Hola
Este es un breve capítulo de Destino, espero les agrade.
Capítulo 4.
Gohan no pensaba en Videl de ese modo. No pensaba en ninguna mujer de ese modo. Él tenía un objetivo: acabar con los androides. Una vida ajena al combate le parecía imposible. Apenas y podía hacerle frente a los androides; sus días se iban en entrenar para ser más fuerte y en entrenar a Trunks. Sabía que si él no lograba derrotar a los androides, Trunks lo haría. Estaba seguro de ello.
Pensando en el entrenamiento que había tenido por la mañana, se dirigió a una pequeña casa a las afueras de la ciudad. Aún debía devolver el pañuelo a Videl. Descendió frente a la pequeña propiedad, esperando que la propietaria estuviera en casa.
Tocó a la puerta. Enseguida Videl aparecio fente a él, sonriendo.
—Gohan, qué agradable sorpresa. Pasa por favor.
—Gracias.
—Llegas en buen momento, acabo de hacer de comer y sería lindo no comer sola, para variar —dijo la chica mientras invitaba a Gohan a sentarse a la mesa—. Me alegra que hayas venido.
—Espero no causarte molestias—. Dijo el joven mientras seguía a la chica dentro de la casa.
—No, para nada —contestó la joven mientras lo invitaba a sentarse—. Veo que te has recuperado muy bien de tus heridas. Me alegro mucho.
—Sí, bueno, si no hubiera sido por ti, tal vez no estaría aquí ahora.
—Lo mismo digo.
Videl invitó al joven a sentarse en la pequeña salita en lo que ella servía la mesa. Mientras esperaba, Gohan sacó el pañuelo que traía en su bolsillo y lo apretó en su mano. Se sintió fuera de lugar y pensó que debía marcharse. No entendía qué hacía allí, debería estar entrenando. A punto estuvo de irse cuando escuchó la voz de Videl.
—Ven a sentarte. Está lista la comida.
El muchacho volvió a guardar el pañuelo en su bolsillo y se dirigió a la mesa.
—Huele bien.
—Gracias —la joven de ojos azules respondió no muy convencida—. Espero que sepa mejor de como se ve.
Gohan sonrió ante el comentario y en ese momento pensó que no estaría mal quedarse. A fin de cuentas no tenía nada de malo pasar el rato con una nueva amiga. El saiyan dio un bocado al guiso. Sabía bien. En ese momento notó que la joven sentada frente a él lo miraba curiosa, como esperando el veredicto sobre lo que acababa de probar.
—Está bueno.
—No lo dices por quedar bien o si.
—Claro que no. Sabe muy bien —Videl parecía incrédula—. Y en realidad tampoco se ve tan mal.
El comentario hizo que la joven riera y Gohan comprendió, por primera vez en su vida, que una risa podía ser completamente encantadora. Estaba sentado en esa mesa, acompañado de la mujer que había salvado su vida y la sensación que tuvo de incomodidad se esfumó de repente. Se sentía a gusto, aunque no lo demostró. Su naturaleza tímida le impidió reír y se limitó a observar a su amiga y a escuchar su melodiosa risa.
En ese momento Videl sintió la mirada de Gohan y se calló, creyendo que había hecho algo mal, musitó un lo siento y comenzó a comer. Gohan se reprochó mentalmente su actitud, era obvio que Videl creía que lo había incomodado, pero no sabía de que manera hacerle ver que no era así. Otra vez su timidez le impidió actuar y se limitaron a comer en silencio durante los siguientes minutos.
Gohan era tímido, demasiado. Videl, no tanto. Así que la joven se aventuró con un tema para hacer algo de plática, pues el silencio estaba resultando algo incómodo.
—¿Te confieso algo?
—Uhmm —Gohan levantó la mirada para ver a su interlocutora. Ella lo veía seriamente—. Dime.
—¿Sabes por qué me fui el día que te encontré en Capsule Corporation?
—No, ¿por qué lo hiciste? —preguntó con mucha curiosidad y algo de preocupación.
—Creí que la señora Bulma era tu esposa.
Fue el turno de Gohan para reír. Esperaba que Videl le dijera otra cosa y no eso. Le resultaba muy gracioso que ese fuera el motivo de la abrupta huida de la joven, aunque al ver que Videl no se reía sino que en realidad lo miraba confundida dejó de reír para hacerle una pregunta.
—¿Por qué te dio esa impresión?
—No lo sé. Supongo que porque ella tenía una actitud muy familiar contigo —Videl suspiró—. No puedo saber quién es tu familia si apenas te conozco. La verdad ése fue un momento incómodo para mí.
—Siento que haya sido así —respondió sinceramente Gohan —. Bulma es una gran amiga de mi familia. Era amiga de mis padres antes de que yo naciera. Ella y su hijo Trunks son de los pocos amigos que me quedan. Y bueno, de cierta manera ellos son mi familia.
Videl se sintió conmovida al oír eso. Comprendía que Gohan había perdido, al igual que ella, a muchos seres queridos en los últimos años. Por alguna razón, el muchacho se le antojaba ajeno al dolor de las pérdidas terrenales; él era tan increíble, tan poderoso, era un ser fuera de este mundo que no quería pensar en él presa de la pérdida. Pero así era.
—Es lindo tener una familia —Videl le sonreía con dulzura—. Me alegra que cuentes con ellos.
Gohan le devolvió la sonrisa. Se sintió afortunado, tenía a su madre y a sus buenos amigos. Miró rápidamente la pequeña estancia. Videl estaba sola, sus padres habían muerto y por lo visto no tenía amigos. Aun así ella le abría las puertas de su casa y le regalaba esa preciosa sonrisa.
—Te los voy a presentar un día de estos —dijo casualmente el muchacho.
—¿A la señora Bulma y a su hijo?
Gohan asintió.
—Me encantaría —los ojos de Videl se encendieron—. Sería genial, gracias Gohan.
—No hay por qué. Seguro te van a caer muy bien, y tú a ellos.
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Se quedó un par de horas; tuvieron una charla más bien casual el resto de la visista pero disfrutaron de la compañía mutua. En tiempos llenos de muerte, eso era bueno. Videl lo invitó a visitarla nuevamente.
Esa noche, cuando estaba a punto de dormir, Gohan recordó que aún tenía el pañuelo de Videl en el bolsillo.
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Lamentó no haber actualizado antes. Estoy estudiando una nueva licenciatura y con mi trabajo apenas y tengo tiempo para comer y dormir. Eso sí, voy a terminar esta historia pase lo que pase, aunque me tarde y por ello les doy mi más sinceras disculpas. Tengo muchos fics que leer y sólo pido un día libre de tareas para hacerlo.
LDGV, te agradezco mucho mucho la ayuda. Por alguna razón no se envío mi mensaje de respuesta; seguro algo hice mal.
De nuevo, gracias a todos por leer esta historia. Un beso.
