Los personajes pertenecen a la gran SM, yo sólo juego con ellos.
Hola chicas, tanto tiempo. Aunque lamento que haya tenido que ser así, pero estaba bastante confundida sobre cómo sería el final y después de tanto pensarlo, hablarlo con unas amigas y repensarlo, decidí que lo seguiría como yo pensaba. Perdonen si les decepciona pero así era mi idea y pienso seguirla al pie de la letra. Espero que al menos les guste un poco. Bueno aquí va.
Summary: Él la dejó por quién creía el amor de su vida, su amante. Pero él… ¿Se dará cuenta a quién ama de verdad?¿Será demasiado tarde? Y ella… ¿Podrá perdonarlo? Nada será lo que parece.
Perdóname:
Capitulo 4: No me dejes
EPOV:
Por fin había logrado que mi familia me perdonase por el error que había cometido al abandonar todo por Tanya.
Tarde un par de meses en hacer que me entiendan y que vuelvan a confiar en mí, en especial con Rose, ella tenía un carácter que daba miedo, pero era mi pequeña hermanita y su carácter no me haría cambiar de opinión, volvería con mi familia a pesar de todo.
También me entere de que mis hermanas estaban en pareja desde hace unos meses con Jasper y Emmett Whitlock, dos jóvenes "agradables, graciosos y guapos" según mis hermanas. Luego me tome el tiempo de conocerlos en uno de sus viajes de negocios, me parecieron graciosos y agradables, también les advertí que debían tener cuidado sí lastimaban a alguna de mis hermanitas. Aunque con el tiempo nos hicimos muy buenos amigos, aunque en realidad, eran los únicos amigos de verdad que tenía.
Después de estar dando vueltas en mi nueva cama -obviamente después de enterarme que esos dos cogieron en mi cama no volvería a tocarla ni a acostarme en ella, así que la cambie- pensando si debería volver con Bella, no sabía qué decisión tomar.
Sabía que Bella no era una persona que le tuviese rencor a nadie, o al menos eso creía pensar hasta que nos encontramos en el lugar menos esperado, siempre supe que Bella adoraba el frío y odiaba el calor, pero veo que ahora eso ah cambiado.
Comienzo Flash Back:
Tuve que viajar por un asunto importante, a Miami a firmar unos papeles para poder hacer que mi empresa provea dinero a una escuela-empresa de baile.
No me daba ninguna gracia ir a un lugar lleno de niñitos con tutus rosas, saltando de aquí para allá para luego llegar a creerse famosos solo por saber mover bien el culo, creo que hasta yo bailo mejor que cualquiera de ellos. Pero era la empresa de mis cuñados y debía ir, se los había prometido.
Llegué tarde anoche y por eso no pude dormir, había olvidado el viaje y a último momento tuve que salir y rogar a quien estuviese ahí arriba, porque mi Jet privado estuviese en buenas condiciones y hayan podido repararlo.
Por suerte, ese alguien me escuchó y mi Jet estuvo listo para cuando lo pedí, pero aunque le vendiese mi alma al diablo, no podría hacer que esta cosa fuese más rápido, aparte de que estábamos en medio de una tormenta. ¿Qué más podía salir mal?¿Una bomba en el avión?¿Que aparezcan serpientes de alguna caja?¿Que el capitán haya tomado demasiado o se quede dormido y que el avión caiga al vacio?. Esperemos que ninguna de esas cosas suceda, aunque, pensándolo bien, me serviría como excusa y así no tendría porque ir.
Pero por suerte o desgracia ninguna de esas cosas sucedió, y llegue sano y salvo, pero estaba tan cansado que no podía mantenerme en pie.
Ahora estaba sentado en un cómodo sofá de la oficina de alguien, tomando un cappuccino mientras esperaba que terminaran de discutir la despedida de una profesora de la escuela. La cafeína estaba despertándome, pero quería que esto pasara rápido y pudiese irme a descansar rápido y luego volver a mí vida normal mientras intentaba localizar a Bella e intentar por todos los medios que me escuchara y perdonara, aún sí eso me costaba mucho más de lo que pudiera soportar.
No sé cómo ni cuándo, pero de un momento a otro me puse a pensar en Bella, si estaría bien, sí comería y sí pudo haber comenzado otra vida con otro hombre, haber formado otra familia. No quise ponerme a pensar en ella en estos años, pero de vez en cuando venía a mi cabeza la imagen de ella, me preguntaba si ella estaría bien, si tendría un esposo o tal vez hijos, aunque siempre que pensaba en eso no sabía por qué razón comenzaba a ver todo rojo.
Sabía o quería creer, qué ella tenía demasiada confianza en sí misma como para dejar que lo que le hice le arruinara la vida.
¿O no?
O puede que se haya suicidado o que haya cometido locuras o que ahora este pidiendo comida porque no pudo encontrar un buen trabajo y…¡Oh por Dios! ¿Te escuchas Cullen?¿En serio? Hoy estas más estúpido que de costumbre, me dijo mi consciencia. Aunque debo de admitir que tiene razón, es que creo que el sueño me pone así.
-Señor Cullen.- Me llamo la secretaria, sacándome de mi ensimismamiento. Creo que me había dicho que se llamaba Kate.
-¿Si?.- Pregunte todavía atontado.
-Lo llaman en la sala de conferencias.- Me dijo dándome una sonrisa amable, no como las sonrisas que me daban todas las secretarias. Creo que me estaba cayendo bien. ¿Puede que sea amable porque es lesbiana?¿O cómo sabe quién soy me trata bien para luego querer clavarme sus garras?¿O sí…. ¡Cullen! ¡Enfócate en lo que dice la secretaría y ve hacía allí, así luego podemos ir a descansar, no te soporto más! Me volvió a repetir mi consciencia. Puede que tenga razón. Me levante rápidamente del sillón para seguirla.
-Entonces vamos.- Dije correspondiendo su sonrisa.
Nos encaminamos hasta la puerta de la sala de conferencias, deje que ella entrara y luego entre yo.
Las primeras personas a las que vi y sonreí fueron Jasper y Emmett y algunos socios de ellos a los que había conocido en alguna que otra fiesta. Luego la vi a ella, no verla en tantos años hizo que la forma en que la recordaba la hiciese horrible comparada a como estaba en estos momentos.
En ningún momento deje de sonreír y el sólo verla a ella provocó que mi sonrisa aumentase para ser borrada instantáneamente al ver a Bella susurrar algo y caer inconsciente.
-¡Bella!.- Fue lo único que atine a hacer antes de comenzar a correr hacía donde había caído.
Cuando llegue a su lado corrí a todos los imbéciles que estaban mirándola en shock sin hacer nada y tome su flácido cuerpo en brazos para salir de la sala. No había notado que Jazz y Emm estaban siguiéndonos hasta que Emmett se puso delante de mí cortándome el paso.
-¡Edward ¡¿Qué diablos haces?!.- Me preguntó serio, queriendo tomar a Bella de mis brazos pero no se lo permití.- Vamos Edward dámela así la llevo hacía el hospital. Además ¿De dónde la conoces?. No me diste ni tiempo a reaccionar, saliste corriendo como un loco.- Me preguntó-regañó sin dejar de mirarme seriamente.
-Ehmm… Somos viejos amigos y cómo vi lo que sucedía, me preocupe por ella y reaccione más rápido que todos. Sólo eso.- Respondí lo primero que se me vino a la cabeza, tampoco quería decirle que seguramente por mi culpa ella se desmayo. Claro, nunca esperas ver a tu ex -el cuál te dejo por su amante y te hizo el peor de los daños, haciendo que pierdas a tu hijo- después de tanto tiempo y reaccionar bien. Menos sabiendo que ese ex es quién le provee dinero al lugar donde trabajas.
-Bueno, viejo amigo.- Comentó rápidamente e irónicamente Jasper.- Llevémosla rápido que me está asustando, nunca tardo tanto tiempo en recuperarse de un desmayo.- Comentó viendo asustado y con los ojos bien abiertos. ¿Cómo diablos sabe él cuanto tiempo tarda o no en despertar de un desmayo?, intente no ver todo rojo pero no lo logré. Aunque debo de felicitarme porque no creo que lo hayan notado. - Así que dásela a Emmett, ve a firmar el contrato y déjanos…- No pudo terminar la frase porque Bella comenzó a removerse entre mis brazos.
Emmett la tomó rápidamente de mis brazos antes de que despertara por completo y se la llevo a la oficina donde estuve esperando antes poniéndola sobre el sofá, creo que previniendo que al verme ella volvería a desmayarse.
-Bella.- Susurraba Emmett acariciando su rostro muy lentamente. Algo que me hacía ver todo rojo nuevamente pero volví a tranquilizarme por el bien de todos.- Despierta Belli Bells.- Le decía tiernamente. ¿Belli Bells?¿Qué clase de estúpido apodo es ese?¿El de una niña de cinco años?
Bella comenzó a removerse más y lentamente abrió sus hermosos ojos chocolate. Yo me mantuve distante por si volvía a verme y se desmayaba de nuevo.
-¿Qué ocurrió?¿Dónde estoy?.- Preguntaba perdida mirando de hito en hito a Emmett y Jasper.
-Te has desmayado Bells.- Le decía tranquilamente Jasper sentándose en el sofá a su lado, acariciando su cabello lentamente, mientras Emmett la ponía en su regazo, ella instintivamente se acomodo y lo abrazo.- Nos preocupaste mucho pequeña.- Le sonrió serenamente y ella le correspondía.
Eso comenzó a ponerme enfermo, la tocaban como si la conocieran desde que nacieron. Nadie puede acariciarla más que yo. ¡Nadie!.
Pero parece como si lo hiciesen a menudo, me susurró cómplice mi consciencia. ¡Oh Dios!
-Lamento haberlos preocupado chicos.- Dijo apenada.- ¿Tarde mucho en despertar?¿Terminó la reunión?¡ Oh Dios! Lo lamento chicos no quería…- Comenzó a disculparse pero rápidamente fue callada por Emmett y Jasper.
Ella calló y los miro con una tímida sonrisa, mientras ellos le sonreían tranquilizadoramente.
-No terminó y no hiciste nada malo. No pudiste ocasionarte tu misma un desmayo. Sabemos que no lo harías apropósito.- Le dijo Emmett dándole un sonoro beso en la mejilla, haciendo que se sonroje y se ría quedito.
-Pero…- Volvió a ser callada por los dos hermanos.
-Ahora mientras vamos a terminar todo, tú te irás a casa con Tony y descansaras. Sabemos que trabajas demasiado y que no pasas demasiado tiempo con él, así que ve y descansa. Pasa el tiempo con él y sabrás que te sentirás mejor.- Le sugirió Jasper.
¿Tony?¿Quién diablos es Tony?¿No será su novio o sí?¿Y sí es su esposo?. Esas preguntas comenzaron a vagar sin límite por mi mente.
-Pero chicos, debo de estar aquí y terminar. No puedo irme a descansar y no asistir a una reunión tan importante como esta.- Intento negarse.
-Ve con Tony y quédate tranquila que tenías que estar solo necesariamente para la primera reunión. Ahora sólo debemos firmar unos aburridos papeles y ya está.- Jasper le tomó la mano mientras la miraba a los ojos fijamente, pero al ver que iba a negarse nuevamente volvió a insistir con lo mismo.- Tony debe de extrañarte horrores, ¿Qué no quieres verlo y estar con él, abrazarlo y darle besitos y todas esas cosas que debes hacerle?.- Le preguntó mientras le sonreía nuevamente y ella parecía pensárselo.
¡Por Dios! Esto es muy masoquista de mi parte, no debería estar escuchando esto. Escuchar que es lo que le hace a ese tal Tony.
-Está bien.- Aceptó.- Pero quiero que mañana me traigan el mejor postre de chocolate del mundo. Tony les estaría muy agradecido, hace mucho que me pide que le haga algún postre de chocolate y nunca tengo tiempo.- Terminó mirándolos con una gran sonrisa.
-Está bien pero tú haces ese delicioso mousse de chocolate.- Le dijo Emmett con una gran sonrisa y apuntándola con el dedo índice.
-Trato hecho.- Bella tomó la mano de cada uno, las apretó y sacudió exageradamente y luego los tres rieron como si se tratase de un chiste privado.
En ese momento tan íntimo me sentí demasiado fuera de lugar y además sentía un hueco en el pecho que no merecía sentir.
Ella encontró alguien a quien amar y por lo que se veía ya tenía a nuevas personas que la cuidaban y le sacaban más de una sonrisa. Creo que llegue muy tarde.
Decidí cortar por lo sano, debía hacerme notar, firmar e irme a seguir con la solitaria vida que definitivamente me gane a pulso.
Así que me aclare la garganta y cuando todos notaron mi presencia vi varias emociones pero la que más odie fue la de Bella. Me miro sorprendida, asustada y por último fría. No había emociones en su mirada, pero no puedo culparla porque sé que me lo merezco.
-Hola Bella. Espero que te encuentres mejor.- Le dije sinceramente a lo que ella solo asintió y volteo su mirada a su mano, la cual Jasper todavía tenía sujeta.- Chicos debo apresurarme porque anoche no dormí bien, estoy cansado y todavía tengo muchos asuntos más que atender. ¿Podemos ir a firmar esos papeles ahora?.- Ellos asintieron, se despidieron de Bella y juntos nos dirigimos a la sala de conferencias, solo que ahora no cruzábamos ni palabra, estábamos en un silencio sepulcral.
Cuando termine de firmar todo y ya el trato empresarial estaba más que hecho me despedí rápidamente y le pedí que saludaran a mis hermanas por mi porque yo no tendría tiempo y ya hoy en la noche debía volver a casa, si es que así se le puede llamar a ese solitario lugar.
Cuando salí del lugar me apresure para llegar al hotel, bañarme y luego poder descansar unas horas antes de volver hoy en la noche.
Cuando estaba debajo del agua caliente en la ducha, mi mente no dejaba de darle vueltas a todo lo que sucedió y lo que presencie hoy.
Todo fue tan nuevo y extraño, no sé si las chicas sabrán de la manera en la que sus parejas tratan a Bella o si sabían algo de la pareja de Bella y en venganza me hicieron ilusionarme con volver a recuperarla.
Aunque no creo que ellas reaccionen bien a ese tipo de tratos, o eso es lo que quiero suponer. Todo está realmente extraño últimamente.
Bella nunca me hubiese visto así tan fríamente. Ni siquiera cuando estaba verdaderamente cabreada, me miraba así. Creo que esta vez sí la cague.
Pero todo esto me estaba haciendo recordar que ella, seguramente, ya había formado otra vida con otro y yo, aunque no lo quiera aceptar, ya eh hecho la mía. Ese pensamiento me puso horriblemente triste. Sentía una tristeza que obviamente no merecía sentir.
Mis pensamientos no me estaban ayudando demasiado y eso hacía que se me produzca un terrible dolor de cabeza, mis sienes palpitaban incansablemente y tuve que dejar de darle vueltas al asunto y terminar de ducharme porque se me iba a terminar explotando la cabeza.
Para cuando termine el agua ya estaba fría y eso me hizo salir rápidamente, odio el agua fría cuando me baño. Me seque y me puse solo el bóxer porque estaba empezando a sentir mucho calor.
Antes de meterme a la cama prendí el aire acondicionado y directamente me tire con todo el peso muerto que pude tener en ese momento, en la cama. Estaba acolchada y eso estaba haciendo que mis sienes y mi cansancio me lo agradezcan. Bendito sea el Señor, dijo mi agotada consciencia. Y definitivamente estaba de acuerdo con ella.
En ese momento, mientras dejaba mi mente en blanco para que no volviese a molestarme ese infernal dolor de cabeza. El sueño me llegó y tranquilamente me deje llevar a la inconsciencia, gracias a los malditos brazos de Morfeo.
…..
Unos fuertes golpes en la puerta hicieron que despierte y caiga de la cama por el susto. Me levante creyendo saber de quién o quienes se trataba, aun sin ser consciente de que estaba solo en bóxer.
Mientras me dirigía a la puerta los golpes seguían sonando y cada vez eran peores, haciendo que mi dolor de cabeza volviese con mucha más fuerza.
-¡Ya voy!.- Le grite a quién sea que este del otro lado. Me había levantado con un humor de perros y quién estuviese del otro lado no podría hacer que eso cambie, y por supuesto, por despertarme se tendría que soportar que le desgaste todo mi odio.
Pero nunca espere encontrarme a quién me encontré al abrir la puerta de la habitación.
Del otro lado, más hermosa que nunca, estaba Bella. Taladrándome con esa fría mirada que ahora tenía, con el ceño fruncido y los brazos cruzados debajo de sus pechos, haciendo que estos se alzasen. Acción que provocaba que toda la sangre que estaba palpitando en mis sienes descendiera hasta llegar a mi ingle, haciendo que este momento fuera verdaderamente bochornoso.
-Hola Bella. ¿Cómo estás?.- Pregunte sonriendo de costado, intentando que al menos dejara de mirarme así y pudiera hacer alguna rápida escapada a la habitación para ponerme algo encima, porque lo que sí noté es que esta conversación seguiría por un largo rato.
Ella en ningún momento dejo de mirarme y permaneció en silencio, solo observándome y haciendo que me asustase porque no hacía más que mirarme. Puede sonar muy gallina pero, a veces, odio que me miren así y ella lo sabía.
-Vamos Bella.- Suplique.- Deja de mirarme así, sabes que lo odio.
Ella seguía seria pero pude ver la sombra de una sonrisa en sus carnosos labios, adoraba asustarme.
-Tenemos que hablar.- Dijo seriamente, creo que todavía no ah notado el estado en que me encuentro.
-Pasa.- Le dije corriéndome de la puerta y dejando que entre en la habitación.- Solo deja que me ponga algo de ropa.- Dije notando como por primera vez me miraba completamente, notando como se ponía colorada por la vergüenza. No espere a que dijera nada y salí corriendo a la habitación, cuando estuve listo, volví y la encontré sentada en el sofá de la sala con la mirada perdida.- Ya estoy listo.- Dije haciendo que volviese a mirarme y nuevamente se puso colorada, aunque no sé porque.- ¿Quieres algo de beber?.- Pregunte amablemente. Ante todo soy un caballero, pensé. A lo que mi consciencia contesto, no tienes nada de caballero imbécil. Gracias, siempre tan tierna, le devolví. De nada, contestó pagada de sí misma.
-Agua si podría ser.- Me sacó Bella de mi pelea estúpida y mental.
Asentí y salí corriendo a buscar agua para luego volver de la misma manera y entregársela, ella se lo bajo todo de un trago. Parecía nerviosa pero, nuevamente, no sabía por qué.
-¿Tu esposa no vino contigo?.- Pregunto mirándome desdeñosamente.
-No, ella no vino y además ya no es mi esposa.- Ella me miró con el ceño fruncido, sin comprender todavía lo que le dije.- Nos separamos hace unos meses.- Conteste a lo que ella solo asintió.
-Entonces ¿Qué es lo que estás haciendo aquí?.- Fruncí el ceño al no entender a lo que ella agregó.- Sin ánimo de ofender, pero que yo sepa tú no tienes nada que ver con escuelas de baile, es raro que le des dinero a una.- Terminó esperando mi respuesta.
No pude sentarme a su lado porque algo me decía que estaría bien aquí parado. Su cercanía me confundiría y quién sabe lo que podría hacer.
-Sólo lo hice porque quería hacer algo bueno por alguien por primera vez y decidí ayudar a la empresa de Jasper y Emmett.- Expliqué lo mejor que pude.- Somos amigos y, supongo que a los amigos se los ayuda.- Seguí con lo primero que se me vino a la cabeza, intentando sonar convincente.
Bella no pareció muy convencida pero decidió abandonar el tema rápidamente.
-Y…¿Cómo estás?.- Preguntó dejándome en un pequeño y rápida estado de shock.
-Bien… Supongo.- Contesté sinceramente. No me encontraba bien, pero gracias a quién sea, tampoco mal.- ¿Y tú?.- Pregunté sinceramente preocupado de lo que pudo haber sido de su vida.
-Ay.- Suspiro felizmente mirando un punto imaginario en sus manos, que todavía sostenían el vaso con agua que le había traído hace unos minutos.- No soy perfectamente feliz, pero puedo decir que con lo que tengo que basta y sobra, no necesito más nada.- Me pareció que eso lo dijo maliciosamente, con un doble sentido que no me gustó para nada, pero que tenía que soportarlo. Ella soporto que yo le dijera que amaba a Tanya, soporto que la dejara y soporto perder a nuestro hijo sin nadie que estuviese a su lado.
Bueno, en realidad sí tuvo, mis padres y mis hermanas me abandonaron por quedarse con ella y creo que es algo de lo que voy a estarles eternamente agradecido.
-Entonces…- Comencé de la mejor manera que pude.- No quiero ofenderte. Pero ¿Qué es lo que haces aquí?.- Por un momento la leve esperanza de que viniese a buscarme porque me extrañaba cruzó por mi mente hasta recordar a Tony. Ese maldito que me la robo.
-Sólo vine para saber qué era lo que tú hacías aquí.- Se levanto y quedó frente a mí, mirándome fríamente de nuevo.- ¿Qué me estás siguiendo?.- Destilaba veneno en cada palabra que salía de su boca, algo que estaba haciendo que miles de cuchillas se clavaran en mi corazón y, que la tristeza y sorpresa me abordaran.- ¿Ahora que la zorra de tu esposa te ah dejado has venido a joderme la vida?.- No recordaba que cuando estaba furiosa dolieran tanto sus palabras.
-No, eso no es lo que quería.- Dije intentando retener ese sentimiento de vacío y que el dolor no se entreviera en mis palabras pero no lo logré.- Yo sólo vine para firmar con Jasper y Emmett y nada más. Nunca pensé que te encontraría aquí y menos en joderte la vida.- Termine sentándome en el sofá, llevando mis manos a mi cabello y tirando fuertemente de él, con los ojos cerrados.
-Entonces. Si no quisiste joderme la vida.- Siguió sin abandonar ese tono duro y frío que creo, solo logra utilizar conmigo.- ¿Por qué te preocupaste por mí y te quedaste allí presenciando el momento que tuve con Emmett y Jasper?¿Por qué les dijiste que éramos viejos amigos?¿Por qué fuiste el primero en tomarme en brazos cuando me desmaye?¡¿Por qué diablos no me dejas en paz?!.- Su voz iba en aumento hasta llegar a la última pregunta donde ya su rostro estaba rojo por la furia y sus lágrimas caían sin control. Sus ojos ahora no eran fríos, pero mostraban una mezcla de sentimientos que me fue difícil de interpretar.
No me gustó verla en aquel estado pero si me acercaba se pondría peor. Así que intente mantenerme lo más alejado posible, bueno, lo intente hasta que ella cayó de rodillas frente a mí y se cubrió el rostro con las manos. Ahí fue cuando no lo resistí y me arrodille a su lado, atrayéndola a mis brazos.
Ella se dejó abrazar y me pasó sus brazos tímidamente alrededor, siguió llorando por un rato más hasta que ya solo eran sollozos bajos, casi inaudibles.
-Lo lamento, prometo que me iré y no volveremos a cruzarnos.- Le dije mientras ella seguía aferrada a mí.- Sólo no vuelvas a ponerte así.- Le rogué con la tristeza y culpabilidad palpable en mi voz.- Menos por un estúpido como yo, que siempre te hago daño.
-No es sólo por ti.- Dijo en un susurro que casi no escuche.- Es por todo.- Siguió.- Hay… Hay algo que debo decirte.- Dijo separándose de mí mientras me veía fijamente a los ojos, había una guerra de indecisiones dentro de ellos, pero poco me importo ya que sólo me hundí en ese mar chocolate.
-¿Qué cosa?.- Pregunté sin siquiera pensar, estaba básicamente estúpido. Me tenía hipnotizado.
-Es algo muy importante. Será mejor que te sientes en el sofá.- Dijo levantándose y apuntándome el sillón con su dedo índice.
-Pero si ya estoy sentado.- Intente recordarle estúpidamente. Ella rodó los ojos y soltó un largo suspiro, para luego volver a apuntarme el sillón. Sin dejar lugar a replicas.
-Sólo siéntate.- Dijo cansinamente tomándose el puente de la nariz entre sus dedos índice y pulgar. Hice lo que me dijo y me senté en el sofá antes de que pueda arrepentirse y no me diga nada.
Parecía meditar mucho esto que iba a contarme, parecía bastante serio. ¿Querrá que no vuelva a este lugar porque quizás incomodaría a su pareja?¿Tendrá alguna enfermedad grave y no quiere que vuelva a molestarla? Pensamientos así de negativos comenzaron a inundar mi mente hasta que ella finalmente habló.
-Tengo… Tenemos un hijo.- Ok, eso no me lo esperaba. Espera, ¿Tenemos?¿Tenemos quiénes?, al parecer lo dije en voz alta porque ella me respondió al instante.
-Tú y yo.- Contestó dejándome sorprendido, dolido y con muchos sentimientos más que no podía ni quería descubrir. Me quedé tenso mirando a la nada y en silencio durante varios minutos.
-¿Cuántos años tiene?.- Pregunte con el dolor reflejado en mi voz. ¿Por qué me lo ocultó?.
-Tres años y medio.- Dijo mirándome fijamente con el arrepentimiento en sus hermosos ojos. Hice los cálculos y cuando se fue estaba embarazada, me hizo creer que lo había perdido, ahora que lo recuerdo. Entiendo que lo que le hice fue horrible, pero ocultarme un hijo, no tenía perdón.
-¿Por qué no me dijiste nada?¿Por qué me lo ocultaste? ¿Por qué me hiciste creer que lo habías perdido?.- Pregunté desolado mirándola fijamente, esperando ver en sus ojos la respuesta, pero esta vez no encontré nada.
-¿Qué hubieses hecho sí te decía que estaba embarazada pero que te dejaba porque no soportaba el verte, no soportaba que me dejaras por esa zorra por la que me cambiaste?.- Me reprochó. Ahora me culpaba a mí por lo que me ocultó.- Me dolía verte, me cambiaste por alguien mucho mejor que yo.- Dijo dolida.
-Me hubiese hecho cargo aunque estemos separados, hub…
-¿Hubieses hecho qué? ¿Y junto a quién?.- Siguió con el reproche. Esto es tan gracioso, ella me reprocha cuando ella fue quién me alejo de mi hijo antes de siquiera conocerlo, siquiera me dio esa oportunidad.- Mi hijo no iba a ser criado por ti junto a la zorra por la que me cambiaste, no lo hubiese permitido ni lo permitiré.- Dijo con el ceño fruncido. Vi el dolor cruzar por su mirada pero fue rápidamente oculto por la ira.
-Si siquiera me hubieses dado la oportunidad de elegir, quizás hubiésemos podido arreglar algo, no sé, hubiese hecho algo para que me dejes pasar tiempo con él. Hubiese hecho cualquier cosa solo por poder estar con él y no sentirme una maldita mierda todos estos años, mientras pensaba que por mi culpa habías perdido a nuestro hijo.- Terminé levantando la voz. Haciendo que la ira viajara por mis venas.
-No quería que mi hijo tuviese una vida así, lo sufrí y es horrible. Tú no sabes lo que es porque tus padres siempre estuvieron juntos en todo, no te faltaba nada, tenías dos padres que estaban juntos y te amaban y por si fuera poco dos hermanas que siempre te apoyaron en todo.-Dijo comenzando a ponerse cada vez más roja. Parecía que le daría otra vez un ataque de llanto.
-Nadie me apoyo cuando me dejaste. Todos se pusieron de tu lado y me exiliaron de la familia, no supe de ellos en años. No supe de ellos hasta que deje a Tanya.- Le reproche. Aunque ahora que lo pensaba, estaba contento de que se hubiesen puesto de su lado. Sino no la habría vuelto a encontrar ni sabría que tenía un hijo. Pero eso no se lo diría a ella.
-¿Y ahora es mi culpa que nadie apoyara tu nueva relación con esa zorra?.- Reprochó ofendida.
-No digo que lo sea, sólo digo que me tendrías que haber dicho la verdad en lugar de inventar una estúpida excusa para irte. Al menos si te fuiste con otro me hubieses dicho y no te hubieses quedado como la pobre mujer a la que su marido engañó y dejó por otra, mientras que yo quedaba como el malo.- Termine de decir esto y ella me dio vuelta la cara de un cachetazo.
-¡Nunca vuelvas a decir eso!¡Yo nunca te dejé por nadie!.- Comenzó a gritar, sus ojos estaban llenos de lágrimas pero que se veía que no iba a derramar ni una.- ¡En todos estos años sólo pude pensar en ti porque nunca deje de amarte!¡Maldito imbécil!.
Terminó de decir esto y salió disparada por la puerta. Me levanté inmediatamente y como un idiota comencé a seguirla, viendo como ella bajaba a toda velocidad por las escaleras.
-¡Bella!¡Bella espera!.- Gritaba yendo detrás de ella, pero parecía no escucharme.- ¡Bella lo lamento, detente!¡Vamos Bella!.- Seguía gritando pero nada sucedía.
La seguí hasta la calle, pero nada pude hacer cuando vi como un automóvil que venía a alta velocidad, chocaba contra su cuerpo y la dejaba tirada en medio de la calle sin siquiera parar para ver qué era lo que había hecho.
Todo esto pasó en segundo en los que no me pude mover y mi vista estaba clavada en el cuerpo sangrante de Bella. Cuando pude hacer que mi cuerpo y mi cerebro comenzaran a reaccionar, corrí hacía donde estaba ella y pude notar que respirar era un trabajo muy difícil para ella en este momento. Su cara estaba bañada en sangre y estaba completamente inconsciente.
-Bella, despierta por favor.- Le rogué mientras besaba tiernamente su frente. No quería besar sus labios porque si lo hacía quería que ella estuviese totalmente consciente para disfrutarlo conmigo.
La gente comenzaba a amontonarse a mí alrededor y yo sólo comencé a gritar por una ambulancia.
Ella abrió lentamente sus ojos, solo para clavarlos en los míos.
-Anthony…- Dijo mientras su respiración se iba haciendo cada vez más baja. Casi no respiraba.- Edward, él se llama Thomas Anthony. Por favor, cuídalo, dile que lo amo mucho, que siempre lo amaré tanto como a ti y que los cuidaré desde donde este. Te amo.- Dijo volviendo a cerrar sus ojos.
-¡Bella!.- Grité llamándola pero ella ya no respiraba, ya no se movía.- Bella no me hagas esto.- Mis lágrimas comenzaron a caer, me dolía el pecho, no podía dejarme así.
Justo en ese momento llegaron los paramédicos sólo para confirmar mis peores pesadillas. Ella había muerto y por mi estupidez, por no haber ido tan rápido, por haberla engañado.
Ahora después de todo esto me di cuenta de que nunca deje de amarla, de que me deje llevar por una estúpida atracción hacía alguien que sólo quiso mi dinero, no como Bella, ella siempre me quiso por quién soy y yo la cambie por una zorra.
Fin Flash Back:
Un año después…
Hoy se cumplía un año desde que ella había muerto, desde que nos había dejado. Y cada día me era más difícil creer que se hubiese ido como lo hiso.
Cuando conocí a Tony no pude evitar volver a llorar por haber visto lo idéntico a mí que era, pero sólo físicamente, todo lo demás era de su madre. Él también lloró su muerte, pero estaba feliz de que por fin conoció a su padre, sin saber que por culpa de él había muerto ese hermoso ser, al que él llamaba mami.
Varias veces pensé en terminar con mi vida, pero al ver a mi hijo todo cambiaba. No podía dejarlo solito, tenía que luchar por él.
Sólo al lado de mi hijo podía sonreír de verdad. Sólo a su lado podía ser capaz de seguir adelante.
Mi familia siempre me dijo que no era mi culpa, que yo no era el culpable de todo lo que sucedió. Hasta me dijeron que lo que le hice era algo normal en los seres humanos, errar es humano. Pero yo no lo creía así, fue mi culpa dejarla y fue mi culpa que ella cruzara la calle en ese momento.
Ahora más que nunca siento lo que ella sintió al ver que la persona a la que amas te deja, al ver que lo único que sientes que te queda es tu hijo y aunque no quieras debes luchar por él.
"No te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes".
Fin.
Hola, bueno perdonen el tiempo que tarde en escribir pero es que no se me venía nada a la cabeza y la escuela me carcome más que en otros años.
Bueno, me costó bastante terminarlo así y perdonen si no es como lo querían algunas, sé que esto va contra mis principios pero así debía ir.
Gracias a todas las que me siguieron, fueron un gran apoyo y no quería decepcionarlas con mi final.
Bueno, ahora sí me voy.
Lloro con el final, mi bebé se terminaaaaa
Adiós, esperemos que nos volvamos a leer… Besos…
Liz.
Naaa mentiraaa… Nunca terminaría así un fic, en serio iría en contra de mis principios, ahora veamos como sigue el fic y veamos cómo termina.
Nos vemos al final….
No podía creer que Bella hubiese muerto, nuestro hijo y yo la extrañamos.
-¡Bella vuelve!.- Gritaba en sueños mientras las lágrimas caían sin control.
-¡Bella no me dejes!.- Gritaba sin parar a la nada.
Sentí como sacudían mi hombro levemente.
-Edward despierta, vamos cariño sólo es un sueño.- Oí que alguien decía.
Me senté rápidamente mientras abría mis ojos buscándola por toda la habitación. Cuando mis ojos dieron con ella no pude hacer más que saltar sobre ella, tirándola sobre la cama y comenzar a besar sus labios con frenesí.
Cuando el aire comenzó a ser necesario me separe de sus labios para apoyar mi frente sobre la suya y verla directamente a esos hermosos y achocolatados ojos.
-¿Amor qué fue lo que soñaste para que te pongas así? Estoy aquí contigo.- Dijo viéndome con la preocupación latente en sus ojos.
No quería contarle mi sueño, todavía temía que se hiciese realidad. Así que lo único que hice fue sonreírle con su sonrisa favorita y hacer como que nada ocurrió, no le ocurriría nada si estaba conmigo. Nunca la dejaría por nadie, eso estaba seguro.
-Nada, sólo tuve un mal sueño.- Dije logrando que la preocupación disminuyese un poco.
-¿Estás seguro?.- Asentí.- ¿Estás mejor?.- Volví a asentir.- Está bien.- Dijo besando mis labios.
El beso comenzó a ponerse cada vez más pasional hasta que ella decidió cortarlo.
-Edward llegarás tarde al trabajo.- Dijo mirándome todavía con el deseo impreso en esos hermosos pozos de chocolate derretido.
-No importa, soy el jefe y nadie molesta al jefe.- La moleste altaneramente, provocando que sonriese.
-Bueno jefe, vamos levántate que debo hacerte el desayuno y tú debes ir a ver quién reemplazará a Magui.- Me levante de encima de ella sólo para tirarme a su lado. No quería levantarme.
-Bueno, para eso está Magui, debería hacerlo antes de abandonarme.- Dije haciendo un pequeño pucherito.
Magui era mi secretaria, tiene como 50 años y había sido mi secretaria desde hace muchos años, pero por razones de salud y por otras personales decidió abandonarme por su esposo. ¡Me traicionó!
Nos quería a Bella y a mí como si fuésemos sus hijos y le dolía tener que irse, pero debía hacerlo y con Bella le dijimos que seguiríamos en contacto.
Después de media hora Bella consiguió que me levantara, cambiara y desayunara para estar listo justo a las ocho. Al salir le di un beso apasionado, prometiéndole que a la noche terminaría lo que empecé esta mañana.
Llegué a la oficina y fui en busca de Magui, quería molestarla un poco más antes de que se vaya. La encontré sentada en su habitual escritorio, concentrada en unos papeles.
-Hola cariño, ya decidiste que dejarías a tu esposo para venir conmigo y fugarnos los dos.- Dije en tono seductor, apoyándome en su escritorio. Haciendo que ella levante su cabeza de los papeles sólo para verme con una ceja levantada y una pequeña sonrisa en sus labios.
-Ya te lo dije, no dejaré a mi esposo por ti. Tú eres demasiado afeminado para mí.- Bueno, ese golpe fue bajo.
-No soy afeminado. Y si me dejaras demostrártelo lo averiguarías.- Seguí con mi broma.
-¡Hasta tu esposa lo dice!.- Retrucó recordando una conversación en la que Bella le dijo que una vez dejé que mi hermana me maquillara y vistiera de mujer sólo para cumplir una apuesta.
-Pero mi esposa sabe que no es así.- Le sonreí abiertamente.
-No es no Edward Anthony Cullen de Pitt.- Así que con esa estábamos. Me molestaba con el actor a quién más odiaba sólo porque mi Bella lo amaba. Le gustaba darme celos con él.
-Tú podrías convertirte en la próxima señora Cullen. ¡Vamos!¡Nos casaremos!.- Le dije rodeando su escritorio y poniéndome de rodillas frente a ella.- Te lo ruego, cásate conmigo.
-Vamos Edward que la gente mira.- Me dijo haciendo que me levante y viera como los que pasaban se reían.
-Que me importa.- Alzando los hombros, restándole importancia.- Haría lo que fuera por casarme contigo y lo sabes.- Le dije moviendo mis cejas de arriba abajo rápidamente. Provocando que una fuerte carcajada saliera de su boca.
-¿Cualquier cosa?.- Asentí.- Está bien, vete a trabajar y no me molestes más que no me casaré contigo bombón.- Dijo pellizcando mis mejillas.
-¡Sí señora!.- Hice un saludo militar y me fui hacía mi oficina.
Pasó como media hora para que vuelva a ver a Magui y fue cuando me dijo que habían llegado todas las chicas que quería el puesto.
Todas las que había tenido hasta ahora venían prácticamente desnudas, con muy poca tela cubriéndolas. Al instante las echaba diciendo que no quería a ninguna mujer así en mi oficina. Varias me insultaron y otras se fueron hechas una furia pero poco me importó.
Magui volvió a golpear mi puerta y me dijo que sólo faltaban dos, así que le dije que las hiciese pasar.
Vi a la misma chica de mi pesadilla frente a mí. Vi su expediente Tanya Denali, decidí que no cometería el error de mi pesadilla.
Ella me coqueteaba como en mi pesadilla, como todas las demás que pasaron, aunque todas sabían que era un hombre casado.
-Señorita Denali.- Dije con el tono más confidencial posible.
-¿Sí?.- Preguntó agachándose un poco hacía mí, mostrándome más sus pechos, sí es que eso era posible. Lo que me asqueó bastante.
-Váyase y no vuelva a aparecerse por aquí.- Le dije haciendo que se pusiera roja y se fuera como todas las demás. Sonreí por mi elección y le pedí a Magui que hiciera pasar a la última.
Por lo que vi, esta chica era muy eficiente. Se llamaba Elizabeth Masen y este podría ser su primer empleo.
Tenía apenas 21 años, era pelirroja y de ojos azules, muy tímida y según lo que me dijo, se esforzaría mucho y trataría de cumplir con todo lo que le pidieran. Le pregunte si tenía novio y me dijo que sí, lo cual me alivió en sobremanera. Me dijo que estaban juntos desde hace 3 años y estaban juntando dinero para casarse y comprarse una casa.
De inmediato la contraté porque algo me decía que ella se haría muy buena amiga de mi Bella.
Unas horas después…
Ya eran las cuatro y como había terminado por hoy decidí irme a casa con mi hermosa esposa y poder terminar lo que empecé esta mañana.
Pero antes quería llamarla para ver si se encontraba en casa o si alguna de mis hermanas la había raptado para ir de compras.
Tomé mi celular y marqué. Espere y dos timbres después su alegre voz me contestó.
-Hola cariño.- Dijo antes de quedar en silencio y reír por algo.
-Hola hermosa, ¿Qué estás haciendo?.- Pregunté rápidamente para ir al grano.
-Estoy aquí con Alice y Jasper, están peleando por quién embarazó a quién.- Se quedó en silencio otra vez lo cual me dejo escuchar como Alice le decía a Jasper que ella lo embarazó primero. Lo cual era bastante extraño pero les gustaba decirse tonterías así.
Jasper y Emmett, mis cuñados, socios y mejores amigos. Esa era una de las diferencias de mi pesadilla, ellos estaban con mis hermanas y le habían dado trabajo a mi Bella de vez en cuando, ella se recibió de coreógrafa hace poco y ellos le hicieron el favor de contratarla lo cual les agradecí y les voy a agradecer de por vida.
-Está bien cariño, pero que no intenten embarazarte a ti.- Dije en broma a lo que ella volvió a reír.
-Está bien. ¿Ya elegiste a tu nueva secretaria?.- Preguntó, de seguro la intriga la carcomía.
-Sip, y para que estés contenta, tu esposo eligió a una chica que está comprometida y tiene 21 años. Es más tímida que tú, pensé que no viviría para ver algo así.- La molesté.
-Eres un gracioso cariño, por eso te castigaré y está noche no tendrás nada.- Me regañó y de repente se escucho de fondo un gran uhhhhhhh, hecho obviamente por mi hermana y su esposo.
-Lo siento, por favor no me castigues.- Dije intentando sonar lo más arrepentido posible.- Además te llamaba para avisarte que por hoy no tengo nada más que hacer y quería saber si podría ir con mi hermosa esposa y hacer cosas.
-¿Cosas?¿Qué cosas?.- Preguntó haciéndose la desentendida, soltando una risita al final.
-Ya lo verás.- Dije sonando un verdadero seductor.
-Entonces te espero en casa dentro de un rato, mientras echare a tu hermana y cuñado a patadas. Tienen un fuerte olor extraño que me moleste, creo que no se bañan.- Bromeó en voz alta, de fondo pude escuchar las quejas. Lo que me hizo reír.
-Está bien, te amo.- Contesté.
-Te amo.- Dijo y colgó.
Salí corriendo de la oficina y en cuestión de media hora ya estaba en casa. Ni siquiera tuve que abrir la puerta porque antes de que llegara, la puerta se abrió mostrándome a la esposa más perfecta de todas. Le sonreí y ella se tiró a mis labios, nos besamos mientras entraba en nuestra casa y cerraba la puerta con el pie.
-Cariño tengo algo muy importante que decirte.- Dijo de repente muy nerviosa. Al parecer ya no se aguantaba más.
-Claro dime.- Dije sonriéndole, influyéndole confianza.
-Eh estado esperando dos largos días para decirte, espero que tú estés feliz porque yo sí y…
-Espera.- La corté.- Respira.- Hizo lo que le dije.- Vamos ahora dímelo.
-Estoy embarazada.- Soltó. Sus ojos se llenaron de lágrimas y me abrazó rápidamente, seguramente para no ver mi reacción.
Estuve tratando de entender la noticia hasta que mi cerebro se digno a funcionar.
Una sonrisa comenzó a extenderse por mi rostro y mis ojos se llenaron de lágrimas. No podía con la felicidad. La abrace fuertemente pero no mucho, debía tener cuidado con el bebé.
-Bella, seremos padres.- Le dije alegremente. La separé sólo para lanzarme a sus labios y ella me respondió fervientemente. Cuando nos separamos en busca de aire un pensamiento vino a mi cabeza.- Seré padre.- Dije y mi boca se estiró de una manera que no creí nunca sonreír.- Te amo, debemos festejar.- Le dije haciendo que riera. Comenzando a besarla con toda la pasión que podía tener en este momento.
Cuatro años después…
Hoy fue el cumpleaños número dos de mi hermosa Nessi. Ella había estado esperando este momento por todo el año así que este día nos esmeramos en que ella sea el centro de atención y podamos regalarle todo lo que desea.
Nessi era nuestra segunda hija, era castaña de unos hermosos ojos cafés y la niña más hermosa y mimada del mundo.
Nuestro primer hijo era Tony, tenía cuatro años y era mi copia exacta. Como en mi sueño, sólo que con la diferencia de que Bella estaba conmigo, éramos felices y nunca le fui infiel, la amo mucho como para perderla por una estupidez.
Y la vida nos había bendecido con un nuevo embarazo, Bella estaba esperando gemelos y eso nos ponía doblemente felices.
Estábamos en la cama charlando sobre los posibles nombres para nuestros bebés y de repente note que la felicidad que el haber tenido esa pesadilla me produjo. No por el hecho de engañar a mi esposa ni por su muerte, sino porque me ayudo a valorar más lo que tenía y a tomar mejores decisiones.
Entre pensamientos estaba cuando escuche a mi Bella decirme buenas noches.
-Buenas noches cariño, que duermas bien. Te amo.- Dije dulcemente.
-Igualmente, te amo más.- Dijo antes de caer en los brazos de Morfeo.
Cuando ella se durmió me puse a pensar en todo lo que le hice en esa pesadilla y como le reproche el haberme ocultado a nuestro hijo, pero también note que ella tuvo razón en hacer lo que hizo y que cuando aparecí lo primero que hiso fue ir a contármelo. Lo que, si hubiese tenido una reacción diferente, me hubiese puesto muy feliz a pesar de todo. Si no hubiese sido tan estúpido no la habría perdido.
Pero bueno, sólo fue un sueño y ahora estamos en la realidad y estoy feliz de todo lo que logramos.
Así con la mujer que amaba y pensamientos positivos me quedé dormido, pensando que a veces un simple perdóname no arregla nada.
Fin.
Holaaaa! Bueno, este es el fic :_
Sniff, sniff… Me cuesta mucho dejarlo y espero no haberlas defraudado pero desde un principio lo quise hacer así y estoy bastante orgullosa de lo que logre.
Bueno, gracias a todas/os nuevamente, me hiso muy feliz ver cuántas personitas me siguieron.
Esperemos leernos nuevamente y esta vez si me voy, adiós y cuídense…
Liz.
PD: Digo muchos bueno, no? Jeje :D
PD1: Gracias nuevamente y perdón por la tardanza.
PD2: Ahora si me voy…
PD3: No hay PD3 :3
