Disclaimer: No soy Stephenie Meyer por lo que ni los personajes, ni la historia me pertenecen.

Agradecimientos: A Bárbara, o lo que es lo mismo bars-9, por su paciencia y sus consejos. Gracias por aceptar ser mi beta.

Resumen: AU. ExB. Había conseguido ignorarle todas las veces que nos cruzábamos por los pasillos. Pero el destino es caprichoso e hizo que nos tocase juntos en la misma clase, provocando que miles de sentimientos salieran a flote, y me enamorase perdidamente de él...

Capítulo cuatro

Visita sorpresa.

No me pidas que te bese, porque te besaré.

Intenté tranquilizarme respirando hondo antes de entrar en clase, pero todo fue en vano. El repentino deseo de volver a ver a mi salvador era más fuerte de lo que esperaba. ¿Qué me pasaba de repente? Siempre había ignorado a Edward, siempre había ignorado su belleza y todo lo relacionado con él, ¿por qué de pronto me interesaba tanto?

Cerré los ojos con fuerza y me agité el pelo con cansancio. A decir verdad, no había dormido casi aquella noche, los recuerdos eran demasiado intensos y recientes y no pude evitar analizar cada una de las palabras que habían salido de sus labios.

- Señorita Swan – murmuró una voz detrás de mí que enseguida reconocí como la del profesor bajito y serio que nos daba clase a esa hora - ¿Tiene intención de entrar o prefiere permanecer en la puerta el resto de la hora?

Murmuré para mí misma y me aparté para dejarle pasar mientras él me miraba de arriba a abajo. Recorrí la hilera de mesas con la cabeza gacha, consciente de que si la levantaba vería su rostro en algún lado.

Me senté junto a Jasper, como siempre, pero él no me dirigió la palabra. Probablemente se dio cuenta de que estaba sumida en mis propios pensamientos y que era mejor no molestarme.

Seguí con la mirada fija en mis manos hasta que una bola de papel impactó contra mi pierna. Miré a mi alrededor por primera vez y pude ver cómo todo el mundo prestaba atención al profesor. Aprovechando que este no miraba, me agaché y agarré con mis manos la pequeña pelota blanca. Extendí la hoja sobre la mesa y pasé por la superficie mis dedos. Noté los ojos de Jasper clavados en mi rostro por lo que le devolví la mirada, encogiéndome de hombros. Una vez estuve segura de que mi mejor amigo no me observaba. Unas suaves líneas, perfectas y elegantes, cubrían parte del papel.

¿No sientes indicios de resfriado?

Consternada miré a mi alrededor de nuevo, y me choqué con los ojos verdes de Edward, que me miraban divertidos. Busqué un bolígrafo en mi viejo estuche azul y, no sin antes avergonzarme un poco por el cambio de caligrafía, escribí:

No, estoy perfectamente.

Con el papel en la mano miré a el señor Ahern, que escribía en la pizarra mientras explicaba no sé qué cosa del cuerpo humano, y arrojé la hoja hacia la cabeza de Edward, que en seguida agarró la bola y la extendió.

- ¿Edward Cullen? - di un pequeño salto en mi silla al escuchar a Jasper tan cerca de mi oído. - ¿Qué es lo que me he perdido, Bella?

Puse los ojos en blanco y suspiré. ¿A Jasper se le escapaba algo alguna vez?

- No te has perdido nada - lo miré a los ojos, intentando que me creyera y dar por finalizada la conversación. Pero como siempre, me descubrió.

Genial, siempre he dicho que no sé mentir.

- Oh, vamos Bella. No me chupo el dedo, ¿sabes?

Justo en ese momento, otra bola calló en mi mesa; miré de reojo a Edward, que sonreía divertido.

- ¿Vas a contármelo o tengo que sacártelo a la fuerza? - insistió mi amigo observando el folio arrugado.

- Vale - admití. De nada servía oponerse, ya que Jasper se iba a enterar de una manera u otra.

Pasé a explicarle todo lo que había pasado la tarde anterior, quitando la parte en la que yo había salido de la ducha pidiendo un secador y también me ''olvidé'' mencionarle la despedida.

- Umm – Jasper sonrió, feliz de que hubiese confiado en él una vez más. Se giró otra vez hacia el profesor dejándome así intimidad para leer el papel.

Me alegra que no te hayas constipado, porque entonces de nada hubiese servido llevarte hasta mi casa. Me debes una cosa, por cierto.

No pude evitar sonreír y escribí todo lo rápido que pude.

¿Sí? Y, ¿qué te debo?

Volví a lanzar el papel y Edward lo agarró al vuelo. Lo vi escribir y me sonrió con picardía.

Me debes un beso.

Lo miré otra vez y me guiñó un ojo. Arrugué la hoja y me crucé de brazos frunciendo el ceño; dejé que mi pelo hiciese cortina entre los dos, para que no pudiese ver la sonrisa que iba iluminando mi rostro.

----

La cafetería estaba llena cuando Jasper y yo llegamos, pero por suerte Emmett había vuelto a salir antes de clase y teníamos la mesa que estaba situada al lado de la ventana que daba al patio del instituto. A las chicas y a mí nos gustaba sentarnos ahí simplemente para ver a la gente pasar y poder contarnos los cotilleos de los que pasaban.

Emmett se levantó al vernos y me dio uno de sus abrazos de oso en cuanto lo tuve enfrente.

- Mira Bella, para que no te enfades he cogido otra vez vuestra mesa favorita, y además aquí tienes el último bocadillo de jamón que quedaba.

Me reí y le di un beso en la mejilla.

- Oh, Emmett, gracias. No sé qué es lo que haría sin tu ayuda.

- No podrías vivir sin mí. - Jasper rió y Emmett me guiñó un ojo.

- Que no os oiga Rosalie. - susurró Jasper mientras nos sentábamos en la mesa.

Alice y Rosalie no tardaron en aparecer. Rosalie nos sonrió y besó a Emmett en los labios en cuanto llegó a nuestro lado; en cambio, Alice se limitó a mirarnos y a sentarse silenciosamente. En seguida se notó una cierta tensión en torno a la mesa y yo carraspeé incómoda. Rosalie pareció darse cuenta y rompió el silencio.

- ¿Aún no os habéis enterado de la novedad?

Emmett y Jasper bufaron, sabiendo que se acercaba una nueva sesión de cotilleos. A Alice se le iluminaron un poco los ojos y miró curiosa a mi amiga; y yo me enderecé y apoyé mi mentón en una de mis manos dispuesta a escuchar.

- A ver qué se cuentan esta vez. - murmuró Emmett dirigiéndose a Jasper. - A este paso vamos a ser las marujas del instituto. - Los dos rieron y nosotras los miramos divertidas.

- Bueno, va. ¿Cuál es la novedad? - pregunté impaciente.

- El instituto de la Push se quemó durante el verano y sufrió daños muy graves, por lo que lo están reformando. Al parecer mucho de los alumnos vendrán a impartir clases aquí. No todos, porque se repartirán en varios institutos de la zona. - Rosalie soltó una sonrisa traviesa. - Lo que significa chicos fuertes y musculosos, guapos y morenos... Ya sabéis lo que se cuenta de ellos. - ahora fuimos Alice y yo las que sonreímos pícaras.

- ¡¿Qué?! - gritó Emmett. En seguida atrajo todas las miradas hacia nuestra mesa, y bajó la voz para decir - : ¿Cómo que chicos fuertes y musculosos Rosalie? ¿Y que soy yo, un gran oso de peluche?

Todos comenzamos a reír, menos Emmett que no entendía la broma, ya que ignoraba que ese era el mote que le habíamos puesto mucho tiempo atrás.

Al ver que ninguno de nosotros parecía dispuesto a parar de reír, Emmett se levantó enfadado y enseguida Rosalie fue detrás de él, llamándole por su nombre pero con un tono divertido en su voz.

Cuando al fin nos calmamos, nos sumimos otra vez en un incómodo silencio. Jasper miraba a Alice con el ceño fruncido, y esta a su vez me observaba a mí fingiendo que no se daba cuenta de que los ojos del chico estaban puestos en ella. Yo, en cambio, mantenía la vista fija en el patio donde al parecer Edward mantenía una acalorada discusión con Lauren.

Sonreí para mis adentros.

- ¡Qué cabezota es! - Rosalie se sentó de brazos cruzados. - ¿Os podéis creer que se ha enfadado? ¡No creo que haya dicho nada malo!

Aparté la vista de la ventana y crucé una mirada con Alice.

- Bueno, Rosalie... algo de motivos tiene. - murmuró Alice mirando al suelo.

- ¡¿Como?! ¿Te pones de su parte?

- Lo que Alice intenta decir... – interrumpí yo. - Es que te has pasado un poco con la descripción. Pero seguro que se le pasa dentro de nada, solo son celos.

Nadie habló y Jasper se levantó diciendo que iría a buscar a Emmett para intentar que entrase en razón.

- Bueno que, ¿ya os habéis perdonado? - preguntó Rosalie dispuesta a cambiar de tema.

- Yo nunca he estado enfadada, Alice fue la que se disgustó por una tontería.

Alice me miró a los ojos un rato.

- Respecto a eso, quería decirte que lo siento. Fui una tonta. - se disculpó Alice. - Y respecto a lo de ayer, quería pedirte tu ayuda.

Sonreí ampliamente y tendí la mano a mi amiga, alegre de que hubiese entrado en razón.

- Tienes mi ayuda, y la de Rosalie también.

Rosalie asintió solemnemente y después las tres nos echamos a reír sin motivo alguno, contentas de que se hubiesen acabado las peleas por un tiempo.

---

Respiré hondo el aire fresco; la primera semana de instituto había pasado sin más sobresaltos. Rosalie y Emmett acabaron reconciliándose el mismo día en el que se enfadaron, dándose un beso apasionado delante de casi todo el instituto. Muy típico de ellos.

Alice y Jasper habían vuelto más o menos a la normalidad, digo más o menos porque habían parado de mirarse mal y responderse de malas maneras; ahora simplemente procuraban hacer como que el otro no existía.

Lauren parecía empeñada en hacerme la vida imposible en clase, pero eso ya no es ninguna novedad, y lo tenía bien asumido.

Respecto a Edward, al parecer se puso enfermo, así que no volvió a clase en toda la semana.

Y aunque el fin de semana se me planteaba bastante aburrido - mis padres estarían trabajando, Alice y Rosalie tenían ya muchos deberes que hacer y me habían dicho que no podrían salir, y Jasper había invitado a Emmett a pasar los dos días en la casa de campo que tenía su familia... - tenía unas ganas enormes de no tener la obligación de ir al instituto en casi tres días seguidos.

Al llegar a casa me puse el pijama y me tumbé en el sofá, dispuesta a leer un buen rato.

¿Nunca os había dicho que me encanta leer?

Pues sí, ya sé que en estos tiempos es un poco raro, pero es una forma de poder alejarme de mis problemas y descubrir mundos diferentes, problemas de otras personas y hacer que me sienta menos perdida.

Me entregué tanto a la lectura que no escuché el timbre sonar y la persona que estuviese en el patio insistió llamando un par de veces más. Finalmente alcé la cabeza y, preguntándome quien sería a estas horas, contesté al telefonillo.

- ¿Quién?

- ¿Bella? Mis ojos se abrieron desmesuradamente. ¿Esa era la voz de…? No podía ser.

- ¿Edward?

- Exacto - me contestó la voz aterciopelada, dulce y sexy. - ¿Puedo subir?

Me miré en el espejo que tenía en frente. Mi pelo estaba recogido en una coleta, y mi pijama no es que estuviese demasiado limpio, pero aparte de eso mi aspecto era presentable.

En media fracción de segundo mi cerebro se puso a trabajar, y me solté el pelo en el acto.

- Supongo que sí - contesté dudosa. - Sube, es el séptimo piso, la puerta ya la sabes.

Apreté el botón para que la puerta se abriera y me dirigí corriendo a mi habitación. Cambié mi pijama por una falda corta marrón y una camiseta de tirantes blanca, y lo más deprisa que pude me puse un poco de brillo en los labios.¿Para qué te estás tomando tantas molestias?

El timbre sonó, y yo tardé un poquito en abrir, para disimular.

- Hola, Bella - Traía una sonrisa en sus labios, que me hizo sonreír a mí sin darme cuenta. Estaba un poco pálido, supuse que era debido a su reciente enfermedad.

- Edward - dije mientras me hacía a un lado para que pasara. - ¿Cómo sabías donde vivía?

Su risa resonó por la habitación.

- Bueno, me acordaba del patio, y solo me ha hecho falta llamar a una puerta cualquiera y preguntar por ti para saber exactamente cuál era tu casa.

Asentí y me senté en el sofá, indicándole con la mano que también lo hiciese él.

- Y, ¿a qué debo el honor de tu visita, si puede saberse?

Él se encogió de hombros y me miró a los ojos, pero yo aparté la vista antes de que fuese tarde.

- Solo quería verte - soltó con sencillez para después sonreírme pícaramente.Típico de Edward,

- ¿Cómo te encuentras? - pregunté para cambiar de tema.

- Mucho mejor, gracias. Ayer ya estaba bien, pero ya sabes como es mi padre, decía que tenía que guardar cama un día más por si acaso. Médicos - comentó como si eso lo aclarara todo.

Nos sumimos en un silencio cómodo, extraño. Por un momento bajé la guardia y me permití mirarle, sin saber que él había hecho lo mismo. Nuestros ojos se encontraron y el mundo pareció detenerse. Nunca me explicaré aquella sensación, pero de pronto parecía que nada importaba, daba igual que hubiese evitado a Edward durante todos esos años, porque en ese momento daba lo mismo que él fuese un egocéntrico, creído. El silencio se fue haciendo más mágico cuanto más tiempo pasaba, y sin saber cómo, tenía su cara a pocos centímetros de la mía. Otra vez.

- En verdad he venido a por una cosa que me pertenece. – susurró, haciendo que su cálido aliento recorriese mi boca.

- No me pidas que te bese, porque te besaré.

Las palabras salieron de mi sin darme cuenta y antes de que pudiese arrepentirme sus labios chocaron con los míos, produciéndome infinitas sensaciones a la vez


Capitulo corto, y puente largo. No he estado en casa a si que no he podido adelantar nada ni subir el capitulo (para los que no lo sepais este fin de semana ha sido puente en España), ademas mi beta tiene problemas y no puede evitar retrasarse en lo de pasarme los capitulos a si que os pido muuuuucha paciencia y os prometo que por lo menos una vez cada dos semanas actualizaré esto ya que, por supuesto no me he dejado la historia de lado.

Por otro lado me he creado un blog: http:// tengogaanasdeti . blogspot . com / (quitar los espacios) A ser posible haré criticas de los libros que me leo y será un espacio para lo que escribo individualmente, (que no tiene nada que ver con estas historias de ) Os invito a que paseis y si alguien más tiene algún blog que no dude en decirmelo y me pasare por ahi encantada.

En fin, centrandonos en el capítulo creo que el bonito beso de Edward y Bella recompensa que sea un capitulo mas bien corto (por no decir muy corto, adiós a lo de comprometerme ha hacerlos todos lo suficientemente largos) y espero también vuestros reviews que me animan a seguir escribiendo.

Un beso y disfrutad de la lectura :)