Disclaimer: PJO & HOO no me pertenece, es como siempre de Rick Riordan, esto es un fic sin fines de lucro...
Notas de autor mas abajito... Disfruten!
Cautiva
Capítulo 4: Esperanza
"Basta con un diminuto rallo de sol matutino que alumbre tu celda, para sentir de nuevo la esperanza en tu corazón"
Imagínate que estás encerrado en una dura celda hecha completamente en hierro, hace bastante frio, tu cuerpo está cubierto de heridas que apenas estas empezando a cicatrizar y has pasado aproximadamente dos o tres días sin haber probado alimento.
Ahora imagina que ponen junto a ti un enorme plato abundante en comida que emana un olor delicioso, está caliente y completamente a tu disposición. Claro, el plato esta obviamente envenenado, pero eso no evita que este junto a ti presumiéndote su seguro sabor exquisito.
Esos malditos romanos sí que sabían cómo torturar.
Rachel agonizaba silenciosamente hecha un ovillo en una de las esquinas de su celda, varias lágrimas se deslizaban por sus pálidas mejillas y su estomago no cesaba de hacer ruidos y casi exigirle que tomara el platillo de en frente a pesar de que sabía que la mataría antes de que el primer bocado tocara su garganta. La pobre pelirroja necesitó de toda su fuerza de voluntad para no acercarse y engullir cada trocito de carne y pasta que se posaba sobre el plato.
Le costaba ver exactamente que contenía, su celda era muy pequeña y oscura, tenía una puerta con una pequeña rendija que apenas y dejaba pasar unos rastros de luz y una ventana tapada justo arriba de ella, sabía del veneno en la comida por el olor tan peculiar que nace del platillo, y que para ella era totalmente inconfundible.
Con la poca fuerza que tenía alzó sus manos y tentó lentamente su fuerte herida del hombro, justo donde le había atravesado la lanza, le punzaba el brazo dolorosamente y aunque ya no salía sangre, aun no estaba completamente cicatrizada y si no se atendía pronto fácilmente contraería una infección. Su cabeza, sus brazos y sus piernas también le dolían y pudo palpar una que otra herida reciente sobre su piel. Ella sabía que si no salía pronto, terminaría muerta antes de que los romanos llegaran a sacarle información. Como si tuviera información que darles.
No sabría decirles cuando fue que llegó alguien a su celda, Rachel perdió la noción del tiempo, ella sentía que horas pasaban, cuando tal vez y apenas habían pasado unos cuantos minutos. Rachel tenía los ojos cerrados por el cansancio y cuando escucho el pestillo de la puerta abrirse prefirió no inmutarse.
Para sorpresa de ella, la persona que se acerco a ella le toco la frente con la mano y le revisó sus heridas.
Le reconoció al instante, tanto por su voz como por sus característicos ojos azules y delirantes. Era Dakota, que la envolvió en una manta e intento despertarla.
-Chica… oye despierta chica.
Rachel abrió los ojos lentamente, no quería lastimar a sus ojos con el cambio drástico de luz que causaba la puerta abierta.
-Estoy despierta- dijo en un apenas audible murmuro.
-Por Júpiter, no te me vayas a morir- exclamó el en un tono de preocupación claro- ¿Por qué no has tocado tu plato?
Rachel pensó que era mejor no decirles nada, eso sería darles ventaja. Annabeth le dijo que jamás debía de dar datos extra en un caso como este –vayan a saber los dioses como supo que algo así pasaría, de alguna forma u otra lo presintió y eso que Rachel era la oráculo- pero simplemente no pudo, algo le decía que podía confiar en el chico y que si le decía la verdad no iba a matarla.
-Tiene ambrosía- dijo débilmente- yo no puedo comerla.
-¿No puedes? ¿Los griegos no comen ambrosía y néctar?
La pelirroja exhaló una risilla- claro que sí lo hacen, pero yo no soy una semidiosa griega.
-No te preocupes te traeré otro inmediatamente.
Dakota esbozó una enorme sonrisa y con el plato en manos salió de la habitación. Pasando unos cuantos minutos regreso con otro enorme plato y una enorme caja de primeros auxilios. Justo antes de entrar se detuvo unos segundos en la puerta, habló con los guardias que custodiaban la entrada e inmediatamente el pequeño foco de la celda se ilumino lo suficiente como para que Rachel pudiera ver claramente su entorno.
Rachel no pudo evitar sentirse un poco como animal cuando él le acercó el plato arrastrándolo por el suelo, como temeroso de que le pudiera morder, mas poco le importo en el momento en el que lo olio y no pudo detectar el olor a alimentos divinos. Era algo inevitable, pero en cuanto puso el primer bocado en su boca olvidó todos los modales que había aprendido a lo largo de su vida y devoró con los dedos cada pedazo de comida que había en el palto, debía admitir que los romanos cocinaban realmente delicioso y tenía un hambre tan endemoniada que si se hubiera visto comer se hubiera confundido con un perro del infierno pelirrojo.
Antes de darse cuenta el enorme plato estaba vacío y ella tenía toda la cara llena de salsa.
Dakota soltó una carcajada y le limpió la cara con una servilleta tal y como si fuera su hija. Aun sin decir palabra, el chico se acercó a ella y con el contenido de su caja de primeros auxilios le limpió su herida y poco a poco fue curándola.
-Lamento haber tardado tanto en curarte, no estaba en nuestros planes que tuviéramos que hacerlo, normalmente basta un plato como ese roseado en néctar pero no sabíamos que no podías comerla, así que deberemos curarte como a un mortal, eso es raro, sino eres semidiosa ¿Qué eres?- el joven alzó su cantimplora y bebió un largo sorbo de su contenido- no tienes que responder, yo solo estoy aquí para asegurarme de que estés bien.
El chico hablaba rápido, eso le agradó de alguna manera a la chica.
Cuando el vio terminada su labor, se sentó frente a ella y le observó su rostro que ligeramente había recuperado sus tonalidad.
-Tus pequitas son graciosas, apuesto a que si me dejas traer un plumón puedo dibujarte mis constelaciones favoritas- le dirigió una cálida sonrisa- mencionaste que no eras una semidiosa, ¿Qué eres entonces? ¿eres un alíen que quiso dominar el campamento griego pero que al llegar se enamoro locamente del líder del campamento y decidió quedarse olvidando por completo su plan de dominar el cuerpo de los humanos semidioses a base de control mental introduciendo pastillas extraterrestres dentro de las bebidas de sus compañeros?
Rachel se carcajeó ante esto, aliens, pastillas, plan de control mental y ella enamorándose de Dioniso eran cosas simplemente hilarantes y sin dejar de reírse negó con la cabeza.
-Soy el oráculo de Delfos, tengo visiones y dicto profecías, pero eso lo hace un espíritu que tengo dentro, yo solo soy la intérprete, por lo tanto sigo siendo mortal.
-Ya veo, por eso no puedes comer alimento divino. Pero… ¿Cómo supiste que lo que te traje tenía ambrosía?
-El tan peculiar olor que emanaba, aunque los mortales no podamos consumirla aun así podemos olerla.
-¿A qué te huele a la ambrosía? ¿Tiene un olor peculiar o te huele a algo especial como a nosotros?
Ella vaciló unos momentos antes de responder- me huele a Malvaviscos y salchichas asadas.
El joven se comenzó a reír- es un aroma peculiar-dijo entre sonrisas.
-Lo sé, pero como todos tiene una historia.
Dakota abrazó fuertemente sus piernas e hizo una cara igual a la de un crío a punto de escuchar un cuento.
-¿Sabes? Mis padres jamás quisieron ser padres, desde que era una niña ellos siempre estaban buscando de un lado a otro a una persona que me cuidara, porque ellos mismos odiaban tener que hacerlo, una niña interfería con sus planes de una gran empresa y tal, una de esas tantas niñeras fue mi tía Amber, era hermana de mi madre y siempre quiso tener hijos, pero nunca se le hizo, así que fue la primera en encargarse totalmente de mi. Y cuando mis padres salían en fechas importantes como en mi cumpleaños o en noche buena, mi tía siempre me llevaba a acampar para hacerme olvidar a mis padres.
La rubia pausó un segundo su historia, se enjuagó una lágrima y continuó.
-Siempre que salíamos a acampar, llevábamos relativamente poca comida, apenas un par de latas y uno que otro producto empaquetado, lo que realmente amábamos era ir a pescar o comer bayas del bosque. Pero recuerdo que algo que nunca faltaba en nuestro equipaje era una enorme bolsa de malvaviscos y un paquete de 6 libras de salchichas que asábamos en la noche junto a la fogata, siempre nos sentábamos juntas frente a la fogata a comer y contar historias, me platicaba de su infancia, de su trabajo. Ella me hizo quien soy ahora, me hizo artista, me enseñó a dibujar paisajes, personas y animales. A ella le debo el tener buenos recuerdos de mi infancia.
-Pero no esta tan mal- dijo el- al menos tuviste lindos recuerdos, tal vez no tengas los mejores padres, pero tienes a tu tía para acompañarte…
-Mi tía murió cuando tenía 10 años, tenía cáncer en la sangre, y a partir de entonces mis padres se preocuparon un poco mas por mí, sin embargo, sigo teniendo el olor a fogata muy impregnado en mis recuerdos- la pelirroja se tallo los ojos delicadamente y fingió una sonrisa- Cuéntame sobre ti- pidió- ¿a qué te sabe a ti el néctar?
-Créeme, el mío es peor que el tuyo- se rió un poco de sí mismo y continuó- a mí el néctar me sabe a vinagre.
-¿Vinagre? ¿Cómo te llegaste a encariñar con el vinagre?
-Soy hijo de Baco, ya sabes dios del vino y esas cosas…
-Ah, vale Dioniso- no pudo evitar reír- lo siento, Dioniso es nuestro director de campamento y me es extraño siquiera el pensar en que pudo llegar a tener hijos.
-Que suerte tienes- dijo con un toque de melancolía- daría mucho por estar con él aunque sea con su forma griega.
La pelirroja se sintió ligeramente culpable por haberlo mencionado y haberse atrevido a reír, aunque no era su intención.
-En fin, el punto es que soy su hijo y mi madre era dueña de un pequeño viñedo en Napa, ahí se enamoraron, después nací yo y mi madre jamás volvió a saber de él. Recuerdo que a veces me sentaba en su regazo, con una enorme copa de vino y me contaba historias sobre el viñedo, sobre ella y sobre mi padre, me fascinaba escucharlas y recuerdo que me paseaba por las barricas, era un olor ácido y penetrante, mi madre amaba ese olor. Y yo cuando quería sentirme niño grande le pedía vino, recuerdo que ella se reía y me servía en un vasito de plástico Kool aid de uva con un chorrito de vinagre para que me diera sabor a vino. Odiaba el sabor, pero me hacía sentir en casa, cerca de mi madre y de mi padre. Desde entonces ese sabor me acompaña siempre y cuando quiero recordar a mi madre, solo necesito oler un poco de vinagre y esos recuerdos vuelven a mi cabeza.
-¿Tu madre sigue con vida?
-Claro que sí, pero hace como 9 años que no la veo, desde que ingresé al campamento a los 8.
-Pero… ¿todavía tienes contacto con ella?
Dakota asintió con la cabeza y ambos quedaron en silencio un rato, ninguno quería preguntar nada más temiendo ofender al otro. Mas la pelirroja se sintió casi obligada a romper el silencio y liberarse de esa duda que no dejaba de rondarle la cabeza.
-¿Por qué me estas ayudando?- el ojiazul le miro expectante, como si no entendiera la pregunta y esperara que ella siguiera hablando- quiero decir, me trajiste una manta gruesa porque hacía frio, me curaste todas las heridas y en cuanto te lo pedí me trajiste un enorme plato de comida sin ambrosía, estás hablando conmigo y me platicaste una historia muy personal… ¿Por qué?
El chico asintió con la cabeza y le sonrió.
-Cuando tenía 8 años fue la primera vez que vi a mi padre, solo llegó un día a la casa y dijo: "ya es hora", al día siguiente desperté en un húmedo bosque junto a una manada de lobos, la más grande era la diosa Lupa, la que nos entrena y decide si somos aptos para el campamento. Si eres apto, sobrevives, si no, aprendes a cavar tu propia tumba. Pase 6 meses en entrenamiento, tuve que correr de depredadores, comer bayas y frutas que encontrara con suerte y a veces pescaba algo, sobreviví a enfermedades y aguas posiblemente sucias. Al llegar aquí fue un desastre, tenía heridas por montones, me costaba respirar y tenía un hambre endemoniada, y lo primero que hicieron al recibirme fue lanzarme una espada y una armadura y enviarme directo al campo de batalla.
-Dioses, eso es horrible- Rachel no pudo esconder el miedo en sus facciones.
-Tal vez, pero así es Roma, cuando te vi en la celda herida, hambrienta y cansada, no pude soportarlo, me recordaste a mi mismo en aquellos días y vine ayudarte, me gusta ayudar. Odio que los romanos tengamos que pasar por todo eso, los griegos no lo hacen, me dijeron que ellos tienen el pase al campamento por el simple hecho de ser semidioses, eso es asombroso, me gustaría poder cambiarlo, ya sabes utilizar su sistema y que ningún otro niño tenga que casi pasar por la muerte para poder ser entrenado y protegido- soltó una risilla nerviosa- además desde que mi mejor amiga dejó el campamento para irse a Nueva Roma, me he sentido muy solo, solo quería saber si podríamos ser amigos, si no te importa. ¿No hay resentimientos por haberte empalado el brazo con mi lanza, verdad?
-Claro que no Dakota.
-Grandioso…
La oráculo se paro como pudo, que aun no había recuperado fuerzas y sentó al lado del chico, le tomo una mano y la puso entre las suyas.
-Oye, no tengo idea de cómo se maneje Roma, y la verdad me importa un reverendo comino, pero te prometo que cuando todo esto termine, lograremos cambiar eso, solo debo de saber si puedo confiar en ti. ¿Puedo?
Dakota sonrió de oreja a oreja y le estrecho con firmeza sus manos.
-Por supuesto que sí.
Ambos no pudieron evitar sonreírse alegremente aunque sabían que su amistad estaba mal, después de todo se habían conocido y una parte de ellos volvió a creer la esperanza.
La esperanza que se les había sido arrebatada desde hace ya un tiempo.
Como pueden ver, en este capitulo no se supo nada de Reyna y Clarisse y su plan por rescatar a Rachel. Pero al menos el título de este fic por fín cobró sentido ya que ahora sí, Rachel es toda una cautiva del campamento jupiter, y adelanto del siguiente cap chan chan chaaaaaan D:! Ocatvian llega a la celda de Rachel... ¿Que le hara a la pequeña cautiva? ¿Llegará Dakota para rescatarla? ¿Chris será lo suficientemente fuerte para evitar que Clarisse mate a Reyna? ¿Algún día Apolo aprenderá a declamar? Todo eso y mas el proximo cap.
Para todos aquellos hermosos lectores que me siguen en Inmortal, solo me queda pedirles un poquitin de paciencia que tengo un ligero bloqueo, y que hasta que no recobre el sentido sobre que hacer con el tercer cap no voy a actualizar y me mantendré con Cautiva como prioridad.
Un besote sensualon sabor a taco, se despide...
Kany :3 *temporalmente Iparis*
