Los personajes de Bleach pertenecen a Tite Kubo. Las leyendas pertenecen a la herencia cultural del pueblo.
Advertencia: Contienen Ooc y no siempre serán finales felices.
GRACIAS:
Darisu-chan: Gracias por comentar, me alegra que te haya gustado la leyenda. Tienes razón, no he leído muchos fics GinRan, pero los que he leído siempre muere él al final, pero todo es culpa de Tite por haberlo matado en el manga.
Nemesis2012: A mí me gusta mucho el HisaRan gracias al capítulo 305, como me reí con ese capí por leer. Espero te guste esta leyenda.
LeslymaY : Si, la verdad no me imaginaba a Rukia siéndole infiel a Ichigo, gracias por leer y comentar.
Kureimy: Gracias, que bueno que te gusto la leyenda aunque no fuera IchiRuki. Yo también quiero que terminen juntos, aunque guardo esperanzas que Tite reviva a Gin, es que al final me empezó a caer muy bien. Por cierto, gracias por recomendar el fic.
Nessie black 10: Gracias, tienes razón sobre la leyenda, pues si dice que ella está bajo su embrujo. Pero yo quise dejar un poquito abierto el final.
Anahis: Gracias, creo que a ningún otro personaje le hubiera quedado el papel del guerrero de ojos brujos, pues Gin siempre mantuvo ese misterio al tener los ojos casi cerrados. Espero te guste esta leyenda.
Como estoy de vacaciones, me dio tiempo de terminar la leyenda antes, así que como no le veo el caso a tenerla guardada decidí subirla antes. Espero que les guste esta leyenda, que en esta ocasión no es mexicana (salió por sorteo), por lo que es un tanto diferente a las anteriores. Me imagino que conforme la vayan leyendo se les hará conocida.
LA LEYENDA DE LA PRINCESA ENCANTADA.
LEYENDA CELTA.
En un hermoso palacio, en una tierra lejana, se llevaba a cabo la fiesta en honor a la princesa recién nacida. Toda la nobleza estaba reunida en el salón disfrutando de la amena música, el baile tradicional, la exquisita comida y la más fina bebida que los reyes ofrecían. Ellos habían intentado por mucho tiempo tener hijos, pero sin éxito, y cuando la reina ya había perdido las esperanzas de procrear un sucesor, llegó a ella un hechicero que le ofreció la posibilidad de darle un hijo.
Por su deseo inmenso de ser madre, la reina aceptó la ayuda del hechicero, quien solo le dijo que a su debido tiempo regresaría por la paga. Pasó el tiempo y la reina dio a luz a una bebita de abundante cabellera negra, de piel blanca como la luna y de ojos violetas, a la que decidieron nombrar Rukia.
La reina de cabello negro y piel pálida, cargaba en brazos a la princesa de apenas cinco días de nacida, mientras disfrutaba de la fiesta, el rey de largo cabello negro y ojos grises, permanecía sentado junto a ella. Hasta ese momento todo era felicidad, pues el pueblo quería mucho a sus reyes pues eran bondadosos y justos, así que todos compartían la dicha de tener una princesa.
De pronto en el salón comenzó a sentirse un fuerte viento, las puertas se abrieron de par en par y por ellas entro un hombre vestido de blanco, tenía el cabello y ojos marrón. El hombre se detuvo en frente del trono de los reyes.
―¡Hechicero Aizen! ―exclamó con sorpresa la reina, pues ya no esperaba verlo de nuevo.
―Querida reina Hisana, veo que funcionó bien mi pócima. ―dijo Aizen con una sonrisa viendo a la pequeña niña producto de su magia.
―¿Has venido por tu pagó? ―preguntó serio Byakuya, poniéndose de pie. Él conocía la historia de cómo fue concebida su hija.
―Así es, ya es hora. ―dijo Aizen.
―Pide cuanto quieras, que te será dado. ―dijo Byakuya, pues estaba agradecido por el milagro de ser padre, esa niña era la luz de sus ojos.
―No es dinero lo que yo quiero. ―dijo el hechicero con voz profunda. Los reyes se sorprendieron y Hisana instintivamente apretó contra su pecho a la princesa. ―Mi deseo es tomar a la princesa por esposa cuando cumpla veintiún años. ―dijo para sorpresa de todos los presentes.
―Eso jamás. ―dijo Byakuya con firmeza.
―No tendrá un mejor esposo que yo. ―dijo Aizen. ―Desde ahora conseguirá mi protección y nunca le faltara nada.
―Ya te he dicho que no. ―dijo Byakuya furioso y llamó a sus guardias, quienes rodearon al hechicero. Pero este ni se inmuto.
―Será por las malas entonces. ―dijo arrogante Aizen. ―A partir de sus quince años, será mía cada año. ―sentenció con maldad. ― Y luego de recitar un conjuro, desapareció dando terribles carcajadas que llenaron de miedo a todos los presentes.
A partir de ese momento los reyes vivieron años de angustia y dolor por no poder salvar a su hija de ese destino cruel, destino que desconocían.
Años más tarde en la ciudad de Karakura, una noche el joven príncipe, Ichigo Kurosaki de dieciséis años, salió a dar un paseo nocturno al jardín.
Caminaba entre los rosales cuando vio a una joven doncella parada frente a la fuente, llevaba el cabello negro corto hasta los hombros y un largo vestido blanco, se asombró por verla descalza. Ichigo camino hasta ella, pero al pisar una rama seca, asustó a la muchacha, quien volteo a verlo. Fue entonces cuando Ichigo vio sus ojos violetas, que gracias a la luz de la luna, reflejaban un hermoso brillo. Por varios segundos sus miradas se cruzaron, entonces Ichigo camino hacia ella.
La muchacha asustada, corrió hacia los árboles que rodeaban el palacio, donde el bosque se hacía más espeso.
―Espera, no te vayas. ―le gritó Ichigo. ―No te hare nada. ―le gritó mientras la perseguía, pero la muchacha siguió corriendo. Cuando Ichigo llegó a donde comenzaba el bosque, ya no encontró rastro de la muchacha, lo único que vio fueron unas cuantas plumas que de seguro algún pato o ganso salvaje había dejado.
La noche siguiente Ichigo volvió al jardín, deseaba ver a aquella muchacha de nuevo, pero por más que espero la muchacha no apareció. Así pasaron algunos días, hasta que termino por olvidarse de ese fugaz encuentro.
El día que se cumplía un año de aquel encuentro, Ichigo se encontraba dormido en su cama. Se movió un poco para quedar de lado y de repente vio la figura de una pequeña doncella de ojos violetas y piel blanca que estaba parada al pie de su cama.
―¡Eres tú! ―dijo sorprendido, sentándose de inmediato. De nuevo cayó cautivado por aquella bella mujer. Quiso tocar su mano, pero de inmediato aquella mujer se desvaneció. Él no comprendía lo que había pasado. Cuando se despertó por la mañana no había ningún signo de que ella hubiera estado allí. Preguntó a las personas que trabajaban en el castillo si no la habían visto entrar, pero nadie la vio. Tampoco nadie supo decirle quien era o si vivía en el pueblo.
Ichigo no encontró descanso aquel día, pues se lo paso pensando en ella, y en que se había ido antes de que pudiera hablar una sola palabra con ella. Pero esa noche la chica apareció de nuevo en su recamara, esta vez llevaba consigo una pequeña arpa y tocó una canción para él, la más dulce que él hubiera escuchado nunca, así que cayo dormido hasta la mañana siguiente. Lo mismo ocurrió cada noche durante un año, la chica de ojos violetas aparecía ante él y tocaba su arpa, pero se marchaba antes de poder hablar con ella. Él desistió de querer acercársele, pues no quería que desapareciera, prefería tener la dicha de contemplarla aunque fuera de lejos.
Y al final de ese año ella no volvió y entonces Ichigo comenzó a sentirse mal, ya que estaba profundamente enamorado de ella, y ansiaba verla por encima de todo.
―¿Qué tienes Ichigo? ―le preguntó su madre al ver que no comía.
―No es nada. ―le respondió deprimido, pues no les había dicho sobre sus encuentros nocturnos por temor a que lo creyeran loco.
―Lo que necesitas es una esposa. ―le dijo su padre, el rey Isshin. ―Ya estás en edad.
―Solo me casare con una chica de extraordinaria belleza, de cabello negro corto, de ojos violetas y de piel blanca como la luna. ―dijo Ichigo poniéndose de pie. ―cuando la encuentres avísame. ―dijo y se retiró del comedor.
―Ichigo sí que sabe lo que quiere. ―dijo Isshin sonriendo. Pero Masaki se quedó muy preocupada por el extraño comportamiento de su hijo.
Así que todo ese año el joven príncipe se la paso deprimido y angustiado por no poder ver a su amada, por no saber ni siquiera su nombre.
Al término de ese año, una noche que se encontraba en su habitación contemplando la luna, la chica de nuevo se le apareció al pie de la cama, ahora llevaba el cabello más largo, pero su belleza seguía igual. Así como el sentimiento de Ichigo hacia esa muchacha permanecía intacto.
―¡Has regresado! ―exclamó feliz Ichigo e intento acercarse a ella, pero se detuvo al ver que la chica retrocedía, no quería que desapareciera de nuevo.
La chica le sonrió cálidamente y le hizo una seña para que lo siguiera, lo condujó hasta el jardín, al lugar en el que se vieron por primera vez. Ahí ella se quedó contemplando la luna por un buen rato, mientras que él la observaba a ella.
―Como no sé cómo te llamas, te diré Luna. ―le dijo el chico. ―¿Te parece? ―le preguntó, ella le sonrió alegremente y él entendió que daba su consentimiento. Desde esa noche, Luna volvía a verlo cada noche, y aunque ella no pronunciaba palabra, Ichigo era muy feliz a su lado, él le platicaba siempre lo que le sucedía en el día, otras veces le declaraba su amor y ella solo lo miraba tristemente, otras veces solo contemplaba la luna o a ella, pero había noches en que él no podía reprimir sus deseos por acariciarla y cuando acercaba su mano a su rostro, ella desaparecía al instante.
Pero así como la primera vez, Luna volvió a desaparecer al finalizar el año. Esta vez fue mucho mayor el dolor y la tristeza para Ichigo así que empezó a no comer, se quedaba todo el día en la cama, y nadie sabía que le ocurría. Los hechiceros del pueblo iban a verle, pero no sabían ponerle nombre a su enfermedad ni encontraban cura para ella.
―Ichigo sigue muy mal. ―le comentó una noche Masaki a su esposo. ―Sigue sin querer comer. ―dijo preocupada.
―Si continua así, temó por su vida. ―dijo Isshin. ―No hay más remedio que llamar a Yoruichi, la gran hechicera de la Sociedad de Almas. ―dijo Isshin. Y así lo hizo, la mañana siguiente un mensajero especial partió en carruaje a buscar a Yoruichi.
Cuando llego al castillo, la mañana siguiente, nada más al ver a Ichigo dedujo que no tenía una enfermedad física, sino que estaba en su mente el problema. Así que mando marchar a todo el mundo de la habitación para hablar a solas.
―Tú no estás enfermo. ―le dijo Yoruichi. ―Tú estás así por una mujer, porque te has enamorado ¿Verdad?
―Es cierto, me he enamorado de la mujer más bella que he visto. ―dijo Ichigo decaído, seguía entre las sabanas.
―¿Y cuál es el problemas? ¿Acaso no es de la nobleza? ¿O es un amor prohibido? ―preguntó Yoruichi. Ichigo suspiro, si acaso fuera cualquier problema de esos, él no estaría así, pues lucharía en contra de todos para estar juntos.
―Solo viene a verme de noche, pero jamás pronuncia palabra y si la toco desaparece. ―contó Ichigo, Yoruichi lo escuchaba atenta. ―Además desaparece por un año entero.
―¡Ah! ―exclamó Yoruichi sorprendida, pues no se había topado con una situación así.
―Lo sé, sé que piensas que estoy loco. ―dijo Ichigo desesperado revolviéndose los cabellos. ― Y tal vez es cierto. ―dijo decaído. ―Ya no puedo hacer otra cosa que pensar en ella. ―Yoruichi lo miro con indulgencia.
―Te creo. ―dijo ella. ―en este mundo hay muchas cosas que desconocemos.
En ese momento llamaron a la puerta y entró la reina Masaki con semblante preocupado.
―Yoruichi ¿Has descubierto la enfermedad de mi hijo? ―preguntó angustiada.
―Es algo muy sencillo, pero a la vez complejo. ―contestó ella dejando confundida a Masaki. ―Solo está enamorado. ―sonrió. La reina suspiro más tranquila. ―Lo que deben de hacer es mandar a alguien a que busque a esa misteriosa mujer que cautivo el corazón de tu hijo. ―Aconsejo Yoruichi.
―Así lo haré. ―dijo Masaki. ―Mandare a buscarla por todo el país. ― Ichigo sonrió, sintió algo de esperanza en su corazón.
Pero pasados los meses, las esperanzas de encontrar a aquella mujer se desvanecieron como ella, porque por más que buscaron no hallaron a nadie que encajara con la chica que el príncipe describía, así que la reina Masaki volvió a llamar a Yoruichi.
―Hemos buscado por todo el país, pero no podemos encontrar a esa chica. ―le dijo Masaki a Yoruichi.
―No hay otro remedio que llamar a Kisuke Urahara. ―dijo ella. ―Él tiene la fama de ser el más sabio de la región.
Y así lo hicieron, el rey Isshin envió un mensajero para pedirle a Urahara que ayudara a su hijo. Así que Urahara aceptó el encargo y el mismo partió en la búsqueda de aquella mujer misteriosa.
Al cabo de varios meses Urahara se presentó ante los reyes de Karakura.
―¿Qué ha pasado? ―preguntó preocupado el rey, pues su hijo seguía igual de deprimido.
―En una tierra lejana, llamada Gotei Trece, encontré a una muchacha con la misma apariencia y físico que me han dicho. ―dijo Urahara satisfecho. ―Ahora falta que el príncipe Ichigo vaya para comprobar que esa es la chica que esta buscando. ―dijo Urahara.
Cuando Ichigo se enteró de la noticia, su corazón dio un vuelco de alegría, la sonrisa y la esperanza regresaron a él. Así que sin demora, el rey, el príncipe y el sabio Urahara partieron a aquellas tierras. Para esto ya solo faltaban tres días para que se cumpliera el año desde que vio a Luna por última vez.
El viaje en carruaje duró un día. Pero al llegar a la ciudad no se dirigieron al castillo real, si no hacia lo más profundo de un espeso bosque, caminaron por horas hasta llegar a la orilla de un hermoso lago de agua cristalina. Alrededor del lago había muchas flores de hermosos colores.
―¿Por qué hemos venido aquí? ―preguntó ansioso el príncipe, pues deseaba con todo su alma volver a ver a su amada.
―Espera y veras. ―dijo Urahara.
Minutos después se escucharon pasos provenientes de una pequeña vereda, de ella salieron varias mujeres, ciento cincuenta, contaron ellos. Ellas llevaban un vestido sencillo, blanco en su mayoría, iban descalzas y lo que más les sorprendió fue ver que iban unidas en pareja por una cadena de plata, que llevaban en los pies.
Ichigo presto sumo cuidado a la hora de observarlas.
―Ahí está. ―exclamó feliz al encontrar a la chica que buscaba. Ella al igual que las demás llevaba un vestido blanco largo y llevaba una cadena plateada en el pie, pero se diferenciaba por llevar en el cuello un collar de oro. ―Es la chica que lleva un collar. ―le indico a sus acompañantes.
―¡Ah! ―exclamó con sorpresa Urahara. ―Ella es Rukia Kuchiki, la hija del rey de estas tierras, Byakuya Kuchiki. ―dijo Urahara.
―Rukia. ―pronunció Ichigo dulcemente, le pareció el más bello nombre que había escuchado, justo como ella, bella y delicada. Pero pronto su semblante cambio, pues notó que ella no tenía brillo en sus ojos, que estaba triste. Así que intento correr hacia ella, para liberarla de aquella atadura.
―Espera. ―lo tomó Urahara del hombro. ―Hoy no puedes llevártela. Primero tenemos que hablar con alguien.
Así que ese mismo día fueron al castillo del rey Kuchiki, muy a pesar de Ichigo, pues él deseaba tanto poder liberar a Rukia y llevársela consigo.
Esa noche no pudieron hablar con el rey, así que esperaron hasta el día siguiente para poder verlo, pero fueron invitados a pasar la noche en el castillo. Al día siguiente, muy temprano, el rey los atendió.
―¿A que han venido desde tan lejos? ―preguntó el rey. ―Debe ser algo muy importante para que el rey y príncipe de Karakura estén aquí.
― Así es rey Byakuya. ―dijo Isshin tomando la palabra y le explicó todo al padre de Rukia. ―Así que como puedes darte cuenta mi hijo está enamorado de tu hija y quiere casarse con ella. ―termino de decir Isshin. Byakuya lo escuchó atento.
―Me temo que eso no podrá ser. ―dijo Byakuya serio, pero en su voz se denotaba tristeza.
―¿Por qué? ―preguntó Isshin contrariado. ―¿Acaso te parece menos mi hijo? ―preguntó ofendido.
―No es eso. ―respondió Byakuya. ―Sé que mi hija también está enamorada de él. ―dijo para sorpresa y alegría de Ichigo. ―y de hecho le estoy agradecido, pues en los últimos años he visto a mi hija sonreír. ¿Pero acaso no te has preguntado porque Rukia desaparece al cabo de un año y por el mismo tiempo? ―le preguntó Byakuya a Ichigo.
Ichigo se desconcertó, no se había puesto a meditar sobre eso.
―Eso es porque sobre ella recae un poderoso hechizo. ―dijo Byakuya. ―Se convierte en ave durante un año y en su forma durante el siguiente. ―dijo el rey. Los demás quedaron horrorizados por aquella confesión.
―Entonces cuando ella va a verme…
―Está en su forma de ave. ―completó Byakuya. ―No sé cómo, pero por las noches su espíritu viaja recorriendo las ciudades. Tal vez para olvidarse un poco de su agonía. ―Ichigo se sintió triste. ―Pero desde que te conoció, solo ha ido a verte. ―dijo Byakuya. Al principio no le gustaba la idea de que su hija estuviera viéndose con él, pero al verla sonreír y el brillo de sus ojos cuando le hablaba de aquel chico, cuando recuperaba su forma humana, lo convencieron de aceptarlo.
―Tengo que hacer algo para liberarla. ―dijo Ichigo.
―Muchos lo han intentado, pero el hechicero es muy poderoso y siempre ha salido vencedor. ―comentó Byakuya.
―Pues yo lo haré, lo venceré. ―dijo Ichigo decidido a rescatar a la mujer que amaba.
―Si te das prisa todavía podrás encontrarla en su forma humana. ―dijo Byakuya. ―Hoy empieza su año como ave.
Dicho esto Ichigo fue al lago para encontrase con Rukia y derrotar al cruel hechicero Aizen.
―Rukia. ―la llamó en cuanto llegó a orillas del lago. Ella volteo y al verlo sonrió alegremente. Se acercó a él, quien cortó con su espada negra, la cadena que la unía con la otra chica.
―Ichigo. ―le dijo sollozando y se echó en sus brazos.
Por fin después de tanto tiempo pudieron sentir sus cuerpos, una sensación de calidez los llenó por completo.
―Ichigo, debes irte. ―dijo Rukia apartándose de él. ―Aizen no tarda en llegar y si te ve te matara. ―dijo con angustia.
―No me iré. ―sentenció el joven. ―He venido por ti y no me marchare sin ti. ―le dijo viéndola a los ojos.
―Pero…―la joven intentó protestar, pero fue callada por el roce de los labios de Ichigo con los suyos.
―Te amo Rukia. ―dijo Ichigo al separase de ella.
―Yo también. ―le dijo llorando. Ella nunca había sido más feliz, desde que lo conoció se enamoró de él, pero nunca pensó que llegaría a disfrutar del roce de sus labios, eso era algo que le parecía tan distante.
Ichigo la volvió a besar, pero de pronto sintió como un viento cálido los rodeaba. Se separó de ella y al abrir sus ojos la vio rodeada de lo que parecía humo dorado. Ella lo vio con tristeza, sabía que su sueño de estar juntos había acabado.
―Vete Ichigo. ―le suplicó antes de que el humo la envolviera por completo. Cuando el humo se dispersó, frente a Ichigo quedo la figura de un cisne blanco de ojos violetas. Luego miró hacia el rededor para encontrase con muchos cisnes más.
Se escucharon unos pasos acercándose y Rukia voló hasta donde se encontraban las demás aves. Ichigo pudo ver el terror en sus ojos. Se escondió detrás de un árbol para poder ver quien llegaba.
De entre la vereda aquella, salió un hombre alto de cabello marrón. Ichigo supo que era Aizen, y se tuvo que controlar para no salir corriendo para atacarlo.
―Aquí están otra vez, mis lindas chicas. ―dijo esbozando una gran sonrisa. ―Y ahí está mi preferida. Rukia. ―dijo viendo al cisne de ojos violetas. Camino lentamente hacia ella. ―Ya casi se te acaba el plazo que te di para que me respondieras si quieres casarte conmigo. ―dijo Aizen deteniéndose frente a ella, quien lo miraba asustada, pero no por ella, sino por la suerte que correría Ichigo.―Ya sabes que si aceptas, tu hechizo y el de las demás desaparecerá.
Rukia volteó a ver a otro lugar. Aizen supo que seguía rechazándolo.
―Así que sigues en ese plan ¿eh? ―dijo Aizen sin perder el control. ―Pero seré paciente, sé que pronto serás mía. ―le dijo agarrando su cabeza a la vez que se agachaba a su altura. ―Por las buenas o por las malas. ―dijo en un tono más serio. E hizo el movimiento de querer besar su pico por la fuerza.
―Déjala. ―gritó Ichigo saliendo de su escondite. No iba a permitir que la besara.
―Así que por fin sales. ―dijo Aizen poniéndose de pie. ―Me preguntaba que tenía que hacer para hacerte salir. ―dijo mirándolo a los ojos. Ichigo se desconcertó. ―¿Acaso pensabas que no sabía que estabas aquí? ―preguntó con ironía. ―Yo soy el gran Aizen, lo sé todo. ―dijo con arrogancia.
―Entonces sabes que vine a matarte. ―dijo Ichigo desenfundado su espada.
Aizen rio socarronamente y apareció una espada en su mano. Estaba tan confiado de sí mismo que se divertiría un rato con ese muchacho y pelearía contra Ichigo a su modo.
La batalla comenzó cuando Ichigo atacó a Aizen y este paro el golpe sin ninguna dificultad. Rukia observaba atenta el encuentro. La pelea duro varios minutos, en los cuales los dos atacaban con fuerza y coraje, ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder a Rukia. Al final y haciendo uso de gran destreza, Ichigo logro encajarle la espada a Aizen en un costado. Aizen cayó al suelo mal herido. Al debilitarse, su magia se debilito también y las doncellas convertidas en cisne volvieron a su forma real. Todas corrieron hacia sus hogares, algunas asustadas, otras alegres.
Pero hubo una chica que permaneció en su lugar.
―Rukia. ―gritó Ichigo mientras corría hacia ella. Al llegar se fundieron en un fuerte abrazo.
―Ichigo gracias. ―le dijo ella. ―Me salvaste del encantamiento. ―le sonrió con dulzura, provocando en Ichigo deseos de volverla a besar. Así que la tomo entre sus brazos y la besó apasionadamente.
―No los dejare ser felices. ―dijo Aizen con sus últimas fuerzas.
Rukia e Ichigo se separaron y lo voltearon a ver. Él estaba tambaleándose de pie frente a ellos agarrándose su herida con una mano.
―Rukia, seguirás siendo cisne aun después de mi muerte. ―Amenazó Aizen e hizo un conjuro mientas en su mano aparecía un resplandor verde que aventó hacia Rukia. Ichigo la abrazó fuertemente y los dos fueron envueltos por el conjuro de Aizen, quien cayó muerto con el castigo de saber que a pesar de todo no pudo separar a aquella pareja.
Así Rukia e Ichigo tomaron la forma de cisnes, ella con plumaje blanco y ojos violeta y él con plumaje negro y ojos marrones. Los dos se miraron dulcemente, sabían que su amor era fuerte y superarían cualquier obstáculo, y después de acariciarse mutuamente sus cuellos, echaron a volar lejos del lago hasta el castillo de Byakuya. Y por donde ellos pasaban, la música que emitían era tan dulce que la gente que los oían caía dormida por tres días y tres noches.
Desde ese día los jóvenes príncipes vivieron un año en forma de cisne y un año en forma humana, pero su amor siguió siendo tan fuerte y grande como siempre, pues estaban juntos, por siempre juntos.
Su nombre original es la leyenda de Angus y la doncella mágica. Se me hace muy parecida al lago de los cisnes, pero no se cual fue primero. Me gustaría preguntarles si quieren que sean puras leyendas mexicanas o también de otras culturas, porque tengo dos celtas y una española, aparte de varias mexicanas.
Saludos y que estén bien.
