Los personajes de KHR le pertenecen a la maestra Amano Akira, yo soy solo una simple mortal sin derecho sobre nada excepto la extraña trama de este fanfic.


Advertencia: Fem!Guardianes, Fem!Reborn, All27, Male!Haru, Male!Kyoko, Male!Hana, Male!Chrome, Male!Bianchi y un poquito de oocness, solo un poquito. AU. Non Mafia.


Capítulo IV "Hibari Kyoko"

Hace no mucho tiempo, 17 años si queremos ser específicos, había una princesa yakuza que era tan bella como el amanecer, su largo y oscuro cabello que parecía la más oscura de las noches, su piel de nieve que era tan tersa como la porcelana, sus oscuros ojos que enmarcados por gruesas y largas pestañas eran la perdición de todo aquel que la mirara directamente, sus labios de cerezo y su nariz recta, solo usaba los kimonos más finos, y a pesar de su sobrenatural belleza ¡La chica era endemoniadamente letal! Su nombre era Momosaki Kimiko y debajo de las mangas de su kimono escondía centenares de cuchillos que eran la muerte para sus enemigos, y se juró a si misma que solo se casaría con aquel que le superara en fuerza.

Un buen día, después de reducir a escombros y bultos azules con rojo a un clan enemigo, Kimiko se topó con aquel que le haría cumplir su promesa. Su nombre era Hibari Kyosuke, alto y desgarbado pero con un puño que parecía martillo hidráulico. Se trataba de un joven policía que se había formado en las mejores academias militares y que había llegado a Namimori como nuevo jefe de policía, fue durante una redada que conoció a la mujer de su vida, fue amor a primera vista, ella se veía pura y resplandecía como un ángel rodeada de la destrucción que ella misma había causado, el amor floreció, Kimiko renuncio al yakuza y contrajeron matrimonio al año de haber cruzado la mirada por primera vez, nueve meses después nació el fruto de ese puro amor, Hibari Kyoko.

La niña fue criada con amor y efusividad, ambos padres adoraban a su única hija, pero eso no cambiaba el hecho de que el mundo era un lugar peligroso y que su preciosa bebé no siempre estaría con ellos, así que desde que Kyoko aprendió a caminar sus padres le mostraron la senda del orden, la disciplina y la destrucción, ambos enseñándole a su hija etiqueta y artes marciales.

Conforme fue creciendo también lo hicieron las ambiciones de Kyoko, la niña observo que su amada ciudad, la ciudad que su padre protegía fervientemente, la ciudad en la que sus padres cruzaron miradas por primera vez, estaba enferma, infestada de parásitos que solo hacían que su padre se extenuara aún más en el trabajo y que su madre se manchara sus bellas manos con sucia sangre, a la tierna edad de cinco años la niña tomo una decisión, no importaba cuanto tiempo le tomara, purgaría a Namimori de su enfermedad, se aseguraría de que su familia estuviera segura, así su padre pasaría más tiempo en casa y su madre sonreiría más. Pero Kyoko aún era joven y, lo que era peor, pequeña, sin embargo eso no quiere decir que no podía dar un primer paso, así que comenzó su purga con la guardería a la que atendía, si empezaba a educar a los futuros ciudadanos desde ahora se ahorraría más trabajo después, y así lo hizo, instalo el orden y el miedo, ningún niño de la guardería se atrevía a ir en contra de sus reglas, entonces Kyoko entendió algo importante, el miedo genera respeto, el respeto genera poder, el poder genera orden y el orden genera prosperidad, era algo tan simple como una línea recta y a Kyoko le encanto.

Con el paso del tiempo Kyoko creció y se hizo más fuerte, se dio cuenta de que los débiles por lo general se congregaban generando una sensación de seguridad y poder falsos, ella gustosa demostró muchas veces a los rebeldes que no tenían oportunidad contra ella.

A los diez años Kyoko se dio cuenta de que algunos de los rebeldes caidos la comenzaron a seguir y obedecer sus órdenes sin rechistar, poco a poco Hibari Kyoko se hizo de su propio ejército, lo cual facilito aún más la expansión de su poderío, y eso le gustaba.

- Hibari-san es como un leon en la sabana. – escucho decir a uno de sus subordinados una vez.

Kyoko sonrio complacida ante esa nueva perspectiva, ella era la protectora de su territorio, la carnívora que protegía a los herbívoros, ella impartía el orden y ellos lo seguían, por ende prosperaban, Hibari se sintió feliz de saber que estaba ayudando a las personas. Pero uno no puede ser tan fuerte como Kyoko y no tener enemigos, le llamaban reina del hielo y a ella francamente le importaba un cacahuate, eso solo demostraba que le temían y eso le daba a ella poder sobre ellos, no eran otra cosa que herbívoros que no conocían su lugar en la naturaleza.

Durante sus años de secundaria Kyoko se dedicó a erradicar los grupos yakuza del bajo Namimori, los negocios clandestinos cerrando uno a uno por temor a la reina del hielo, más todo ese ajetreo no logro distraer la atención de Kyoko de sus deberes en la escuela, fue ahí donde la morena se dio cuenta de que algo extraño empezaba a ocurrir entre las féminas y sus contrapartes masculinas, empezaban a buscar pareja, o como decía su madre, se enamoraban. Un buen día una confundida Kyoko, presidenta del comité disciplinario de la ciudad de Namimori, se encontraba en su oficina en la secundaria Namichuu dándole vueltas al asunto de las parejas y el amor, en la misma oficina se encontraba la mano derecha de la chica, Kusakabe Tetsuko, una alta y mal encarada muchacha que ha seguido a Kyoko desde que la derroto el primer día de secundaria, Tetsu se encontraba preparando café.

- Nee, Tetsu. – llamo con aire distraído Hibari - ¿Alguna vez te has enamorado? – soltó sin rodeos la reina del hielo.

La pregunta tomo desprevenida a la más alta y esta se quemó con el agua caliente del café.

- ¿A-a qué viene esa p-pregunta, Kyo-san? – cuestiono acongojada Tetsuko mientras sacudía la mano que se había quemado.

- Curiosidad. – respondió Hibari.

Tetsu sonrio enternecida. Muchos creían que Hibari Kyoko era una bruja helada y sin corazón, pero la verdad era que se trataba de una chica con un gran corazón cuyo deseo más grande era proteger y servir, ciertamente sus métodos eran poco ortodoxos y a veces tenía un temperamento de los mil demonios, pero Hibari era solo una chica más, le gustaba el chocolate y los manga shoujo, también tenía un canario que más bien parecía una bola de plumas amarillas al cual consentía sin sentido, era una chica que amaba y respetaba a sus padres, ¿Por qué la gente se empeñaba solo en ver lo malo? Si tan solo se acercaran un poco notarían que Kyoko era una persona generosa, solo que tímida, y ahora Tetsu debía hacerla de hermana mayor, ¿Quién diría que el día en el que Hibari preguntara sobre el amor llegaría tan pronto? Bueno, ya tiene quince, está en la edad.

- Me temo que no, Kyo-san. No he tenido la oportunidad de presentar ese maravilloso momento en mi vida, pero he escuchado que se siente como si te golpearan muy fuerte en el estómago y te diera mucha fiebre al mismo tiempo, todo solo cuando vez a aquella persona especial. Ya sé! ¿Por qué no le pregunta a su madre? Apuesto que ella le dará una mejor definición. – animo Tetsu.

Kyoko asintió y así lo hizo en cuanto llego a casa.

- En cuanto cruzas la mirada con esa persona en como si el tiempo se detuviera y pudieras ver el cielo a través de sus ojos. – explico Kimiko a su hija.

- Sigo sin entender. – señalo con calma Kyoko después de darle un sorbo a su té.

- Bueno, eso es porque no lo has experimento en carne propia. La primera vez que vi a tu padre pensé que no podía haber nadie más hermoso que él, la manera en la que peleaba y se movía, era una tormenta de pura exquisitez, el brillo de sus ojos, tan poderoso y doblegante, la solemnidad de su voz…

- Ahora me siento incomoda, madre. – detuvo Kyoko el monologo de su progenitora antes de que fuera demasiado lejos.

- Mi punto es que sabrás que es el indicado con solo cruzar la mirada. Aun eres joven Kyoko-chan, ya te llegara el amor, no hay porque apresurarlo. – aconsejo la mayor.

Esa fue la última vez que Kyoko pensó en el amor… al menos hasta su segundo año de preparatoria.

La primera vez que le vio fue una semana antes de que las clases comenzaran, Kyoko se encontraba haciendo su patrullaje nocturno antes de volver a casa a descansar, había escuchado rumores de un grupo de herbívoros que extorsionaba a los transeúntes y ella debía ponerlos en su lugar. La joven dio una vuelta en una esquina y se topó con ellos, se trataba de un grupo de cinco chicos, recién graduados de preparatoria o en último año de la misma quizás, que rodeaban a un joven menudo de revoltoso cabello castaño al que Kyoko nunca había visto.

Probablemente se acaba de mudar. Razono Kyoko.

- Naa, ¿Por qué no nos dices tu nombre? Así todos podemos ser amigos. – amenazo uno de los asaltantes con un cuchillo al castaño el cual palideció ante la visión del cuchillo.

- K-ku-kudo S-shinichi*. – respondió el castaño asustado.

Pero Kyoko sabia mejor, ella sabía que ese era el nombre de un personaje de manga, el chico había mentido y los asaltantes ni cuanta se dieron.

- Saa, Shinichi-kun, ven con nosotros y coopera, si lo haces dejaremos esa bonita cara tuya en paz. – amenazo otro de los asaltantes.

Entonces los seis se encaminaron a un oscuro callejón, Hibari los siguió, algo le decía que ese castaño no era un simple herbívoro, pero antes de llegar al callejón se escucharon gritos ahogados y sonidos de golpes, la chica apresuro el paso, sin embargo cuando llego a la escena ya era demasiado tarde, el chico castaño había huido al saltar una verja, dejando inconscientes y sangrantes a los asaltantes.

La segunda vez que le vio fue en la ceremonia de apertura de la preparatoria, entre los alumnos de primer año resaltaba uno de grandes ojos castaños que brillaban con un aire cálido, de enmarañado y rebelde cabello castaño antigravitatorio que Hibari reconoció de inmediato, era el mismo chico del callejón, aquel que había usado el nombre de un personaje ficticio. Una vez concluida la ceremonia Kyoko se dirigió a su oficina.

- Tetsu. – llamo Hibari a su siempre confiable mano derecha – Quiero la información de todos y cada uno de los estudiantes de nuevo ingreso en mi escritorio dentro de media hora. –

Tetsuko miro con duda a su superior pero no cuestiono sus órdenes, en el tiempo estipulado Tetsuko tenía toda la información requerida sobre el escritorito de Kyoko, está sabiendo ya lo que buscaba no le tomo mucho encontrar a su objetivo, una vez tuvo en sus manos la carpeta con la foto del chico castaño se deshizo de las otras.

- Deshazte de lo que sobro. – indico Hibari al tiempo que abría la carpeta y comenzaba a leer la información.

Tetsu suspiro cansada y se llevó las carpetas restantes.

Su nombre es Sawada Tsunayoshi, nació el 14 de octubre de 199X en la ciudad de Namimori, Japón. Sus padres biológicos son Sawada Iemitsu y Nana, ambos fallecidos en un accidente automovilístico, termino sus estudios primarios y secundarios en Italia, su tutor legal actual es un tal Reborn di Vongola.

Kyoko cerró la carpeta y miro intensamente la foto en la portada, el chico en la foto se veía afable y aunque sus ojos brillaban cálidos tenían un deje de melancolía.

- Sawada Tsunayoshi. – recito el nombre Kyoko.

Conforme pasaron los días Kyoko se dedicó a observar a su presa y se sintió desilusionada cuando noto que el chico en cuestión era torpe y aparentemente estúpido, sin embargo había logrado hacer tres buenos amigos, de los cuales solo reconocía al hermano menor de la capitana del equipo de box, fuera de eso Sawada Tsunayoshi no parecía diferente de los demás herbívoros bajo su protección… ¿Se habrá equivocado de presa?

Sus dudas fueron disipadas pocos días después, cuando Gokudera Hayako empezó a seguir al castaño por toda la escuela como patito a su madre, en cierta forma era una vista adorable, aunque la peliplata a veces se pasaba de encimosa. Luego ocurrió el incidente de Yamamoto Takeko, que en realidad a Kyoko ni le iba ni le venía, si Yamamoto Takeko se había dado por vencida entonces todo el respeto que alguna vez Kyoko sintió por la menor se esfumo y si quería morir pues que así fuera, pero fue esa vez donde Tsunayoshi dio una muestra de su alta resistencia y capacidad de planeación, fue ahí donde Kyoko se dio cuenta de que el aparentemente débil castaño solo pretendía ser un herbívoro, la pregunta era ¿Por qué?

- ¿Qué por qué alguien pretendería ser un herbívoro? – corroboro Tetsuko la pregunta que su superior le había hecho.

Kyoko estaba en su silla reclinable, un asentimiento de su cabeza fue la señal que Tetsuko necesito.

- Bueno, pues… Quizás no quiere llamar la atención, a muchas personas les gustan los bajos perfiles, les permite moverse con facilidad y nadie sospecha de ellos. – explico Tetsuko su punto de vista - ¿Algún motivo en especial para esta pregunta, Kyo-san? –

- Curiosidad. – fue la respuesta de Kyoko mientras desviaba la mirada y pensaba en la forma de ser de Tsunayoshi.

Nuevamente Kyoko se dedicó a observar a Tsuna de lejos, por algún extraño motivo se sentía atraída a aquel cálido y melancólico brillo de los ojos del castaño, un día mientras hacia sus rondas durante la hora del almuerzo en la preparatoria Kyoko escucho una conversación que no creyó que escucharía jamás, se trataba de Tsunayoshi y sus amigos conversando sobre… ella.

- Yo creo que deberíamos estar agradecidos a Hibari-san. – dijo Tsuna después de haber escuchado una de las quejas de un chico llamado Kurokawa sobre una de las incursiones de Kyoko.

Los cinco amigos miraron incrédulos al castaño. Kyoko se congelo en su sitio cuando esas palabras llegaron a sus oídos, estaba parada detrás de un arbusto alto así que la posibilidad de que la notaran era prácticamente nula.

- ¿Gracias por qué? ¿Por qué siempre me está golpeando cuando llego tarde? ¿O las amenazas que recibimos cuando vamos a su oficina? – exclamo Kurokawa.

- Pero no es gracias a eso que siempre tenemos una excusa para llegar a tiempo, y sus pláticas son un buen incentivo para no faltar a las reglas de la escuela, además, no es ella la que se ha encargado de la considerable baja en delincuencia juvenil en la ciudad, yo me siento más seguro gracias a eso. – argumento Tsunayoshi de manera calmada.

- Hahi, no lo había visto desde esa perspectiva. – dijo otro más de los amigos del castaño, un tal Miura.

- Quizás su método sea poco ortodoxo. – prosiguió Tsunayoshi – Pero es efectivo, además, no creo que Hibari-san sea tan mala como dicen, si te fijas sus acciones siempre van dirigidas al yakuza o gente que daña la imagen de la ciudad y a sus ciudadanos, ¿No convierte eso a Hibari-can en una especie de súper heroína? – comento emocionado el castaño.

Kyoko sintió como si su temperatura subiera de pronto, se sentía mareada y feliz al mismo tiempo.

- Tsuna, amigo, te aprecio, pero tu sentido de la lógica me preocupa. – añadió Kurokawa.

Kyoko se alejó del grupo después de eso, se apresuró a llegar a su oficina. Cuando llego ahí azoto la puerta al cerrarla, su respiración era agitada y sentía que la cara le ardía.

- Kyo-san, ¿Se siente bien? Esta toda roja, tal vez debería ir a su casa y descansar. – propuso de repente Tetsuko, que estaba en la oficina desde mucho antes.

La susodicha levanto el rostro en sorpresa, fue entonces cuando Tetsuko se dio cuenta del brillo de confusión y anhelo que había en los ojos de su superior.

- Tienes razón, será mejor que vaya a descansar. Quedas a cargo, no quiero que me molesten, ¿entendido? – instruyo Hibari mientras se volteaba rápidamente y salía de la oficina.

- Oh, cupido. Vaya momento el que elegiste para aparecer en su vida. –suspiro enternecida Tetsuko cuando se vio totalmente sola en la oficina.

Kyoko se apresuró a su casa, entro y se quitó sus zapatos meintras avanzaba, su madre estaba en la cocina.

- Kyo-chan~ Llegas tempra…

Pero Kimiko seso su cantarina bienvenida cuando vio el rostro sonrojada a más no poder de su única hija, los ojos vidriosos, pero no de lágrimas, al fin había ocurrido.

- Oh, mi niña~ Al fin ocurrió~ - canto feliz Kimiko mientras abrazaba a su preciosa hija.

- ¿D-de q-qué hablas, m-madre? – cuestiono confundida la menor, por primera vez tartamudeando en su vida.

- Te has enamorado, mi niña. – respondió conmovida Kimiko.

Al fin un alma noble apareció para el alma inocente de su hija.

Kyosuke-san va a llorar cuando se entere. Penso Kimiko mientras seguía abrazando a su única hija.

Kyoko no podía creerlo, ella estaba… ¿Enamorada de Sawada Tsunayoshi?

Ese pensamiento recorrió su cabeza durante toda la tarde y toda la noche, la pobre chica no pudo conciliar el sueño por más que tratara.

Eso es imposible, ¿Qué me atraería de él? Seguro, es amable… y a juzgar por lo que he visto también es fuerte, y sus ojos brillan como el ámbar liquido al sol cuando sonríe, y el tono de su voz es suave y calmante…

Y así los pensamientos de Kyoko fueron fluyendo a lo largo de la noche. A la mañana siguiente la chica tenía bolsas oscuras bajo los ojos y estaba sonrojada de las orejas, un contraste interesante y adorable.

- Buenos días, Kyo-san. – saludo formal Tetsuko cuando Kyoko entro a su oficina.

- Café. – fue la respuesta que salio de los labios de Kyoko, el cansancio marcando la palabra.

- ¿Noche larga? – pregunto ya sabiendo la respuesta Tetsuko, pero le divertía ver a su superior en ese estado.

- No tienes idea. – respondió Kyoko y le dio un sorbo a su café.

Ese día Kyoko se dedicó a esquivar a Tsuna, no salio de su oficina por nada del mundo, si debía haber un intervención enviaba a Tetsuko en su lugar, la sola idea de toparse por accidente con el castaño la hacía sentirse ansiosa y débil, eso no le gustaba, ¡ella era Hibari Kyoko por el amor de todo lo sacro!

Hibari no salio de su oficina en la escuela por toda la semana y cuando salía era porque estaba segura de que Tsuna no estaba cerca.

Ese fin de semana Kyoko daba patrullaje en un parque alejado de la zona donde ella sabía residía su castaña ensoñación, temía que si Tsunayoshi la veía durante alguna de sus sesiones de castigo el castaño dejaría de admirarla y ella sencillamente no podía con ese pensamiento.

- Buaaaaaah! – se escuchó un llanto.

Kyoko siguió la dirección del llanto y se topó con un pequeño se enorme afro y que usaba un pijama de vaca con todo y cuernos. El niño lloraba a moco tendido.

- ¿Estas bien? – cuestiono con suavidad Kyoko al acercarse al menor, no quería asustarlo. Los niños son creaturas que deben ser protegidas.

- No encuentro a onii-chaaaaaaan! – respondió mientras lloraba el niño-vaca.

Un niño perdido. Concluyo Kyoko en sus adentros.

- Te ayudare a encontrarlo, pero por favor, deja de llorar. – tranquilizo la mayor al pequeño mientras le acariciaba el esponjoso afro, el efecto fue casi inmediato y el niño poco a poco bajo la intensidad de su llanto hasta que fueron solo gimoteos, Kyoko cargo al niño y lo sentó sobre sus hombros, de esa manera el pequeño estaría a la vista de todos.

- Me llamo Lambo, mucho gusto. – se presentó el pequeño niño-vaca.

- Kyoko. – respondió la por ahora niñera - ¿Cómo exactamente fue que te perdiste? –

- Lambo no se perdió! Se perdieron los demás! – exclamo el menor.

- Claro. – le siguió la corriente Kyoko.

- Lambo vino a jugar al parque con I-Pin, Futa y onii-chan porque todos ya habíamos acabado los deberes en casa, primero fuimos a los columpios porque son los favoritos de I-Pin y Lambo, entonces a todos se nos antojó un helado y onii-chan fue con Futa a comprarlos, onii-chan nos dijo a I-Pin y a Lambo que no nos alejáramos de los columpios, aunque la tienda estaba justo en frente, entonces Lambo vio un enorme escarabajo hércules y le dije a I-Pin que lo atraparía y se lo daría a onii-chan como regalo porque a él le gusta atrapar insectos, I-Pin le dijo a Lambo que no, que nos habían dicho que no nos alejáramos de los columpios, pero Lambo le dijo a I-Pin que no había problema mientras el local de helado siguiera a la vista, entonces Lambo se puso a perseguir al escarabajo y cuando se dio cuenta los demás estaban perdidos, ¿Tú crees? – relato el niño-vaca.

- Lambo! – llamo un voz masculina al niño-vaca.

Kyoko se detuvo en seco, ella conocía esa voz.

- Tsuna-nii! – exclamo el niño-vaca mientras daba un gran salto de los hombros de Kyoko al suelo.

Kyoko observo como Lambo se lanzaba a los brazos de Tsunayoshi, como no era día de escuela el castaño llevaba puesta ropa casual, una playera manga larga blanca con cuello en V de algodón, una sudadera anaranjada con capucha con el zipper totalmente abierto, jeans de mezclilla clara y zapatos tenis color negro, junto a él iban otros de pequeños, un niño de unos diez u once años que se le parecía bastante y una pequeña niña de rasgos chinos, los tres abrazaron a Lambo con felicidad pintada en sus rostros.

- Lambo, nunca me hagas esto de nuevo! – reprendió Tsunayoshi.

- Pero mira, te conseguí un escarabajo! – respondió feliz Lambo mientras sacaba de su afro un gran escarabajo hércules.

- Ya te he dicho que no metas bichos o chucherías a tu cabello. – señalo cansado Tsuna.

- Ella me ayudo! – dirigió Lambo su atención a Kyoko.

La susodicha dio un respingo cuando el niño le apunto y Tsuna le miro, primero con sorpresa, luego con agradecimiento.

- Muchas gracias, Hibari-san! – dijo el muchacho mientras hacia una ligera reverencia.

Kyoko desvió su mirada y asintió ligeramente, luego se dio vuelta y se disponía a alejarse.

- Ya decía yo que Hibari-san es una persona muy amable. - escucho decir a Tsuna.

El corazón de Kyoko dio un vuelco y su sonrojo se acrecentó, lo bueno es que ya estaba bastante lejos y Tsuna no alcanzo a ver su sonrojo.

Esa misma noche Kyoko recibió una llamada de Tetsuko, al fin habían dado con el grupo principal de asaltantes e iba a ir a cazarlos, después de su encuentro en la tarde con Tsuna se sentía llena de energía y quería sacarla con algo de ejercicio, que mejor ejercicio que morder hasta la muerte a algunos herbívoros…ahora, si tan solo pudiera morder hasta la muerte a aquellas dos herbívoras que se la pasan pegadas a Tsunayoshi sin que él se dé cuenta… bueno, ya pensara en algo, posiblemente su madre le ayude con algunas ideas.


NOTAS FINALES

Sacchi: Este capítulo fue más fluff que nada, y es que a mí me parece que para una versión femenina de Hibari queda una chica que aunque estoica por fuera sea un montón de cosas lindas por dentro, de por sí Hibari tiene un punto débil por las cosas tiernas y pequeñas e intente asentarlo más en su versión femenina. Espero que les haya gustado mi versión de Fem!Hibari, quedo algo empalagosa pero me gusto el resultado final.

Nos leemos luego, bye-bee.

P.D. Estrellita para quien sepa quien es Kudo Shinichi! Tambien se le respondera cualquier pregunta que tenga con respecto a mis otros fics, en tanto no tenga que ver con el tiempo de publicacion porque ni yo se cuando volvere a subir, todo depende de la inspiracion que me llegue :P. (No se vale buscar la respuesta en internet)