Disclaimer: todos los personajes pertenecen a Akira Toriyama. La historia a continuación es mía. Gracias por leer.
Por esta ocasión subiré el capítulo el día de hoy, que lo disfruten.
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Vegeta no le quitaba la mirada de encima, así que a tanta insistencia, Bulma lo miro directo a los ojos, el tiempo se congelo ahí mismo, estaba más apuesto que nunca, ya no tenía ese hermoso mechón de cabello sobre su frente, esta era más amplia, pero sus facciones tan masculinas, tan seductoras eran más intensas, sus labios gruesos, sus orbes negras profundas y adictivas, su ceño fuerte, de un verdadero hombre que entiende lo que puede hacer con una mujer entre sus brazos, su cuerpo una total autoridad en la materia, su porte de macho alfa entre todos los que ahí se encontraban; Bulma trago duro, ya que dio gracias que estuvieran en medio de un gentío, o de lo contrario, se hubiera ido sobre él, haciéndolo tomarla ahí mismo; giro la vista para darle fin a aquello, si seguía mirándolo, estaba segura que no solo el, si no muchos en la sala, se darían cuenta lo excitada que se encontraba, "que vergüenza Kami", ella era una mujer casada, con un hijo, pensar de esa forma no le traería nada bueno, además debía tomar en cuenta que la persona al lado de aquel hombre, no era otro que su propio hijo.
Las horas continuaban su curso, la situación realmente era grabe, las ideas abundaban pero sabiendo lo poderoso y ruin que era Freezer, ninguna era lo suficientemente buena para derrotarlo, al menos se encontró el modo de proteger a la tierra haciendo una especie de campo de fuerza, Bulma había levantado la mano, de entre todos cuando ya no sabían que más decir, -majestad, he hecho algunas investigaciones, sobre cierta energía, desde hace muchos años, los rayos blutz-, Vegeta le dio toda su atencion en ese momento, sabia de lo que hablaba, -la energía que se puede obtener de ella, no solo funciona, para producir electricidad, o ser fuente de esta, también tiene varios usos de entre ellos, poder hacer a la tierra con una especie de escudo invisible, ninguna forma de energía es capaz de atravesarla si se acciona de cierta manera, he traído un video donde puedo demostrarlo-, se levantó de su lugar, Vegeta estaba más que orgulloso, estaba perdido con esa mujer, había seguido con sus investigaciones a pesar de todo, y ahora era la única de entre tanto imbécil ahí, que daba una excelente opción, desde luego no perdió nada del movimiento enervante de sus caderas al caminar para poner el dichoso video; encendió el reproductor, coloco el disco, acciono el control para que se emitiera el video, la muestra era clara, Bulma había dado una gran opción, solo era cuestión, de que seis cañones distribuidos alrededor del globo, soltaran al mismo tiempo la energía hacia el espacio, y esta cubriría todo alrededor, evitando que nada traspasara la enorme cubierta de protección, con ello tenían un problema menos de que preocuparse, y Vegeta estaba seguro que Freezer no se esperaba eso jamás.
-la felicito, sita Bulma- dijo Roshi, -Sra. por favor o si prefieren llámenme doctora o Bulma solamente-, no medito lo que había dicho, pero estaba bien que de una vez Vegeta supiera que ella también se había casado; Vegeta la vio desconcertado, ¿Qué acababa de decir?, si había entendido bien, quiso decir que ella estaba desposada con un miserable, -oh si disculpe, su esposo es el deportista, muy conocido por cierto, Yamcha, ¿verdad?-, Bulma asintió sonriendo, giro un momento a ver a Vegeta que estaba enojado, eso lo distinguió de inmediato, -encárguese cuanto antes de todo, ¡usted!-, señalo a Bulma, -designe a un equipo de trabajo para que los cañones queden listos en menos de treinta y seis horas-, estaba molesto, ¿Cómo era posible que no lo hubiera esperado?, pero era tonto pensar de esa forma, pues él tampoco lo había hecho, aunque claro Vegeta tenía una obligación, mientras que Bulma seguramente se consoló de inmediato con aquel cicatero que decía era su esposo, -si majestad, como usted ordene, me pondré a trabajar de inmediato-, apretó los dientes mientras lo decía, la forma de solicitarlo era una clara arbitrariedad, como si ella fuera parte de sus soldados.
Cuando la reunión se dio por terminada, comenzaron a salir todos, los primeros por supuesto fueron los guerreros, al frente desde luego iba Vegeta, se detuvo un momento frente a Bulma, la mujer quedo petrificada al no darse cuenta que al girar había topado de frente con él, -quiero hablar con usted en una oficina privada, ahora-, Cabba no perdió rastro de lo que hacía su padre, si bien no tenía por qué pensar mal, la mujer aquella era de verdad importante, se veía una científica destacada, y desde luego lo aportado era magnifico, pero había algo que pasaba entre los dos que no sabía descifrar, pero que presentía no era nada profesional, aun no podía confrontar a su padre, porque de hacerlo sin argumentos, lo mandaría una semana al tanque de regeneración, pero estaría al pendiente de lo que hiciera la mujer de cabello azul.
-majestad no creo prudente, hacerlo en estos momentos, pues opino que sería más importante, comenzar con la construcción y asentamiento de los cañones-, no lo miro a la cara, no quería hacerlo, no podía flaquear, -¿me está desobedeciendo?-, Vegeta tenia apretados los dientes, de tanta irritación, -no le estoy preguntando, es una orden-, Bulma titubeo, no había visto esa expresión así en él, desde hacía muchísimo, -Kakaroto, indicame un lugar que pueda usar como sala de trono, ahora-, Goku vio la molestia en Vegeta y de inmediato se fue a realizar el pedido, en no más de tres minutos ya los escoltaba a la que sería la sala de trono provisional, en tanto estuvieran ahí los saiyajin.
Bulma caminaba temerosa un poco detrás de Vegeta, ¿Qué querría hablar con ella?, ¿sería cuestión de trabajo o algo más?, ¿Cómo es que había llegado ahí?, ¿Cómo?... y entonces su mente lo recordó…
Corporación capsula diez y seis años antes.
Quería alcanzar aquella pieza, era importante para la construcción de la nave, ¿Por qué la había puesto ahí?, a veces ni ella misma sabia porque hacia las cosas; el banco en donde estaba trepada, comenzó a tambalearse, su necedad era grande y no le dio importancia, el banco cedió al fin haciendo que Bulma callera, grande fue sus sorpresa al no sentir el suelo, o dolor alguno en su cuerpo, abrió los ojos,… estaba en brazos de él, -eres muy descuidada, ¿sabías?-, había llegado dos segundos antes de ver como el banco cedía y la mujer volaba por los aires, no lo pensó y usando su velocidad, la tomo entre sus brazos antes que tocara el piso, -…¡Vegeta!…-, tenía los brazos alrededor de su cuello, y podía sentir su aliento sobre su cara, tan cerca de su boca, alzó la vista, ¡que hermosos ojos tenia! eran el negro más puro que una mirada podía tener, "Kami que tentación", acerco más su rostro al de él, pero no se atrevió a rosar sus labios, él podía tirarla ahí mismo, despreciarla, y marcharse a paso veloz para no volver a verlo jamás. Vegeta la volteo a ver también, no pesaba nada, era tan delicada, que podía partirla a la mitad con solo suspirar ahí mismo, y sin embargo solo deseaba unirse a esa hembra, había algo en ella que no podía comprender, no sabía si su olor, su cabello extraño, su forma alocada de comportarse, pero sentía una necesidad imperiosa de tomarla; Vegeta bajo más su rostro encontrando sus ojos y su boca, fue prácticamente arrastrado por sabe qué, pero termino besándola con tal fuerza que hasta a él lo sorprendió, la cargo llevándola a la mesa más cercana, la deposito ahí, separándose un momento la observo a los ojos, tenía que saber si ella tenía inconveniente, por mucho deseo que tuviera, no podía forzarse en una mujer, menos una que no fuera de su raza; quedo frente a Bulma, con los brazos recargados, a cada lado de su cuerpo; Bulma sonrió, ante esa mirada inquisitiva, puso sus manos en las mejillas del chico y lo volvió a besar; esa era la autorización que el necesitaba, regreso el beso con más ímpetu, adhirió su boca profundamente en la de ella, la abrió y metió su lengua invitando a la joven a hacer lo mismo, Bulma con dificultad reacciono, y de la misma forma acepto el juego que se le ofrecía, ella era inexperta, nunca había besado de esa manera a nadie, Vegeta lo noto de inmediato, se separó un poco de su boca, aun con la respiración entrecortada, -¿Bulma, eres doncella?-, dudo en contestar, ¿Qué quería decir con "doncella"?, -¿quieres decir que si soy virgen?, ¿Qué, si no he estado con ningún hombre?-, el asintió reservado, -no, jamás me ha tocado nadie-, el rojo de sus mejillas atestiguaba que era cierta la afirmación, entonces Vegeta pregunto, -¿quieres que yo…?-, Bulma bajo el rostro, y Vegeta la hizo verlo a los ojos, -si me pides que me detenga lo hare, yo no fuerzo a una mujer a hacer algo que no quiera-, su semblante fue formal, -no es eso, es que temo no ser lo que tú quieres, no sé qué hacer o cómo hacerlo, tengo miedo-, Vegeta sonrió, -¿pero estas segura de unirte a mí?-, la miro a los ojos, Bulma asintió convencida totalmente de lo que haría, -entonces confía en mí, no te lastimare-, volvió a besarla con fuerza, Bulma abrió la boca ahora más segura de recibirlo, pero Vegeta se detuvo en seco, -no, no puedo, Bulma yo no puedo tomar tu pureza, no puedo ofrecerte nada, no puedo quedarme contigo aunque quisiera, no puedo hacerte esto-, estaba por girar e irse, pero Bulma lo retuvo y lo abrazo del cuello, -no te estoy pidiendo nada Vegeta, solo sé que eres a quien quiero, eso es todo, suena una locura, pero te amo, en estos dos días supe que eres lo que siempre he buscado, tampoco pienso reclamarte nada, ni siquiera sé porque quiero hacerlo, es solo que siento que tu… eres el indicado-, le respondió a Vegeta, la miro tratando de descifrar sus palabras, no espero más y volvió a besarla, esta vez jalándola con poderío hacia él; Vegeta se quitó la parte superior de su armadura, tenía una camiseta azul debajo, dejando ver sus brazos descubiertos, Bulma puso las suyas sobre su pecho, palpando la fuerza de sus músculos, sintió electricidad en ese momento, una energía que recorría todo su cuerpo, y que terminaba en su pelvis, aun un poco más adentro. Vegeta recorrió su espalda, siguió a sus costados para llegar al fin a sus senos, toco delicadamente la redondez de estos, fijando su objetivo en los pequeños pezones, aun guardados en la ropa que ella llevaba, distanciándose un poco de Bulma, subió su top por encima de sus brazos, dejándola desnuda del torso, volvió a tomar sus pechos, mientras masajeaba uno, paseaba su lengua por el otro, jugando con cada pezón, Bulma tenía diferentes reacciones, gemidos de placer, cosquillas también, pero no quería parar, era una absurdez pero lo que sentía era tan fuerte que podría morir ahí y de todos modos ser feliz eternamente; Vegeta se despojó de la camiseta, guantes, el pantalón y las botas que llevaba, quedo desvestido ante la tímida mirada de Bulma que jamás había visto a un hombre desnudo, no podía explicarse que pasaba por su mente en esos momentos, quería verlo y no dejar de hacerlo pero le daba vergüenza al mismo tiempo, se dio cuenta y supo que no había marcha atrás; Vegeta la contemplo contento, de todas las hembras que había poseído, nunca vio en su mirada, la ingenuidad y delicadeza que Bulma expresaba, podía darse cuenta que en verdad no había estado antes con ningún hombre, ¿por qué él era merecedor de tan grande regalo? Tomo el pantaloncillo que Bulma llevaba, lo desabrocho y jalo, haciendo lo mismo con la ropa interior, dejándola también completamente desnuda, la beso nuevamente para darle confianza, esta vez se relajó más en aquel beso, necesitaba que Bulma estuviera serena; la mano de Vegeta inicio su recorrido, empezando en la cintura, bajando por el vientre, descendiendo hasta la pelvis, pero no detuvo su marcha, sus dedos con tal habilidad, empezaron a jugar en aquella zona, Bulma de principio se estremeció, separándose un instante de él; Vegeta la vio con esos ojos tan intensos llenos de deseo, que la contagio y se dejó hacer lo que él quisiera, bajada toda resistencia dejo a su dedos entrar y salir a voluntad de ella, haciéndola gemir y temblar las piernas, cuando sintió que sus fuerzas disminuían, Bulma tuvo que abrazar su cuello de nuevo ante la irrupción de él, de pronto un golpe de emoción sacudió su vientre y casi desfallece entre sus extremidades, Vegeta la abrazo igualmente, sosteniéndola también con su cola y pegándola más a su cuerpo.
Con total confianza, después que creyó que Bulma recupero su vigor, tomo su mano llevándola a su miembro, haciéndola que lo viera, la posiciono a lo largo de su erección y empezó a hacer que ella lo masajeara; Bulma a pesar de la sorpresa por ese hecho, entendió y siguió por su cuenta, pero su curiosidad la llevo a tocarlo en la punta, y debajo en sus testículos, Vegeta comenzó a gruñir ronco, ahora fue el quien se apoyó de los hombros de la chica, respirando agitadamente en su cuello, -detente Bulma, aun no es momento-, dijo con una voz tan áspera que la hizo detenerse por completo.
Buscando un lugar, que fuera apropiado, Bulma coloco una bolsa de dormir que tenía ahí mismo en su laboratorio, se recostó primero, y Vegeta no tardo en seguirla, se colocó encima de la joven, que no dejaba de ver las profundidades en su mirada oscura, lo deseaba y no quería dejar de observar su rostro, esa boca que la llamaba, ese mechón de cabello en su frente que lo hacía ver tan tierno a pesar de su rudeza; Vegeta tomo su rostro atrayéndola para besarla otra vez, acaricio sus brazos, y entrelazo sus manos a las de ella; era el momento, levantando la cadera de Bulma en un ángulo que les permitiera a los dos disfrutar lo que seguía, empujo su órgano viril por la entrada de la chica uniendo por completo los dos cuerpos, -¡aahhjj!-, fue un gemido profundo el que emitió Bulma, Vegeta se detuvo inspeccionado el rostro de ella, -¿te hice daño?-, pregunto preocupado; Bulma movió su rostro negando, -es solo que dolió un poco-, dijo tranquila y sonriente, Vegeta a pesar de haberse tranquilizado, -¿quieres que me salga?-, si Bulma le decía que sí, seria literalmente muy duro para él, pero sería mejor que arrepentirse después, para su sorpresa Bulma volvió a besarlo y con ello comenzó a mover la cadera, invitándolo a que siguiera, él no la hizo esperar, realizo movimientos profundos de entrada y salida; se incorporó en un momento, jalando a Bulma consigo, Vegeta estaba sentado y Bulma encima de el a horcajadas, moviéndose acompasados en un vaivén de frenesí, se besaban por momentos, Vegeta recorría con la boca, el cuello de ella, dejando pequeñas marcas que lo harían recordar ese momento con singular alegría; Bulma se aferraba a su cuello y hombros, estaba consiente que él era fuerte, así que toda la cadencia la ponía Vegeta, en aquel remolino de satisfacción ella era una marioneta entre su poderoso cuerpo, y no le disgustaba en lo absoluto, no sabía si así sería el paraíso, pero por lo menos, era el paraíso personal de Bulma.
Tan entrados estaban el uno con el otro, todo era perfecto, Vegeta sentía una absoluta sincronía con aquella mujer, su mujer; para este punto ambos estaban acostados de lado, Vegeta posicionado detrás de Bulma, mientras que la penetraba no perdía ni la más pequeña señal en la mirada de la joven, quería ver cada gesto en su rostro, saber por sus ojos, que lo estaba disfrutando, que sentía todo lo que él estaba sintiendo, y así lo visualizo, podía decirse que estaba más que contento, parecía un arrebato de sensaciones, todo lo que los había arrastrado hasta ese momento; de no conocerse en lo absoluto, las locuras de ella, su pasión por lo que realizaba; en su raza no existe lo que otros llamaban sentimientos, era algo que ningún Saiyajin concebía, sin embargo, había algo ahí entre ellos, en ese momento, en esa unión; había mitos, que decían que un Saiyajin solo encontraba a su igual una vez en la vida, la hembra que los dioses hubieran cortado de su misma alma, y que al encontrarla, hiciera que se sintieran completos; no podía atestiguar si aquello era real o una simple fantasía de viejos, pero Bulma era un complemento perfecto para él; mientras razonaba aquello una fuerza tal lo tomo desprevenido, era una energía que nacía en su columna y terminaba justo en su miembro, no se percató lo cerca que estaba de eyacular, sin poder evitarlo, cerró los ojos dejándose llevar por aquello, no debía hacerlo, estaba prohibido y sin embargo nunca sintió tal estremecimiento en su cuerpo, mientras consideraba aquello, también pudo oírla a ella, fue entonces que todo se fue al demonio -Vegeta…aaahhh-, aferrándose de sus manos, lo apretó más fuerte en el mismo instante en que todo a su alrededor desapareció, y solo podía pensar en él, en su Vegeta, viéndolo a los ojos, sintió que la elevaba a otra dimensión, algo indescifrable, algo que nunca experimento, ¿fueron segundos o toda una eternidad?, no lo sabría en ningún tiempo, solo eran ellos dos, en aquel rincón de su laboratorio.
Abrió los ojos aturdido, se había quedado profundamente dormido, inspecciono de primera el lugar para reconocer que era el laboratorio de su loca mujer; si ya nada podía cambiar aquel hecho, con una sonrisa de lado se percató que precisamente, la remembranza que estaba haciendo, se encontraba al igual que él, profundamente dormida, tirada cual largo era su cuerpo, desnuda encima suyo, una imagen magnifica si ha de decirse, pero extraña en cierto modo, nunca había dormido con ninguna hembra de las que había poseído, y menos ninguna lo tenía tan fuertemente ceñido a su cuerpo, no sabía cómo sentirse por eso, no lo consideraba molestia del todo, pero si era algo insólito en su naturaleza; tenía que despegarse de Bulma, no le agradaba que se estuviera encariñando tanto y en tan poco tiempo de la joven, si es que esa palabra podría emplearla en su vocabulario. Comenzó a moverse tratando de no despertarla, pero Bulma sintió el movimiento, y se abrazó más a él, volvió a intentarlo, hasta que a fuerza de empujarla, logro que ella girara y lo dejara salir, Bulma sin embargo al no sentir la calidez del cuerpo masculino a su lado, despertó asustada; ¿se habría imaginado todo?, pero no era posible de ser cierto, ¿cómo había terminado sin ropa, acostada en aquella bolsa de dormir?, volteo y lo vio cerca de la mesa donde habían comenzado todo, se estaba vistiendo, Bulma se esforzó por levantarse, no se negaba que estaba adolorida, no pudo percatarse mientras consumaban el acto, pero ahora si podía notar que su cuerpo había sufrido los embistes de aquel bruto al que adoraba con todo su corazón; se incorporó y en el proceso sintió un líquido salir de su entrepierna, le dio mucha vergüenza, tendría que salir corriendo a darse una buena ducha, no era que se sintiera sucia ni mucho menos, pero no era una sensación muy agradable de percibir, busco su ropa, pero estaba casi a los pies de él, no quería que la viera así, despeinada, manchada, con ciertos olores, "¿Kami por que estas cosas no pueden ser diferentes?", pero era necesario vestirse así que tomando valor llego cerca de donde Vegeta se encontraba, recogió muy rápido su ropa del suelo, pero fue atrapada en el proceso, por los enormes brazos de su novio, bueno si habían tenido intimidad, ¿podía llamarlo su novio o no?, -Vegeta no me mires así, estoy hecha una facha-, el hombre la miro incrédulo, si la había deseado antes, cuando la había visto en traje de trabajo, con su bata de científica, con esa ropa de niña tonta, ¿Cómo no iba a enloquecerlo, así al natural?, era como más la deseaba, -¿de qué hablas mujer?, ya deberías saber que conmigo no tienes por qué avergonzarte de nada, menos ahora-, no dejaba que se fuera a pesar de los movimientos de Bulma entre sus brazos, -es que me veo fea, desaliñada, sucia-, volvió a observarla ahora con el ceño fruncido, -¿sientes suciedad en lo que acabamos de hacer?-, estaba exasperándose, pues ¿o no la estaba comprendiendo, o lo que estaba diciendo eran estupideces de terrícola?, la soltó de mala gana, haciéndola verlo a la cara, -no, perdoname, estoy feliz de que seas mi novio, que hayamos estado juntos, pero no quiero que te arrepientas si me ves así-, Vegeta tenía la más dura seriedad en el rostro, -para un saiyajin que su mujer lleve su olor, no es cuestión de suciedad, si no de orgullo, significa que esa hembra está marcada por un macho, único poseedor de ella, ahora eres mía y nadie puede tocar lo que es mío o tendré que matarlo-, seguía absolutamente serio, -está bien, no te enojes, si quieres verme así, entonces solo hazlo-, dejo caer el top que había tomado del suelo con el que trataba de cubrir su desnudez, Vegeta trago saliva, -tampoco se trata de eso, pero si te presentas así ante mí, no te extrañez que vuelva a tomarte de nuevo-, sus ojos fijos en el cuerpo de la chica, con ese deseo reiteradamente a flor de piel, no termino de ponerse una de las dos botas cuando ya estaba desnudo nuevamente, haciéndole el amor a Bulma por segunda ocasión.
