Capitulo 4: Perseguido por mi Pasado.
Una mañana fresca avecinaba sobre la ciudad de Hearthland en el inicio de ese día. El aliento podía observarse desprender de la boca de todos al exhalar el frio oxigeno que respiraban y sin embargo, tenían que continuar con las rutinas del día. Apenas era mitad de semana, el apresuro por que llegase el fin de semana era tan deseoso y tentador que el reloj solo se empeñaba en caminar lentamente torturando a todo aquel que se atreviera a observarlo prolongadamente. Por la calle se miraban ya los carros transitar y a la gente caminar con prisa hacia sus destinos. La línea perfecta de la vialidad de autos se vio de repente desviada por un automóvil negro, apreciándose un modelo reciente. Se acerco a una acera cerca y de la puerta trasera descendió Thomas y Michael listos para la labor escolar, bueno, por al menos Michael porque Thomas ni siquiera aparentaba tener ganas de ir al colegio.
- Que tengas mucha suerte Chris en tu primer día como supervisor – sonrió Michael cerrando sus ojos jade, deseándole lo mejor a su hermano mayor que tomaba el volante del automóvil y en el asiento del copiloto estaba su padre.
- Gracias Suri, me esforzare – respondió regresando la sonrisa.
- Thomas, por favor, compórtate – dijo Byron mientras revisaba algunas cosas de los papeles que tenia en las manos – Ya sabes que… -
- Si papá, ya se… ya se… la escuela militar pero me han contado que las enfermeras son muy sexys así que no suena mala idea – guiño el ojo burlándose de todo lo que decían.
- Ay Thomas – meneo la cabeza Chris mientras su padre se reía silenciosamente de la impaciencia que había entre ellos. Thomas disfrutaba de ver esa escena casi todos los días, burlando las recomendaciones de sus mayores y jugando con todo lo que se le venia en gana.
- Hijos, cuídense y nos vemos en casa hasta la noche, saben que los quiero… - dio su ultima palabra Byron y cerro la ventanilla que en seguida Chris arranco el auto de nuevo a la línea de las vialidades. Suri y Fo observaban como se alejaba el coche y comenzaron a caminar hacia sus respectivas escuelas. No quedaban muy lejos del lugar donde los dejaron, solo caminar unas cuantas cuadras más y dar vuelta en algunas esquinas. Eso era todo.
El chico semi- castaño con mechas rubias comenzó a caminar con una sonrisa atravesándolo en todo el rostro, pero Michael caminaba detrás de el con misterio sombrío y seriedad. Lo miraba caminar como si nada le importara y aun así todo sucedía a su alrededor. Fo pudo sentir que su hermanito lo observaba con una mirada asesina.
- ¿Qué sucede Michael? ¿Por qué tan serio esta mañana? ¿Es porque no te lleve a ver chicas? – se burlo Fo abrazándolo de los hombros como siempre hacia.
- No me toques Thomas – se aparto agresivamente el pelirrosa evitando su mirada.
- Uy que delicadito – enfatizo tratando de imitar su voz – No amaneciste de buenas y eso que yo creía que Chris era el amargado – Suri se paro en seco agachando la vista y apretando los puños, esta vez si preocupo a su hermano mas grande, que nunca lo había visto reaccionar de esta manera.
- ¡¿Qué demonios crees que haces Fo!? ¡¿Sabes que peligros corres con lo que harás?! ¡Esta vez si te pasaste de imbécil! – lo enfrento cara a cara, mostrando su cara mas amenazadora y tratando de sonar tan agresivo que las respuestas que buscaba se las diera en ese mismo instante.
- ¿Qué? ¿Te refieres a lo de Rio? – pregunto Fo en tono serio, algo le daba mala espina, nunca había visto a su pequeño hermano reaccionar de esa manera tan ruda.
- ¡Tu bien sabes que si! ¡¿Qué anoche no escuchaste bien lo que dijo papá?! ¡Chris trabajara para la empresa de la familia Kamishiro! ¿Sabes como le afectara esto? –
- ¡Por supuesto! ¡Chris será también un Barian, nosotros también y así seremos más populares! Para mi, no hay ninguna desventaja, eso significa mas fiestas y chicas – camino unos pasos adelante totalmente relajado y meneándose en una manifestación de burla. Suri lo jalo del cuello del saco, tratando de que por primera vez en su vida lo tomara en serio.
- ¡Deja de actuar tan desinteresadamente por única vez en tu jodida vida! – no lo soltaba y seguía en busca de que razonara las consecuencias de sus actos.
- Tranquilízate Michael ¿Qué es lo peor que puede pasar? Solo me divertiré un rato, es como con todas las chicas con las que he estado y no te has quejado ¿o si? – trato de soltarse pero Michael no lo hacia.
- ¡Esto es distinto! – En un arrebato lo soltó – Si los padres de Rio se enteran de que estas jugando con su hija, trataran de vengarse y la mejor forma será dejando en la ruina a nuestro padre y a Chris, además de eso también al Dr. Facker y dañaras a su familia ¿no te das cuenta de eso? –
- ¿Y quien dijo que ellos se iban a enterar? Seré muy discreto en esto – sonrió nuevamente pero Michael sentía una rabia total que ganas no le faltaban para abalanzarse sobre el y golpearlo con todas sus fuerzas pero un recuerdo se le vino a la mente y sus ojos comenzaron a cristalizarse.
- Si mamá te viera…. Ella… ella… - apretó los ojos para evitar que las lágrimas se le salieran.
- ¡Cállate Michael! – Esta vez Fo reacciono agresivamente reflejando un odio en sus pupilas magenta - ¡No vuelvas a referirte a ella de esa manera! ¡Ella ya no esta aquí y punto! –
- ¡No puedes seguir huyendo así, sabes que no fue tu culpa lo de esa noche! – antes de que el pelirrosa continuara, Thomas le proporciono un golpe en la cara dejándolo tirado en el suelo, con los ojos temblorosos y masajeando su mejilla lastimada. Lo observaba desde abajo con la perplejidad asomándose.
- ¡Dije que no lo volvieras a repetir! ¡Lo que paso esa noche se ha quedado atrás! – dio media vuelta y comenzó a caminar apresuradamente, sin esperar a su hermano pequeño que aun estaba en el suelo. Siempre reaccionaba así cuando se la mencionaban…
- Thomas… - pensó Michael al verlo alejarse entre la masa de la multitud que mezclaban sus alientos cálidos en la gélida mañana de ese día. Fo camino con paso apresurado entre toda la gente, esta vez tenia una cara de pocos amigos y de fastidio total. No quería pensar de nuevo en lo que su hermano estaba discutiendo con el.
- ¿Cómo demonios se atreve? – pensó cabizbaja y con el entrecejo fruncido. Metió las manos en los bolsos de su pantalón hasta que sintió algo suave dentro de el. Se detuvo en medio del peatón mientras las personas lo observaban con rareza y otros seguían su camino, como el aire que no para su curso al soplar. Thomas saco delicadamente aquello que era tan suave y lo acerco a su pecho para observarlo. Un pañuelo de color blanco, tan suave como el satín que lo sentía en su mano desnuda. Tenía algunos bordes dorados y había un poco de cenizas que manchaban su pureza. Sus ojos se cristalizaron por un momento y lo apretó.
- Mamá… - susurro inaudible. El tiempo se había detenido en su espacio pero en el entorno aun seguía su transcurso.
- ¡Oye idiota! ¡Quítate de ahí! – escucho el grito de alguien y de inmediato salió de su burbuja fantasiosa. Se había quedado paralizado al ver los faros del automóvil que estaba a escasos centímetros de el y sin haberse dado cuenta casi fue atropellado y ahora el conductor reclamaba la imprudencia del muchacho.
- ¿Qué sucede? – otro hombre se asomo por la ventana de atrás de la lujosa limosina y sonrió al ver a Thomas parado con cara de idiota en el peatón.
- Miren nada mas, casi dejamos a la familia Arclight en luto – repitió el hombre acomodando sus lentes entre su cabello verde, sonriendo con la misma hipocresía de siempre. Thomas oculto rápidamente el pañuelo en su bolso y salió a relucir su típica risa burlona y sarcástica.
- Tal vez algún día sea eso, pero será por tanto trabajo que le encarga a mi padre señor – meneo la cabeza. El hombre de los lentes exploto en una carcajada y lo invito a subir al automóvil.
- ¡Thomas Arclight! ¡Mi querido amigo! – exclamo Vector que estaba dentro del lujoso auto al ver a subir al Arclight.
- Vaya, mi persona menos favorita, ya se te hizo costumbre verme ¿no? – se sentó en los asientos de piel y cruzo las piernas, después descanso el cuello en el respaldo.
- Oh vamos Thomas, tu sabes que sin ti no puedo vivir, Hahaha – rio Vector mientras su pequeño hermanito Rei los miraba como dos extraños.
- Yo lo se Vector, tu me amas – Thomas acomodo su mochila por algún sitio del lugar mientras el hombre de lentes le ofrecía un trago.
- Mr. Hearthland, usted sabe que yo no tomo – negó Thomas con fingido desinterés sobre la bebida embriagante que le ofrecía el hombre.
- Si papá, sabes que Thomas es una santa palomita – Vector le arrebato el pequeño vaso de vidrio que su padre, el alcalde de toda Hearthland sostenía.
- Thomas, Thomas, Thomas… - repitió moviendo la cabeza de un lado a otro – Sabes que esas formalidades no existen conmigo, además tu padre no esta aquí nadie se va a enterar – sonrió mientras serbia otra copa del mini bar que había dentro. Fo admitía que tenía razón así que el siguiente ofrecimiento no lo negó. Rei observaba con curiosidad como aquellos sujetos, incluyendo a su padre, bebían eso que olía tan agrio.
- Papá ¿yo también puedo beber una de esas cosas? – pregunto Rei mostrando ojos de ternura para que esta vez le hicieran caso. Mr. Hearthland lo miro seriamente y dejo su vaso a un lado.
- Cuando seas grande ya lo hablaremos – sonrió un poco, disfrutando del sufrimiento que le ponía a su hijo mas pequeño. Rei inflo los cachetes y cruzo los brazos, azotándose contra los sillones.
- No es justo, Vector comenzó a beber esa cosa antes de mi edad ¿Por qué el si puede y yo no? –
- Entiende tu también Rei que tu eres el futuro de tu familia, no como la basura de tu hermano que el estudiara para vagabundo de ciudad – Thomas guiño un ojo burlándose de Vector.
- No mi querido Arclight, yo soy un princeso y los princesos no trabajan ¡Hahaha! – se burlo de si mismo Vector. Su padre solo sonreía de la manera en como se divertían los chicos. Sin embargo, Rei no le daba demasiada gracia.
- Oh vamos Vector – Thomas agarro de los brazos a Rei – tu banquito también merece una recompensa ¿no? Tantas veces que ha sido tu escalera… -
- Si, hasta tuve un desgarre igual que Michael – enfatizo – Ustedes deberían dejar de comer mucho, esas cosas que tragan hacen daño –
- Lo mismo dijo Michael pero me vale un pepino – se acomodo nuevamente en su lugar. El auto se detuvo para dejar a Rei en la secundaria y bajo haciendo pucheros. Ahora se encontraban solos Vector, Thomas y Mr. Hearthland. Fo pudo notar en las sonrisas de ambos que sabían algo y tenían algo tentador debajo de sus paladares así que no se molesto en sorprenderse.
- Bien, bien ¿Qué quieren que haga? – sonrió Thomas mientras dejaba su bebida a un lado. Mr. Hearthland sonrió con un toque de maldad en sus labios y cruzo las piernas, lleno de subestimación a cualquiera que lo viese.
- Mi querido Thomas Arclight, ya me entere de tu pequeño juego – se acerco a Vector y le toco el hombro, regresando las mismas sonrisas perversas y miradas llenas de solo un interés puro.
- Y yo pensaba que Rei era el soplón – Fo puso cara seria – Diría que voy a recibir un regaño de parte de usted, pero yo se que ni destruyendo su ciudad lo haría –
- Si bien conoces a mi padre – dijo Vector.
- Pues aquí, Vector, me conto lo que quieres hacerle a la princesita de los Kamishiro y me parece una idea bastante interesante – se llevo una mano al mentón.
- Pensé que usted estaría al lado de los Kamishiro, se supone que son socios – dijo Thomas, esta vez se torno tranquilo y tomando un poco más enserio las cosas.
- Bueno si, tengo acciones en la empresa Barian pero tú sabes que eso no me beneficia mucho, la pequeña empresa de tu padre y de Facker les ha traído muchas mas ventajas y "dinero", por eso convencí a Don Thousand de que lo hiciera de su dominio – el auto se detuvo de repente pero Thomas se quedo confundido. Las sonrisas de aquellas personas lo comenzaron a asustar y al parecer su pequeña broma se estaba saliendo un poco de control.
- ¿Pero que…? – Sacudió la cabeza - ¿Significa que… usted solo convenció a mi padre y a Facker para que hiciera parte de Barian por esta broma? Usted actúa absurdo – agarro su mochila dispuesto a salir pero Vector lo detuvo.
- Aun no ha terminado – sonrió. Thomas observo a Mr. Hearthland con el corazón acelerando.
- Quiero destruir al padre de Rio Kamishiro… - su mirada se torno furiosa y llena de un odio profundo – Y simplemente que mejor que hacerlo por medio de sus hijos y empezando por el elemento mas débil, la indefensa de su hija Rio –
- Mire, no se que problemas tenga con su padre pero eso a mi no me importa y mucho menos me beneficia, yo lo único que quiero es acostarme con ella – salió del auto acompañado por Vector. Miro la entrada del colegio donde asistía diariamente y por primera vez en su vida se sintió a gusto de poder entrar y dejar atrás todo el asunto.
- Thomas – lo llamo el alcalde desde adentro de la limosina negra que brillaba con la luz de aquella mañana – Se lo de tu apuesta con mi hijo, solo quiero hacerla mas interesante –
Thomas dudo por un momento y miro a Vector que sonreía lleno de burla. Sabía que ellos querían que hiciera algo mas maléfico y cruel pero… no sonaba tan mal después de todo.
- Bien ¿Cuál es el trato ahora? – sacudió la cabeza hastiado. Hearthland sonrió y se quito los lentes, recargándose cómodamente en los sillones cubiertos de piel.
- Si logras burlarte de esa chica y hacer que su familia "perfecta" quede ante los demás como la ruina total que es, hare que toda tu familia y la del Dr. Facker quede a cargo de la empresa Barian de los Kamishiro y además lo que te prometió mi hijo Vector – Thomas quedo boquiabierto con la propuesta que le hacia la figura publica frente de el. No se escuchaba tan mal, podría conseguir acostarse con Rio, ganar respeto entre todos y además su familia seria beneficiada por esa simple "apuesta".
- Bien, bien, es mucha belleza ¿y si pierdo? – Thomas coloco sus manos en la cintura mostrando una postura de seriedad y firmeza.
- ¿Qué no confías en nosotros Thomas Arclight? – dijo Vector colocando una mano en el hombro del chico y sonriendo hipócritamente.
- Cuando iba en quinto grado de primaria te confié mi lunch y terminaste comiéndotelo y le echaste la culpa a Suri – dijo Thomas riendo al recordar ese momento – Si fuiste capaz de comerte mi lunch no se de que mas seas capaz – quito su mano de su hombro.
- Oh vamos mi joven Arclight, lo único que pasara si pierdes es… - froto sus manos ansiosamente.
- ¿Y bien? – recalco Thomas.
- Quiero el pequeño dominio de tu padre y de Facker en mi poder, quiero ese laboratorio a mi nombre y que tu padre y su socio se despoje de el – sonrió. Fo comenzaba a temblar.
- ¿Y usted para que quiere que los laboratorios de mi padre y de Facker sean suyos? ¿No tiene ya suficiente dinero con lo mal que administra los bienes de esta ciudad? Además esos laboratorios ya trabajan para usted cuando se le ofrece algo – contraataco Thomas.
- Si tengo el dominio de tu padre y de Facker, ganare mas dinero es cierto, pero también el poder de uno de los laboratorios mejor reconocidos de este país y me convertiré aun mas poderoso que el mismo Don Thousand… -
- No se si recuerda que el laboratorio de mi padre y el padre de Kaito paso al dominio del edificio Barian dirigido por los Kamishiro – razono Thomas pero aun un miedo emergente aparecía en sus pupilas.
- Ya lo se pero… ¿Quién crees que convenció a Don Thousand de hacerlo? Si ganan una popularidad mundial con los Barian y después los paso a mi dominio, seré aun mas poderoso – mostro una sonrisa perversa. El chico comenzaba a temblar, no sabia que detrás de toda su broma había este tipo de embrollo.
- Cierra el trato Thomas, todos saldremos beneficiados… - sugirió Vector, pero aun así el chico dudaba con aceptar la oferta. Sin embargo, la idea era precisa y lo único que recaía en su mente es que el máximo emperador Barian, Nash, caería como los mismos dioses del cielo y nada seria mas satisfactorio que humillarlo y convertirse ahora el chico con mas poder sobre el.
- Trato hecho… - estiro la mano y Hearthland la tomo, intercambiando miradas retadoras y dispuestas a hacer lo que fuera por ganar esa apuesta de intereses. Después, el padre de Vector se fue, alejándose entre el trafico de esa mañana. Fo camino hacia adentro de la escuela, seguido por Vector que sonreía. Pero, aun así aceptando esa propuesta tan arriesgada, la excitación en el chico Arclight crecía de sobremanera al llevar todo a los limites. El miedo que fluía sobre su piel lo hacia sonreír automáticamente y haciendo que el valor de esa chica de ojos magenta aumentara mas, como si fuera un caza recompensas la iría a buscar.
Hora de receso… Descanso para el cerebro de quienes si saben usarlo en la hora correspondiente de la escuela. Hora de la comida y de las risas, hora de reposar después de cuatro horas de arduo estudio y pensamiento. El colegio preparatoriano de Hearthland estaba en hora de descanso, escuchándose por cada rincón las voces de los estudiantes que caminaban por el campus escolar. Los salones vacíos, silencio reinando en sus mesas. Pero el estaba ahí, mirando el techo, pensativo… Nunca había notado la quietud peligrosa del salón que obligaba a emergerse en sus propios pensamientos.
- Rio… así que hay mas detrás de todo esto – sonrió ligeramente – Esta apuesta será interesante y gracias a ti, preciosa, mi familia se convertirá en el núcleo más poderoso de esta ciudad –
La quietud que existía lo hacia pensar detenidamente en cada detalle en como conquistaría a Rio, obtener los beneficios de "disfrutar" su cuerpo y además ganar una apuesta jugosa, donde los intereses son demasiado fuertes y atractivos. Todo el edificio donde estaba su salón estaba en la mayoría vacío, o por al menos eso creía.
- ¡Ya niña danos tu almuerzo! – escucho un grito proveniente del corredor que interrumpió el silencio de su espacio. Observo hacia la puerta que daba hacia el pasillo y solo miro sombras que se confundían.
- ¿Qué sucede? – se pregunto Fo exaltándose un poco. De repente, miro a Rio correr frente a sus ojos y caer al suelo, abrazándose a si misma y sin notar que el la observaba - ¿Rio? –
- Vamos chiquilla, danos tu almuerzo, a Riza se le olvido traer el suyo – menciono Ámbar arrogantemente, limando sus uñas en su camisa. A su lado, estaban Amy y Riza, burlándose de la mirada de Rio, queriendo ver sus lágrimas correr en su rostro. Rio estaba asustada, abrazaba un pequeño bulto a su pecho.
- Por favor, déjenme… - suplico temblando.
- Oh mi querida Reina del Hielo – se acerco Amy hacia y ella, tocando su hombro y sonriéndole con toda la malicia posible – Tu no necesitas esto – le arrebato la comida de las manos.
- ¡Por favor Amy, dame eso! – se quiso defender tratando de quitarle nuevamente la comida pero lo único que consiguió fue que Riza la empujara bruscamente hacia el suelo.
- ¿Y tu para que quieres comer "Rio"? – las tres la rodearon, burlándose en su cara, sintiéndose las dueñas de su realidad. Ella, la pequeña Reina del Hielo, se limitaba a mirarlas desde abajo, temblando, sintiendo el miedo emerger desde cada uno de sus poros. Araño ligeramente el piso aun cobijándose con la sombra de ellas.
- Por favor… - susurro Rio a punto de llorar – Solo déjenme comer… es todo lo que pido –
- ¡Hahaha! – Se burlo Ámbar - ¡¿Tu pides comer?! ¡Hahaha tu no necesitas comer mas! – la jalo de una manga haciendo que cayera de espaldas hacia el piso.
- ¡Si, solo mírate! ¡Esta hecha una vaca! ¿Y tu hermano presume que todos en tu familia son perfectos? – Siguió con el juego Riza, moviendo un mechón pelirrojo que había en su cara -¡Me das asco! –
- ¿Quieres ser perfecta mi Reina? – la pateo ligeramente Amy - ¡Pues deja de comer como siempre lo has hecho! – le iba a dirigir otra patada hasta que…
- ¡Deténganse ustedes tres! – se atravesó Thomas Arclight en medio del circulo que habían formado, estirando los brazos y de una manera muy decidida. Rio solo volteo hacia arriba, mirando su cabello. Ámbar, Riza y Amy quedaron perplejas ante la aparición del chico, sin embargo, Ámbar siguió con el juego.
- ¡Oh mi Thomas! – Sonrió alegremente - ¡Que bien que estas aquí! Hemos encontrado una diversión momentánea ¿deseas acompañarnos? – Fo volteo a ver a Rio, sus ojos lo miraban como aquella vez que la encontró llorando en el vestidor de las chicas. Apretó la dentadura y nuevamente se dirigió a Ámbar.
- Vamos nenas, ya déjenla en paz, podemos llegar a un acuerdo solo devuelve su comida ¿vale? – agito las manos suavemente, sonriendo como solo lo sabia hacer.
- Mi querido Arclight, si la Reina en serio fuera de la realeza ¿Dónde están sus guardias? – Contraataco Amy - ¿Dónde están sus queridos Barian? – Fo no supo que responder. Sin embargo, el momento era perfecto para empezar el juego y poder ganársela.
- No necesita a los Barian, me tiene a mí y yo la voy a cuidar porque es mi amiga ¿verdad Rio? – la miro y le sonrió fingidamente. Rio no sabia si asentir ante las miradas feroces de esas chicas.
- Fo, no la necesitas si nos tienes a nosotras – quiso abrazarlo Amy pero Thomas se balanceo hacia un lado evitándola.
- Ya chicas, regrésenle la comida a mi princesa – volvió a repetir Thomas aun sonriendo.
- ¿Qué pasa Thomas? ¿Ya nos has cambiado? – repitió Ámbar aun con la comida de Rio en las manos. Thomas quiso arrebatársela pero Ámbar solo la lanzo hacia Amy y esta hacia Riza, jugando con el chico como si eso a el le importara. Antes de que Ámbar volviera a tenerlo en sus manos, Fo la agarro bruscamente de la muñeca, colmado de paciencia y mirándola tan seriamente como le era posible intimidándola.
- Ámbar, deja de hacer estupideces y por favor detente – su voz se escuchaba seria – Ahora –
Ámbar comenzaba a asustarse y las otras dos chicas se atemorizaron con el tono de voz del que se supone que era su amigo de juegos. Rio solo sentía sus ojos perturbados al ver como el la estaba defendiendo y temblaba aun en el frívolo suelo.
- Puedes despedirte de la diversión con nosotras, ya no cuentes con nuestra presencia para tus fiestecitas – volvió a amenazar Ámbar con sus ojos esmeralda. Aunque al chico Arclight al parecer sus amenazas no tenían temor sobre su piel.
- Si lo se – sonrió profundizando sus ojos magenta sobre ella – Pero no son las únicas con las que me divierto, no me hace daño perder tres chicas contra todo el ejercito de nenas que tengo – Ámbar quedo sin palabras y sentía que la furia se deslizaba por sus oídos. Rápidamente se soltó de su mano y le lanzo la comida bruscamente a la cara de Rio, lo único que hizo ella fue protegerse inútilmente.
- Vámonos chicas, nos acaban de arruinar la fiesta – miro fríamente a Rio – Puedes ir a llorar otra vez a los vestidores Rio, para llorar si eres perfecta – dio media vuelta junto con las otras dos y soltaron una carcajada sonora, alejándose a lo largo del pasillo. Thomas se quedo parado hasta verlas desaparecer. El silencio volvió a dominar sobre el pasillo pero se vio perturbado por unos pequeños sollozos. Se dirigió hacia Rio, que miraba tristemente el suelo, mirando como todo su almuerzo estaba esparcido en el.
Thomas se agacho poniéndose a su altura pero ella no le daba la vista. Solo sonrió fingiendo estar afligido por ella.
- Oh Rio, no te preocupes yo te invito de mi almuerzo ¿bien? – sugirió amablemente. La chica hizo más agudos y profundos sus gemidos, apretó sus manos arrugando significativamente su falda. Después, ella lo miro a los ojos, llorando e increíblemente se abalanzo sobre el abrazándolo fuertemente.
- ¡Thomas! – sollozo, desvaneciendo sus lagrimas en su hombro. Thomas quedo perplejo ante su acción y tembló por un momento, sus manos se quedaron paralizadas y por lo único que opto fue rodear la cintura de ella, apretándola contra el, sintiendo como lloraba con gemidos ahogados. Nunca había pasado por eso, ninguna chica había tomado su hombro para desahogarse pero al sentir su hombro húmedo pudo notar toda la tristeza que la hacia estar así.
- Tranquila Rio, ya paso todo – susurro pero ella no podía soltarlo. Sentía como su pecho exhalaba fuertemente, temblaba, trataba de recuperar bocados de aire en cada uno de sus gemidos y esto provoco que Thomas comenzara a temblar… Su llanto… No sabía si estaba perdiendo la cordura pero ese llanto… tan leve pero lleno de un sentimiento fugaz e impasible, exonerando en sus ojos. Lo único que hizo fue agarrarla suavemente de los hombros y separarla un poco de el, mirando como sus ojos aun estaba inundados.
- Vamos muñeca, ya paso, estoy aquí… - sonrió hipócritamente, sabiendo que había comenzado su juego cruel. Rio lo miro aun sollozando, sus ojos aun llenos de lagrimas, pero se sentía segura por primera vez entre los brazos de quien no era de su familia. Trato de limpiarse las lagrimas y sonreír, pero estas se volvieron a resbalar y ahora mojando sus labios que figuraban una pequeña línea sonriente. Pero Thomas… quedo paralizado con su sonrisa y en un instante la imagen de Rio se transformo, sus ojos magenta aun quedaron ahí junto con su sonrisa, la imagen se trastornaba, el cabello de ella se volvió plateado y corto, el rostro lleno de rasguños.
- ¿M-mamá? – susurro asustado, deslizándose hacia atrás. La imagen seguía ahí, como si fuera tan clara, como si ella fuera real.
- ¿Eh? – la sonrisa de Rio se desvaneció al escuchar que el le dijo "mamá". La imagen se borro por completo ante los ojos de Thomas y de nuevo miro a Rio. Solo fue una ilusión. - ¿Sucede algo Thomas? – el no sabia que responder.
- Maldito Michael – pensó irritado - ¿Por qué tenias que traerla de nuevo? –
- ¿Thomas? – Rio lo saco de sus pensamientos. El solo sacudió la cabeza, confundido y nuevamente volvió a sonreírle, se acerco a ella tomándola de las manos haciendo que ella se sonrojara.
- Oye nena, sabes que yo te voy a proteger – guiño un ojo – Tengo que proteger a una Reina ¿no lo crees? –
Ella solo lo miro confundida pero después agacho la vista sonriendo, sintiendo como las mejillas se coloreaban ligeramente. Se sentía segura por primera vez desde que llego ahí, podía sentirse libre de llorar ante el y de sonreír al mismo tiempo… Podía ser que por fin había hecho un amigo… Thomas sentía que rápidamente ya había dado el primer paso para ganársela. Furtivamente, una sombra apareció ante ellos.
- ¿Ah? ¿Durbe? – dijo Thomas al verlo ahí parado, cruzado de brazos y con un semblante frio, al instante soltó a Rio de las manos y se levanto. No solo debía ganarse a Rio, sino la confianza de los que la rodeaban y fingir que su modo de ser había cambiado. Eso seria fácil de hacer bajo todas sus facetas.
- Tranquilo Fo, no le diré a Nash – menciono Durbe levantando a Rio – Yo cuidare que el no se entere de que Rio tiene ahora un nuevo "amigo" –
- ¿Qué? – Se asusto Thomas - ¿Pero…? ¿Por qué? –
- Bueno Thomas, Rio quiere ser tu amiga y yo confió en que ella hace lo correcto, pero Fo, si tu le haces algo a Merag, te voy a borrar de la existencia de este mundo – no cambio su semblante. Thomas sonrió hipócritamente hasta que no aguanto las ganas de carcajearse.
- ¿Y bien? ¿Qué te hace pensar que yo lastimare a Rio? – lo desafío con la mirada.
- Mejor dímelo tu… - ataco – No se porque tengo la absurda idea de que algún día puedas cambiar y dejar de ser un tipo tan imbécil –
- Oh vamos mi querido Durbe, yo ya deje de ser aquel joven que vive de fiesta en fiesta, incluso ya deje de hablarles a Riza, Ámbar y Amy, aunque no lo creas – se acerco a el y lo abrazo por un hombro, cosa que no le gusto al emperador Barian.
- Pues espero que sigas así, y todavía que dejes de seguirles el juego a Vector y a Alit – se aparto y camino, alejándose a lo largo del pasillo. Solo quedaron Thomas y Rio.
- ¿Fo? – llamo su atención. El volteo a verla y ella había cambiado su semblante pero ahora lo miraba confundida.
- ¿Sucede algo preciosa? – sonrió Fo.
- ¿Por qué me has llamado mamá? – pregunto, pero la reacción de Thomas fue desastrosa: se comenzó a tensar y sus dientes se apretaron unos contra otros - ¿Sucede algo con ella? –
- No es nada Rio – su tono de voz cambio severamente – Solo olvida que dije eso –
- Pero Fo… -
- Dime si te vuelven a molestar esas tres tipas, yo me encargare de ellas – se alejo al igual que Durbe a lo largo del pasillo sin dar ninguna otra explicación pero ella aun se quedo ahí, observándolo, confundida entre lo que había pasado. Sin embargo, su corazón latía con calidez al saber que le interesaba a alguien por primera vez más que por su apellido o titulo, por al menos eso creía…
