Título – Ghost love score
Disclaimer – ¡Kai es mío! Nah, no lo es u.u
Advertencia – Yaoi
La canción que usé esta ocasión es Bird de Seki Tomokazu. Es de Gravitation, aunque no sé en qué disco venga, si alguien sí lo sabe, ¡díganme!
Gracias por leer y ¡por favor dejen un review!
.-"-. Bird .-"-.
En el capítulo pasado.
-¡He dicho que te duermas! ¿Qué no me has oído?-le ordenó Kai viéndolo a los ojos. Tyson estaba a punto de contestar algo cuando sintió sus parpados caer sobre sus ojos. Una sensación de sueño lo invadió, y cuando menos se dio cuenta ya estaba completamente dormido.
Kai observó como Tyson caía rendido en la cama. Suspiró. Se acercó lentamente hasta donde estaba el otro chico para cubrirlo con las cobijas de nuevo.
-Quiero que te vayas. Que te alejes de mí. Que olvides lo que viste, lo que soñaste… que te olvides de mí…
ikanaide! sakendemo ano sora e tobu yasei no tori
(Aún cuando grito "¡No te vayas!", el pájaro salvaje vuela hacia el cielo.)
Kai miraba hacia fuera a través de las blancas cortinas. Todo era blanco: el suelo del balcón, su barandal, el jardín, incluso las flores y los árboles. Miró la tranquila fuente de cuyo centro brotaban aguas cristalinas. Debían estar heladas. Afuera hacía frío, adentro de la alcoba estaba tibio. Era una tibieza recia. Desde que podía recordar, aquella habitación siempre había sido cálida. Sin embargo ahora esa disimulada calidez le hacía temblar.
Inclinó su cabeza para ver el cielo; también era blanco. El gran cúmulo de nubes indicaba que esa noche, o talvez esa tarde, nevaría de nuevo. No había un solo día que no nevara. Tampoco había un solo día en el que dejara de pensar en él.
Kai suspiró, su aliento empañó el vidrio. ¡Cuánto deseaba salir e ir a la escuela o sentir su cuerpo entumecido por la nieve! ¡Cuánto deseaba respirar, dormir, enfermarse! Añoraba estar vivo. Cerró sus ojos, concentrándose en atravesar la puerta de cristal. Apretó fuertemente su puño y lo dejó estrellarse sobre la baranda de mármol. Un dolor punzante quedó registrado en su cabeza. Creyó sentir el fuego quemante de la sangre resbalando sobre sus nudillos. Adoró el entumecimiento de éstos. Sonrió.
Una ráfaga de viento gélido se impactó en su cara, trayéndole memorias de un pasado, ahora sin importancia. Abrió los ojos de golpe, evitando, de esa manera, recordar. Vislumbró su mano. El último rastro de sonrisa se esfumó. Nada. Sus ojos recorrieron ávidamente los dedos, la palma y el dorso de su mano en busca de algo que no hallarían. No había marca de golpe, ni sangre chorreando. Nunca hubo dolor.
-¡Maldición!
Never say good bye shinayaka na sono tsubasa yuuki ni akaku somete
(Nunca digas adiós; así como esas ágiles alas están teñidas de rojo por el coraje.)
Tyson miraba distraído el suelo de adoquín, buscando disimuladamente las respuestas a sus cuestionamientos. No se sentía muy bien, de hecho, su frente ardía y tenía un poco de nauseas. Estaba asustado. Hoy sería su primer día de clases, no conocía a nadie, ni nada de lo que había en esa ciudad. Ni siquiera se había atrevido a acompañar a su abuelo en las vistas de cortesía que llevaba a cabo para conocer a los vecinos. Tenía miedo a no hacer amigos, a perderse, a caerles mal a los profesores… ¡a tantas cosas!
-Kai…- su mirada se volvió triste.
No podía evitar deprimirse al pensar en él. La última vez que habían hablado fue sólo para discutir. Kai le ordenó que se fuera de allí, que no quisiera volverlo a ver. Estrujó fuertemente los tirantes de su mochila. Se sentía tan impotente, se había dicho mil y un veces que él no había estado conciente del todo, ya fuera por el sueño o por su enfermedad; pero al final de su debate interno se terminaba recriminando. Él había tenido la culpa del enojo de Kai, había hecho o dicho algo que lo había hecho sentir mal.
tada ate mo naku jiyuu wo motome mada shiranu basho e to
(La quietud interminable rogando por libertad, si dejas este paraíso)
Kai era bastante temperamental. Era fácil hacer que se pusiera furioso, ya Tyson le encantaba verlo así. Cuando estuvieron juntos procuraba molestarlo, era una actuación bastante infantil de su parte, mas no le importaba. De esa manera Tyson sabía que él era el único centro de atención de Kai.
Aunque también le fascinaba escucharlo cantar. El apuesto espectro poseía una voz envidiable, además que tenía canciones igualmente preciosas. Tyson no sabía a ciencia cierta de donde oía Kai las letras o si él mismo las inventaba, lo que sí sabía era que se habían vuelto una especie de adicción para él.
En este momento podía escuchar una de sus melodías favoritas interpretada por el bicolor. "Son unos grupos muy buenos. Sus vocalistas son impresionantes", le comentó tras haber oído su colección de discos de Nittle Grasper y de Bad Luck. Tenía razón; el vocalista de Grasper, Ryuichi, era casi un dios, aunque Shuichi, líder de Bad Luck, tampoco se quedaba atrás.
kono rakuen wo deteyuku no nara kojimetai yo
(por un lugar aún desconocido, te quiero mantener encerrado.)
Sonrió para sí al recordar cuánto le habían gustado sus videos a Kai. Estaba decidido. Lo convencería de dejarlo volver. Sino, mínimo le pediría una explicación a su extraño comportamiento. Primero había recibido su indiferencia, luego, cuando parecía que ya se llevaban bien, lo echa de se cuarto.
-¡Eres el idiota más grande del mundo, Hiwatari!- gritó.
"Mínimo una explicación." Las palabras le revolotearon por un par de segundos. ¿A quién engañaba? Jamás estaría conforme hasta volver a establecerse en su habitación. Haría lo que fuese necesario. Sin embargo, por el momento debía concentrarse en dar una buena impresión en el colegio.
Ya con la seguridad en sí mismo de regreso, levantó la cabeza, irguió su cuerpo y se encaminó con pasó firme hacia la monumental puerta de su nueva escuela. Miró de reojo el letrero de fierro forjado que colgaba en forma de arco sobre su cabeza:
Instituto Stanley Dickenson
Desde 1759.
omoidashite kindan no amai kajitsu wo
(Recuerda ese prohibido, indulgente y hermoso día)
Los edificios que conformaban el colegio eran exageradamente grandes y viejos. Se notaba que, a pesar de recibir mantenimiento constante, no habían sido inmunes al inclemente paso del tiempo. Una explanada de concreto se extendía unos cuantos cientos de metros, dándole paso a un enorme edificio de ladrillo rojo, que tenía rejas en cada una de las ventanas. Los jardines laterales a la explanada estaban abarrotados de estudiantes uniformados con saco y pantalón azul marino aterciopelados, corbata roja y camisa blanca, los cuales hacían caso omiso a los letreros de: "No pise el césped". Unos pequeños senderos de adoquín se extendían a los lados de la explanada principal, asemejándose a las diminutas ramificaciones del cauce de un caudaloso río.
Unos ojos árticos recorrieron el paisaje mostrando aburrimiento en la mirada. Faltaban diez minutos para el comienzo de las clases, y él ya no sabía que iba a hacer en tantas horas de materias inútiles. Lanzó un resoplido y se hizo más atrás acomodándose en el árbol que le regalaba su frondosa sombra.
-No hubiera venido.
-¡Yuriy, pero si apenas es lunes! No me digas que ya estás cansado- le dijo un muchacho de cabello rubio ceniciento.
-Yo aún traigo cruda- mencionó un joven peliplatidao que estaba sentado a los pies del ojiazul.
-Yo también- afirmó Yuriy.
-Ya saben que no es bueno emborracharse los domingos- los reprendió el güero.
-Y, ¡a ti qué te importa!- le espetó el ojiártico.
-No te preocupes, Yura. Mihaeru sólo está ardido porque no lo invitaron a la fiesta- se mofó el peliplatinado.
-¡Cállate, Boris!- le gritó Mihaeru.
kin-iro no torikago ni ima mo nao aru no ni
(aun ahora, aunque estés en una jaula de oro.)
Yuriy tenía un dolor de cabeza de los mil demonios, y el hecho de que sus compañeros se la pasaran gritando no le ayudaba a que disminuyera. Pensó que lo mejor hubiera sido seguir el ejemplo de Serguei e Ian y haber argumentado enfermedad.
Apretó los dientes, molesto. Nunca se callarían y tampoco lo harían los maestros, así que debía irse acostumbrando al insoportable martilleo que sentía dentro de su cabeza. En cuanto llegara el médico iría para que le diera algo, de todas maneras él ya sabía la manera en la que los alumnos disfrutaban los fines de semana. Giró su mirada de un punto a otro tratando de hallar un lugar en el que nada se moviera y no se mareara. Ése lugar fue la puerta de entrada.
Bajo el arco de metal sólo se encontraba parado un muchacho peliazul, estaba viendo fijamente un papel. Yuriy suspiró aliviado, alzó su mano y se masajeó la sien. El muchacho no le aumentaría los síntomas, estaba tan concentrado que no se movería.
ikanaide! kono mune wa tsumi bukai yume mite shimau yo
("¡No te vayas!" En mi corazón, no puedo soportar ver ese sueño indecente.)
La curiosa mirada de Yuriy lo recorrió de abajo a arriba. El uniforme parecía que no había sido usado anteriormente. Los zapatos limpios, la corbata mal anudada, la mochila casi vacía, el cabello desaliñado atado con una cola de caballo. No era nadie especial. El muchacho alzó un poco la cabeza mirando el edificio frente a él y volvió a bajar la mirada al papel. Yuriy analizó rápidamente aquella cara morena y los ojos azul oscuro del joven, dándose cuenta de que no le era familiar aquel rostro. Lo cual significaba sólo una cosa.
-Ya llegó el nuevo- mencionó atrayendo la atención de los otros dos.
-¿Ah, si? ¿Quién es?- preguntó Boris. El ojiazul lo señalo con la cabeza.
-No está tan mal- comentó Mihaeru riendo. –Yo voy.
-No te muevas- le ordenó. –Él es mío.
-Cómo quieras pelirrojito- respondió el rubio cuando Yuriy ya se hubo ido.
Never say good bye sono hane wo kiri totte makka ni nurasu yume wo
(Nunca digas adiós. Un sueño donde esas plumas fueron arrancadas y empapadas de carmesí.)
Tyson leía y releía el pedazo de hoja que tenía entre sus manos. ¡Si tan sólo hubiera sabido francés!
"Por lo menos no estoy tan perdido. Sé que está en francés, ése es un avance", pensó. Recordó como Kenny, su mejor amigo en Osaka, se había inscrito a un curso de idiomas; y cómo llegaba diario emocionadísimo de que había aprendido algo nuevo. Él fue quien le enseñó a distinguir el francés de los otros idiomas cuando de letras romaji (1) se trataba.
kanashige na me de naze mitsumerun da? nandomo furimuite
(¿Por qué me miras con esos ojos llenos de tristeza? No importa qué tan seguido me rechaces,)
El abuelo de Tyson era despistado, de seguro cuando le trajo su horario y los reglamentos ni era se había fijado en el idioma en el que venían. Ahora él tendría que lidiar con las consecuencias. A pesar de estar agachado Tyson era capaz de sentir la presión de los otros alumnos, quienes le dirigían miradas acosadoras y que curiosamente hablaban entre ellos mientras no lo dejaban de ver.
En su antigua escuela, él siempre era el centro de atención y no le incomodaba, ya que estaba acompañado de los jóvenes con los que había crecido, sin embargo, en esta ocasión estaba rodeado de puros extraños.
mouichido dake dakishimetai to negatte shimau
(no puedo soportar el quererte abrazar una vez más.)
Respiró hondo en un intento de calmarse, el cual resultó infructuoso. Por un instante deseó que Kai no estuviera encerrado en su casa, sino que lo hubiera acompañado, aunque hubiera tenido que soportarlo diciéndole "eres un idiota". Mas el instante no le duró mucho al recordar que aunque Kai hubiera ido con él, de todas maneras no se hubiera quedado a su lado, ya que seguía molesto.
-Ojala él no estuviera enfadado… ojala yo no estuviera aquí- se dijo.
Alzó la mirada hacia el edificio, sintiendo como éste lo intimidaba. Tendría que pedirle ayuda a alguien, pero ¿a quien? Volvió a bajar la mirada e intentó pensar en otra cosa. Lo primero que le vino a la mente fue Kai, luego su voz, al último, la canción.
omoidasu yo hisoyaka na mori no oku de
(Recuérdalo: esa época cuando, dentro de las profundidades de ese bosque secreto,)
Una sombra se posó sobre su hoja, levantó la cabeza una vez más topándose con unos ojos azul ártico.
-Hola- lo saludó el joven.
-Ho… hola- tartamudeó Tyson.
-Eres el alumno nuevo, ¿cierto?- preguntó.
-Sí. –Tyson no podía creer su buena suerte. Un chico se le había acercado amablemente a saludar, y, sobretodo era guapísimo. Tenía unos orbes azules, el cabello pelirrojo y la piel nívea.
-Bienvenido, soy Yuriy- se presentó el pelirrojo.
-Gracias. Yo… yo soy Tyson- el parecido entre Yuriy y Kai era mucho.
-Mucho gusto Tyson- dijo Yuriy. –¿Qué clase te toca?
-Ésa es una muy buena pregunta- rió Tyson nerviosamente. –Yo… bueno…
kono yubi de sotto tsubasa ni fureta ano toki
(doblaste tus alas suavemente y te colocaste sobre este dedo.)
El ruido de la campana que daba inicio a las clases del día se dejó oir. Tyson apretó el puño regañándose mentalmente por no poderse tranquilizar. Yuriy se dio cuenta de su nerviosismo y, disimuladamente leyó lo que había ocupado la atención del moreno unos minutos antes. Era un horario.
-¿Puedo ver?- pidió cortésmente.
-¿Eh? Sí, claro.
El pelirrojo tomó la hoja de papel y leyó: - Siete cincuenta, Matemáticas; ocho cuarenta, Biología; Nueve y media, Historia. Después toca descanso.
-¿Sa…- Tyson estuvo a punto de preguntarle "¿sabes francés?", pero si había leído lo que estaba escrito era obvio que sí. Se había ahorrado una vergüenza.
Yuriy le devolvió su horario. –Estamos en las mismas clases. Si quieres, te muestro donde quedan los salones.
-¿Harías eso por mí?- de verdad tenía buena suerte.
-Por supuesto. Vamos.
itte kure! ima ore ga samishisa ni chi wo nagashitetemo
("¡Dime!" Ahora, no importa si la sangre emana de la herida de mi soledad,)
Los pasillos de la escuela eran amplios y limpios. De un lado quedaban las puertas de los salones y del otro una hilera de ventanas que daban hacia los patios. Era la misma estructura que tenía su casa. Pero, al parecer los espacios en los que se encontraba habían sido destinados para ser un colegio desde el principio.
Tyson se sentía raro estando en una escuela privada, pero lo que lo hacía sentir aun más raro era estar en una escuela para varones. No es que le importara mucho la compañía femenina (después de todo él era gay) pero siempre había tenido muchas amigas.
"Talvez por eso me gustan los hombres", pensó.
Las paredes de los salones estaban tapizadas con láminas, objetos y demás información dependiendo de la materia que era impartida en cada uno de los espacios. Los maestros nunca se movían, los alumnos eran los que tenían que cambiar de ubicación.
Cada alumno tenía un lugar asignado por los profesores de las diversas materias, el cual no cambiaba en el transcurso del año, así que debían cuidar su mesa y silla porque si les encontraban un rayón o defecto se las cobrarían a sus familias. Pero él ya no tendría esos problemas porque había sido transferido a mitad de año, por tanto tendría el privilegio de escoger cualquier lugar que quisiese, siempre y cuando no se portara mal.
Never say good bye tobu koto wo kimeta nara mae dake muita mama
(Nunca digas adiós si decides salir volando, sólo mirarás adelante, nada más.)
Yuriy se había portado muy bien con él en su primer día. Le había explicado todo lo que le era necesario saber. Sobre sus nuevos compañeros, sobre los profesores, las instalaciones… pero había algo que no estaba bien.
Flashback
Un hombre de mediana edad se encontraba anotando fórmulas en un pizarrón. Dándole la espalda a los pupitres de sus educandos. Viendo por el rabillo del ojo como entraban los muchachos a través de la puerta que quedaba a su derecha.
La mayoría venía con cara de cansancio, otros más, de fastidio. Un timbrazo más de la campana le indicó que era tiempo de comenzar con su clase. Se aproximó a la puerta dispuesto a cerrarla cuando una mano la detuvo. El catedrático se asomó con la intención de regañar a los retrasados.
-Señor Ivanov, ¡qué sorpresa verlo por aquí en lunes! –ironizó.
-Profesor Yagami, disculpe el retraso. ¿Podemos pasar?- preguntó el aludido, aún ejerciendo presión sobre la puerta para que no se cerrara.
-Conoce las reglas, no le es permitido entrar después del segundo toque…
-No fue mi cul… intención- corrigió Yuriy hablando con diplomacia. –Lo que sucedió es que me encontré con el alumno de intercambio en la explanada. No sabía donde debía presentarse para su clase, así que lo acompañé.
-¿El alumno de intercambio?- por fin el maestro se fijó en el otro joven que acompañaba a Yuriy. –Muy bien- concedió. –Espero que sea la última vez que ocurre.
-Por supuesto- afirmó Yuriy vehementemente.
Tyson estaba a punto de ingresar cuando el educador lo detuvo. -Quisiera hablar con usted al término de la cátedra.- Tyson asintió con un movimiento de cabeza.
Fin Flashback
ikanaide! sakendemo ano sora e tobu yasei no tori
(Aún cuando grito "¡No te vayas!", el pájaro salvaje vuela hacia el cielo.)
Ahora, a las ocho de la noche, Tyson estaba recostado sobre una cama diferente en una habitación diferente. Llegando del colegio había ido directamente a la alcoba de Kai, metido la llave en la cerradura y entrado sin fijarse si su dueño se encontraba presente. Afortunadamente para él no se había topado con Kai o, de lo contrario, le hubiera hecho un drama y no se hubiera mudado.
Se recriminaba mentalmente por no haber pensado mejor lo que haría, simplemente había ido a su clóset, tomado unas cuantas prendas de ropa, su laptop y vuelto a salir cerrando la puerta tras de sí, con un golpe.
En ese momento se había sentido indignado y ofendido, no tanto por lo de Kai, sino por lo que le dijo su profesor después de clases: "Señor Kinomiya, le daré un consejo que le haría muy bien seguir. No se junte con el señor Ivanov."
Yuriy había sido su primer amigo en ese lugar y un maestro que ni siquiera lo conocía le decía que no se le acercara. Era el colmo.
Never say good bye shinayaka na sono tsubasa yuuki ni akaku somete
(Nunca digas adiós; así como esas ágiles alas están teñidas de rojo por el coraje.)
Tyson tenía que aclarar las cosas con Kai, pero no sabía donde hallarlo. Tendría que buscarlo nuevamente como el día en el que estaba enfermo. Se levantó y se puso unas pantuflas. Cogió la llave que estaba sobre su mesa y salió del cuarto cerrando sigilosamente.
Caminó por el corredor un par de metros hasta toparse con la pequeña puerta al final, introdujo la llave, entreabrió la puerta y se asomó por ella. Estaba vacía. Cuando estaba a punto de cerrar se dio cuenta de que aun no platicaba con él sobre las pesadillas que había tenido. Se iba a dirigir a la biblioteca cuando resonó en su mente una idea.
"Quizá esté en aquella puertita que encontré la otra vez".
itte kure! kono omoi me wo tojite sora e to suteru sa
("¡Dime!" Ven, cierra esos ojos pesados y lánzate hacia el cielo.)
Tyson sostenía una linterna en una mano, mientras con la otra se agarraba de la pared para no perderse. Estaba muy oscuro por ahí y, al parecer, no había ningún interruptor de luz.
Emitió un gruñido al casi tropezar con algo. Pero continuó su camino con paso veloz. Le había sido complicado encontrar como llegar ahí, sin embargo no se daría por vencido tan fácilmente. Vería que es lo que había detrás e esa puerta y descubriría porque Kai no le había dejado entrar.
Tras tropezar un par de veces más Tyson estuvo frente a frente con el obstáculo de madera, mas ahora enfrentaba otro pequeño problema. ¿Cómo abriría? Trató de girar la perilla, de meter cada una de las llaves que le habían dado a su abuelo. Nada. La puerta seguía inmóvil. Sino cedía por las buenas, lo haría por las malas.
Never say good bye itsu no hi ka aeru darou haruka na umi wo koe
(Nunca digas adiós. Probablemente regresarás algún día, y cruzarás el océano distante.)
Kai estaba sentado en un cómodo sillón forrado de terciopelo rojo, admirando la hermosura de una pintura al óleo. En ella se mostraba el sublime retrato de un joven pelirrojo y tez blanca. En su boca figuraba una sonrisa serena que transmitía paz a quienes la vieran. En la esquina inferior derecha se hallaba una firma y una fecha.
Oliver
1808
-Oliver… Eras un magnífico pintor- dijo Kai. –Hiciste el retrato más perfecto que haya habido. Él y tú han de estar disfrutando las delicias del paraíso, ¿no? ¡En cambio yo estaré aquí por toda la maldita eternidad sin poder descansar! –Kai subió su mirada hacia la pintura. –Te amé, ¿sabes? Te amé más que nada, que nadie.-Una sonrisa triste apareció en sus labios. –Mi adorado…
Un ruido estruendoso lo interrumpió. Había alguien afuera.
ikanaide! sakendemo ano sora e tobu yasei no tori
(Aún cuando grito "¡No te vayas!", el pájaro salvaje vuela hacia el cielo.)
-¡Tyson! ¡¿Qué demonios haces aquí?!- exclamó, apenas hubo atravesado la puerta.
-¡Kai!- gritó el aludido, sorprendido. Lo había encontrado.
-¡¿Qué crees que estabas haciendo?!- gritó enfurecido el bicolor.
-Yo…eh… nada… -titubeó el moreno. Nunca lo había visto así de fúsico. Ni siquiera cuando lo corrió. –Te… te… teestababuscando- dijo de golpe.
-¡Ya te dije que te largaras y me dejaras en paz! ¿Eres tan idiota que no entiendes ni el japonés? –replicó el ojigrana furioso.
-Lo lamento- Tyson sintió como sus ojos le ardían y cómo las saladas lágrimas le rodaban por sus mejillas. –Yo sólo quería hablar contigo, saber qué hice mal. ¡Quería disculparme si es que hice algo que te hubiera lastimado u ofendido!
El ojiazul se levantó rápidamente y salió corriendo en dirección opuesta. No quería que Kai lo viera llorar. No quería que creyera que era débil. Sólo le quería gustar. Kai miró el escape del menor. Cómo trastabillaba por las porquerías que estaban tiradas. Bajó la mirada. Todo estaba mal.
-Yo soy el que debería haberse disculpado. Soy yo el que te hirió, el que te ha ofendido. Tyson…
Never say good bye shinayaka na sono tsubasa yuuki ni akaku somete
(Nunca digas adiós; así como esas ágiles alas están teñidas de rojo por el coraje.)
Continuará…
"No importa cuán dotado seas, tú sólo no puedes cambiar al mundo. Pero eso es lo maravilloso de este mundo."
(1) Letras Romaji – En japonés tienen tres formas de escritura, los "Kanas" que son silabarios, los "Kanjis", ideogramas y el "Romaji" o "Romanas" que son el abecedario que conocemos y usamos normalmente los países occidentales.
¡Pensé que no lo terminaría a tiempo! Bien, espero que les guste este cuarto capítulo, la verdad es que no estaba muy inspirada que digamos y creo que quedó demasiado corto y soso (Kai: Sí claro, si dejaras de pensar un poco en Lawliet, talvez te podrías concentrar un poco más ¬¬).
n.nU En fin, ¿soy sólo yo, o la canción no tuvo absolutamente nada que ver con el capítulo? ¿Se han dado cuenta que en Beyblade hay muchos personajes pelirrojos o rubios? O.O
Muchísimas gracias a quienes me dejaron un lindo review:
Raf-kun (Gracias por el regalo, ¡estuvo increíble!)
Mery
Takaita Hiwatari
Juan Castro
DemonsOfDarkness
PPBKAI (Te agradezco muchísimo el que me hayas dejado un review en todos los capítulos.)
A. Masefield M.
