Mi tercer capitulo n_n...

Espero que enserio les este gustando esta historia, por que lo bueno se acerca, T-T, sin idea de como demonios hacerlo lo mejor posible!!! buaaah, quien me iba a ayudar ya no se ha de acordar de esto!!! T.T.

En fin ñ_ñU, les dejo este tercer capitulo, para que lo disfruten, no tomen en cuenta mis lloriqueos, jeje, que luego les traere un cuarto capitulo mucho mejor n.n, -_n...


Capitulo 3

Memorias inolvidables,

Sueños inalcanzables

Memories – Whitin Temptation

Cierto peliblanco yacía profundamente dormido, la noche del día siguiente, después de aquella "despedida" en su apartamento, al haber alejado una vez mas de su vida, a aquél pelirrojo. Al parecer un sueño lo tenía vagando sin rumbo por las memorias de su pasado, mucho tiempo atrás, cuando todavía tenía la compañía de su padre…

Hubo un tiempo en que permanecíamos juntos, a cada momento, a cada instante; siempre juntos. Tu me secabas las lágrimas cada vez que malos ratos nublaban mis días, yo le daba sol a tus dias con mis sonrisas…

Hubo un tiempo en que permanecíamos juntos, como hermanos, siempre ibamos tomados de la mano, incluso a la vuelta de la esquina; tu me comprabas una paleta, después de ver que lloraba por una pequeña herida…Como te quería por eso, por que nunca dejaste de estar a mi lado…

Hubo un tiempo…en que permanecíamos juntos…Hubo un tiempo muy atrás…

¿Y ahora me pregunto, volverán aquellos días, en los que solíamos ser solo tu y yo, Deak y Allen?

¡Te extraño, Deak…Mucho!

Que curioso, solo yo sabía tu verdadero nombre, ¿Por qué?...

Esa noche sus sueños estaban llenos de él, de sus recuerdos, de sus sonrisas, todo el sueño se trataba nada mas que de él.

Era imposible olvidar así de fácil a alguien que por mucho tiempo amaste, incluso sin saberlo, por que eras inocente e ingenuo, para comprender el sentimiento que comenzaba a crecer dentro de tu corazón.

Con el tiempo lo fue descubriendo, que estaba enamorandose de aquél pequeño pelirrojo, pero hubo un momento en que dejó de verle, pero su corazón nunca lo llegó a olvidar.

Hoy después de 11 años, se ha vuelto a acordar de él, y comenzó a darse cuenta de la similitud que Lavi tenía con él.

If I tell you
will you listen?
will you stay?
will you be here forever?
never go away?
Never thought things would change

Esa mañana, después de despertarse, y darse una ducha, salió un rato a tomar aire, sin dejar de preguntarse que había sido el sueño de la noche anterior, y la enorme duda que comenzaba a invadir su cabeza…

--¿Por qué tiene parecido a él?—Era la primera vez que tomaba en cuenta eso, siendo que desde que lo vio por primera vez, algo pudo haberle dicho que se trataba del mismo niño que conoció tiempo atrás. Quizá prefirió olvidarlo, pues al haber hecho una promesa él no la había cumplido, y además, ya no lo volvería a ver, para que mantenerlo entre sus recuerdos, eso era lo que pensaba, pero su corazón no lo quería olvidar.

Había pensado en dejar ese tipo de recuerdos muy atrás, por un buen tiempo, mientras trataba de olvidarse del pelirrojo y así restaurar la paz en su vida, por lo que empezó a buscar cosas en que entretenerse; así que aprovechó también para reiniciar sus estudios, pues solo lo había hecho hasta los 10 años, cuando su tutor y tío le dejó solo, para ya no volver a verlo.

Recordó que Miranda le había comentado de la escuela en la que estaba estudiando, asi que no le pareció mala idea si se inscribía en la misma, así tendría mas tiempo de ver a la chica, y despejaría su mente de tantas memorias y preocupaciones que el solo hecho de pensar en las clases.

Así pues tomó nota de ello, para empezar a buscar la semana proxima las fechas y los requisitos para la inscripción (la escuela misma se trataba de una universidad)

A parte de estar estudiando, pensaría que tal vez su tiempo sería mucho, que no quería pasarsela en su apartamento, donde tenía los principales objetos que le recordaban a aquél pelirrojo, así que también, mientras se inscribía y hacía su examen de admisión, decidió buscar un trabajo temporal, lo que sea estaba bien, así que ese mismo día, llegando a casa, durante toda la mañana, hasta tarde, se la pasó buscando trabajo en el periodico y la computadora portatil que tenía (regalo al parecer de su maestro y tutor, quien por una vez en su vida se había acordado de uno solo de sus cumpleaños, el número 15).

La semana siguiente comenzó a dejar sus primeras solicitudes, por lo que el 3er día encontró trabajo ni mas ni menos que en aquél tan mencionado y famoso café de escritores.

Al principio sentía que no tenía madera para ello, pero con la ayuda y simpatía del dueño del mismo, un joven con rasgos faciales de chino, largo y negro cabello, y mirada de lunatico, tomó la decisión de quedarse un pequeño tiempo, haber si funcionaba distraerse (¡Y quien no lo haría, teniendo a un tipo como Komui de jefe, los días ya no serían aburridos, un poco problematicos o divertidos XD!) al menos de sus malos ratos.

Cuando le contó a Miranda, lo único que la chica le deseó fue buena suerte, y le prometió visitarlo saliendo de clases, para tomar un café a su lado.

Un día así fue, Miranda, en compañía de Lenalee, fueron a visitar el café de escritores, y gracias a la visita de la peli verde fue como Allen llegó a enterarse de muchas cosas mas sobre la pretendiente del pelirrojo.

--Él es mi hermano—le decía la chica, mientras con una sonrisa tomaba su primer sorbo de café, ambos chicos, Miranda y Allen se quedaron por demás sorprendidos al saber la noticia, puesto que, no se parecían en casi nada, quiza solo por el hecho de tener rasgos chinos.

--o.o, n-nunca lo llegué a imaginar, Lenalee chan

--tampoco yo ñ-ñU, pero es simpatico, nos hemos llevado muy bien durante toda la semana.

--me alegro por ello, aunque, en ocasiones sus bromas te llevarían a tener mas de un problema, así que cuidate de ello—le comentaba la chica un poco avergonzada de tener un hermano así, mientras que el peliblanco solo deseaba que todo siguiera tan bien como esa semana.

La segunda semana desde su estancia en ese sitio, conoció a la que parecía ser una de las personas mas importantes en la ciudad. Se trataba de un guapo y bien parecido escritor, que por el porte y mirada se notaba que no era una persona fácil de tratar, así que cuando le tocó recibir su orden, Komui le comentó lo especial que era, así que le pidió se fuera con cuidado cuando tratara con él, y así lo hizo; mostrando su mas inocente sonrisa fue como por vez primera en toda su larga vida en el café, Komui pudo darse cuenta de que ya había una persona que obtenía la total y completa atención del moreno escritor.

--¿Puedo tomarle su orden?—luciendo lo mas calmado posible fue como le hizo la clásica pregunta, y el moreno, en cuanto escuchó la voz de la persona encargada de atenderle como a diario, se sorprendió de mas, pues era la primera vez que escuchaba semejante "canto". Así consiguió llamar su atención el peliblanco, e inmediatamente, con cara de sorpresa levantó la cabeza para verle de frente (pues se encontraba leyendo).

--¿Nos conocemos?—le miraba intrigado

--N-no lo creo, señor—comenzaba a apenarse por la tan penetrante mirada del mayor.

--¿Cuál es tu nombre?

--[o_o]—A-Allen, señor

--no me digas señor, mi nombre es Tikky. Traeme una taza de café negro—y así tan de pronto le sonrió, sonrisa que solo Allen pudo notar, pues era algo así como un espejismo a los ojos de los demás.

Inmediatamente se dio la vuelta, con la nota en sus manos sobre el pedido del moreno, y mientras se dirigía hacia el mostrador, donde se encontraba Komui, iba pensando mucho la manera en que el mayor lo había tratado.

--[Es una persona extraña, ¿por que…me sonrió así?, fue extraño…como si hubiera…magnetismo en sus ojos]

A partir de ese día, durante toda la semana, no dejaba de verle. Al parecer, y justo como Komui sospechaba, Tikky no iba al café de escritores tan seguido nada mas por que si, lo hacía principalmente para ver a Allen.

--¡Vaya, creo que lo has cautivado, Allen!—sonreía ampliamente sorprendido.

--¡O-O, eeh, c-como dice!

--asi como lo oyes, al parecer creo que hay algo en ti que le llamó mucho la atención, pero te sugiero una cosa, cuidate de él, si es que acaso te llegase a invitar a alguna parte, no es una persona de confianza, por que según veo, esa es la razón por la que está solo, dificilmente una chica ha tocado su corazón, y cuando estan a punto de hacerlo salen lastimadas, por que él tiene algo especial que evita que puedan seguir; su corazón es como un duro caparazón, así que no te engañe su simple apariencia y sonrisa, es una persona muy misteriosa y enigmatica, Allen.

--entiendo, lo tendré en cuenta—pero sin embargo aquella enigmatica e hipnotizadora sonrisa no se le quito de la mente en mucho tiempo, a tal grado de incluso llegar a soñarlo.

Hubo una noche en la que incluso tuvo extrañamente aquellos llamados "sueños humedos", y por mas increíble que le pareciera eso, llego a pensar que era normal, mas sin embargo, algo le decía que no. ¡Como era posible que comenzara a soñar con él si ni siquiera le conocía muy bien, solo lo veía en el café! Era extraño, si, pero lo que no llegó a tomar en cuenta fue que en realidad esos sueños nocturnos no tenían mucho que ver con el moreno, si no con su pelirrojo.

Durante 3 días soñó y presenció este tipo de "transtornos", y al 3er día descubrió al verdadero causante de ellos: Lavi.

Después de todo no le era fácil olvidarlo, a pesar de que solo había amor y cariño en su corazón hacia él no contaba con que la soledad se convirtiera en una pesadilla a tal grado de soñarlo cada noche envuelto en puro deseo.

Durante aquellos "largos" tres días hubo algo muy llamativo aparte de solo sus sueños, y es que cuando iba de vuelta al trabajo, ya no veía ni luces del moreno, eso le extrañó un poco, pero le mantuvo aliviado de preocupaciones, sobre todo por las cosas que Komui san le había comentado.

Aunque después de esos tres días, lo volvió a ver, pero ya no en el café, si no en la entrada de la universidad de la que él como siempre iba saliendo.

Lo que atrajo su atención fue el revoltijo de niñas y sus molestos gritos dirigiendose hacia la entrada, evitando que el menor pasara, hasta el punto de tirarlo casi al suelo, siendo ese el momento preciso para descubrir la raíz de la situación; Allen, al final de cruzar la bola de tanta chava perdió el equilibrio, a punto de azotar, no sin antes ser detenido por dos fuertes brazos, y la sorpresa de tener que ver el rostro de su "salvador"

--¡O-O, T-Tikky s-sama!

--Hola, shonen, ¿no me esperabas verdad?

--o//o—rápidamente se alejó de su lado, acomodanse rojo como tomate (de la vergüenza) la ropa.

--será mejor que nos vayamos de aquí, o si no esas chiquillas volverán a molestarnos—lo tomó de la cintura, atrayendolo hacia si, como si de un amante se tratara, y la bola de niñas comenzó a hacer berrinche y a arder en celos por ver a aquel peliblanco tan apegado a su idolo.

--¡P-podría soltarme!—agachaba la mirada, aun rojo, para evitar voltear a verlo.

--¡ah, lo siento!

--¿P-por que ha venido?

--¡a verte, no es obvio, chico!, no quería perder la oportunidad de volver a verte—le susurraba al oído, sacandole un leve gemidito.

--¡e-escuche, no tengo tiempo para esto!—comenzaba a molestarse por el comportamiento del mayor

--¡oh, te has molestado! ¿Es que acaso te he caído mal?

--¡n-no, no es eso, tengo prisa, t-tengo una cita!

--entiendo, pero…no quieres antes, venir a tomar un café conmigo, tengo cosas que platicar contigo, ¿y no pensarás en dejarme plantado, cierto?

--[¡En que está pensando, si cree que con esas lograra conquistarme, está muy equivocado!... O-O, ¡P-pero que diablos estoy pensando!]—ni él mismo se la creía que tuviera cierta atracción por un tipo tan misterioso al que solo había estado conociendo durante una semana.

--vamos, ¿Qué dices, me acompañas?—le ofrecía su mano, para que le acompañara a caminar un rato, hasta el lugar que era su destino.

--[si vamos por un café, entonces tendré la oportunidad de ver a Komui san, al menos no estaré totalmente solo]—eso le tranquilizaba por momentos, pero sabía que tenía que irse con cuidado—e-esta bien—tomó su mano, un poco apenado.

--así me gusta. ¿sabes?, te ves bien así, tan obediente como siempre, no pierdes tu inocencia.

--o//o [¿Por qué me hace ese tipo de cumplidos?] ¿s-solo vamos por un café, cierto?

--¡claro, en que estás pensando!—lo miraba burlón--¡tranquilizate, chico, jamás pensaría en hacerte daño, no a alguien tan especial como tu!—le volvía mostrar aquella "extraña" sonrisa, pero sin dejar de lado un poco de amabilidad, no quería asustarlo. Eso causó que el peliblanco se volviera a sonrojar, pero que esta vez no despegara ni un segundo su mirada de la de él. Esto había comenzado a cautivarlo poco a poco.

Y efectivamente, llegaron al café de escritores, así que un leve suspiro lo mantuvo de nuevo con los pies en la tierra.

--¿Lo ves?, ¿Ahora podras confiar un poco mas en mi?

--s-si

--bien. Entonces espera sentado aquí, voy por los cafés, no tardo

--[Es extraño, sin duda, pero…no dejo de pensar en las palabras de advertencia de Komui san, ¿A dónde quiere llegar con esa amabilidad?]—sentadito, como si fuera un niño (por que no era tan "niño", recordemos que tenía 21 años, pero no dejaba de tener esa inocencia en sus ojos), y con las manos en su regazo, volteó hacia todas partes, tratando de ocultar su pequeño nerviosismo.

Minutos después se vio al moreno con dos cafés cremosos en sus manos (a ambos les fascinaba el café espumoso), le entregó uno al peliblanco, y se sentó frente a él, en una de las tantas mesas que se encontraban fuera del mismo café. Acomodandose como si de su casa se tratara, pues empezó por cruzar una pierna sobre la otra y chupandole al popote del frío y delicioso café. Aparentemente para el peliblanco era la primera vez el probar un café como postre, pues rara vez tomaba si quiera una sola taza de café. Así que no faltó que comenzara a batallar para tomarselo, sacandole carcajadas al moreno, quien veía que el peliblanco había comenzado a ponerse bigotes de crema.

--¡Ja, ja, ja!, ¿de veras que no sabes como hacerlo?

--o.O [¿Por qué se ríe?]

--¡voltea al vidrio del aparador, Shonen!—le miraba sin dejar de burlarse de él, hasta ver como fruncía el ceño de lo avergonzado que estaba.

--¡O-O! [¡cielos, me he manchado!], ¡N-no se burle !—le gritaba sonrojado y un poco molesto, mientras buscaba algo con que limpiarse, sin duda no dejaba de parecer un niño ante tal comportamiento.

Viendo que no había con que limpiarse los bigotes de crema, el moreno, con sus dedos le limpió cuidadosamente, evitando el mancharlo mas, y después con cierta sensualidad se los chupó, el peliblanco simplemente se sonrojó ante tal acto.

--utiliza el popote, para eso sirve—se lo colocó al café del chico, para finalmente seguir tomandose el suyo.

--[ya lo sabía ¬¬, nada mas que no lo vi]

Terminando su postre, el primero en levantarse fue Allen, quien junto con la copa del moreno y la suya entró al café, para entregarle los trastes a Komui san. Pero justo antes de que se llevará si quiera su copa, el moreno le tomó de la muñeca, y con aquella tan caracteristica sonrisa le hizo una propuesta.

--¿Qué vas a hacer mañana, después de clases?, ¿No trabajas, cierto?, pues es día festivo

--o.o [¡lo había olvidado, tengo la tarde libre mañana!]

--¿Por qué no paso a recogerte, y vamos a pasear por ahí?—al momento de oír tales palabras el peliblanco se sonrojó levemente, y un poco nervioso quiso dejar de lado el hecho de imaginar que seguiría después del paseo, ¡por que primero fue un postre, y ahora un paseo!, ¿Qué tenía en mente tratandolo de esa manera?--¿Qué respondes, shonen?, di que si, verás que te divertirás.

--o//o, n-no se

--¿Por qué, tienes miedo…a que pueda llegar a pasarte algo, si sigues conmigo?

--[si, claro que lo tengo…no te conozco]

--con el tiempo lo harás, con el tiempo me conocerás mas, si me dejas hacerlo a mi primero, me acercaré a ti, y tu también lo conseguirás.

--[¿M-me leyó la mente? O-O]

--no tengas miedo, Shonen, ya te dije, jamás te lastimaría—le acariciaba suavemente la mano que llevaba agarrandole minutos antes—hazlo, di que si.

--e-esta bien--¿Por qué había accedido así, tan rapido, por que simplemente no se alejó?, ese tal Tiky Mikk era muy misterioso, como para dejarlo completamente hipnotizado, y poco a poco lo estaba "arrastrando" hacia su trampa.

Los días pasaban así para el peliblanco, por las tardes, después de clases, iba a trabajar, y ahí lo veía, a aquél moreno, quien como siempre le ofrecía su compañía y un delicioso café que él mismo le pagaba. Las platicas se volvían largas, y el peliblanco poco a poco dejaba de tenerle miedo a aquella sombría mirada y enigmatica sonrisa.

Pero las noches no eran las mismas, desde que lo había conocido: todo el tiempo lo soñaba de "esa" manera tan intensa, sin saber que en realidad a quien siempre veía era al pelirrojo mismo, deseando tenerlo así de cerca. Y a la mañana amanecía humedo, sabiendo que había vuelto a caer en lo mismo una y otra vez.

Una semana entera experimentó esas "desconocidas" sensaciones, y poco a poco su corazón accedía a las propuestas del moreno.

Y aunque Allen trataba de olvidar a Lavi, Lavi no hacía mucho para borrarlo tampoco de su mente, ya que no dejaba de soñar con aquél chiquillo castaño, quien poco a poco le daba a entender la razón de sus tristezas…

Esa noche, dentro de sus sueños, volvió al mismo lugar donde lo había encontrado por última vez, esperando saludarlo como siempre, pero desafortunadamente no lo encontró.

Al poco rato decidió buscarlo en la ciudad donde lo había conocido, y a quien si encontró fue a un amigo suyo, quien le comentó sobre la partida del castaño.

-¿Sigues buscándolo?, ¿no sabias que se marcharía esta mañana?—su nombre era Narein, un chico de porte un poco vago, por la manera en que arreglaba sus cabellos, pero con aire de periodista amante de la intriga, Siempre, aunque viviera en tierra de pobres, se le veía portando lo que parecía ser una fina gabardina café (posiblemente regalo de su padre).

-¿T-Tu lo conoces?

-Asi es, éramos amigos.

-¿Sabes a que hora partió?

-Déjame ver, son las…-miraba en su reloj de mano-las 12:00, partió temprano, a las 7:30 pasó por ultima vez por estos sitios.

-oh, entiendo [llegué tarde]

-¿Nunca te diste cuenta, verdad?

-¿Cómo dices?

-si, de las señales que te mandaba

-Creíste que no te reconocería, después de tanto tiempo que le dejaste solo…Deak.

-[¿Por qué…me llamó asi?]

-A quien estaba esperando era a ti. Pero no te dabas cuenta de cuanto había sido el tiempo de esa espera. Verás, asi como tu yo también me he dado cuenta de que esto se trata de un sueño, sueño de pasadas memorias, y como verás, este encuentro sucedió hace mucho tiempo

-o. O

-solo que tu al parecer ya lo has olvidado todo.

-¿Cuánto tiempo crees que te estuvo esperando?-el pelirrojo lucía realmente confundido, sin imaginar que aquella hermosa criatura había sido algo suyo tiempo atrás. Por mas que quería no lograba recordarlo.

-16 años, 16 años enteros estuvo esperando tu ultima visita, y la promesa que le habías hecho, es por eso que estas soñando con esto, por que te hace falta recordar algo muy importante, que causó que por tu falta de memoria le perdieras.

-[¿16 años?... ¡Espera, si fueron 16 eso significa que! O-O]-Lavi había dado en el clavo, y recordando la visita que el peliblanco le había hecho a ultimas fechas, en la realidad, recordó lo que él le había dicho: "¡Te estuve esperando todos estos 11 años!". Quiso contar el tiempo, pero el chico no le dio tiempo para eso.

-¿No crees que ya es demasiado tarde, para hacerlo?, ¿Qué piensas hacer, ahora que ya lo has descubierto, que te has dado cuenta de lo solo que lo has dejado?-el chico se descruzo de brazos para retomar su camino y dejar solo al pelirrojo, con sus pensamientos y culpabilidades-piénsalo bien, Deak, y si tanto lo quieres, no lo lastimes mas. -Dichole esto, su mente dio un giro nuevamente, para despertarlo de ese sueño, encontrándose de día totalmente solo en su cama, con una nota de su novia en la almohada de la misma.

"Pensé que te levantarías temprano, y me acompañarías a clases, se me hizo tarde, así que preferí no despertarte. Te dejé el almuerzo en el refrigerador para que lo calientes.

Te amo

Nos vemos mas tarde".

Lena

--¡Ah, no puede ser, donde tengo la cabeza, me olvidé por completo de eso!—se sacudió los cabellos un poco molesto, y tomando la nota de la cama, se colocó así nada mas la playera que

traía ayer, para bajar a desayunar y después darse una ducha, para empezar con su trabajo el día de hoy.

Primero llevó la ropa a la lavandería, enseguida visitó el café de escritores y le dio un aviso importante al dueño del mismo, relacionado claro estaba con su hermana. Al llegar al apartamento rapidamente subió hacia su estudio, ahí se encerró durante todo el día.

En cuanto entró se sentó en la silla junto a su escritorio de trabajo, e inmediatamente lo primero que revisó fue la contestadora que tenía sobre el escritorio mismo, para ver si había mensajes nuevos, sobre todo de su editor, quien como cada fin de semana esperaba respuestas del trabajo de su "molesto" escritor.

Ese día era precisamente fin de semana, sabado a las 11:30 am, y se encontraba algo retrasado en cuanto a su último resumen. A las 2:00 debía estar frente a la puerta del departamento del editor, con resumen en mano. Así que sin ideas en su mente decidió salir unas cuantas horas a pasear al menos por la colonia, para despejar su mente y concentrarse en la historia. Por lo que se llevó un par de hojas y las leyó en el camino.

--¿En que parte me quedé? Lo conocí en aquella pequeña pradera, me comentó que esperaba a alguien, luego…lo volví a buscar, y él me comentó que…espera un…momento, o-o—al parecer había comenzado a recordar parte de aquella importante conversacion que habia tenido con el chico periodista acerca del pequeño castaño, y lo que mas resaltó en su mente fueron las últimas palabras de este: "-¿No crees que ya es demasiado tarde, para hacerlo?, ¿Qué piensas hacer, ahora que ya lo has descubierto, que te has dado cuenta de lo solo que lo has dejado?" --¿lo dejé…solo? o_o--¿Pero como era posible eso?, aparentemente estaba tan perdido que ni siquiera se acordaba de lo importante que era aquél chiquillo en su vida, Narein se lo mencionó y al hacerlo también le recordó cual había sido su verdadero nombre, al parecer tiempo muy atrás—[¿Qué es esto, por cuanto retrocedí el tiempo?...Dick O-O]

Después de darse cuenta de cosas muy importantes, pero aún sin lograr descifrar quien realmente era el niño, buscó un lugar para sentarse y comenzar a redactar lo que había recordado. Después de todo si le sirvió salirse del sofocado y oscuro estudio.

Justo como cada fin de semana, se presentó frente a la puerta de su editor, a las 2:00 de la tarde; inmediatamente, después de tocar el timbre un hombre de complexión delgada, altura mayor a la suya (por 2 cms.), piel blanca, vestido con pantalones negros de cuero, una camisa de manga larga blanca, de fina seda, que dejaba semidescubierto su blanco y fornido pecho, y para rematar la obra de arte que yacía en la entrada del departamento,esa famosa y deslumbrante "celebridad" tenía el cabello largo y suelto, sin un solo objeto que lo sostuviera. El solo hecho de verlo posando en el marco de la puerta, con semejante descripción, hacía que se le cayera la baba (de la manera tan pervertida en la que podría haber pensado, o quizá por el hecho de que tal vez era la primera vez que lo veía en persona) al pelirrojo.

--¿Por qué tienes esa cara de menso?, entra de una vez—el tono de su voz, por la manera tan fría en la que hablaba, lo hacían verse mucho mas seductor.

--¡s-si! o//o [¡Dios, por que es tan guapo!]

--¿Tienes ya el trabajo?—yacía sentado comodamente en un grande sofá individual, y frente a él se encontraba sentado el pelirrojo, entregandole en sus manos la carpeta con 4 y penultimo resumen de su nueva historia--¿Ya pensaste en el nombre que quieres?—le preguntaba, mientras lo revisaba.

--¡n-no del todo, pero…el personaje principal es esta vez…un niño!—se mostró un poco tímido ante lo que decía.

--¿Un niño?, ¿Estás seguro?

--¿P-por que lo preguntas?

--¿Crees que tenga futuro proximo?—parecía un poco decepcionado, pero pues así era, feo de nacimiento (es decir que siempre tenía la misma frialdad en su rostro, asi que era dificil ver si estaba contento o no con el trabajo de sus escritores)

--es la primera vez que trato con historias de este tipo…asi que no sabría que deciros…a eso [todo empezó por aquellos sueños, así que no creo que no impresione al publico]—lucía muy nervioso.

--Deja de temblar y tomate un descanso, seguiré revisandolo durante toda la semana, antes del fin de semana te llamaré para confirmar mis resultados—lo miraba serio y un poco confundido de que comenzara a hacer este tipo de historias tan pronto, por que es decir, Lavi nunca escribía con personajes principales mucho menores a su edad propia--¿Qué te condució a hacerlo?—le preguntaba aún confundido, listo para "despedirlo" en la entrada.

--¿a-a hacer que?

--escoger un niño para este libro

--no se si sea lo correcto, comentaroslo, pero…algo me decía que tenía que hacerlo—le sonrió, así nada mas, pues no tenía el valor para comentarle que todo había comenzado con un simple sueño, un sueño que tenía que ver, sin darse cuenta aún (con tantas pistas que tenía) con su pasado. Tal ves sentía que no confíaba lo suficiente en él, puesto que no sabía como se lo tomaría. Simplemente le sonrió, y decidió que tal ves, cuando el libro tuviera la suficiente fama, le contaría la verdad.

Y así había quedado la vida del pelirrojo durante toda la semana, haciendose añicos la cabeza escribiendo el material que le sería necesario para su siguiente libro, y sufriendo todas las noches para tratar de descubrir al dueño de sus pensamientos y sobre todo profundos sentimientos que desde hace tiempo yacían dormidos muy dentro de su corazón. Él aún no sabía que aquél pequeño se trataba de exactamente el mismo chico que hace semanas había llegado a su vida, aquél peliblanco que conoció en la estación de trenes, el que por 11 años había dejado olvidado, todo por causa de la muerte de su amado abuelo: Allen Walker.

CONTINUARÁ