CAPITULO IV.-

Raph llegó a la hora acordada, el hecho que fuera a plena luz del día le complicaba un poco, pero se las arregló. De todas formas, se había puesto un buzo negro con capucha, botas gruesas y un par de guantes, incluso si alguien llegara a verlo, se perdería todos los detalles.

Llegó a la ventana y la encontró abierta, como lo habían acordado. En realidad, con tanto ir y venir, la ventana de Fé casi nunca estaba cerrada...

Entró y de inmediato encontró algo distinto. Olió el aire.

Colonia de hombre.

Genial.

Fé estaría con alguno de sus amiguitos, tal vez con ese mismo del otro día y con ella no había ninguna seguridad: el tipo podía seguir todavía ahí aún cuando Fé sabía que tenían acordado que llegaría a esa hora.

Lo más probable era que lo hubiera olvidado o se hubiera quedado dormida y el sujeto aún estuviera roncando a su lado.

Genial. Cómo Leo podía decir que era disciplinada...

Esperó y escuchó.

Voces. No, una voz, una sola, muy apagada, ahogada… desde la habitación. Creía reconocer ese extraño balbuceo, no parecía una conversación. No, era llanto. Alguien sollozaba, muy despacio.

Abrió los ojos como platos al darse cuenta y salió disparado desde el marco de la ventana en dirección a la habitación, sacando los sais en el camino. Abrió la puerta de una patada.

.- ¡Fé!.- gritó antes de percatarse de nada. Ella no respondió, pero el llanto claramente venía de ahí.

Se fijó en ella, estaba boca abajo en la cama, con la cara enterrada en la almohada, medio desnuda con la sábana cubriéndole de la cintura para abajo. Tardó un par de segundos en registrar visualmente la habitación, no habían señales visibles de lucha en ella o a su alrededor y no parecía estar herida. El otro lado de la cama desarmado le decía que alguien había estado recostado ahí. Registró el baño.

Nadie. Nadie en la habitación. Nadie en el resto del departamento. La chica estaba sola.

Guardó los sais y respiró algo más tranquilo. Sólo algo…

A primera vista nada malo había pasado y sabía que ella estaba al menos conciente porque lloraba con bastante fuerza, aún a través de la almohada podía oírla con claridad. Parado a unos metros de la cama, probó atraer su atención de nuevo, con un poco más de fuerza.

.- ¡Fé! ¿Qué pasa? ¿Estás bien, estás herida? Háblame.- comenzó.- Nuevamente no hubo respuesta, sólo más llanto.- Fé...- llamó otra vez, pero no hubo caso, aunque esta vez la chica hizo un gesto con el brazo en dirección a la puerta, probablemente indicándole que se fuera.

Raph se acercó más a la cama, quedando directamente sobre ella en la cabecera. La miró desde arriba, preocupado, qué diablos podía haber pasado. Tomó la sábana y la deslizó hasta los hombros de Fé, después tomó una silla cercana y se sentó frente a la cabecera de la cama.

.- Fé…- comenzó con el tono más suave que conocía, poniendo su mano sobre su hombro.- ¿Qué te pasó? ¿Te lastimaron? ¿Te hicieron algo?

Nunca había sido bueno conteniendo ese tipo de situaciones y no sabía exactamente qué hacer para sacar a la chica de ese estado y que le dijera de una vez qué estaba pasando. Deseó que no fuera nada malo, pero en ese momento, con Fé desnuda y llorando a mares, sólo se le ocurría lo peor.

Fé sollozó un rato más antes de comenzar a volver la cabeza hacia él. En un segundo Raph pudo ver sus ojos enrojecidos, la cara mojada, el pelo pegado a las mejillas había dejado de llorar por fin y comenzaba a tratar de calmar su respiración. Raph se inclinó más hacia ella, mirándola con preocupación cada vez mayor.

.- Dios mío, Fé qué pasa…

.- Raph…- le contestó Fé, con la cara descompuesta. A Raph se le partió un poco el corazón verla así, sólo podía pensar en que si todo eso era culpa de alguien, ese alguien sufriría.- Todo está mal Raph… - siguió ella.- Todo mal.

.- ¿Qué pasó?

La chica desvió la mirada, pensando, tratando de dejar de hipar y respirar normalmente.

.- No… no quiero hablar de eso ahora. - dijo apenas.- Tal vez sería mejor que te fueras...

Raph la miró sorprendido.

.- Si, claro, seguro me voy a ir ahora, seguro que sí. Fé, por lo que más quieras dime de una vez qué está pasando, ¿Te hicieron daño? ¿Te lastimaron, en cualquier forma posible?- preguntó otra vez. La chica lo miró y negó con la cabeza. Raph pensó un segundo y finalmente le creyó.- Bien, qué es entonces… ¿es por ese tipo del otro día?- Raph vio a la chica desviar la vista y agarrarse con fuerza a las ropas de la cama, sin embargo no dijo nada.- Fue él ¿verdad? ¿Él te hizo algo?.- preguntó otra vez, comenzando a alzar la voz, ya poniéndose de pie.- Perfecto, para la tarde está muerto, lo voy a...

.- No fue él.- le interrumpió la chica. Raph la miró aturdido un segundo y luego volvió a sentarse.

Fé guardó silencio otra vez. Había comenzado a llorar de nuevo, sólo que ahora las lágrimas corrían silenciosas por su cara. Su mirada se perdió momentáneamente en la nada.

.- Daniel no tiene nada que ver en esto, Raph. No es él.- siguió ella, con voz queda.- Mi vida era perfecta, estaba bien así como estaba, pero llegó él y… y lo confundió todo y ahora no sé qué hacer. Sé que estoy loca, absolutamente loca, que soy una imbécil, pero no puedo dejar de pensar en él y me está haciendo daño...

Fé volvió a estremecerse, comenzando a sollozar otra vez.

Raph suspiró, deseando que no volviera a ponerse a llorar otra vez. Cerró los ojos con fuerza y los volvió a abrir, respirando profundo.

.- Fé, no te estoy entendiendo…

.- Raph, no quiero pensar más en él, no quiero sentir esto... no me gusta...- Raph parpadeó confundido y trató de interrumpir, pero la chica volvió a hablar.- Estaba con Daniel, pero en lo único en lo que podía pensar era en él...

Raphael sacudió la cabeza, confundido, pero a la vez se sintió enormemente aliviado. Al menos la chica no había sido víctima de algún ataque o algo así. Por otro lado, tal vez entendía de qué se trataba y sentía que el tema le superaba ampliamente ¿qué esperaba que hiciera ella con sus problemas del corazón? Había tenido razón antes cuando pensó que estaba portándose extraña, pero que todo fuera por culpa de un sujeto cualquiera, era en lo último en lo que habría pensado.

.- ¿Qué voy a hacer, Raph?- preguntó mirándolo con tristeza, con los ojos llenos de lágrimas.

Raph se sintió mal, estaba destrozada, pero a él no se le venía una sola idea a la cabeza sobre qué sería bueno decir en ese momento. Estiró la mano y trató de apartarle algunos rulos de la cara, la dejó sobre su cabeza y se la acarició torpemente, muy parecido a lo que haría con la cabeza de un perro, pensó, pero era lo mejor que sabía.

.- Demonios, Fé, no sé que decirte… no te pongas así, seguro no es tan malo como piensas, ya se solucionará…

Fé rescató la mano de Raph de su cabeza y la sostuvo contra su cara, apretándola con fuerza. Raph se sintió ligeramente incómodo, pero no dijo nada. Fé acarició la mano de Raph con su mejilla, barriendo unas cuantas lágrimas a su paso, la dejó ahí mientras miraba a la nada.

.- Es tu hermano.- dijo al fin, en voz muy baja, apenas audible.- Es Leo, Raph. Creo que lo amo.

El tiempo pareció congelarse por unos instantes, Raph pareció quedarse completamente inmóvil por unos instantes, ni siquiera la expresión de su cara cambió.

.- ¿Qué?- exclamó por fin, parpadeando incrédulo.- repítelo...

.- Raph, yo...- comenzó Fé, con la urgente necesidad de explicar antes de que Raph dijera una palabra más.

.- ¿Es una joda?.- siguió él, igual de perplejo, recuperando su mano de la chica.- Me estás hueveando…

.- No, no es un joda, maldita sea ¿crees que estaría así si fuera un maldito chiste? ¿Te parece que esté jugando ahora?- gritó ella furiosa, aunque apenas levantando la cabeza de la almohada.

Raph se volvió a mirarla ceñudo.

.- En realidad estaba esperando que así fuera.- dijo, cortante.- Pero si de verdad estás hablando en serio, olvídalo, nada bueno va a salir de eso.

.- ¿Y qué crees que he estado tratando de hacer?

.- ¡Pues esfuérzate más!.- Gritó Raph, dejándola boquiabierta.

La chica no dijo nada, sólo lo miró algo asustada…

Después de un rato volvió a recostar la cabeza en la almohada y se quedó mirando a la pared. Por mucho rato no dijo nada, sólo miraba, con la misma expresión triste.

Raph trató de relajarse, respiró profundo, se calmó. Buscó la mano de la chica sobre la cama y la tomó, atrayéndola hacia él. Ella no opuso ninguna resistencia ni se volvió a mirarlo.

.- Lo siento, no quise gritarte…- le dijo. Ella sintió.

.- He tratado de acercarme.- volvió a hablar Fé, todavía sin mirarlo.- Pero él no me deja…- Fé hizo una mueca de dolor.- Es como golpearse contra una pared, no quiero sentir esto, Raph, de verdad que no, duele… pero no puedo evitarlo.

.- Leo es distinto, Fé, él no... – Raph hizo una pausa, frotándose la frente, tratando de encontrar las palabras.- Él no te va a dejar acercar. Si lo intentas, te mandará a la mierda, en su estilo, pero eso es lo que hará...

Raph se calló por un momento, dejando a la chica a punto de ponerse a llorar otra vez. Si estaba poniendo tanto esfuerzo en hacerla cambiar de idea era porque no quería que lo pasara mal: aún suponiendo la improbable posibilidad de que Leo pudiera corresponderle, su hermano traía consigo una carga demasiado grande, no se le ocurría una forma en que Fé pudiera ser feliz en contacto con todo eso, no ella.

Sabía que no podía culpar a Leo por ser como era, pero la chica no necesitaba nada de eso en su vida... Y sabía que Leonardo le daría la razón si estuviera ahí.

De pronto Fénix se sentó en la cama, envolviéndose rápidamente en la sábana. Miró a Raph ceñuda.

.- ¿Estás celoso?

.- Sabes que no.

.- Entonces, qué, por qué reaccionas así, ¿qué tal si decidiera decírselo? - Raph sólo sacudió la cabeza.- Se enamoró de Sora ¿no?...

.- No voy a hablar de eso.

.- Pero lo hizo. Puede hacerlo otra vez. Tal vez...

.- No. No lo hará.- Fé se volvió a verlo, Raph respiró profundo.- Lo conozco más que tú, sé lo que pasa cuando ha tomado una decisión.

.- No entiendo...

.- Tú sabes todo lo que ha pasado.

.- Si, pero...

Raph se le quedó mirando a los ojos.

.- Olvídalo, Fé. Él quiere que lo dejen solo y francamente creo que eso lo mejor para él en este momento.- terminó Raph y puso una mano sobre el hombro de la chica.- Hazte un favor, preciosa, olvídate de esto, lo más pronto posible. No es buena idea. No para ti. - Raph se levantó de la silla y se dirigió a la puerta.- Ahora, tenemos negocios que atender. Vístete. Te espero en la sala.- dijo antes de salir.

Fénix se quedó sola, con la boca abierta y mirando a la nada por un buen rato más...

Leo casi nunca sonreía, pero cuando lo hacía, le hacia querer estar ahí siempre, sólo para verlo sonreír ¿Cómo podía querer Raph que lo dejaran solo? ¿Cómo podía ser eso lo mejor para él?

¿Y por qué ella tenía tanto miedo? Porque era aterrador, en tantas diferentes formas, pero no quería alejarse, no quería olvidarse.

Dios santo...

Estaba enamorada de él.

.-

TBC

Banda sonora:

- Protege moi- Placebo