsionó, cayó al suelo con un sonoro ruido de sus rodillas, se dobló por la mitad, hacia el frente y vomitó lo que parecía ser sangre negra. Un alarido de dolor se escapó de sus labios, y cayó en el suelo en su totalidad, desparramado. Él mismo se rasgó la camisa, para poder tomarse del vientre, pasar sus manos por la zona y sentirse un poco menos dolorido allí, pero más en el área de sus manos. Respiraba ajitadamente, de forma sonora, pesada. Varios gruñidos y bramidos de dolor se escaparos de sus labios resecos.

Scott estaba estático, oliendo el aroma de acónito que desprendía la sangre oscura que estaba en el piso. Miró a Deaton con ojos grandes, confundido.

- Él... él está... ¡Está envenenado...! ¿Con acónito? - gritó, halándose los cabellos con fuerza. - ¡¿Cómo eso puede ser posible?! ¡Stiles no es un lobo! - su pulso estaba acelerado, se estaba transformando, estaba descontrolado, su amigo estaba mal.

- Calama. - dijo el druida, acercándose hacia el cuerpo delgado de Stiles, quién gritaba y gruñía de rabia por el inmenso ardor que le recorría el cuerpo. - Scott, ve y busca en el segundo cajón una botella de cristal... Está en mi escritorio. En eso yo intento contener a Stiles.

Scott no lo pensó dos veces, fue corriendo hasta la oficina de su jefe y buscó el antídoto entre las cosas del inmenso cajón. En él habían miles de especias, polvos y otras cosas que no tenía ni idea de lo que era.

Mientras, Deaton agarraba a Stiles, quién, a pesar de todo estaba más tranquilo, pero ahora las manos en su vientre estaban más cariñosas, y con sus dientes apretados, seguía absorbiendo el dolor de su bajo vientre. Observó con sorpresa como las orejas de Stiles estaban levemente puntiagudas. El veterinario abrió los ojos un poco. Stiles era humano, mas, sin embargo, se estaba transformando en algo parecido a un lobo, sus cejas estaban fruncidas, y a través de sus labios entreabiertos, se podían notar cómo los caninos se estaban poniendo gruesos.

¿Sería posible qué...?

Scott encontró el pote después de unos minutos, y volvió corriendo hasta Deaton, quién estaba al costado de su amigo, arrodillado en el suelo. Le tendió el antídoto, ya puesto en una jeringa.

Deaton la tomó.

- Agarra a Stiles. - ordenó.

El alfa lo tomó de los hombros, sin notar la rara apariencia de su amigo.

Stiles se retorcía en los brazos de Scott, pataleaba, gruñía, se movía de un lado a otro.

- ¡Suéltame, duele!

- Ya... Ya todo va a pasar, Deaton te va a dar el antídoto... Cálmate Stiles. - dijo Scott con la voz algo temblorosa al ver así a su mejor amigo. Sus ojos estabban rojos.

Esas palabras parece que relajaron un poco a Stiles, como un lobo siguiendo las órdenes de su amo.

Sintió levemente el pinchazo en su brazo, después todo se volvió negro...

🐺 x 👕

Sus ojos castaños se abrieron, observando la luz del techo de la clínica veterinaria de Deaton. Sus labios estaban un poco secos. La saliva faltaba en su paladar, y sentía nauseas por el mal sabor de su boca. Le dieron arcadas, pero no tenía nada en el estómago que vomitar, solo los sonidos de asqueo inundaron la tranquila habitación.

El veterinario entró a la habitación con un vaso de limonada en la mano.

Stiles lo miró curioso cuando se lo tendió.

- Ten. Bébelo, te hará sentir mejor.

Stiles no lo pensó dos veces, con manos temblorosas y pálidas, tomó el vaso. Se lo acercó lentamente a los labios, abriéndolos, haciendo que éstos se despegaran, ya que la piel se había pegado debido a la resequedad. Bebió un poco del líquido, que le sabía malo debido a los restos de sangre amarga que aún le quedaban en la boca. Aún así continuó bebiendo, ya que el líquido estaba frío, y su dolorida garganta, y vacío estómago lo necesitaban.

- Deaton, ¿sabes lo que me pasa?

Sus ojos se enfocaron sobre el veterinario cuando éste le tendió un grueso libro antiguo.

Γραβάτες με το λύκο (Gravátes me to lýko)

Su ceño se frunció el ceño, y la boca, alzando su vista hacia el moreno que lo miraba con una cara entre seria y tranquila. Se sentó mejor en la cama, y lo miró alzando una ceja.

- Disculpa, seré muy inteligente... Pero el griego no es mi fuerte.

El veterinario rodó los ojos un poco, tomó una silla y se sentó frente a Stiles, halando consigo una máquina blanca con una pantalla y muchos cables. Parecía una computadora antigua pero sin el teclado.

- ¿Qué es eso? - preguntó Stiles curioso.

- En primera, ésto es una máquina para hacer sonogramas. - señaló aquello que parecía una computadora. Luego apuntó hacia el libro. - Y lo más importante, es ésto. El título del libro es ''Lazos con el lobo'', fue escrito en el siglo XII por el griego Ambrose Diamantidis. En el cual cuenta su historia junto a un lobo llamado Arsen cuyo apellido es desconocido, y explica que era huérfano, jamás conoció a su familia, por eso no tenía apellido. Pero yendo a lo importante, ellos nacieron, se conocieron, y se unieron como pareja durante una superluna.

» Arsen, quien era el alfa de su manada, compuesta de tres miembros más, Athan, Bromthë, y Erasmus, todos varones, quería que Ambrose se convirtiese en lobo, para que no le pasara nada malo, ya que en esa época las enfermedades invadían la tierra, junto con los bárbaros criminales comandados por Ares. Ambrose se negaba, ya que él sentía que tenía que quedarse como humano por un tiempo más.

» Pero una noche, mientras Ambrose caminaba por un jardín de olivas, es atacado por unos bárbaros enloquecidos que lo dejan moribundo en el suelo. Arsen, desde su cueva lo siente, aúlla, y junto a él la manada va a su rescate. Al llegar y verlo tendido en el suelo, manchado de sangre, el alfa se enloquece. Gruñe, se transforma en un lobo, y, aunque en esta parte del libro no describe mucho, lo único que recuerda es una mordida dolorosa en la cintura. Pensó que iba a morir, pero a la mañana siguiente despertó en medio del bosque, siendo cuidado por Arsen. Entonces supo que lo había mordido. Que ahora tenía una nueva vida, que era un lobo. Que ahora Arsen y él eran iguales.

» Tiempo después la manada se tuvo que mover de su territorio, puesto que una manada más grande los había echado de su lugar. De su hogar. Robaron una embarcación pequeña y partieron por alta mar, dejándose guiar por los dioses al lugar que sería su nuevo hogar. Estuvieron navegando por aproximadamente un mes, sobreviviendo con las provisiones que tenía el barco, cuando por fin alcanzaron tierra.

» Habían llegado a, lo que hoy día es el oeste de Estados Unidos, California. - Stiles abrió los ojos el doble de su tamaño. Quería preguntar algo pero el veterinario continuó hablando. - Se establecieron allí, y no tuvieron problemas por varios meses... Hasta que Arsen comenzó a enfermar. Le costaba controlar a su lobo en las lunas llenas, sentía dolores de cabeza fuertes, se desmayaba de forma constante, y estaba muy insaciable a la hora de mantener relaciones, cosa que también sentía Ambrose.

» Pero la manada estaba preocupada. Su líder era muy sobreprotector consigo mismo. Se abrazaba la barriga mientras era atacado, impidiendo que nada lo dañara. Y vomitaba de vez en cuando, la mayoría de las mañanas, todo su desayuno. - el veterinario miró a Stiles con una sonrisa. - ¿Reconoces estos síntomas Stiles? - preguntó.

El Stilinski, que estaba tan encismado en la historia, tuvo que abrir y cerrar los ojos, parpadeando para concentrarse. Procesó la pregunta tiempo después.

- ¡Son los mismo que yo tengo! - exclamó sorprendido, aferrando el libro entre sus manos. Mirando a Deaton fijamente. - Pero... ¿Cómo? Yo no soy un lobo. ¿Que tenía él? ¿Qué es lo que tengo yo?... ¿Porqué una máquina de sonogramas? - alzó una ceja.

Deaton tomó una especie de palanca redonda que estaba conectada a la máquina y le untó algo en la punta y luego colocó lo mismo en el vientre descubierto de Stiles, quien lo miraba con una ceja alzada, quejándose del frío gel.

- Eso vamos a descubrir ahora, a ver si mi teoría es cierta, y sí lo es, te seguiré contando la historia.

Stiles parpadeó, confundido.

- ¿Qué teoría?

El veterinario no respondió, sólo encendió la máquina, comenzó a pasar luego la especie de palanca en el vientre de Stiles. Miró la pantalla y allí, al lado de la vejiga, se podía ver un tipo de bolso, rodeando a lo que parecían dos monedas pegadas. Deaton, a pesar de que su teoría era cierta, no pudo evitar sorprenderse.

- ¡Vaya fenómeno de la naturaleza! - exclamó con una sonrisa Deaton.

Stiles lo miró con el ceño fruncido.

- ¿Qué fenómeno?

El de tez morena rió.

- Bien, debo felicitarte Stiles, eres el primer hombre en el último siglo que queda embarazado de un lobo.

Stiles parpadeó, y boqueó. Una vez, dos veces, tres.

- ¡¿Qué?! - exclamó.

No, enserio, ¿qué?

¿Como eso siquiera era posible?

- ¿Esa era tu teoría? - miró a la pantalla del monitor, no viendo nada, salvo puntos negros y grises por aquí y por allí. - ¿Qué vez allí? Porque yo no veo nada.

Deaton sacudió la cabeza divertido.

- Mira, aquí. - señaló con un bolígrafo en la pantalla, haciendo círculos en donde estaba el bebé, formándose. - Y ya son dos meses. - congelo la imagen en ese momento, ya luego le haría una copia de las fotos al muchacho.

Entonces Stiles lo vio. Allí, donde Deaton señalaba. Tan pequeño. Inconscientemente sus ojos se llenaron de lágrimas, no de tristeza, de alegría. Derek... Derek y él podían formar una familia completa. Los Hale, ni los Stilinski se extinguirían.

- Nuestro hijo... - dijo con una sonrisa, los labios temblando.

Deaton le secó el vientre con una toalla, y él aprovechó a poner sus manos en esa área.

- Entonces... Arsen... Él también estaba cómo yo. - susurró.

Deaton asintió.

- ¿Cómo se enteraron ellos?

Deaton tardó unos segundos en volver a hilarse con la historia.

- Pues, como todos, principalmente Ambrose, estaban preocupados, decidieron comunicar sus temores con una tribu de sabios con quienes habían entablado amistad. El líder de éstos sabios, Tallulah, quien se hizo su druida, lo atendió, pues era el que sabía mejor cómo comunicarse con espíritus, y hacer medicina con hierbas, curar los males, y demás cosas casi mágicas. Él verificó los síntomas de Arsen, que eran parecidos a los de su esposa Kanda antes de tener un hijo. Lo estudió por dos semanas, y, allí lo supo con certeza.

» Aunque se le hizo raro al principio, pues ya sabían que los hombres no podían tener hijos. Así que, por la rareza del episodio, llamó lo que tenía Arsen como; WolfPreg(*1). Mientras pasaban los días, un poder fue creciendo dentro de la cabeza de Arsen, él podía comunicar sus pensamientos con Ambrose. Podían comunicarse mutuamente sus sentimientos, celos, felicidad, tristeza, amor, pasión, y podían hacer que los sintieran por un instante como suyos, para que el otro le comprendiera mejor.

» Era lo que eso a lo que llamaron ''el lazo del lobo'', que era cuando encontrabas a tu compañero de toda la vida. Ese lazo se fue estrechando al pasar de los meses de embarazo. El lobo alfa se puso arisco, posesivo, lujurioso con su pareja, porque necesitaba del constante esperma de su compañero para poder mantener al niño en su vientre, sino se podía caer, eso le había dicho Tallulah, cuando consultó con los espíritus de la naturaleza. Al ser hombres necesitaban que algo obstruyese el paso del bebé, para retenerlo. Y, al menos, dos veces por semana necesitaban tener intimidad en un lugar sagrado llamado ''Shasta'', por las miles de flores que allí nacían.

» Una noche, mientras la manada iba de caza, Ambrose se quedó en Shasta, pues estaba cansado, y su vientre estaba muy hinchado ya. Estaba a punto de conocer a su hijo. Esa noche era la primera superluna en un corto tiempo, cuando los rayos lo bañaron se comenzó a retorcer de dolor, llamando con su aullido a Ambrose, a su manada, utilizando el vínculo de la mente. Por suerte ellos estaban cerca, y Tallulah, junto con su esposa e hijos mayores llegaron a tiempo. Ambrose, con una de sus garras tuvo que cortar el vientre de su compañero, para sacar a su hijo, le cortó el cordón, y entonces le sacó lo que podría decirse, era la matriz, junto con las demás cosas que ya el lobo no necesitaba en su interior.

» Le dieron a Arsen en brazos a su hijo. - el hombre de tez morena sonrió observando a Stiles. - Y mirando el prado sagrado cubierto de flores, luego posando su vista en su pequeño cachorro de ojos dorados por la transformación de la luna, dijo: ''Su nombre será Dasha, porque es un regalo que los dioses nos otorgaron, y su apellido será Hale, porque nos retiramos de nuestra antigua casa, y llegamos aquí, a un hogar.'' - finalizó el relato.

Stiles volvió a parpadear rápidamente.

- ¡¿Qué?! ¡Ellos son familia de Derek! - lo miró sorprendido, parándose de donde estába sentado.

- Derek es uno de los tataranietos de Dasha.

- ¡Oh Dios mío! Cuando dijiste que era el primer hombre en el último siglo que quedaba embarazado, ¿eso quiere decir que hubieron más?

Deaton asintió.

- Según los druidas que han servido a la familia Hale, y dejado registros, uno por cada siglo nuevo. Nueve, en total, desde Arsen, hasta ti... Pero eres el único humano, hasta ahora. Todos habían sido lobos, no importaba que su ''activo'' fuese humano, alfa, beta, omega... Y todos eran Hale's.

Stiles se rascó la cabeza.

- Pero yo no...

Deaton lo cortó.

- Por eso, a pesar de que coincides con los síntomas, y, bueno, de que tienes el bebé, se me hace raro... Aunque no debería considerando con todo lo que se nos acerca en esta vida.

Stiles asintió, y sonrió ampliamente.

- Oye... Entonces... Yo... puedo transmitir mis pensamientos a Derek, los que quiera, y puedo sentir como el me transmite sus emociones... Eso significa que él y yo...

Deaton sonrió.

- Estaban destinados. Su lazo de lobo es muy fuerte, aunque tu seas un humano.

- Por cierto, hay una pregunta que ha estado rondado todo este rato en mi cabeza.

El druida alzó una ceja.

- ¿Y Scott? - preguntó mirando a todas partes, con el corazón latiendo a mil por hora, ¿como reaccionaría su amigo si se enterase de lo que estaba pasando?

Deaton sonrió.

- Fue a comprarte algo de comer.

Su estómago rugió en ese momento, y Stiles sonrió.

- Bien, porque mi bebé y yo estamos hambrientos, ¿verdad lobito? - se acarició el vientre con una amplia sonrisa.

🐺 x 👕

Stiles llegó al departamento de Derek. Emocionado. La adrenalina le recorría el cuerpo. No le importaba lo bizarro de la situación. No le importaba que se suponía, un hombre no pudiese quedar en estado. No. Él no estaba pensando en eso. Derek y él iban a ser padres. Derek y él eran compañeros destinados.

Tanta emoción lo tenían más hiperactivo que de costumbre.

Tocó con nudillos rápidos la puerta. Agitado, desesperado. Hiperactivo en demasía. Consecuencias de no haberse tomado el Adderall... ¿Pero eso qué importaba en éstos momentos?

- ¡Abre lobo amargado! ¡Derek! ¡Derek! ¡Abre, ya!

Derek abrió la puerta, en boxers y con una toalla en el cuello. Microscópicas gotas de agua caían por sus hombros, además de que su cabello estaba húmedo. Su ceño estaba algo fruncido por tantos gritos.

- ¿Porqué tanto escándalo Stiles...? - pero su pregunta quedó inconclusa, el castaño hiperactivo lo había tomado desprevenido.

Había saltado, y se había aferrado a él con todas sus fuerzas, en un abrazo que era más que efusivo. Era fuerte, lleno de alegría que el más joven destilaba por todos los poros.

Derek lo olía. Amor-que ya sabía identificarlo-, felicidad, entusiasmo, alegría... Y, aunque en menor cantidad-mucha menos, realmente-, allí dentro, muy en el fondo del ojicafé, había miedo. Antes de que el hombre lobo pudiera responder el abrazo, o decir algo, ya su novio se había separado y había comenzado a trotar hacia dentro del departamento, como si estuviese en su propia casa. Derek sonrió ante eso. Cerró aquella extraña puerta y se encaminó hacia donde estaba Stilinski, frente al sofá. La sonrisa traviesa que portaba hizo al licántropo alzar una ceja, preguntándole con la mirada que le pasaba.

- Derek, tenemos que hablar... - le dijo.

Hale sintió como su propio cuerpo se ponía increíblemente tenso, reaccionando ante tales palabras.

Si algo había aprendido en la vida, era que el ''Tenemos que hablar'' siempre acababa con hacerle daño. La última vez que lo escuchó fue de Braeden, antes de decirle que había aceptado aquel trabajo en Europa... Antes de dejarlo como un perro abandonado.

Se puso serio, esperando el golpe de la noticia de Stiles. Pero el ojimarrón, siendo él, lo sorprendió como siempre, no siendo una persona normal que solo da puras malas noticias tras esas palabras, le salió con algo totalmente diferente...

- ¡Sour Wolf, vamos a ser padres! - gritó con todo el aire que tenía en sus pulmones - milagrosamente no ahogándose en el proceso- y volvió a abalanzarse contra el lobo, logrando que ambos cayeran sobre el mueble.

- ¿Cómo que vamos a ser padres? ¿De qué estás hablando Stiles? - preguntó confundido el lobo, abrazando la cintura de su chico con fuerza.

Stiles respiraba agitado por la emoción.

- Sip. Vamos a ser padres.

- ¿Esa es tu forma de decirme que, antes de cortar con ella, dejaste a Malia embarazada, y que ahora ella lleva tu hijo en su vientre? - preguntó con el ceño fruncido. No le molestaría ayudar a criar a el hijo de su Stiles, pero el tener que ver a Malia más seguido de lo ya forzado, por las reuniones constantes de la manada, lo ponía de los nervios.

Stiles lo miró como si le acabara de decir que Kate Argent se había vuelto buena, todo un ángel y quería unirse a la manada.

- No, Derek. No. - rodó los ojos, apretándole los cachetes barbudos a su hombre, de forma juguetona. - Nosotros vamos a ser padres. Tú y yo sin terceros. - aclaró.

Entonces a Derek algo en la cabeza le hizo Click.

WolfPreg.

Y Stiles lo vio en sus ojos. Supo que su lobo lo había entendido. Y cerró los ojos cuando los labios cálidos, y llenos de emoción, de su licántropo, se estamparon contra los suyos.

- Derek... Tengo a tu hijo en mi vientre. - ahora sabía con certeza de que el vínculo de él y Derek era algo más fuerte que el amor. Más real que eso, incluso. Más místico.

Se reafirmó cuando Derek sonrió, separándose de él. Era una sonrisa sincera, una hermosa sonrisa en donde mostraba todos sus dientes humanos. Una sonrisa que hacía que debajo de sus ojos se hicieran arrugas. Una sonrisa ilusionada, pura.

- Te amo Stiles.

El nombrado le besó suavemente, separándose un poco luego.

- Ahora seremos una familia. Los Hale volverán con todo.

Pese a que lo último había sonado algo gracioso, aquellas dos oraciones hicieron que por las mejillas de Derek bajaran varias lágrimas. Familia. Abrazó a Stiles con todas sus fuerzas, pero sin llegar a lastimarlo. Sintió los dedos de su compañero besarle las mejillas, limpiando sus lágrimas con cariño.

- Siempre estaremos aquí para ti Derek. Yo, y ahora tu hijo.

Y él no cambiaría por nada su nueva vida.


WolfPreg(*1): Quise hacerlo como un leve juego de palabras, Wolf (de lobo) y Preg (de Pregnancy, embarazo en inglés), así que sería algo como ''Embarazo Lobuno''.


xDerekStilinskix Note: Bueno, espero que les haya gustado. Realmente no sé cuando tenga listo el capítulo cinco, la verdad. DX Lo siento, intentaré ponerlo lo más pronto posible... Y que no sea después de un mes ¬_¬U.


¿Review?