Edward la llevo hasta el restaurante y la ayudo a bajar.

-¿Por qué llorabas hace un rato?- le pregunto Edward mientras acariciaba su mejilla, Isabella sacudió la cabeza.

-Me reprendieron, por llegar tarde, no me gustan las reprimendas, me ponen así- No es como si le estuviera mintiendo pensó. Le estaba diciendo una parte de la verdad, en realidad le habían reprendido por haber llegado tarde, solo que se guardaba para ella el sentimiento de miedo y culpa que le habían provocado su nuevo entrenador.

-¿A qué hora debes de estar en el estudio?- Isabella suspiro

-A las 4:45 de la mañana- Edward se atraganto con el pedacito de pan que se había llevado a la boca.

-¡Woow! No se veía tan exigente cuando te ayudo a levantarte ayer-

-Lo sé, con esa sonrisa nadie se imaginaria que fuera tan malo- Edward sintió que le quemaban las orejas ¿a qué se refería con aquella sonrisa? ¿Es que le gustaba? ¿Quería algo con él?

-¿Malo? Yo creo que solo es un poco estricto, por eso es uno de los mejores- Si claro, pensó Isabella.

-Pero dime ¿tú qué haces?-

-Como un poco de pan- dijo divertido

-Me refiero a que te dedicas-

-Ah como cambia la cosa- se rieron juntos –Estudio medicina, me especializo en pediatría, me encantan los niños- Isabella se sonrojo y esta vez ni sabia porque, tal vez por el hecho de que se lo había imaginado atendiendo a sus propios hijos. Edward noto su sonrojo y le pareció adorable.

-¿Puedo atenderlos en algo?- dijo la mesera, más que nada dirigiéndose de forma coqueta hacia él.

-¿Deseas algo Bella?- Isabella negó con la cabeza, pero recordó los gritos de Jacob

-No, no, gracias- Edward la miro extrañado.

-¿Puede traernos dos vasos de coca-cola? Por favor- la mesera asintió entusiasta.

-Bella, pero si no has comido nada ¿estás segura de que no quieres nada de comer?-

-No, con la coca estaré bien-

-¿Qué te gusta hacer en tus tiempos libres?- le pregunto a Edward

-Me encanta la fotografía, creo que si yo no fuera a ser médico definitivamente sería fotógrafo-

-¿En bodas por ejemplo?- dijo Isabella riendo, Edward se rió con ella.

-¿Seguro que no quieres nada más?- le pregunto coquetamente la mesera. Edward negó con la cabeza y regreso a ver a Isabella sonriendo, Isabella había comenzado a tomar de su coca y Edward no dejaba de pensar que eso era sexy. Todo en ella se había convertido sexy, la forma en que sorbía el popote, la forma en la que reía y se sonrojaba cuando Edward le hacía un cumplido, la forma en la que movía su mano echándose aire en la cara por el calor. Pero finalmente lo que le hizo caer fue el movimiento que hizo con cabeza hacia atrás y cerraba sus ojos mientras se desamarraba el moño que traía en el cabello, moviéndolo en el aire, mientras que Edward podía apreciar el sudor que caía sobre su pecho, le hacía poner a su entrepierna en un aprieto.

-Iré al tocador, ahora vengo- dijo Isabella, mientras ella iba al baño pudo notar como el que era su entrenador entraba al pequeño restaurante con una chica como de la edad de Isabella, un poco más delgada y rubia, sus pecas se hacían notar y se veía verdaderamente enamorada del tipo.

-Listo, ¿nos vamos?- Edward asintió y decidió no decirle a Isabella que Jacob Black se encontraba ahí, no sabía si no le había dicho por celos, o por el simple hecho de que no quería que Isabella se separara de él ni un minuto toda la noche.

Condujo hasta su casa y la acompaño a la puerta

-Perdona, te invitaría a pasar pero debo despertarme mañana temprano- Edward sacudió la cabeza y sonrió.

-Te entiendo, pero me gustaría proponerte algo antes de que vayas a la cama Bella Durmiente- Isabella se sonrojo

-Dime-

-Me gustaría, que nos frecuentáramos de nuevo, no solo como amigos, si no como citas y que no sean a punto de un colapso de cansancio, si no es mucho pedir claro- Isabella lo miro sorprendida.

-A mí, a mí, me encantaría, es decir me gustaría, eso me gustaría- Edward la miro sonriendo

-Me alegra que te encante la idea, debo irme- beso su mejilla y se dirigió a su auto.

-¡Edward!- grito Isabella desde la entrada. Edward regresó a verla y por primera vez en toda su vida decidió hacer algo impulsivo y que ella consideraba imprudente, arrojó sus cosas al suelo y corrió para besarlo, Edward la tomo por la cintura y la levanto en el aire mientras correspondía el beso. Acaricio su mejilla y siguió besándola como no había besado a nadie. Sus respiraciones era el único sonido que se escuchaba.

-¡Vaya Edward, no sabía que tan larga podía llegar a ser tu lengua!- dijo un hombre de traje detrás de ellos. Isabella se separó rápidamente, pero no demasiado, porque Edward seguía acercándola a el de la cintura

-¡Emmet, siempre eres tan… oportuno!- dijo Edward

-¡Emmet!- Salió Rosalie desesperada de la puerta y corrió a abrazarlo y besarlo de forma apasionada.

-¿Es que tienes un radar que te anuncia cuando llega Emmet?-

-No, Alice y yo los estábamos espiando por la ventana y vi cuando el auto de Emmet llego-

-¡Rosalie!- grito Alice desde la ventana e Isabella se sonrojo.

-¿Por qué no entramos?- dijo Emmet –Hace demasiado calor, por cierto no nos han presentado- le dijo divertido a Isabella. Isabella dudo un poco, pudo ver como la mirada amenazante de Rosalie iba hacia ella.

-¡Rosalie! Haz hecho que las personas tengan miedo de hablarme de nuevo, ¿Qué te he dicho?- Emmet la regaño como a una niña pequeña.

-Pero es que…-

-Pero nada, vamos a la habitación que tengo que castigarte- Edward se sonrojo y Alice con Isabella comenzaron a reír.

-¿Podrían ahorrarse los detalles e irse todos?- Rosalie y Emmet se fueron riendo

-¡Pero que linda pareja hacen Bella, de verdad que si!- dijo Alice emocionada frente a ellos.

-¡Todos Allie!- dijo Edward mientras abrazaba mas a Isabella. Alice se fue haciendo pucheros y lanzándole maldiciones a Edward.

-¿En que estábamos?- pregunto Edward y sin esperar respuesta volvió a besar a Isabella, mientras que ella le correspondía, podían escuchar las risas de Emmet y Rosalie.

-Así no se puede- dijo Edward riendo –Es mejor que te vayas a dormir, mañana debes de llegar temprano- Isabella sintió como si le hubieran echado un balde de agua helada y la hubieran despertado de un buen sueño.

-Cier-cierto- dijo nerviosa, Edward la beso de nuevo y se fue en su auto.

-¡Oh cuñada eso ha sido hermoso, me encanta la idea de que ustedes dos salgan!, yo sabía que ustedes terminarían juntos, yo puedo ver el futuro ¿Sabias?- Isabella sacudió la cabeza divertida –Estoy cansada Alice- Se fue a dormir lo más pronto que pudo.

Un mensaje la despertó bruscamente

-Despierta mi Bella Durmiente, no quiero que te reprendan de nuevo-Isabella abrazo su celular y le dio un pequeño beso a la pantalla. Se baño y arreglo rápido. Se apresuro a salir y lo que encontró ahí en la puerta la dejo boquiabierta