Nuevos desafíos

Capítulo 4

"El encuentro"

Umi y Fuu buscaban a Hikaru entre la gente que se resguardaba en el Caldero Chorreante. Las personas platicaban agitadamente y todavía seguían asustadas. La única ventaja de todo el asunto era que por fin sabían qué demonios estaba pasando. Al parecer unos magos oscuros mejor conocidos como mortífagos, estaban haciendo disturbios en el Callejón y los Aurors (los encargados de atrapar magos oscuros) iba a poner orden.

¿Has visto a Hikaru?- Le preguntó Umi a Tonks antes de que ésta última saliera a ayudar a sus compañeros Aurors.

¡Para nada!- Respondió Tonks- Tal vez esté entre toda esta gente, no te preocupes, debe estar bien.-

Hikaru, sintió que unas manos invisibles la levantaban para hacerla chocar contra las paredes de los edificios y después de un rato dejarla caer de cara fuertemente contra el suelo. Al sentir el sabor de la sangre que le manaba de la nariz, la joven supo que esto distaba mucho de ser un juego, y que su vida estaba en peligro. Pero el hombre que la atacaba parecía tomarlo todo como una especie de diversión macabra. Después de eso, el tipo se acercó mientras reía de manera maliciosa.

¿Eso te dolió, pequeña escoria, sangre sucia?- preguntó burlonamente- ¡Pero si apenas comenzamos!-

El mortífago se le acercó cada vez más muy lentamente. La chica no podía usar su varita ya que ésta estaba tirada a unos metros de distancia. Sólo tenía una alternativa, pero no estaba segura de que funcionara. El hombre estaba a escasos dos metros de distancia, y le apuntaba su varita mágica amenazadoramente al pecho. Tenía que actuar rápido, y sin pensarlo mucho, gritó:

¡Relámpago rojo!-

Milagrosamente, fue capaz de expulsar unos relámpagos que el mortífago intentó esquivar sin mucho éxito, ya que le destrozaron la mitad de la máscara que llevaba puesta, dejando entrever unos ojos azules más fríos que el Ártico, parte del rostro chamuscado y una boca contraída por la furia. La muchacha se dio cuenta de que sólo había empeorado las cosas.

¡Estúpida!- dijo el hombre colérico apuntándole con su varita- ¡Cruccio!-

Otro mortífago corría por el Callejón tratando de escapar de sus perseguidores evadiendo hábilmente los hechizos que le lanzaban. Detrás de él había tres Aurors dispuestos a atraparlo. Siguió corriendo hasta que un callejón sin salida detuvo sus pasos. Pudo escuchar cómo se acercaban sus perseguidores rápidamente. No tenía salida.

¡Atúrdelo!- alguien gritó

¡Desmaius!- exclamó una joven lanzando el hechizo, pero éste no sirvió de nada, ya que el fugitivo había desaparecido.

¡Escapó!- gruñó Moody. Sus otros dos compañeros, Tonks y Kingsley tampoco estaban muy contentos. Ellos y otros Aurors habían estado tratando de capturar mortífagos durante los últimos veinte minutos sin mucho éxito. Los magos oscuros eran escurridizos y desaparecían en cuanto se veían acorralados.

No te preocupes; pronto los atraparemos.- le dijo Kingsley a Moody con su tranquilidad característica. De pronto un grito desgarrador rompió el silencio.

Debe ser obra de uno de ellos. ¡Vamos!- ordenó Moody.

¡AAAAARGH!- Gritó Hikaru sintiendo un enorme dolor. El hechizo que su agresor le estaba haciendo era más cruel de lo que había pensado.

Siguió gritando con todas sus fuerzas mientras sentía que era atravesada por miles de cuchillos que estaban en todo su cuerpo; ese hechizo era el dolor puro.

"¡Que pare¡Por favor, quiero que pare!" pensó la muchacha sintiendo que ya no iba a poder más.

Al fin el martirio terminó, pero ella no lo notó mucho ya que seguía adolorida. El hombre se le acercó lentamente y se rió al verla así: todavía retorciéndose del dolor y con lágrimas en los ojos.

No te preocupes, acabaré de una vez con tu sufrimiento.- dijo el malvado apuntándole con su varita.- En fin y al cabo no creo que a alguien le importe que haya una menos como tú en el mundo.-

El mortífago se detuvo para ver el efecto de sus palabras.

Estaba lloviendo más que nunca, pero ni todas las gotas que caían podían compararse con el torrente de pensamientos y recuerdos que pasaron por la mente de Hikaru en ese momento. había gente a la que le importaba si ella llegaba a morir. No sólo a Umi y a Fuu, sino también a sus hermanos, y sobre todo, a Lantis. Tenía que hacer algo. Debía luchar.

Acabaremos con esto de una vez.- amenazó el tipo- ¡Avada...

¡Expelliarmus!-

Antes de que la guerrera supiera que pasaba, la varita del mortífago salió de su mano y cayó a unos metros lejos del alcance de ambos. La chica se sentó para poder ver mejor y ahí descubrió a quien le había rescatado.

Al principio creyó que era otro mortífago, ya que la persona parecía ir toda vestida de negro, pero conforme ésta se iba acercando pudo distinguir mejor. Se trataba de una chica de estatura mas o menos alta. Su cabello era color morado claro, largo y muy lacio. Sus ojos eran de un color violeta más oscuro que su cabello y tenían un brillo extraño; entre malvado, frío y melancólico. Llevaba un curioso sombrero negro (Mizaki¡Como el de Eriol-chan! ) que estaba ladeado a la izquierda de tal manera que el sombrero y parte de su copete tapaban su ojo izquierdo. Tenía una capa negra cuyo fondo era morado que estaba sujetada por un prendedor negro en forma de "X", en la parte de atrás de la capa estaba ese mismo signo pero en morado. Bajo la capa, había una túnica negra de bordes morados y sus zapatos eran estilo árabe, cuyas puntas estaban levantadas hacia arriba y estaban adornados con una gema púrpura cada uno. En su mano derecha sostenía un báculo negro como de su tamaño, éste remataba con un círculo con el símbolo extraño dentro. A Hikaru le dio la impresión de que esa vestimenta era digna de magos muy poderosos e importantes; como Cleff.

¿Con que a eso viniste?- preguntó la chica misteriosa en un tono molesto. Hikaru podía jurar que el mortífago había temblado al oírla. -¡Lárgate!- ordenó más enojada que nunca.

La pelirroja no podía creer lo que veían sus ojos, el mago oscuro hizo una mueca de desagrado, e inmediatamente después desapareció.

La muchacha de ojos violetas se le acercó y bruscamente le tendió la mano.

¡Mocosa tonta!- le espetó la extraña- ¿Creíste que podías con los magos oscuros?-

Hikaru no contestó, ella se habría conformado con un "¿Estás bien?" de parte de la recién llegada.

La otra, por su parte, sacó de su bolsillo una varita mágica.

¿Es tuya?- inquirió en el mismo tono rudo de siempre.

Eh… sí- respondió Hikaru todavía consternada por todo lo sucedido.

Por otro lado.- continuó la joven – No estuvo nada mal el hechizo aturdidor que le aplicaste a ese otro idiota, sólo te faltó amordazarlo, pero ya me encargué de eso.

Gra..gracias- titubeó la pelirroja.

Toma esto, lo necesitarás en otra ocasión-

Hikaru obedeció al instante y tomó lo que la otra le ofrecía; se trataba de su varita mágica, la capa negra de la desconocida y un collar con una cruz negra.

Debes ir a descansar.-

Si claro, tienes razón.- contestó la guerrera de fuego más intimidada que nunca. Trató de caminar hacia el Caldero Chorreante, pero la joven la detuvo.

¡Espera! Te dije que necesitabas descansar pero eso lo harás aquí.-

¿A qué te refieres?- Hikaru comenzaba a asustarse.

La niña de ojos violeta sonrió cínicamente, le apuntó con su cetro y le dijo:

Antes de despedirnos, te advierto que no debes de contarle esto a nadie, mocosa. Terminaremos con esto, necesito recuperar aunque sea un mínimo de la dignidad que perdí al salvarte, así que, adiós. ¡Desmaius!-

Hikaru no pudo reaccionar, el hechizo le pegó de golpe en el pecho, el último pensamiento que tuvo antes de que las penumbras la envolvieran, fue que tenía la certeza de que le iba a ser muy difícil llevar una vida tranquila.

Continuará...