Era una noche tranquila. El cielo estaba oscuro y claro de nubes. Se podía ver las estrellas perfectamente; era algo que Eddard y Lyanna solían hacer cuando eran niños.

Eddard no había visto recientemente a Brandon ni a Lyanna; Brandon estaría con Lord Rickard y sus abanderados para hacerse amigos de ellos. Brandon siempre estaba con su padre, a diferencia de Ned. Brandon siempre fue el prodigio de la familia; más fuerte, más rápido, más guapo, con más carácter, siempre era el que conseguía la aprobación de su padre y las sonrisas tímidas de las doncellas.

Lyanna era diferente. A pesar de ser chica, siempre quería luchar y cazar, aunque su padre nunca la dejaba. Incluso convenció a Benjen para que pasasen las tardes juntos luchando con espadas. Lord Rickard decidió ponerla una septa muy estricta para ser una dama, y en eso Lya se convirtió; era bella como las rosas de invierno que tanto le gustan, era educada y refinada, y lejos de las luchas y guerras, aunque se le daba muy bien montar a caballo.

Lya estaría con las mujeres yendo de camino a Invernalia. Le gustaría haber hablado más con Lya, conocerla un poco más. No habían estado juntos desde que eran niños; Ned se fue como pupilo de Lord Jon Arryn y allí conoció a Robert Baratheon, creciendo como hermanos. A pesar de tener a Ben y Brandon, él pensaba más en Robert como hermano que sus hermanos de verdad.

Ned se iría a despedir a sus hermanos mañana; estaban en el Tridente y tendrían que separarse para volver a sus hogares. Sus hermanos irían a Invernalia, él iría al Valle.

A pesar de que Brandon estaba con su padre y Lya con las mujeres, Ned estuvo con Ben y con Howland Reed, el lacustre que conoció Lya y se hizo rápidamente amigo de los hermanos Stark. Howland podría haberse ido con Brandon y Lord Rickard, pero decidió irse con Ned y Ben para hacerles compañía. Howland también se iría con sus hermanos; él tendría que volver al Cuello, a estar con su gente, ya que se quedó más tiempo de lo que debía. Eso le apenó a Ned; le gustaría haberlo conocido un poco más.

Ned estaba pensando en lo que pasó en el último día del torneo de Harrenhal. El Príncipe Rhaegar nombró a Lya Reina del Amor y la Belleza. Lya no supo como actuar, pero en aquel entonces nadie sabía como podía actuar. Ned recordó a Robert poniéndose rojo y Jon Arryn tenía la cara llena de preocupación, había muchas caras sorprendidas y el Rey Aerys estaba desconcertado y enfadado. Tras eso el torneo de Harrenhal acabó con tensiones y caras sombrías, en vez de una celebración tras el duro invierno que tuvieron.

Ned escuchó de repente unos gritos y muchos pasos; alguien se acercaba a él.

-¡Ned!, ¡Eddard!, ¡EDDARD! -una voz rugía.

En su tienda entró su hermano Brandon y Robert Baratheon; ambos estaban hechos una furia.

-¿Qué pasa? ¿Algo va mal? -preguntó Ned, alarmado-.

-Ese hijo de puta… a secuestrado a mi amada, mi prometida… -Robert farfulló-.

-¿Qué ha pasado? -el tono de Eddard era solemne-.

-El Príncipe Rhaegar ha secuestrado a nuestra hermana -dijo Brandon, muy enfadado-.

-¡¿Rhaegar ha secuestrado a Lya?! -Eddard estaba más sorprendido que enfadado-. Pero.. Pero ¡¿cuándo ha sido eso?!-

-No se sabe cuando, pero al parecer el condenado se escapó a por Lyanna y se la llevó de su tienda -respondió Brandon-.

-¿Pero no Lya no tiene doncellas? -Ned sabía que pasó algo más-.

-Sí, y ellas fueron las que alarmaron de la desaparición de Lyanna. He mandado hombres a buscarla, pero ya están fuera de nuestro alcance.

-Seguramente estarán de camino a Desembarco del Rey, para estar seguros bajo las paredes de la Fortaleza Roja. ¡Van a saber qué es meterse con un lobo!

-Y con Robert Baratheon -dijo Robert-. Voy a sacarle esos ojos morados a ese maldito Targaryen y se los voy a meter por el culo por haber secuestrado a Lyanna. Mi prometida, mi amada. Nos íbamos a casar… -la mirada de Robert estaba perdida-.

-Voy a matar a Rhaegar, ¡ya veréis que lo haré! -Brandon estaba fuera de sí-. Me voy con Padre a Desembarco del Rey a pedir justicia ante el trono-.

-Voy contigo -dijo Robert, convencido-.

-No, es mejor que vos os quedéis aquí. Si algo nos va a pasar, estaréis vosotros para vengarnos. No quiero que los Baratheon pierdan a su señor -Brandon utilizó su voz de Lord-. Eddard, tú te quedarás en el Valle por tu seguridad. Si algo me llega a pasar, tú serías el Señor de Invernalia-.

-Brandon, no digas eso…-.

-Hay que asegurarse en esto. Me iré mañana con padre y veremos si de verdad hay justicia en este Reino -Brandon se fue de la tienda-.

Robert salió de la tienda dispuesto a hacer algo. Probablemente a luchar o a matar algún jabalí. Ned se quedó en la tienda, aún sin creerse de lo que ha pasado.

'Era todo muy tranquilo en el Reino', Ned pensó, 'hasta que llegó el dragón y las guerras comenzaron'.

Ned se salió de la tienda para ir a rezar a los Antiguos Dioses, como siempre hacía. Tenía que rezar si quería que esto saliese bien.