Disclaimer: Todo de Jotaká. Lo mio es sin ánimos de lucro.
Aviso: Slash, Yaoi.
El amigo al que le puedes decir todo
"Finalmente, el absoluto opuesto del compañero de hobbie, es el tipo de amigo que se conoce como 'el amigo al que le puedes decir todo'. Él o ella podría, también, ser conocido como tu 'amigo-de-las-tres-de-la-madrugada'. Sabes que nunca lo despertarías a este amigo porque entraste en pánico por una cosa, pero sabes que podrías. Éste es, tal vez, el único amigo al que le puedes mostrar la peor parte de ti y con quien puedes ser realmente tu mismo. La clave para ser un 'amigo al que le puedes decir todo' es que, a pesar de tus pensamientos, no discutas con tu amigo, tú debes ser siempre leal y, a veces, ponerte en su lugar. Éste, después de todo, es quién puede ser tu verdadero amigo."
Un joven de cabello castaño claro y algo gris, se encontraba caminando por los jardines de Hogwarts. Tenía una hora libre hasta la clase de Aritmancia. Hacía calor, pero no era sofocante, por lo que se dirigió hasta la orilla del lago. Se sentó a la sombra de un árbol y retomó la lectura que había dejado el día anterior. Sabía que iba a estar tranquilo, puesto que no eran muchos los que tomaban esa materia y ellos estarían en sus respectivas salas comunes.
Cuando estaba totalmente absorto con su lectura, escuchó unos leves sollozos no muy lejos de él. Levantó la vista y observó los alrededores, pero no encontró nada.
Debe ser tu imaginación Remus, te tomas muy a pecho la lectura, se dijo a sí mismo. Sin embargo, volvió a escuchar aquellos ruidos. Se metió el libro en el bolsillo de su túnica y se levantó. Comenzó a caminar sin alejarse mucho del lago, estaba seguro que los sollozos provenían de algún lugar muy cerca de él. A lo lejos, notó a una persona que estaba sentada contra el muro del colegio. Caminó hacia ella y, a medida que se acercaba, podía ver en detalle quién se encontraba allí. Cuando llegó, se sentó al lado de ese muchacho que abrazaba sus rodillas y apoyaba su cabeza sobre ellas. Le puso una mano en el hombro.
- Sirius…
- Vete Remus – contestó de forma seca.
- ¿Qué sucede, Canuto? – volvió a insistir.
-¿¡Qué no oyes!? ¡Te he dicho que te marcharas! ¡No molestes! – le gritó lleno de ira.
Remus nunca lo había visto así. Estaba colorado por el enojo y tenía los ojos hinchados de llorar, además de las mejillas húmedas por las lágrimas. En los seis años en que lo conocía, nunca lo había visto llorar. Sirius siempre dijo que llorar es cosa de débiles. Siempre le salía la vena Black con respecto a su orgullo. Nunca demostró sentimientos que lo debilitaran, como el miedo, la tristeza y estaba seguro que tampoco el verdadero cariño. Absorto en sus pensamientos, no notó cuando Sirius se paró para marcharse.
- Si no te vas tú, me marcho yo. - cuando dio tres pasos, Remus le detuvo por el brazo, pero le propinó un golpe en la nariz.- Te he dicho que no molestaras tampoco.
Remus se quedó allí parado, aun sosteniendo el brazo de su compañero pero sin fuerza. Sirius aprovechó ello, y volvió a caminar. ¿Qué es lo que he hecho?, se preguntó a sí mismo. Se detuvo y giró sobre sus tobillos, el licántropo se hallaba en el mismo lugar aún. Se acercó a él y levantó su varita apuntándolo.
- Ya te he dejado en paz, Canuto. No hace falta la varita – comentó temeroso Remus.
-Episkey – instantáneamente la nariz de Remus dejó de sangrar-. Fregotego – apuntó a su túnica y dejó de estar manchada con sangre-. Lamento lo que te hice Lunático, es que, estoy harto.
- ¿Harto de? –preguntó dudoso.
- Vamos Lunático, bien sabes que están por comenzar las vacaciones y que no quiero volver a mi casa con mi "Perfecta Familia de Sangres Puras" con mi odioso y "Perfecto" hermano.- Masculló con odio.
- No vuelvas…
- ¿No volver? - ¿Acaso Remus se ha vuelto loco? ¿Qué no vuelva a casa?, Sirius lo miró incrédulo.
- Claro, no vuelvas. Salvo para recoger tus cosas. Sabes que cualquiera te acogería en su casa. Para eso somos los Merodeadores.- Le sonrió con la sonrisa más cálida de el joven licántropo podía ofrecerle a su amigo.
- Tienes razón Lunático. Muchas gracias.- le devolvió la sonrisa.- Hey, perfecto-prefecto.
- ¿Qué quieres? – riendo ante el pseudónimo.
- ¿Tienes clases ahora?
- Eh, si. Aritmancia…
- Ya no. – lo tomó del brazo y, corriendo, saltó al lago llevándose consigo a Remus.
- Eres un estúpido, Sirius Black – comentó entre risas jugando con el joven de pelo negro.
- Si, tal vez, tu estúpido Sirius Black.
Acortó la distancia entre ellos y le dio un suave y tierno beso sobre los labios. Sirius, tal vez, podría decir que James Potter era su mejor amigo, que era como su hermano. Eso nunca lo podría decir de Remus Lupin, porque su cariño hacia él nunca sería un cariño de amigos o hermanos, era de otra índole. Pero, sin embargo, sabía que, por sobre todas las cosas, sólo podrían ser amigos.
Tomatazos y Cruciatus
por el GO
