Marcados por la edad.

Sumary: El mundo había dejado de girar, la vida se detuvo. Igual que un reloj roto que ya no puede dar el tic tac acostumbrado. Pero cuando los engranajes se reparan y unen de nuevo, la marcha vuelve a iniciar, y la vida comienza de nuevo.

Advertencias: OC, Crack, Travestismo, Cosas sin sentido, South Park siendo South Park.

Parejas: Stendy, Insinuación Dip.


Parte 1.

Andrew tenía cinco años cuando lo entendió. Como si el universo le favoreciera el pequeño niño comprendió más cosas que los adultos normales, únicamente a través de la observación. Su pequeña mente lo había razonado a fondo hasta que llegó a una conclusión.

El mundo había dejado de girar.

No en sentido literal, por supuesto. La vida en la tierra y los ecosistemas, cambiarían dramáticamente si eso sucediera. Pero él estaba seguro de que algo había ocurrido. Por qué de alguna manera, la total calma de su ciudad no era natural.

El martes fue un día como cualquier otro.

Andrew se alistó para la escuela, con toda la dignidad e independencia que un menor de cinco podía conseguir sin ser asfixiado por la sobreprotección de sus padres. De pie frente al espejo el niño cayó en cuenta sobre lo diminuto que era. A penas medía un escaso metro y tres centímetros, el abrigo morado de algodón orgánico que su madre le había puesto le quedaba unas pulgadas más ancho y largo que el de color marrón que solía usar; el cabello liso y negro, seguía pareciendo una maraña de gruesos hilos de tinta escondidos bajo su gorrito de lana gris.

Un grito distrajo su atención, su madre sermoneaba duramente a su padre por razones aún desconocidas para él. Bajó las escaleras de dos en dos, con los brazos extendidos para simular un avión. El bullicio de la cocina cada vez aumentaba más.

Hubo un golpeteo seguido de un crujido, antes de que interrumpiera. Andrew siempre sabía que tenía que esperar y leer la situación antes de actuar, sobre todo si su madre estaba molesta. Después de todo no quería ser el receptor de su ira acumulada.

Se escuchó otra replica y la puerta de la cocina se abrió.

—… ¡Pues más vale que tengas cuidado Marsh, porque yo no voy a tolerar tus conceptos machistas y poco fundamentados!

Oh, parecía que Andrew había llegado en mal momento, pero su presencia no fue notada por ninguno de sus progenitores.

Su madre pasó de largo, con el ceño fruncido y los ojos azules centellando en ira, el elegante traje gris y el taconeo firme fueron las únicas cosas que su mente registro de ella. Casi al instante su padre ahogó un gruñido de frustración y corrió tras ella sin siquiera darle una mirada.

En realidad no eran malos padres como parecían ahora, pensó para sí.

La cocina era un pequeño caos en las mañanas, casi siempre desde que tenía uso de razón algún inocente electrodoméstico era sacrificado en la pelea matutina. Con una mueca de pesar el niño vio que hoy fue turno del tostador.

Lástima, él quería unas Pop Tarts para desayunar.

Siguiendo su anterior línea de pensamiento, no lamentaba su vida, su madre Wendy podía ser muy sobreprotectora y atenta algunos días, de vez en cuando casi al grado de sofocarlo, su padre por el contrario era accesible, y alguien fácil con quien hablar.

El problema era que eran muy jóvenes. La abuela Sharon se lo había mencionado por error la navidad pasada. No obstante era cierto, ambos se casaron a los veintiuno, unos meses después de terminar la universidad, y mientras sus amigos viajaban y se divertían, ellos tuvieron que criar a un niño. Debido a que Andrew Marsh llegó de improviso, unos meses después de la boda.

"Viva el sexo sin protección" pensó sarcásticamente.

He incluso por ello entendía, su padre a veces quería libertad, y su madre soñaba con ser parte de un escenario más grande: como protectora de los derechos humanos. Andrew sabía lo mucho que se esforzaban, en criarlo y tratar de no renunciar a sus sueños. Y aún con las rutinarias peleas, los almuerzos de comida rápida y las cenas incomodas, él amaba a sus padres.

— ¡Andy! No te escuche despertar —, murmuró Stan Marsh con una sonrisa de disculpa. Sus dedos se aferraron con fuerza en su periódico recién recogido, en un gesto de impotencia.

Papá y mamá igual de vez en cuando, recordaban que él también escuchaba.

—Tenía hambre —, se excusó el infante con un gesto vago hacia su cereal de hojuelas integrales.

Casi pudo ver la disculpa rutinaria, que su padre le daba cada mañana, ser formulada con anticipación en los labios de su padre. Pero esta vez no quiso escucharla, así que se levantó y rehuyó del momento escudándose con cepillarse los dientes.

El rostro de incredulidad de Stan, no fue visto por su hijo, pero incluso si así hubiera sido, vería la misma expresión de melancolía y frustración de todos los días mezclada con la sorpresa actual. Instalado en la comodidad de su cuarto Andy miró el reloj, aún eran las siete.

Sus padres y familiares, siempre se preocuparon por su falta de expresión, las sonrisas, lágrimas y pataletas que había hecho en sus primeros tres años de vida se detuvieron cuando cumplió cuatro. Cuando se enteró de que su existencia nunca fue querida.

El abuelo Testaburger solo una vez, se había lamentado por el futuro arruinado de su pequeña niña. Y no lo podía culpar.

Porque prohibirle a alguien sus sueños por un error, sonaba muy triste.

El jardín de niños de South Park estaba anexo a la primaria, y seguía igual de descuidado, con una urgente necesidad de pintura y re-tapizado de muebles, pero cumplía su objetivo, sobre todo cuando la cuota era gratis.

En el grado de Andrew no había muchos niños, solo un conjunto de dos mellizos y tres niñas, los mellizos Stoley "Luke y Spock", se mantenían siempre alejados del resto jugando con legos o leyendo comics. Dos de las niñas eran asiáticas, Sung Hee y Mei Yoon, ellas nunca se separaban. Francamente parecían unidas a la cadera y siempre hablaban en coreano. La última chica restante era con la que Andrew llegaba a cruzar palabra, Lilith Thorn, una chica rubia de cabello corto y ojos grises.

Lily estaba dibujando hoy, su vestido de verde brillante de mangas largas destacaba desde la entrada. Estaba sentada junto a la ventana, sus crayones picoteaban su hoja con dureza y precisión. El dibujo era una casa en llamas, con un bonito jardín de flores y un carismático diablito empalado en la cerca.

— ¿Ese es Satanás? —, preguntó Marsh a su amiga rubia, con sincera curiosidad. Él, a diferencia de sus compañeros y el profesor Scotch, pensaba que los dibujos de cabezas sangrientas y cuerpos mutilados eran bastante originales.

La niña sonrió dulcemente, con los ojos llenos de una impasibilidad perturbadora que tanto le gustaba.

—Por supuesto que no —, dijo la pequeña revaluando su diseño—, Satán es más alto y grande, este pequeñín es el diablo canadiense. No vuelvas a confundirlos, por favor—. Murmuró divertida, y cambio el crayón rojo carmesí por uno más claro para acentuar las llamas.

Andrew no tenía idea de que los canadienses tuviesen su propio diablo, pero simplemente se encogió de hombros e ignoró la ocurrencia para disponerse a dibujar el también.

A Andy le gustaba dibujar a su familia. Aunque a veces solo dibujaba a su papá y él haciendo actividades del día a día, su mamá últimamente no estaba en casa. Pero de vez en cuando hacían cosas como ir al cine o cazar ranas, y los dibujos le servían para hacer memoria.

Al final del día Andrew tenía tres dibujos, dos de su familia y uno de un sapo con alas. Lily había terminado una serie de rusticas imágenes de una cámara de torturas, y al final le obsequió al maestro Butters una especialmente sangrienta donde el muñequito rubio era desmembrado en una especie de tabla.

La cara de su profesor al verlo fue muy graciosa.

Su padre fue a buscarlo, y también le obsequió un helado a cambio del dibujo. Todo iba bien.

Para el almuerzo compraron un combo en KFC, y caminaron rumbo a casa en un cómodo silencio.

Andrew ya había puesto los platos en la mesa cuando la inusual presencia de su madre le alertó que algo no andaba bien.

Wendy entró a la casa en completo trance. Sus labios estaban sellados de la impresión, y no podía pronunciar palabra alguna. Stan corrió hacia ella preocupado, rápidamente corrió a la cocina y regreso con un vaso lleno de la bebida que el abuelo Randy amaba al igual que la cerveza. Vodka.

Después de dar un trago largo, Wendy reaccionó, su cara pálida recuperó el color con rapidez y sus manos presionaron el cristal con más fuerza para intentar ser consciente de la realidad.

—Han escogido al nuevo alcalde —, pronunció con lentitud. Andrew sabía que su madre era trabajadora social, y que trabajaba en una dependencia de gobierno. Ella raramente le hablaba de su trabajo, pero no entendía porque el alcalde era tan importante.

— ¿Escogieron?, ¿no es por voto? Además, ¿No se supone que ya teníamos un alcalde? —. Interrogó Stan. Su esposa tomó un profundo respiro para calmarse a sí misma y poder explicarse mejor.

—Sí, normalmente es escogido por el voto, pero el alcalde Ernst del periodo actual tuvo un infarto, y la cámara electoral eligió a un sucesor provisional.

Las palabras de Wendy salieron atropelladas y frustradas, Stan seguía sin ver el problema, las cuestiones políticas nunca habían sido su fuerte, y aun visto bajo la explicación de Wendy no parecía algo tan malo.

— ¿Y qué es lo malo? —, interrogó con duda. Su esposa le dio una mirada horrorizada, antes de hablar.

—Es Cartman Stan. Eric Cartman es el nuevo alcalde de South Park, ese es el problema.

Fin de la primera parte.


Nota: La historia ya se va acabar ¡Viva!

El final será un poco extraño, pero espero que sea de su agrado. En la siguiente parte trataré de involucrar más a los "jóvenes adultos" de South Park. Solo han pasado cinco años, así que no se aflijan por la edad de nuestro cuarteto, apenas están en los 26. Y prepárense para la ola de cosas random.

Butters es maestro de kínder (xD), al principio planeaba poner a Karen o Annie, pero me quede con él porque se veía lindo en mi imaginación.

Sobre los personajes Oc; ya han salido todos. Son los "hijos" que ya mencione, no planeo que haya más. Los únicos importantes son: El segundo hijo de gemelos, Spock J. Stoley, hijo de Kevin Stoley, (creo que se nota esto último). Y Lilith Thorn, hija de Damien Thorn. Por consecuente también el hijo de Stan.

¿Les gustó Andrew? Probablemente narré el siguiente capítulo desde su perspectiva otra vez.

Kyle y Kenny regresan en la siguiente parte. Prepárense para la dictadura de Cartman.

Espero que alguien haya notado el tremendo spoiler que metí al principio del capítulo. :3

¡Nos vemos!