Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima. Este conjunto de drabbles participa en el reto maratón multicolor del foro: Cannon Island.
Drabble 2 de 2.
Ship: GaLe
Gajeel era en simples palabras, indescifrable.
Levy nunca podría decir con certeza en qué estaba pensando el dragon slayer, porque podría pasarse horas pensando en lo mismo y llegaría a la misma conclusión.
Que Gajeel era indescifrable.
Era tan sombrío a veces que parecía más frío que el metal, y otras veces era el chico más fastidioso que conocía; siempre haciendo esos chistes de su altura que le daban ganas de azotarle unos golpes, pero claro, no es como si él se dejaría hacer semejante cosa, y al fin y al cabo, no es como si llegaría a dolerle de todas formas.
Gajeel era tan...fuerte, Y extrañamente radiante, como si la luz lo reflejara allá donde fuera imitando a una lámpara gruñona que la cargaba en sus hombros al momento de pillarla desprevenida.
Aunque, siendo sinceros, no es como si ella se oponga de todas formas.
El punto era que Levy no entendía el comportamiento de Gajeel.
Porque Gajeel no conocía el significado de la paciencia, cuando él quería algo, lo decía sin rodeos, y ya.
Se sonrojó un momento al imaginarse cosas locas de nuevo; sintiendo arder sus mejillas inclinó la cabeza en la mesa donde compartía con sus amigos Jet y Droy, aunque mucho caso a la conversación no hacía de todas formas, pues su cabeza se hallaba con un dragón plateado.
Plateado…
Tan fuerte a la vista, reluciente y perfecto.
Tan callado, directo y brusco, pero tan suave y cálido a la vez.
¿Cómo era posible sentir tantas cosas a la vez?
La respuesta vino a ella en forma de un casto beso robado que la dejó sin aliento.
Entonces algo pequeño cayó del vacío haciendo eco en lo profundo de su alma.
Una respuesta definitiva.
La respuesta que anhelaba.
Porque Gajeel podía ser brusco, rudo y a veces un dolor de cabeza, y de la misma forma, podía ser cálido, resplandeciente y transparente.
Por la misma razón, al verse secuestrada viendo en la distancia la sonrisa satisfactoria de Lily, no pudo sino abrazar a su raptor inundada por la felicidad que se le caía por todos lados.
En un gesto decidido, se trasladó hasta que el dragon slayer la pudiera cargar en brazos, y se quedó mirándolo fijamente, siempre tan serio, tan hermoso como sólo ella podía verlo.
Él era su príncipe plateado, y Levy no podía estar más feliz con eso.
¿Por qué? La respuesta era simple.
En Gajeel encontraba todo lo que podía haber deseado, todo lo que pudo haber necesitado, su propio gruñón dragón plateado.
A fin de cuentas, Gajeel no era tan…indescifrable como pensaba.
Un segundo beso se lo confirmó.
