Hola, ya sé qué dirán: "Ésta escritora es realmente irresponsable". :D Les pido una disculpa, no tengo mucho de vacaciones y el semestre me dejó agotada, así que lo primero que quise hacer fue descansar. Pero aquí les traigo el siguiente capítulo, ojala les guste y si no acepto sugerencias.
Aprovecho para desearles Feliz Navidad en compañía de los que más quieren y lo aprecien como un día para estar con ellos pese a todos los problemas.
Sin más, mis mejores deseos hoy y siempre.
CAPÍTULO 4: DOS CUERPOS
Harumi parece estar en trance, no le quita los ojos de encima al cadáver. En realidad, está algo fascinado por la escena, no me parece que esté asustado, yo tampoco lo estoy.
-Y bien, ¿ahora qué harás?- pregunto para romper el silencio y doy un sorbo al delicioso café.
-¿Yo? ¡Yo no lo he matado!- exclama agitado con los ojos desorbitados, su mirada de rabia hacía mí me asusta un poco, pero no lo suficiente-. ¡Has hecho algo y los pedazos de cerámica han terminado en su cuello! ¡El piso está hecho un desastre! Cuando llegue mi madre estará furiosa, seguro le preocupará más sus finos azulejos que el cuerpo de un hombre y…
-Cálmate- digo con tranquilidad, este chico sí que tiene problemas-. Todo puede limpiarse con un poco de agua, jabón y cloro ¿tienes todo eso?
-A…g… sí- responde y la palidez de su rostro resalta aún más sus ojos verdes y su cabello castaño.
-Bien… entonces empecemos-.
Harumi toma una cubeta con agua y la botella de cloro, con una esponja talla impulsivamente los cuadros blancos. Su mirada sigue aturdida y las gotas de sudor resbalan por sus sienes.
-Yo me haré cargo del cuerpo- sus ojos me miran sorprendidos.
-¿Có… cómo?- pregunta deteniendo sus brazos.
-Bueno, tienes una bonita chimenea- le sonrío y él no parece entender.
Tomo el cuerpo inerte, es más ligero de lo que pensaba. Lo colocó en la chimenea y enciendo el fuego con la ayuda de un cerillo, pero por alguna razón es muy débil la flama.
-Necesitarás algún combustible para que encienda rápido y no se apague- dice el joven a mis espaldas, sus claros ojos se inundan por el reflejo del fuego y el cuerpo de la chimenea.
-¿Tienes alguno?-.
Se encoge de hombros y dice: -Afuera hay muchos autos, ve y róbale gasolina a alguno-.
-¿Ahora eres mi jefe?- pregunto burlona e irritada, no estoy acostumbrada a que me manden.
-Dijiste que te harías cargo de eso, así que hazlo- responde y regresa a su tarea anterior, ahora parece muy tranquilo, el atisbo de ansiedad que había en él de repente se ha desvanecido.
-Bien…- mascullo sin remedio, lo interesante es que Harumi me agrada, pese a su repentino cambio de personalidad.
Salgo de la casa y miro la patrulla del policía, también habrá que deshacerse de eso, aunque la gasolina ya la he conseguido gracias a esto. Busco algún recipiente y encuentro una botella de agua vacía abandonada en el pavimento, la tomo y deposito un poco del líquido en ella. Espero que sea suficiente para quemar un cuerpo.
Regreso a la habitación y el castaño sigue en su tarea, ya casi ha acabado. Me dirijo a la chimenea y rocío con ahínco el cuerpo y los pocos leños con el combustible. Enciendo el cerillo y lo arrojo sin más.
Sólo hay que admirar la belleza de nuestra obra maestra.
Pasaron unas cuantas horas antes de que se desintegrara por completo el cuerpo del policía, aunque el hedor es impresionante, en un lugar tan pequeño como la casa de Harumi el olor no se esparce y se estanca, puede que incluso se impregne en las paredes.
-Apesta- dice rompiendo el silencio y mis pensamientos.
-¿Qué esperabas? No va a oler a rosas- respondo mientras me pongo de pie y saco la cabeza por una de las ventanas para respirar aire fresco-. Ya se ha oscurecido.
-Demonios…- masculla en voz baja y lo veo moverse presurosamente por la habitación-. Mi madre no tardará en llegar, notará el olor, hará preguntas y también sobre ti. Tal vez debas esconderte es lo mejor para ambos y…
-Cálmate- parece que es una palabra que tendré que utilizar todo el tiempo-. Inventaremos algo.
-¿Inventaremos?- su rostro está conmocionado y en ese momento la puerta se abre.
-Cariño, ya he vuelto- se oye una voz femenina, seguro que es su madre, aunque la penumbra no me permite ver su rostro hasta que se enciende la luz-. ¿Por qué huele tan mal?- la joven mujer hace un gesto de repugnancia.
-Eh…- la duda invade el rostro del chico y mueve sus manos nerviosamente-. Bueno… es que, ya sabes…
-Un gato- respondo sin más, la fémina me mira sorprendida, creo que recién se dio cuenta de mi presencia.
-¿Un gato?- pregunta- ¿Quién eres?
-Sí, encontramos un gato muerto y lo quemamos, sería grosero dejarlo abandonado sin darle una despedida digna- contesto con tranquilidad y Harumi sólo intercala miradas entre su madre y mi cabello, ni siquiera se atreve a mirarme a los ojos-. Soy Hanadara Ko…
-Es una amiga- interrumpe de manera repentina mi "amigo".
-Oh…- parece más un suspiro que un sonido emitido de los rosados labios de la señora-. No sabía que…
-Bueno iremos a dar un paseo y dejaré a mi amiga en su casa. Vamos- el castaño toma mi mano y salimos de la casa, no se detiene para nada y yo le dedico una sonrisa a su madre, la cual me devuelve no muy sinceramente. Apenas noto que no quiso que ella supiera mi nombre.
Caminamos un largo rato hasta llegar a un hermoso lago rodeado por un área verde, corro entusiasmada hacia las plantas mientras escucho los gritos del oji-verde para que me detenga. Claro que los ignoro y me lanzo en la flores, su aroma es tan dulce que me llenan los pulmones de alegría, así solía sentirme en aquellos días.
-Te dije que esperaras- llega a mi lado el chico y me mira desafiante, parece que yo soy un bicho y él un atemorizante humano a punto de pisarme.
-Estaba harta de caminar, además no decías nada- respondo y cierro mis ojos. Siento como las plantas bajan con el peso del joven al sentarse a mi lado-. ¿Por qué eres tan malo con tu madre?
-La trato igual que como ella lo hace- dice mirando al cielo con nostalgia en sus ojos.
-Y ¿tú padre?- cuestiono de nuevo, hay cosas que no puedo saber sólo con leer su mente.
-Murió, no… se suicidó cuando yo apenas tenía cuatro- responde y me mira, diría que está a punto de llorar pero sé que no es así, apenas si tiene emociones.
-Vaya…- digo sin saber muy bien cuáles pueden ser mis siguientes palabras.
-Está bien. Fue hace tanto que apenas lo recuerdo, pero mi madre siempre me ha culpado por su muerte- dice con tranquilidad como si fuera cualquier cosa.
-Qué injusta, deberías hablar con ella- le digo y le tomo la mano en un gesto de apoyo.
-¿Crees que funcionaría?- pregunto y sus ojos verdes como el pasto se iluminan un poco-. Tal vez ya esté dormida.
-Si no lo intentas jamás lo sabrás, además no me refería a ahora- contesto y le suelto la mano.
-No, debe ser ahora- sale corriendo que apenas sentí cuando salió corriendo.
-Ah… un poco de paz, al fin-.
Mis ojos se cierran poco a poco y…
-.-
Un viento helado levanta mi flequillo y mis ojos se abren lentamente, parece que me quedé dormida, hacía mucho tiempo que no descansaba como ahora.
A lo lejos veo la figura de una persona que se tambalea al caminar, no distingo si es un hombre o una mujer, pero no se ve muy bien. Conforme se acerca me percato de que es Harumi, sus finos cabellos danzan al son del aire, pero su mirada está perdida.
Me acerco a él para asegurarme de que se encuentre bien y cuando está a pocos pasos de mí noto algunas manchas oscuras en sus claras ropas, también hay algunas en su rostro, parece que es sangre.
Sólo dice:
-Tenías razón… fue bastante sencillo, ahora no tendré que volver a escucharla. Está muerta…-.
Bueno en realidad no es un capítulo muy largo, pero espero sea de su agrado en lo que "caliento motores" para continuar con la historia.
Una vez más felices fiestas y ya saben que…
Los quiere…
Vane muki-lou
