Un nuevo integrante
Capítulo tercero
Sujetó mi mano con firmeza y se volteó hacia mí, acomodándola a un costado de su torso. La tenue luz de la luna iluminó sus ojos azules, aun así brillaron como nunca habían brillado. Apegó mi cadera en la suya en un rápido movimiento, por lo que caí sobre él. Sus labios entreabiertos comenzaron a acercarse, pero, se dirigían a... mi cuello
—¡Naruto!
Una voz masculina se escuchó a nuestra izquierda. Me volteé, observando a un chico tan pálido como Naruto, de cabello largo sujeto en un chongo y ojos negros, penetrándome. El agarre de Naruto se aflojó y retrocedió un paso. Mas no se veía asustado, sino que su rostro solo expresaba una profunda sorpresa. Definitivamente no se esperaba esa visita.
—Naruto-kun... ¿quién es él? —me aventuré a preguntar.
Naruto se quedó callado, mirándolo fijamente. No entendía a que iba ese juego de miradas. Se colocó delante de mí, como protegiéndome... pero, ¿de qué? Los segundos pasaban y la tensión aumentaba, yo comencé a sentirme incómoda, por lo que carraspeé.
Ambos desviaron la atención un momento hacia mí.
—Disculpen, esto... Soy Sakura Haruno, ¿quién eres tú?
—Pensé que te habían hablado de mí. Soy Sasuke Uchiha, fui por un asunte importante a la ciudad, y acabo de llegar.
—Sasuke... ¡cierto! Me hablaron de ti el otro día, es un placer conocerte.
El chico me echó un vistazo de pies a cabeza, y aunque disimuladamente, lo noté. Luego pasó por mi lado como si fuera mucho para él. ¡Canalla! Me mordí la lengua y lo miré hasta que se detuvo metros después.
—Dobe —necesite analizarlo un poco para comprender que se refería a Naruto—, no busques más de lo que puedes aguantar.
¿Que no buscara más de lo que podía aguantar? Eso... ¿qué quería decir? Noté que Naruto frunció el ceño, haciendo de sus manos un puño. Era la primera vez que lo veía enojado. Pronto lo perdimos de vista, no podía estar más feliz. Ese tipo era un idiota. ¿Qué se creía mirándome así? ¿Y tratando mal a Naruto?
—¿Qué se cree ese tal Sasuke? —mascullé molesta.
—Tiene un carácter difícil, pero es más fácil tratarlo una vez que te acostumbras —dijo rascándose la nuca—, Sakura —me llamó sacándose su chaqueta y colocándomela en los hombros—, es tarde, así que entremos, ¿de acuerdo?
Me encogí de hombros, apenada por el tierno detalle, y asentí.
Había un peso en mi cintura, seguramente July se quedó dormida sobre mí otra vez. Levanté mi mano y la deslicé sobre mi cama, esperando encontrarme con el suave pelaje de mi felino, pero entonces recordé que no estaba en la casa de mi padre, que en esta escalofriante y elegante mansión no habían gatos y que Naruto me acompañó la noche anterior hasta quedarme dormida...
Abrí los ojos de impacto y miré a Naruto que estaba a mi costado, mirándome con su típica y seductora sonrisa en el rostro.
—¡Naruto, idiota! ¡Vete a dormir a tu cama! —lo golpeé en la cara con el cojín cuantas veces me pareció necesario. Pero él solo se reía como si mis golpes le dieran cosquillas—. ¡Idiota! ¡No tienes modales! ¡No sabes tratar a una mujer! ¡IDIOTA!
—Pero, Sa-kura —¡tonto! ¡no podía ni contener la risa!—, es de día, ya no tengo sueño.
Le tapé la cara con un cojín escuchándolo gritar que parara. Podía detectar su tono burlón, así que hice caso omiso a su pedido.
La puerta se abrió de un golpe, sorprendiéndome.
—¿Podrían callar sus molestas voces? Son las ocho de la mañana, joder.
Me quedé estática, un tic comencé a molestarme en el ojo. Me acaba de ver en medio de un intento de asesinato, ¿ahora que pensaría de mí...? ¡Diablos! ¡Su opinión es lo que menos debería importarme!
—Ah Sasuke, discúlpanos, solo estábamos jugando.
El susodicho no estaba ahí, dejándonos a los dos con el tic en el ojo.
Las horas pasaron sin nada sorprendente. Estuve junto a Naruto todo el tiempo, viendo de vez en cuando la sombra del otro chico, como si fuera una especie de fantasma. Sinceramente me daba algo de miedo...
De repente era la hora de almorzar, así que ayudé a colocar la mesa, aunque los dueños insistían en que no lo hiciera. ¿Cuál era el problema? Estaba aburrida.
—Así que Sasuke, ¿qué te llevó a ese viaje a la ciudad? —traté de introducir conversa, quizás tenía razón y no era tan mal chico.
—No es de tu incumbencia.
Sonríe. Sonríe. Sonríe.
—Oh ya veo, un asunto delicado. Discúlpame. Entonces, ¿viajas seguido? —pasaron segundos es lo que esperaba pacientemente su respuesta, minutos después, arrugué el ceño—, ¿es que ni siquiera piensas responder?
—Qué molesta eres.
Sonríe. Sonríe. Sonríe.
—Esto... Sakura —interrumpió Naruto.
—¿Sí, Naruto-kun?
—Creo que si sigues cortando la carne habrá un plato menos en esta casa...
Pestañeé un par de veces confirmando que lo Naruto decía era verdad, el filo de cuchillo quedó marcado en la cerámica. El idiota de Sasuke bufó y se llevó un poco de ensaladas a la boca. Por un segundo creí ver que una mueca se formaba en su rostro, no entendí el por qué del asunto, así que lo pasé por alto.
El almuerzo terminó con muecas y frases cortantes. Iba a por Naruto cuando noté que señor humor negro salió al jardín. Sabía que estaba mal entrometerme en la vida de la gente, pero me daba curiosidad, deseaba saber algo de aquel chico que guardaba tanto misterio. Me escondí detrás de unos arbustos del jardín, siguiéndole el paso. Entró a el laberinto, y en este punto estaba tan perdida que no podía simplemente dejarlo y volver.
Dobló a la derecha, luego a la izquierda, a la izquierda a otra vez y... ¿QUÉ? ¿Lo perdí? Lo estaba siguiendo de cerca... ¿qué tan rápido podía ser?
—¿Cuándo dejarás de seguirme? —su voz me golpeó la nuca, helándome la sangre.
—Esto...
Su mano sujetó fuertemente mis cabellos haciéndome perder el aliento.
—Deberían haberte enseñado a no entrometerte en la vida de la gente.
El miedo me paralizó y reuní todo mi valor para defenderme, pero un escueto "suéltame" salió de mis labios. Percibí la sonrisa del sujeto a mis espaldas. Me recordó a cuando conocí a Naruto... No, ¿qué digo? Con Naruto me sentía diferente. Él era amable y ameno. El chico de ojos negros... me asustaba.
—Sabes que estoy sonriendo, ¿verdad?
Naruto, haz algo por favor.
—Eres interesante... Supongo que también sabes cuanto estoy disfrutando esto.
¿Dónde estás? Te necesito aquí ahora.
—Si te molesté, lo siento... Pero suéltame. Por favor.
—¿Por qué? ¿No te gusta como se siente? —jaló de mi cabello y gemí como respuesta—. Este lugar es peligroso Sakura, deberías irte antes de que sea demasiado tarde.
Sentí un apretón en mi corazón. Mi instinto me gritaba peligro. ¿Quizás era porque me estaba haciendo daño?
—Supongo que pensaste que era interesante y por eso me seguiste hasta aquí. Pero no soy el tipo de chico con el que querrías estar, ¿lo entiendes?
—Sí.
Sus manos dejaron mi cabello y volvió por donde vino. Mi cuerpo comenzó a temblar por la descarga de adrenalina y me rodeé con mis brazos. Mis ojos estaban perdidos en el piso. ¿Qué fue esa conducta tan agresiva? Si no quería que me acercara a él solo debió decírmelo. Las lágrimas comenzaron a bajar por mi rostro y no me importó en absoluto. ¿Quién no lloraría después de haber sido maltratada de forma tan descarada?
El viento helado sacudió mis hombros desnudos. Estaba haciéndose tarde y no recordaba el camino de regreso, por lo que me sequé las lágrimas y comencé a indagar en el laberinto.
Avancé unos pasos, pero me rendí. Aun me dolía la cabeza y sabía que tratar de volver a la mansión era caso perdido y solo me extraviaría más. Me senté en el piso y esperé que pasaran las horas.
—¡Sakura! —Naruto corrió hacia mí y se acuclilló a mi lado—. Vi que Sasuke venía de regreso con su cara de malhumorado, supuse que encontraste con él... —miró su mano, humedecida—. ¿Son lágrimas? Sakura, estás...
Apreté los dientes y forcé una sonrisa, tratando de ser fuerte.
—Naruto-kun... ¿dónde estabas? Te necesitaba como loca, ¿qué estabas haciendo? —la voz se me quebró al terminar la oración—. Oh... esto, ¿estoy llorando? Qué... qué bobada, soy tan sentimental —reí.
—Sakura no hagas eso, si quieres llorar, hazlo.
Mis ojos se volvieron borrosos y me acurruqué en su pecho, lo inundé en lágrimas.
—Sasuke es un estúpido —me aferré a su camisa.
—¿Te hizo daño?
—No... solo trató de sacarme el pelo.
—¿Qué hizo qué? Mierda... cuándo lo veo de nuevo... —dijo como escupiéndolo, mas negué con la cabeza, sin alejarme de su cálido pecho—. ¿No deseas que haga algo?
—No me gustaría que hubieran más problemas por mi culpa.
—De acuerdo —dijo no muy convencido, pero era lo mejor, para él, para Sasuke— Sonríe.
Lentamente besó cada una de mis lágrimas, pidiéndome nuevamente que mostrara mi sonrisa.
—Me quiebra el corazón verte así —susurró cerca de mis labios—. Cuando sonríes me das una razón para vivir así que sonríe, por mí.
Deshice la distancia que nos separaba y mordí suavemente sus labios. Sorprendiéndome hasta mí misma. Solté un gemido cuando colocó sus manos en mi cuello y me devolvió la mordida. Me encerró contra el muro de arbustos y se separó de mí dejándome respirar.
—Así te vez mejor.
Me ayudó a ponerme de pie y caminamos hacia la mansión. El frío de la noche me recordó las palabras de Sasuke hace unas horas atrás.
Este lugar es peligroso Sakura, deberías irte antes de que sea demasiado tarde.
La opinión de otro nunca me había importado menos en la vida.
Notas de la autora: hola a las personitas que están leyendo esto, gracias por haber llegado hasta aquí, espero que les haya gustado ^^. Disculpen por escribir tan mal, ojalá que este capítulo haya sido de su agrado, en verdad me esforcé. Gracias en especial a Adrit126 y a SakuraColmillo por dejarme sus reviews, ¡me animan mucho! Eso es todo y nos vemos en el próximo capítulo :).
