Hola, espero se encuentren en buen estado, yo ando aquí, tratando de encontrarle un poco de sentido a mi vida, pero como no puedo mejor me dedico a mis fics… Bueno después de mucho pensar y pensar por fin salio el tema para el siguiente capitulo de este maravilloso fic –que la verdad es bastante raro- ya no los aburro mas.

CAPITULO IV


- No me digas que ya no me conoces Shindou Shuichi.

Sakura volteo no podía ser cierto, Tatsuha se había enterado de todo, pero como los únicos que sabían de aquello eran Hiro y Ayaka y no creía que ellos pudieran contarle algo a Tatsuha, pero conociendo al moreno seguramente hizo algo para enterarse del asunto.

- ¿Cómo es que tu…?

- Perdón, era broma como son muy parecidos pensé que tal vez el se había operado con esos gustos tan raros que tiene por el cosplay y todo eso, pues…

Sakura solo se cayo al suelo –estilo anime- por aquello pensaba que su secreto se había descubierto por Tatsuha ya que aunque se veía tan tonto en realidad era muy listo para algunas cosas, pero parecía que no sabia nada al respecto.

- No…No hay problema.

- Deja que te ayude – decía el moreno mientras le ofrecía su mano para levantarse.

- Gracias – levantándose del suelo.

- Perdona mi intromisión pero, ¿hacia donde te dirigías con tanta prisa?, hermosa jovencita – sonriéndole con un tintineo en los dientes.

- Pues, iba a comprar algo que comer.

- ¡Oh!, pero que falta de respeto por parte de esos tipos – tomando las manos de la chica.

- ¿Por qué lo dices?

- Como es posible que dejen que una indefensa jovencita como tu vaya a un lugar desconocido.

- Peor si solo voy a la esquina.

- No, es el deber de un hombre cuidar de una mujer que se encuentre en aprietos – abrazándola.

"Definitivamente Tatsuha es un idiota, además creo que todos los Uesegui tiene debilidad por las mujeres" pensaba Sakura mientras Tatsuha se hacia el héroe, además de que recordaba la vez que Yuki trato de ligarse a Rage cuando estaban en estados unidos.

- Bien cariño nos vamos.

- ¿Pero a donde?

- A donde más, te acompañare hasta la esquina.

- Esta bien – comenzando a caminar a lado de el moreno quien en todo el camino no dejo de hablar de la gran familia de la que provenía.

**************

La puerta se abrió en el estudio haciendo que los presentes voltearan a ver un poco sorprendidos ya que una agotada y frustrada Sakura entraba al lugar, ya que en todo el trayecto de ida y vuelta el moreno no dejo de hablar y aquello termino por fastidiar a la pobre pelirosa.

- Tardaste mucho, ¿Qué fue lo que paso? – pregunto Hiro.

- Mejor no preguntes Hiro – dejándose caer en el sillón.

- No vas a comer, esta rica la comida – decía K mientras se llevaba a la boca un pedazo de carne.

- No gracias, ya se me quitaron las ganas.

- ¿Y eso?, no eras tu la que se estaba muriendo de hambre – comento Suguru al ver la falta de apetito de la pelirosa.

- Es que... Simplemente ya no tengo ganas – dejándose caer en el sofá.

Sakura volteo a ver por la ventana que estaba frente de ella y pudo observar como la nieve de caía lentamente en Japón.

- Es cierto, ya estamos en invierno – dijo Suguro.

- Es verdad, hoy es navidad – apoyo Sakano.

- Oye K´, ¿tu donde iras? – pregunto Hiro.

- Pues yo... Iré con Judi y Michael a disneylandia a pasar año nuevo.

- Vaya – volteando a ver a Hiro - Tú pasaras la navidad con Ayaka, ¿verdad? – dijo Suguro con burla.

- Bueno si pasare la navidad con ella – sonrojándose.

- ¿Tu que harás Sakura?, supongo que pasaras la navidad con tu novio.

- No tengo novio Fujisaki.

- ¿No tienes novio?

- ¿Por qué pensaste que tendría?

- Pues, eres muy linda y pensé que tal vez...

- ¿Linda? – decía Sakura mientras se sonrojaba.

- Suguru – dijo Hiro pasándole su brazo por el cuello – ¿no me digas que te enamoraste de Sakura?

-¿He?

- Si es eso, nuestro querido niño se a convertido en hombre – dijo Hiro con burla siendo apoyado por K´ haciendo rabiar a mas no poder al peliverde.

Sakura solo sonreía viendo lo divertido de la situación, aun cuando no pudo evitar que un recuerdo de una navidad no muy pasada regresara a su mente reviviendo como si hubiera sido ayer aquel momento.

---FLASH BACK---

Una pareja de jóvenes se estaba besando en la puerta de un departamento, pero tuvieron que separarse cuando el rubio comenzó a meter su mano en la playera que el pequeño portaba.

- Es... Espera Yuki.

- ¿Qué pasa?

- Alguien puede venir.

- ¿Quién rayos podría venir a esta hora y justamente este día, Shuichi?

- Pero es que... – sonrojándose.

- ¿No quieres hacerlo? – besando el cuello del menor.

- Si, pero al menos entremos al departamento.

- ¿Por qué esa repentina timidez?, dijiste que en navidad dejarais que te hiciera todo lo que quisiera, además me lo debes.

- Yuki, ya te explique por que no llegue a la presentación de tu libro.

- Claro me lo dijiste, si estar encerrado en la compañía por culpa de ese maniático y ese loco del conejo es excusa suficiente y encima creerte, eso quiere decir que mi cerebro se ha estropeado por tu culpa.

- Yuki, no tienes por que... – su reproche se ahogo en su garganta al sentir los calidos labios del rubio en los suyos dejándose llevar por la oleada de placer que su cuerpo estaba comenzando a sentir.

- ¿Entramos? – pregunto el rubio, a lo que el ojivioleta solo pudo a sentir con la cabeza.

El rubio abrió la puerta dejando entrar al pequeño primero, se aseguro que la puerta tuviera llave, para después quitarse el abrigo que traía puesto y tomando de la mano al pelirosa y conducirlo a la habitación.

Al abrir la puerta Yuki recostó al ojivioleta en la cama colocándose el encima sin dejar caer todo su peso sobre el pequeño cuerpo, volvió a besar aquellos labios a los cuales ya era adicto, paso su lengua por la pequeña cavidad húmeda y hambrienta de mas, jugando con su lengua mientras que con sus manos se quitaba la camisa que traía puesta.

- Yuki... ah... – dejo salir un gemido al sentir la frías manos del rubio tocar su pecho.

- Shuichi – dijo mientras sacaba la palmera que traía el pelirosa.

- Te amo – dijo el pequeño.

- Lo se... yo tambien te – no pudo continuar por que el menor capturo sus labios, pasando sus brazos alrededor de su cuello para si profundizar el beso.

Yuki bajo hasta el pantalón que traía su pequeño amante desabrochándolo, dejo los labios que lo besaban para bajar lentamente los pantalones que cubría al menor....

--- END FLASH BACK---

Sakura fue sacada de sus pensamientos, ya que un cojín le cayó en la cara por culpa de Suguru ya que estaba persiguiendo a K´ y a Hiro por el comentario que habían hecho.

- Tal parece que les gusta molestarlo – dijo en un susurro, se levanto del sofá para dirigirse a la ventana – "creo que aunque quiera no puedo olvidarte Yuki "– pensó para si misma.

- Sakura – volteando a ver a Hiro.

- Vamonos, Ayaka nos espera.

- Si – Tomando su abrigo – "Tu continuaste tu vida sin mi ya es hora que continué la mía aun cuando se que ya no estarás en ella"

Ambos salieron del edificio encontrándose con Thoma a la salida d e este, Mika quien venia con el se le quedo mirando fijamente a al pelirosa, poniendo una expresión de enfado.

- Oh, buenas noches Shindou-san.

- Buenas noches – contesto sin ganas.

- Parece que aun no se conocen, Mika ella es la persona de la que te hable.

- Así que tú eres la prima de Shuichi.

- Si, soy Shindou Sakura – levantando su mano en forma de saludo.

- Mucho gusto Sakura, yo soy Seguchi Mika – tomando la mano que le era ofrecida.

- Si nos disculpan tenemos asuntos que atender, fue un gusto conocerla Mika-san.

- Nos vemos – dijo Hiro saliendo del lugar junto con Sakura.

Ambos miraron como Sakura y Hiro se marchaban, pero una mueca en el rostro de su esposa hizo que volteara a verla confundido.

-¿Qué pasa?

- Dirás que estoy alucinando pero...

- ¿Pero?

- Cuando tome su mano, sentí como si estuviera tocando la de Shuichi.

- Mika.

- Lo siento Thoma, pero no quiero que vuelvan lastimar a mi hermano.

- Lo se, yo cuidare de Eiri-san todo lo que pueda.

- Thoma.

Dándose la vuelta para continuar su camino hacia la oficina de Segushi.

************

Ayaka abrió la puerta del departamento con una gran sonrisa por ver a Shuichi y a Hiro de vuelta.

- Bienvenidos.

- Ya regresamos – dijeron al unísono.

- Que te pasa Shuichi? Traes una cara que...

- Es que me duelen los riñones - agachando la mirada.

- ¿Te sientes muy mal? - pregunto Ayaka - si quieres llamo al doctor.

- No te preocupes, tal vez sea porque no he comido en todo el día.

- ¿Qué no has comido?, ¿Hiro por que no comió?

- Le dije que comiera pero no queso.

- Shuichi, no es bueno que no te alimente.

- No te preocupes, estoy bien mírame - levantándose - solo necesito comer.

- ¿En serio?

- En serio, podemos cenar en verdad me estoy muriendo de hambre.

- Quien puede contigo, lávenselas manos enseguida sirvo la cena- dijo entrando nuevamente a la cocina.

- Si - ambos contestaron al unisonó.

La cena paso con gran tranquilidad, sin contratiempos mejor dicho, pero no faltaron los comentarios irónicos se Hiro hacia Shuichi por su forma tan peculiar de comer, ya que según Ayaka, el debería comportarse como toda una dama a la hora de comer, pero Shuichi simplemente le desviaba la mirada ganándose los gritos de molestia por parte de la morena.

- ¿Van a salir hoy? - pregunto Shuichi.

- Si, es navidad y debemos ir a festejar - contesto Ayaka.

- Que se la pasen bien.

- ¿Como que no la pasemos bien Shuichi? Tú vienes con nosotros.

- ¿Qué?

- Si, no puedes quedarte solo en navidad - apoyo Hiro.

- Pero esta noche es para ustedes, ya saben: velas, vino, la luna, el mar y las estrellas, un ambiente romántico.

- Quien dice que haremos eso, la navidad es para celebrarla con amigos y familiares.

-Pe...Pero...Yo no...

- Además parece que ya te sientes mejor.

- Es que...

- Anda ve a cambiarte - jalando a Shuichi hacia la habitación.

- Hay que ver a este par - decía Hiro sonriendo.

Minutos después Shuichi y Ayaka salieron vistiendo un par de hermosos vestidos blancos - comprados por la misma Ayaka- Hiro miro a las dos hermosas mujeres que estaban frente a él, agradeciendo a cualquier divinidad que le había puesto aquel par de ángeles blancos.

- ¿Y bien? , ¿Nos vamos?- pregunto Ayaka.

- Claro.

***********

Nuevamente, su valioso tiempo se perdía por la llegada de su cuñado y su hermana, quienes con la escusa de ser navidad habían ido a verlo y festejar el día, a lo cual Yuki simplemente se dio la vuelta dejándolos entrar en su casa.

- No sé ni para que nos molestamos en venir - decía Mika sentada en el sofá de la sala - si esta de un humor que ni ti mismo lo aguantas.

- Yo no te pedí que vinieras Mika - encendiendo un nuevo cigarrillo.

- Eiri.

- Mika, el tiene razón venimos sin siquiera avisarle.

- Thoma, ¿le estas dando la razón?

- No, simplemente que ambos tiene razón.

- Parece que vienes de mal humor - comento Yuki.

- ¿Por qué lo dices?

- Pues, porque siempre que sonríes de esa forma es que hay algo que te molesta.

- Que bien me conoces, Eiri-san.

- Si tu lo dices, ¿pero que fue lo que te molesto?

- Nos encontramos con ella - comento Thoma...

- ¿Ella?

- La prima de Shuichi - termino Mika.

Con la sola mención del nombre del pelirosa, el ambiente se torno tenso entre las personas que ocupaban aquel lugar, Yuki simplemente desvió la mirada intentando no pensar en cosas que para el eran innecesarias y ridículas.

- Así que se encontraron con ella - la voz de Yuki rompió el incomodo silencio en aquella habitación.

- Si, y cada día que pasa se parece más a Shindou-san - contesto Thoma.

- ¿En verdad es tanto el parecido de esa mujer con él?

- Si, a veces pienso que es el.

- Ni lo digas de broma Segushi, no quiero que el vuelva a Japón.

- Mika.

- A mi no me importa.

- Eiri, ¿Cómo que no te importa?, ¿Qué piensas volver con él? - dijo Mika levantándose del sofá.

- Yo no dije eso, lo que digo es que a mí no me importa porque para cuando el vuelva a Japón yo ya me abre ido de aquí - saliendo de la habitación.

*********

- Es hermoso este lugar - decía Ayaka sentándose.

- Si, no sabía que en Japón había un lugar así - dijo Shuichi.

- ¿Nunca habías venido? - pregunto Ayaka.

- No, lo que pasa es que me la paso ensayando y pues no salgo mucho.

- Ya veo.

- ¿Ayaka bailamos? - pregunto Hiro al oír la música.

- Por supuesto, Shuichi - llamando a la joven de cabellos rosados.

- Dime.

- Si un joven apuesto te invita a bailar, no seas tonto y di que si - alejándose con Hiro.

- Ayaka - sonrojándose a más no poder.

Shuichi trato de levantarse pero un dolor en su vientre lo hizo retorcerse, logrando con eso volverse a sentar.

- El dolor volvió y necesito ir al baño.

Aun cuando el dolor continuaba Shuichi se levanto de la silla con dirección al baño, con el pequeño detalle que ahora ya no podía entrara al de hombres, así que sin otra opción entro al de mujeres el cual para su suerte estaba solo.

- Que bien, no hay nadie - dijo entrando a uno de los sanitarios.

Shuichi sintió que los colores se le subían a la ara, aquello no podía estarle pasando, era hombre después de todo aun cuando estaba dentro del cuerpo de una mujer, sabia sobre aquel tema desde que curso la secundaria, pero....Aun si...

- ¡No! - un grito desgarrador y lleno de terror se escucho dentro del baño asustando a las mujeres que iban a entrar en él.

Shuichi salió del sanitario para pegarse de espaldas al pared por la que se fue arrastrando hasta llegara a la silla donde estaba sentado y se enrollo en la cintura la chamarra que Hiro traía, para finalmente sentarse y apoyara su cabeza en la mesa.

- Shuichi, ¿pasa algo? - dijo Ayaka sentándose a su lado.

- Ayaka, soy mujer ahora, ¿verdad?

- Pues, si.

- Y como mujer puedo sentir todo lo que una mujer.

- Si.

- Y también puedo padecer sus dolores, ¿verdad?

- Pues sí, pero... ¿a qué viene eso?

- Ayaka me paso algo, que solo a las mujeres pueden sentir cada mes.

- ¿Cada mes? -Ayaka abrió mas los ojos al darse cuenta de que estaba hablando - Shuichi no me diga que...

- Me... bajo - dijo en susurro.

- Oh, dios - Ayaka e quedo pensativa unos momentos para después tomar a Shuichi de la mano, haciendo seña A Hiro que tenía que irse.

Después de mucho manejar llegaron a una farmacia donde Ayaka le indico a Shuichi lo que tenía que comprar, a lo cual Shuichi se sonrojo más que un tomate en temporada, saliendo del auto sacando humo por las orejas.

- Bien, solo es cuestión de... - Shuichi se detuvo al ver la enorme fila delante de el, poniéndose más nerviosos d los que estaba.

Minutos más tarde Shuichi por fin llego al inicio de la fila, pero se le dificulto mucho pedir lo que había venido a comprar y haciendo un par de señas incomprensibles para la vendedora de la farmacia.

- Señorita, me podría decir que es lo que quiere.

- Pues.... unas... to...toa...

- ¡Ha!, creo que ya se lo que quiere, no debe apenarse por eso es muy natural.

- En serio gracias.

- Tome - sacando una cajita - solamente tiene que seguir las indicaciones y en menos de un minuto sabrá si está o no embarazada.

- ¿Qué?

Logrando con ello que las personas que estaban alrededor de el, comenzaran a murmurar.

- No puede ser, esta juventud cada día esta peor - decía una de las mujeres.

- Mírala apenas debe tener 18 años es muy joven y ya está embarazada, seguro fue un accidente - comentaba otra.

- En mis días los jóvenes no hacían esto - decía una señora ya mayor.

- Ayaka, en que rayos me metí - agachando la cabeza.

***

- Jajaja - Ayaka se reía a más no poder por el teléfono.

- Ayaka, deja de reírte no es broma - decía Shuichi en la farmacia.

- Pero es que... es... tan gracioso.... Jaja jaja.

- Ayaka.

- Perdón, es que pensaron que estabas embarazada.

- Ayaka, mi paciencia tiene un límite.

- Lo sé, mira ve a la sección de cosméticos por ahí debe estar la sección da las toallas sanitarias.

- Si, lo se... Ese no es el problema.

- Entonces.

- Es que hay demasiadas y no cual elegir.

- Solo escoge una y ya.

- ¿Y cómo hago eso? Hay con alitas, sin alitas, para flujo abundante, medio... ¿Qué hago?

- Vamos Shuichi.

- Mira Ayaka por si no lo recuerdas este cuerpo todavía es muy virginal - decía mientras que al voltear ve como una señora le tapaba los oídos a su hija de 6 años y se alejaba de ahí - Ayaka... Ayúdame.

- Solo escoge una, cual sea no importa.

- Esta bien - tomando el paquete para ir a pagarlo.

*****

Ya en casa Shuichi se encontraba en el baño mientras Ayaka le decía desde afuera lo que tenía que hacer, ya que Shuichi no sabía nada sobre aquel tema tan embarazoso para él.

- Ahora estira el cordón y colócalo en... - Ayaka oyó un ruido desde el interior del baño.

-Itte - decía Shuichi mientras se levantaba.

- ¿Estás bien?

- Si, es que no puedo ponerme esta cosa tan... pequeñita.

- Esta bien pasemos mejor a las toallas, esas debes saber cómo se usan, ¿verdad?

- Si, en la secundaria nos dieron una clase sobre eso, fue tan desagradable para todos.

- Deja de recordar tu pasado, ahora lo que importa es que te pongas eso.

- Si, ya lo hice - abriendo la puerta del baño.

- No estuvo tan mal o ¿sí? - sonriéndole.

- Si tú lo dices - suspirando.

- ¿Donde fueron? - preguntaba Hiro entrando a la casa.

- No, lo que pasa es que se nos olvido algo es todo, además Shuichi se comenzó a sentir mal y por eso nos quedamos en casa.

- Si te sentías mal me lo hubieras dicho Shuichi.

- Esta bien, no se preocupen por mí.

- ¿Seguro?

- Si, ahora me voy a dormir, tengo mucho sueño.

- Claro, duerme bien.

- Si - entrando a su cuarto.

- ¿Que fue lo que realmente paso? - pregunto Hiro.

- Nada, solo que Shuichi ha comenzado a sentir los sufrimientos de una mujer.

- ¿A qué te refieres con eso?

- A nada, vamos a dormir - decía Ayaka mientras jalaba a Hiro.

Mientras tanto Shuichi estaba sentado en el ventanal observando la luna, desde hace poco había tomado ese habito de ver cada noche aquel astro que tantos recuerdo, gratos como desagradables había compartido con él.

Poco a poco la melodiosa voz de Shuichi inundo la habitación con una hermosa canción que había compuesto hace poco y reflejaba los callados sentimientos que aun guardaba por su escritor.

Luna, tú que lo ves, dile cuanto le amo
Luna, tú que lo ves, dile cuanto lo extraño

Esta noche se que el esta
contemplándote igual que yo
a través de ti quiero darle un beso
tu que sabes de soledad
aconséjale por favor
de que vuelva convéncelo te ruego

Justamente aquella noche Yuki se encontraba apoyado en el barandal de su cuarto mirando la misma luna que el.

- Tal parece que aun cuando trato de alejarte, siempre regresas a mi... Shuichi.

Luna, tú que lo ves, dile cuanto es que sufro
Luna, y dile que vuelva porque ya es mucho

Tu que sabes en donde esta
acaríciale con mi amor
dile que él es a quien yo mas, mas quiero

Tu que sabes por dónde va
ilumínale con tu luz
su sendero porque quizás
no es bueno, no es bueno
quizás no es bueno...

- Y dile que lo quiero... te quiero Yuki... ¿Por qué?, ¿Por qué no puedo arrancarte de mi corazón y de mis pensamientos?... Tal vez sea porque, aun te amo.

Sonriendo como nunca en su vida apoyo su cabeza en el barandal del ventanal, dejando que la brisa nocturna rozara su rostro, dejándose embriagar por los mil y un aromas que la brisa llevaba consigo.

Pero lo que Shuichi no sabía es que justamente aquella brisa llevaba consigo su nombre el cual había sido susurrado por su amado escritor.

Continuara...

Qué raro final para este capítulo, creo que nunca me quedan como quiero pero bueno, espero seguir contando con su apoyo chicos y chicas.

Nos vemos en el próximo capítulo...

Adelanto del próximo capítulo: ¿Tatsuha chantajeando a Sakura?, ¿Sakuma regresa de estados unidos?, ¿Rage y Sakura son amigas?... esto y más en el próximo capitulo...