Hola Dulzuras! Bueno, si lo sé, tardé mucho, tanto que ya paso de nuevo Navida y Año Nuevo, lo que me recuerda que les deseo un muy feliz año y que todo lo que se propongan se haga realidad. Honestamente la inspiración me abandonó y no llegó hasta ahora y aquí está el nuevo cap, el cap #4. Y como dije antes, aquí es donde el verdadero drama comienza, aquí es donde surge el verdadero problema y donde prácticamente comienza la historia; pues aquí se verán todos los Pevensie, en especial la reina Susan y créanme que he deseado escribir este cap desde que inicio la historia, así que aquí va.

Mil gracias por su paciencia y apoyo, esto es por ustedes.

La canción de hoy se llama Quiet de This Will Destroy You y yo les indicaré el momento.

PD: El título le pertenece a mi gran amigo Juan quien da títulos geniales, así que créditos a ti Juan.

Disclaimer: Narnia ni sus personajes me pertenecen, sino al gran C.S Lewis

CHAPTER 4


Ni Polly ni mucho menos Caspian imaginaban cuán ''Buenos amigos'' eran los Pevensie y los White.

El día de la fiesta de compromiso de Andrew White llegó con demasiada rapidez para todos, para Caspian que quería con muchas ganas y ansías tener el tan esperado encuentro con los Pevensie se le separaron los labios en una enorme sonrisa la mañana de aquel dichoso día; y para los Pevensie que querían todo lo contrario, bueno en realidad sólo Peter, Edmund y Eustace sabían la catástrofe que habría si Caspian se presentaba a la fiesta, pero ya que su madre los trajo a todos locos con los preparativos de la fiesta tuvieron oportunidades nulas de ir a visitar a Polly o a Andrew para saber qué era lo que realmente ocurría.

La mañana en la casa de los Pevensie fue la más atareada y apresurada en la historia de la residencia. Ni cuando el señor de la casa partió a la guerra hubo tanto revuelo, muchos menos gritos hubo por parte de la Sra. Pevensie cuando se fueron a América una temporada. La antes mencionada, levantó a sus adorados hijos al salir el sol, para que fueran a las residencia de los White para seguir afinando los detalles para la gran fiesta; y es que, en esa casa estaba a punto de ocurrir un evento de gran magnitud sólo apocado por otro mucho más grande que se celebraría en unos cuantos meses más. Y obviamente, Helen, la señora Pevensie, no podría estar más alterada y alborotada con dicho evento; y cada vez que sus hijos la intentaban calmar, respondía con:

''Es la fiesta de compromiso de mi hija''

Para después seguir con la difícil tarea de seguirles gritando para que se apresuraran y no hicieran preguntas tan estúpidas como esa, según ella.

Caspian se esmeró mucho en su apariencia, se bañó, perfumo y engalano con un fino y bello traje de la época que Polly le había comprado; y si ya de por sí el rey era guapo hasta decir basta, vestido con su traje y su cabello siempre marrón acomodado de la forma más salvaje y sexy posible, era imposible tenerlo enfrente y no babear por él. Y claro que Polly lo sabía, y por ésta razón le compró de los mejores trajes, no dejaría que su niño llegara mal a su primera fiesta y menos si se reencontraría ahí con los Pevensie.

Pero Polly, que sabía lucir extremadamente bien su edad con elegancia y sofisticación, también se puso realmente guapa y elegante para su edad, pero sin perder su toque divertido y característico de ella, y no era para menos, pues era su primera salida desde el trágico y terrible suceso de su familia, así que estaba contenta de tener una fiesta para compartir de nuevo con las personas que no había visto en mucho tiempo, en especial con los mismos Pevensie y con su sobrino Caspian, y lo más probable era que recordarían viejos tiempos en Narnia, narrarían historias, reirían y hasta tal vez llorarían por los viejos e inolvidables momentos vividos en esa fantástica tierra mágica, que por cierto, ella vio nacer.

Los varones Pevensie y demás ayudantes por fin habían terminado de arreglar el jardín de la casa de los White para la fiesta de compromiso, y no podían estar más satisfechos con su trabajo. Habían colocado mesas blancas con una sombrilla para cubrir del sol a las personas, había flores rojas y rosas por todos lados, posicionadas de la forma más estratégica para no tapar de la vista de los invitados a las estrellas de ese día. La mesa en el fondo ya estaba llena de los más ricos y exquisitos manjares londinenses y europeos, al igual que el champagne y el vino. Pero eso sólo era lo de afuera en lo que transcurría la mañana, a las 3 en punto pasarían al enorme comedor de la casa White y servirían un peculiar y muy especial banquete hecho con mucho esmero y dedicación, harían un brindis para desearle lo mejor a los novios y después, a las acostumbradas 5 de la tarde, tomarían el característico té.

Con todo esto, a Edmund, Peter, Eustace y al señor Pevensie les dio el tiempo justo y suficiente para que fueran a su casa a arreglarse y ponerse más guapos de lo normal. Y cuando llegaron a casa, su madre los mando directamente a eso.

-Hasta que por fin llegan- regaño la señora Pevensie.

-Mamá, era mucho trabajo el que teníamos que hacer- como siempre, fue Edmund el que replicó.

-Bueno, ya no importa- respondió la señora con los brazos en jarras para después señalar arriba hacia las escaleras –Ahora, por favor, vayan a alistarse ya, que es tarde.

-¿Dónde están Lucy y Susan?- preguntó el señor Pevensie mirando por las escaleras.

-Nuestras bellas hijas- respondió orgullosa la señora –Ya están allá en la mansión White, alistándose para el gran evento.

Y sin dejar que preguntaran más, los mandó a cambiar, con la amenaza de que si no estaban a tiempo, se encargaría de que las peores pesadillas de cada uno se hicieran realidad.

A las 12 en punto, con la siempre característica puntualidad de los europeos, Polly y Caspian rodearon la casa de los White para llegar a la entrada del enorme y hermoso jardín que estaba en la parte trasera de la casa. A ambos se les dio una copa de champagne que venía bien para ese día y juntos fueron a recorrer el jardín viendo lo esplendoroso que había quedado.

-Es muy hermoso- dijo Polly tomado del brazo de su sobrino.

-Lo es- reconoció el rey –Espero que ya hayan llegado los Pevensie- dijo buscando entre los demás invitados.

-Lo harán- rio Polly –La mitad de Londres está invitada al evento de los White, son de las familias más ricas de aquí- dijo –Además yo también estoy emocionada por verlos de nuevo.

-Usted también perdió contacto ¿no es cierto?- preguntó Caspian cuando llegaron a la mesa de bocadillos.

-Sí- lanzó un suspiro melancólico –Después de la tragedia perdí el habla con todos los demás; esta es la primera vez que salgo después de eso- sonrió triste al principio y luego se recompuso. –Pero basta de esto- rio comiendo.

Caspian siguió observando alrededor, buscando algún rastro de los Pevensie. Y sería más fácil hacerlo, si no lo vieran como un algo para comer. Varios pares de ojos femeninos no dejaban de mirar al rey con una mirada que significada solo una cosa: Posible prospecto de matrimonio.

La mayoría de las señoritas que allí se encontraban no dejaban de preguntarse quién era tan apuesto caballero que acompañaba a la vieja señora Plummer. Y es que el compromiso del joven y asquerosamente rico joven Andrew White con una de las damas Pevensie, hacía que las demás damas casaderas buscaran con aún más desesperación a algún rico hombre que pudieran presumir ante la sociedad. Si le sumamos el hecho de que el rey era apuesto por donde le vieras y que venía acompañado de Polly, que era una de las mujeres más ricas de Londres al heredar la fortuna de su marido y la pequeña que ella misma había amasado sola, las mujeres lo veían como el prospecto perfecto para el matrimonio.

A Caspian todo esto le incomodaba profundamente esto, estaba dispuesto a voltearse de espaldas a ver a su tía cuando sus ojos se posaron en alguien que lleno su corazón de alegría: En la entrada de la puerta de la casa hacia el jardín, salió una hermosa joven de cabello castaño, con bellos ojos azules y con un hermoso vestido de tela estampada guinda con un gran moño al frente.

La señorita Lucy Pevensie camino entre los murmullos de los invitados que la elogiaban por su belleza, saludando y paseándose entre todos, con una gran sonrisa en los labios. Los caballeros solteros la veían con galantería y las damas con envidia. Lucy había crecido bastante, se transformó en una bella señorita con gracia y elegancia, cautivando a todos los jóvenes de Londres. No había cambiado su actitud, tal vez ahora era más madura, pero jamás perdió la dulzura y su gran imaginación, en especial su gran amor hacia la tierra lejana de Narnia.

Pero antes que Caspian pudiera ir con ella a hablar, salieron de nuevo grandes e imponentes figuras de la puerta de la casa; tres jóvenes de gran estatura, uno moreno, uno rubio y el último rubio cenizo, los tres con trajes galantes y elegantes que les resaltaba su hermosura. Las señoritas casaderas de la fiesta perdieron el habla al ver caminando hacia su hermana a Peter y Edmund Pevensie y a Eustace Scrubb, los galanes de la fiesta.

Caspian se llenó de alegría al ver a todos sus amigos ahí reunidos, y aunque esperaba que Susan saliera en cuanto antes, no pudo esperar más para ir a saludar a sus viejos amigos que conversaban ante la vista de todos los presentes.

-¡Hasta que llegaron!- dijo Lucy a sus hermanos y primos cuando se acercaron a ella.

-Bueno, no es nuestra culpa, mamá nos obligó a preparar todo esto en tiempo record- Edmund hizo pucheros graciosos.

-Así es- dijo Peter viendo a su hermano –Pero valió la pena, ¡esto es magnífico!- sonrió satisfecho viendo su trabajo.

-Lo es- sonrió nervioso Eustace buscando entre todas las personas -¡Creo que llegaron más personas de lo esperado!-

-Espero que no- bufó el Justo –Todo está perfectamente contado, al jovencito White no le agradaría que algo saliera mal- dijo con molestar

-¿Buscas a alguien Eustace?- sonrió divertida la reina valiente. Su pequeño primo seguro buscaba a una bella joven.

-No, nada- regresó su cabeza rápidamente hacia su prima.

-¡Vamos Eustace!- sonrió Lucy –Sé que andas detrás de tu amiga Jill-

Eustace se sonrojo hasta las orejas. ¿Tan obvio era? Pero bueno, no era momento de esto. Tenían que decirle a Lucy todo cuanto antes.

-Peter, Edmund, ya hay que decirle- murmuro lleno de nerviosismo viendo a sus primos que lo miraron con la misma angustia.

-¿Decirme qué?- dijo Lucy con mirada asesina a sus hermanos. Seguro habían hecho alguna travesura arrastrando a su primo con ellos -¿No le hicieron nada a Andrew? ¿Verdad?- murmuró matándolos con la mirada.

-Ganas no me faltan- dijo Edmund olvidándose un momento del verdadero asunto –Sigo pensando que ese idiota no es lo que aparenta-

-¡Oh vamos Ed!- mascullo cansada el oriente –Ya empezaste con eso de nuevo-

-No, ¡es en serio!- regresó el Occidente -¿Nunca te has fijado en sus ojos? ¿O La forma en la que ve a Susan? es repugnante.- No pudo evitar realizar una mueca de asco y Lucy solo rodo los ojos.

-¡Basta!- dijo fuerte el norte –Lucy, este asunto es un tanto delicado, y probablemente no sea bueno hablarlo aquí- murmuró bajo el norte mirando a todos lados, hasta que vio a alguien acercándose por detrás a su hermanita, que hizo que los tres caballeros abrieran los ojos como platos.

-¡Díganlo de una buena vez!- se exaspero la reina valiente levantando los brazos en señal de protesta. Tan concentrada estaba en ese asunto que no se dio cuenta que ese movimiento estuvo a punto de golpear a un viejo amigo.

Caspian se fue acercando a los cuatro jóvenes que conversaban, mientras más se acercaba por detrás de Lucy, pudo ver la cara de asombro de los Pevensie y su primo; y gracias a sus reflejos de combate pudo esquivar perfectamente los pequeños brazos de la reina que estuvieron a nada de golpearlo.

-Con cuidado, su majestad- dijo divertido el rey.

Lucy se quedó de piedra al escuchar la voz de aquel que estaba atrás de ella. Miró a sus hermanos que no le quitaban la mirada a ese personaje; pero por supuesto que no podía ser quién creía que era. Él estaba en Narnia, lejos de esto, lejos de ELLA. Si de verdad estuviera aquí, probablemente hubiera raptado a la novia en un abrir y cerrar de ojos y no estarían aquí, celebrando. Pero también existía la posibilidad de que ese viejo amor ya haya sido olvidado y estaba aquí por otro asunto. Rogaba porque fuera lo segundo. Lentamente volteó a ver si era cierto lo que pensaba o si había perdido la cabeza.

-¡¿Caspian?!- susurró ella viendo a su interlocutor de pies a cabeza completamente sorprendida. ¡Sí era él! La misma cara, el mismo porte de rey, peinado distinto, un poco de barba. ¡Por Aslan! ¡En serio era él!

-Hola Lu- sonrió el rey tomando la mano de la joven para depositar un beso en su dorso, cosa que dejo aún más petrificada a la reina. –Peter, Edmund, Eustace- dio posando su mirada en cada uno de los mencionados que no decían ni una sola palabra. Jamás creyeron que se atrevería a venir.

-¿En verdad eres tú?- murmuró Lucy, aún sin creer lo que veía. Estaban en serios problemas.

-Por supuesto que soy yo- rio con alegría. No creía que hubiera causado tanto impacto en sus viejos amigos.

-¿Pero cómo es qué estás aquí?- dijo Peter recobrando el habla.

-Aslan me ha dado la oportunidad de venir- dijo tornándose serio por primera vez.

-¿Y cómo es que dejaste a Narnia sin gobernante?- pregunto Edmund de repente, mientras menos preguntará sobre su hermana, mejor; además de que esa era una gran pregunta que tenía que responder. No podía ser posible que Aslan permitiera que abandonara Narnia sin más.

-Estén tranquilos- sonrió amable –Aslan ha congelado el tiempo en Narnia-

-¿Por cuánto tiempo?- susurro Eustace, aún demasiado conmocionado. Desde que sus primos le habían contado la historia de amor de su prima y el joven rey, había sido el joven Scrubb el que más alterado estaba con este asunto.

-El suficiente- respondió a la interrogante.

-¿Para qué?- preguntó Lucy sin verdaderamente querer saber la respuesta.

-Bueno, he venido aquí por un asunto importante- dijo –Aslan me mandó y aquí me encontré con la señora Polly Plummer- señaló a su tía que estaba platicando alegremente con unas viejas amigas que no había visto en años.

-¡Polly está aquí!- dijo feliz Lucy. Cómo había extrañado a Polly.

-Así es- dijo con felicidad Caspian –Andrew nos invitó hoy a la fiesta- Inmediatamente el color de las mejillas de la reina valiente, cambió de color rojo a un blanco.

-¿Andrew… te invitó?- sonrió algo nervioso mirando a sus hermanos y primo que le lanzaron una mirada significativa. ¡Eso era lo que le querían decir!

-Sí- respondió Caspian feliz.

Está acción sorprendió a todos sus interlocutores. Eso actitud del rey podía significar dos cosas: Que el rey había olvidado a la reina Susan y venía por otro asunto, o que no tenía ni la más mínima idea de quién era la prometida de Andrew.

-Pero aún no nos dices a qué exactamente has venido- dijo Peter tratando de disipar la duda que todos tenían en ese momento.

-He venido a…- pero antes de que el rey terminara de decir lo que quería, una gran voz sonó por todo el jardín, cortando al rey llamando la atención de todos y la angustia de los interlocutores de Caspian.

-¡Damas y Caballeros!- llamó un hombre en la entrada de la puerta de la casa –Tengo el honor de anunciarles la llegada de los futuros esposos- el jardín irrumpió en aplausos, mientras los varones Pevensie y Eustace se morían por sacar al rey de ahí en ese instante. –Ante ustedes, el joven Andrew White y su prometida, la señorita Susan Pevensie, los futuros señores White-

(Aquí comienza la canción de Quiet de This Will Destroy You)

estaba buscando a tientas como salir de ahí, intentando encontrar uno de los muros para guiarse y así encontrar una posible salida, con suerte y la haya…

Se sintió dormido otra vez.

pero su corazón está muy agitado como para pensar coherentemente y utilizar sus dotes de orientación.

Su corazón está demasiado acelerado como para siquiera sentirlo, ahora solo siente un enorme hueco en él.

le provoca una extraña sensación en el estómago, una sensación de frustración, de impotencia.

Se hace realidad cuando ve a Susan, SU Susan, y a Andrew caminar entre los invitados que aplauden, pero él no los puede oír, porque solo piensa en la forma en la que se le ha revuelto el estómago.

El cosquilleo en sus manos se hace presente otra vez, la sensación de que algo se le está escapando, que el tiempo pasa entre sus palmas y no lo puede retener, como agua que fluye libremente.

Lucy aprieta su mano, pero Caspian ni lo siente, sólo ve como ella camina del brazo de él.

La desesperación va en aumento al no encontrar nada en su búsqueda de un muro.

Cuando ve que él le sonríe y ella le corresponde con una aún más radiante, el rey siente que su mundo ha sido destruido de la forma más cruel y sanguinaria posible.

Y de repente, se encuentra otra vez con aquella luz, una luz a lo lejos, casi como una pequeña chispa muy lejos de donde está.

Está tan cerca de ella, a sólo unos metros, pero siente como si fuera la distancia entre Narnia y este horrible mundo.

Lleva el mismo vestido con la que la recuerda, el mismo peinado, la misma mirada triste…

Ahora lleva un vestido rosa floreado, que resalta su piel blanca llena de pecas y sus labios rojos cual carmín. ¡Qué ironía! Sí lleva el mismo peinado con el cual la vio partir. Sin embargo, su mirada ya no es triste, ahora es brillante, y él siente que la suya se llena de lágrimas cuando un enorme cuchillo se clava en su corazón.

-Es muy tarde- responde con tristeza.

Es muy tarde, y ya no hay vuelta atrás.

Lucy vuelve a apretar su mano, como esperando que salga del trance al que está sometido desde que la vio salir de la casa del brazo del que pensó sería un buen amigo nuevo.

Siente un balde de agua fría en su espalda cuando ella voltea y sus miradas se cruzan.

Susan también lo siente, acompañado de un sentimiento que no sabe cómo identificar. Se queda parada en su lugar, sin mover ni un dedo, sin pestañear; porque se pregunta si está loca, si los sentimientos que tanto trabajo le costaron olvidar le están provocando ilusiones, tal vez solo es una broma pesada de sus hermanos, tal vez el sentimiento de culpa que había estado sintiendo desde que se comprometió con Andrew, le está cobrando venganza. Todo, menos que él, en verdad, estuviera ahí.

Andrew se da vuelta cuando siente que Susan se suelta de su agarre y se da cuenta de la mirada de su prometida y la sigue, hasta pararse en Caspian, el sobrino de la señora Plummer que está con los hermanos Pevensie y Eustace. Toma a Susan de la mano que ahora está fría y tiembla un poco, la lleva hasta sus hermanos a paso lento, a Susan se le sale el aire de los pulmones, y está a punto de desmayarse, cuando ve que en realidad si es él. El hombre que le robó el sueño en un millón de ocasiones, por el que sentía culpa cuando conoció a Andrew, se acerca cada vez más. No puede evitar que la imagen de un beso se le venga a la mente, un bosque y un príncipe que llega a rescatarla de los soldados cual princesa. No pudo evitar que estallaran en su estómago miles de mariposas y que su corazón comenzará a palpitar frenéticamente, ni que sus oídos dejaran de escuchar cualquier otro sonido que no fueran sus pasos. Y se maldice esperando que Andrew no noté todo lo que le pasa. Porque la felicidad que antes la embargaba, se esfuma como el viento. Sus pies se sienten como de plomo y un dolor profundo que le atraviesa el pecho le cala hasta los huesos cuando por fin llegan hasta sus hermanos, su primo, y el hombre del que aún está enamorada.

-¡Caspian!- dijo Andrew feliz aún con la mano de Susan entre las suyas. Susan tiembla un poco cuando su prometido dice el nombre del rey, pero parece que Andrew ni lo nota. -¡Me alegra que hayas venido!-

-No me lo perdería por nada del mundo- responde Caspian intentando no sonar lejano.

-Veo que ya conociste a los Pevensie- mira a los mencionados que salen de su trance, después de ver a Susan acercarse a ellos, en especial a Caspian –Pero déjame presentarte a mi prometida- dijo acercando a Susan a él, con lo que el rey endurece su mirada –Ella es Susan Pevensie-

-No te preocupes en presentármela Andrew- Lucy, Peter, Edmund y Eustace voltearon a verlo sorprendidos, pensando que seguramente diría algo que no sería nada propio, Andrew lo miró curioso y Susan lo vio sin ninguna emoción en el rostro que estaba más pálido de lo normal. –Conozco a los Pevensie, mi tía Polly ya me los había presentado- dijo.

Andrew lo miró aún más curioso con esos ojos azules suyos -¿En serio? ¿Cuándo?- preguntó.

Caspian se quedó sin respuesta ante esa pregunta, pero gracias a Aslan que Lucy se le adelantó –Polly nos lo presentó cuando la visitamos hace 5 años en su casa antes de que acabara la guerra- mintió excelentemente para deleite de todos.

-¡Oh! Ya veo- dijo y volteó a mirar a sus cuñados, Edmund no dejaba de verlo rencorosamente –Por eso conoces tan bien a mis futuros cuñados- Y el rey justo soltó un bufido ante tal categoría, cosa que Andrew ignoró.

Salvados por la campana que anunciaba que la comida estaba a punto de servirse, Andrew tomó a Susan que seguía muda, sin antes invitarlos a comer y a disfrutar de la fiesta.

-Creímos que lo sabías- murmuró bajo Lucy. Los invitados caminaban hacia la entraba para degustar el banquete, pero ellos se habían quedado atrás intentando terminar de procesar lo ocurrido.

-No lo sabía- susurró mirando perdido el suelo. ¿Cómo era posible?

-Pero…- Edmund se acercó a su viejo amigo con incertidumbre -¿Qué pasó con Lilliandil? Creí que te casarías con ella- dijo

-No lo hice- dijo aun mirando el suelo. Sentía su pecho vacío, y de pronto sintió una enorme rabia y enojo –No pude casarme con Lilliandil por Susan- escupió con enojo. Los allí reunidos se vieron unos a otros con evidente preocupación. Era cierto. Caspian seguía amando a Susan. –Vine aquí, por Ella, porque quería que regresara conmigo- dijo con la voz más dolida que alguna vez hubieran escuchado. Lucy no pudo evitar sentir algo cálido en su pecho.

Caspian se disculpó ante la mirada preocupada de todos y se fue en busca de su tía, a la que encontró cuando pasaban al comedor de la casa.

-¡Aquí estás!- dijo Polly sonriendo pero al ver la cara sombría de su sobrino agregó -¿Estás bien?-

-No quiero hablar- murmuró cortante el rey y Polly entendió que era en serio.

Juntos pasaron al comedor a tomar su lugar entre el enorme comedor.

El salón donde se ubicaba el comedor estaba iluminado por un candelabro, y la decoración era también exquisita; había rosas rosas por todas partes y cada plato y cubierto estaba perfectamente acomodado, lleno de más deliciosos platillos que todos estaban disfrutando, todos excepto, Lucy, Peter, Edmund y Eustace, que pasaban su mirada de Caspian a Susan, preparados para cualquier movimiento por parte de ambos.

La comida transcurrió con un aire pesado para los Pevensie y Caspian. El rey no dejaba de mirar a Susan ni una sola vez mientras ella platicaba con alguna persona que le comentaba algo y se obligaba a sí misma a sonreír, sin dejar de sentir el peso de esa mirada chocolate de la cual quería huir lo más pronto posible. ¿Cómo era posible que su Susan estuviera comprometida? Él, que no pudo casarse con la estrella porque su corazón ya tenía dueña, que se abstuvo de otro ridículo compromiso, haciéndose quedar mal ante el consejo, sus amigos y el mismo pueblo de Narnia; que había dejado todo para venir a ese extraño mundo para traerla de vuelta; pero ella, a la menor oportunidad se había conseguido a alguien más, lo olvidó, y Caspian no pudo evitar sentirse traicionado.

Click, Click

El sonido de un cubierto chocando con el vidrio de la copa llena de vino, llamó la atención de todos que dejaron sus pláticas para prestar atención a la señora White que estaba de pie a un lado de su hijo.

-Queridos invitados- dijo fuerte y claro con una gran sonrisa en su rostro –Gracias por venir a la fiesta de compromiso de mi hijo y mi futura hija- miró a Susan quien le sonrió forzadamente –Y quisiera comenzar yo con el brindis- inmediatamente todos se levantaron de sus asientos tomando su copa.

Polly le explico a Caspian que era tradición que todos los invitados dijeran algo a los novios, y el rey se preguntó si él tuviera que pasar, ¿qué les diría?

Marie Gabrielle de White siguió con su discurso, alabando a su hijo por su decisión, y diciendo quien sabe que más, Caspian no lo escuchó, ya que estaba demasiado ocupado escrutando a la reina con su mirada.

Y así uno a uno fueron pasando, haciendo reír con anécdotas de los novios, algunas veces haciendo llorar, u otras dándose miradas discretas cuando decían algo incómodo, como con Edmund, que en todo su discurso dio indirectas de que el prometido de su hermana era un idiota y que Susan estaba ''cometiendo el peor error de su vida''. Lo cual arrancó una disimulada sonrisa en Caspian.

Y por fin llegó el turno del rey, las miradas de las señoritas casaderas se lo comían vivo, preguntándose quién era ese apuesto caballero, los Pevensie mirándose angustiados mutuamente, Andrew con una mirada difícil de descifrar y Susan sin expresión alguna pero con una enorme nudo en la garganta.

-Es un honor para mí, estar en este evento- dijo. En ese lugar oscuro y sin salida de sus pesadillas, con esa presión en el estómago, de frustración y de impotencia; su corazón late a mil por hora, con el detalle de que no puede sentirlo, ya que siente un enorme hueco en el lugar donde debería estar su corazón. –Conozco a Andrew White de hace muy poco, pero sé que es una gran persona, además de un hombre muy afortunado por haber conseguido a una dama tan maravillosa como lo es Susan Pevensie- Y siente un cuchillo clavándose en él cuando Andrew toma su mano entre las suyas y le da un beso en éstas, pero no importa, él sigue con su discurso – Porque ambos están hechos el uno para el otro- Se hace real de nuevo la sensación de picor en sus manos, de que ella se le resbala de éstas, el tiempo está perdido; ya no siente nada cuando Andrew le sonríe y ella solo mira al rey. - Salud- Levanta su copa al término del brindis y bebe de ella sin dejar un momento de mirarla. Ella le devuelve la mirada.

Y tan pronto como termina de decirlo se evapora, como humo se aleja dejando a Caspian sin saber qué hacer, sin poder salir de ahí, sin poder ir tras ella.


Y por fin he vuelto.

Lamento mucho la tardanza en serio, pero como dije antes, la inspiración me abandonó además de que he estado súper ocupada sin tener descanso.

Trataré de actualizar lo más pronto posible.

Como ve, la novia es Susan, creo que ya lo sabían, y ha tenido el esperado encuentro entre Caspian y Susan. El próximo cap no será tan intenso pero el cap 6 sí lo será, así que estén atentas.

Ahora a los reviews:

Xandra19: Querida! No sabes cómo me animan tus reviews, eres súper importante para mí. Lamento mucho la demora. Espero que esté cap te haya gustado y las reacciones de cada uno hayan sido las correctas. Sí lo sé, Caspian es un amor y más con Polly, como dije antes, estoy tratando de que sea algo así como una madre para él, tratando de compensar las muertes que cada uno tuvo que sufrir. Sigo esperando el momento en que Ben y Anna digan que están saliendo; pero tal vez eso nunca ocurra. Como siempre, espero que te haya gustado el cap y cuéntame lo que piensas.

Mariette Sparrow: Hola querida! Me haces feliz al decirme que te gusto el cap anterior y no sabes cómo lamento la demora. Lo sé, un poco corto el anterior pero espero recompensarlo con este. La relación de Caspian y Polly es de mis favoritas y me alegra que también te guste. Sí, Caspian es muy inocente pero ahora se le tiene que quitar la inocencia sí o sí. Dices que no puedes odiar a Andrew, no quiero arruinarte nada pero tu amor por él no podrá ser muajajaja. Que bien que te pude ayudar con eso de los puntos cardinales. Jjajaja tienes razón, Ben es un poco mayor para Anna, pero aun así a mí sí me gustaría que estuvieran juntos. Cuéntame que te pareció este cap.

Itzel Black: Hola! Mil gracias por tu comentario. Lo sé, Caspian es un amor. Espero que te haya gustado este cap y la reacción de Caspian al ver quien era la novia de Andrew. Cuéntame qué te pareció este cap.

Miki113: Querida! Un millón de saludos de nuevo. Gracias por tus palabras, me alegro que sigas aquí conmigo y espero que lo sigas. Ya sabes, cuéntame qué te pareció este cap.

Kds: Hola! Me alegra que te alegre jejeje y espero que continúes aquí con nosotras. Espero que este cap te haya gustado y la escena entre Susan y Caspian, que es algo corta jejeje. Dime qué te pareció este cap.

Magdas: Hola Querida! Es maravilloso encontrarte de nuevo. Me alegra que sigas aquí. Jajaja no te preocupes, creo que fue una gran confusión eso de cambiarme el nombre por tercera vez jejeje. Mil gracias por tus palabras, espero que este cap también haya quedado de tu agrado. No te preocupes por no haber comentado antes, me alegra que leas. Come ves, Caspian y Susan han tenido su gran reencuentro, corto, lo sé, pero es para que haya más tensión entre ambos jajaja. Una disculpa por haber tardado tanto. Cuéntame qué te ha parecido este nuevo cap.

Aliathna: Hola! Lo sé, serían una excelente pareja. Me alegra que te hayas unido a nosotras, mil gracias por tu comentario, espero que sigas ahí. Como ves las musas me han inspirado y aquí está un nuevo cap. Espero que te haya gustado y cuéntame qué te ha parecido.

RedLips03: Red! Que alegría encontrarte de nuevo. No te preocupes, me alegra que sigas aquí. Aquí está el encuentro entre ambos amores, espero que te haya gustado. Sí harían una pareja encantadora. Mil gracias por todo, y también te deseo un Feliz Año Nuevo, demasiado atrasado, y que te hay gustado mucho el cap. Cuéntame qué te pareció.

Guest: Hola! Perdón por la tardanza pero aquí está el nuevo cap que espero te haya gustado. Mil gracias por tus palabras, no sabes cuánto me inspiran y espero que te sigas por aquí. Cuéntame qué te pareció el cap.

Y como siempre un millón de gracias a mis lectores y lectoras secretas que también me inspiran a seguir.

No sabré cuándo poder actualizar, pero trataré de que sea lo más pronto posible.

Y para seguir, la pregunta de hoy esssssssssss:

¿Qué es lo que más les gusta del Suspian?

A mí, no sé jejeje, simplemente los amo, son adorables, son una especie de Romeo y Julieta y los amo por eso.

Nos vemos en la próxima y que nos volvamos a ver, esperando que les haya gustado este cap.

Bss. :D