The legend of Korra no me pertenece, sólo tomé prestado.


Eres tú

"No es joven Baatar, es una niña"

"Tiene 23 años"

"Y yo 31, no entiendo y no sé por qué tendría que seguirte explicando"

Un silencio nos envolvió. La cafetería se quedaba más y más vacía con el pasar de los minutos, eran quizá las 20:00 horas, en mis manos la taza de café se iba haciendo más y más amarga.

"No te lo había dicho pero, ella habló conmigo el día del cumpleaños de Opal, no sabía quien era yo y la forma de la que habló de ti, me hizo sentir culpable cuando descubrí que se trataba de ti. Aún no llegabas y ella había llegado temprano para verte"

Pretender que no me interesaban sus palabras no funcionaba con él, y siguió hablando.

"Lo que hicimos sabes bien que fue por costumbre, ya no nos amamos"

"No es sólo eso" - Miré alrededor, sentía todo en mí, todo sobre mi, las manos calientes, las pestañas pesadas -

"No sé que pretendes pero si es quedar "bien" con la gente que no te conoce jamás lo lograrás, parece como si te obligaras a buscar pretextos para no estar con ella; primero por habernos acostado sin amarnos y después por lo de la edad; la amas y te aterra porque nunca te habías enamorado"

"Cada beso y cada mirada, me recuerdan que no soy suficiente para ella Baatar" - Ni siquiera lo estaba mirando, tenía miedo de mi reflejo en sus anteojos -

"Dices tener 31 años, actúa como tal y habla con ella" - Él se puso de pie y dejó un par de billetes sobre la mesa -"Si pudiera me disculparía con ella por dejar haberme llevado con este juego tuyo para alejarla. Cuídate Kuvira".

Pensé que sería otra noche vacía, como las que pasaba sin ella a mi lado, sabiendo que Korra podría estarme esperando, porque dijo que lo haría, ¿y si no es así?.

Mis pasos me llevaron a otras calles, a escaleras que no conocía, a una puerta que me quemaba la garganta que volvía cenizas mis dedos al tocarla. De esa puerta, una mujer que no era Korra abrió la puerta unos ojos verdes me miraron, unas mejillas rosas la delataron; me disculpé por la intromisión y di la vuelta pero una voz dijo mi nombre.

"Debes ser Kuvira" - Un hombre de tez morena repetía mientras abrazaba a la de ojos verdes - "Estoy seguraaa que con esa cara seria eres quien ha enamorado a nuestra Korra; somos Wu y Asami, las mejores amigas de Korra, ¿gustas pasar?, ella no tarda en llegar"

"Me tengo que ir, lo siento" - Una reverencia fue lo que se me ocurrió y antes de marcharme ... -

"Ella te espera aún, seguirá esperando"

"Buenas noches"

Camine al final de la calle, en donde tendría que esperar a que pasara la lluvia. Si pudiera llorar mis lagrimas pasarían desapercibidas pero el coraje que sentiría me dejaría un sabor todavía más amargo. A lo lejos escuché pasos apresurados sin dirección y después una figura que mis manos habían memorizado se acercaba. Se sentó a mi lado en silencio, temblando.

"Siempre me gustó la lluvia que cae por la noche, la que es serena con olor a tierra"

No podía escuchar mas que el latido de mi corazón, retumbaba en mis oídos, creí que estaba segura.

"Lo siento, no puedo" - Sentencié. Debí mirar su cara, ver la desilusión en sus ojos, el daño que le causaba para recordar en días venideros y no olvidar que no era para mi, ella se aferró a la banca de metal que compartía sólo alcancé a ver su manos y me fui.

Ella no me ha buscado; me he ganado el odio de Opal quien nos presentó hace varios meses. Aquella vez en la cafetería fue la última ocasión que vi a Baatar y estoy segura de no querer saber más de él. En el gimnasio los chicos hablan de ella, los anuncios de sus varias peleas ganadas inundan la ciudad y mes a mes compite con alguien mucho más fuerte. Una lesión en el brazo la llevó al hospital en donde supe que era cercana a Kya, aunque ella es encargada de pediatría se tomó el tiempo para tratar a Korra.

La curiosidad no me dejó en paz, hasta que disimuladamente me acerqué a donde estaban, era día de consultas y tenía bastante tiempo libre; la encontré de pie, despidiéndose de la doctora. Baatar tenía tanta razón, jamás me había enamorado, jamás había sentido lo que todavía siento por ella; Korra pasó a mi lado sin inmutarse y con ella se fue todo el aire de la habitación. La seguí con la mirada mientras se alejaba más y más, nunca volteó. Kya me miraba con curiosidad.

"¿Conoces a Korra?"

"Sí" - Le aseguré -

Espera por mi Korra, espérame otra vez.


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Hola a todos! - Korvira al fin. Espero les haya gustado y espero sus reviews.

Saludos!