Bleach no me pertenece sino a Kubo Tite, historia original escrita por mí.

REEDITADO

NOTA: palabras en cursiva, murmureos o chismes como lo quieran llamar en general.


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Strawberry fields forever

(Campos de la fresa por siempre)

Por Ireth I. Nainieum

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Tema

IV

"Ceremonias"

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Grado: K+

Genero: amistad, humor, romance

Sinopsis: porque la palabra "ceremonia" tiene diferentes significados.

Y es importante el actualizar la base de datos, sobre todo si eres un hermano celoso.

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"El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina basta"

-Jacinto Benavente-

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Cuando Rukia le comento a Renji que no iría a la reunión de shinigamis; a regañadientes el pelirrojo acepto. Cuando el Capitán Ukitake, solicito su presencia en dicho evento un par de días después y ella declino amablemente, él se sorprendió; pero admitió su decisión contrariado. Cuando le solicito permiso a su hermano para faltar al suceso, este la miro extrañado; estuvo a punto de quedarse con la duda. Pero cuando a los tres hombres les dio la razón de su necesidad, esta genero un par de sobresaltos al corazón, más allá de lo inimaginable.

―Tengo que estar presente en una ceremonia muy importante con Ichigo

Le externo a los hombres con una gran sonrisa que no apaciguaba en lo absoluto la sorpresa recibida. La miraban perplejos y casi no creyendo haber oído bien. ¿Debía de estar bromeando?

Ceremonia…

Por extraño que parezca en los días siguientes Rukia estuvo muy extraña a los ojos de su hermano. Se entero que se había dado un tratamiento muy especial para suavizar su piel, a la par de un arreglo en su cabello y hasta fue estricta con sus alimentos en días pasados. También había estado recorriendo el primer distrito adquiriendo algunos, extraños implementos que nunca antes había necesitado. Perfumes y vestidos, no propios de su mundo, sino de al tierra de los vivos. Así mismo, estaba el hecho que parecía evitarlo cada vez que llegaba a la mansión o se encontraban en los escuadrones. No obstante…

Cuando Rukia le pregunto a Renji si le parecía bonita, la miro por algunos segundos creyendo que era una broma su pregunta. Y se habría reído de no haber visto la seriedad en rostro, considero prudente el no hacerlo. Se incomodo, más aún por estar acompañado por algunos colegas los tenientes Hinamori Momo y Kira Izuru; quienes también se exaltaron ante tal cuestionamiento. Abrió su boca para respóndele, pero al no saber formular su respuesta se quedo impávido. Sin hacer, ni decir nada. Suspiro molesta y se marcho, dejándolo pasmado. Pero…

Cuando le pregunto al Capitán Ukitake, sobre la manera apropiada de dirigirse a un gran número de personas, se sorprendió. Y creyó que reconsidero el estar presente en el evento, e intentaba hallar una manera de dirigirse a las divisiones. Le dio un par de consejos que aprendió con el transcurso del tiempo, y le ilumino el rostro agradecida por su ayuda. Se entusiasmo por hacerla feliz, no obstante, ella aún no consideraba el estar en el acto. Se despidió formalmente de él y salió de la división, eso le preocupo. A pesar de…

―¿No es Kuchiki Rukia, Capitán?

Señalo hacia la mujer que recorría las calles del primer distrito, cuya especialidad en ventas eran los artículos humanos. Daba la impresión de que buscaba algo al parecer entre los establecimientos. Parecía cansada y levemente molesta al no encontrar lo que necesitaba. Por otra parte Rukia, miraba con tedio en ese momento la gran cantidad de tiendas, al no topar con lo que necesitaba; sumándolo al hecho de que no tenía la más mínima idea de que adquirir. Hitsugaya Toushirou y Matsumoto Rangiku, la miraban curiosos al verla dar tantas vueltas, entre un local y otro. Rendida ante su indecisión, considero mejor el retirarse, no tenía ningún caso el continuar observado si al final de cuentas no compraría nada.

―¡Hey!

Le grito la vice capitana muy alegre.

―Teniente Matsumoto, Capitán Hitsugaya –los miró con sorpresa-

―¿Comprando cosas para la gran fiesta? –le echo un vistazo los puestos- si me lo preguntas, seria mejor el considerar el tener una reserva de sake

Hitsugaya rodo sus ojos ante su comentario. Más sin embargo, permaneció callado, expectante de la respuesta de la menor de la familia Kuchiki. No obstante, Rukia esbozo una gran sonrisa. Divertida por la situación.

―Lo lamento –miro a los dos- pero tendré que excusarme ante tan amable petición –les sonrío nuevamente- pero ya tengo un compromiso para ese día y no podré asistir al evento

La miraron extrañados. Esa celebración sería el acontecimiento del año en la Sociedad de Almas, muchos habían esperado durante meses dicho suceso, en especial la teniente. ¿Qué sería aquello tan importante que la obligase a faltar?

―¿Qué compromiso Kuchiki?

Indago el Capitán. Prácticamente era obligatoria la presencia de todo miembro activo de las divisiones, hasta donde sabía no sería permitida la inasistencia.

―Tengo que estar presente en una ceremonia muy importante con Ichigo

Los dejo mas que sorprendidos, antes su franca e inusual respuesta. Les dio un saludo formal y se retiro.

―¿Capitán? –comento mientras la miraban marcharse- ¿ha dicho ceremonia cierto?

Lo miro no creyendo sus palabras.

―Eso parece

El rostro de Matsumoto se ilumino y se torno completamente eufórico. Toushirou supo que si no la detenía a tiempo algo muy malo podría suceder.

―Capitán –exclamo con seriedad- si me excusa, debo terminar con mis informes

―¡Espera, Matsumoto!…

Sin más, la mujer desapareció. Dejando solo a su Capitán, quien tan solo se limito a suspira derrotado. Era cierto que Kuchiki Rukia había pronunciado la palabra "ceremonia" y personalmente no creyó que se tratase de esa opción.

―Iré a ver a Ukitake –murmuro- él debe saber bien lo que pasa. Mejor me entero antes de la verdad o Matsumoto armara un escándalo

Recién entrada la noche ya era del dominio público la gran y nueva noticia. Distribuida gracias a un par de alcoholes, suministrados a la teniente. Kuchiki Rukia iba a casarse. Así es señoras y señores, la palabra "ceremonia" en la Sociedad de Almas, solo se emplea en los actos matrimoniales y esas fueron sus exactas palabras. El resto era simple deducción.

Finalmente el tan anhelado día llego. Técnicamente en los escuadrones se llevaban a cabo ajustes de último minuto, para dar inicio al medio día con las actividades planeadas.

Una muy feliz Rukia, se estiro sin ser observada por los instigadores ojos de su hermano con sumo placer, junto a una enorme sonrisa en su rostro. Admiraba su vestido, elegido para el día tan especial. Tardo casi tres días más en hallar el arreglo perfecto. Sencillo y recatado, podrían ser palabras a resumirlo. Lo tomo y guardo delicadamente en una caja y la sello con sumo cuidado, nada en el mundo estropearía su vestimenta. Camino por los pasillos de la residencia y se detuvo en el área reservada únicamente para su hermano, suspiro y con suma delicadeza toco.

―Pasa

Escucho la voz fría de hermano, la cual le daba el permiso de ingresar en su recinto personal.

―Hermano, me retiro –le informo- ¡oh! Capitán Zaraki, no sabía que estaba aquí –se sorprendió- disculpe mi falta de cortesía, sea bienvenido a la residencia de la familia Kuchiki –le dio un saludo respetuoso- espero que su estadía se placentera Capitán

El aludido la miro curioso ante tanta formalidad, pero luego recordó que su hermano mayor estaba presente, y para él sería decoroso no saludarlo como era debido.

―No hay necesidad de tanta formalidad, Kuchiki –movió su mano- por cierto –la miro divertido- disfruta tu "ceremonia"

Le sonrió, esperando alguna reacción.

―¿Perdón?

―Tienes una ceremonia con Ichigo ¿no es cierto? –tomo una actitud pensativa- o eso fue lo que escuche

Esperaba alguna mueca contrariada e inclusive de molestia o tal vez un sonrojo. Por la forma tan directa de expresarle sus palabras, no obstante Rukia hizo algo que lo dejo sin palabras igual que al resto. Le dio un saludo formal y le sonrió de forma angelical, casi como su pequeña teniente lo hacia cuando quería algo realmente.

―Gracias Capitán, le diré a Ichigo que le envía saludos –miro a su pariente- bueno hermano me retiro, ya que en este día no puedo llegar tarde o se enfadará conmigo y no quiero verle la cara de pocos amigos el resto del evento –suspiro- me irrita el verle esa cara de idiota

Se retiro y cerró la puerta. Luego de algunos momentos de un sepulcral silencio, procedió a romper la afonía de la habitación.

―¿Piensas dejarla ir así como así ¿–se sorprendió- cualquiera diría que moverías cielo mar y tierra para evitarlo –lo miro- o al menos que Ichigo sufriría mucho. ¿O es qué?...

Byakuya se levanto y observo la puerta por la cual se había retirado su hermana. Apretó sus puños con insistencia, tratando de tranquilizarse sus fluctuantes emociones, más todo eso era en vano.

―Capitán Zaraki Kempachi –susurro- podría informar que tuve que excusarme para atender un incidente de primera necesidad –camino hacia la puerta- excuse mi falta de cortesía en este momento –la abrió- más adelante le compensaré mi falta de decoro

Salió y dejo completamente solo al hombre, quien tan solo se limito, expresar una mueca de total asombro.

―Te fuiste muy arriba Ichigo –musito contento- pero es la primera vez que veo al inexpresivo y frio Capitán Kuchiki Byakuya el perder su temple –sonrió- esto va a ser tan divertido –dio un aplauso- el día que necesites ayuda, lo haré a cambio de una pelea

Lo has escuchado –murmuraban- ¡no me lo puedo creer!

Si, eso escuche

―¿No, me estas mintiendo?

Escuchaba Rukia, por cuanta calle transitaba. Además notaba como la miraban de soslayo muy claramente. ¿Qué le pasaba a todo el mundo? y ¿a qué venía el comentario del Capitán de la Décimo Primera División?

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―Llegas tarde

Fue el primer reproche del día. Y se lo dijo mientras la vio aparecerse en su habitación, faltaba muy poco tiempo y ella aún no esta lista, de sobra sabía como se tardaban las mujeres y ella no sería la excepción a la regla. Por su parte Rukia rodo sus ojos ante tan amable comentario.

―Tuve algunos inconvenientes –lo miro- gracias por la pregunta Kurosaki kun

Ichigo gruño.

―Date prisa, casi se nos acaba el tiempo –dijo intentando evitar una pelea- no podemos llegar tarde y lo sabes de sobra –consulto su reloj- mi papá se ha adelantado, "no quiero perderme ni un solo detalle, del día más especial de mi pequeño hijo" –expreso tratando de imitar a su padre- solo agradezco que esta será la única vez que va a venir a un evento como este –suspiro- y que lo invito –ratifico- el gigai esta en el armario, te espero abajo.

Salió de su alcoba y la dejo sola. Bajo a la sala y se miro en el espejo del recibidor, odia el hecho de tener que vestirse de esa manera, pero debido a la formalidad del acontecimiento no tenía ninguna otra opción. Además era la estrella del día. Intento en vano hacer el nudo de su corbata, más sin embargo, se rindió luego de un par de minutos. Debió pedirle ayuda su padre…, no mejor no…, Ishida era una mejor opción. Arremango su camisa y se sentó en el sillón a esperar. Comenzaba a impacientarse, golpeaba con su pie el suelo, de forma insistente; tardaba demasiado.

―¿Y qué tal me veo?

Se giro sobre sí misma mostrando su atuendo. Ichigo, por su parte le sonrió en aprobación irrefutable.

―Vamos

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Llego justo a las puertas del Senkaimon y se detuvo. Espero algunos minutos, impaciente por sus futuras acciones ¿quizás estaba llevando esto demasiado lejos?. Poco después percibió una poderosa presencia junto a él.

―No me parecen correctas sus acciones, Capitán Kuchiki

Se giro y contemplo a la capitana de la Cuarta División Unohana Retsu que caminaba apaciblemente hacia él, con un rostro intrigado por sus acciones. Instantes después vislumbro a un par de shinigamis del Instituto de Investigación Tecnológico; los cuales llevaban un par de cajas con ellos.

―Me permite acompañarlo para evitar que su ira se descontrole

La mujer le hablo calmadamente y le señalo las cajas.

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Cuando ambos llegaron guiados por la fuerza espiritual de los chicos, se quedaron anonadados, al comprobar el evento frente a ellos. Una gran cantidad de alumnos estaban ahí presentes en compañía de sus padres, madres, hermanos y demás. Las estrellas del día, vestían como futuros jóvenes profesionistas, los cuales ocupaban los primeros asientos del auditorio.

―Bueno, bueno…, probando…, uno, dos, tres, probando… –hablo un profesor por el micrófono- alumnos del Instituto de Karakura, este año como representantes para dar el discurso de cierre anual tendremos Kuchiki Rukia y a Kurosaki Ichigo quienes pronunciarán las palabras de despedida –miro a los estudiantes- que comience la ceremonia de graduación

Entre virotes y aplausos ambos hicieron acto de presencia. Rukia portaba un lindo vestido coctel de color índigo de finos tirantes; por su parte Ichigo, dejo atrás la corbata y camino con su traje gris sin saco ni lazo al pódium.

―Me parece Capitán Kuchiki –un breve silencio- que ha llegado el momento de actualizar los archivos y diccionarios en la Sociedad de Almas –lo miro- ¿no le parece?

―Si

Expresó sin emoción alguna y algo más calmado que antes.

―¿Qué opina de dar una vuelta por el mundo humano? –coloco su mano sobre su hombro- hay que dejarlos disfrutar de su momento y además nos resultará un buena experiencia

Los dos abandonaron el auditorio y comenzaron a caminar por entre las calles de la ciudad.

―¿Pensaba en detener la ceremonia?

Inquirió curiosa y divertida, a la vez de saber de antemano la respuesta. Pero deseosa de escucharlo hablar.

―Quizás

Fue su única respuesta. Retsu esbozo una sonrisa, fue al mundo humano con la intención de pararlo si era necesario. ¿Quién habría pensado que Kuchiki Byakuya es un hermano celoso?

―Va a serte muy difícil Kurosaki Ichigo –pensó-

Miro hacia la dirección del edificio, lo que sucediera de ahora en adelante sería muy entretenido.


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Comentarios

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Tema V

(Heridas en la nieve)

Genero: romance

En los pequeños detalles, se encierran siempre los verdaderos sentimientos.



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Nos vemos

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