Con un ágil movimiento de su muñeca, lanzo la docena de kunais y shurikens, su par de ojos color jade con tranquilidad observaron la dirección tomada por los objetos.

No le impresiono el resultado.

La suave brizna la había empapado por completo y con suavidad temblaba.

—Hija.

La preocupada voz de su madre le gritaba pidiéndole que entrara a casa.

Era muy tarde.

Sintiendo como sus músculos se tensaban por el frio y el agotamiento, lentamente comenzó a levantar sus armas, obedeciendo la orden de su madre.

—Sakura, es demasiado tarde como para que continúes entrenando, solo mírate, estas empapada, ¡vas a enfermar!

Replico la mujer tomando una suave toalla blanca, con la que con cuidado comenzó a secar a su hija.

Sus ojos verdes no tardaron en cruzase con los de su madre y con rapidez arrugo el ceño.

—Madre, no debes preocuparte. —Respondió tranquilamente. — Estoy preparándome para lo que implica ser ninja, habrá misiones en las que estaré en el exterior y…

Su madre negó con los labios fruncidos, mientras secaba con sumo cuidado el largo y rosado cabello de su hija.

—No debí permitir a tu padre que te dejara entrar a la academia, eres tan solo una niña, no estas hecha para vivir una vida así de hostil.

Sakura palideció y no tardo en refutar.

—No madre, soy apta para entrar al programa de ninjas, el hokage y el consejo también son conscientes de ello, pero solo mamá es la única que no cree en mí.

Mebuki con cuidado tomo de las mejillas a su hija y con suavidad las beso.

—Eres suficientemente lista e inteligente como para entender todo lo que pasa en el mundo, por ello escucha con atención y no seas impulsiva. Los fundadores de nuestra aldea pertenecen a los mas fuertes clanes de ninjas, tras los años, el poder y las dificultades de las guerras han caído en sus hombros, solo por una razón. Solo ellos pueden enfrentar a las demás aldeas, todos en este mundo nacimos para algo cariño, algunos deben ser ninjas, por que en su sangre esta el linaje y el poder, mientras que otros debemos como nosotros, debemos cuidar y encargarnos de aquellos aspectos que parecerán insignificantes a llevarse el honor y la gloria por una guerra, pero sin esas personas la aldea no funcionaría como lo hace.

El rostro de la niña rápidamente se frunció por la molestia.

—Es injusto, siempre me dices que haga siempre lo que me apasione y que luche por mis sueños, pero ahora, solo esperas que continúe con las viejas tradiciones de la aldea. ¿Por qué nosotros no podemos defendernos a nosotros mismos? A los clanes no les agradamos por ser miserables, solo por el hokage se aguantan, mamá no podemos dejar que ellos continúen tratándonos como hasta ahora, no somos tan inútiles como ellos creen en estas semanas he superado con creces a mis compañeros de clase.

Mebuki, con tristeza sonrió.

—Cariño, se de lo que eres capaz, pero como superaras linajes de sangre, mientras tu te escondes, los Hyuuga te verán con sus ojos tan especiales, mientras pienses en golpear, un Uchiha lograra predecir tus movimientos, cuando trates de ocultar algo, los Yamanaka verán en ti sin tu consentimiento.

El ceño de la pelirroja suavemente se relajó e inevitablemente las lagrimas cayeron del par de ojos jade.

—No es justo. —Dijo entre sollozos.

Su madre solo pudo abrazarla quedarse en silencio, había cosas que simplemente no podían cambiar.

La vieja radio de su madre, suavemente resonaba con las noticias mas importantes, haciendo bulla contra el inmenso silencio de las calles, la lluvia y los leves sollozos de la menor.

—En otras noticias el tercero, gracias a los ancianos consiguieron realizar la audiencia con los líderes del clan Uchiha, se tratará hacer un acuerdo para evitar el enfrentamiento militar.

La voz de la mujer que daba el reportaje resonó llamando la atención de las dos mujeres.

—El líder del clan Uchiha, Fugaku, se encuentra en disposición de negociar, por ende, podemos esperar mejores soluciones y evitar la división del clan.

Sakura no pudo evitar lanzar un suspiro contra el hombro de su madre.

—A eso me refiero hija, no quiero que te pase algo, eres mi única hija, no quiero perderte.

La puerta suavemente crujió anunciando la llegada del padre de Sakura.

Los pasos no tardaron en llegar a donde ambas estaban y preocupado pregunto.

—¿Y ahora ustedes? Hasta la otra calle se escuchan sus llantos. —El hombre se burló sin tener una mala intención.

Mebuki con suavidad rio.

—Solo trato de evitar que nuestra niña abandone esa escuela.

Los ojos de mayor suavemente se abrieron casi saliendo de su órbita.

—¿Qué? No mi florecita debe continuar, ella es muy fuerte y valiente, si su abuela viviera ella opinaría igual que yo.

La mujer se cruzo de brazos, frunciendo el ceño y negó.

—Lo sé, pero no quiero que llegue el día en el que los ambus traigan condolencias a esta casa.

El hombre abrazo a la mujer.

—Nadie quiere eso mujer, pero aun nuestra florecita no es chunin, solo es una alumna, estas asustada por nada, aun hay tiempo como para que la niña de mis ojos decida sobre su vida.

La mujer con suavidad se apartó negando.

—Somos sus padres y ella es una niña, es nuestra decisión, no de ella, además, no vez lo que pasa en el mundo, los Uchiha piensan en declarar la guerra a la aldea, adivina que niña puede terminar en medio de una carnicería.

—Todo se solucionará mujer, ten fe en el señor Uchiha.

—No dejare en manos de un sádico asesino la vida de mi hija.

Hizashi negó severo.

—No asumas una verdad sin conocer, el líder del clan no es un mal hombre, sus hijos son la muestra de ello.

La mujer de cabellos rubios no pudo evitar sorprenderse.

—¿Y cómo sabes eso?

—Hace unos días me tope con el pequeño Charasuke, muy amable y gentil, si me preguntas.

Mebuki entrecerró los ojos molesta.

—Continúas bebiendo. —Afirmo. —Un Uchiha en el pueblo, que buen chiste. —La mujer no se permitió reír sarcástica. —Esas personas odian el pueblo, por algo en su clan tienen pequeñas aldeas y comercios para evitar mezclarse con los no puros.

La rubia se quedo unos segundos pensativa, poco después su rostro se ilumino con terror.

—Santo cielo, cuando ataquen el pueblo será el primer objetivo.

La mujer cubrió su rostro con frustración real.

—Ten fe en el líder del clan.

La mujer lo ignoro y pensativa cedió.

—Tienes que aprender todo lo que puedas de ninjas y de los clanes que existen en la aldea, hija. —La mujer se inclinó a la altura de su hija. —Sakura cariño, si todo se sale de control no podremos protegerte y por favor en ese caso tienes que ir con tu tía, Sarah la que vive en la aldea de la lluvia, se fuerte hija.

Sakura rápidamente asintió como respuesta, no era capaz de darle otro mal a su madre, diciéndole sus intenciones, si el futuro era oscuro.

Si los adultos mentían, por que ella no lo haría, si quería ser la próxima hokage no se dejaría vencer por nadie, ni por su propia madre.