He regresado xD, pido disculpas por el retraso de este fic, estaba pendiente de otros, gomen, de verdad.
Disfrútenlo n_n
Capítulo IV
-¡Niños!—los regaño una anciana evidentemente divertida –Eso no está bien. Puede pasar cualquiera por aquí, y es fácil adivinar en lo que estáis pensando ¡Y a plena luz del día!—
-¡Ah, Chiyo!—Sasuke sonrió con arrepentimiento, soltó inmediatamente a Sakura y se dirigió a donde estaba su abuela –Discúlpame. Creo que nos has sorprendido en lo que las revistas del corazón llamarían una situación comprometida-
-No digas eso—protesto Chiyo mirando a u su nieto con indulgencia –La culpa es mía, por meter la nariz donde no me llaman. Y a mi edad ya debería haber aprendido a no hacerlo—le dio una palmadita tranquilizadora en la mejilla y busco con la mirada a Sakura, que había aprovechado aquellos minutos para recobrar la compostura –Y esta, por supuesto, debe ser Sakura. Querida, no sabes cuantas ganas tenía de conocerte. —
-Bienvenida a Inglaterra, señora Uchiha—murmuro Sakura con torpeza.
-Chiyo, querida. Tomo el mundo me llama Chiyo. Y yo te llamare Sakura. Sasuke puede continuar llamándote como tenga la costumbre de hacerlo en privado. Sakura es un nombre demasiado serio. De hecho—continuo en tono confidencial, agarrándola del brazo –gracias a los duendes del teléfono, me he pasado los últimos tres meses convencida de que te llamabas Hikari—
Un aturdido Sasuke las condujo hasta la terraza. Sakura se evito en todo momento que se cruzaran sus miradas. Aquello había sido un triunfo para Sasuke, reconoció en silencio. Había vencido obstáculos sin necesidad de decir una sola palabra. Por primera vez, durante lo que le había parecido meses, Sakura empezó a relajarse. Quizá, solo quizá, admitió a regañadientes, la estrategia de Sasuke no estuviera condenada al fracaso.
-Entonces—pregunto Chiyo cuando les llevaron el té -¿Cuándo es el gran día? Supongo que ya habrás pensado en alguno—
-Bueno, no exactamente…-
-Por supuesto, hemos…-
Hablaron los dos a la vez. Sakura se sonrojo, sintiéndose culpable cuando Sasuke clavo sus sagaces ojos en su rostro.
Chiyo se inclino hacia ella, le palmeo cariñosamente la mano y suspiro.
-¡Hombres! ¡Cuando aprenderán que en estos temas deberían tomar ejemplo de los niños y procurar ser vistos, pero no oídos!—comento, y Sakura sofoco una risita.
La joven se volvió hacia Sasuke, pero le resulto imposible adivinar lo que pensaba. Había adoptado una expresión estudiadamente neutral. Así que Sakura cruzo mentalmente los dedos y decidió lanzarse.
-No hemos decidido nada todavía. Quizá la celebremos en invierno, nos gustaría que fuera una ceremonia sencilla, con los familiares y los amigos más íntimos. Sasuke está acostumbrado a las multitudes, pero a mí me agobian, y como esta noche ya hemos invitado a la mitad del país…- se encogió de hombros y le dirigió a Sasuke una mirada desafiante. –Si a una chica no le dejan organizar su propia boda, ¿Qué le van a permitir hacer?—
-¡Exactamente!—aprobó Chiyo, sonriente –Me alegro de oír que no vas a permitir que Sasuke te intimide—
Pasaron un rato muy entrañable. La conversación fluía fácil y agradablemente. Chiyo contaba encantada curiosas anécdotas de sus viajes. Tenía una capacidad especial para contar historias y un agudo sentido del humor. A Sakura le dolía el estomago de tanto reír, hasta que Chiyo menciono los planes que tenía para el futuro que no podría ver.
Fue un pensamiento triste, y Sakura pensó, conteniendo las lágrimas que parecía imposible que aquella mujer tan alegre y aparentemente saludable ocultara una trágica enfermedad.
-Sasuke, es magnífica—no pudo resistir la tentación de decírselo cuando Chiyo fu a cambiarse.
-Si—susurró Sasuke con ironía –Y estoy seguro de que piensa lo mismo de ti. La admiración es mutua. Solo el cielo sabe en qué lio me he metido al dejar que os hayáis conocido. Y por cierto, ¿Qué es eso de una boda tranquila?—
-¡Ah!—Sakura se ruborizó y se encogió de hombros –No me habías contado nada de lo planes que teníais para la boda. Para ser un hombre que piensa en todo, has dejado algunas lagunas importantes. Era evidente que Chiyo iba hacer esa pregunta. ¿Qué otra cosa podría haberle dicho?—se defendió –Yo no sé nada de Chiyo, excepto que está enferma y necesita saber que su nieto ha sentado cabeza. Y como Hikari quería una gran boda—se interrumpió al darse cuenta por la expresión de Sasuke de que estaba avanzando por mal camino y, reprimiendo un suspiro, se sirvió otra taza de té.
-¿De verdad?—pregunto Sasuke duramente –Entonces me pregunto quién será el hombre afortunado que te acompañe en esa ceremonia, porque evidentemente no se trata de mí—
Sakura no contesto. Sasuke estaba eludiendo un tema que, al parecer, para él era tabú. ¿Orgullo herido?, se pregunto Sakura, o quizá fuera algo más importante, amor, tal vez. Sintió una puñalada de dolor tan intensa, que rápidamente decidió zanjar ese tema de conversación. Cuando juzgó que el enfado de Sasuke ya que habría mitigado, pregunto:
-¿Cuánto tiempo de le queda a Chiyo?—
-Cuatro meses, a no ser que la operen antes, pero ni siquiera en ese caso hay garantías. La pobre está haciendo todo lo que puede mientras el dolor se lo permite, y cuando empiece a ser inaguantable—Sasuke se interrumpió. Para Sakura era casi insoportable ver la angustia que se reflejaba en su rostro –se encerrara en una clínica, en cualquier parte. Típico de Chiyo. Siempre empeñada en hacer las cosas a su manera. Yo quería quedarme con ella, sería capaz de mandar el trabajo al infierno para estar a su lado, pero ella se niega categóricamente. Supongo que tiene razón. Así que ya ves—
Sakura tenía un nudo en la garganta que amenazaba con ahogarla. La vida no era justa, se dijo a sí misma. Pestañeo con fuerza para tragarse las lágrimas y volvió a mirar a Sasuke.
-Estoy empezando a comprender—le dijo con franqueza –Yo pensaba que para ti esto era un juego, una forma de vengarte de Hikari por su abandono. Pero no es así, lo único que quieres es que Chiyo sea feliz.
-Hikari no va a volver a casa—le recordó duramente, arrastro su silla hacia atrás y se levanto.
Sakura empezó a sollozar, jamás en su vida se había sentido tan sola. Aunque tuviera que hacer cola detrás de Sasuke, retorcería el cuello a su prima cuando llegara; y esperaba, por su bien, que no le ocurriera aparecer en un mal momento. Teniendo a Karin Uzumaki la nariz metida en esa historia, le daba miedo imaginarse lo que podría ocurrir si Hikari volviera, con o sin Kiba Inuzuka. Pero no merecía la pena pensar en ello.
Justo en el momento que Sakura estaba saliendo de un refrescante baño de espuma, sonó el teléfono. Se envolvió en una toalla enorme que alguien, probablemente Tsunade, había tenido la amabilidad de proporcionarle, y alcanzo el teléfono que había al lado de la cama.
-¿Sakura?—al oír la inconfundible voz de su prima, se tenso. No esperaba que Hikari estuviera muy contenta -¿Qué demonios crees que estás haciendo? Cuando Karin me lo conto, no podía creérmelo—
-Me lo temía, no podía ser otra que nuestra querida Karin. Me preguntaba cuanto tiempo tardaría en ponerse en contacto contigo. ¿Y puede saberse que tipo de rumores venenosos ha estado extendiendo en todo este tiempo?—
-Los sabes perfectamente, no te has la tonta—le reprocho y al momento cambio de tono -¡Oh, Sakura! ¿Cómo has podido hacerme una cosa así?—
-¿Cómo he podido qué? ¿Cómo he podido ocupar el lugar de mi sofisticada prima?, ¿Cómo he podido engañar a una anciana enferma? ¿O cómo he podido atreverme a pasar la noche en el mismo hotel que Sasuke? No te preocupes—la tranquilizo con acidez –dormimos en habitaciones separadas—
-Eso nunca me ha importando—dijo Hikari sin andarse con rodeos –Ya te lo dije en otra ocasión, Sasuke solo tiene ojos para mí y necesitara que alguna mujer le calentara la cama, puedes estar segura de que nunca te elegiría a ti—
Aquella afirmación hirió a Sakura más de lo que se atrevía a reconocer.
-Ya veo—repuso Sakura fríamente –Sasuke puede hacer lo que quiera siempre y cuando sea discreto, ¿no es eso? Y siempre y cuando a ninguna de sus conquistas se le ocurra quedarse hasta el final de la función—
-Sasuke es un hombre muy viril—contesto Hikari en tono confidencial –Y si decido ignorar algunas de sus indiscreciones, es asunto mío. Una vez que estemos casados, las cosas serán diferentes—
-Naturalmente—respondió Sakura atónita y empezando a enfadarse –pero no olvides que ya no estáis comprometidos. Sasuke es libre de hacer lo que quiera—en ese momento la asalto una idea –A no ser que hayas decidido cambiar de opinión—insinuó -¿Has decidido volver a casa? ¿Esa es la razón de tu llamada?—
-En absoluto—contesto su prima rápidamente –Aunque no te lo creas, tengo mucho trabajo. Sé que Sasuke está enfadado, pero se le pasara en cuanto sea elegida modelo del año. Y esta vez estoy segura de que voy a conseguirlo—
-Mira, Hikari—empezó a decir Sakura, intentando ser razonable –sé que tu carrera es importante para ti, pero tienes tiempo de sobra para dedicarte a ella, eres joven y atractiva, tienes toda la visa por delante. Chiyo no, y te necesita en este momento, ¿no podías renunciar a ese trabajo solo por esta vez?—
-¿Cuándo por fin voy alcanzar el éxito internacional? ¿En que estas pensando?—le pregunto Hikari con desprecio –Volveré a casa cuando esté lista y entonces compensaré a Sasuke por todo el tiempo que hemos estado separados. Y hasta entonces, me gustaría que recordaras que es mío y va a seguir siéndolo—colgó bruscamente el teléfono, dejando a Sakura agarrada al auricular.
Lo había intentado, se tranquilizo a sí misma, suspirando con fuerza. Si, lo había hecho, ¿pero con la suficiente determinación? Quizá si le hubiera contado la verdad sobre Chiyo, la verdad pura y simple, habría cambiado de opinión. Sí, eso era, Hikari no lo había entendido. Sasuke se había limitado a darle órdenes y ella misma solo había hecho alguna insinuación. Pero si Hikari no lo sabía, ¿tenía derecho Sakura a ponerle al tanto de la historia?—
-Estoy deseando que llegue el viernes de la semana que viene—murmuro mientras se cepillaba el pelo. Pero aquel día todavía estaba muy lejos.
~ O ~
-Este baile es mío, creo—
Sakura se ruborizo cuando Sasuke apareció frente a ella para rescatarla de un ejército de aspirantes a bailar con ella.
Sasuke y ella habían abierto el baile aproximadamente una hora antes. Habían sido diez minutos muy tensos. Sasuke se pegaba desconcertantemente a ella y la joven no conseguía acostumbrarse a las miradas que los seguían por la pista de baile con abierta curiosidad.
-Relájate—le había aconsejado Sasuke al advertir su desosiego –Solo vas a llamar la atención durante cinco minutos. La gente que de verdad me importa sabe por qué estás aquí y los que no lo saben no merecen la pena. Y puedo asegurarte que la prensa no ha sido invitada ¿Estas ahora más contenta?—
-Muy poco—había contestado cortante –pero si tú y Chiyo lo estáis, ¿Quién soy yo para quejarme?—
-Si Sakura, ¿Quién eres?—había preguntado Sasuke haciéndola sonrojar.
Una hora después, mientras bailaban estrechamente abrazados, Sakura decidió abordar abiertamente el tema.
-Y Hikari…- empezó a decir
-¿Qué Hikari?—repuso Sasuke con una carcajada burlona -¿La prima negligente, la atractiva modelo o la prometida que no está dispuesta a serlo?—
-¿Qué te parece la Hikari que está enamorada de ti?—
Sasuke la miro fijamente que Sakura se estremeció.
-Ese tema está prohibido—
-¿Desde cuándo?—pregunto Sakura, levantando la barbilla con aire desafiante.
Sasuke sonrió gravemente e ignoro la pregunta. De pronto, la orquesta empezó a tocar temas más rápidos, la pista se lleno de gente. Y Sakura se vio obligada a abandonar el tema. Pasaron cinco minutos antes de que estuviera suficientemente cerca de él para volver a intentarlo.
-¿Y bien?—lo desafió
-Y bien, ¿Qué?—
Su sonrisa burlona le indico que estaba perdiendo el tiempo y, conteniendo un arranque de genio, decidió cambiar de táctica.
-Me ha llamado Hikari—le explico –Ahora puede decirme que me meta en mis propios asuntos—
-Excelente idea. Y espero que esta vez te des por aludida—
-Creo que no eres justo—repuso inmediatamente ella –No le has contado a Hikari nada sobre la enfermedad de Chiyo y esperas que de la noche a la mañana, sin haber tenido tiempo de prepararme, yo me haga cargo de todo—
-Y me ha salido maravillosamente—respondió con una sonrisa burlona –así que no entiendo donde está el problema—
-El problema eres tú—contesto Sakura con vehemencia –Tengo mi propia vida, por si lo has olvidado, y su Hikari estuviera al tanto de los hechos, estoy convencida de que se presentaría aquí mañana mismo—
-Pero no puede, ¿o sí?—replico suavemente –Y tú eres tonta Sakura, si es eso lo que estás esperando Hikari no puede aparecer por aquí durante las próximas dos semanas—
-Solo porque tu no fuiste capaz de tragarte tu orgullo y pedirle que se quedara—
-No necesito pedírselo, sabía que yo quería que lo hiciera—
-¿Por instinto, intuición o quizá lo consultó con una bola de cristal? Te recuerdo que Hikari solo es humana—
-Y supuestamente está comprometida conmigo. Esa era la razón de esta fiesta, una fiesta de compromiso...
-Una fiesta en la que Hikari podía haber participado si tú no fueras tan terco—
-¿Y cómo has llegado a esa conclusión?—
-Hikari no se ha ido a Marte, está en Milán. En una o dos horas podría haber estado aquí. Supongo que tienes un avión privado—
-Eso es lo de menos. Hikari sabía lo que iba a pasar y aun así hizo su propia elección—
-Au sí—se mofó Sakura –El arrogante señor Uchiha o su brillante carrera. Dime, ¿Cómo se siente uno opacando un segundo puesto? Supongo que no estás acostumbrado—
Sasuke apretó los labios con expresión sombría.
-Has dado en el clavo, Sakura. Pero te prometo que nunca más volveré a hacerlo—
-Me temo que no soy la única a la que tienes que convencer de ello—
La orquesta volvió a interpretar canciones rápidas; la conversación se interrumpió y cuando volvieron a encontrarse, Sasuke ya tenía el enfado bajo control.
-Tienes buen aspecto—la recorrió de pies a cabeza con una larga mirada de admiración –Ese color de favorece. Deberías usarlo más a menudo—
-¡Oh! ¡Cuánto honor haber recibido un cumplido de Sasuke! Sinceramente, estoy asombrada, aunque es posible que sea una estratagema para cambiar de tema. —
-Escoge tú la respuesta—reconoció Sasuke suavemente –No creerías la verdad aunque grabara esas palabras en piedra, así que puedes pensar lo que más te guste—
-Gracias. Es lo que hago normalmente. Al igual que Hikari, tengo mis propias ideas—
-Eso parece. Y es una suerte para mi, así es como me gusta que seas. Eres toda una mujer. Sakura Haruno—
-Y tú eres todo un hombre, inteligente, manipulador y petulantemente convencido de que yo voy a sacarte de este lio. Hablo de la ausencia de Hikari—le recordó al verlo arquear intrigado una ceja.
-Ella no quería venir—le recordó a su vez Sasuke fríamente –A pesar de que sabía que se iba a celebrar la fiesta.
-¿Pero se lo preguntaste o lo diste por supuesto?—
-¿Qué si di por supuesto que iba a venir a su fiesta de compromiso? Quizá tengas razón, pero ahora no es ese el problema, al fin y al cabo ya hay alguien ocupando el puesto que dejo vacante. No te preocupes, Sakura. Yo se que tienes que ganarte la vida, pero te aseguro que conmigo no tienes nada que perder.
-Te estoy haciendo un favor—le recordó ella.
-Y un favor hecho es un favor debido. Cuando terminemos, te pagare lo que te debo y estaremos en paz—
-Puedes guardarte tu asqueroso dinero—replico inmediatamente –Yo estoy aquí en contra de mi voluntad, y créeme, Sasuke, podría irme mañana y no podrías hacer nada para impedírmelo.
-Te propongo que disfrutes de todo esto mientras seas mi invitada—dijo Sasuke con un gesto de desprecio –pero si eso es lo que sientes, ¿Por qué esperas? Vete ahora mismo, Sakura. Por mi puedes irte al infierno—
-¿Y tener que seguir en tu compañía? No tengo ninguna posibilidad—
Y sintiéndose más humillada que enfadada, se abrió paso entre el ruidoso y alegre gentío para dirigirse al jardín.
Era una noche maravillosa, sin nubes y sin luna. La carpa que se había montado especialmente para la fiesta iluminaba el jardín como si se tratara de un faro marino. La luz de las farolas creaba un ambiente de cuento de hadas, haciendo que todo parecería irreal. Pero si la casa y el jardín parecían encantados, la varita mágica de Sasuke tampoco se había dormido en los laureles.
Sakura nunca se había puesto un vestido tan maravilloso; era de seda y de color turquesa brillante, escotado y provocativamente ceñido hasta la cintura. La falda, de vuelo y de la misma tela, le llegaba hasta los tobillos. Además, al mirarse al espejo, Sakura había reconocido que Sasuke había hecho bien al llevarla a la peluquería. Aquel corte juvenil le daba un aspecto más animado y los reflejos dorados suavizaban el contorno de su rostro y daban una inesperada profundidad a sus ojos jades. Sakura nunca se había sentido tan atractiva, pero aunque Sasuke hubiera alabado su aspecto, no estaba convencida de que sus palabras hubieran sido sinceras.
Sakura contuvo las lágrimas y se abrazo al sentir que empezaba a refrescar, aunque posiblemente el frio procedía de su corazón. Quizá Hikari tuviera razón. Quizá sintiera por Sasuke más de lo que se atrevía a admitir. Su abrumador atractivo y su aura de poder eran una combinación explosiva y era lógico que Sakura se sintiera atraída por él.
La vergüenza coloreo mejillas de la joven cuando se imagino que Sasuke podría saberlo. Si, le gustaba pero había algo más, un sentimiento más profundo. Un estremecimiento de dolor puso fin a sus díscolos pensamientos. Aferrándose a su última esperanza, se dijo que aquello era ridículo.
Ojo unas voces a lo lejos e hizo un esfuerzo para recobrar la compostura mientras se escondía entre las sombras de la casa.
-Hay que reconocer que Sasuke es un hombre admirable—trino una voz femenina –Desde luego, sabe cómo montar una fiesta. Yo no me habría perdido esta por nada del mundo—
-No—contesto su compañero con un marcado acento americano...Pero Hikari si se la ha perdido, y teniendo en cuenta como seguía Sasuke con su mirada a esa chica, no me sorprendería que tuviera que arrepentirse de no haber estado—
-No seas tonto, Tom—repuso la chica –Sasuke está actuando. Este loco por Hikari y todo el mundo lo sabe- así que cuando vuelva, después de haberse convertido en la reina de la pasarela, Sasuke estará a su lado sintiéndose el hombre más orgulloso del mundo. Y esa chica en su prima, la elección más lógica para sustituís a Hikari—
-Exactamente, demasiado lógica. Y no olvides que conozco bien a Sasuke, vivíamos en la misma zona de la ciudad. Además, recuerdo que adoraba a Celeste y, desde que murió, no ha habido ninguna mujer con la que haya permanecido más de un mes—
-Aparte de Hikari—
-Que pareció en el momento oportuno—
-¿Qué quieres decir?—pregunto la mujer. Sakura que permanecía oculta entre las sombras, contuvo la respiración.
-Es muy sencillo. Si Sasuke está decidido a casarse, puedes estar segura de que tiene algún motivo para hacerlo—
-¿Cómo cual?—
-No lo sé. Pero tener varios. Quizá quiera tener un hijo, un heredero, o quizá necesite una mujer atractiva que lo entretenga. Pero después de esta noche, puedes estar segura de que la ha encontrado—
-Bueno, estoy dispuesta a reconocer que la chica tiene algo especial. ¿Pero comparada con Hikari?—soltó una carcajada –No, Tom, Sasuke no es tonto y no va a quedarse con una segundona si pues tener a Hikari—
Sakura permaneció en su sitio mientras se alejaban intentando controlar un ataque de llanto. No pretendían que les oyera, se consoló a sí misma, pero eso no evitaba el sufrimiento provocado por aquellas palabras. Segundona. Y era verdad. Sakura solo tenía alguna importancia por el momento. ¡Como debía haberse reído de ella! La había provocado, la había incitado a marcharse, pero en el fondo sabía que no se iría, que era demasiado consciente de la situación para dejarlo en la estacada. No podía irse, reconoció con amargura: había caído en la trampa.
-¡Estas aquí!—musito Chiyo preocupada, cuando Sakura volvió a la fiesta –Estábamos preguntándonos donde estarías, ¿Verdad, Sasuke?—
Sakura levanto la cabeza para encontrarse con la mirada de Sasuke. No creía que estuviera muy preocupado por ella, intento decirle en silencio, con un gesto desafiante, pero, Sasuke se limito a sonreír, le ofreció un brazo a Chiyo e invito a Sakura a agarrarse del otro.
-Vamos—susurró con voz sedosa –Ya es hora de comer algo. Tanto baile me ha abierto el apetito. Y la noche no ha hecho más que empezar—
Aquellas palabras de Sasuke fueron proféticas. Sakura pasó a partir de ese momento horas, y horas, sonriendo, bailando, hablando animadamente con un ejército de extraños y fingiendo felicidad y un profundo amor. Amor. Sasuke podía encantar hasta las serpientes, pero el amor era algo diferente… Una vocecilla interior insistía en recordarle su confusión, su dolor, su respuesta a cada una de las palabras de Sasuke, pero aunque las pruebas de sus sentimientos hacia Sasuke eran cada vez más fuertes, Sakura decidió ignorarlas. Quizá estuviera escondiendo la cabeza en la arena, pero había cosas sobre las que le resultaba insoportable pensar.
Media hora más tarde, volvía a la pista de baile. Afortunadamente, Sasuke no la había sacado a bailar, y la comida y una copa de vino, la habían ayudado a tranquilizar sus destrozados nervios. La orquesta empezó a tocar una lenta melodía y Sakura, dejándose llevar por ella, apoyo la cabeza en el hombro de su pareja de baile. Casi podía creer que era feliz, las miradas de admiración que despertaba eran un bálsamo para su ego.
Se sentía al mismo nivel que todas aquellas mujeres frívolas y sonrientes, todas ellas elegantemente vestidas Muérete de envidia, Sasuke, se burlo en silencio. Sakura Haruno no os necesita ni a ti ni a tu admiración para pasar un buen rato
Y entonces lo vio. Sasuke, el hombre más atractivo de la fiesta, estaba bailando, mejilla contra mejilla, con una rubia despampanante. Y la miraba con ojos inconfundiblemente seductores.
Sakura se quedo paralizada, sorprendida por la intensidad del sentimiento que la había invadido al verlo.
La música se interrumpió de pronto y todos se volvieron con curiosidad hacia el estrado en que estaba tocando la orquesta. Sasuke agarro a Sakura del brazo y, sintiéndose arrastrada por una garra de acero, la joven cruzo con él el pabellón y subió a la tarima.
-Sonríe—le ordeno Sasuke con una sonrisa radiante, mientras ambos se paraban ante el micrófono –Damas y caballeros—continuo, aunque Sasuke había captado toda la tención de los invitados, Sakura tenía la sensación de que todas y cada una de sus palabras iban dirigidas contra ella -¿Puedo proponer un brindis?—como por arte de magia, apareció el camarero con una bandeja y Sasuke alargo la mano para ofrecerle su copa a Sakura antes de agarrar la suya –Por Chiyo—exclamo vivamente mirando a su abuela –una mujer especial. Y por Sakura, una mujer rebelde que sin pensárselo mucho ha prometido convertirse en mi esposa—levanto su copa de champán –por el futuro y por todo lo que pueda depararnos—
-Por el futuro—repitieron alegremente a su alrededor.
Sakura miraba a todo el mundo con los ojos llenos de lágrimas y un nudo en la garganta. De pronto, Sasuke la agarro de la cintura.
-¡Eh!—siseo dándole un rápido abrazo; aquel contacto fugaz desencadeno en el interior de Sakura una cascada de fuego –Esta es la noche más feliz de tu vida, no lo olvides. Y la de Chiyo—la miraba con tanta intensidad que Sakura tuvo la sensación de que estaba leyendo en lo más profundo de su alma –Y nunca sabrás lo mucho que significa para mí. Gracias—
-No tenía otra opción—contesto emocionada e intentando contener las lagrimas que amenazaban con desbordarse de sus ojos.
-Siempre se puede elegir—le contesto Sasuke enigmáticamente –Y me alegro de que hayas tomado la decisión correcta—
La orquesta volvió a tocar y Sasuke bajo del estrado con Sakura, se abrió paso entre la gente y ambos empezaron a bailar una pieza tras otra. Giraban sin cesar, y Sakura, aturdida por la velocidad del baile y ensimismada en su torbellino de pensamientos, no advirtió que Sasuke la sacaba del bullicio dando vueltas y la llevaba al jardín.
-Vamos—le susurro con voz ronca, sus cabezas estaban tan cerca que Sakura podía sentir el calor del aliento de Sasuke en la mejilla –Tengo algo que quiero que sea para ti—
¡Era una sortija de compromiso! Sakura se quedo helada. Se esperaba un pequeño obsequio, pero no estaba preparada para recibir aquella preciosa sortija de diamantes que probablemente valdría una fortuna. ¿Qué ocurriría si la perdía, o si la hacía algún daño? Aparto la mano violentamente.
-No—susurro sintiendo crecer vertiginosamente su enfado –Estas yendo demasiado lejos, esta farsa está llegando demasiado lejos—
-No es lo que a mí concierne—el corto Sasuke. Con las sombras de la noche, sus facciones parecían grabadas en piedra –Esta sortija le pertenecía a Chiyo. Se la regale cuando gane mi primer millón, así que, te guste o no, vas a tener que llevarla en todo momento mientras Chiyo esté aquí, como una muestra de tu amor hacia ella y hacia mi—mientras hablaba, la acorralo contra la pared, haciendo que Sasuke se asustara.
-¿Amor hacia mí?—lo provoco Sakura imprudentemente –Sasuke, debes estar bromeando—
-¿Tú crees?—gruño Sasuke con una extraña sonrisa –Bien, en ese caso, yo también estoy sufriendo las consecuencias de mi broma—apoyo las manos en sus hombros convirtiendo aquel gesto en una caricia ardiente y peligrosamente emocionante. Sakura sintió una extraña debilidad en las piernas –A no ser, mi pequeña tentación, que mis labios puedas demostrarte que estas equivocada—
¿Que les pareció? espero sus reviews n_n
