Tal parece que estoy entre un drable "serio" y uno totalmente improvizado... tratare de arreglar eso... disfrutenlo!
Este capitulo: 418 palabras -¿En verdad crees que se le conceda piedad a una persona apartándola de la sociedad?-
Carcel…
-Ryyuzaki… ¿Qué harías con Kira una vez que lo atrapases?
-¿Por qué la pregunta tan espontanea?
-No es nada, simplemente he estado considerando… ¿realmente será posible inculparlo una vez que lo encontremos? ¿Tendríamos pruebas físicas para hacerlo? Digo, es un criminal que mata personas sin la necesidad de estar presente y de hecho, las muertes parecen de lo mas naturales…
-Light-kun, es un criminal que asesina de modo…
-ahí está… no sabemos a ciencia cierta de que forma asesina…
-Pero estamos seguros que lo hace de forma consciente, por tanto lo mas seguro es que se le sentencie a pena de muerte.
-Pena de muerte… si, que más se le podría dictar a un asesino… inclusive si este pretendía cambiar el mundo…- Light seguía pensando, tal vez impaciente o simplemente visualizando un final por puro ocio, sin embargo, el moreno continuó hablando, despejando rápidamente lo que su imaginación había generado.
-Si, es lo mas probable aunque también podría concedérsele algo de piedad y dejarlo vivir con cadena perpetua.
-Piedad… piedad sería dejarlo morir en paz…
-Veo que no disfrutaste de tu encierro Light y eso solo fue para comprobar que no necesitases estar ahí por más tiempo- el detective sonreía disfrutando de su broma.
-¿En verdad crees que se le conceda piedad a una persona apartándola de la sociedad, a un espacio reducido y en condiciones insalubres?- el castaño había tomado aquello muy en serio porque ahora la simple mención de aquella palabra le causaba escalofríos.
-No… definitivamente, el apartarle de la sociedad, fuese la causa que fuese… sería el peor castigo, y por tanto, la condena perfecta para un asesino en masas.
Algo había cambiado en el detective, se empeñaba por asociar al asesino con el aislamiento, casi defendía esta relación fanáticamente, como si esperase que Kira pudiera sentir lo que muchas veces generó en él, sin hablar con nadie, torturándose así mismo en la soledad de sus noches azucaradas, persiguiéndole solo para tener una última razón por vivir.
Ryyuzaki ahora visualizaba… una no muy lejana soledad y un presentimiento mutuo, desconocido, impalpable pero perceptible de que la cordura se les escapaba a los dos combatientes y que de momento regresaban a ser solo niños pequeños enfurecidos en uno con el otro por el miedo que les causaba la ignorancia de haber perdido.
Sin notarlo, tal vez hubiera tenido mas sentido el decir que el detective estaba encarcelado tratando de atrapar al asesino que precisamente mataba a criminales que habitaban en las prisiones cumpliendo su sentencia…
-.- uff! lo termine y sin perder la cordura... maldito calor!
