Una bienvenida para Hombres

Harry sólo miró a su amigo y se preguntó si en la Madriguera el chico no se habría dado un golpe en la cabeza o quizás se había caído de la escoba

¿Le había dicho chica... a un chico?

Lo más probable era que la señora Weasley los había apretado mucho en el último abrazo y a Ron eso le había afectado en demasía, sino ¿por qué confundiría a un chico con una chica?.

El joven en cuestión no era más alto que ellos, se encontraba dentro de uno de los compartimientos, y si bien se podía decir que era extraño, no sólo por su aguda voz si no que también por su extraña defensa para con las mujeres, aparte de ello no tenía nada fuera de lo común y mucho menos algo que lo pudiera confundir con una mujer.

-¿Qué dices Ron?- preguntó Harry entre sorprendido y divertido. Ron a veces en verdad era muy ridículo

Sin embargo el pelirrojo no le respondió. Él miraba fijamente a Hermione, quien se mostraba sorprendida por la suspicacia del pelirrojo

-Merlín ¿justo tenía que ser él?- pensó afligida, sin embargo sabía que tenía que aparentar lo mejor posible

-¿Perdón?- preguntó fingiendo estar ofendida. no obstante inmediatamente se dio cuenta de que lo había echado a perder aún más, su voz había sido la de Hermione, no la voz ronca y masculina de Mark Evans…

Tosió fuerte y volvió a preguntar con un falso tono ronco que se parecía más al ladrido de un perro que a la voz de un chico de diecisiete años

-¿Disculpa? ¿Qué te hace creer que yo…

La castaña, con el objetivo de parecer más varonil, levantó la pierna y la puso encima de uno de los asientos. Lo que no predijo es que justo en ese momento el tren dio un giro, y ella perdió el equilibrio cayéndose de culo encima de su baúl.

Ron y Harry rompieron a reír, sin embargo eso no olvido a Ron de su acusación.

-Disculpa- le dijo mientras le tendía una mano para ayudarlo- lo que pasa es que te vi de repente y me acorde de una chica que conocí en el verano- Hermione tomo la mano de Ron y se levanto, sin embargo, así como sin querer queriendo, este gesto la dejo muy cerca de Ron. El pelirrojo aprovecho el momento para mirar más detalladamente al chico que estaba a su lado y se dio cuenta que su cara en verdad era muy fina y femenina, muy parecida a la de aquella chica que había conocido en la estación hace dos meses …

Hermione se sintió muy incomoda e inmediatamente se soltó de él. Harry extrañado por la actitud de su amigo- ¿Se había quedado viendo a un hombre?- prefirió cortar el extraño momento y presentarse.

-Hola, soy Harry Potter- le dijo mientras extendía su mano, Hermione la tomo- Mark Evans.

-Yo soy Ron, Ron Weasley- saludo el pelirrojo saliendo de su ensimismamiento e ignorando que la situación había sido bastante rara - Un gusto y disculpa de nuevo, es que en verdad te pareces mucho a ella…- Nuevamente se quedo mirándola.

Hermione y Harry estaban completamente confundidos. La castaña no sabía por qué, pero inesperadamente le habían dado unas tremendas ganas de saltar al comprobar que ese grosero chico pelirrojo se había acordado de ella. Harry, por su lado, no se explicaba por que su amigo, el galán de los galanes, se había quedado embobado mirando a un ¿hombre?

No lo soportaba, simplemente no lo soportaba, su amigo Ron no podía hacer eso...

-Por que no nos sentamos- Dijo un tanto molesto, aunque inmediatamente se dio cuenta que había sonado demasiado agresivo - Digo, si a ti no te molesta

La castaña negó con la cabeza. La actitud del pelirrojo la incomodaba de sobremanera, tenia miedo de que la pudiera descubrir, sin embargo, Harry le caía bien y creía sinceramente que podría ser un buen amigo, además, llegar sola a Hogwarts la atemorizaba mucho, por lo que prefirió correr el riesgo con Ron

Los tres chicos pasaron a sentarse en el compartimiento, Harry acomodo sus cosas e inmediatamente saco su saeta de fuego para limpiarla, Ron hizo lo mismo no obstante su escoba era una Nimbus, una hermosa voladora que el padrino de Harry le había regalado hace algunos años a él y a sus hermanos.

-¿Tú no tienes escoba?- le preguntó a Mark mientras trataba de quitar unas pequeñas astillas que se le habían hecho en el palo.

-No, no me gusta mucho volar-

La verdad es que en la Academia no tenían clases de vuelo, por lo tanto nunca antes se había subido a una escoba, sin embargo, a Hermione desde pequeña le horrorizaban las alturas por lo que jamás le incomodo esta restricción de escobas a las mujeres

-¡Caramba!- Exclamó Ron- ¡Todo buen mago debe saber volar! - Luego con un dejó de picardía agregó- A las chicas les encanta vernos volar-

Harry rió y luego se dirigió a Hermione

-¿Por qué no te gusta volar?-

-Tengo mala experiencia con las alturas-

-¿Y de donde vienes? El año pasado no estabas en Hogwarts-

La castaña tenía más que pensada esta respuesta, sabía que esa era una de las preguntas que más le iban a hacer sus nuevos compañeros.

-De Francia, mis padres son de allá, pero toda la vida hemos viajado de país en país es por eso que no tengo acento

Los dos chicos la quedaron mirando, ellos se habían criado juntos, siempre habían sido mejores amigos. Ron tenia muchos hermanos y dos padres que siempre se preocupaban por él, y Harry, pese a que era huérfano, había sido criado por Sirius y Remus Lupin, quienes nunca lo habían dejado sólo, además, la familia Weasley era cómo su familia. Silenciosamente los dos amigos se compadecieron de aquel chico que había pasado su vida recorriendo el mundo, sin amigos y sin un hogar …

Hermione al ver la cara de los dos, sonrió. Todo estaba sucediendo tal cual ella lo había planeado.

El viaje a Hogwarts fue tranquilo, los chicos aprovecharon las horas para conversar y conocerse mejor. A Hermione le sorprendió de sobremanera la vida de Harry, había crecido sin padres, dado que estos habían muerto en servicio cuando él sólo era un bebé. Sin embargo sabía lo que era el amor, su padrino y la Señora Weasley se habían encargado de enseñarle esto. Ron por otro lado llamo más su atención, si lo analizaba a primera vista era el típico machote que se creía superior a los demás, había sido criado entre hombres y eso le había enseñado a desenvolverse en el mundo, es por eso que quizás a Hermione no le cayo tan mal, después de todo, ella sabía que el exagerado machismo de la sociedad mágica era un problema social, por lo tanto, Ron sólo era una victima más de este movimiento que ella quería detener.

-Y por último está Ginny- este nombre tomó toda atención de la castaña, ella sabía que Ron era hermano de su mejor amiga, había hecho las relaciones desde hace mucho, por lo tanto, no le sorprendió que el chico la nombrara, lo que si le sorprendió fue que tan sólo basto que Ron nombrara a su hermana para que Harry se pusiera completamente rojo, aunque el pelirrojo no se pudo dar cuenta, dado que el moreno inmediatamente giro su cara hacia la ventana.

-Ella es la más pequeña, y la única mujer en...-Ron hizo cuentas con sus dedos, sin embargo las matemáticas no eran los suyo, dado que prontamente se dio por vencido- bueno, en muchas generaciones, así que Mamá se puso muy feliz cuando nació y todos la consintieron de más, es por eso que no nos respeta mucho, si se cree uno más..

Hermione se sorprendió frente a estas declaraciones, Ginny en la Academia se comportaba absolutamente distinta, era una de la alumnas ejemplares, respetuosa y educada, la verdad es que esta descripción que estaba haciendo Ron o estaba llena de errores o Ginny tenía una doble personalidad. De pronto Harry se puso a reir…

-No seas mentiroso, Ginny es muy linda- Ron lo miró con furia, el pelinegro tosió nervioso y agregó- lo que quiero decir, es que tu hermana es muy educada con todos, lo que pasa es que tú eres el único que se empeña en mandarla y tratarla cómo a una empleada, es por eso que ella no te respeta mucho, por que tú tampoco la respetas

-¡Yo si la respeto!, pero es que ella es .. es ... MUJER!

-Yo no creó que eso tenga mucho que ver- saltó Hermione- Ginny es una señorita ¡Tú eres el que la provoca!

-¿Cómo lo sabes?- preguntó Ron- Si ni siquiera la conoces.

De nuevo estaba pasando, Hermione tendría que controlar sus impulsos, si no, estos la delatarían, ya se había salvado de que Ron la descubriera, ahora no podía dejar que este la pillara en una mentira.

-Por lo que dijo Harry… yo le creo a él- respondió rápidamente.

-¿Y por que le crees a él y no a mi?- le cuestionó nuevamente Ron, sin embargo ahora con un inexplicable dejo de celos ¿por qué siempre preferían a Harry antes que a él?

-Por que él me puede dar una visión objetiva de tu familia-

-¿Y a ti que te importa cómo sea mi familia?

-No es que me importe, pero tú empezaste a hablar de ellos-

Harry miraba a cada chico cada vez que hablaba como si estuviera observando un partido de tenis, no comprendía como dos personas, que recién se conocían, eran capaces de discutir tanto.

-¡Ya Basta!- gritó cuando ya no pudo más.

Mark y Ron pararon enseguida de discutir y cada uno se cruzó de brazos mirando en direcciones opuestas

-No tenías por que gritar- espetó después de un rato Ron

-Es verdad… Ron y yo sólo estábamos conversando-

-¡Eso no era una conversación, si no que una discusión! y sinceramente ya me tienen mareado- Harry se levantó y tomo su mochila para salir del compartimiento.

-¿A dónde vas?- Alcanzó a preguntar Hermione, sin embargo Ron la detuvo

-No te esfuerces, pronto va a volver-

-¿Pero por qué se fue?-

Ron se encogió de hombros y contesto

-Siempre lo hace. Harry es medio raro, pero cuando lo conoces, te acostumbras a él-

-Se nota que son buenos amigos-

-Bueno ya sabes, crecimos juntos - Dijo Ron como si con ello explicara todo.

Mark y Ron tan pronto como habían empezado una discusión, la habían acabado, y no sólo eso, si no que fácilmente habían iniciado una conversación amena como si nunca hubieran peleado.

Harry que estaba detrás de la puerta sonrió, Mark le caía bien, por lo que había planeado distraer a los chicos para que dejaran de pelear. Era necesario, sobre todo por que necesitaba una persona que lo ayudara a convencer a Ron de que él era el indicado para ser el novio de su hermana.

Ya habían pasado un par de horas y Harry estimó conveniente el volver al vagón. Mark y Ron estaban jugando ajedrez, y pese a que éste último se encontraba dando una verdadera paliza al castaño, Mark se negaba a rendirse.

-Que bueno que ya no están peleando-

-...-

-Es decir apenas se conocen y ya estaban discutiendo por tonterías-

-...-

-¡Si incluso parecían novios!-

-¡Ya cállate Harry!- Estallaron Ron y Mark al mismo tiempo

-¡Lo siento!-

Los chicos ignoraron las disculpas del moreno y siguieron jugando, concentrados en el tablero. No obstante, no paso mucho tiempo para que Hermione asumiera por fin que Ron le estaba ganando con creces

-¡Aj! me rindo... No puedo más… ¡ganaste!-

-Jugar con Ron es un caso perdido, amigo- dijo Harry acercándose a Mark y pasando un brazo por encima de sus hombros en señal de apoyo- este idiota es el mejor en ajedrez.

-¡hey!-

Justo en ese momento la puerta del vagón se abrió y apareció un chico rubio, alto, con una gran expresión de asco en la cara

-Veo que tienes una nueva novia Potter- dijo Draco Malfoy al ver al moreno abrazar a Mark- olvidaste rápido a la comadreja

-Ya cállate Malfoy- Le espetó Ron- Sal de aquí o te sacamos!

-No me hagas el objetivo de tus celos comadreja, descárgate con Potter es él el que te engaña-

Unas bobas risas se oyeron detrás de Draco. Crabbe y Goyle se encontraban resguardando sus espaldas y, como siempre, celebraban todos sus dichos

Hermione recordaba perfectamente quien era ese desagradable chico, y no le causo ninguna sorpresa el hecho que molestara a sus nuevos amigos de forma tan gratuita

-Ahora díganme ¿Quién es su nuevo amigo?-

-Soy Mark, Mark Evans- respondió Hermione acercándose y ofreciéndole la mano

Draco miró despectivamente aquel gesto y no hizo el más mínimo intento de acercarse a él.

-¿Evans? no conozco tu apellido, de seguro eres un hijo de mugles-

-Si, lo soy-

-Ya se me hacía a mi que olía mal en esta parte del tren, y es que si mezclamos la putrefacción de los sangre sucia con el olor de Weasley, nada bueno iba a resultar- Crabbe y Goyle volvieron a estallar en risas, no obstante, fueron acallados inmediatamente por un hechizo que les envió Ron. El encantamiento lanzado por el pelirrojo por poco les llega, sin embargo lograron esquivarlo. Draco al ver que las cosas se estaban poniendo tensas decidió irse, aunque antes de abandonar al trío, tiró un escupo justo en los pies de Mark. Ron no aguantó más e inmediatamente se dispuso a lanzar un nuevo encantamiento, no obstante, Harry lo alcanzó a detener, mientras Hermione cerraba las puerta para que el pelirrojo no se escapara

-¡Ron!- Gritó Harry mientras lo sujetaba- ¡Cálmate!

-¿Por qué siempre los dejas escapar?- alegó Ron desesperado- ¡si no fuera por ti, hace mucho que le habría dado una paliza!

-¡Lo sé, pero tienes que calmarte, sabes que no nos podemos meter con él! ... no por ahora-

-¿Por qué no?- preguntó Hermione, quien había escuchado atentamente la conversación de los chicos, y la verdad es que le extrañaba el hecho de que ambos (bueno, Harry más que Ron) se reprimieran tanto ante las fechorías del rubio. Había pasado ahora, pero también había pasado aquella última vez en la estación King cross.

-Por que estamos en el tren, y Ron sabe muy bien que no nos conviene que nos metamos en problemas-respondió Harry -Ahora ven y deja que limpie tu zapato-

- No es necesario, yo puedo sola- Dijo descuidadamente Hermione, aunque se corrigió de forma inmediata- !solo! quise decir solo. Tergeo- E inmediatamente la suciedad de su zapato desapareció.

Pese a que Harry se había mostrado muy convencido acerca de su argumento para no atacar a Draco, a Hermione no termino de convencerla eso de que querían evitar problemas, por lo que se propuso investigar, pero lo haría más tarde, dado que dudaba que su equivocación hubiera pasado desapercibida en los chicos. Sin embargo se equivocaba, puesto que Harry se encontraba preocupado de cuidar que Ron no saliera en busca de venganza por los groserías de Draco, y este último se encontraba demasiado ocupado refunfuñando acerca de lo coartador que era Harry y lo imbécil que era Draco como para darse cuenta de que su nuevo amigo Mark se había auto denominado mujer por un momento.

Pese a este desagradable episodio los chicos decidieron que era tiempo de cambiarse. Ya estaba oscureciendo y muy pronto llegarían al colegio.

-Ehh... yo necesito ir al tocador- dijo Hermione cuando se dio cuenta que sus amigos planeaban cambiarse ahí, delante de ella.

-¿tocador?- rió Ron- ja ja ja, si deseas ir al "tocador"- e hizo un gesto amanerado con el brazo mientras Harry reía- pues entonces ve "cariño"-

-No me molestes- rió Hermione también dándose cuenta de que esa palabra era netamente femenina- lo que pasa es que no se como le llaman aquí-

-¡Pues baño!-

-Bien, entonces necesito ir al baño- dijo y tomo su uniforme para cambiarse allá

-!Que raro es este chico¡- reflexionó Ron cuando la Castaña salió- quiero decir, tú no crees que él será medio... medio... bueno medio "zzzzaaazzz"

-No seas idiota, no lo creo, además ya nos lo hubiera dicho ¿no crees?-

-Pues no se, ya sabes que ha viajado por el mundo y a lo mejor sea más "open mind"-

Harry sólo rió ante las ocurrencias de su amigo y siguió vistiéndose.

Cuando llegaron al colegio, los tres chicos se bajaron inmediatamente del tren para ir a saludar a Hagrid, el guardabosques, además querían preguntarle que iba a pasar con Mark, dado que era nuevo y no tenía definida una casa. Cuando le contaron este sistema a Hermione, ella se quedo bastante asombrada dado que en la Academia todas las niñas pertenecían a una misma casa, si se podía decir, dado que como se consideraba a la mujer como un accesorio del hombre, es decir, como un personaje secundario, las autoridades de la Academia, en especial Miss Umbridge, consideraban que no era saludable fomentar el espíritu de competencia entre las jovencitas dado que podía ser dañino para su futura relación con los Hombres.

Pese a que el principal sentimiento que apareció en Hermione fue emoción, dado que a través de la competencia de casas podría poner de manifiesto sus habilidades de forma más seria, también sintió un gran susto puesto que Harry y Ron le habían dicho que ellos pertenecían a Gryffindor, la casa de los valientes,

¿Qué pasaría si ella no quedaba en esa casa?

¿Qué sucedería si en vez de Gryffindor quedaba seleccionada en la casa de Draco Malfoy?

Eso incuestionablemente entorpecería el desarrollo de sus planes, dado que no sólo tendría que preocuparse de estos, si no que también de aguantar al ser más pedante que había conocido hasta ahora, y que, para desgracia suya, había tomado cierto gusto por molestarla.

-¿Y cómo seleccionan a cada chico?- preguntó después de reflexionar un poco. Si era una prueba de magia, verdaderamente se encontraría en desventaja dado que su instrucción en hechizos sólo se limitaba a los domésticos, en la Academia en ningún momento le habían enseñado hechizo de defensa u otras habilidades.

-No te asustes Mark, cuando Harry y yo entramos nos llevamos una gran desilusión al saber como era la selección, ¿No es cierto Harry?-

-Si- Respondió éste- te ponen un sombrero en la cabeza y este evalúa tus características, y según los resultados te envía a la casa que corresponda-

-¡ahh! Ya veo-

De pronto entre toda la multitud se pudo ver la enorme figura del guardabosques, Harry y Ron inmediatamente fueron a saludarlo, mientras que Mark se quedo atrás dado que el porte de aquel ser era realmente abrumador

-¡Harry, Ron! Cómo lo pasaron en sus vacaciones?- dijo el semigigante mientras intentaba avanzar entre la multitud

-Bien, tenemos que hacerte una pregunta Hagrid- El pelirrojo se acerco y llamo con la mano a Mark quien se encontraba a una distancia bastante prudente del guardabosques- él es Mark Evans -

-Hola Mark, ya me han hablado de ti-

-¿Quién?-

-Eres un caso inusual jovencito, ahora ustedes dos váyanse al castillo, Mark vendrá conmigo junto a los de primero-

-Esta bien, nos vemos allá Mark, ojalá quedes en Gryffindor- le deseo Harry

-Si, no te sientas presionado, pero si quedas en otra casa es por que eres un ¡perdedor!-

-¡Ron!- retó Hagrid al pelirrojo, no obstante éste inmediatamente aclaró que era una broma y luego se fue seguido de Harry para alcanzar uno de los carruajes que los llevarían al castillo.

-Bien, nosotros nos iremos en los botes junto a los de primero, anda, súbete a uno de los botes.

Hermione obedeció inmediatamente y se dirigio a la orilla del lago donde se encontraban decenas de botes esperando a los nuevos estudiantes de Hogwarts. Mientras se subía a uno de ellos, pudo ver como sus dos nuevos amigos se alejaban y sonrió. Hasta ahora todo había ido perfecto, y si seguía así, a fin de año podría demostrar como una mujer era capaz de aprobar un año entero de educación masculina, y no sólo eso, si no que también ser la mejor.

Mientras avanzaba hacía el castillo, Mark se dio cuenta de que el hecho de que alguien llegara a mitad de su educación al colegio era un fenómeno bastante extraño, dado que varios alumnos de primero cuchicheaban sobre él. Hagrid le dijo que ella era el primer caso en 100 años, y que el último en llegar al colegio en las mismas condiciones había sido un alumno muy problemático, al cual habían echado de varias escuela antes.

-Así que no te sorprendas si algunos te otorgan fama de revoltoso, sería lo más normal-

-Está bien, pero ¿tú crees que a los profesores les importe?-

-¡Oh no! no te preocupes, los profesores de Hogwarts son lo bastante inteligentes como para formarse este tipo de prejuicios, de los que debes preocuparte son de tus compañeros, pero veo que tuviste suerte al juntarte inmediatamente con Ron y Harry, ellos son buenos chicos, yo los conozco desde que eran así- El gigante hizo un gesto con sus manos indicando algo muy pequeño- ¡ojalá quedes en Grifindor!

-¿Cuáles son las demás casas? los chicos sólo me hablaron de esa, pero no me dijeron algo de las otras-

-No sería muy correcto que te hablara de las casas, pero… - Hagrid miró hacía todos lados para asegurarse de que nadie más los escuchara. La mayoría de los niños estaba más preocupado de no caerse al agua o de observar su alrededor en vez de prestarle atención a ellos por lo que prosiguió- Mira, yo no puedo, yo no debería decirte esto, por que soy un profesor y no puedo realizar juicios de las otras casas- Hermione notó cierto orgullo en las palabras del semigigante, no obstante, también había vacilación -pero como ya eres amigo de Harry, y además, por que no eres uno de primero, puedo hacer una excepción, muy pequeña eso si-

-¡Vamos cuéntame por favor, yo sólo quiero estar preparado, sólo eso!

-Esta bien, bueno ya conoces Gryffindor ¿no?- La castaña asintió con la cabeza- después esta Ravenclaw, es la casa de los chicos más inteligentes, la gente que entra ahí en general es buena, pero a veces es muy soberbia, ya sabes, a veces se creen superiores por que saben más que los demás, no son como los Gryffindor que no dudan en ayudar al desvalido- Hermione notó que a Hagrid se le hacía muy difícil no emitir un juicio en cuanto a las casas, por lo que se aseguro de no hacer mucho caso a las comparaciones- después está Hufflepuff, los chicos que entran en esa casa son buenos, humildes, pero la mayoría de ellos son muy torpes, la gran parte de los accidentes que hubo el año pasado en el colegio, eran accidentes sufridos y provocados por ellos mismos.

-Y por último está Slytherin, no sería correcto que yo te dijera esto, pero lo mejor es que estés preparado, si es lo mejor- se dijo Hagrid como si tratara de convencerse a si mismo- Ellos no tienen muy buena fama. La mayoría de los magos tenebrosos han pertenecido a esa casa, y la verdad es que en estos momentos hay varios chicos que yo califico como verdaderos demonios.

Hermione se acordó inmediatamente de un chico que había conocido hace dos meses, y que hace poco había vuelto a ver

-¿Es Draco Malfoy un Slytherin?- preguntó

-¿Cómo lo sabes? Bueno, no importa, pero sí, él pertenece a esa casa

La castaña no puedo evitar ver un dejo de resentimiento en la cara del guardabosques, no obstante no fue necesario preguntar para saber lo que sucedía

-Su padre es muy poderoso, tienen mucho dinero, y eso le hace pensar que son mejores, pero todos los que lo conocemos sabemos que no son más que basura. ¡Lo siento, lo siento! no debí decirte eso

-No te preocupes Hagrid, yo ya conozco a Draco Malfoy, así que no me sorprende mucho lo que dices

-Igual yo no debería haberte dicho eso, no me hagas más preguntas quieres, además ya llegamos.

Hermione vio que el semigigante se había enojado por cometer tal imprudencia por lo que decidió no aclarar que ella no había realizado ninguna pregunta si no que a él se le había escapado esa información voluntariamente.

-¡Vamos ya llegamos!-

Todos los chicos empezaron a bajar de los pequeños botes. Habían llegado a la otra orilla del lago y Hermione por fin pudo ver el castillo en el cual viviría los próximos meses. En una primera instancia, la visión del colegio era abrumadora, sus torres eran altas y oscuras, y las puertas eran descomunalmente gigantes. Sin embargo, después de verlo nuevamente y acostumbrase a las magnitudes de la construcción, el castillo se hacía casi familiar, casi acogedor.

Una serie de fantasmas salieron a darles la bienvenida, la mayoría de ellos lucía grandes heridas producto de las diferentes batallas que habían enfrentado en vida, y a diferencia de los fantasmas de la Academia, la mayoría viejas mujeres que habían muerto en la calidez de sus hogares, estos eran hombres relativamente jóvenes que habían muerto en la candencia de una aventura, demostrando sus habilidades y valentía.

-¡eh! Chicos fuertes y sanos, futuros guerreros, lideres, machos, entren a esta casa del conocimiento, donde aprenderán a luchar, dar ordenes y gobernar por sobre todos los demás!- dijo uno de los fantasmas

Hermione se espanto inmediatamente de las palabras de este ser, estaban llenas de soberbia, no había sabiduría en ellas, si no que sólo brutalidad, en este sentido no le extraño que la mayoría de los chicos del mundo mágico tuvieran tales ideas, si desde que eran unos niños les hacían creer que eran lo mejor de lo mejor, les enseñaban a despreciar y a humillar.

-Buenas noches, nuevos estudiantes- dijo un hombre de aspecto severo- Soy el profesor Snape, el maestro de pociones y jefe de la casa de Slytherin, los guiare hasta el comedor donde serán dispuesto en cada una de las casas. Pero antes ¿quien es Mark Evans?

Hermione avanzo rápidamente entre sus compañeros y levantó la mano.

-Bien, tú serás el primero en ser seleccionado, dado que no vienes a primero. Ponte al principio de la fila por favor.

Hermione obedeció las ordenes del profesor, y fue la primera en entrar al gran comedor. Ella había leído la Historia de Hogwarts, por lo que no le extraño ver las magnitudes del salón ni el hermoso techo que la cubría, por lo tanto avanzó segura entre los mesones, pese a que la incomodaba de sobremanera la mirada de todos los chicos ahí.

Claramente ella no era un chico de primero, y eso extrañaba a todos los alumnos, quienes no tenían la menor precaución por disimular los cuchicheos y comentarios acerca del nuevo estudiante. Sin embargo, ver a Ron y Harry al principio de una de las mesa le hizo tener más seguridad. Hermione sonrio al ver que los chicos le sonreían y la alentaban para que avanzara.

-Mark Evans ¿o me equivoco?- Un hombre alto que Llevaba gafas de media luna y que tenía una larga y torcida nariz, llamo la atención de Hermione. Al parecer, era el director del colegio, dado que se encontraba justo en el centro de la mesa de profesores. La castaña había oído hablar de él, al igual que había leído mucha información acerca de su labor en Hogwarts. Pese a que tuvo que aparentar, a Hermione le fue muy difícil disimular el desprecio que sentía hacía aquel hombre que lideraba el movimiento que ella venía a derrocar.

-¡Contéstale al profesor Dumbledore!- le mando Snape. Justo en ese momento la Castaña se dio cuenta de que se había quedado distraída en sus pensamientos. De seguro parecía una loca.

-No te preocupes Severus- Dijo el director- lo más probable es que este nervioso. Por favor pasa a probarte el sombrero

Hermione asintió con la cabeza y camino delante de todos en el gran salón. Las miradas se posaban en ella, no obstante, muy segura de si misma fue y se sentó en la butaca donde reposaba el sombrero seleccionador y se lo puso en la cabeza.

-Tú no eres como los demás- La chica no sabía de donde provenía esa voz, miro a todos a su alrededor y se dio cuenta que ninguno había hablado si no que era el sombrero el que se dirigia a ella- eres extraño, si, muy extraño, muchas veces te dominas por tus sentimientos, sin embargo también eres muy racional, muy inteligente. ¿Cuál sera tu habilidad más importante? ¿tú inteligencia o tus emociones?. No se, por primera vez no se donde mandarte, nadie como tú antes se había sentado aquí, nadie antes me había puesto en tal dilema.

-Gryffindor, por favor, mandame a Gryffindor- Hermione no sabía por que había dicho eso, sin embrago oenso que tal vez su opinión, ahora que era un chico, podía tener mayor valor.

Ya veo! si es lo que quieres, creo que estará bien... ¡GRYFFINDOR!-

Una inmensa ovación se sintió en el gran comedor. Hermione fue recibida entre aplausos y vítores por sus nuevos compañeros de casa, cosa que le causo un gran sentimiento de felicidad. Inmediatamente fue a sentarse entre Ron y Harry, no obstante, antes de acomodarse para ver la selección de los niños de primero, pudo ver como Draco Malfoy, desde el otro extremo de la sala, pasaba su dedo por el cuello como gesto de amenaza para la nueva y primera Gryffindor. Quizás antes, esto le habría preocupado, no obstante ahora, después de tan agotador viaje, y con la cena casi encima, las amenazas de Draco no eran más que palabras vacías.

Luego de la selección y la comida, todos los chicos se levantaron para dirigirse hacia sus respectivas salas comunes, sin embargo, cuando nadie todavía salía de la sala, el profesor Dumbledore se levanto para ofrecer unas últimas palabras.

-Antes que se vayan a Dormir, y ahora que sus estómagos están lo suficientemente llenos para prestarme atención, tengo que deciros algo. Todos saben lo prohibido y lo permitido, y si no, sus prefectos pueden otorgarle una copia de las reglas del colegio- Todos en la mesa de Hermione miraron a Neville Longbotton quien, a duras penas, era el prefecto de la casa de Gryffindor- es por eso que no las repetiré, sólo quiero que pongan atención a lo siguiente: Hace mucho tiempo que las cosas están temblando, y son ustedes, las generaciones venideras, quienes deben traer la estabilidad a nuestro mundo. Sin embargo, estabilidad no significa sólo permanencia, si no que también cambio. Son ustedes quienes gobernaran, quienes educaran, es por eso que me dirijo especialmente a los de último año- Varios chicos, entre ellos Ron y Harry, sonrieron, sin embargo Hermione sospecho que no era por las mismas razones que esperaba Dumbledore- Son ustedes quienes deben ayudar a sus compañeros, y representar el liderazgo que la sociedad mágica requiere. Ahora, pueden retirarse, descansen, por que mañana les esperan las añoradas clases.

-Vamos Mark, nosotros conocemos un atajo- era Ron quien le hablaba. Hermione dejo su plato y lo siguió hasta la salida.

-Tienes que tener cuidado en el castillo, hay muchos pasillos y corredores que te llevarían a una muerte segura, pero no te preocupes- agregó Harry divertido- nosotros te enseñaremos los mejores atajos del colegio

-¿A ustedes quien se los enseño?

-Nadie, los descubrimos solos. Bueno, al principio intentamos pedirle ayuda a mis hermanos, ellos son mayores y se conocen el castillo como la palma de su mano, pero se negaron a darnos su información.

-Si- apoyó Harry- dijeron que habían sufrido mucho para conseguirla, incluso George dijo que un atajo casi le costaba su virginidad, así que desistimos.

-En nuestro primer año sufrimos mucho tratando de encontrar los dormitorios, o tratando de llegar a clases a tiempo, sin embargo en nuestro segundo año Harry se encontró con la solución.

-¿cuál fue?- pregunto Hermione mientras pasaban al lado de una estatua que jugaba tenis.

-El mapa del merodeador, mi padre lo había dejado entre sus cosas, y al parecer él mismo lo hizo con sus amigos cuando vino a Hogwarts, cuando lleguemos a los dormitorios te lo mostrare.

Hermione no se imagino que el camino hacia los dormitorios fuera tan largo, llevaban como veinte minutos caminando sin embargo la castaña no se atrevía a preguntar cuanto faltaba, dado que tenía la sensación de que tanto Harry como Ron tramaban algo.

-Y dime ¿de que es tu varita?- le pregunto Ron

-Madera de vid con nervio de dragón en su interior-

-¿Madera de vid con nervio de Dragón? es una extraña combinación. Mi padre es muy amigo de un fabricante de varitas, y él nos dijo que la madera de Vid usualmente la utilizaban sólo las chicas-

-¡Bueno yo soy una excepción!-

-Si tú lo dices...-

-ya paren, falta poco para que lleguemos. Dime Ron ¿Cuál es la contraseña?

-Travesuras- respondió Ron y sospechosamente rió.

-¿Qué es tan gracioso?- pregunto Hermione

-Nada, en realidad, ya lo veras-

-No le hagas caso Mark- le dijo Harry- ven esta es la entrada a la sala común.

Hermione vio un alto retrato con una mujer muy gorda en su interior, al principio le pareció que la mujer estaba dormida, sin embargo cuando los tres chicos se acercaron, la mujer abrio los ojos y les hablo

-Ya era hora, todos los estan esperando-

-¿Quién nos está esperando?- preguntó Hermione- ¿por qué nos están esperando?

-Bueno, es que tú eres nuevo, así que los demás han querido darte una sorpresa

-¿Qué sorpresa?-

-Entra y veras- Hermione vio como los dos chicos la tomaban de un brazo cada uno - Travesuras- dijo Ron y el retrato de la dama Gorda se abrió.

La castaña sólo pudo ver que adentro había un monton de chicos sonriendo. Algunos tenían unas grandes paletas de madera entre sus manos, mientras que otros tenían tarros de pintura y tijeras. La chica no sabía que iban a hacerle, sin embargo no podía escapar, dado que Ron y Harry la sujetaban fuertemente.

-¡Vamos Mark, no te asustes!- le dijo Harry empujandola- Sólo es una bienvenida, una bienvenida para hombres.