Hoooolaa! Reportándome a mi servicio (¿ xD Soy Lola, y vengo con una adaptación de una maravillosa historia que leí hace poco :)

Aclaración: Esta historia NO me pertenece, le pertenece a Ms. Dragneel Li (Antes Lady Cere :3)

Esta es solo una ADAPTACIÓN


Summary:

No te llevas bien con el chico malo del instituto, lo aborreces por los tontos y estúpidos apodos con los cuales te llama. Él te odia y te lo ha demostrado y ha dicho más de varias veces, pero que hacer cuando luego de una fiesta despiertas con él a tu lado y como si fuera poco te enteras que esa noche tuvo consecuencias. Tu familia te bota de tu casa y tienes que dejar tu vida e irte a vivir con esa persona que tanto te desprecia. ¿Podrás cambiarle la vida y vivir en paz mientras deciden que hacer con sus vidas?...¿Es un amor difícil o es él difícil de amar?


Difícil de Amar

Capitulo 4:Sexo, Mareos y Vómitos


–¡Sal del maldito baño!– el grito del peli morado se dejó es cuchar por toda la habitación.

No era para menos, esa niñata tenía hora y media encerrada bañándose. Maldiciendo por lo bajo decidió entrar, todo el baño estaba cubierto de vapor. Estaba tan concentrada y relajada debajo del chorro de agua que no notó cuando el peli morado entró al baño y mucho menos cuando este entró a la regadera. Una sonrisa maliciosa se posó en sus labios cuando la miró debajo del chorro de agua, de manera caliente observó todo su cuerpo húmedo.

–Niñata estúpida– bramó.

Al escuchar la voz de Paul abrió los ojos con sorpresa, giró sobre sus talones y ahí lo vio.

–¿...Qu...qué haces...aquí...?– trató de taparse al ver la mirada masculina sobre su cuerpo.

–¿Por qué coño tardas tanto?– le preguntó con enojo.

–Me estaba lavando el pelo– con una mano se tapaba los pechos mientras que con la otra su parte intima.

–La próxima vez te duchas en el baño de la sala–

El chorro de agua caía entre ambos cuerpos.

–Podrías salir para continuar con mi ducha– le dijo.

–No me da la gana– su mirada se deslizó desde sus húmedos cabellos hasta sus pequeños pies.

–No me mires así– se sonrojó.

–¿Cómo quieres que te mire?– ninguno de los dos movía ni un músculo.

–Cierra los ojos– le pidió ella.

–No– dijo.

–Quiero salir–

–Zorrita– sonrió mientras se le acercaba.

–No me llames así, mi nombre es D-A-W-N – trató de retroceder pero al hacerlo resbaló.

Él la tomó con rapidez de la cintura.

–Estúpida– le dijo.

Ambos quedaron debajo del chorro de agua, lo miró a los ojos y su respiración se detuvo al ver lo cerca que estaban, se mordió el labio inferior.

–La próxima vez dejo que te caígas– llevó unas de sus manos a la húmeda cabellera femenina.

–Déjame– le pidió. –¡Me estás lastimando bruto!– se quejó.

Le jaló el cabello hacia atrás con brusquedad. Estaba con la cabeza inclinada hacia atrás y la espalda arqueada.

–Quédate quieta zorrita– le dijo.

–¿Qué pretendes?– le preguntó cuando lo vio sonreír.

–Todavía no te perdono que no quieras abortar–

–¿Qué me harás?– cuando sintió su boca sobre la piel de su cuello su cuerpo se calentó de manera inconsciente.

–Te enseñaré que con Paul Shinji nadie se mete– le mordió el cuello hasta que ella gritó de dolor.

–¡Déjame!– trataba inútilmente separarse de él. –Mise...– las palabras quedaron en su garganta, él la había besado.

La apretó contra su cuerpo mientras la besaba, un jadeo se le escapó de los labios cuando sintió su erección contra su vientre. Se odiaba, se odiaba a si misma por permitir que él la besara, que la tocara como en esos momentos estaba haciendo. Con unas de sus piernas le pego en su bajo vientre haciendo que automáticamente se separara de ella.

–N...no...me...me vuelvas a tocar– su respiración era agitada.

–Maldita– se quejó. –Cuando te ponga las manos encima te arrepentirás estúpida– le advirtió.

Aprovechó que él estaba muy concentrado en su dolor y salió de la regadera, ni se molestó en tomar su toalla, solo quería alejarse de él, pero apenas trataba de caminar hacia la puerta cuando él ya estaba tras ella apretándola contra su cuerpo.

–Su...suéltame– se estremeció cuando él deslizó unas de sus manos hasta su parte intima.

–¿Qué te suelte?– mordisqueó el lóbulo de su oreja. –Estás toda empapada–

–No...no..quiero– se mordió el labio inferior cuando él separó sus pliegues y la acarició.

–¿Por qué te mojas entonces?– ella lo calentaba, joder que lo calentaba.

–N...no...sé...– lagrimas se acumularon en sus ojos.

Apartó las manos de su cuerpo y la hizo quedar frente a él. Al ver como ella estaba a punto de llorar se sintió extraño.

–Me calientas fastidiosa– le confesó.

La besó con lentitud pero cuando ella trató de separarse la tomó de la cintura.

–Voy a follarte– le advirtió.

De sus mejillas deslizó los labios hasta su cuello.

–No q...quiero– un jadeó se le escapó cuando él atrapó un erguido pezón entre sus labios.

–Me importa muy poco– chupó y succionó el pequeño montículo.

Lagrimas se deslizaron por sus mejillas, él estaba haciendo con ella lo que le daba la gana. Mientras se deleitaba con sus pechos una mano recorría su vientre.

Gimió y jadeó cuando él la tuvo acostada en el piso del baño y con el rostro entremedio de sus piernas. La acariciaba con la lengua probándola, volviéndola loca. La tomó firmemente de las caderas y presionó su lengua contra su pequeño botón, mordisqueó con lentitud y succionó.

–...A...ahh...n...no...– sentía como con cada caricia de su lengua se incrementaba más su placer. Jadeó en protesta cuando el peli morado se separó de su palpitante y sensible sexo.

–Pervertida– dijo antes de besarla, la hizo probarse a sí misma, sus manos estaban por todos lados, la estaban volviendo loca.

Todo el cuerpo le temblaba de placer. Cuando él se puso de pie contempló su enorme erección. ¡Oh mierda!, nunca lo había notado, él tenía mucho potencial. ¡Era enorme!

–Abre la boca– le ordenó.

–N...no– que se supone que él pretendía que ella hiciera.

–Abre la puta boca si no quieres que te obligue– le dijo con voz ronca, nuevamente tuvo miedo de él.

Ella así lo hizo, separó los labios mientras apretaba los ojos. Su corazón se aceleró cuando sintió un extraño sabor en los labios, sentía como él frotaba su erección contra sus labios y luego introducía la punta en su boca.

–Chúpamela– le pidió. La tomó del cabello cuando vio que no está dispuesta a hacerlo. –No tengas miedo– cuando ella abrió los ojos y lo miró sintió culpa, culpa por lo que le estaba haciendo. –Usa la lengua–

Ella así lo hizo, frotó su lengua contra la punta de su erección y lo escuchó gruñir, chupó todo lo que su boca le permitía. Sentía su entrepierna muy húmeda, esto la estaba calentando, la calentaba sobre manera.

–A...a...así fastidiosa– la tomó del pelo y guió sus movimientos. Ella lo estaba llevando a la locura y era consciente de aquello.

Le follo la boca con movimientos lentos.

–Voy a...a correr...me– cuando ella trató de apartarse no se lo permitió. –Trágatelo todo– pero ella protestó y como pudo se separó, no lo suficiente porque su semilla le bañó los pechos. Lo sintió caliente sobre su piel, su respiración era entrecortada al igual que la de él. Le sonrió cuando ella lo miró horrorizada, la tomó en brazos y caminó con ella hasta entrar a la regadera, la depositó bajo el chorro de agua y le enjuagó el cuerpo.

–Inclínate hacia la pared y apoya las manos en ella– le pidió.

–¿Por...por qué...me...me haces...esto?– preguntó en un hilo de voz.

–Solo haz lo que te digo– ella se veía tan vulnerable y la culpa nuevamente se apoderó de él. –Prometo que lo disfrutarás– lo miró un momento para luego hacer lo pedido por él. –Estás tan húmeda y deliciosa– acarició su sexo.

Sus caderas se movieron al encuentro de los dedos masculinos. Sonrió al ver el estremecimiento del cuerpo de la oji zafiro, ella respondía tan fácil a sus caricias.

–Tienes el trasero más perfecto que haya visto– no era consciente de sus palabras.

La peli azul se sonrojó.

–...Ahhhhh...– jadeó cuando su mano libre cayó pesadamente sobre su trasero.

–Pequeña y caliente– nuevamente golpeó su trasero.

–...N...no...– su mano acariciaba expertamente su intimidad mientras su otra mano golpeaba su trasero. –P...por...favor...– su cuerpo se tensó cuando él deslizó un dedo de su parte intima hasta su entrada posterior. –N...no...eso...no–

–Shhh...–susurró, acercó su palpitante erección hasta su pequeña entrada.

–No...– le dijo cuando lo sintió en esa parte de su cuerpo.

Empujó con lentitud, tomándose su tiempo.

–Es...estás...ta...tan hermosa– jadeó.

–...D...ue...Due...le...– un jadeo de dolor se escapó de sus labios.

Estaba haciendo un esfuerzo sobre humano para no tomarla de manera dura.

–Tranqui...la– la punta de su miembro casi estaba dentro, separándola.

El grito de dolor de la peli azul cuando la punta de su erección estuvo dentro de ella lo hizo gruñir. ¡Oh mierda ella era condenadamente apretada!

–Due...duele– gimió de dolor.

–Shhh– susurró. –Pasará– estaba maravillado, la manera que el cuerpo de ella lo tomaba lo dejaba sin aliento.

–Q...q...que...ma– lagrimas empezaron a deslizarse por sus mejillas cuando el dolor de la suave penetración recorrió su cuerpo.

–"Está llorando"– le decía su subconsciente. –"La estás lastimando cabrón"–quiso detenerse pero cuando ella intentó apartarse y movió involuntariamente el trasero supo que estaba perdido. –Perdóname fastidiosa– penetró su cuerpo de una rápida embestida

El grito de dolor de la oji zafiro retumbó en sus oídos. La manera en que ella se apretaba a su alrededor lo hacía jadear, nunca antes una mujer lo había tomado tan bien, ni en su sexo ni en su trasero, pero ella era diferente la manera en que lo tomaba era deliciosamente caliente y diferente. Escuchaba sus sollozos, se sentía extraño.

Empezó un lento y placentero vaivén arrancándole suaves y pequeños gemidos.

–Es...est...tas...tan apretada– gruñó.

Sus embestidas se hicieron más rápidas, más profundas y ella solo podía gemir.

–Di...di...mi nombre– le pidió entre jadeos.

Con cada embestida se sentía desfallecer.

–P...Pa...Paul– le costaba respirar.

–Gri...gritalo...– sentía su cuerpo estremecer con cada embestida.

–...Pa...Paul...– solo un pequeño empuje más y el orgasmo la azotaría.

Ella estaba tan cerca, la manera en que lo apretaba y gemía se lo decía. Se deslizó fuera de su pequeño y apretado canal y la penetró por su húmeda cavidad.

–Co...corre...te...nena–

–Pa...Paul...– chilló su nombre cuando el orgasmo la hizo estremecer.

De lo más hondo de su pecho dejó escapar un gruñido, la manera en que ella había chillado su nombre causó que la penetrara de manera más profunda, derramándose en su interior. Ella jadeaba, se estremecía por los espasmo del orgasmo y él no podía sentirse más orgulloso. Con la lengua lamió el agua que se escurría por la espalda de la peli azul, la sonrisa que adornaba su rostro era maliciosa. Cuando sus brazos no la pudieron sostener más simplemente se dejó caer.

Al ver como la oji zafiro dejaba de sostenerse de la pared la sostuvo firmemente contra él. Cuando su erección abandonó su cuerpo ella jadeó por la perdida. Ninguno de los dos dijo nada, él porque no tenía que decir y ella porque todavía no recobraba el habla.


Luego de haberse duchado como quien dice se había puesto ropa y salido de la habitación, el castaño le había indicado donde era la alacena y había hecho algo para comer.

–No sabía que sabías cocinar– le dijo Green al llevarse el tenedor a la boca.

–Me enseñó papá–

–Prueba esto Paul– le dijo a su amigo el cual en esos momentos se acercaba. –DeeDee cocina delicioso–

–N...no es para tanto– se sonrojó ante la atenta mirada de Paul.

–Es bueno saber que para algo sirve– se sentó y miró su plato. –¿Qué se supone que sea esto?– le preguntó mirando la comida.

–Es una receta latina– se apresuró a decir. –Zorrucho de maíz con queso y carne dentro–

–¿No comerás?– le preguntó ya que ella no estaba sentada ni había un plato.

Alzaron una ceja cuando vieron lo pálida que se había puesto.

–¿Estás bien?– le preguntó el castaño al hacerla sentar.

–S...si– una punzada de dolor le recorrió el cuerpo. El trasero le dolía. –Solo fue un mareo–

–Necesitas comer– tomó el tenedor con el que minutos atrás estuvo comiendo y llevó una pequeña porción de comida hasta los labios de la oji zafiro.

–No...no es necesario– se sonrojó ante ese gesto.

–Claro que si– le dijo. –Estás embarazada y quien sabe desde cuando no comes, abre la boca– le pidió.

Desvió la mirada hasta el peli morado el cual los miraba a ambos sin interés. Comió del tenedor del castaño.

–Parece que hoy estás muy bien– le dijo Paul a Green al este darle de comer a la peli azul.

–Si– sus ojos no se apartaban de la boca de Dawn. –¿Sabes cuánto tienes exactamente?– le preguntó cuando hubieron terminado de comer.

–¿Ah?– preguntó sin entender.

–Tu embarazo–

–Como un mes o menos– dijo luego de pensarlo.

–¿Estás feliz?– tenía curiosidad.

–No sé– ambos estaban en la sala, ella sentada en el piso mientras que en la mesita tenía los libros y cuadernos del instituto y él en unos de los muebles viendo el televisor.

Alzó una ceja cuando la vio ponerse de pie con rapidez y correr hacia la habitación del peli morado. Apartó la mirada del televisor cuando la vio entrar a su recamara con las manos en la boca y correr hacia el baño, escuchó extraños ruidos.

–Niñata estúpida– se puso de pie y fue hasta el baño.

La divisó con el cuerpo inclinado hacia el retrete luego de buscarla con la mirada, agradecía que el retrete quedaba muy apartado de la regadera o de la tina. La vio erguirse nuevamente y tuvo que actuar rápido cuando vio que luego de ponerse de pie ella se desplomaba. El olor a vomito le causó nauseas, la tomó en brazos y la llevó a la habitación donde la dejó sobre la cama.

Volvió al baño y buscó alcohol, cuando estuvo en la recamara se lo dio a oler, observó como ella volvía a recobrar el conocimiento.

–¿Qué me pasó?– se sentó en la cama y cuando intentó ponerse de pie sintió un mareo y tuvo que sentarse nuevamente.

–Estás agotada– dijo. –Los efectos del embarazo– la vio parpadear.

–¿Por qué no quieres al bebé?– se atrevió a preguntarle.

–Porque no quiero ser padre, no se merece una madre como tú y no te quiero, me fastidias– dijo aborrecido.

–Yo tampoco te quiero– recostó la cabeza sobre la almohada.

–Es bueno saberlo– sonrió.

–Te odio Paul, que nunca se te olvide, por tu culpa es mi desgracia– observó hasta unas de las paredes. Sus ojos se empezaron a cerrar, estaba agotada, necesitaba descansar.

–Es bueno saber que no te puedes enamorar de mi– dijo cuando ella se hubo dormido. –Yo no merezco a alguien tan tonta y estúpida como tú y tú no mereces a alguien como yo– le echó el cabello hacia atrás mientras sonreía. –Estúpida y caliente– susurró.

No se molestó en arroparla, a él que le importaba si le daba frió por el aire acondicionado o no, solo se limitó a salir de la habitación.

–¿No la llevaras con un doctor por lo del embarazo?– le preguntó el castaño.

–Que se esté quedando aquí no quiere decir que me haré cargo de ella o de su hijo–

–También es tu hijo Paul–

–¡Y eso que me importa joder!– le gritó.

–¡Entonces deja de follártela!– también le gritó.

–¿Qué, ahora andas espiando si me la follo o no?– le preguntó con enojo.

–Si cerraras la maldita puerta no hubiera escuchado como ella gemía tu nombre–

–Metete en tus asuntos– le dijo.

–Solo la vas a lastimar– dijo. –Ella se está enamorando de ti–

Lo dicho por el castaño le cayó como un balde de agua fría.

–Oblígala a abortar y aléjala de ti– le dijo. –Pero joder que tienes que hacer algo rápido–

Estaba muy sorprendido por lo que le dijo su amigo.

–Lo notaste– le dijo al ver que él se había quedado en silencio.

–No, ella me odia y así tiene que ser, por su bien y por el mío–

–Estás jugando un juego muy peligroso– dijo. –Ella...no se merece esto– dijo luego de una pausa.

–¿Y todo esto a qué viene?– le preguntó.

–Es una buena chica– le dijo.

–Te gusta, la muy tonta te gusta– el castaño no se molestó en responder. –Que te quede algo muy en claro– le dijo. –Que me la haya follado no significa nada, así mismo como lo hice yo pudo hacerlo cualquier otro–

–Eres el único que ella dejaría que la tocara– desvió la mirada. –Anoche cuando traté de tocarla su cuerpo me rechazó–

–No me interesa hasta donde quieres llegar con todo esto– dijo. –Si lo que te molesta es eso te la regalo, puedes hacer con ella lo que se te venga en gana– no soportaba en esos momentos a su amigo. –Tienes mi permiso para follarla todas las veces que desees–

El castaño quedó en silencio al ver como luego del peli morado decir aquello se marchaba. Suspiró con molestia estaba celoso, maldición que lo estaba. Esto era un juego muy peligroso para los tres porque a pesar de todo los tres estaban envueltos y de seguro la que saldría perdiendo sería la peli azul. Cuando en la mañana fue a la habitación del peli morado no dudó en entrar al ver la puerta entreabierta, buscó a la oji zafiro y no la había visto por ningún lado y por un momento había pensado que se hubo marchado pero cuando iba a salir había escuchado unos gemidos provenientes del baño, y lo comprendió todo. Maldijo por lo bajo, definitivamente el sábado por la mañana no fue el mejor día para él.

Continuara


Por cierto, se que a May le dice mucho eso de zafiro por Saphire, pero cuando digo 'oji zafiro' me refiero a Dawn, porque…bueno, ella también tiene los ojos azules! xD

Repito: Esta historia NO es mía, le pertenece a Ms. Dragneel Li (Antes Lady Cere)

Nos vemos en el siguiente cap de la adaptación, gracias por leer!