Notas: Hetalia no es mio

Advertencia: Este capitulo contiene lemon.

POV Paulo

No, no, no, no podía ser, no puedo terminar de esclavo de este demonio, tengo…tengo que escapar de alguna forma, no pienso dejar que me haga lo que sea que tenga pensado que por otra parte de no me apetece saberlo. Aparte la cara de su mano, alejándome todo lo que podía que no era demasiado por culpa de la estúpida cadena que unía el collar de mi cuello y que él tenia en una mano. Por su sonrisa de medio lado me imagino que se esperaba esta reacción de mi, dio un tirón de la cadena y caí al suelo respirando con dificultad, otro tirón asi y me quedaría sin respiración. Me intente levantar pero el demonio situó su pie en mi espalda impidiéndome levantarme, gruñí por lo bajo y le mire con el ceño fruncido.

-Paulo, creo que tu y yo nos lo vamos a pasar muy bien-dijo con su media sonrisa, esa sonrisa que nunca me ha dado una buena sensación, no eran las sonrisas de Antonio, no eran inocentes y sinceras, solo eran las sonrisas de su hermano menor.

-Cuando te mueras es cuando lo pasare bien-murmure intentando levantarme de nuevo inútilmente porque de nuevo fui empujado por su pie contra el suelo

-Creo que vamos a establecer unas normas ¿de acuerdo?-me dice, si piensa que las voy a obedecer va listo. Me quito el pie de la espalda y me fui a levantar pero tiro de la cadena hacia abajo obligándome a estar sentado en el suelo-la primera norma es que me tienes que llamar amo

-Espera que lo piense…no

-También tienes que obedecerme en todo lo que te diga

-Eso va a ser que tampoco

-Me tienes que satisfacer aunque no te lo pida porque eso lleva premio

-Sino es que te mueres no quiero ese premio

-No puedes salir sin permiso

-Tengo la sensación de ser ignorado…

-Si, te ignoro-dijo el demonio tan pancho ¡Sera idiota! Encima me lo dice asi, solté un gruñido que hizo que el demonio me mirase con superioridad, será cabron. Él siguió con su retahíla de normas y deberes que yo debía cumplir supuestamente, pero mi mente estaba en otra parte ya, no quería escucharlo ¿Cómo estarán en la colonia? Me habia llevado la mitad del hechizo conmigo y eso significaba que eran mas vulnerables, me mordí el labio mirando hacia una pared, espero que Liam solucione lo del hechizo, yo no puedo hacer nada desde aquí solo intentar escapar del demonio.

Algo interrumpió mis pensamientos, el demonio me habia empotrado contra la pared y me miraba fijamente con un brillo extraño en los ojos ¿Por qué me miraba asi? Lamio mi mejilla con su lengua, cosa que hizo que me sonrojara ¿Qué demonios…? Antes de que pudiera decir nada empezó a quitarme la camisa, me revolví como pude y conseguí darle un empujón

-¿Qué te crees que haces, estúpido?-espete mientras me limpiaba la mejilla aun sonrojado por lo que estaba intentando hacer

-Pues ¿no es evidente? Voy a adiestrarte y a enseñarte a obedecer

POV Antonio

Empecé a relatarle mis normas, solo imaginarme al luso diciéndome amo sonrojado o con su cara de frustración esa que me encanta hacia que me entraran ganas de hacerlo mio en ese instante…pensándolo bien ¿Por qué no hacerlo? Cuando terminara de decirle todas mis normas lo haría tanto si el otro quería como si no. Fui ignorando todos sus comentarios, no me aportaban nada nuevo, sabia demás como era Paulo, en esos siete años me habia dedicado a verlo, como cambiaba de un adolescente normal y hasta inocente en algunos puntos a un cazador veterano que no dudaba en disparar a un vampiro, demonio o cualquier otro ser, el hombre que le enseño lo hizo lo bien. Todavía recuerdo nuestro primer encuentro, él apenas podía sostener la pistola medio en condiciones y en el ultimo no habia signo de duda cuando mataba a un demonio. A pesar de todo su alma seguía como la de un niño, no se consideraba pecado matar a los "hijos de Lucifer" asi que a pesar de haber matado no habia manchado su alma con ese pecado.

Vi que me estaba ignorando, a saber en que pensaba, mire en su pecho y hay estaba su alma, blanca y por como se movia, el luso debía de estar pensando en algo que le preocupaba mucho. Le coge de la camisa y le puse contra la pared, no me gustaba que me ignoraran y menos si era el luso de ojos verdes que tengo enfrente de mi. Vi como se resistía y me empujaba unos centímetros lejos de él preguntándome que hacia. Sonreí de medio lado y me volví a acercar.

-Pues ¿no es evidente? Voy a adiestrarte y a enseñarte a obedecer

Despues de eso le quite por completo la camisa sin importarme lo que el luso me insultara o se removiera, no pensaba dejar que se moviera ni un centímetro de donde estaba. Le cogí las muñecas con una mano e hice aparecer una cadena con la otra atándole las manos y colocándolas en un saliente que habia, asi no se podría mover dado que sus pies casi estaban colgando.

-Estas tan bien asi

-¡bájame ahora mismo de aquí!

-creo que no te he dado permiso para hablar..-sonrió y le amordazo para que dejara de insultarme..bueno, también es porque la cara que ha puesto de frustración y de odio pues me gusta, aunque es raro que por una parte me duela que me mire asi..bah, ya pensare en eso mas tarde. Le fui mordiendo por el cuello mientras me dedicaba con las manos a pellizcar los pezones del luso hasta que estos estuvieran duros, asi estarían mas sensibles y por fin, escuche un jadeo saliendo de la boca de Paulo que con la mordaza no se podía morder el labio no ahogar los gemidos de otra manera.

Lo retire un poco de la pared quedando con la espalda doblada y el portugués mirando al suelo, una posición que debe de ser incomoda para él. Pegue su trasero a Madrid y note como se tensaba pensando seguramente en lo que le pensaba hacer y acertando pues por como me mira de reojo puedo ver algo de rabia por todo lo que le pensaba hacer y que no se pudiera defender. Le baje los pantalones de un tirón y con ellos la ropa interior y metí dos dedos en su entrada sin haberlos mojado siquiera, Paulo arqueo la espalda por el dolor que le habia ocasionado eso y cerro los ojos intentando que las lagrimas que se le habían formado cayeran por sus mejillas.

Moví los dedos con rapidez y empecé a oír unos gemidos entre placer y dolor que salían de la boca del luso, asi mucho mejor, seguí moviendo los dedos mientras le mordía la espalda dejándole marca por toda ella. Mi otra mano se movio hasta Lisboa y empezó a masturbarla rápidamente haciendo que Paulo gimiera mucho mas rápido. Cuando note que casi se corría apreté la punta de su glande e impedí que se corriera, este me lanzo una mirada asesina, quería correrse lo veía en sus ojos, pero entonces no seria divertido.

-No, no, Paulo, tu te correrás cuando tu amo quiera y para eso tienes que portarte bien

Pude ver claramente la palabra que Paulo intentaba decirme "cabron" era tan divertido enfadarlo, le quite los dedos de su entrada y vi que estaban manchados un poco de sangre, me olvidaba que este era virgen. Me quite la camisa y la ate a Lisboa para que no se corriera cuando le soltara. El luso se removió dificultándome la tarea pero al final lo conseguí. Me baje los pantalones y metí Madrid de una estocada dentro de la entrada lusa haciendo que este arquera la espalda y gimiera fuerte.

Empecé a moverme con violencia dentro de él y le quite la mordaza para que pudiera gemir con mas claridad, notando como sus lagrimas debido al dolor de la primera vez caía por sus mejillas. Me incline mordiéndole por el cuelo y dejándole marcas y me acerca a su oído

-¿quieres terminar, Paulo?-le susurre con tono sugerente y note como el luso movia la cabeza en gesto positivo-Eso no me vale, tienes que decir " Si quiero, amo" venga dilo y te dejare terminar

El luso se mordió el labio con fuerza, estaba claro que aun no se daría por vencido por lo que seguí dándole con violencia y le mordía por el cuello, todo porque el portugués dijera aquella frase que ansiaba oír de sus labios, le fui marcando por todo el cuerpo hasta que Paulo volvió a abrir la boca con intención de decir algo

-S-Si…si quiero, amo

Rápidamente le quite la camisa y el luso se vino tras un gemido fuerte, note como le temblaba las piernas asi que le libere de las cadenas de las muñecas y este, se quedo sentado de rodillas en el suelo mientras lo manchaba con mi esencia. Sonreí y le acaricie el pelo con suavidad. Le mire el cuerpo viendo que apenas habia un sitio de su piel que no estuviera marcado por mis dientes, seguro que mañana todo eso son moratones que señalarían que el luso era de mi propiedad. Aun asi tenia que hacerle mi sello personal, le di la vuelta sin dejar que se recuperara, porque si lo hiciese volviera a removerse, y lo pegue a la pared de nuevo

-D-Déjame en paz…-susurro el luso respirando agitado, creo que piensa que voy a hacerlo mio de nuevo, eso estaría bien, pero no quiero romper mi nuevo juguete tan pronto, además quería que este me durase muchísimo tiempo

Sin decir nada puse mi mano en su pecho e hice que esta adquiera un tono rojizo que desprendía un calor parecido al de un hierro candente y creo que mas o menos esta a esa temperatura. Paulo grito de dolor y se removió para alejarse, para que acabase aquel dolor que debía de ser insoportable para él, cuando casi habia terminado, el luso se quedo inconsciente, supongo que no pudo soportar tanto dolor.

Retire la mano y ahí estaba, marcando con fuego, mi sello personal, ahora ningún demonio osaría tocar a Paulo, porque él era de mi propiedad. Lo cogí en brazos y me dirigí a la habitación.

-Estarás contento, mira lo que le has hecho a Pau

Ya estaba de nuevo el pesado de Antonio, no se porque no se callaba como todas las personas normales durante la posesión

-Hago lo que quiero, Antonio

-Este no era el trato, Astaroth

-Tampoco estaba implícito en él

-Tramposo…

-Antonio, no escuchas a tu hermano, los demonios no somos de fiar, no sé de que te extrañas

-Entonces podría romper el trato

-No te interesa y lo sabes, asi que estate calladito y todo ira bien

Silencio, parece que por fin se callo, suspire, este chico me daba mas problemas de los que pensé cuando poseí su cuerpo. Deje al luso encima de la cama y me fui al salón, de momento le dejaría descansar.

Fin POV Antonio

~~Casa del aquelarre de vampiros~~

Ivan miraba con una sonrisa los mapas y documentos, el demonio habia cumplido su parte del trato, le habia cedido mas territorio para cazar humanos y además le habia dado demonios, esclavos y armamento, sin lugar a dudas habia hecho un buen trato y solo le habia costado un simple humano, no sé que le veía Antonio a ese chico para desearlo tanto, pero no era bueno meterse con el jefe de los demonios.

Cogió una botella que contenía sangre y la echo en una copa bebiendo después de esta y mirando la noche por la ventana de su despacho, la guerra habia empezado hacia siglos pero él se encargaría de acabarla costase lo que costase y ese licántropo de ojos azules no se lo impediría por nada del mundo.

Miro a un lado y vio el cuerpo de su antiguo esclavo humano, se habia cansado de que fuera un débil humano asi que siendo benevolente le habia transformado en vampiro, pero eso llevaba unos días todavía y a lo mejor no sobrevivía, pero eso ya no era su culpa, él le habia dado un regalo, la vida eterna, si el letón no lo quería aprovechar no tenia nada que ver con él

Alguien llamo a la puerta sacándolo de sus pensamientos, giro la silla y vio a Toris, uno de sus vampiros ayudantes, lo habia transformado él mismo al igual que a Eduard y al pequeño Raivis

-S-Señor Braginski, abajo le espera el jefe de los licántropos..

-oh, dile que ya bajo Toris

Se levanto de la silla y salio detrás del lituano que temblaba como un flan por la presencia del ruso. Al bajar las escaleras, se encontró con un hombre de ojos azules y con el pelo rubio echado hacia atrás, era bastante fuerte y se le veía seguro de si mismo.

-Bienvenido a mi casa, Ludwig

~~ La colonia~~

Liam observo la casa del luso, esta estaba llena de libros por todos lados, cualquiera diría que estaban desordenados, pero el gales sabia que Paulo los tenia todos muy bien ordenados, sabia donde estaba cada cosa en su momento. Liam y Paulo habían sido amigos de la infancia, se conocían mucho y por eso sabia y entendía los motivos que le llevaban a comportarse asi con ese demonio que poseía a su hermano, el solo hecho de perder a su hermano aterraba al luso, Paulo prefería morir antes de que a su hermano le pasara algo.

-Vuelve pronto, Pau, sino esto se ira al garete…

Scott le esperaba fuera de la casa, en el fondo se sentía culpable de lo que le habia pasado a Pau, tenia que haberse asegurado que todos estaban cuando salieron de la casa, pero cuando miro hacia atrás unas cuantas calles mas allá solo vio al americano y ya no podían volver allí, tuvo que aguantar a Alfred y traerlo a la colonia aunque fuera a rastras.

En mitad de la colonia, Natasha preparaba su equipo, le habían dicho que habían sido atrapados por un vampiro de alta estatura, rubio ceniza y ojos violetas, no cabía duda que era su hermano y ella iba a salvarlo de esa vida o…unirse a él. Quería estar con su hermano, costase lo que costase, hasta su propia alma. No le habia dicho nada a los demás cazadores, porque ellos tenían una ley clara, aquel que tuviera una mínima posibilidad de convertirse en vampiros, le pegaban un tiro y Sadiq no dudaba en cumplir esa norma.

Alfred estaba jugando al beisbol con su hermano mellizo Matthew, el canadiense notaba a su hermano mas distante que de costumbre, sobre todo porque lanzaba las bolas mal. El de ojos mas claros no echaba mucha cuenta al juego, se preguntaba que habría pasado con Paulo, este siempre habia sido el mas amable de los cazadores con él, aunque también perdía a veces los estribos y le mandaba a tomar por culo pero era paciente, mucho, mas de lo que debería. Se pregunto como habría sido su vida para ser tan paciente porque él como héroe que era tendría que volverse mas paciente.

La iglesia de la colonia se encontraba en una de las partes mas alejadas de la entrada, era uno de los edificios que habían logrado construir mas fuerte, arrancando vías de metro, madera encontrada por ahí y muchas mas chatarra, la iglesia no era precisamente toda una obra de arte pero cumplía su función, era un templo para los cristianos y un refugio para todos los de la colonia. Pietro miraba la cruz que tenia en el altar y se santiguo, habia estado rezando por el alma del cazador portugués.

Dio un largo suspiro, ninguno de los cazadores pisaba su iglesia, habían perdido la fe en dios, él no los culpaba, no habían tenido una vida fácil y tampoco vivían en un lecho de rosas, todos habían perdido a alguien en aquella guerra, pero los caminos del señor eran inescrutables. Pietro estaba seguro que pronto ellos volverían al redil y que volverían a tener fe en dios y en los ángeles.

Los ángeles…aun esperaba esa ayuda divina, cerro los ojos recordando las palabras que le habia dicho precisamente el portugués " Pietro, ellos no van a venir, si existen le damos igual, no les importamos, asi que no me pida que rece por su ayuda, tengo mejores cosas que hacer"

El hombre suspiro, el portugués solía ser el mas paciente de todos, pero eso parecía que le sacaba de sus casillas, él creía que tenia que ver con su hermano, siempre llevaba dos cruces colgadas al cuello, dos cruces gemelas que no dudaba que una pertenecía al hermano menor

-Señor, haz que tu hijo Paulo vuelva a salvo a casa…

~~En algún lugar de la cuidad~~

Un grupo de diez personas andaban por la cuidad, tenían que llegar hasta el refugio de los humanos conocido como "la colonia", ellos procedían de una colonia que era conocida como "la norte" pero esta habia sido arrasada hacia poco y ellos habían sido los únicos que habían conseguido sobrevivir y librarse de ser capturados y después vendidos en el mercado de esclavos.

La única chica del grupo miraba a su hermano mayor y suspiraba, estaba herido, al igual que los otros dos rubios mas altos, pero no dejaban de andar y andar, apenas descansaban y si comían lo hacían moviéndose, no sabia cuanto tiempo llevaban el danés, el sueco y su hermano holandés sin dormir, pero por sus ojeras sabia que era mucho tiempo.

-Tenemos que descansar-dijo el fines que viajaba con ellos igual de preocupado que la chica

-Ve~ llevamos andando mucho..

-¡Nos queréis matar, bastardos!

-El rey no permitiría eso-dijo el danés sonriéndoles ampliamente- pero hay que continuar ya estamos cerca, pronto tendremos una cama, comida y un techo donde poder descansar y dormir a pierna suelta

El noruego y el islandés se miraron sin decir nada, ellos también estaban cansado pero sabían que no valía de nada, ya habían intentado hacer razonar al danés de parar y que pudieran curar sus heridas con mas facilidad, pero no habia valido de nada.

El danés miro al horizonte como si pudiera ver ya "la colonia" tenia que llevar a todos esos chicos hasta allí a salvo, a todos, al fines, a los dos italianos, al holandés, a la belga, al luxemburgués, al noruego, al islandés y hasta al sueco, porque para algo él era el rey y tenia que protegerlos a todos. Solo esperaba que los cazadores de aquella zona los dejaran entrar, no todas las colonias son amigables y si tienen que compartir comida y provisiones mucho menos.

-"la colonia" pronto llegaremos, prepárate..

….

Espero que os haya gustado

Merece review?