La historia no me pertenece al igual que los personajes, yo solo estoy haciendo la traducción.
CAPÍTULO 4
Ana
Conocía la mirada de Kate cuando dije que trabajaría para Christian Grey. Era la mirada que tenía antes de que sucediera algo en la historia que estaba trabajando. Estaba a punto de de conseguir algo y yo era su entrada para la fiesta.
-¿Tú qué? –jadeó después de un minuto.
-Acepté el trabajo para ser la niñera de su hija –respondí.
-Así que los rumores sobre que tiene una hija son ciertos. Quiero decir que claro que se le ha visto con una niña, pero nunca se mencionó que fuera suya. Uau, ¿sabes que eso podría ser la primera página de un artículo? Podría ser grandioso para mi carrera –dijo cuando tuve que devolverla a la realidad.
-Kate, no hay ninguna historia. Trabajo para él. Tendrás que buscar tu exclusiva en otra manera –espeté un poco agitada por lo que quería hacer. Quiero decir, en ningún momento se detuvo a pensar y considerar que no era solo sobre él, también había una niña de siete años. Eso es lo que más me molestó.
-Steele, debe haber alguna razón por la que casi nunca sale con ella, quiero decir vamos –se quejó.
-He dicho que no, no te ayudaré a conseguir tu historia. Tengo que preparar algunas cosas para mañana –dije poniéndome en pie y dirigiéndome a mi habitación. No me lo iba a llevar todo porque quizás necesitaría volver aquí para estar a solas o para pasar tiempo con Kate. No estaba preparada para abandonar toda mi vida ahora y parecía que era lo único que podía conservar. No sé cuanto tiempo estuve empaquetando las cosas o decidiendo que querría llevarme, pero sentía que alguien me estaba observando.
-¿Te estás mudando? –preguntó Kate sorprendida.
-No realmente, el trabajo requiere que viva allí. Aun así, solo me llevaré lo que necesito porque éste es el lugar que siento que es mi casa –digo mientras me acercó a ella para abrazarla fuertemente.
-Espero que no te conviertas en una esnob –dijo Kate mientras me pasaba un bote de Ben and Jerry's. me eché a reír porque nos pasamos muchas noches comiendo helado y estresándonos por la universidad. Me conocía no como una mejor amiga, sino como una hermana. Pasábamos muchas noches hablando y haciendo planes para la siguiente semana.
No estaba segura de la hora que era hasta que unos toques en la puerta me despertaron. Me puse el albornoz y fui a responder a la puerta. Cuando la abrí vi el reloj de la cocina, eran las seis. Sabía exactamente quien estaba en el otro lado de la puerta.
-Señorita Steele –me saludó Sawyer con un leve movimiento de cabeza.
-Ya lo tengo todo preparado, solo tengo que vestirme –dije mirando entre la puerta y él.
-¿Cinco minutos serán suficientes? –preguntó mientras entraba. Solo pude asentir. Cerró la puerta y se quedó ahí de pie mientras yo volvía a mi habitación y ponía unos pantalones vaqueros y un suéter azul. Me cepillé el pelo rápidamente y me lo recogí. Cogí mi maleta y mi bolso de viaje dirigiéndome al salón. Kate estaba ahí hablando con Sawyer, pero no sacándole mucha información.
Cuando mis cosas estuvieron en el maletero del todoterreno, él se colocó en el asiento del conductor y empezó a hablar con alguien por teléfono. Observé el cielo de Seattle y vi como el solo salía. Todas las diferentes tonalidades de rojo, naranja y amarillo parecían tan brillantes a esa hora de la mañana. No me di cuenta de cuando llegamos al garaje hasta que sentí que el coche se detenía.
-Señorita Steele –dijo Sawyer abriendo la puerta. Cogió mis dos bolsas y me llevó hasta el ascensor. El trayecto hasta el apartamento fue en silencio. Cuando las puertas se abrieron un pequeño cuerpo saltó en el ascensor y unos ojos bien abiertos y despiertos me miraron.
-Has vuelto –dice Grace mientras me abraza. Sawyer nos mira y sacude la cabeza.
-Bien, ahora tengo que vigilarlas a las dos –escucho que murmura mientras sale del ascensor con mis cosas.
-¿Qué haces levantada tan temprano? –pregunto mientras ella me toma la mano y salimos del ascensor juntas, ganándonos una mirada extraña de su padre mientras nos dirigimos al salón.
-Gracie, ¿qué estás haciendo? –pregunta sorprendido.
-Quería estar preprada para cuando Ana llegara esta mañana –dice sonrojándose. Me siento mal por ella al estar en esa posición.
-Señorita Grey, su desayuno está listo –dice la señora Jones entrando en el salón.
-Si, señora. ¿Vas a desayunar con nosotros? –me pregunta. No quiero herir sus sentimientos diciendo que no, así que solo asiento y dejo que me lleve hasta la cocina.
Gracie se sentó en la barra de la cocina entre su padre y yo. La señora Jones dejó unos platos con tortitas y huevos delante de cada uno de nosotros. Vi un poco de fruta fresca y lo cogí a la vez que el señor Grey y nuestras manos se tocaron. Sentí una sensación de cosquilleo en mi mano y la aparté rápidamente.
-Lo siento –susurré.
-No tienes por qué, comeremos juntos muchas veces, así que está bien –dice acercándome el bol hacia mi después de coger algunas uvas. Cogí unas cuantas fresas y un poco de naranjas antes de dejarlo otra vez en mitad de la repisa.
-¿Dónde comen los demás? –pregunto.
-Los empleados tienen sus propios cuartos en el otro lado del apartamento –dice pasando la página de su periódico.
-Yo soy una empleada, debería estar comiendo ahí –digo sonrojándome un poco avergonzada.
-No, papi –grita Gracie apartando el plato que tiene delante.
-Gracie, no me grites. Creo que ya te dije que la señorita Steele, es bienvenida a comer con nosotros siempre que te comportes, por favor siéntate y termina el desayuno –dice el señor Grey acercándole el plato. La señora Jones vuelve a entrar en el cuarto. Apartó la silla y empiezo a recoger mi plato.
-Puedo hacerlo yo señorita Steele –dice cogiendo el plato.
-Puedo lavar mis platos –digo intentando coger mi plato.
-Señorita Steele, ¿puedo tener unas palabras con usted en mi despacho? –dice el señor Grey levantándose y mirándome.
-Está bien –digo siguiéndolo a su estudio como una niña pequeña que tiene que ir al despacho del director.
-Creo que tenemos que aclarar unas cuantas cosa –dice sentándose.
-Como qué –espetó mientras tomó asiento. Me mira como si lo hubiera golpeado, pero antes de responder sacude la cabeza.
-No solo eres una empleada. Creo que ya sabes que mi hija te considera su amiga, así que mientras ella desee que estés con nosotros lo estarás. Además, el trabajo de la señora Jones es el de ama de llaves, ella cocina y limpia. Ese es su trabajo. Si quisiera cocinar algo u hornear por favor, aclárelo con ella. No quiero que se sienta fuera de lugar, ahora también es su casa –dice mientras me mira.
-Sí, señor –digo.
-Está bien, este fin de semana irá con Gracie a casa de mis padres. Ella pasa tres fines de semana con ellos y yo la tengo el último fin de semana del mes. Hay una persona que viene y se queda conmigo el tiempo que ella está en casa de mis padres –dice dejando unos cuantos papeles en la mesa.
-¿Siempre voy a estar con ella? –pregunto.
-Si deciden que no la necesitan será bienvenida para volver a quí. Espero que este fin de semana se quede con ella. No sé si sabe esto o no, pero Gracie es una niña inteligente. Solo le cuesta hacer amigos, pero parece que con usted se lleva bien desde el primer momento en el que se sentó con ella. Espero que la ayude a salir de su concha –dice levantándose.
-Sí, señor –digo otra vez. Salgo del estudio para encontrarme con Gracie con la oreja pegada a la puerta-. Te pillé –digo ayudándola a levantar, pero sale corriendo. Decido perseguirla hasta que me choco con Taylor.
-Señorita Steele –dice ayudándome a levantar.
-Lo siento mucho, estaba intentando atrapar a Gracie –murmuró al ver al señor Grey mirándonos intensamente.
FSN
Christian
Sabía que contándole a la señorita Steele sobre Gracie le ayudaría a entender mejor a mi hija, pero no estoy preparado para que sepa sobre mi sórdido estilo de vida y lo jodido que estoy. A Gracie le gustaba como una amiga y necesitaba una, así que no iba a asustarla. Además había algo en esa mujer, más de lo que se podía ver. La forma en la que decía, "si, señor" hacía que mi miembro latiera. Quiero decir, que quizás es lo que necesitaba, pero no podía tenerla.
Estoy estupefacto al ver a la señorita Steele en el suelo y Taylor ayudándola a levantarse. Solo el pensar en sus manos sosteniéndola me enfurece. Levanta la mirada y me ve. No había nada entre ellos, pero aun así sus manos…
-Esa niña es difícil de atrapar –digo mientras ella se da la vuelta y me mira.
-Ya lo veo –dice cuando los dos vemos a Gracie acompañada de Sawyer. Parecía que le faltaba el aliento.
-La atrapé antes de que se fuera, señor –dice mientras miro a Gracie que me sonríe con una ceja arqueada desafiándome para ver que digo.
-Muy bien, creo que es hora de irnos –digo, dejando pasar todo este lío.
-Vamos, Ana –grita Gracie cogiendo la mano de Ana y salir corriendo por donde acababa de entrar Sawyer. Ana sería mi perdición.
Sawyer llevó a la señorita Steele y a Gracie a la escuela, mientras Taylor me llevaba al trabajo. Mi mente estaba muy lejos cuando miré por la ventana de mi oficina estaba casi oscuro. Recogí mis cosas y fui con Tayor hasta el garaje. Mi fin de semana empezaría en unas horas. Podría limpiarme de Anastasia Steele y hundirme profundamente en Laura.
Cuando llegué a casa fui a mi habitación y me cambié de ropa. Fui al cuarto de juegos y encontré a Laura arrodillada esperándome. Sentí mi polla empezar a endurecerse al pensar en el control que tendría sobre ella. Empecé a levantarla cogiéndola de la trenza y la llevé hasta el banco de cuero marrón y esposarla en su lugar. Estaba muy duro y necesitaría varias actividades para que bajarla, pero mi mente seguía en la mujer castaña de ojos azules que cuidaba a mi hija. Mierda, iba a ser un fin de semana largo.
FFN
Ana
Han pasado dos semanas desde que empecé a trabajar para Christian Grey y han sido las mejores y peores dos semanas de mi vida. He disfrutado trabajando con su hija, pero él parece frío y distante, y en ocasiones da miedo. Después por la noche escuché gritos que provenían de su habitación, pero nadie mencionó nada. He pasado tiempo con Jose y Kate, pero no tanto como me gustaría. Ahora estoy esperando a Gracie y Sawyer para salir de la escuela.
Este fin de semana iremos a casa de Grace y Carrick. Son una gente maravillosa y unos padres muy amorosos. Me gustan. La forma en la que tratan a Gracie, puedes decir lo importante que es para ellos. No hablan mucho del señor Grey excepto cuando sus otros hijos, Mia y Elliott están cerca. Me gustan. Los dos son muy diferentes del señor Grey.
-Ana, cariño, ¿cómo te encuentras esta tarde? –pregunta Grace cuando salgo del todoterreno. Le doy un sonrisa grande cuando tomó la mano de Gracie y la ayudo a salir del todoterreno.
-Bien. Aunque la universidad estuvo aburrida –digo con una ligera sonrisa petulante.
-Apuesto a que fue el profesor de inglés –dice cuando se ríe. Le he contado en varias ocasiones lo aburrido que es el profesor. Ella me contó que normalmente todo el mundo tiene al menos un profesor así en su vida. Me contó una historia sobre uno de sus profesores que era tan mayor y aburrido que todos sus alumnos aprobaban la asignatura tanto si acudían a clase como si no. Las dos nos echamos a reír. Era alguien con quien conectaba bien.
Gracie me llevó hasta su habitación. Compartíamos cuarto, lo que estaba bien para mí, pero al señor Grey no le gustó la idea al principio. Aunque, su hija de siete años lo engañó para que pensara que era su idea. Su madre y ella se rieron mucho al ver como podía hacerlo cambiar de opinión y cambiar sus palabras. Había dos camas juntas en la habitación con una mesita de noche separándolas, un escritorio, y una televisión plana en la pared. Utilizaba el escritorio muchas veces para hacer los trabajos de la universidad mientras Gracie pasaba tiempo con sus abuelos fuera o se echaba en la cama a leer.
-Abuela, no me encuentro bien –dijo mientras soltaba mi mano. Me dí cuenta de que estaba caliente, pero no pensé que fuera nada. Grace le puso la mano en la frente y luego la levantó, pero Gracie me buscó a mí. Podía sentir la silenciosa súplica de Gracie así que la cargué y la metí en la casa. Grace nos llevó hasta una pequeña habitación pasada la cocina que parecía ser su estudio.
-Déjala aquí –dijo señalando la mesa para que la sentara, pero antes de poder hacerlo, Gracie se inclinó y vomitó. Por suerte solo me manchó los zapatos, lo que creo que estaba intentando evitar. Empezó a sollozar en mi hombro. La sostuve meciéndola suavemente hasta que se calmó
-¿Por qué no se toma un baño? Le he preprado uno en su habitación. Si está enferma creo que lo mejor será que no estés con ella –dijo Gace con una pequeña sonrisa. Sabía que no quería que me fuera, pero tampoco me quería enferma. La llevé hasta el cuarto de baño y me despedí en voz baja para volver al cuarto donde Grace estaba esperando.
-La cuidaré bien Ana. Si no fuera un resfriado o un virus te diría que te quedarás, pero no creo que quieras enfermarte para tus finales –dice suavemente.
-No, no querría perderme ninguno. Solo me siento mal por dejarla enferma –digo honestamente.
-Ya lo sé, pero ahora ella quiere que estés bien y no enferma –dice sonriendo. Asiento y recojo mis cosas, y bajo las escaleras para encontrarme con Mia que acaba de entrar en la casa.
-Ana, ¿a dónde vas? –pregunta.
-Gracie está enferma y vuelvo al apartamento a estudiar –digo cuando Sawyer entra en el cuarto.
-Oh, pensé que tendríamos un fin de semana de chicas, pero supongo que con Gracie enferma estudiar es mucho más divertido –dice con una sonrisa. Me echó a reír mientras Sawyer me coje las cosa. Le doy un abrazo de despedida y le prometo un almuerzo la semana siguiente. Me siento un poco incómoda al volver al apartamento, pero Kate no está en casa y no quiero estar en el apartamento sola.
Sawyer llama a Taylor para hacerle saber que vuelvo y contarle al señor Grey que Gracie estaba enferma, pero que su madre la estaba cuidando. De vuelta Sawyer se detuvo en un Starbucks y me compró mi bebida favorita, frappe Mocha de caramelo. Me sorprende lo relajado que está al tener que detenerse y hacer algo así sin hacer un millones de preguntas. Mientras aparca en el garaje, veo un coche rojo aparacado cerca de los coches del señor Grey. Genial, acabo de recordar que su amigo está aquí. Por fin descubriría el misterio del señor Grey, gay o no. ¡Ugh! Kate mataría por estar aquí en este momento.
