Bien, debía admitirlo, estaba nervioso, tan nervioso como para que su cuerpo se encontrara tan tieso como un fierro. Mantenía el rostro agachado, quizás para seguir ocultando el gran sonrojo que adornaba todo su rostro ¿Pero en qué diablos pensaba cuándo se le ocurrió semejante idea?
-¿Es una broma?
Increíblemente su cuerpo se tensó más de lo que ya estaba al escuchar la otra voz y como pudo negó con la cabeza, aún con ambos brazos estirados, sosteniendo la cajita envuelta en papel verde claro y cinta oscura del mismo color. ¡Era un hombre! Nunca iba a entregar un presente con corazones, flores, animalitos y rosa por todos lados, muchos menos a la persona que le gustaba.
Cuando no sintió el peso del presente, no evitó levantar la cabeza, aún sonrojado y avergonzado a más no poder. Podía tener el presente, pero aquel joven podía lanzárselo de vuelta, aunque aquello afectaría considerablemente su autoestima.
Mas no pasó nada, la sonrisa era genuina y pudo notar un sonrojo en las otras mejillas, apenas se dio cuenta cuando ya sonreía como el estúpido que era.
-Bien, gracias... supongo- Siguió hablando la voz.
-Yo, lamento si te incomoda esta situación-
Silencio, se retó nuevamente por ser tan estúpido, era obvio que estaba incómodo.
-Debo admitir que me sorprendiste, pero al menos escogiste un lugar tranquilo para entregármelo-
Apenas se dio cuenta cuando ambos estaban riéndose y le pareció aún más sorprendente que se encontraran caminando juntos a casa.
-Bueno, gracias nuevamente-
Sintió los labios del otro sobre los suyos y luego como le decía algo que apenas estaba procesando.
-Bien Davis hasta mañana entonces-
-Claro, adiós... Taichi-
Lo vio marcharse y cuando reaccionó se puso a correr más que feliz, de alguna forma debía eliminar toda esa tensión acumulada, había servido, de alguna forma había servido su plan tonto y de niña.
Corrió hasta su casa, gritando y con una sonrisa de oreja a oreja tan grande como su felicidad, ignoró los gritos de las personas que pasaban, pero de pronto se detuvo con el rostro pálido. Algo le había dicho Tai, algo le había susurrado.
-Oh Dios-
No lo recordaba, no podía recordar las palabras de Tai.
Inicio, término 24/02/08
