La noche siguiente…
Sasuke parqueo su auto a las afueras del bosque que rodeaba la ciudad de Konoha. El cielo estaba despejado y la luna resplandeciente los acompañaba.
Al salir del carro observo con atención los alrededores. Suficientes carros estaban estacionados. Se adentró en el siniestro bosque, camino por largos minutos hasta hallar a la mayoría de los vampiros enfrente de un templete acabado por el pasar de los siglos. Una urna de fuego se situaba en el medio de la edificación.
Había antorchas iluminando el lugar. Sasuke encontró a su hermano y subieron siguiendo a su abuelo. El hombre llevaba una enorme capa negra que lo cubría de pies a cabeza. Su rostro era invisible ante todos los presentes quienes miraban con adoración al líder del clan Uchiha.
El hombre se retiró la capucha, su rostro aún era cubierto por la máscara que llevaba puesta. Inmediatamente todos los vampiros hicieron una reverencia excepto Sasuke e Itachi, ellos hacían parte de la ejecución.
-¡Hermanos!- llamó en voz alta. –Esta noche le daremos nuestra infinita gratitud al dios Susanno, él guía nuestros caminos hacia la guerra y hoy haremos un sacrificio en su nombre.-
Por la parte trasera de la destruida edificación griega, un hombre arrastraba a la víctima del sacrificio quien tenía los ojos vendados y las manos atadas.
Madara descendió del templete y camino enfrente del sacrificio. Sasuke y su hermano miraban desde la edificación la atroz escena. -¡Por favor, se lo suplico, déjenme ir… yo-yo no he hecho nada malo, se los ruego!- el humano patéticamente suplicaba por su vida.
El hombre que lo traía lo lanzo a la tierra. –Arrodíllate.- le ordeno y se retiró a un lado. Madara sin conmoverse lo miro y sonrió con soberbia al ver a aquel pobre hombre.
En murmullos dio la consagración a su dios para luego de eso, dar paso a la bendición final del sacrificio. De unos árboles salió una bellísima mujer, alta y delgada que desplegaba sensualidad al caminar. Vestía de negro y sus largos cabellos rubios sujetados en una coleta revoloteaban por los aires al vaivén de su cautivador andar. Sus ojos intensamente azules se posaron en aquel hombre tirado en el suelo que rogaba por clemencia. Ella sonrió mordazmente y se agachó delante de él, una de sus manos acarició el tosco rostro, el hombre sudando y temblando de horror esquivo el roce.
-¡Suéltenme por favor!- gritaba despavorido.
La joven mujer acercó sus labios y beso al mortal dando la bendición al sacrificio.
En ese instante, las vendas y las sogas que lo ataban fueron retiradas. Miro a su alrededor y vio a todos esos hombres y mujeres, contemplándolo con ojos de… hambre.
El hombre torpemente se puso de pie. -¡Por favor déjenme ir, yo no he hecho nada!- suplico atemorizado.
Madara se acercó al humano y este petrificado del horror dio pasos atrás. – A un kilómetro de aquí se encuentra un rio, si logras atravesarlo te dejaremos vivir…- dijo el con tono ronco, bajo.
El humano balbuciendo le pregunto. -¿y q-que pasa si no llegó?- su mirada se dirigió a todos los presentes. Podía ver como se contenían de no atacarlo, en sus ojos brillaba algo oscuro.
Una risa espeluznante se escuchó. – Si no cruzas el río… mueres…- Inmediatamente al escuchar sus palabras el humano corrió lejos de aquel lugar.
Todos los vampiros se quitaron sus abrigos, los hombres las camisas quedando semidesnudos. Sonreían satisfechos al saber que pronto se alimentarían.
Sasuke se acercó a Itachi. –Necesito hablar contigo.- Itachi lo miro y una ligera sonrisa se mostró en su rostro. Le toco el hombro. –Luego mi hermano, deseo alimentarme.- Itachi se adentró al bosque uniéndose a los demás.
-¿No piensas alimentarte Sasuke?- una suave voz llamo su atención.
-No Ino, hoy no.- Sasuke le regalo una sonrisa. La mujer se acercó y le planto un beso en los labios.
-Hace mucho tiempo que no se de ti, mi amado primo.-
-Lo sé, perdóname.-
-Naruto también desea verte, te está esperando en casa.-
- Ahora mismo iré a verlo. Cada vez te veo más hermosa, Ino. Me gustaría reunirme contigo dentro de poco. Necesito que me ayudes con un asunto importante.-
Ella sonrió. –Sabes que siempre estoy disponible para ti. Llámame en cuanto puedas y ven a visitarme más seguido.- ella le guiño el ojo mientras se alejaba y se unía al resto de vampiros que ya disponían del festín.
Al llegar a la residencia de Naruto e Ino, Sasuke recordó aquellas épocas cuando viajaban por el mundo. Acaudalando riquezas, conociendo las maravillas de la vida y el mundo de los mortales. El suspiro.
Al entrar a la enorme mansión, una de las sirvientas lo atendió. Le indico que Naruto se encontraba en el sótano.
Sasuke se adentró en las profundidades de la mansión. Un pasaje deteriorado lo llevo hasta una enorme puerta de hierro.
El chillido al abrir la puerta despertó al joven de cabellos rubios de sus pensamientos. –Vaya, vaya, pero si es el mismísimo Sasuke Uchiha.- dijo socarronamente.
Sasuke resoplo. Hacía muchos años que no se veían. Naruto se acercó y le dio un apretón de manos. –Que gusto me da verte también.- respondió Sasuke.
Los ojos de Sasuke repararon en todo el sótano. La humedad y el moho atravesaban las paredes de piedra. Advirtió en el cielo raso unas cadenas colgar. Se veían enormes y bastante pesadas.
-¿Qué haces aquí abajo? ¿Acaso andas melancólico?-
-No es nada, a veces bajo aquí para recordar el pasado.- dijo sonriendo amargamente. -¿Qué tal la ceremonia?- Naruto intento cambiar de tema.
Sasuke rodo los ojos. –Abomino la sangre de los políticos, tampoco es que me guste compartir.- comento asqueado.
-Apuesto que es mejor que la sangre animal.- Naruto rio con ironía.
Sasuke se quedó callado. Naruto al igual que él, poseían demonios al nacer, pero a diferencia de Naruto, él lo podía controlar. Según los ancianos del clan, era una especie de milagro o maldición que después de cada cien generaciones se engendrase a un vampiro pura sangre con un demonio en su interior. Naruto y Sasuke habían nacido con este tipo de gracia divina por los dioses.
Lastimosamente, el régimen alimenticio de Naruto había cambiado desde muy corta edad. Aun así, no era suficiente para calmar a la bestia en sus entrañas. Cualquier explosión de adrenalina o rabia despertaban el demonio en su interior.
-Vamos al estudio a tomar algo.- dijo Naruto leyéndole los pensamientos.
Ambos subieron a la enorme biblioteca de la casa. El joven de cabellos rubios sirvió whisky para ambos. Le paso el vaso y tomo asiento en el borde del escritorio.
-¿Y bien dime para que soy bueno?-
Sasuke sopeso las palabras un momento. Organizando su mente. –Necesito que me proporciones de esas pastillas que tomas.-
Naruto abrió los ojos. Hubo silencio. –Espera ¿qué sucede? Esas pastillas no serán suficientes para controlar tu sed de sangre. Apenas me mantienen a mí con vida.- dijo extrañado. Sasuke no dijo nada.
-Sasuke, esas pastillas contienen sangre animal, pero su nivel de composición no te darán la vitalidad necesaria, y menos a un vampiro de sangre pura.- refuto.
Sasuke gruño por lo bajo. –De verdad necesito que me ayudes con eso o terminare matando a la única persona que me podrá llevar al Diamante.-
El silencio reino de nuevo. Naruto se sintió confundido. -¿Madara aun busca ese objeto?-
–Sí, Madara aun insiste en buscar el Diamante de Sangre. De todos sus subordinados me ha escogido a mi.- Sasuke bufo. –Todos darían la vida por servirle, pero él ha sido explicito con sus órdenes.-
-Qué extraño que nuestro abuelo no haya designado a Itachi para esa búsqueda.- Naruto bebió un trago del licor.
Sasuke lo miro afirmando la situación. –Lo más extraño de todo esto es que el Diamante está en manos de unos humanos. Ellos saben de los vampiros.- Sasuke bebió un sorbo. - Ayer descubrí una especie de bóveda en los cimientos de la residencia, creí que ahí encontraría el Diamante, pero había otra cosa.-
Naruto lo miro interesado. -¿Qué cosa?-
-Una especie de tumba y algo más. No pude divisar bien que era, pero sé que en esa casa no está lo que tanto busca Madara, debo investigar si poseen cajas fuertes en otros lugares.- comento ofuscado.
-Aun no me dices para que necesitas las pastillas.-
Sasuke desvió la mirada. –Hay una joven… y, simplemente no puedo caer en la tentación de matarla.- su voz sonó áspera.
-Vaya… eso es demasiado interesante. Humanos poseyendo el poder más temible de todos los tiempos, y tú, incapaz de contener tu hambre ante una joven humana y enviado por nuestro abuelo como uno de sus vasallos. Muy interesante.- Naruto rio divertido y bebió hasta la última gota del whisky para servirse más. Sasuke frunció el ceño.
Camino hasta una de las estanterías y saco lo que parecía ser un libro. Abrió la tapa pero Sasuke se percató que era una especie de caja camuflada. Naruto saco una pequeña bolsa transparente. Le paso la bolsita con las pastillas en su interior. Eran blancas y pequeñas.
Sasuke las miro, saco una y guardo el resto en uno de los bolsillos de su chaqueta negra. –Debes tomar tres al día. En tu caso, te sugiero tomar cinco.- el joven de cabellos negros le hecho una mirada afilada.
-Tranquilo, no tienen ningún efecto secundario más que el de proveer alimento a nuestros organismos.-
Sasuke coloco la blanca gragea en su boca y bebió lo que quedaba del vaso.
-Sabes que Ino es perfecta para hallar información. También deberías hablar con Kakashi, él tiene conocimiento de muchas cosas.- continuo Naruto.
-Sí, mañana iré a verlo y luego me contactare con tu hermana. Esto es realmente insólito. – Sasuke se levantó y dejo el vaso en una mesita.
-Sí, yo también debo hablar con el cuanto antes.- murmuro Naruto. Sasuke asintió, le apretó la mano y se retiró del lugar.
Naruto se asomó por la ventana y vio a Sasuke partir. Su mirada se perdió al igual que el carro en la oscura noche. Necesitaba cuanto antes que Kakashi lo ayudara. Esto le estaba carcomiendo el alma y no podía vivir más.
Al día siguiente…
Sakura se dirigió a la cocina. La noche anterior no había dormido bien. Últimamente no le daba sueño y no hacía más que permanecer despierta hasta altas horas de la noche. Inquieta por eso intento relajarse.
Bajo las escaleras y antes de dirigirse a la cocina, uno de los mayordomos se le acerco. –Señorita, tiene visita. La están esperando en la sala de estar.-
Sakura lo miro intrigada. -¿Y quién es?-
-Dijo que era una sorpresa, señorita. Con su permiso.- ella le agradeció y el mayordomo se retiró. Se sintió perturbada por ello pero algo se removió en su pecho. ¿Sasuke? Quizás había vuelto. Eso de repente la emociono y al mismo tiempo la intranquilizo. No sabía cómo reaccionar o que decirle. Había pensado en las palabras de él y quería creerle, pero como saber si era verdad. No lo conocía, no sabía nada de ese hombre. De todas maneras, esa sensación desaparecía inmediatamente para ser reemplazada por otra. Muy al fondo de su alma, sabía que sí lo conocía y quería estar junto a él. Ella se mordió el labio y miro la puerta de la sala de estar mientras se acercaba. Ellos pertenecían el uno al otro.
Sakura abrió la puerta y la figura del hombre esperándola la alarmo.
-Vaya, vaya… no has cambiado nada desde la última vez que nos vimos- su masculina voz sonaba complacida.
Los nervios invadieron su pecho y luego se esparcieron por todo su cuerpo. Su mirada era fija en esos pozos negros.
-¿Ha que has venido Sai?- pregunto tratando de sonar molesta.
-¿Esa es la manera en que recibes a tu novio?- cuestiono entretenido el joven.
-Por favor Sai, deja de ser tan ingenuo… tu y yo no somos nada.- espeto enfadada la joven. Sakura se alejó aburrida y decepcionada de lo que creyó ser una gratificante visita.
El joven rio irónico y disgustado por el comentario. Tenía las manos guardados en los bolsillos de su pantalón negro y sus ojos no perdían de vista los inocentes movimientos de la joven.
Vio como ella salía al lobby con los brazos cruzados, decidió seguirla, caminando lento tras ella. Una vez ahí vio como Sakura se acercaba a la puerta, obviamente no quería su presencia y notaba como lo evadía, él le molestaba, claramente.
-¿Tanto te molesta mi presencia, pequeña Sakura?- hablo presumidamente.
Ella rio farsante, era más que obvio, lo detestaba. -De verdad Sai ¿Qué has venido a buscar aquí? Creí que todavía seguías en Tokyo con aquella modelo.-
-¿Dolida?- contesto con aires soberbios.
Ella bufo aún más molesta, hubiese preferido quedarse encerrada en su cuarto que pasar por un disgusto como este.
Sakura rodo los ojos impaciente.
-He venido por dos cosas mi pequeña Sakura… Una, tu padre y yo estamos trabajando en conjunto en un gran negocio - los ojos de ella se ensancharon, ahora tendría que soportar su cara todos los días. – Y dos… he venido por ti hermosa…- sutilmente pronuncio estas palabras recalcando que hablaba muy en serio.
-¿Y cómo piensas "recuperarme"? Dime…- Sakura espeto en tono de burla sin quitar la mirada encima de él, incrédula a sus palabras.
Una sonrisa ladina se formó en sus labios. -Le pediré permiso a tus padres para casarme contigo… en especial a tu madre…. Sakura- hablo satisfecho de ver como los ojos jade de la joven lo miraban con una mezcla de temor y enfado.
-Eres demasiado iluso si crees que aceptare- mascullo enojada. Esto no le estaba gustando para nada, sabía perfectamente que su madre tomaría muy enserio la propuesta de él, en especial de él.
Sai se acercó a ella caminando galantemente con una sonrisa de satisfacción dibujada en el rostro, Sakura quiso alejarse de él pero este se lo impidió acorralándola con gran agilidad contra la puerta.
El rostro de Sai se acercó cauteloso al delicado rostro de la joven, observando atentamente cada rasgo de ella, sus labios se acercaron peligrosamente a los suyos, el cuerpo de Sakura se estremeció al tenerlo tan cerca.
-Tú sabes más que nadie… cuanto desea tu madre que te cases… y más aún si es conmigo, pequeña flor.- susurro perversamente sobre sus labios. La joven poso sus manos en la camisa blanca de su traje evitando que se acercara más a ella.
-Primero muerta…- exclamo con una mueca de disgusto y con la poca fuerza que su cuerpo le proporciono se lo quitó de encima. Esos aires de jactancia la estaban mareando. Las ganas de llorar las tenía atorada en la garganta.
Ese vacío hueco en su pecho reiteradamente aparecía. Intento alejarse nuevamente de aquel hombre pero sintió como le agarraba el brazo con fuerza volteándola bruscamente hacia él para mirarla a los ojos.
-Tú vas a ser mía Sakura, no permitiré que nada ni nadie interfiera con mis planes…- mascullo molesto. Sus ojos se ensancharon de la ira haciendo que el temor sucumbiera en Sakura.
- ¿Q-Qué te sucedió Sai?- lamentó con tristeza y miedo al ver esa actitud tan repentina en aquel joven que creyó conocer.
Los labios de Sai se acercaron a su oído y macabramente le susurro. -No sabes las ganas que te tengo, Sakura… y no me pienso contener contigo…- sus labios besaron dolorosamente los de ella, siendo cruel al tacto.
La joven se soltó del agarre, histérica y en un rápido movimiento le propino una bofetada que retumbo por todo el salón.
Le pego tan fuerte que el rostro de Sai quedo completamente ladeado, al ver que se incorporaba noto una mancha de sangre en su labio inferior. Ella retrocedió unos pasos mirándolo asustada y con rencor, sus verdes orbes contenían las lágrimas que apuntaban a salir desmesuradamente.
El la miro, una mirada de prepotencia y una sonrisa de descaro puro. –N-No… te me vuelvas… a acercar…- Sakura mascullo enojada y con miedo, dio media vuelta y se alejó caminando apurada del hall dejándolo solo.
Sai se quedó parado en la inmensidad del recibidor observando como ella se perdía de su vista. Se lamio la sangre que salía de su labio inferior y una sonrisa de sorna se formó en sus labios. –Serás mía, pequeña Sakura.- murmuro con satisfacción para sí mismo.
Esa misma mañana…
El timbre sonó. Kakashi no esperaba visitas a tan tempranas horas del día. Al abrir la puerta se sorprendió.
- Entra- dijo sigilosamente. Antes de cerrar la puerta hecho un vistazo a las afueras. - ¿A qué se debe tan grata visita, Sasuke?-
Una vez en la oficina el joven tomo asiento. El silencio perduro por unos largos segundos. –Necesito pedirte un favor, Kakashi.-
Su rostro imperturbable como siempre lo observo para luego mirar hacia la ventana de su oficina. –No puedo ayudarte si se trata sobre Uchiha Madara, Sasuke- su rostro se tensó y sus ojos se oscurecieron.
-Entonces si puedes ayudarme.- dijo con sarcasmo. Kakashi lo regreso a mirar, quizá un poco sorprendido. Vio en aquellos fríos ojos pura maldad.
Sasuke se levantó de su asiento y camino hacia la ventana, podía observar a lo lejos que una tormenta se avecinaba. –Tengo mis motivos, Kakashi y tú los conoces perfectamente - Sasuke se giró hacia él.
-Sasuke, lo último que debes hacer es meterte con la hija de un político. Y sobre todo con ella.- sus palabras fueron firmemente claras.
-¿Por qué? Solo a través de ella podré conseguir lo que necesito. Ella debe tener conocimiento del Diamante.- el hombre de cabellos blancos rio con ironía mientras negaba con la cabeza. La sonrisa rápidamente desvaneció.
-Sasuke, se rumora que no has sido capaz de obtener el Diamante. Los vampiros se burlan a tus espaldas, un vampiro de sangre pura, humillado por humanos.- Sasuke bufo hastiado.
Kakashi se levantó y se acercó hasta él. Su mirar era serio. –Ten cuidado con lo que haces y a quien involucras, no soy quien para decirte lo que debes o no hacer, pero toma esto como una advertencia. La familia Haruno es una de las más respetadas en esta ciudad.- los ojos de Sasuke se dirigieron nuevamente hacia las centelleantes luces entre las oscuras nubes.
Él le tenía demasiado aprecio a Kakashi, había hecho mucho por él. Es más, era uno de los pocos en quien confiaba. –Soy más viejo que tú y se de lo que hablo.-
Sasuke le regreso la mirada. –Explícame de que se trata "El Ojo de la Luna"- dijo repentinamente.
Kakashi se quedó atónito. – ¿Acaso Madara…?-
Sasuke asintió. –El juego está a punto de comenzar. Necesito prepararme para lo que se avecina.- lo miro seriamente a los ojos.
Kakashi se alejó de la ventana y se dirigió a su escritorio. Abrió una de las gavetas que estaba bajo llave y saco un portafolio. Lo abrió y le entrego unos documentos. –No son de mucha ayuda, pero léelos.-
-Te darán una pista sobre lo que buscas.- Sasuke les echó un vistazo.
-¿Sabes realmente que es el Diamante de Sangre?- pregunto Sasuke curioso.
-Nadie sabe específicamente que es o si realmente tiene forma de Diamante. Lo que sé es que lleva una maldición en su inscripción. Según la leyenda, al crearse el mundo aparecieron los primeros vampiros. Hijos desterrados de las tinieblas. Para que hubiese un equilibrio en el mundo, cada hijo encarno la representación de lo divino y lo profano, ahí fue cuando se estableció la concepción del bien y el mal.-
Sasuke lo miraba atentamente mientras Kakashi tomaba asiento. – De ahí provienen las líneas directas de ambas familias. Uchiha y Senju. Un sacerdote guiado por la gracia de Dios vio como el poder de los primeros vampiros era supremamente poderoso y al ver que la raza humana prosperaba en el mundo, sello los poderes de ambos hombres, en lo que se llamó El Diamante de Sangre. A pesar de tener tal nombre, se dice que su verdadera forma es humana. Cada 1600 años nace un humano con este poder, se transmite a través de las generaciones de una misma línea de sangre. Según la profecía, la oscuridad llegara y el destino de la humanidad se decidirá.-
-El Diamante de Sangre es la llave para hallar el libro del "Ojo de la Luna", el libro es la puerta al inframundo.- Kakashi respiro pausadamente. –Eso es todo lo que se, Sasuke.-
Aún tenía muchas dudas en su mente. Necesitaba más información sobre lo que estaba buscando, antes de que cayera en manos de Uchiha Madara.
