CAPITULO IV
Estoy realmente de los nervios, ahora mismo estoy empezando a maldecir a Harry y el maldito momento en que se me ha ocurrido hacerle caso. Yo no soy así, yo nunca hubiera mandado a un niño que viniera su padre si mi mejor amigo no me hubiera estado comiendo la cabeza durante dos semanas, y por supuesto si eso no hubiera ido acompañado de los correspondientes sueños húmedos noche tras noche durante 12 noches. No se que me ha hecho Severus pero esto no puede seguir así, necesito tocarlo, besarlo y que me haga suya, o mi salud mental se va a evaporar y ni en San Mungo podrían arreglarme.
— Dile a su hijo que necesitas hablar con su padre. Cuando tu caballero andante aparezca empieza hablando tranquilamente, no hiperventiles, y como quien no quiere la cosa dale un morreo que le quite la respiración para luego ya violarlo, si es necesario— recuerdo las palabras que Harry me ha dicho esta mañana— y si no funciona tú dime quien es ése que te tiene a base de duchas frías cada día para explicarle las cosas claritas, recuerda que soy el Salvador del mundo mágico y ningún muggle se me resistirá
Me siento en mi mesa y me río ante el pensamiento de que mi compañero de piso, mi Harry, se pueda llegar a poner delante de Severus para decirle que se acueste conmigo y me haga todas las cosas subidas de tono que sueño que me hace, por las que cada mañana me despierto ardiendo, sudando y jadeando.
Salgo de mi ensoñación al ver como la puerta se abre y por ella entra mi mayor tormento, el que durante siete años me estuvo ignorando por ser una sabelotodo y al que ahora deseo tener entre mis sábanas. Le sonrío, se que eso le incomoda pero no me importa en lo más mínimo, me encanta sonreírle y ver como se pone nervioso. Todos los nervios han desaparecido cuando él ha entrado por la puerta, ahora únicamente tengo que controlarme para no empezar a arrancarle esa camisa negra que tan bien le queda.
— Severus, siéntate— pido ofreciéndole la silla que está al lado de la mesa donde yo estoy sentada
— No hace falta, Granger— me contesta de pie en medio de la clase, mirando la clase mientras se frota las manos nervioso
— Hasta que no te sientes no pienso empezar a hablar, tú decides si quieres estar aquí toda la noche— digo tranquilamente sin sentirme intimidada por su imponente presencia, además de sin querer empezar a pensar en pasar una noche encerrada en la clase con él— Ahora soy yo la que manda, una profesora que quiere hablar con el padre de un alumno
Puedo notar como ahora aprieta los puños para no llamarme sabelotodo del demonio, o algo similar. Con la rabia corroyéndole por dentro accede a sentarse en la silla que le he ofrecido.
— Tú dirás, Granger— gruñe de una forma que me hace reír internamente
— Lo primero que voy a decirte es que Liam es un niño muy sociable aunque se nota que extraña a su madre— empiezo con mi discurso, según lo pautado por Harry— Se nota que es un niño inteligente y que tú lo estás educando muy bien
— Espero que no me hayas llamado para alabarme, señorita Granger
Después de lo dicho por Severus un silencio se instaura entre nosotros. Mi mirada no puede evitar posarse en el cuerpo de mi antiguo profesor, es superior a mis fuerzas y más con la coleta que lleva, la que lo hace ver completamente deseable para mi.
— ¿Por qué no volviste al mundo mágico?— pregunto cogiendo su mano con suavidad, sabiendo que al escuchar la pregunta se levantará si no lo cojo
Sentir su mano hace que mi cuerpo de repente suba la temperatura, no me quiero imaginar lo que sentiré cuando esas manos me recorran entera, cuando sus labios me besen el cuerpo o cuando su barba de dos días me haga cosquillas.
— Pensé que el haber sido el centro de las burlas durante mi adolescencia y manipulado por un viejo loco durante veinte años le harían llegar a entender el porque, la hacía más inteligente
— Es un héroe en el mundo mágico y muchos lo hemos extrañado— susurro apretando más mi mano para intentar trasmitirle que YO lo he extrañado
Noto que al sentir como aprieto mi mano él se turba, seguramente desde que murió la madre de Liam no ha vuelto a tener demasiado contacto con ninguna otra mujer. El pensamiento me entristece pero a la vez me alegra, no soporto pensar en mujeres que hayan podido disfrutar de él.
— Granger, ¿se está dando cuenta que me está tocando?— pregunta tras carraspear— y que yo no le he dado permiso
— No me hace falta su permiso para tocarlo— respondo dejando que mi mano acaricie su mejilla, disfrutando del roce de su leve barba— y claro que me he dado cuenta de lo que estoy haciendo, soy perfectamente consciente
— Si no tiene nada más que decir, debo de irme porque he dejado a Liam con la madre de Dirk— susurra levantándome de la silla y haciendo que se rompa el contacto— Y no creo que a Potter le guste que su pareja ande ligando con el bastardo murciélago de las mazmorras al que considera un cobarde traidor— termina de decir con la mano en el pomo de la puerta
El que nombre a Harry me coge por sorpresa, suerte que está de espaldas y no lo nota. Realmente me maldigo durante unos instantes porque él también piense que estoy con Harry, lo que me faltaba. Antes de que salga del aula tengo que aclararle que estoy soltera, que con el único que quiero estar es con él. Evito que salga situando mi mano sobre la suya en el pomo de la puerta. Al sentir mi mano se gira y nuestras miradas quedan conectadas, demasiado cerca.
— No estoy saliendo con Harry, no estoy saliendo con nadie— susurro acercándome y besando suavemente sus labios, no pudiendo evitarlo— Se que no entiendes nada Severus, se que solo hace 2 semanas que nos reencontramos pero realmente me gustas— termino de decir
— Granger... — intenta decir aunque parece que se ha quedado tan sorprendido por lo que acabo de hacer que no puede ni articular palabra, me encanta sentir que le afecto tanto, que mi deseo por él no es rechazado desde el primer segundo—... esto no puede ser
— ¿Por qué?— pregunto posando mi mano en su duro pectoral, jugando con el botón de la camisa negra que le queda tan bien y que estoy intentando con todas mis fuerzas no arrancársela y lamerle todo el torso
— Eres la profesora de mi hijo
Ser la profesora de Liam no es algo que me importe en lo más mínimo para impedir mantener una relación con Severus. Mi mente, nublada de deseo, no evita que yo empiece a besar su cuello y morder su nuez. Mis manos jugueteando con el botón de su camisa, mis labios probando su piel y sus manos dejando el pomo de la puerta para situarse en mis caderas, momento en el que siento que me sobra toda la ropa.
— Me tengo que ir Granger— susurra con los ojos cerrados y logrando que sonría contra su cuello
— Una cena, Severus, esta noche en tu casa— pido dejando de besar su cuello para después volver a besar sus labios— Dame la oportunidad de demostrarte que esto está bien, que puede funcionar y que ambos nos necesitamos
La duda de que me pueda decir que no en mi cabeza ahora mismo no existe, no lo hace porque todavía siento sus manos en mi cintura y porque estoy manteniendo mi cuerpo a ralla para no empezar a arrancarle la ropa salvajemente y sentirlo dentro de mi. Al final acepta y sale de la clase, dejándome apoyada contra la puerta e intentando recuperarme de semejantes momentos sintiendo su cuerpo.
Paseo por la clase durante unos segundos, intentando que el calor desaparezca de mi aunque se que es imposible. Cojo mis cosas y me dirijo a la salida del colegio para prepararme para la cena, la más importante que he tenido nunca. En el patio observo como está mi hombre con la madre de Dirk, Becca, una mujer de unos 35 años. Los dos están hablando y ella tiene su brazo agarrado. Con toda la fuerza de voluntad que puedo reunir salgo intentando no pensar en ellos dos juntos.
Escucho el sonido del móvil cuando voy a entrar al metro, miro el número y veo que es el de Harry. Mi mejor amigo seguro que está ya deseando saber como ha ido todo con el que conoce como el "padre calentón" que me hace suspirar y darme duchas frías cada mañana. Apago el móvil no deseando contarle aun a Harry lo que ha pasado, únicamente queriendo rememorar el tacto de su cuello bajo mis labios. De forma autómata salgo del metro y camino hasta el piso que comparto con mi mejor amigo.
— Pensé que estarías retozándote con tu hombre— bromea Harry al verme entrar por la puerta
— He quedado para cenar con él— contesto sentándome en el sofá a su lado y besando su mejilla
— Es un hombre complicado de seducir, ¿eh?— bromea Harry abrazándome— Sigo pensando en que debería de hablar con él, para dejarle las cosas claritas
Me encanta estar así con mi mejor amigo, siendo abrazada por él, notando su cálida piel protegerme. Muchas personas querrían tener una amistad tan profunda y sincera como la que yo tengo con Harry, sabiendo que él daría su vida por mi y que yo daría la mía por él. Pasamos un rato así, sentados en el sofá y con Harry únicamente en unos bóxers verde slytherin, que coincidencia más oportuna.
— ¿Y como es él?— pregunta con curiosidad
— Es un hombre de pelo negro, barba de un par de días, ojos negros y un grandísimo padre
— Si no supiera que es imposible por lo de la barba y lo del grandísimo padre pensaría que estás describiendo a Snape— bromea mi amigo riendo por semejante ocurrencia
Me separo de él y me dirijo al baño, no tengo ganas de que al mirarme se de cuenta de que si que es él, que es Severus el hombre por el cual suspiro. Al entrar en el baño me quito la ropa y me meto bajo la ducha, el agua fría hace que mi mente se aclare, que me centre en lo que voy a hacer esta noche en la cena con mi antiguo profesor.
Al salir del baño, con una toalla enrollada en mi cuerpo, me encuentro a Harry estirado sobre mi cama. Me mira al verme aparecer, su sonrisa se amplía y la mía también.
— Estás buenísima, lástima que te vea como a la hermana que nunca tuve— comenta como quien no quiere la cosa— Y si quieres que ese hombre no se te resista lo mejor será que te pongas ese conjunto de lencería de encaje negro que tienes y el vestido negro que te llega por los muslos
— ¿Ahora también eres mi estilista?— pregunto de forma burlona, ganándome un almohadazo de su parte
— Intenta ayudar a tu mejor amiga y consigue que se pitorreé de ti— suspira de forma lastimera saliendo de la habitación tras darme un beso
— Yo también te quiero, Harry
Escucho una carcajada al otro lado de la puerta y mi sonrisa se hace inmensa. Los dos nos conocemos demasiado bien, sabemos cuando las cosas van enserio y cuando no. Miro la ropa que Harry ha dejado encima de mi cama, ese conjunto de ropa interior y ese vestido, quizás sea algo demasiado para la primera cita con Severus. Deshecho la idea y me empiezo a vestir, no me entretengo demasiado porque sino se me va a hacer tardísimo y quiero causar buena impresión. Una vez vestida, me seco el pelo con mi varita.
— Estás perfecta, si ese tío no te echa un polvo esta noche es gay— afirma mi amigo— El día que yo me cruce con una mujer así por la calle no la suelto: guapa, inteligente, buena persona y la mejor amiga que se pueda tener
— Deja de hacerme la pelota— contesto cogiendo mi abrigo y casi saliendo por la puerta
— Te dejas lo más importante, la botella de vino— escucho la voz de Harry detrás de mi
Cojo la botella de vino que él me ha tendido y salgo del piso, no sin antes ver el guiño que mi amigo ojiverde me hace. El guiño de su precioso ojo y los pulgares para arriba, además de la palabra Tíratelo, hace que coja más confianza en lo que va a ser una noche para recordar.
De nuevo el trayecto de metro se me hace demasiado corto, todo porque voy pensando Severus, en sus fuertes brazos, en su perfecto trasero, en su seductor aspecto con coleta, en sus duros pectorales y en su miembro, al pensar en esto mi cuerpo se enciende y seguro que mis mejillas empiezan a teñirse de un color rojo intenso.
Camino desde el metro hasta el portal donde vive Severus con Liam, tengo la suerte de que está saliendo un vecino y puedo pasar. Subo en el ascensor y al salir, antes de golpear a la puerta, suspiro profundamente. Una vez ya me he tranquilizado golpeo y espero a que Severus me abra. La imagen que me encuentro no me la hubiera esperado jamás, nunca hubiera esperado que él me abriera la puerta en ese delantal que lo hace ver completamente perfecto.
— Estás muy guapo con ese delantal, Severus— le saludo para después besar suavemente esos labios que me estoy conteniendo para no devorar
— Granger, ¿qué le he dicho esta tarde?— responde al separarse de mi y ayudarme a quitarme el abrigo
— ¿Y qué te he dicho yo?— pregunto contenta porque se comporta como un auténtico caballero, ayudándome con el abrigo— Por cierto, he traído una botella de vino para la cena
Severus coge la botella y se dirige a la cocina. Durante unos segundos dudo en si quedarme en el comedor o seguirlo a la cocina, al final opto por la opción de seguirlo y poder gozar de verlo con ese delantal, esa coleta y esa barba de dos días que me da un morbo terrible.
— No tendría que haberse molestado en traer la botella de vino— escucho su voz
— No ha sido ninguna molestia, créeme que ha sido todo un placer— digo acercándome a él y hablándole muy cerca de mi oído— Un verdadero placer— termino de susurrar besando su nuca y haciéndolo temblar
Estoy realmente ansiosa porque se gire, me coja de las caderas, me siente en su encimera y me haga el amor salvajemente. Cierro los ojos imaginando como sería el poder sentirlo dentro en una escena tan ardiente como la de la encimera. De una forma completamente involuntaria sale de mi boca una frase que empieza a romper su autocontrol
— No sabes las fantasías eróticas que tengo cada noche contigo desde que te vi en el colegio con tu hijo hace dos semanas
Le acaricio el pecho por encima del delantal que ahora está sobrando ya. Noto como intenta controlar su respiración para no dejarse llevar.
— La cena está lista— dice entre suspiros
— Yo también estoy lista— afirmo de una forma suave, lenta y sensual
Al escuchar mis palabras se pone durante un segundo más tieso que una estatua pero después reacciona y ya se olvida de todo el autocontrol que ha tenido hasta éste momento.
— ¿Te das cuenta de lo que vamos a hacer?— pregunta antes de que sea demasiado tarde y no haya vuelta atrás, como buen caballero que es y que no se quiere aprovechar de la situación
— Necesito sentirte ya, es una necesidad que nunca antes había sentido con nadie Severus— respondo para besarlo después de una forma fogosa y demostrarle que no estoy mintiendo
Mis manos ya no pueden mantenerse más tiempo alejadas de él, de su cuerpo. Empiezo a intentar quitarle el delantal a la vez que enrosco mis piernas en sus caderas. No se el tiempo que estoy besándolo desesperadamente mientras intento quitarle el delantal, lo único que se es que noto su duro miembro bajo el pantalón. Sentir semejante parte de su cuerpo tan despierta me hace gemir, hace que desee frotarme contra ella y eso es lo que estoy a punto de hacer hasta que escucho la voz de un adormilado Liam.
— Papa...
El susto que me llevo al pensar que el niño ha visto algo es enorme, aunque logro reaccionar muy rápido y me bajo de encima de Severus. Intento normalizar mi respiración y serenarme aunque es algo demasiado complicado porque siento como todo el cuerpo está ardiendo, ahora mismo ni aunque me diera 15 duchas de agua helada el calor de mi interior se iría.
— ¿Qué pasa, Liam?— pregunta Severus acercándose a su pequeño— ¿Te encuentras mal?— vuelve a preguntar preocupado
— Tengo hambre— contesta— Hermioneeeeeeeeeeee— dice contento mientras viene a abrazarme
Mis brazos rodean a Liam de forma que correspondo al abrazo que me ha dado. Lo cojo en brazos y siento que es lo que me gustaría hacer cada día, desearía poder ducharlo, acostarlo y ayudarlo a vestirse, y mientras él duerme tranquilo yo hacer con Severus el amor durante toda la noche hasta que cayéramos dormidos y extenuados.
— Será mejor que salgamos de la cocina para que tu padre pueda terminar la cena— comento notando su cabecita apoyada en mi hombro y sus brazos rodeando mi cuello
Al salir de la cocina miro a mi antiguo profesor y se que él puede notar que estoy deseando volver a sentirlo, que mis ojos queman en pasión mal contenida y que tanto mi cuerpo como el suyo se necesitan mutuamente.
Una vez llegamos al salón Liam baja de entre mis brazos y enciende la televisión, aunque como no dan nada para él le digo que ponga alguna película de las que tiene. El niño al final elige la película de Buscando a Nemo, la pone en el dvd y se viene a sentar de nuevo a mi lado en el sofá.
— Mi preferida es Dory— me cuenta abrazándome
Estamos cinco minutos mirando la película hasta que aparece de nuevo Severus, ahora con los tres platos listos para empezar a comer. En unos segundos la mesa está puesta, tanto con los platos como con los cubiertos y los vasos. Noto que no ha puesto la botella de vino en la mesa, supongo que no deseará que Liam la vea y quiera probar.
— Hora de cenar— avisa con su voz grave y rasgada Severus— Ves a lavarte las manos, Liam
El niño para la película y salta del sofá al suelo, aunque parezca que va a empezar a correr no lo hace. El paso tranquilo de Liam me hace notar que sabe lo que le conviene, que si no sigue unas normas su padre se enfadará con él y eso no lo quiere. Al ver desaparecer al niño en el baño me levanto y llego en dos pasos al lado de mi antiguo profesor, que tiene una expresión mezcla de miedo por lo lanzada que estoy y excitación por sentirme tan cerca.
— Me has dejado muy caliente y cuando se duerma Liam vamos a terminar lo que hemos comenzado— advierto en un susurro después de morder su oreja
Los tres nos sentamos en la mesa, el aspecto del rissotto es tremendamente apetecible. Empezamos a cenar en silencio, únicamente roto por las voces que salen de la película. Liam está viendo la película mientras devora la cena, y no me extraña nada que la devore porque está deliciosa. Severus habrá dejado de hacer pociones pero lo de mezclar ingredientes se le sigue dando igual de bien, la cena está igual de exquisita que si la hubiera preparado el mejor cocinero del planeta.
— Ya estoy— dice Liam recogiendo su plato y llevándolo a la cocina
Una vez terminamos todos de cenar nos sentamos en el sofá, ya que Liam ha estado sentado en la mesa hasta que nosotros hemos finalizado la comida que teníamos en nuestro plato, parece que Severus le ha enseñado bien las normas de educación.
La película termina y el pequeño Liam está casi dormido, sus ojos se cierran cada pocos segundos. Severus decide cogerlo en brazos y cargarlo hasta su cama, con un cuidado que no creo que nadie hubiera podido imaginar en él. Con mucho cuidado yo me levanto y observo desde la puerta de la habitación como ese hombre que vivió 20 años haciendo de espía pone el pijama a su hijo, como lo mete en la cama, lo arropa y le besa la frente. Es una imagen tan especial, tan íntima, que siento de repente una incómoda sensación de invasión a la intimidad. No me da mucho tiempo a pensar en eso, segundos más tarde Severus ya está a mi lado cerrando la puerta casi por completo.
— Granger— susurra caminando hasta la cocina para coger la botella de vino y un par de copas— esto no está bien
— ¿Por qué?— cuestiono sentándome a su lado y aceptando una copa que él me ofrece de vino— ¿Por qué te niegas a lo que yo te puedo dar?— pregunto acariciando suavemente su cuello, con la cicatriz que le hizo Nagini
Un suave suspiro sale de sus labios, parece que está demasiado cansado para intentar evitarme. Noto como se relaja cuando siente el roce de mis dedos con su cuello, cuando empiezo a desabrocharle la camisa lentamente y cuando mis labios comienzan a besar su, no demasiado pálido, pecho.
— Granger, para— pide— No sigas
— ¿Qué pasa?— pregunto parando unos instantes de acariciarlo, aunque sea más que nada para sentarme a horcajadas sobre él— Mírame, Severus— pido
Nuestras miradas se encuentran, mis manos se afianzan en su pecho y sus manos empiezan a subir por mis desnudas piernas.
— No le puedo hacer esto a Katherine— susurra sin dejar de mirarme— Y además soy un maldito squib veinte años mayor que tú
— Seguro que la madre de Liam desearía que fueras feliz— empiezo a decir besando suavemente sus labios, notando como él sube sus manos por mis muslos— y yo soy una sangre sucia, así que ambos somos lo peor de lo peor en el mundo mágico, pero ahora estamos viviendo como muggles a los que no les tiene que importar la edad que se llevan, sino mira a Calista Flockhart con Harrison Ford, o a Michael Douglas con Catherine Zeta-Jones— termino de decir mientras voy besando suavemente sus labios, cuello y su clavícula
Después de lo último que digo él ya no se opone, su respiración me demuestra que no se va a negar porque lo desea tanto como yo. No quiero pensar en que se pueda arrepentir mañana por la mañana, no quiero pensar en nada más que no sea el sabor de Severus y en lo que me hacen sentir sus manos mientras se cuelan por debajo de mi vestido, sus manos que poco a poco llegan hasta el lugar prohibido que deseo que él invada. Solo puedo decir que desde ese momento la noche es realmente inolvidable, que Severus es un gran amante y que al sentirlo dentro y cabalgarlo me siento realmente ardiente y completa.
TBC...
Cuarto capítulo, desde el punto de vista de Hermione con Harry ahí metiendo baza y alargando donde terminé el punto de vista de Severus. Aquí si que les he puesto ya al tema, porque ambos se necesitan mutuamente aunque Severus ande bastante reticente hasta que al final cede porque necesita contacto humano.
Ahora a responder por aquí al único comentario que no puedo contestar por PM.
— Smithback: AUUUUUUUUUU! Aquí tienes ya el siguiente capítulo xD espero que te haya gustado. Por cierto antes de despedirme preguntarte si conoces la saga del agente Aloysius XL Pendergast, lo digo porque tu nick es de un personaje de esa saga xD. Un saludo y gracias por el comentario.
Un saludo y gracias por leer la historia, sois muy amables.
